Luego que Eren se separara de sus compañeros para infiltrarse en Marley, la Legión le dejó que hiciera como quisiera después que él les informara por medio de cartas. A los chicos no les quedó más remedio que esperar y posteriormente, planificar la extracción de Eren en esa tierra, para regresar a Paradis.
Erwin, quien había quedado con secuelas importantes luego de la toma de Shiganshina, había delegado la comandancia de la Legión a Hange, pero de vez en cuando se reunían para estar al tanto del progreso que llevaban.
El ex comandante no sólo estaba interesado en saber de ello, si no además Hange contaba con algún que otro consejo importante para cumplir sus nuevas responsabilidades.
Habían regresado hace poco desde Marley de rescatar a Eren. Es por ello que para celebrar, Erwin y Hange serían invitados, junto a otros colegas de la Legión, a un bar reconocido entre los mayores del ejército. En realidad, Erwin fue el primero en enterarse de tal celebración, pero le pidió a Hange que le acompañara. De todas formas ella también asistiría.
Hange estaba algo nerviosa al saber que Erwin la había invitado, después de todo nunca había podido ocultarle sus sentimientos. Él lo sabía y ahora que estaba fuera de servicio, tenía la inquietud de acercarse más a ella.
Aquel hombre imponente y valiente que llegó a comandar la Legión de Reconocimiento, ahora era un manojo de nervios, por lo que en lugar de invitarla sólo a ella le dijo que invitara a alguien más... Cada uno llevaría a alguien como una cita doble, a excepción de que los otros dos asistentes ni siquiera tenían idea de que serían invitados.
Erwin ya tenía en mente desde el inicio a quien le pediría tal favor, sólo esperaba que no se burlara de él y le lanzara la puerta en la cara cuando lo hiciera. Pensó que sería mejor si Levi no sabía la identidad de la otra persona y a final de cuentas, Hange tampoco le había dicho a quién llevaría.
Erwin se detuvo frente a la habitación del capitán y tocó la puerta. Fue recibido por el hombre y tomaron asiento, para contarle sobre su plan.
- Déjame ver... Me estás diciendo que por fin harás algo con respecto a la cuatro ojos... Pero no quieres ir solo.
... No entiendo nada.
- Bueno, igual vamos a celebrar una reunión, algunos colegas estarán allí. Hasta tú debes asistir.
- Igual no iba a ir... Odio la idea de tener que ver las caras asquerosas de algunas mierdas allí. - Erwin lo miró y volteó sus ojos, ya se había imaginado algo así.
- ¿Acaso debo ser el chaperón entre ustedes?... Vaya celebración de mierda. Paso. Pídeselo a Moblit o a algunos de los soldados. No se, al cara de caballo, Connie.
- Vamos, amigo... No hay nadie más en quien confíe para algo así... Además no estarías solo, así que no serías ningún chaperón. - Levi alzó una ceja aún más extrañado.
- Sí... Es que Hange llevará a alguien. Aún no sé quién es, pero vamos... No te hará mal hablar con alguien un rato.
- ¡Demonios, Erwin!... Es muy mala idea. ¿De qué hablaría con esa persona?... Con una desconocida.
- De cualquier cosa.. de tu trabajo. Tus gustos... No creo que Hange lleve a cualquiera. Debe ser alguien que conocemos. No te preocupes.
...
Y allí estaban sentados en una mesa compartiendo una bebida, mientras esperaban a las otras dos personas. Levi aún no podía creer que Erwin lo haya arrastrado, si no fuera porque prácticamente lo convenció al ofrecerle un nuevo equipo completo de limpieza, desde herramientas hasta productos nuevos.
Mientras se llevaba un trago a la boca, sólo se hacía varias preguntas en su cabeza, ¿Me invento alguna excusa? ¿Quién sería?, ¿Cómo sería su apariencia? ¿Sería aseada? ¿Y si no es una mujer?... Conociendo a Hange, sabía que eso último podía pasar y si era así, la mataría.
...
