La Reacción
Capitulo 21
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Los nombres están basados en la creación de Rumiko Takahashi, Ranma 1/2.
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Akane apagó la alarma de su celular y apartó las cobijas de su cuerpo (menos adolorido que el día anterior), caminó hasta su tocador y cepilló su cabello antes de salir de la habitación.
Un rico aroma a café recién hecho envolvió el ambiente de la casa y ella se dirigió a la cocina con una sonrisa en el rostro.
—Buenos días —saludó Ranma, quien se encontraba junto a la estufa preparando un tamagoyaki (rollo de huevo).
—Buen día, Ranma... hoy despertaste temprano.
Él le mostró una breve sonrisa, antes de volver a poner su atención en la comida que preparaba.
—Sí... ¿Quieres comer conmigo?
Akane asintió.
—Claro.
Ranma señaló la alacena.
—¿Me pasas un par de platos?
La peliazul hizo lo que le pidió y después de tomar la cafetera, se acercó a la mesa para servir un par de tazas de café.
Ranma caminó hasta la mesa y le dió uno de los platos a la mujer antes de sentarse.
Akane le dio una probada al alimento y abrió los ojos con sorpresa.
—¿Te gusta? —inquirió el pelinegro, con un cierto tono nervioso en la voz.
—Está muy rico —murmuró la mujer antes de meterse otra porción a la boca—. Cocinas muy bien... ¿Cuándo y cómo aprendiste a hacerlo?
Ranma tragó el alimento e hizo una mueca.
—No me acuerdo. Desde que era niño me preparo mi comida.
Akane lo observó en silencio y decidió no indagar más, ya que notó que el semblante de su compañero se volvía un poco serio.
—Pues tienes un don para la cocina... Qué otro tipo de talentos me ocultas, ¿eh?
Ranma formó una sonrisa tensa.
—Saber cocinar no es un talento.
—Para mi sí... —comentó Akane antes de meter una cucharada a su boca—. Mi hermana Kasumi es una gran cocinera, ella intentó enseñarme unas recetas cuando era más joven, pero lo único que aprendí a hacer fue quemar todo lo que ponga ante el fuego... Pero eso tú ya lo sabias, casi pruebas mi comida aquel día.
Ranma rió y Akane le mostró una gran sonrisa.
—Kasumi... Kasumi es quien se va a casar, ¿Verdad?
—Sí, ella es la mayor. Después de ella, sigue mi hermana Nabiki y hasta el último yo. Somos tres en total... ¿Tú tienes hermanos?
Ranma se metió una porción de comida a la boca y negó con la cabeza.
—Soy hijo único. Mis padres lo intentaron cuando yo tenía como seis u ocho años, pero mi mamá tuvo un aborto espontáneo y terminó perdiendo la oportunidad de volver a embarazarse..
—Lo lamento mucho, no tenía idea...
—Mi madre no suele hablar de ese tema, así que no te preocupes.
Akane soltó un pequeño suspiro.
—Debiste sentirte muy triste y solo cuando te enteraste de que no tendrías un hermano —murmuró Akane en voz baja.
Ranma la observó y se encogió de hombros.
—No mucho en realidad. Mientras mi madre se recuperaba, mi padre me envió a vivir con mi abuela y mis primos que viven en Atami, así que nunca estuve completamente solo.
—Oh.
— ¿Terminaste de comer?
Akane asintió y le entregó su plato.
—Muchas gracias por la comida, Ranma. Estuvo deliciosa.
—De nada.
El pelinegro se levantó del asiento y se dirigió al fregadero.
Akane también se levantó de su asiento y comenzó a guardar las cosas que habían sacado para desayunar.
Al terminar, la peli azul se encaminó a la entrada de la cocina, pero la voz masculina la detuvo.
—¿Ya iras a correr, Akane?
Ella giró su rostro hacia su compañero.
—Sí.
Ranma se secó las manos con el paño de cocina y se recargó en el granito para poder observar a la mujer.
—¿Y eso no te cansará demasiado? Aún debes ir a tu asesoría en unas horas.
Akane se encogió de hombros.
—Tal vez, pero el instructor me recomendó que hiciera más ejercicio, además, últimamente estoy durmiendo mejor.
Ranma se humedeció los labios.
—Y... ¿Puedo acompañarte?
Akane lo observó sorprendida por un par de segundos.
—¿A correr?
—Ajá.
Akane apretó sus labios para ocultar su sonrisa y dijo un simple:
—Mhjm.
