— NOTAS DE LA TRADUCTORA —

La historia pertenece a: PimpedOutGreenEars.

Phineas and Ferb pertenece a: Dan Povenmire y Jeff Swampy Marsh.


Apartamento vacío

Capítulo 47. A los hermanos y nuevos amigos

Domingo, 30 de marzo.

—Está bien, chicos. Volveré en aproximadamente una hora —dijo la madre de Phineas mientras tomaba su bolso de la encimera de la cocina—. Candace tu estas a cargo —bromeó Linda mientras caminaba hacia la sala donde estaban sentados sus hijos.

—Jaja, muy graciosa —dijo Candace, lanzando a su sonriente madre una mirada burlona, mientras Phineas ahogaba una risa.

—Quéjate todo lo que quieras, pero recuerdo que eso solía ser muy importante para ti —luego se agacho para besar la parte superior de sus cabezas antes de salir por la puerta—. Llamen si necesitan algo.

—¡Adiós, mamá!

—¡Te amo!

Una vez que estuvieron solos, Phineas se volvió hacia Candace. Los dos estaban sentados juntos en el sofá, con la televisión encendida pero ninguno de los dos la miraba. Candace le había estado contando sobre un caso en una de sus clases de Derecho que había sido interesante. Su madre también había estado escuchando mientras se preparaba para hacer algunos recados.

Phineas por lo regular acompañaba a su madre a las compras, pero ella había insistido que Candace y él se tomaran un tiempo como hermanos. Candace se mostró energética al estar de acuerdo.

—Entonces, hermano pequeño mío —dijo antes de tomar el control del televisor y apagarlo—. Parece que tienes mucho que contarme.

Por primera vez desde la llegada de Candace, Phineas se sintió nervioso. Sin embargo, no era posible que ella estuviera hablando algo relacionado a Ferb. Por lo que era algo tonto sentirse nervioso por algo así— ¿Lo hago, hermana mayor mía?

—¡Obvio! —grito, dejando el acto serio y volviéndose hacia Phineas, con las rodillas hacia el pecho y los pies en el sofá— ¿Quién era el tipo del que mamá hablaba anoche? El tipo de las antigüedades.

Phineas se calmó al darse cuenta que la conversación no era sobre él— Su nombre es Lawrence.

—Si, pero, ¿Quién es? Necesito todos los detalles. ¿Dónde se conocieron? ¿Son oficiales? ¿Cuál es su signo? —pregunto, acercándose poco a poco cada segundo.

Phineas se rio. Dios, cuanta la extrañe— No conozco su signo, quizás tengas que arrinconar a mamá con respecto a eso.

Candace se burló.

—Como si eso funcionara. Cada vez que le preguntó sobre su vida amorosa, ella siempre me ignora o me dice que va a colgar el teléfono —su tono decía que pensaba que su madre estaba siendo ridícula—. Es por eso que tú eres mis ojos y mis oídos. Así que dame esos detalles jugosos —luego comenzó a empujar a Phineas, creyendo que así recibiría una respuesta más rápida.

—¡Está bien, está bien! ¡Te contaré todo lo que sé! —dijo Phineas, riéndose del ataque de su hermana.

—Eso es lo que pensé —dijo, con aire de suficiencia mientras se recostaba en su extremo del sofá.

Phineas se sentó de nuevo, cruzando las piernas en el sofá, quedando enfrente de ella—. Muy bien, ellos se conocieron en una convención de lámparas antiguas.

Candace inclinó la cabeza, pensativa— Supongo que eso es romántico si te gustan ese tipo de cosas.

—Pero fue en una convención fuera del estado —mencionó—. Mamá pensó que no lo volvería a ver.

—Oh, Dios mío, ¡¿Se mudo de estado por ella?! —exclamó antes de entrecerrar los ojos— Espera, no, eso no es romántico, es super espeluznante. Se acaban de conocer.

—Eso sería súper espeluznante —estuvo de acuerdo el pelirrojo—, pero no fue así. Solo vive en Danville. Bueno, supongo que acababa de mudarse.

A Candace le sonó sospechoso.

—¿Se acaba de mudar aquí? ¿Cómo sabemos que este tipo no es una especie de psicópata que siguió a mamá hasta aquí, planeando secuestrar y asesinarla?

Phineas parpadeo con lentitud una vez y luego dos— Candace, creo que ese caso de asesinato del que hablabas, te esta afectando.