Unas horas antes
Hange caminaba hacia la sede de la Legión, luego de salir de su última reunión con Erwin. Esa petición de una cita doble la dejó algo consternada, pero no desaprovecharía la oportunidad. Ahora que tenían un pequeño respiro después de tantos problemas, le caía como anillo al dedo ese encuentro.
Se preguntaba a quien llevaría Erwin, aunque ya tenía su sospecha, el tercero de ese trío de amigos: el enano. Por ello, con esa suposición en mente, trató de pensar en alguien a quien llevar, lo más posiblemente compatible con Levi, cosa que podría ser una odisea.
Ella sólo quería que, si era Levi quien iría, al menos no se pasara todo el rato con cara de perro rabioso y quejándose por todo.
Hange pensaba en la lista de chicas que conocía y se sintió lamentable. Sólo podía pensar en Sasha y en Mikasa. Annie estaba en un cristal y el resto, ya no existía.
Ahora con esas dos opciones en mente, empezó a descartar. Sasha era bonita, amigable, pero conociendo a su amigo obsesivo con la limpieza, de seguro sería un problema. Además la personalidad burbujeante y extrovertida de ella, significaba un contraste demasiado marcado entre ambos.
Hange no creía del todo que la cita de esa noche tuviera un final romántico ni agradable para Levi, pero de todas formas quería esforzarse.
Luego de ello, empezó a analizar a la siguiente en su lista: Mikasa. Si había alguien que se pareciera más a Levi, definitivamente sería ella. Ambos eran callados, fuertes, determinados... Aunque Mikasa podía llegar a tener su lado tierno. Inmediatamente al entrar a la Legión, dobló en una esquina y caminó por el pasillo que llevaba a las habitaciones.
Tocó la puerta de la chica de ojos grises y para su alivio, ella abrió al poco tiempo.
- Hange San... ¿Cómo está?.
- Mikasa... Muy bien ¿ y Tú?.
- Bien. Pase, por favor. ¿Necesita algo?. - Ambas tomaron asiento en la cama.
- Bueno, sí. No es nada malo, sólo venía a pedirte un favor.
...
- ¿¡Una cita a ciegas!?... Yo... No se
- Ah, Mikasa. No es nada del otro mundo. Nos sentaremos allí, tomaremos, comeremos algo y si te sientes animada, puedes charlar con él. Algo deben tener en común.
- Pero, no se... ¿De qué podríamos hablar?. Digo, esta sería mi primera cita.
- ¿Piensas que no sabrías qué hacer o cómo comportarte?. - Mikasa asintió no muy convencida.
Claro que ese era un punto a considerar, después de todo no había tenido la oportunidad de vivir cosas así. Además de ello, pensaba en Eren... hasta ahora el único con quién le hubiese gustado compartir una cita era con él, pero a estas alturas creía que era algo imposible. Sobre todo después del cambio de actitud de Eren y su comportamiento frío y distante.
- Sabes... También sería mi primera vez. Nunca había salido con Erwin en plan de cita y estoy muy nerviosa. Tampoco se cómo saldrá todo, pero parece divertido. Se que me sentiré tranquila si estás allí... ¿Qué te parece si ambas nos apoyamos en esto?.
Mikasa lo pensó, que Hange le pidiera algo que consideraba tan importante, le hacía ver que confiaba en ella. No sólo valoraba su compañerismo, si no también su amistad.
- Escucha, no creo que Erwin lleve a alguien desagradable. Así que no te preocupes por eso. Prueba hacer cosas nuevas también, quizás te diviertas. Después de todo, con un trabajo como el nuestro son pocos los momentos que tenemos para divertirnos.
- Bien... Supongo que una vez no me hará daño.
- ¡Qué bien!... Bueno, nos vemos esta noche a las 7. Pasaré por ti.
Mikasa asintió y luego de despedirse decidió recostarse un rato.
...
Las dos mujeres caminaban algo nerviosas hasta su destino esa noche. Erwin y Levi también estaban algo ansiosos, aunque por motivos diferentes...
