Capítulo II:


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3 DE ABRIL

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II

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El día que Naruto Uzumaki murió.

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Naruto apretó aquel viejo bolso entre sus manos, escucho las voces a su alrededor entre lágrimas y risas al despedirse de sus seres queridos, él se había despedido de sus padres en su casa, les había pedido que no fueran a despedirlo a la base militar, se iba de misión dos años y lo último que quería en ese momento era llorar frente a sus camaradas.

―Nuestra primer misión, pelotón― Chillo Kiba emocionado a su lado pasando su brazo izquierdo por los hombros del Uzumaki, Naruto sonrió de lado ―Al volver seremos héroes― Hablo desbordando energía.

―Preocúpate por volver primero― Hablo serio Shikamaru uniéndose al pequeño grupo de amigos.

―No seas así, Shikamaru― Lo reto Chouji a su lado y largo el bolso con sus pertenencias al suelo produciendo un sonoro ruido qué retumbo por todo el patio ―¿Temari no vino? ―

Shikamaru rechisto encendiendo un cigarrillo.

―No― Le dio una profunda calada al mismo y soltó el humo despacito por la boca ―Me despedí de ella en casa, no quería que viniera aquí―

Todos guardaron silencio, dos años era mucho tiempo para una pareja tan joven. Naruto agradeció que lo suyo con Sakura no haya avanzado a más o no tendría el valor de despedirse de ella.

―Es hora de irnos― Escuchó el grito de Ibiki, aquel sujeto que se había encargado de entrenarlos los últimos seis meses ―Suban todos al autobús―

Naruto suspiro tomando su bolso del suelo, metió la mano en el bolsillo del pantalón militar y apretó aquella cajita de terciopelo ente sus dedos. Al día de hoy era su pertenencia más valiosa.

―Hora de irnos, Uzumaki― Bromeó Kiba pasando de él.

Naruto sonrió al verlos subir al autobús y Shino se detuvo a su lado unos segundos antes de avanzar, lo miro muy serio y sonrió.

―Dos años pasaran volando―

El Uzumaki sonrió, si en dos años estaba vivo y volvía, le pediría a Sakura Haruno que fuera su esposa.

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―Que lindo estas―

Naruto sonrió observándose al espejo y acomodo el cuello de su camisa qué salía por el cuello de la sudadera color anaranjada que para nada llamaba la atención. Kushina sonrió con ternura aproximándose a él y acomodo la capucha de la misma sonriéndole a través del espejo.

―Sakura al fin acepto salir conmigo― Chillo emocionado.

Llevaba enamorado de esa chica desde los cinco años y hoy luego de esperar casi trece años, al fin la pelirrosa aceptaba salir con él.

―Sakura es muy afortunada ― Hablo la pelirroja orgullosa de que su pequeño niño se haya convertido en todo un caballero.

Naruto sonrió, al fin la chica de sus sueños había aceptado una cita con él. Tenían casi dieciocho años, la secundaria acabaría pronto y Naruto no tenía ni mucha idea, ni mucho dinero pero tenía mucho amor por esa chica y si la noche salía bien la invitaría al baile de fin de curso.

―Estás tan hermosa― Susurro embobado observándola salir de su casa.

Llevaba ese hermoso vestido rosa, unos borcegos negros y aquella holgada chaqueta de jean. Sakura sonrió al verlo.

―Hola, Naruto―

La cita no salió muy bien, obviamente Naruto era muy joven para tener un coche en que pasarla a buscar asique tuvieron que tomar el bus, se perdieron. La película ya había empezado cuando llegaron y no los dejaron entrar, Naruto se sintió sumamente culpable más cuando los agarro la lluvia a mitad de camino, de camino a ningún lugar porque el plan era el cine y Naruto no tenía idea de a donde ir ahora que perdieron la película.

―Sakura, lo siento tanto― Murmuró algo avergonzado mientras se apretujaron bajo el techito de un pequeño kiosko.

Sakura le sonrió cómplice acomodando sus húmedos cabellos y se aproximo más a él intentando en vano no mojarse.

―No es tu culpa, Naruto― Susurro y apoyo ambas manos en el pecho del chico.

Fue él quien la beso, de una forma muy torpe y para nada romántica, Sakura se quedó muy quieta cuando la tomó desprevenida con ese beso y Naruto se arrepintió al instante, intento alejarse y entonces ella le correspondió, paso ambas manos por el cuello del chico y acaricio el sedoso cabello del rubio con sus dedos, el aroma a cerezas lo embriago.

―El mejor beso de mi vida―

Sakura largo una risita baja ante sus palabras y observó aquel cartel luminoso frente a ellos.

―Creo que puede mejorar―

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La primera noche fue una de las peores. Naruto apenas había cumplido los diecinueve años cuando lo metieron en aquella trinchera, muerto de frío, de hambre y de miedo. Sus ojos se clavaron en el cielo, tenía los pies empapados de barro y le temblaba todo el cuerpo aún así solo podía observar las estrellas brillando como nunca.