El pelinegro formó una sonrisa en su rostro y aventó el paño húmedo sobre la loza antes de alcanzarla en su camino hacia el pasillo.
—Estaré listo en tres minutos —explicó el hombre al ver el gesto confundido de su compañera.
Akane formó una pequeña sonrisa.
—Está bien, Ranma. Te espero.
Él asintió y rápidamente se encerró en su habitación para cambiarse de ropa.
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La respiración irregular de los dos compañeros de piso les hizo disminuir la velocidad de sus pasos hasta que finalmente se detuvieron.
El sol comenzaba a calentar el suelo y ya se encontraban bastantes corredores mañaneros en la zona del parque.
Akane bebió de su botella de agua y Ranma se limpió el sudor del rostro con un pañuelo que su compañera le había ofrecido.
—Estoy agotada... Creo que volveré al departamento —comentó la mujer con el poco aliento que había recuperado.
Ranma respiró hondo y asintió con la cabeza.
—Buena idea, te acompaño.
—Bien.
Ranma tomó la botella de agua de las manos de Akane y bebió de ella mientras se dirigían hacia la salida.
—¡Oye! Por eso te dije que trajeras tu propia botella de agua, ahora la mía estará llena de tu saliva.
Ranma sonrió.
—Imagina que te di un beso y ya.
Akane apartó la mirada y comenzó a caminar hacia la entrada del parque.
Ranma le dió otro sorbo a la botella y mientras la seguía, observó el raro caminar de Akane.
—¿Aún te duele? —le preguntó al alcanzarla.
Akane lo miró brevemente confundida.
—¿Qué?
—Que si aún te duele la rodilla.
—Oh, sí... ¿Se nota mucho?
—Cojeas un poco.
Akane suspiró y se apartó el flequillo de la cara.
—Es bastante soportable... ¿Por qué preguntas?
—¿Quieres que te cargue?
Akane lo observó sorprendida y comenzó a negar con la cabeza.
—No, no hace falta.
Ranma sonrió.
—No pongas esa cara, solo fue una pequeña propuesta —comentó el pelinegro con tono juguetón.
Akane quitó su botella de las manos masculinas.
—Lo sé, Ranma, pero no era necesario decirlo —murmuró, antes de darle un sorbito al agua.
El pelinegro suspiró.
—Si lo que te preocupa es que peses demasiado, déjame decirte que he cargado a personas más gorditas que tú y ellas no... ¡Auch!
Akane le soltó un manotazo en el brazo y Ranma formó una sonrisa divertida.
—No intentes manipularme al hablar de mi peso para que te deje cargarme otra vez —le regañó con rapidez.
Ranma notó que las mejillas femeninas enrojecían un poco más de lo que ya estaban y él se regocijó internamente por ello.
—Bien.
Akane frunció el ceño y Ranma le guiñó un ojo..
—¿Sabes? Creo que comienzo a tener hambre otra vez —comentó el pelinegro, cambiando de tema.
—¿Hambre?
—Sí.
—¿Y cómo qué quieres comer?
—Mm... se me antoja algo dulce... ¿Qué tal si vamos a la tienda del abuelo por un bocadillo de piña? —propuso el varón mientras levantó sus cejas varias veces.
Akane sonrió.
—Me tientas Satanás, pero está bien, vamos a comprar un bocadillo.
Ranma sujetó la mano de su compañera y tiró de ella con suavidad.
—¿Una carrerita al lugar?
—¡No!, Sabes que ya no puedo correr bien.
—Que pena. Si yo perdía te iba a tocar elegir la película de hoy.
Akane se rió de su comentario y, siguiéndole el juego, se echó a correr.
—¡Oye! —gritó Ranma, sorprendido.
—¡Voy a elegir una película de romance si no te apuras! —le gritó Akane, desde lo lejos.
Ranma bufó divertido y comenzó a correr con determinacion. El cine de romance, era lo único en el mundo que no toleraba ver... Acompañado.
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El hombre mayor miró con los ojos entrecerrados hacia la joven pareja –que se encontraba jugando frente a la puerta de su tienda–, y se cruzó de brazos. Ya llevaban más de dos minutos impidiendo que el otro tocará la puerta y eso estaba ahuyentando a la gente que caminaba cerca de ellos y quería entrar al establecimiento.
El anciano se levantó de su banco, tomó el pulverizador de agua que tenía junto a la ventana y abrió la puerta de la tienda.