Candace levantó las manos en el aire— Solo digo, ¿Cómo lo sabemos?

Phineas debatió sus siguientes palabras, pero solo fue un segundo— Solo se dieron cuenta de que estaban en la misma ciudad porque yo me estaba juntando con su hijo.

—¿Tiene un hijo? —preguntó Candace, asomándose de nuevo en su posición— Está bien, deja de lado el tema del asesino, aunque eso aún podría existir. ¿Cuántos hijos tiene? ¿La mamá todavía está en la foto? ¿Está usando a nuestra madre como una venganza para su ex?

—Ferb es su único hijo. Él es...

—¿Ferb? ¿Eso es la abreviatura de algo?

—Si, es...

—¿Sabes que? No me importa. Solo sigue adelante —dijo, moviendo la mano para indicarle que acelerara.

—Bueno, Ferb tiene mi edad —dijo, antes de darse cuenta de repente de que le gustaría contarle a Candace más sobre él.

—¿Y?

Él podría hacerlo. Candace lo escucharía. No tenía que contarle todo de una vez. Solo sería un poco. Ella estaba bien con que mamá saliera de nuevo, así que tal vez estaría bien. Tal vez, ella vería lo que sentía por Ferb sin que él lo dijera... Si, estaría bien.

—Él es tan genial. Es excelente en fútbol y puede construir cualquier cosa. También me ha estado enseñando a como construir cosas. Hemos estado reconstruyendo un auto juntos y...

—Espera, ¿Este tal Lawrence está construyendo un auto contigo?

—¿Eh? No, Ferb —corrigió.

Candace se burló— ¡No me importa su hijo! ¡Continua con tu tarea, Phineas! Cuéntame más sobre Lawrence.

Phineas casi sintió que se desinfla. Bien, Lawrence. Esto no se trata de mi. Esto se trataba sobre mamá y su felicidad.

—Cierto, lo siento —se disculpó mientras juntaba las manos en su regazo. Solo necesitaba mantenerlas así. Si estaban en su regazo, no se rascara—. La mamá de Ferb y ex esposa de Lawrence ha estado fuera de escena durante años. Vive en Inglaterra y no hablan con ella.

Candace tarareo— Eso es bueno. Eso significa que no está obsesionado con su ex. Conociste a Lawrence, ¿verdad? ¿Te parece un buen tipo?

Phineas pensó en las veces que conoció a Lawrence. Primero mientras su hijo lo empujaba contra el capó de su auto y por segundo lugar, en su tienda. Fue un hombre amable. Avergonzado como Phineas, pero agradable. No le había reclamado a Phineas. Tenía el respeto de Ferb y eso en sí mismo decía mucho sobre él.

—Si, creo que es un buen tipo —dijo Phineas—. Y creo que a mamá en realidad le gusta.

—¿Le gusta? ¿Son algo oficial?

—No creo que sean oficiales todavía, pero creo que le gusta —pensó por un momento—. Ferb dijo que le gustaba.

Candace sonrió— ¿Ya se lo has dicho a mamá? Obviamente tienen que ir a una cita oficial.

Phineas se rió— No, no se lo dije. No quiero entrometerme demasiado.

—Ese es tu problema, Phineas. Incluso cuando tienes un hombre infiltrado, tienes demasiado miedo de empujar a mamá en la dirección correcta —dijo Candace, empujando la rodilla de su hermano con el pie mientras lo hacía para ilustrar su punto.

—¿Estás llamando a Ferb mi hombre infiltrado? —preguntó, con una sonrisa en el rostro. Quizás aún pueda hablar con ella.

—Si, obvio. Ustedes dos deberían trabajar juntos para conectarlos —mencionó—. No es que pueda hacerlo mientras estoy en la escuela y solo estoy aquí un par de días. Sin mencionar que mamá es terca.

—No creo que necesitemos presionar para unirlos. Creo que en definitiva van en esa dirección —dijo mientras aún se debatía sobre como hablar con Candace sobre Ferb—. Creo que mamá solo se está tomando las cosas con calma.

Candace gimió— ¡Lo lento es tan aburrido!

Phineas se rio. Estaba tan contento de ver feliz a su mamá que no le importó cuanto tiempo tardara en hacerlo oficial.

—Uf, está bien, mamá está feliz de tomar las cosas con calma. Como sea —dijo, sonando muy molesta, pero duró poco cuando empezó hacer otras preguntas— ¿Y tú? ¿Cómo van las cosas con Isabella?

