Sirius mira a Remus y le manda con la legerimancia básica que aprendieron para comunicarse mientras eran animagos la idea de "Tonto"

—Ehhh! —Remus le protesta—. Nada de eso.

Mueve la cola todo como si sonriera y se va a ir a correr y a intentar tirar de la correa. Aunque no está muy fuerte, la verdad

Remus corretea detrás de Sirius, riendo y NADIE ha visto nunca en la escuela más feliz a Remus de lo que está hoy.

A la mitad de las escaleras Sirius ya no puede con su alma y va con la lengua fuera. Sí, el hombre que cruzo el mar "nadando" hasta la costa.

—¿Estás bien?

Asiente, pero es que no es por nada que nadie sube aquí.

—Esto era más fácil a los quince —el mismo Remus resopla y saca su pañuelo para limpiarse el sudor.

Asiente también, pero... Ánimo, muchacho ¡Que ya queda menos!

Finalmente después de unos buenos diez minutos es que llegan al fin al baño. Arrastrándose. Hay que matizar.

—Bufff…. Venga —Remus intenta abrir la puerta… y está cerrada—. Cáspita!

Sirius le mira de reojo y se sienta. ¿Alguna vez has visto a un perro hacer cara de asco? Pues lo hace, "Dafuq" y levanta hasta la patita para echarse atrás.

—¡Está cerrado! —ahí va la varita afuera, para intentar abrirlo.

Le sigue mirando porque ¿Quién coño dice "Cáspita"? Esperando a que se abra.

Después de un par de intentos, es que consigue abrir.

Sirius se levanta de nuevo meneando la cola y yendo a oler a ver si es que había alguien dentro y por eso estaba cerrado.

Lo que está, es el WC roto, literalmente porque después del asunto del basilisco del año pasado, algunos baños se pusieron un poco... raros.

Una vez dentro, Sirius se vuelve humano de nuevo.

—Esto... puede ser conveniente.

—Permíteme —se va a por uno de los trozos de la taza y lo lanza por la ventana.

—¿Qué haces? —Remus levanta las cejas.

—Hacerlo aún más difícil de reparar. Tal vez podrías poner un cartel.

—Sí, voy a poner uno de en reparación… y a cerrar bien la puerta y…

—¿Y? —inclina la cabeza

—A-A… a… —Vacila—. P-Poner un poco de luz.

—Oh —asiente yendo a abrir el agua manualmente.

Remus, discretamente, opaca el espejo del baño y hace todo lo demás. El cartelito, cerrar la puerta... Quedándose… dentro.

Mientras Sirius prueba a ver si el agua sale fría o caliente con un poco de lío con los grifos.

—¿Hace cuánto no te das un baño con agua caliente?

—AÑOS. Y aún más un baño completo.

—Pues venga, es el momento.

Mira el agua y luego le mira a él, nervioso.

—¿Vas a... bañarte conmigo? —le pregunta.

—Hum… hay suficiente espacio para los dos —valora Remus sin mirarle.

Sirius mira la piscina valorándolo y pensando que para los dos y para hacer hasta una pequeña fiesta con siete u ocho personas más. Tal vez nueve si quisieran que empezaran a pasar cosas más interesantes.

¡Pero quien necesita tanta gente! Ehhh!

Pues alguien que quiere que pasen cosas más interesantes, definitivamente.

Basta con ellos dos para que sean MUY interesantes.

Sirius suspira y toma el jersey del que ha prometido no salir nunca con ambas manos, tomándose un momento antes de romper su promesa. A lo mejor puede salir un ratito si promete que lo van a enterrar en él.

Ay, ojalá tuvieras entierro. Espera el "gasp" de Remus.

La verdad, no se atreve a mirar a Remus, aprieta los ojos pensando que es por su suciedad y cuerpo huesudo.

—¡Y esos tatuajes, Sirius!

—¿Q-Qué?

—¡Estás lleno de tatuajes!

Se mira el pecho a sí mismo y se pasa un dedo por encima de uno.

—¿Cuándo te hiciste esto?

—Pues... no es que haya yo salido mucho en los últimos tiempos.

