— NOTAS DE LA TRADUCTORA —

La historia pertenece a: PimpedOutGreenEars.

Phineas and Ferb pertenece a: Dan Povenmire y Jeff Swampy Marsh.


Apartamento vacío

Capítulo 48. Barbacoa de las vacaciones de primavera

Sábado, 5 de abril.

Para cuando su padre estacionó su auto en la calle frente a la residencia Van Stomm, Ferb ya estaba lamentando su decisión de ir a la barbacoa.

Desde la calle, Ferb podía ver varias familias en el patio trasero hablando entre ellas, con madres en vestidos y niños corriendo, mientras sonaba música de fondo. Dios, fue una pesadilla suburbana.

Lawrence lo miró desde el lado del conductor del auto y le sonrió.

—¿Estás listo? —pregunto en un tono emocionado, pero nervioso.

Ferb deseaba que la emoción de su padre fuera contagiosa.

—De cierta forma estoy aquí —respondió mientras miraba hacia el patio.

La mano de su padre tocó su hombro y Ferb lo miró— Creo que esto será bueno para nosotros.

Con el gentil tono de voz del hombre, el peliverde supo que no podía evitar esto. En su juventud, podría haber puesto los ojos en blanco ante los intentos de su padre de comportarse como un padre, pero ahora no tenía estómago para ello. En su juventud no se había dado cuenta de que su padre no era mas feliz que él.

Ferb asintió antes de tomar el pan de maíz que había horneado del asiento trasero. Preparó el platillo sin que se lo pidieran para evitar el desastre de que su padre intentara cocinar. Luego, los dos salieron del auto y se dirigieron hacia el patio lleno de gente.

Linda los recibió en la puerta.

—¡Me alegra mucho que ambos pudieran asistir! —dijo, con una gran sonrisa en su rostro.

Llevaba uno de esos vestidos de verano suburbanos que le daban a Ferb una sensación de inquietud —tal vez porque los suburbios le hacen pensar en dinámicas familiares estructuradas que en realidad nunca tuvo—, pero supuso que le quedaba bien. Ella todavía parecía una madre típica.

—¡Tan felices de estar aquí! —dijo su padre, el nerviosismo fue un poco obvio— Te ves preciosa, por cierto.

Linda parecía halagada y, por muy incómodo que fuera, Ferb casi quiso darle el visto bueno a su padre. Le preocupaba que el hombre no supiera coquetear.

—Es muy amable de tu parte decirlo. Te ves bastante bien —dijo Linda.

Era algo absurdo mencionarlo cuando su padre estaba vestido con una camisa de polo y pantalones caqui, pero aun así el hombre sonrió ante el cumplido, así que estuvo bien.

—Y Ferb, te ves guapo como siempre —menciono, amable.

—Supongo que lo heredé de él —dijo Ferb, señalando a su padre. Era extraño el wingman de su padre.

Linda sonrió— Quiero presentarle a tu padre el resto de los vecinos, pero entiendo si prefieres unirte a los otros adolescentes —luego señaló un lugar en el patio donde Phineas y algunos otros estaban reunidos hablando.

Ferb asintió, le entregó el pan de maíz a su padre y se acercó para unirse al grupo. Ni siquiera había llegado todavía cuando Phineas lo notó y sonrió.

—¡Hey, viniste! —llamó, luciendo emocionado y tal vez un poco aliviado.

Ferb se encogió de hombros mientras se unía al grupo y los demás miembros saludaban— Escuche que era el evento de la temporada.

—El evento son las costillas de la madre de Buford. No se vive hasta que se comen las costillas Van Stomm —se jactó Buford, y la gente de inmediato estuvo de acuerdo con él.

Aunque Ferb no podía imaginar que le gustara la tarde que tendría, si que le gustaba un buen costillar.


Lawrence no había asistido a una reunión como esta desde hace mucho tiempo. De hecho, era posible que no hubiera estado en algo asi desde que él mismo era un niño acompañando a sus padres. Regan nunca había sido fanática de eventos como este. Eran demasiado discretos, no tan extremos.