—Estamos bien, supongo —dijo, sin creerlo él mismo.

—¿Ah, sí? —bromeó, pareciendo pensar que Phineas solo se estaba conteniendo— Vamos, dame detalles.

Phineas apretó más las manos de su regazo— No hay mucho que decir. Isabella ha estado ocupada. De hecho, he pasado la mayor parte de mi tiempo con Ferb.

Por favor, déjame hablar sobre Ferb.

Candace se estiró para sentarse con normalidad en el sofá— Eso apesta. Lamento que esté tan ocupada, pero sabes que te ama. Apuesto que está contando los días hasta el baile de graduación —dijo con una sonrisa.

—Si, es probable —su voz sonó débil al decirlo. El baile de graduación, claro, ¿Cómo pude haberlo olvidado?

—Vamos, Phineas —lo reprendió—. ¿Has pensado siquiera en como se lo vas a preguntar?

Phineas no lo había hecho. No había pensado en el baile de graduación en dos meses y mucho menos en encontrar una manera de pedirle a Isabella que fuera con él.

—No, supongo que no.

—¡Ay Dios mío! —exclamó, sonando molesta de nuevo mientras se giraba para mirarlo— El hecho de que ya sea tu novia no significa que no debas invitarla. ¡Se supone que las invitaciones de baile de graduación son super románticas! ¿No quieres hacer algo especial para ella?

Phineas de inmediato se sintió culpable. Tenía el conocimiento que otros chicos ya estaban haciendo sus propias propuestas para el baile, pero había estado tratando de no pensar demasiado en ello. Pero, ¿Qué tan egoísta fue eso? Isabella merecía una propuesta igual de romántica.

Ella también merece un novio que quisiera hablar de ella.

Phineas no estaba siendo justo con ella. No lo había sido desde hace tiempo, pero escuchar a Candace solo empeoró. Candace esperaba que fuera bueno con la chica que amaba. ¿Qué pensaría si supiera lo que había hecho con Ferb? ¿Qué es lo que sentiría por Ferb?

De pronto ya no quería hablar más de Ferb.

Las manos de Phineas se estaban poniendo rojas por lo fuerte que las mantiene juntas.

—Si, quiero hacer algo especial —dijo, mirando sus pies—. Supongo que solo no se que hacer.

Candace se burló— ¿Por que no lo dijiste? Aquí tienes a una experta en romances frente a ti. Déjame darte algunas ideas.

Phineas escuchó las sugerencias de su hermana y trató de no pensar en lo mucho que no quería hacer ninguna de ellas.

Necesitaba dejar de pensar así. Necesitaba ser un buen novio, un buen hermano, un buen hijo. Sus pensamientos dieron vueltas. Sus manos estaban juntas con fuerza.

El asintió. Sabía que debía hacer más, pero era todo lo que podía hacer.

¿Por que nunca podrá sentirse como se supone debería sentirse?


Era media tarde cuando Ferb escuchó sonar el timbre. Por lo general, Ferb no habría estado en casa ya que los domingos ayudaba a su padre en la tienda, pero Lawrence había cerrado temprano para encontrarse con un distribuidor local. Se ofreció para ir con él, pero el hombre le había dicho que se quedarían a platicar. Ferb amaba a su padre, pero no tanto las antigüedades. Así que dejó a su padre para encontrarse con el comerciante mientras él iba a buscar a casa algo de comida.

Por suerte para él, el timbre no sonó hasta que terminó su queso asado.

Cuando abrió la puerta se sorprendió al ver el rostro de Buford. En lugar de preguntar porque estaba aquí, Ferb solo levantó la ceja que estaba perforada.

—Oye, Fletcher, necesito tu ayuda con algo —hablo como si fuera algo que hubiera pedido en el pasado y no fue una petición extraña.

—¿Qué? —preguntó, entrecerrando los párpados.

Se dio cuenta demasiado tarde de que Buford tomó eso como una invitación a contarle su problema, en lugar de una pregunta de porque Buford había decidido acudir a él en busca de ayuda en primer lugar.

—La camioneta de Buford se averió. Eres la única persona que Buford conoce y que sabe arreglar esas cosas.

Ferb frunció el ceño— Hay un mecánico en la ciudad.

Buford se burlo— ¿Te parezco un tonto? Esos tipos siempre están tratando de cobrar de más.