—Ya, ya. Pero… cielos. Te ves como todo un… chico malo —se sonroja un montón.

—Son... tatuajes carcelarios —susurra.

—Te ves… aún más guapo.

Sirius se sonroja un poco con eso pero aprieta los ojos porque no se siente precisamente especialmente guapo y se quita los pantalones para meterse al agua.

El carraspeo de Remus. Sirius hace un circulo de color marrón a su alrededor cuando al fin está dentro.

El hombre lobo aprieta los ojos con eso, quitándose la ropa el también y… limpiando el agua con su varita.

Pero Sirius ni le mira porque es que el agua calienteeee.

Sí, está calientita y huele bien.

Y se sieeeente bien, se va a tumbar como cadáver.

Remus se mete con cuidado sin hacer ruido, sin saber bien que hacer, sonriendo sin dejar de mirar a Sirius.

—Mmmm... Está caliente.

—¿Está de buena temperatura?

—Sí. ¿Tú tienes frío?

—No… no. No.

—Siempre te quejas de que no está lo bastante caliente el agua.

—Pues… es que podría estarlo más.

—Ponla más caliente, si quieres.

Remus sonríe estirándose un poco medio encima de Sirius para hacerlo

Este abre los ojos y lo mira, porque no esperaba encontrarle tan cerca y Remus le mira también, de reojo.

Sirius se hunde un poco y Remus se separa.

—Ehm... —baja la mirada porque se ha separado

—Shampoo… necesitas.

—Necesito cualquier tipo de jabón que se te ocurra... —asiente.

—Espera —se acerca a donde los jabones y huele cada uno para ver cuál podría gustarle a Sirius… se pone una montaña en una mano del que considera puede ser el mejor.

Sirius le mira hacer, esperando y Remus se le acerca con la mano con jabón.

—Ven… ¿puedo?

—Ah... ehm. Sí.

Remus se acerca y con cuidado… le pone las manos en el pelo.

Sirius cierra los ojos, concentrado y Remus le acaricia suavemente la cabeza con los dedos y luego con las uñas.

Echa para atrás la cabeza y se le va a caer encima por estar concentrado. El hombre lobo le sostiene, sin quitarle, acariciándole el pelo y sonriendo un poco.

—Mmmmm...

Hay que decir que su pelo es un desastre, todo enredado lleno de barro y quizás pulgas. No es que Remus no esté acostumbrado a las pulgas, se los juro.

—Ohhh, espera —le susurra estirándose por su varita.

Sirius ni siquiera abre los ojos y Remus le hace un hechizo para desenredarle el pelo y otro para lo de las pulgas porque… porque.

—¿Crees que debería cortarme el pelo? —Sirius aprieta los ojos.

—No. No creo que sea necesario… pero mis estándares y tus estándares… Venga, es arreglable. Yo he tenido pulgas un millón de veces.

—Las odio —suspira profundamente.

—Ya, yo también… pero esto te lo arreglará. Le pediré a Poppy también algo para ello si quieres.

Asiente un poco apretando los ojos porque esto está siendo un poco tortura.

—Ehh… —le acaricia la cara un poquito.

—Tal vez deberías dejar que yo hiciera esto solo —Sirius no se mueve.

—O-Oh… oh. V-vale —Remus se congela a medio cariño. Le quita las dos manos de encima un poco de golpe.

—No me malinterpretes —le mira de reojo—, agradezco que me ayudes, pero esto es... preferiría sentirme un poco más como yo mismo antes de que me vieras así.

Remus traga saliva mirándole y es que… racionalmente le entiende del todo… pero está aquí, y él quiere abrazarle y comérselo entero.

—Entiendo, no pasa nada —sonríe un poquito—. Si necesitas algo, dímelo.

Sirius sigue mirándole de reojo y asiente agradecido. Remus se remoja un poco el pelo y se da un baño rápido él, dándole la espalda a Sirius, antes de salir. Sirius le mira de reojo.

—¿Quieres… la varita?

Traga saliva y niega.

—¿No? ¿Por? —le mira con interés.