—¡Basta, basta ya! ¡Parecen gatos!—exclamó el hombre cuando les roció varias veces con agua—. Aunque entiendo su alegría por venir a mi tienda, ambos se están comportando como dos chiquillos descarriados.
Akane se soltó del brazo de Ranma y comenzó a cubrirse el rostro para evitar que la mojara su abuelo.
Por otro lado, el pelinegro también se protegió el rostro, pues el anciano se había ensañado con él y ya comenzaba a escurrir el agua por su barbilla.
—¡Ah! Buenos días, abu. Veo que hoy estás de buen humor —comenta Akane al secarse el rostro con las manos.
—Entren de una vez —ordenó el anciano al dejar de rociar el agua.
El hombre atoró la puerta para que se mantuviera abierta, antes de caminar para volver a sentarse en su banquito, mientras el anciano les daba la espalda, Ranma y Akane se miraron por un segundo e intentaron entrar al mismo tiempo en la tienda, pero al no caber por la entrada, Ranma le hizo un poco de cosquillas a Akane y en su intento de querer zafarse de la tortura masculina, ella dio un paso hacia afuera del local y Ranma entró completamente al negocio.
Akane se cruzó de brazos al ver la felicidad en el rostro de su compañero, entró al local y caminó hasta el mostrador de su abuelo.
—Abu, seré directa... Queremos dos bocadillos de piña para llevar.
El anciano se cruzó de brazos y enarcó una ceja.
—Ya se los he dicho, solo vendo uno por cliente.
Akane recargó sus manos en el mostrador.
—Y yo ya te lo he dicho antes, cada uno se comerá su propia porción.
El anciano negó con la cabeza y Akane frunció aún más el ceño.
—No, Akane. Sé que podrías engañarme y terminarías comiéndote ambas porciones.
—¿Cuándo he hecho eso? —le cuestionó indignada.
El hombre bufó.
—¿Ya olvidaste las paletas de hielo?
Akane abrió la boca sorprendida.
—¡Eso fue cuando tenía ocho años!
El adulto sonrió.
—Y aún lo recuerdo muy bien.
Akane se quedó boquiabierta.
Ranma sonrió y finalmente decidió intervenir.
—Señor, qué le parece si hacemos lo siguiente... Compraremos los bocadillos, por separado, y los comeremos frente a usted. Así no duda de lo que dice Akane y se queda tranquilo por la venta que ha hecho... ¿Está de acuerdo?
El anciano apretó los labios mientras pensó en algún argumento para rechazar su propuesta, pero al quedarse sin buenos motivos, gruñó en voz alta y se agachó en el mostrador para sacar la caja de los postres.
—No puede ser que me haya ganado un mocoso —murmuró enfurruñado el adulto.
Akane apretó los labios y observó hacia el joven rostro masculino con admiración. Era la primera vez que veía a su abuelo dar su brazo a torcer.
—Aquí están—señala el anciano al dejar los trozos envueltos sobre el mostrador.
Cada uno pagó el dulce y se observaron mutuamente por unos segundos.
—¿Y bien? Los observo —comentó el dueño de la tienda antes de acomodarse sobre su banquito de detrás del mostrador.
Akane se inclinó hacia el mostrador, le mostró una sonrisa burlona al anciano y tomó su bocadillo. Ranma tomó su postre y comenzó a desenvolver el papel con tranquilidad.
Ambos jóvenes le dieron una mordida a sus respectivos postres y exclamaron en voz alta su satisfacción.
El adulto suspiró y se recargó en el mostrador. Se había equivocado.
—Está bien, les creo. Ahora váyanse que tengo muchos clientes que atender.
Akane rodeó el mostrador y le dió un beso en la mejilla al anciano.
—Te veré después, Abu.
—Ve con cuidado, hija —se despidió el anciano mientras la observaba dirigirse a la entrada de la tienda, siendo seguida por su acompañante.
—Que tenga un buen día, señor —se despidió el pelinegro.
El hombre hizo un gesto con la mano y murmuró:
—Sí, sí, igualmente, mocoso.
Al irse la joven pareja, el anciano se levantó del banquito y sacó su tetera de la parte inferior de su mostrador, ahora que Akane tenía un chicle pegado a su lado, él tendría que tomar su té, solo.
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...
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Una hora más tarde, Akane salió del edificio Shinji y caminó sorprendida hacia el auto negro que se encontraba estacionado frente a la entrada. Tocó en la ventana del copiloto y le abrieron la puerta de inmediato.