Ferb no estaba seguro de porque eso hacía que la camioneta fuera su problema.

—Por lo general, busco el problema en Google y veo un tutorial en Youtube para solucionarlo, pero este me tiene perplejo —dijo Buford, apoyándose en el marco de la puerta de Ferb—. Así que Buford necesita alguien que realmente sepa lo que está haciendo.

—Espero que encuentres a alguien —respondió, comenzando a cerrar la puerta.

Buford no se apartó del camino de la puerta que se aproximaba. En lugar de eso, extendió la mano— Relájate, hombre. No vine con las manos vacías.

Luego, Buford sacó cuarenta dólares de su bolsillo y se los llevó a Ferb. Ferb debatió solo por unos segundos si aceptarlo antes de extender la mano y tomar el dinero. Por mucho que no le importara la furgoneta de Buford, quería el dinero. Phineas y él estaban a punto de terminar el auto, y no quería tener que tomar más descansos.

Buford sonrió— Te entiendo, ¿Sabes? Buford tampoco hace nada gratis —se cruzó de brazos mientras hablaba—. Debes tener cuidado o la gente empezará a pensar que pueden obtener cualquier cosa de ti.

Ferb dejó escapar una pequeña exhalación que casi podría considerarse una risa. Buford no tenía idea.

—Muy bien, ¿Dónde está la camioneta?

—En mi casa. Tuve suerte y se averió a una cuadra de distancia, así que empujarla de vuelta no fue gran cosa.

Ferb asintió— Déjame agarrar un par de cosas del garaje —dijo mientras se ponía los zapatos y luego cerraba la puerta principal.

Buford gruñó y lo siguió.

Ferb no pudo evitar que cuarenta dólares no fuera suficiente dinero para pasar la tarde con Buford.


Un par de horas más tarde, Ferb le indicó a Buford que encendiera el motor por tercera vez ese día.

Cuando Ferb llegó por primera vez hacia la camioneta de Buford y echó un vistazo debajo del capó, se sorprendió. A pesar de que Buford dio la impresión de que era descuidado, su vehículo contaba otra historia. Debajo del capó se veía impecable y no había evidencia de que una mano inexperta hubiera estado trabajando en el.

Admitió a regañadientes que eso le hacía tener una pizca de respeto por Buford.

Aun así, el problema con eso era que el problema no era obvio. En lugar de una solución rápida. Ferb tuvo que desarmar partes hasta encontrarlo. Al final resultó que se trataba sólo de una pequeña fuga en un lugar inconveniente. Ferb había usado un sellador que él mismo había hecho, luego volvió a armar la camioneta y pasó los fluidos apropiados.

Ahora solo era cuestión de asegurarse de que el vehículo no tuviera ningún otro problema.

Cuando Buford giró la llave, la camioneta cobró vida con un rugido, Buford lanzó el puño al aire y vitoreo.

Ferb suspiro satisfecho, feliz de escuchar el ronroneo del motor. Cerró el capó con suavidad mientras Buford apagaba el motor antes de caminar hacia él.

—Gracias, hombre. Habrían tenido a Buford en el taller trabajando siempre en eso —dijo, acariciando el capó de su camioneta casi con amor.

Ferb no podía estar en desacuerdo. Era seguro que lo habían tenido durante al menos una semana y a Buford le habría costado unos doscientos dólares en lugar de cuarenta. Entonces Ferb solo se encogió de hombros antes de sacar un cigarrillo y encenderlo.

—¿Quieres una cerveza? —preguntó Buford.

Ferb lo miró de forma inquisitiva— Claro —no creía que Buford bebiera fuera de las fiestas. Todo su grupo de amigos parecía demasiado serio para tal cosa.

Buford entró a su casa por cerveza y volvió afuera dos minutos después. Los dos se sentaron frente al garaje de Buford, donde miradas indiscretas no los verían bebiendo como menores de edad.

Buford le entregó a Ferb su cerveza, luego sacó un destapador de botellas de su bolsillo y se lo ofreció a Ferb, quien aceptó. Después de abrir su cerveza, se lo devolvió para que el bravucón pudiera hacer lo mismo.

—No hace falta decirlo, pero no le digas a Jeet que estoy bebiendo casualmente. Perdería la cabeza y comenzaría a buscar rehabilitación para mí —dijo Buford después de tomar su primer trago.

Ferb grupo con suavidad en señal de estar de acuerdo. No tenia motivos para hablar con Baljeet y mucho menos de decirle nada.