Le da la espalda llevándose las manos al pelo, sin responder y Remus se humedece los labios.

—Es cómo volar en escoba…

—Tampoco estoy seguro de recordar cómo hacer eso.

—Claro que vas a recordar cómo hacer todo, Sirius… solo es… necesitas practicar un poco.

El nombrado le mira y suspira un poco

—Poco a poco retomarás todo… —sigue Remus—. Necesitaríamos conseguirte una varita.

—No voy a poder ir a Ollivanders. Vas a tener que comprarme una tú.

—Uff... No sé si él quiera venderme otra varita, pero haré lo que pueda. Este fin de semana voy, ¿vale?

—Gracias.

—Mientras tanto… no es como que sea la primera vez que usas mi varita.

Sirius traga saliva mientras se frota con el jabón porque es que... sigue sin estar seguro de acordarse de cómo y le da un poco de vergüenza hacerlo mal.

—Podemos… hacer un poco de prácticas si quieres…

Le mira de reojo con eso y aprieta los ojos porque toda su... imagen se desmorona ante si mismo. Remus le mira unos segundos… y frunce un poquito el ceño.

—Sirius…

—Agradezco esto que haces.

—Es que… ¿Recuerdas cuando me decías que no, que no debía regodearme en… lo terrible de ser un hombre lobo y lo duro que era todo eso?

—Bueno, no compares.

—Igualmente creo que necesitamos mirar hacia adelante —Remus se humedece los labios.

—Ya, ya... —suspira.

—¡Y no regodearnos!

—Es que no lo entiendes...

—Ya sé que no lo entiendo… —susurra conciliador, levantando las manos.

Sirius se mete al agua a enjuagarse el pelo y rápidamente lo siente mucho mejor porque...

El pelo limpio es como...

Pues claro, pobrecito mío.

Se pasa las manos para echárselo atrás pensando que ojala tuviera suavizante. Cada uno con sus prioridades.

—Hay suavizante —Remus hace los ojos en blanco leyéndole perfectamente.

—Oh... ¿Del que es del colegio? ¿O del tuyo?

—Ehhh… Yo no uso suavizante.

—Hay que conseguir dinero YA — La CARA de Sirius Black Tercero—. Vale, vale... usaré del del colegio. Ni en prisión me trataban tan mal.

—No es importante… ¡y yo tengo que ahorrar! —Ooooojos en blanco de Remus.

—Pues no lo será para ti.

—¿Te dejaban bañarte en prisión con un suavizante de alta calidad?

—Ese debería ser un derecho básico en la lista de derechos humanos.

—El… suavizante.

—Exacto —insiste porque Remus parece haberse olvidado de con quién habla. No se bromea con el pelo de Sirius Black.

—Pues… Para eso está el de la escuela.

—Que seguro que hace Mr. Pelo sedoso y maravilloso A.K.A Snivellus.

—No, hombre. Lo compran —Remus se ríe.

—No lo creo, ni en la peor tienda de pociones muggles iban a vender semejante moco.

—Eres taaaan exagerado.

—Ñañaña —protesta igual moviendo las manos en el pelo con el mejunje al que Albus Dumbledore llama suavizante porque claramente no tiene ninguna idea de la vida. Seguro aun ni se ha tirado a Minnie.

¡Eso es mentira!

—Vale, vale… debes hacerme una lista de lo que necesitas pero nada EXAGERADAMENTE caro.

—Tenemos que sacar el dinero del banco.

—Hum… ¿Cuál dinero, darling?

—Pues el mío y el de la noble y antigua puta casa Black. Oye, esta mierda no me va a borrar los tatuajes, ¿No?

—¿Quieres que te los borre?

—No. No aun.

—Aún…

—Pues hasta que cumplan su cometido.

—¿Cuál es su cometido? ¡Tienen uno!

—Sí. Recordarme que tengo que matar a Peter.

—Siriuuuuus

—Pues tengo que hacerlo.

—Necesita un castigo… ¿Pero morir? Tú no eres así…

—Lo soy ahora. Por lo menos eso haría que mi tiempo en prisión estuviera justificado.

