Ay, Remus... Golpean a la puerta de su despacho. Remus da un salto y corre a abrir pero es Minerva.

—Ohh… hola.

—Hola, Remus. ¿Cómo estás?

—Bien, bien. Aún un poco preocupado por lo de ayer pero he preguntado y Harry parece estar un poco mejor hoy.

—Sí, ya se ha despertado. Poppy me lo ha contado antes en el desayuno. Supongo que sabes a lo que he venido.

—Ehm… —Remus parpadea.

—¿No? ¿Puedo pasar?

—¡Ah! Por supuesto. Pasa, pasa… ¿quieres un té?

—Sí, gracias —ahí va para dentro a sentarse.

Remus mueve la varita para calentar la tetera y se seca un poco las palmas de las manos en el pantalón, nerviosito.

Minerva mira alrededor notando que lo que dice Filius es cierto, aquí... parece vivir otra persona. Hay alguna chaqueta por ahí tirada y zapatos que no le ha visto a Remus, aunque bien podrían ser de Remus igual... no hay dos copas de nada esta vez porque el idiota de Sirius Black se ha pasado la noche quién sabe dónde.

Remus se rasca la mejilla arrepentido de no haberse puesto a recogerlo todo en vez de acostarse anoche hecho bolita y muerto de la preocupación

—La verdad es que Severus está insoportable y Albus empieza a estar preocupado —empieza Minerva—. Ambos son un par de exagerados insufribles y lo único que quiero saber es si tú estás bien.

—Oh… Snape —Remus aprieta los ojos—. Sí, sí estoy bien. No tendrían que preocuparse por mí. Solo…

—Bueno... oh, ¿ajá?

—Es una tontería. Quizás no vale la pena…

—Cuéntame.

—Snape está intentando que los chicos… sepan. Y me da miedo la repercusión que pueda tener eso para ustedes. E-Entendería que… tuvieran que dejarme ir por eso. ¿Has venido a decirme algo así?

—¿Qué? ¡No! Severus está... ¿diciéndoles a los chicos? —EL ESCANDALO

—No, no… no les está diciendo —niega con la cabeza y las manos—. Pero está intentando que ellos se den cuenta.

—¿Cómo? ¿Qué es lo que les dice?

—Esta vez que me cubrió, les puso a todos los chicos de primero a séptimo un ensayo de hombres lobo. Desde características hasta enfocarse especialmente en cómo identificarlos.

Minerva parpadea porque... ella pensaba que la obsesión era con que Remus estaba dejando entrar a Sirius al castillo. Ni siquiera está pensando en el lobo.

—Ehm... es... temario dentro de Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿no? —vacila.

Remus la mira con cara de circunstancias y luego suspira.

—Sí, sí que lo es. No estaba viendo esa clase con ningún grado, pero lo es. Lo siento, no debería quejarme de esto.

—¡Oh! ¡OH! —por fin cae en la cuenta y aprieta los ojos—. No. Perdón, ya entiendo... Ugh. Pensaba que ya habíamos superado estos pleitos de infancia y definitivamente no necesito a Lucius Malfoy ahora jodiendo con esto en la Asociación de Padres. Como si no hubiera tenido suficiente con el estúpido hipogrifo.

—Yo le agradezco enormemente que me haga la poción contra el lobo —Remus suspira.

—Hablaré con Severus y... probablemente designaremos a alguien más para dar tus clases como vuelva a pasarse un pelo. Esto no es un juego, podrían cerrarnos el colegio como siga haciendo el imbécil —asegura y luego le mira un poco más dulcemente—. ¿Sí? ¿Sí sirve entonces la poción?

Remus le sonríe un poco.

—Pues me convierto en el lobo, pero… Al menos recuerdo todo y conservo la consciencia.

—Eso está muy bien. He... Leído que el mordisco del lobo es inocuo en los animagos. No sé qué tan fidedigna sea la fuente, siendo el libro de Lockhart, pero quizás podría acompañarte un rato en alguna noche de... esas.

—Eso sería extremadamente amable de tu parte —Remus le sonríe sinceramente.

La verdad, creo que esa propuesta es culpa de Pomona. Minerva traga saliva y asiente un poco asustada, pero... no es Gryffindor por nada. No creo que pase, sinceramente, estando Sirius por ahí

—Pero supongo que igualmente te daría un poco de temor y es justificado —sigue Remus notando su cara.

—B-Bueno, o sea... si es seguro... hay... varios lugares donde dice lo mismo, solo... no quisiera incomodarte y eso.

—No te preocupes, estoy acostumbrado a estar solo.

—Uhm... Filius dice que estas saliendo con alguien.

—Ah… —EL SONROJO.