—Se preocupa demasiado. Sus padres lo mantienen tan atado que las pequeñas cosas lo vuelven loco —explicó. Luego miró a Ferb considerándolo—. Nada te vuelve loco, ¿verdad?

Ferb se encogió de hombros— Poco.

Buford asintió y luego tomó otro trago— Es bueno tener a alguien así cerca.

—¿Vas a alguna parte con esto? —preguntó el peliverde, más por aburrimiento que por verdadera curiosidad.

El otro puso los ojos en blanco— No, Buford no desperdiciara el cumplido.

—Para mejor —dijo Ferb antes de dar una calada a su cigarrillo y expulsar un anillo de humo.

Buford lo miró fijamente antes de volver a hablar— Solo decía que es bueno tener a alguien como tu cerca.

—¿Por qué eso? —pregunto. Era extraño tener una conversación real con Buford.

—Porque tienes equipaje —dijo sin rodeos.

Ferb entrecerró los ojos, pero siguió mirando al garaje en lugar de a Buford— ¿Ok?

Fue el turno de Buford de encogerse de hombros— No te pongas a la defensiva. No es culpa de Buford que todo en ti grité equipaje.

Ferb podría haberse sentido molesto si la observación hubiera venido de otra persona. En cambio, se sorprendió de que Buford fuera lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de lo que parecía que muchos otros en su escuela no lo habían hecho. Quizás fue más perspicaz de lo que aparentaba. Aun así, no quería los comentarios de Buford sobre sus problemas.

—¿Vas a sermonear sobre el equipaje?

Buford se rio— Diablos, no. Buford solo se alegra de que al fin haya alguien mas que no sea perfecto.

Ferb no respondió, solo espero una explicación.

—Mira: Jeet, Izzie y Phin son geniales. Son mis mejores amigos —dijo dejando su botella de cerveza—, pero todos tienen notas perfectas, son personas super amables y con una vida planificada. A veces a Buford le resulta difícil identificarse, por mucho que lo desee.

Oh Phineas, ¿Qué pensarías si escucharas esto? Pensó Ferb.

—Pero a pesar de que eres un especie de genio, tienes un resentimiento. Tienes mierda que te devora. Y Buford entiende eso. Asi que a Buford le gusta tenerte cerca, así que no es el único bicho raro en la mesa.

—La expresión es un dolor en tu hombro —corrigió en lugar de reconocer lo que Buford había dicho. No quería que la conversación ganará más profundidad de la que ya tenía.

—¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres un tipo difícil con quien hablar? —pregunto, antes de terminar su cerveza.

Ferb asintió— Espero que no me hayas invitado a charlar.

Buford se rió, pero no de forma alegre. Era más bien un sonido que llenaba el aire. Como sí que diría a continuación iba a ser triste.

—No, a Buford no le gustan los confesionarios. Embotéllalo hasta que mueras, esa es la manera Van Stomm —hizo una pausa por un segundo para considerar lo siguiente que diría—. A veces es agradable tener a alguien con quien sentarse en silencio mientras bebes una cerveza.

Ferb no respondió, pero considero las palabras. Supuso que en algunos aspectos, Buford no era tan diferente de la gente de Turnpike. Tenía cosas que le molestaban y vicios para manejarlas. Solo no pasaba cada noche hundiéndose en ellos.

Pensó de nuevo en lo que Phineas haría con la conversación. Se preguntó si le ayudaría saber que Buford tampoco sentía que cumplía con las expectativas o si sería otra cosa por la que se culpará.

Sin duda alguna, sería lo último. Siempre lo fue.

Fue una lastima. Hasta cierto punto, ambos parecían necesitar lo mismo.

—¿Quieres otra? —preguntó Buford, levantando su botella de cerveza.

—¿Mientras nos sentamos en silencio?

—No escucharás ni pio de Buford. Ya hemos hablado demasiado —dijo mientras se levantaba y luego se agacha para agarrar la botella de Ferb.

Ferb le entregó la botella vacía— De acuerdo entonces.

A Ferb no le importaba el silencio y la cerveza gratis.


—NOTAS DE LA TRADUCTORA—

Se paso decirle en la actualización de ayer, pero con este episodio puedo decir que esto es la calma antes de la tormenta; esto de va a descontrolar mis queridos lectores 😣

Sin más que decir, besos y abrazos.

¡LolitaMick14 fuera, paz!