—No lo eres, Sirius… no te lo vas a perdonar.

—Ya no me lo perdono ahora.

—No has hecho nada de eso… ¿verdad?

—¿De qué?

—Matar.

Sirius le mira un instante y desvía la mirada, metiéndose al agua a enjuagarse el suavizante.

—Ugh…

—No todos son sobre esto, algunos son por James y Lily — se los señala.

—A ver… explícamelos —se le acerca un poco.

—Estos dos de aquí son Gar, significan los más jóvenes o con menos vida y representa a James y Lily —se los señala en el hombro derecho.

—Ohh… Sirius.

—Este es Naupiz que significa necesidad o responsabilidad, pero también significa destrucción, así que es el que representa a Peter que debe morir.

—Si muere será… un cataclismo.

—¿Por?

—Porque no podremos sacarte de Azkabán NUNCA.

—Eso ya no me importa.

—No te puede ni importar.

—Pues después de doce años...

—Con el drama que estabas haciendo con el suavizante.

Sirius sonríe un poco y hace los ojos en blanco.

—Pues ¿ahora quieres volver después de decir que es maltrato infinito no tener suavizante? Veo qué hay varios estándares aquí de lo que está mal y lo que no —sonríe también.

—No, hombre, no es eso.

—Es que una vez que sales, no puedes volver…

—No es lo que planeo.

—¡No vas a volver!

—Igualmente, si eso pasa, sé cómo escaparme.

—Ugh, Sirius… esta vez no creo que te lleven ahí así…

—No vas a convencerme de esto, Lunático.

—Ugh… venga, ¿ya has terminado?

—Sí.

—¿Quieres secarte el pelo? —le extiende la varita, sonriendo.

Mira la varita y tuerce un poco el morro porque es que aún no está seguro de que no vaya a hacerse explotar la cabeza a sí mismo. Pero es que secarse el peloooo.

—Vengaaaa...

Se humedece los labios y tiende la mano tembloroso, que nadie diga que no es un Gryffindor.

Remus le sonríe más y es que de todos los hechizos, ESTE está seguro que es el que más veces ha hecho Sirius en su vida, así que es imposible que le salga mal.

Toma la varita y vacila un poco antes de apuntarse a la cabeza con ella y apretar los ojos rezándole a Merlín que todo salga bien. El drama.

—Es imposible que falles, Sirius.

Hace el hechizo y la varita empieza a sacar aire y quizás algunas chispas que no vienen a cuento y ¡él sonríe todo feliz porque sí le ha salido!

Pues claroooo... Remus le mira y sonríe con el corazón calientito.

—¿Ves?

—¡Sí funciona!

—¡Claro que funciona!

Sirius se va a pasar dos horas secándose el pelo y dándole forma y cortándoselo un poco.

Ooooojos en blancooooo. Remus se viste. Se sienta. Le mira. Se aburre. Bosteza. Se duerme una siesta.

Y siiiiigue haciendo un ruido horrible además con el aire.

Ugh, Siriussss!

Pero es que mira que sedoso le está quedando el pelo, incluso con el suavizante de mierda.

Sigh. Sigh. Sigh. Sigh.

—Sí sabes que doy clase mañana, ¿verdad?

—¿Qué? —para el aire.

—Que pares yaaaaa, llevas horassss.

—Pues tiene que quedar completamente seco y es que... mira, ven, ¡pásame las manos por el pelo!

—A veeeeeer —Remus hace los ojos en blanco pero… ahí va, sonriendo un poco.

Inclina un poco la cabeza hacia él

—¡Vaya! ¡Sí que está suave!

Sonríe más con eso.

—Tan presumidoooo.

—No es de presumir, ¡es que hacia siglos que no estaba así!

—Mereces tener el pelo así todos los días… —Remus le acaricia un poquito más porque es que… ¡Es Sirius!

Sirius suspira un poco y vuelve a sonreír porque esto también es algo que echaba de menos. Las muestras de afecto y el contacto humano.

—¿Puedo dormir contigo?

—Por supuesto que puedes, Sirius...

—Haremos grande la cama y así cabremos los dos.