—Nos gustaría conocerla. O conocerle —la sonrisa incomoda, por lo visto también la ha obligado la presión social a hacer esta pregunta.

Remus se revuelve en su asiento y… se pone de pie.

—¡Ah! ¡El té! ¡Lo había olvidado!

—Oh, sí... —Minerva parpadea con eso—. Pero volviendo al tema.

—A-ah, sí, el tema —Remus trae dos tazas y la tetera, nerviosito. Ella agradece con la cabeza—. Quizás sea… un poco pronto para que le conozcan

—No queremos entrometernos en tu vida, pero... estamos preocupados.

—¿Preocupados?

—Pues con Sirius Black merodeando por aquí —sigue ella, porque ese es el tema que le preocupa y no su estúpida novia, Filius, dejad al chaval hacer lo que quiera sin entrometeros.

Remus suspira.

—¿A ustedes también les preocupa que yo le esconda? La verdad, Min… erva, no tengo ni idea de dónde está, ojalá lo supiera.

—No, no creo que tú hicieras eso y más porque sí creo que aprecias a Harry igual que apreciabas a sus padres.

—Todos les queríamos muchísimo.

—Espero, de verdad, que no venga a buscarte... —suspira y va a entrar Sirius Black tranquilamente, diciendo la contraseña, sin darse cuenta que hay alguien más aquí dentro, para la sorpresa de todos.

El SUSTO.

Minerva levanta las cejas y Sirius se queda CONGELADO en la puerta al verla ahí sentada... vais a tener que borrarle la memoria...

Remus es el que suelta un OBVLIVIATE un poco más intenso de lo que debería en lo que Sirius se vuelve un perro y corre por su vida hacia afuera, en mitad de un infarto.

Minerva se queda ahí con los ojos vacíos durante unos cuantos segundos laaargos.

—Por Merlín, por Merlín. Por Merlín. POR MERLÍN —Remus se lleva las manos a la cabeza.

Para cuando ella vuelve en sí, descolocadísima, como si acabara de despertar en una cama en la que no recuerda haberse acostado. Mira alrededor toda confundida.

Remus vacila un instante y, lo que hace es sentarse al lado de Minerva, como si nada hubiera pasado

—Uhm... R-Remus...

—… ministerio y me preocupa pensar que pueda pensar algo que no debe.

—¿Eh?

—¿La… persona con la que estoy saliendo?

—Ah... eh... ehm. Sí. Perdona, creo que me he mareado un instante.

—Oh, ¡qué raro! ¿Comiste? Tanto estrés…

—Eh... sí, creo... estoy un poco confundida. Creo que debería ir a descansar un poco...

—¿Segura? Pero venga, puedo buscarte algo de comer. Come un poco de chocolate —saca la barra del bolsillo.

—Oh. Oh, gracias. Perdona, entonces... ¿qué me decías? —la toma, empezando a comérsela.

—T-Te decía que siento que podría ser un poco incómodo después de tan poco tiempo.

—Ah, sí, sí. No es mi idea incomodarte, de hecho esto fue idea de Pomona. Es normal que quieras mantener tu privacidad —asiente, fingiendo recomponerse casi de inmediato.

—Pero tarde o temprano si que espero que puedan convivir y que esto sea abierto y no tenga nadie ningún problema —asegura Remus.

—Eso estaría... muy bien —se sonroja un poco porque... ehm ella misma...

¿Así quisieras, que todo mundo supiera tus sucios secretos con el director?

¡No!

Albus dice que está bien, que él no tiene problema.

Ya, nadie le ha preguntado a él.

Nunca, nadie le pregunta a él.

Pues claro que no, con esas respuestas.

"Nadie nunca debe saber lo nuestro, mantenlo en secreto"

Ojos en blanco.

—Bueno... creo que será mejor que sí me vaya a la enfermería. Hablaré con Severus sobre esas clases de Defensa.

—Gracias, Minerva, pero… ¿segura que necesitas ir a la enfermería? Te sientes peor? Yo te veo perfectamente bien.

—Ah, no será nada, solo por una poción para el dolor de cabeza.

—Ohh, que mal… ¿quieres que vea si tengo una? —la mira genuinamente preocupado.

—Oh, pero ¿no la vas a necesitar tú?

—No te preocupes, espera —Ahí rebusca y encuentra la poción y se la acerca a Minerva—. Toma.

—Gracias —Minerva se la va a tomar, confiando en él.

—Agradezco mucho que hayas venido de todos modos, Minerva —Remus le sonríe, un poco preocupado.

—Sobre todo, no dudes en venir a buscarme si tienes algún problema —ella le sonríe de vuelta.

