La bulliciosa ciudad de Orario nunca dormía, especialmente los bares que acogían a aventureros que regresaban de sus incursiones en el Dungeon. En una de esas noches vibrantes, un bar estaba repleto de risas y el tintineo de copas.

Loki, con su inconfundible cabello rojo claro atado en una coleta, y Gareth, el robusto enano conocido por su fuerza y lealtad, entraron al bar buscando relajarse después de un largo día. Gareth, con su barba bien cuidada y una risa que resonaba por todo el local, se dirigió directamente a la barra, mientras Loki exploraba el ambiente con su mirada astuta.

"Vaya noche, ¿eh, Gareth?" dijo Loki, sentándose junto a él mientras el barman les servía dos generosas copas de hidromiel.

Gareth asintió, levantando su copa. "A nuestra salud, Loki. Y que el Dungeon no nos devore mañana."

Eran los recién llegados a Orario, la familia Loki en sus primeros 4 años, que empezaban a crecer a un ritmo similar a la familia de aquella diosa peli plateada que llegó un poco antes.

En ese momento, la puerta del bar se abrió y un hombre con pelo café oscuro y ojos grises entró con una presencia que llamó la atención de todos. Su rostro estaba marcado por cicatrices que hablaban de numerosas batallas, y su mirada era tan firme como el acero, pese a su tamaño era muy joven. Un aventurero entre los aventureros.

Loki notó inmediatamente la entrada del hombre. "Gareth, mira quién ha llegado". Sentía una mezcla de curiosidad y desafío al verlo. ¿Qué historias y secretos guardaría este hombre? Pensó.

Gareth siguió la mirada de Loki y vio al gran hombre. "Ese es Zald, miembro de la familia Zeus. No esperaba verlo aquí."

Con su característica audacia, Loki se levantó y se acercó a Zald. "Hola, Zald, ¿verdad? Soy Loki, y este es mi amigo Gareth. ¿Te gustaría unirte a nosotros para un trago?" Loki usaba su encanto y carisma para crear un ambiente de camaradería. Sabía que establecer una conexión con alguien como Zald podría ser beneficioso.

Zald, sorprendido por la bienvenida, sonrió levemente. "Loki, Gareth, un placer conocerlos. Claro, acepto la invitación."

Se unió a ellos en la barra, y el barman rápidamente les sirvió a todos una ronda de tragos. La conversación fluyó fácilmente entre ellos, con Loki haciendo preguntas astutas y Gareth contando historias de sus propias aventuras.

"Así que..." comenzó Loki, apoyando el codo en la barra y mirando al hombre con interés, "¿qué te trae a este rincón de Orario, Zald?" Loki buscaba algo de Zald. Sabía que la información era poder, y quería descubrirlo.

El humano tomó un sorbo de su bebida antes de responder. "Simplemente necesitaba un descanso. Incluso los aventureros necesitamos relajarnos de vez en cuando."

Loki, intrigada por la respuesta de Zald, lo observó detenidamente. Había algo en su tono que denotaba más que simples palabras; parecía haber una carga emocional detrás de sus palabras. Percibió que había más en la historia de Zald, algo que no estaba dispuesto a compartir tan fácilmente.

"¿Es cierto que te comes cosas del Dungeon?" preguntó Gareth, sus ojos brillando de curiosidad.

Zald asintió solemnemente. "Sí, es cierto. Es un acto de supervivencia. Pero no recomendaría hacerlo, hay cosas que te pueden matar." Aunque su tono era serio, Zald también trataba de enviar un mensaje de advertencia. Sabía que su comportamiento era extremo y no quería que otros lo imitaran sin comprender los riesgos.

Loki rio, dándole una palmada en la espalda. "Tienes agallas, Zald. Me agradas." La diosa sentía un respeto creciente por humano. Reconocía en él a un guerrero con principios firmes y una historia interesante.

"Increíble que Zeus te deja venir solo a estos lugares". Siguió diciendo el enano al humano.

"Solo cuando salgo de la mazmorra, los demás chicos prefieren ir con el viejo, pero yo prefiero venir a beber". Replicó Zald mientras se terminaba su copa.

La conversación se tornó más animada a medida que compartían más historias. Gareth narró una anécdota sobre un enfrentamiento con un grupo de monstruos en el Dungeon, donde su hacha casi se rompió por la ferocidad del combate. Loki, siempre con un comentario sarcástico a la mano, intercalaba sus propias historias de astutas negociaciones y misiones peligrosas.

"Recuerdo una vez," dijo Gareth, riendo, "cuando casi perdí mi hacha en un combate con un dragón infante. Ese maldito tenía la cabeza más dura que una roca."

Loki se rio, golpeando ligeramente a Gareth en el hombro. "Y yo te dije que no apostaras tu hacha en ese juego de cartas, pero no me escuchaste."

Zald escuchaba con interés. "Parece que tienen muchas historias juntos. ¿Siempre han sido tan buenos amigos?" Zald buscaba entender la profundidad de la relación entre Loki y Gareth, quizás envidiando un poco la cercanía que compartían.

Gareth asintió, con una sonrisa nostálgica. "Loki y yo hemos pasado por muchas cosas juntos. Hemos reído y bebido más de lo que puedo recordar. No hay nadie más como ella en este lugar."

A medida que la noche avanzaba, las copas se seguían llenando y vaciando. Fue entonces cuando Gareth propuso una competencia de beber. "Zald, ¿qué te parece demostrar tu legendaria resistencia con un desafío de bebida?" Gareth veía esto como una oportunidad para fortalecer su vínculo con Zald a través de una competencia amistosa.

Zald sonrió, aceptando el desafío. "Nunca huyo de un desafío. Hoy seré suave".

Loki se unió, encantada por la posibilidad de superar a ambos hombres. "¡Esto va a ser divertido!" exclamó, levantando su copa.

Las copas se levantaron y los tragos se sucedieron rápidamente. A medida que el alcohol fluía, las risas y las bromas llenaron el aire, creando un vínculo inmediato entre los tres.

"¿Qué tal un brindis por nuevas amistades?" propuso Loki, levantando su copa.

"¡Por eso!" respondió Gareth, chocando su copa con las de Loki y Zald...