—Espero no patear mucho, hace años no duermo con nadie —Remus sonríe un poquito y asiente.

—Pues también yo... —le despeina un poco.

—¡Hey! —protesta levantando las manos.

—Oh, perdona… ¿he dañado tu pelito perfecto?

—¡Pues sí! —se lo arregla.

—Venga ya, ahora vas a despeinarte —Remus se ríe con esto.

—¿Por?

—Siempre te despeinas cuando te conviertes en perro.

—Y más aún cuando me acuesto contigo —suelta y se convierte antes de que responda.

La CARA de Remus. Toda sonrojada, pero... no dice nada más.

Sirius se va a la puerta, moviendo la cola y Remus vuelve a ponerle la cadena en el cuello, lo siento, haciendo que haga un gruñido de protesta.

—Pues, lo siento… lo siento —le hace un cariñito en la cabeza y sale del baño dejando el letrero igual.

El perro bufa igual, pero ahí va él a ir delante.

Remus Baja las escaleras sonriendo y bosteza porque ha sido un día un poco largo y Sirius no se vuelve humano hasta que están de nuevo en el cuarto.

Remus cierra BIEN la puerta con varios hechizos.

—Vale, vale, no me escaparé de aquí entonces.

—Es... quizás una jaula de oro —Remus se ríe un poco.

—¿De oro?

—Me refiero a que… pues ahora estás encerrado aquí.

—Bueno, sí, eso ya lo veo.

—Siempre puedes salir de aquí con mi varita —le asegura extendiéndosela—. ¿Por qué no haces tú grande la cama?

—Ehm... —vacila porque otra vez, una cosa es el hechizo de aire caliente y otra es... transfiguraciones avanzadas.

—Vale, vale… a la próxima lo harás tú —Remus se muerde el labio.

Sonríe con eso.

Remus mueve la varita y murmura el hechizo haciendo la cama más grande y con más cobijas y Sirius salta a ella en plancha.

Lupin le mira, mueve la varita otra vez y le pone un pijama de Gryffindor.

—Ah, ¡mi jersey hecho de abejas! —protesta.

—¿Eh?

—El jersey que te he robado... picaba un montón.

—Ahh… ¿te parece?

—¡Pues sí!

—Vale, vale… lo siento.

—Pues no es como que tengas la culpa

—Era mío, ¿no?

—Pues sí.

—¿Y por qué lo quieres si pica? La pijama no pica.

Sirius le mira inclinando un poco la cabeza y esperando a que se meta a la cama.

—¿Verdad? —se hace un hechizo a sí mismo poniéndose otra pijama el de rayitas blanco y azul.

—No, no pica —sonríe.

—Menos mal —se mete a las cobijas, un poco nerviosito. Sirius le mira—. Ven.

—¿A dónde?

—Un poco más cerca —Remus se gira hacía él.

—¿A qué hora tienes clase mañana? —Se mueve acercándose un poco y bosteza.

—A las nueve. Y tengo que desayunar antes…

—Uf... podría dormir por días.

—Deberías dormir hasta que ya no tengas sueño —le acaricia un poquito la cara.

—A lo mejor lo hago. ¿Seguro que no te molesta que este aquí?

—Es raro que estés aquí… pero no malo. Es… no pensé que esto fuera a pasar nunca.

Sirius suspira.

—Pero ahora Hogwarts es perfecto —añade Remus.

—No sé si debería quedarme como perro no sea que un cuadro o un fantasma... no quiero que te echen, esta es una oportunidad perfecta para ti...

—Va a ser un buen año…

—Sobre todo a partir de que encuentre a... —bosteza de nuevo—. Esa rata.

—Ya está siendo el mejor año en muchos.

Sonríe un poco con eso.

—Sirius…

—Mjm? —pregunta, ojos cerrados.

—Me alegra que no hayas sido tú.

—Me alegra que me creas —asiente.

Remus mueve un poquito la mano y le abraza. Él se tensa un poquito, pero no se aparta.

No pasa mucho antes que pueda oír la respiración acompasada de Remus y no va a tardar en dormirse.