«¿No puedes pensar en grande, Lawry?»

Es lo que ella solía decir. Por eso no pudo evitar disfrutar el cálido día primaveral y del ambiente tranquilo.

Al igual que la compañía.

—Entonces, ¿Qué te parece hasta ahora? —preguntó Linda.

En ese momento estaban sentados en sillas de jardín con otros vecinos, comiendo ensaladas de primavera. Las carnes todavía se estaban cocinando, pero las fresas de la ensalada eran dulces y más que suficientes para retener a Lawrence. Sin mencionar que tener la atención de Linda lo hacía sentir joven otra vez.

—Debo decir que esta es la mejor fiesta a la que he asistido en mucho tiempo —dijo con sinceridad. Se había adaptado muy bien y no se sentía presionado a fingir que hacía cosas como estas a menudo.

—Si así es como te sientes, ¡Creo que es hora de que empieces a salir más! —dijo Vivian desde el otro lado de Linda. Ella había sido una de las muchas vecinas que le habían presentado y, como mejor amiga de Linda, era una de las que estaba más cerca.

—No lo presiones demasiado. ¡No lleva mucho tiempo en la ciudad! —Lo defendió Linda— Aunque sería genial verte más.

Su sonrisa era tan bonita y parecía que significaba algo más profundo.

—Nombra la fecha y el lugar —dijo el castaño con una sonrisa.

Al principio se había sentido incómodo hablando con ellas dos, al menos fue así cuando se enteró como se hicieron amigas.

En apariencia, sus hijos habían sido amigos desde pequeños y ahora estaban saliendo, lo que no significaría nada para Lawrence si no hubiera visto a su hijo besándose con el hijo de Linda en el capó de su auto. Pero se dijo asimismo que eso no era asunto suyo. Eso era para que los chicos lo descubrieran. Y ahora se siente más cómodo a medida que pasa más tiempo.

—¡Oh, mira quien está listo para socializar! —dijo Vivian, emocionada. Luego sacó su teléfono y se lo entregó— Agrega tu información de contacto. Te agregare a nuestro grupo del vecindario, de esa manera sabrás lo que está pasando.

Lawrence tomó su teléfono, comenzó a ingresar su nombre y número mientras su corazón se hinchaba. Se sentía como si al fin perteneciera a algún lugar. Parecía que Danville podría ser el lugar adecuado para Ferb y él. Podrían tener amigos aquí, una comunidad.

Podrían ser felices.

—Estaré al pendiente de eso.

—Quizás también te guste ver tocar a nuestra banda el próximo fin de semana —sugirió Linda.

Lawrence sonrió, ella le había mencionado eso en el pasado, pero él nunca había tenido la oportunidad de aprender más sobre eso— Me encantaría.

—Es solo un concierto en el centro comercial, nada demasiado sofisticado, pero te hace sentir como un adolescente otra vez —explicó la pelirroja mientras el hombre le devolvió el teléfono a Vivian. Luego, Linda le entregó el suyo, que él tomó con entusiasmo.

—Supongo que un trozo de pizza después podría aumentar la sensación —dijo Lawrence, esperando que Linda entendiera lo que le estaba ofreciendo.

—¿Estás ofreciendo llevarme a una cita al comedor del centro comercial? —preguntó, su tono era algo burlón.

—Te dejaría elegir los ingredientes —dijo, esperando sonar coqueto y no nervioso. Ha pasado mucho tiempo desde que intento tener citas.

—Entonces es una cita —dijo la mujer antes de quitarle el teléfono.

—¡Oh, me siento como si estuviera viendo una película romántica! —bromeo Vivian y todo el grupo se rio.

Un segundo después sonó el teléfono de Lawrence y lo sacó para mirarlo.

—Es Linda :3—

Lawrence miró y vio a Linda sonriéndole. Puede que fuera demasiado pronto para llamarlo amor, pero eso era lo único que al castaño se le ocurría llamar lo que estaba sintiendo.


—Y luego a Buford le dijo que la vida del modelo solo no era para él y que se echara atrás.