El capitán se encontraba en silencio, absorto en el ruido del ambiente y viendo hacia ningún lugar en particular. Sólo pensaba.
Erwin sonrió y se puso de pie al ver que Hange se acercaba, aunque se sorprendió al ver a la chica que la acompañaba...
- Erwin... Buenas noches.
- ¡Ah! Ya sabía yo que traerías al enano. - Dijo con una gran sonrisa.
Levi volteó inmediatamente. - Oi, Ten más respeto cuatro...
- ¿Mikasa?. - La chica lo veía extrañada, jamás imaginó que la otra persona en esa cita ciegas fuese su capitán... Él estaba igual
- Esto será incómodo. - Pensaron ambos al unísono.
- Bueno ya... Tomemos asiento. - Los 4 estaban en una mesa algo grande para ellos. Algunos capitanes y otros comandantes llegaron al lugar, pronto se veía mucho más lleno.
Mikasa pensaba que la situación era rara, sentía que no encajaba en el lugar. Ella era una gran soldado, pero no como para estar entre los líderes del ejército.
Además, eso no era lo suyo. Prefería estar en la sede de la Legión, hablando con Sasha y los chicos en el comedor, mientras cenaban. O tan solo tomar un té afuera disfrutando la fresca brisa nocturna.
Lo mismo pensaba Levi. Él amaba la tranquilidad y tampoco era muy adepto a estar rodeado de esos cerdos que en muchas ocasiones llegaron a tener en menos a la Legion. Sólo pensó en que estaba allí para ayudar a Erwin de alguna rara manera y por la promesa de sus nuevos artículos de limpieza.
Erwin y Hange conversaban, concentrados en sí mismos, hasta dejar de pensar en quienes estaban a su alrededor.
- Disculpe, capitán Levi... Jamás imaginé que usted sería a quien vería.
- Hnn... Digo lo mismo. Sólo vine por la insistencia de Erwin. Imagino que Hange hizo lo mismo.
- Sí. Bueno, no es que haya muchas opciones.
- La verdad... No sé si esto podría considerarse una cita. Lamento no cumplir tus expectativas. - Dijo él poniendo su vaso vacío sobre la mesa.
- También lo creo. Aunque la verdad, no tenía muchas expectativas al respecto, ni siquiera sabía qué haría o diría.
- Pues, sí. Eres seria y callada... Y a veces tétrica. Sólo te imagino saliendo así con Eren.
- Si usted es el más serio de nosotros... - Dijo fingiendo estar ofendida. - ...Por otro lado, no creo salir con Eren de esta forma.
- Si botas la baba por él, mocosa. Todo el mundo sabe eso...
- Él es mi familia... Quizás llegué a confundir lo que sentía por él hace un tiempo, pero ya no.
- Hnnn... Bueno, no suena tan mal. A veces me provocaba golpear a ese mocoso cuando te hacía algún desplante. De hecho, alguna vez lo hice, cuando nadie estaba cerca.
- ¿¡Qué!?... Usted no tenía que hacer eso.
- Claro que sí, para algo soy su superior. Aunque ahora parece que ese chico está mucho más distante de nosotros.
- Sí, lo he notado... Desde hace tiempo. - Mikasa agachó su mirada, siendo observada por Levi.
Hasta ese punto no era una mala noche. No estaban ni enojados o incómodos por tener que interactuar en esa "cita".
La música era agradable y la compañía no estaba mal.
- Pensé que a estas alturas de la noche, ya habría inventado alguna excusa para largarme. - Comentó nuevamente Levi.
- Yo también, tenía pensado inventarme un dolor de cabeza o algo así.
- No es desagradable hablar contigo. Es fácil y de alguna manera sin presiones. - Mikasa sonrió y asintió, ella sentía lo mismo.
- Sí. Aunque no lo crea siempre me ha gustado conversar con usted. Es bueno explicando y su raro sarcasmo a veces me parece divertido. También habla sólo lo necesario.
- Saber cuando cerrar la boca, es un requisito para ser el soldado más fuerte de la humanidad. - Mikasa río en voz baja.