—Hola, creí que hoy no vendrías a recogerme —murmuró la peliazul, mientras se acomodaba en el asiento.
—No iba a hacerlo, pero Kasumi quería venir para ver en dónde trabajas ahora —respondió Nabiki, al señalar la parte trasera del auto.
Akane giró la cabeza y formó una enorme sonrisa al encontrarse con el rostro molesto de su hermana mayor
—Vine a verla por otro motivo, no le mientas, Nabiki —le reclamó la mujer.
—Para mí es lo mismo —se defendió la castaña mientras encendía el vehículo y se incorporaba al tráfico.
Akane rió.
—No importa cuál sea el motivo, Kasumi, me alegra mucho verte.
La mayor colocó su mano sobre el hombro de la peliazul y dijo:
—A mí también, Akane... De hecho, quería saber si podrías acompañarnos a comprar más cosas para la boda está tarde.
—¿Hoy?
Kasumi suspiró.
—¿No le dijiste, Nabiki?
—¡Ups! Lo olvidé.
—¿Decirme, qué?
Kasumi se inclinó en el asiento.
—Tofú fue invitado a un congreso médico en China el día de nuestra boda, así que... pensamos en adelantar la ceremonia para este fin de semana e irnos a su congreso para nuestra luna de miel.
Akane frunció el ceño.
—¿Adelantar la boda? ¿No habían pactado ya la fecha con el salón de eventos?
Nabiki carraspeó.
—Ya me encargué de eso, además, papá les pidió que usen el jardín de la casa para la boda... Así podrán utilizar el dinero sobrante en su viaje al congreso y nosotras podríamos pasar un poco de tiempo de calidad con él.
Akane suspiró al pensar en su padre, pero al ver el rostro ilusionado de su hermana mayor, fingió una sonrisa y dijo:
—No te preocupes, Kasumi, estaré disponible para acompañarte.
—Gracias, Akane.
—Lo hago con gusto.
—¡Llegamos! —comentó Nabiki, al aparcar el automovil en el edificio de la empresa de Kuno.
—¡Vaya! ¡El lugar es enorme! —murmuró Kasumi con admiración.
—Sí y eso que no has visto el interior... Nos veremos en unas horas —comentó la peliazul antes de bajarse del auto.
—¡Que tengas buen día, Akane!
La mujer se despidió del auto y comenzó a caminar hacia el edificio.
Una mano masculina le abrió la puerta principal y Akane frunció el ceño al darse cuenta de quién se trataba.
—Señor Kuno —le saludó con seriedad.
—¿Eran mis antiguas cuñadas las del auto negro? —murmuró Tatewaki, al caminar a la par de Akane.
—No, eran MIS hermanas, Kuno —respondió la mujer, molesta.
Ambos se dirigieron a las puertas del elevador y esperaron un poco.
—No pretendía hacerte enojar con mi comentario, Akane —murmuró mientras formaba una sonrisa de suficiencia.
—No fue así, solo te estoy dejando las cosas claras.
Las puertas del elevador se abrieron y Kuno ingresó al aparato.
—¿No subes? —cuestionó con diversión.
—Esperaré al siguiente.
Kuno suspiró y se acercó a la mujer.
—Vamos, Akane, ya sabes que yo no...
—Que bueno que te veo, Akane... —interrumpió Ryoga, al aparecer de forma sorpresiva.
—Buenos días, jefe —murmuró la mujer.
Kuno apoyó su puño contra el sensor de la puerta del ascensor y observó con fastidio hacia el hombre.
—Le llamé al nuevo profesor para preguntarle por el número del aula de la capacitación, pero no atendió mis llamadas...
—El maestro me dijo que sería la tercer aula del lado derecho, en el cuarto piso.
Ryoga sonrió aliviado.
—Que bien.
Kuno se aclaró la garganta, capturando la atención de ambos
—¿Van a subir?
—Ah, sí... buen día, señor Tatewaki —saludó el del colmillo, antes de ingresar al cubículo de metal y esperar a que Akane subiera con ellos.
—Señor Hibiki —le saludó el empresario, con los dientes apretados.
Le había arruinado su oportunidad de hablar con la mujer.
El ambiente dentro del ascensor se tornó tenso y eso no cambió hasta que el aparato se detuvo en el cuarto piso y las puertas se abrieron.
Akane salió primero y esperó a que Ryoga bajara del cubículo metálico para comenzar a caminar por el pasillo.
Ryoga se detuvo y miró hacia Akane.
—Puedes adelantarte, Akane, haré una llamada antes de entrar.