—Sinceramente tengo los mejores compañeros de trabajo posibles —le asegura Remus sonrojándose un poco—. No lo haré, te aseguro que no.

La profesora de Transfiguraciones se levanta para irse, yéndose a la puerta cuando una lechuza golpea los cristales del despacho de Remus.

Remus mira la lechuza con alarma.

—Oh... bueno, te dejo que veo que estás ocupado —se despide ella.

—Gracias, gracias… espero que sigas bien del dolor de cabeza —la acompaña a la puerta.

Asiente y ahí se va.

Remus deja entrar a la lechuza HISTÉRICO y esta se para sobre el respaldo de una silla.

Remus le quita la carta de la pierna, el pico o donde la traiga.

Y la lechuza vuelve a irse. La carta dice "Lo siento, mándame un patronus cuando se vaya"

Ahí va el patronus. Te detestaaaaa...

Sirius está escondido aun por el castillo en algún lado, no va a tardar mucho rato en regresar. Así de... "Jiji... ¡Holi!"

Remus está paseando como lobo encerrado, deja la puerta semi abierta, esperándole y ahí entra, cerrando a su espalda con su sonrisa de un millón de dólares "mira que encantador soy no puedes enfadarte conmigo con esta cara" que le salía mejor de niño, sinceramente.

Remus le MIRA. Y pone dos o tres hechizos en la puerta del cuarto incluyendo un insonorizador.

WHAT THE HELL?!

Sirius da un paso para atrás asustándose y levantando las manos, ni siquiera sabe dónde tiene la varita.

—¡¿Sabes lo que tuve que hacer?!

—Ahm...

—¿Sabes o no?

—L-Lo... ¿Siento?

—Le BORRE LA MEMORIA A MINERVA MCGONAGALL

Sirius aprieta los ojos con eso.

—Tú sabes…

—Ehm —mira alrededor todo nervioso, porque hay momentos que hasta los dementores parecen amigables en comparación a un hombre lobo enfadado. NO HA DICHO ESO EN VOZ ALTA.

—No, no, mírame.

Este lo hace, acojonado, humedeciéndose los labios.

—Puede ir con Poppy y que lo sepan, puede ir con Albus. Es… un CRIMEN. Me echarán del cole. Todo porque Sirius Black no puede ser un POCO discreto.

—No van a... saberlo —aprieta los ojos—. Tendría que haber algún indicio y hacer una investigación y tenerte a ti de sospechoso y hacer un p-prior inca... ehm... —va enumerando y luego va bajando el tono a cada nueva cosa que dice sintiendo en la cara de Remus el mensaje claro de "Cállate, Sirius" tiene hasta arco irises y chispitas en los bordes.

—Tiene que haber unas reglas aquí. ¿Dónde estabas, además? Has desaparecido. ¡Ni he dormido de la angustia! Y tú llegas aquí, silbando.

—AH! Espera, que ¡eso ha sido súper feo conmigo también! —se acerca, le da un beso rápido y le empuja un poco para buscar algo de comer porque como siempre, vuelve muerto de hambre... además, si no puedes ganar con la razón, confúndele—. Pensé que había encontrado a Peter y me pasé todo el día persiguiendo estúpidos ratones en el bosque como un imbécil.

Remus se quita porque, hala, que coma.

—Reglas, Sirius. Reglas. NO puedes estar aquí como persona. Tocas la puerta. Me avisas dónde estás.

—Pero Remuuuuus —boca llena de chocolate, que ha sacado del cajón del escritorio donde se ha sentado... y ahora se va a tomar tú te—. De todos modos si hubiera venido como un perro hubiera pasado lo mismo.

—No.

—Ya. Le vas a decir que te has comprado un perro.

—O que lo he encontrado aquí después del lobo. Sí. No es SIRIUS BLACK en mi cuarto.

—Cuando lo dices así suena muchísimo más cochino —sonríe de ladito el muy tarado.

—Siriuuuus!

—Pero... hablando en serio —se ríe porque se ha sonrojado igual, lo ha visto—. Lo que hay que hacer es recuperar mi casa y que vengas aquí todos los días a trabajar pero pasemos las noches y fines de semana en Londres. He salido en algunos periódicos del mundo muggle, lo he visto, pero creo que si me hago un par de cambios sutiles nadie lo va a notar.

—¿Y cómo vamos a… recuperar tu casa?

—Con esto —se saca un botellín de dentro de la chaqueta. Remus se acerca y lo mira.

Veritaserum! ¡Lo robaste! —levanta las cejas porque si dijo que lo haría.

—Material para tus pesadillas, baby —Sonríe y vuelve a guardárselo en el bolsillo.

—A ratos quiero matarte. Sí.