- Se nota. De lo contrario ya habría metido a la Legion en muchos problemas...
- Más de una vez me peleé con uno de estos cerdos. Aunque ya no es tan frecuente.
Levi y Mikasa siguieron su conversación, hasta que una nueva ronda de bebidas fue traída a la mesa. Ni siquiera habían notado cuando Erwin las pidió.
Eso fue una buena señal para Hange, pensar que los dos Ackermans pudiesen estar pasando un buen rato le alivió. Al menos veía a Mikasa sonreír de vez en cuando y Levi, en ocasiones dejaba ver una pequeña y casi imperceptible sonrisa.
Mientras estaban charlando en esa mesa, uno de los capitanes de la Policía Militar allí presentes se les acercó. Parecía algo ebrio y Levi presintió que tendrían un mal rato por su culpa.
- Buenas noches, comandantes de la Legión. Espero no les importe que los acompañe un momento.
- Eh, Buenas Noches... Claro que no James. ¿Cómo has estado?... - Preguntó Erwin tratando de ser lo más educado que podía.
- Muy bien, Erwin... Mejor que ustedes. - El tal James tomó asiento entre Hange y Mikasa, cosa que no le agradó mucho a los dos hombres en frente. - No puedo creer que tú, el tan respetado Erwin Smith haya quedado en ese estado. De verdad, lo lamento. Y ahora... Pasaste tu título a tu mujer. Es tu mujer, ¿cierto?.
- Con todo respeto James, no es tu asunto. Además Hange cumple todos los requisitos para haberla considerado como la siguiente comandante de la Legión. Hasta ahora me lo ha demostrado.
- No lo pongo en duda... Incluso bajo su liderazgo ahora Paradis cuenta con el Titan martillo de guerra, el Titan de ataque y el fundador. Además del colosal, por supuesto.
- Y todo sin tu ayuda. - Dijo Levi cruzado de brazos. - Aunque ahora tengamos más apoyo de otras ramas del ejército, tú específicamente siempre has estado renuente. Incluso abogaste por la disolución de la Legión desde hace mucho.
- Capitán Levi... Eso es cierto. Siempre pensé que era una pérdida de esfuerzo y recursos apoyar exploraciones a territorio de titanes... Aunque supongo que tantos sacrificios ahora dieron su fruto.
- Aunque sea el hombre más fuerte de la humanidad, aunque tengan a los soldados más fuertes, no es motivo de jactancia. - Dijo ahora, mirando a Mikasa. - Podría contar con mis manos los que quedan en la Legión, por lo que no me queda más remedio que unir fuerzas con ustedes cuando sea necesario.
- Pues, creo que el jactancioso es otro. - Respondió Mikasa, ya un poco molesta. - Deje a la Legion en paz, después de todo somos nosotros quienes nos hemos encargado de dejar la vida luchando con titanes. No ustedes... ¡Oh! cierto, ustedes son más de corrupción que de matar titanes.
- Tsk.. Así es. Tampoco haría mucha diferencia si tu culo tieso está presente o no cuando se necesite, James.
- Al parecer ser impertinentes es una característica de los Ackerman. ¿Usted ya es capitán o algo así?... - Dijo viendo a la chica.
- No ¿por qué?.
- Sólo me extraña verla aquí está noche.
- No veo por qué, ella es mi mano derecha. - Respondió Levi. - Ella irá a donde sea que yo quiera.
Mikasa se sonrojó un poco al escuchar eso. Ahora resulta que Levi la defendía de ese hombre desagradable.
- Quién lo diría... Que una chica tan bonita como usted, fuera alguien tan fuerte como para valer por 100 soldados, además de la mano derecha del soldado más fuerte de la humanidad. - Dijo James, mientras acercaba su mano al rostro de Mikasa.
Levi se puso de pie listo para patearlo hasta el cansancio, pero Mikasa se le adelantó. Él sabía que ella podría defenderse sola ante ese hombre, aún así sintió la necesidad de hacerlo.