Todo el grupo de adolescentes se reía al final de la historia de Buford sobre el momento en que fue descubierto por una agencia de modelos.

—¡Eso es imposible que eso haya pasado! —alegó Adyson entre risas.

—¡Buford lo jura con el corazón! ¡Sí sucedió! ¡Baljeet, díselo! —exclamó, pidiendo apoyo a su amigo.

—¡Yo no estaba ahí! ¿Cómo iba a saberlo? —cuestionó Baljeet, parecía como si estuviera conteniendo la risa.

—¡Al menos debes estar de acuerdo que tengo el físico para ello! —respondió el bravucón.

Ferb se encontró soltando un bufido ante lo ridículo de la conversación. Estaba sentado en un círculo formado por adolescentes del barrio y lo había estado desde hace algún tiempo. Se había hablado de jugar algún tipo de juego en un momento, pero se había olvidado en favor de la conversación.

—Está bien, está bien, votemos sobre esto. ¿Quién cree que Buford podría ser modelo? —preguntó Adyson, mirando alrededor del círculo.

—¡Es obvio que todo el mundo lo piensa! —argumentó Buford mientras se golpeaba la mano con el puño, sin embargo, nadie se intimidó.

—¿Estamos hablando de pasarela o estrictamente de sesiones de fotos? —preguntó Isabella, burlona.

—¡Cualquiera de las dos! ¡Buford puede hacerlo todo! —dijo mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.

—Ferb, ¿Qué te parece? —preguntó la morena mientras miraba a Buford— ¿Puede modelar?

Ferb miró a Buford, evaluó su rostro y su cuerpo. Era musculoso de una manera voluminosa, con los ojos ligeramente separados y una mandíbula cuadrada— Creo que con una iluminación adecuada se podrían sacar buenas tomas.

—Se refiere a la oscuridad —dijo Adyson, lo que provocó que Mishti se tapara la boca para ocultar su risa.

Ferb no había querido decir eso, por supuesto. Fue honesto. Solo que a veces, la gente no estaba segura de como tomar lo que decía. Les costó saber si estaba bromeando o no.

—No, no, entiendo lo que quieres decir. Cuando la luz lo golpea en el ángulo correcto, su mandíbula se define muy bien —coincidió Isabella. También miraba a Buford con seriedad. Ferb se sorprendió de estar en la misma página que ella.

—¿Por qué miras su mandíbula, Isabella? —preguntó Baljeet, con sospecha.

—Por el arte —respondió Phineas, amable. Ahora también miró a su amigo con la misma seriedad—. Sabes, apuesto que se vería bien, digamos, en un diseño de moda distópico. Piensa en Mad Max, estaría bien. Nosotros podemos... —se ríe, interrumpiendo su argumento— Me estoy adelantando.

—No, Buford quiere saberlo. Tu nos das el diseño, Isabella y las Fireside Girls hacen la ropa, luego Been Green me toma fotos como una de sus chicas francesas —dijo Buford antes de acostarse y hacer una pose.

Ferb resoplo. Esa no sería con exactitud la posición que habría elegido para Buford, pero podía ver la visión.

—¿Y qué se supone que debo de hacer? —preguntó Baljeet, sonando irritado.

—Alguien tiene que comprar las impresiones, Jeet —dijo Buford antes de recibir una mirada fulminante del más bajo— ¡Bien! ¡Escribe el artículo!

—Bien hecho, Ferb. Has creado una diva —dijo Adyson poniendo los ojos en blanco, divertida.

—Y una estrella —terminó de decir el bravucón, todavía en su pose sexy y relajada.

Ferb soltó una carcajada, al igual que otros miembros del grupo. Fue entonces cuando un sentimiento extraño lo golpeó, haciéndolo sentir incómodo de repente.

Miró alrededor del grupo, a las caras risueñas y sonrientes; se dio cuenta que no se sentía como si estuviera fuera del grupo mirando hacia adentro. No, él era parte del grupo, parte de la broma. Era un sentimiento de pertenencia y Ferb no sabía que hacer con él.