—De acuerdo.
Ryoga sacó su teléfono y marcó el número de Ranma.
—¿Hola?
—Hola Ranma, ya va a comenzar la capacitación de la actriz, pero quería saber si vendrás para enviarte los datos del aula.
Hubo un corto momento de silencio por el teléfono y luego Ranma respondió.
—Pasaré a la oficina por unos documentos y luego los alcanzaré. Dame los datos de una vez.
— Está bien, la clase es en el cuarto piso... Uh... aula treinta y cuatro —respondió mientras leía el letrero de la pizarra junto a la puerta.
—Está bien, en un rato iré para allá.
—¿Quieres que vaya a la entrada por ti?
—No es necesario.
—Bien.
..
...
Una hora más tarde, Ranma entró al edificio y subió por el elevador hasta el cuarto piso. Antes de salir del aparato, tomó aire profundamente, preparándose para actuar (tal como se lo había prometido a su compañera de departamento) y comenzó a caminar hacia el aula.
Ranma se encontró con Ryoga al entrar y permaneció estático por un minuto, pues su mirada se posó sobre la mujer que bebía un poco de agua mientras el instructor le daba algunas indicaciones, rápidamente frunció el entrecejo y miró hacia Ryoga con enfado.
—¿Qué es esto, Ryoga? ¿Por qué Akane está aquí?
El hombre de cabello corto miró a su amigo con un poco de preocupación, no pensó que Ranma se molestaría tanto.
—Es nuestra nueva actriz.
Ranma colocó su mano sobre el hombro de su amigo y lo jaló hacia la orilla contraria a dónde se encontraba la mujer.
—¡¿Cómo que es nuestra nueva actriz?! —exclamó entre dientes—. ¿Qué pasó con la mujer de cabello castaño que conocí en la empresa?
—¿Cuál mujer?
—La mujer que me golpeó en la cara con la puerta.
Ryoga formó una mueca sorprendida.
—Ah, ella no era la actriz. Su nombre es Nabiki Tendo y es la representante de Akane.
Ranma apartó la mirada de su amigo para observar a la peliazul, quién los miraba con curiosidad, cuando sus miradas se encontraron, Ranma le hizo guiño a la peliazul y siguió con su actuación.
—¿Por qué no me contaste de quién se trataba? —cuestionó con voz demandante.
Ryoga comenzó a frotarse las manos.
—Es que nos urgía contratar a alguien... y Akane fue la única persona con la que pude contar. Sé que son compañeros de departamento y que ella tiene un pasado con Kuno Tatewaki, pero...
Ranma colocó su mano sobre su hombro y apretó los labios para evitar reírse.
—Lo hiciste bien, Ryoga, no tienes que explicar nada más... Voy a presentarme con el instructor y nuestra actriz.
—S-sí, claro.
Ranma se alejó lentamente de su amigo y caminó hasta el lugar donde se encontraban los mencionados.
—Buen día, soy Ranma Saotome, el lider del proyecto.
—Ah, señor Saotome, mucho gusto —respondió el hombre de bigote, al estrechar su mano.
Ranma dirigió su mirada hacia la mujer y le mostró una pequeña sonrisa.
—Señorita Tendo —saludó.
—Señor Saotome —respondió la mujer.
—El señor Kuno me comentó que las grabaciones deben iniciar la proxima semana, ¿me permitiría ver los avances que han logrado?
—Por supuesto señor, eso es lo que le comentaba a la señorita Tendo, hacer una breve remembranza de las posturas que le enseñó el instructor anterior.
—¿Señorita Tendo, está de acuerdo?
—Sin problema.
La mujer les mostró una sonrisa y se encaminó a la colchoneta de prueba.
Tras una corta respiración para concentrarse, Akane comenzó su demostración y al terminarla, los tres hombres sonríen conformes.
—¿Cómo lo hice? —le cuestionó al instructor.
—Lo hizo muy bien, señorita Tendo. Debemos reforzar algunos detalles en las posturas, pero en general le salieron muy bien.
Akane le mostró una gran sonrisa de satisfacción al hombre.
—Gracias, señor. Me esforzaré.
—Excelente trabajo a ambos —les felicitó Ryoga.
—Gracias, señor Hibiki.
Akane dirigió la mirada hacia el de la trenza, pero éste comenzó a hablar con el instructor sobre algunos asuntos técnicos.
Ryoga al darse cuenta de ello, llamó la atención de Akane y comenzó a hacerle plática.