—Me refiero a... Mi, teniendo una botella ENTERA de veritaserum... a tu alrededor.

—Tan tranquila que imaginaba yo mi vida en Hogwarts como profe… —Remus suspira, pensando que cuando Albus Dumbledore fue hasta el cuarto en el que estaba viviendo, él había tenido un pensamiento idílico de sus tardes sin clase en Hogwarts tomando te junto a la chimenea y estudiando un poco, o yendo a la biblioteca, o re explorando los jardines, o yendo a Hogsmeade a tomar cerveza de mantequilla, preparando sus clases con ingenio, tomando el poco sol en verano y saliendo a caminar en la nieve y en invierno.

—Ya, bueno... ¿Y lo que te diviertes ahora? Mira lo guapo que estas con todas esas canas que te saco todos los días, que hasta puedes borrarle la memoria a tu crush sin perder el temple.

La fulminación.

—Oh, venga, no me mires así... es que ya me imagino que querrías ir a tomar chocolate caliente frente a la chimenea mientras lees quien sabe que libro largo y aburrido como ese de los hombres lobo que tienes por ahí y que ya te he dicho que no vale la pena leer porque seguramente es una sarta de estupideces de un idiota ignorante... OTRA VEZ.

—En realidad ese no parece tan terrible... —insiste Remus.

—Sí, eso dices siempre que no os insultan y solo lo escriben desde una perspectiva de "mira que monos animalitos" —suspira—. Igualmente el asunto es que no es como que no lo hagas igual en las horas libres entre clases, si siempre tienes aquí la chimenea que parece que quieras que me pasee desnudo por todo el cuarto—protesta y luego se detiene—. Espera... ¿Es ese tu plan?

—No es ese mi… ugh! —Remus se sonroja y aprieta más los ojos.

—Ya me imagino cuanto sexo había en esas fantasías tuyas de estar leyendo frente a la chimenea y como no iba a ser el libro de hombres lobo el que leyeras —sonrisita de lado... no seas imbecil, que no es como que ahora esté teniendo mucho más con tus traumas.

—¿Sexo? Con quien querías que fantaseara yo en el… Ugh, Siriuuuuus!

—Pues... de las novelas eróticas, Remus.

Remus aprieta los ojos porque Sirius Black... es inaguantable. Pero igualmente le hace sonreír un poco porque le echaba de menos.

—¿Queeeeé? —protesta porque es que esa cara.

—¡Pues tuuuuu!

—Ven... venga ven, que no ha pasado nada. ¿No? Yo siempre salgo de estas cosas, ya lo sabes —abre los brazos y le sonríe.

—Esto no has sido tu saliendo siempre de estas cosas... esto he sido yo borrándole la cabeza a Minnie.

—Eso... es un poco más duro esto de lo que pensaba. Estar escondido y todo eso —admite—. No me estoy quejando, estoy contigo y eso lo hace todo un millón de veces más fácil. No sé cómo habría sido sin ti, probablemente ya me habrían pillado por idiota. Me hubiera besado un dementor y todo esto habría sido en vano... y tú y Harry y todos habríais creído para siempre la versión de Peter —suspira y baja los brazos por que no se ha acercado—. Probablemente... es que yo venía aquí sin que nada me importara más que matarlo. A estas alturas Dumbledore ya... ya me habría encontrado seguro.

—Ugh, no, no te habría pasado nada de todo esoooo —Remus se acerca en cuanto baja los brazos porque Siriusssss. Le abraza.

—Y tú estás aquí y eres dulce y sensato como siempre y esto se siente un poco como antes... Y yo... soy un idiota, porque de repente me relajo un poco y quiero... salir contigo y ver a Harry volar y... La verdad, no pensaba que estuvieras con nadie. No pensaba ni que estuvieras aquí, quizás. No pensé. No pensé nada en realidad, lo siento, fue un descuido.

—Ya sé que fue un descuido… y no tendrías por qué estar cuidándote tanto —le da un beso en la cabeza.

Le abraza de vuelta de la cintura.

—Siento si soy demasiado duro contigo —le aprieta contra sí.

—Nah, no lo eres —sonrisita.

—Ugh. Quizás debería serlo.

—¡Ahora resulta! —Sirius se ríe porque es, el hombre que no sabe hacer drama.

—¡Si debería! —le pica las costillas

—¡Que va! ¡Eres súper malo y súper duro peor que Minnie! —protesta riendo igual e intentando escapar.

—¡Eso ni tú te lo crees! —Remus se ríe.

—Claro que sí, ¡un horror!

Remus se ríe un poco apretando los ojos en lo que Sirius va a ir a meterle mano y Remus se rinde, porque mira que… ¡Es muy mono el idiota!