La chica tomó con fuerza la muñeca de James, doblándola de una manera antinatural. El hombre soltó un quejido ruidoso por el dolor, llamando la atención de algunos alrededor.
El impertinente capitán se retorcía en su asiento, hasta que cayó del banco de espaldas.
- Será mejor que me vaya... Hange, Erwin, gracias por la invitación
- Ah... Mikasa. Me gustaría que siguieras con nosotros, pero si de verdad quieres, puedes irte. Gracias por acompañarme. - Respondió Hange tratando de no presionarla.
- Oi, Mikasa espera... - Dijo Levi saliendo de su asiento. - Iré contigo. Ustedes dos sigan solos. - Mikasa esperó por él y ambos salieron del lugar.
- Ese idiota de James nos arruinó la noche... Pensé que al menos saldría algo bueno entre esos dos. - Comentó Hange, mientras veía a los Ackerman alejarse del lugar.
- Sí... yo también. Bueno, supongo que podemos quedarnos un rato más.
...
Levi y Mikasa caminaban por las desoladas calles de Trost. Apartando lo que ocurrió hace poco, no había sido una noche tan mala. Incluso, al estar en una rara "cita" con su capitán, Mikasa se había divertido.
- Al final de la noche fui yo quien metió en problemas a la Legion. - Comentó Mikasa.
- Eso aprendes por estar bajo mi mando.
- Bueno, no es una mala enseñanza.
- Gracias, por hacer que esta noche fuera más fácil. Estaba algo preocupado por la eleccion que hiciera Hange, pero no lo hizo tan mal.
- ¿De nada?. Lo mismo digo. Hange tenía razón, Erwin no escogió a alguien desagradable para acompañarlo.
- Con que no soy desagradable... ¿Qué? ¿ya no me odias?.
- ¿Qué?... No lo odio. Digo... Hace un tiempo si llegué a molestarme con usted, pero eso es pasado. Aprendí a respetarlo. - Mikasa suspiró pensando en todo lo ocurrido desde aquel juicio hasta ahora, además de los pocos compañeros que le quedaban. Ese pequeño grupo era una familia para ella. - ...Ustedes se han convertido en una parte importante para mí.
- Lo mismo digo. Aunque a veces da temor apegarse a alguien. Ya me ha pasado y terminé perdiéndolos.
- Supongo que es un precio a pagar desde el momento en que nos unimos a la Legión. - Respondió Mikasa.
Caminaron un par de minutos en silencio antes de que retomaran su conversación.
- Con que no me odias... ¿Eh?. Es bueno saberlo.
- Con que soy tu mano derecha, ¿eh?... Interesante.
- Pues debiste imaginarlo. Eres la mejor bajo mi mando ahora.
Llegaron finalmente a la sede de la Legión, sin saber qué más hacer. Levi tenía el corazón extrañamente acelerado y casi de manera espontánea, le salió una petición de su boca.
- Mikasa... Si quieres ve mañana a mi oficina luego del almuerzo. Podemos continuar la charla que interrumpió ese idiota.
- Con gusto. Gracias. Nos vemos mañana.
- Buenas noches. - respondió el capitán aliviado por su respuesta.
Mikasa se alejó de allí, caminando hacia su habitación. Ahora esperaba con ansias el día siguiente.
Sin saberlo más temprano, había tenido una noche agradable después de mucho tiempo. Jamás pensó que tener una cita con Levi Ackerman pudiera ser divertida.
Lo que ninguno imaginaba esa noche, es que esa pequeña cita inesperada, se convertiría en el inicio de una serie de reuniones y salidas entre ambos, quienes se apartaban de todos de vez en cuando, para conectarse un poco más con emoción.
Notas:
🔸Un pequeño fan fic LeviMika, espero lo hayan disfrutado. Está ubicado justo después de su regreso de Marley.
🔸Obviamente mi Erwin también merecía seguir disfrutando de la vida un tiempo más y que mejor que con Hange.
🔸 Ninguna de las imágenes anteriores me pertenece.