Fue estúpido. La conversación no había sido importante. Solo habían estado dando vueltas haciendo una gran idea. Pero... todo encajo.

—Oye, ¿estás bien? —preguntó Phineas en voz baja mientras le agarraba con suavidad el hombro.

Apartó su hombro con rapidez.

Esto... Esto no está bien.

Ferb se levantó torpemente, haciendo que el resto del grupo fijara su mirada en él. De alguna manera eso lo hizo sentir mejor. Estaba de nuevo separado. Sin conectar con nadie.

—No me siento bien.

No espero ninguna respuesta a eso, sino que caminó con rapidez hacia su padre. Podía escuchar a Phineas caminando detrás de él, pero no le prestó atención. Solos se detuvo cuando estuvo enfrente de su padre, quien había estado parado alrededor de una parrilla con la madre de Phineas y algunos otros vecinos.

—Ferb, ¿estás bien? —preguntó Lawrence. La preocupación en su rostro le dejó claro al peliverde que no se veía bien.

Negó con la cabeza— Enfermo —fue todo lo que pudo decir.

No se le ocurría que más decir. Quería decirle a su padre que caminaría a casa para que él pudiera quedarse y disfrutar de la fiesta, pero sabía como se vería para su padre si hiciera eso. Además, Lawrence de inmediato lo miró con preocupación.

—Entonces, vamos a casa —dijo Lawrence después de solo un segundo.

El peliverde asintió, débil. Phineas todavía estaba detrás de él, y su presencia se sentía como un peso en el estómago para Ferb. No podía volver hacer esto.

—Lamento mucho que no te sientas bien, Ferb —dijo Linda, antes de tocarle el hombro con suavidad. Ferb se alejó sin pensar en ello. La mujer pareció sorprendida por un momento, pero luego le sonrió amablemente—. Siéntete mejor.

Él asintió pero no le dijo nada a ella ni a Phineas, quien todavía estaba observando en silencio. Ferb no se atrevía a enfrentarlo, para ver si entendía lo que le estaba pasando. Así que camino hacia el auto, confiando en que su padre estaba con él. Una vez que estuvo adentro del vehículo, cerró los párpados y comenzó a respirar con profundidad. Lawrence se unió a él un segundo después, el sonido de la puerta del auto abriéndose y cerrándose alertó a Ferb.

Lawrence puso en marcha el coche y empezó a conducir.

—¿Ferb? —pregunto el castaño después de lo que pareció mucho tiempo.

—Es demasiado —murmuró Ferb cuando al fin abrió los párpados y miró a su padre.

Lawrence dejó escapar un profundo suspiro— Lo sé, lamento haberte presionado.

No respondió mientras apoyaba su cabeza contra la ventana del auto. Tenía tantas palabras frotando en su cabeza, pero no pudo obligarse a decirlas. Entonces, no le dijo a su padre que era él quien lo lamentaba.

En verdad, lo lamento. Una vez más, le había impedido algo que quería.

—Sabía que no estabas listo. Estaba siendo egoísta, lo siento —añadió Lawrence.

Ferb sabía que eso debería reconfortar, pero se sintió como una puñalada en el estómago. Su padre no era egoísta, pero él lo era y lo había sido durante años.

Pero más que eso, Ferb se sintió destrozado porque su padre tenía razón. No estaba listo. No estaba preparado para dejar atrás su pasado y la verdad tal vez jamás lo estaría.

Si eso significaba destruir su vida y la de su padre por asociación, estaba dispuesto a hacerlo.

Por eso, Ferb se odiaba a sí mismo. Se odiaba tanto.


—NOTAS DE LA TRADUCTORA—

Ya casi nos acercamos a la recta final, bueno, cerca de traducir el último capítulo publicado de está historia y quien sabe cuando tendremos más de ella en algún tiempo. Asi que preparen su caja de pañuelos porque los tres siguientes van estar repletos de muchas emociones y en uno de ellos les tengo una sorpresa :)

Sin más que decir, besos y abrazos.

¡LolitaMick14 fuera, paz!