―¿Te pudiste despedir de ella?― Escucho la voz de Shikamaru a su lado.

El resto del pelotón dormían atrincherados en ese agujero.

―No― Suspiro ―Lo arruine―

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―Naruto ¿Estás bien?―

El rubio entre abrió sus ojitos azules y la observó arrodillarse a su lado observándolo con ternura mientras pasaba su mano por la sudorosa frente del chico para quitarle los cabellos que se le pegaban a la frente empapada .Sabia que no debía haber bebido esa botella de vodka con pomelo con Kiba.

―Carajo, siempre lo mismo― Se quejó el Uchiha ingresando al baño donde estaban sus amigos ―¿Ni en nuestra graduación te puedes comportar?― Hablo serio recostándose en el marco de la puerta.

―Sasuke, basta― Lo reto la pelirrosa y tomo una toalla limpia mojándola con agua fría para poder pasarla por el rostro del Uzumaki en un intento de hacerlo sentir mejor ―Algo le debió haber caído mal―

―Quizás el litro y medio de vodka qué se bebió con Kiba― Hablo con burla ya más fastidiado qué su mejor amigo les arruinara su noche de graduación.

Naruto suspiro algo avergonzado y mareado.

―Vayan. Yo ya estoy mejor― Susurro, Sakura negó con la cabeza ―En serio, ve― Le pidió tomándola de las manos y observó los ojos más verdes y hermosos que había visto en sus dieciocho años de vida.

Sasuke rechisto por lo bajo aproximándose a ellos.

―¿Ves? Ya esta mejor― Comento sin interés el pelinegro tomándola del brazo y la obligo a ponerse en pie ―Volvamos a la fiesta―

Sakura dudo unos segundos pero el rubio le sonrió con complicidad dejándola marchar. Algo dentro de Naruto se rompió aquella noche, sobre todo después de casi vomitar hasta el alma y ver al amor de su vida besándose en medio de la pista de baile con su mejor amigo. Si aquella noche no se hubiera acobardado Sakura seria su pareja y quizás sería él quien la estuviera besando, no Sasuke.

―Naruto― El rubio apenas si la noto, aun tenía la vista clavada en ellos y en lo hermosa que se veía Sakura con aquel vestido color verde ―¿Te encuentras bien?

Naruto volteo el rostro observándola, era Hinata Hyuga, la conocía desde niños y aunque todos dijeran qué Naruto era un despistado que no notaria el peligro ni teniéndolo de frente, el Uzumaki sabía muy bien los sentimientos de la chica hacia él. La había estado ignorando por todos esos años de secundaria para evitar herir sus sentimientos pero esa noche, solo por esa noche Naruto iba a ser un egoísta de mierda.

―¿Te quieres ir, Hinata?―

Ella se sonrojo hasta las orejas, el corazón casi se le salía del pecho.

―Si quiero. Naruto―

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―¡Naruto! ―

El grito de Kiba lo despertó de su ensoñación, los sonidos regresaron a él. Los habían atacado en plena madrugada luego de estar casi un año en plena guerra, sintió el sudor bajar despacito por su espalda y estiro los dedos entumecido metiéndolos en su bolsillo en busca de aquella cajita.

―Carajo―

No estaba, la había perdido. ¿Cómo carajos había sido tan torpe para perderla?

―Naruto, rápido― Escucho la voz de Chouji junto a él.

Shikamaru lo tomo del brazo obligándolo avanzar por aquel oscuro camino solo iluminado por los aviones que rodeaban la zona, Naruto volteo el rostro confundido, escucho las bombas cada vez más cerca y como sus compañeros de pelotón, sus amigos comenzaban a caer y entonces lo vio.

Apenas si pudo distinguir la cajita de terciopelo metida entre el lodo y las hojas secas.

―Naruto, no― Lo reto el Nara junto a él ―No te alejes de nosotros―

Naruto volteo a ver a Shino quien abría el camino y luego a aquella pequeña y delicada cajita qué cada vez dejaba más lejos.

―Me voy, Sakura. Me enliste en el ejército―

Mantente con vida, Naruto

El rubio se soltó del agarre de Shikamaru, no podía perder aquella pequeña cajita, había hecho la promesa de volver con Sakura, de dejar de ser un cobarde y confesarte cuanto la amaba y si la perdía, perdería la oportunidad de volver con ella.

―Lo siento, Shikamaru―

Naruto retrocedió unos pasos alejándose de sus camaradas, las bombas se hicieron más potente, intento avanzar lo más rápido qué pudo hasta aquel pequeño lodazal donde se encontraba aquella cajita de terciopelo roja y observo de reojo a sus compañeros. Las luces lo cegaron, los sonidos se esfumaron, lo ultimo que el Uzumaki vio fue el rostro cargado de miedo de Shikamaru.

―¡Naruto, no!―

Ya no volvería a casa. Ya no volvería con ella.

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