Al retomar la sesión, Akane se concentró seriamente en las instrucciones que recibía y Ranma notó el cambio en su comportamiento, pues al realizar las posturas lo hacía con demasiada energía.
El hombre de la trenza se acercó de forma sigilosa hacia su mejor amigo y se inclinó levemente hacia él para evitar que su conversación fuera escuchada.
—¿Es mi imaginación o Akane se ve molesta?
Akane liberó un grito bastante alto y Ryoga soltó un bufido.
—¿A penas te diste cuenta?
Ranma frunció el ceño y miró hacia el perfil de su amigo.
—¿Y por qué se enojó?
Ryoga se cruzó de brazos y miró hacia su colega.
—¿En serio me lo estás preguntando?
Ranma se encogió de hombros.
—Si supiera, no te lo preguntaría.
Ryoga negó con la cabeza, disgustado.
—Fue por tu culpa.
—¿Mi culpa? ¿Y yo que hice?
Akane se aproximó hasta donde ellos se encontraban platicando y soltó una patada en el aire. Al estar tan despistados por su plática, ambos brincaron en sus lugares y Akane se forzó a disculparse, antes de regresar al otro lado de la colchoneta.
Ryoga se acomodó la ropa que tenía puesta para disimular su sorpresa y Ranma solo agachó la cabeza para ocultar su diversión de los ojos castaños que lo miraban con enfado desde el lado opuesto de la habitación.
—Nada, Ranma, no hiciste nada malo —murmuró su amigo con molestia.
Ranma suspiró y miró hacia la mujer.
No entendía qué es lo que había hecho mal, pero lo que sea que le haya molestado a su compañera, no debió ser algo sin importancia.
...
—Gracias por todo, maestro —se despidió la peliazul.
—Nos veremos mañana, señorita Tendo, que tenga un excelente día —respondió el hombre, antes de salir al pasillo y comenzar una platica breve con Ryoga Hibiki.
Akane comenzó a guardar sus cosas y Ranma se acercó con disimulo.
—Akane... —le llamó con suavidad.
La mujer giró su rostro hacia el de la trenza y le mostróuna sonrisa forzada.
—Ya tengo que retirarme, señor Saotome. Temo que estaré muy ocupada por el resto de la tarde, así que tendremos que posponer nuestro asunto hasta la noche.
—Está bien, señorita Tendo.
Akane tomó su mochila del suelo y caminó hacia la puerta, Ryoga se despidió de ella en la entrada y le frunció el ceño a su amigo.
—¿No te disculpaste con ella?
Ranma suspiró.
—Dijo que lo hablaríamos luego.
Ryoga soltó un poco de aire y miró a Ranma con simpatía.
—¿Vamos a comer un plato de fideos? —le preguntó, intentando animarlo.
—Vámos.
Los dos hombres salieron del aula y caminaron por el pasillo hacia el elevador.
—Oye, Ryoga, ¿podrías decirme qué fue lo que le molestó a Akane?
Ryoga rodó los ojos y le mostró una sonrisa burlona.
—De acuerdo, te lo diré... pero te toca invitar la comida.
—De acuerdo, yo te invito.
La puerta del elevador se abrió y ambos ingresaron.
...
...
Hola a tod@s, muchas gracias por su paciente espera.
Al fin terminé mis estudios y ahora debo comenzar a buscar "mi primera chamba" (como dice la canción) XP
Gracias a todos por sus comentarios (y los votos en wattpad). De verdad lo aprecio.
¡Bienvenid@s nuev@s lectores!
Afectuosos saludos a:
-0o_karlita_o0
-Viripppp
-daiwnydno
-DelexD340
-DanielaVCastroM
-unaloca06
-LuciFlores0
-nubitx
-Shiviss2087
-Armando-15
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-Anonimodude
-Madazz4 (me alegra ver que te está gustando la historia).
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-gatopicaro (estoy muy agradecida de saber que siempre me apoyas en mis relatos, en verdad gracias, muchas gracias).
-sakurachan559999
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-adileneamaya
-estherfansasuke (me encanta saber que la historia te parece divertida y que te identificas en algunas situaciones, gracias por compartirme tus reacciones al leerla).
-Pekecaramelo (tu comentario en el capítulo cambios, me encantó. Muchas gracias por compartirme ese detalle de tu vida con tu esposo).
-AleJJ4
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-alissonnieves2004 (gracias por tu maravilloso apoyo).
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¡Millones de gracias a todos!
Nos leemos pronto!
- TKB
