"Lo más confuso que te sentirás es cuando tratas de convencer a tu corazón y espíritu de algo que tu mente sabe que es una mentira".

Shannon L. Alder.

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Al amanecer, era ya el día que tanto habían esperado, 1 de septiembre, ella sintió una emoción unos nervios inhumanos, hace semanas que no salía de aquella mansión, hace semanas que no veía a su familia después de lo ocurrido en la cena.

La cena, no tenía ni idea de lo ocurrido y por qué sucedió, de primero ¿Porque nadie se dio cuenta de que alguien con una máscara y una túnica a los pies había entrado a las instancias del ministerio?, segundo ¿Porque tardaron en reaccionar?, tercero ¿Porque se acercó de principio?, cuarto ¿Porque le llamo señora suya? y quinto si era algo que el veneraba ¿Porque la lastimo a tal punto que sigue con secuelas? que eso es el otro tema.

Las secuelas de ello conllevaron a que su cuerpo sufra alteraciones a su temperatura drásticas, el mendimago ha comentado que es normal porque fue atacada con magia oscura la cual la incendio por dentro, claro sin mencionar las marcas que tenía ya su cuerpo, cuando el señor preguntó dónde estaban y que si se las podía enseñar lo hizo, recuerda los jadeos de sorpresa de los tres hombres quien la asustaron, formaban una serpiente. La marca distintiva de los mortifagos pero en toda su piel.

Al igual hablo con los Malfoy y el mendimago sobre las "alucinaciones", o "sueños" como Scorpius las llama, el señor Malfoy dice que eso son, pero ella considera que son recuerdos de alguien más.

Y eso no es lo único que la atormenta, la prensa, si bien no la iban a sacar de la villana de una historia que seguro se crearon, ellos tienen desde siempre sed de un villano de la historia y ella no nació para interpretar aquel papel que ya sabe le están imponiendo, presiente que ya la pintaron así por la reacción de los Malfoy, todos los días avientan un periódico al fuego, no ha vuelto a ver uno después del que estaba ella tirada y el rubio abrazándola, ella está segura que en los nuevos periódicos hablan mal de ella, no ha querido tomar y leer uno de aquellos artículos donde la difaman, no quiere confundirse, ella ni siquiera sabe que sucedió como para que ellos hagan como que saben más que ella. Aparte sabe bien que apenas la vean salir de esta casa habrá gente que le pregunte la razones de porque no está con su familia y porque en esa casa, teme la confundan sobre sus interacciones con Malfoy.

Malfoy, desde que tiene memoria ese apellido ha traído revuelo a su vida, en el momento en que su madre y el limaron sus asperezas fue cuando más comenzó, sus padres discutiendo sobre una amistad que solo le atribuía a uno de los dos, para ella era difícil comprender sus discusiones que le tuvo resentimiento a aquel apellido, era la causa, según ella en ese momento de las discusiones familiares y recuerda que la primera vez que vio a aquel primogénito le pareció sumamente agradable cosa que se recriminó, recuerda que su padre ya de por sí le advertía que ella no debía tener nada con aquel chico, tiempo después se volvieron a ver en el expreso de Hogwarts, en los pasillos del colegio, junto a su primo, cenas con sus familias, hasta que la madre de aquel rubio, la cual era sumamente agradable y a veces le recordaba a su madre con su cabello castaño aunque no esponjado, falleció por una maldición de sangre, les dieron el pésame, tenían alrededor de doce años y aunque lo intento no puede sacar de su mente a aquel hijo que irradiaba amabilidad siendo sumergido a un hoyo sin fondo, se acercó a él, y aunque no fue del todo recibida se percató que realmente no era el tema más difícil de apreciar en su vida, no puede negar que le atrajo su manera única de ser, su manera de cuidarla sin importar que el necesitaba más eso que ella, le gustó, hasta que junto a su primo se metieron en líos, en los que ella se vio afectada , el mundo olvidó que ella no era Hermione y ellos no eran Harry y Ron, ella no tenía por qué saber dónde se encontraban o evitar lo que hacían, ella no mantenía una amistad cercana al rubio en ese entonces y para Albus se convirtió en solo su prima, ella no sabía cómo poder evitar aquello, y se separaron, no volvieron a hablar directamente, hasta en la cena, ella estaba más que segura que el la detestaba, siempre se mostraba tan diferente al nene, al nene del que su versión pequeña se encantó. Es que ¿Como entenderlo?, le cuido lo que resto de las vacaciones y logró divisar a aquel nene que creía perdido, pero ¿Seria así apenas entren a Hogwarts?, eso era el tema con Malfoy, no podía entender sus acciones.

Y ahora, ahora aquella pelirroja temía que sus sentimientos por aquel rubio salieran a relucir solo por un buen trato de dos semanas, pero al fin y al cabo no tendría por qué pensar en ello, hoy seria ya un día difícil, termino de recorrer aquella habitación por última vez esperando no olvidar nada, tomó a su pequeña hámster y su gato poniéndolos en sus jaulas correspondientes, los bajo poniéndolos encima de una mesa mientras volvía intentando por todos los medios olvidarse de aquello que la confunde.

—Hasta que te veo pelirroja, saldremos en una hora— dijo un rubio posándose enfrente de ella con su sonrisa de autosuficiencia de siempre— antes ir a la estación iremos a una cafetería, ya sabes mi padre no puede evitar ser un buen anfitrión, y no olvides, llevo yo tus pociones, e iré a visitarte cada noche —soltó sin más mientras fijaba su vista a esos ojos que lo embriagan y es que ya no podía negarlo, volvió a caer en una adicción que creía era superada desde hace ya tiempo.

—Espera, ¿Cada noche? —dijo una chica desconcertada mirándole incrédula.

—Obviamente, si no puedes dormir una noche sin mi presencia por dos seman..—fue interrumpido por una mano en su boca mientras sonreía para sus adentros.

—Calla, ya entendí, creí que mantendrías tu distancia.

—¿Por qué lo haría?

—¿Por qué no? —Tenía razón y el rubio lo sabía.

"¿Por qué? Podría simplemente darle las pociones y volver a lo de antes, podría seguir sin necesidad de fijarme en ella, como antes" pensó el rubio pero una voz en su interior le recriminó "Siempre te fijas en ella" se recriminó y la miro ahí, su curiosidad irradiando su rostro, sonrió con la simple idea de saber que el causaba esa mínima reacción en ella, una única.

—Granger, tengo una idea desde hace ya unos días.

—¿Sí? —otra vez esa curiosidad irradiando, pareciendo un torbellino, uno del que ya le tomo cariño.

—Al rato te digo, venga bajemos tu baúl.

—¿Me caes tan mal sabes?

—Pero si te encantó.

—Ni en tus sueños.

—¿Estás segura de ello?

—Por supuesto, nunca me gustaría alguien—se detuvo y lo miro con una sonrisa encantadora— como tú.

—¿Qué de malo tengo?

—Eres creído, egocéntrico, no se sabe si lo que haces es genuino o es parte de tu guion.

Soltó una carcajada acercándose a ella —Y me lo dice la actriz favorita del mundo mágico, linda te acabas de describir.

—Estas equivocado, yo me muestro genuina al mundo.

—¿A si? Entonces por que nunca has mostrado esta faceta al mundo, ellos te conocen como la dulce e incluso la inocente Rose, extasiada por los libros y enamorada del mundo, la princesa de una monarquía impuesta por la prensa y una que has creado, tus títulos y apellidos es lo que muestras, un guion que sigues a la perfección, dime ¿No deseas ser tú por un momento? Esta Rose la que se le pone enfrente al mundo, la que he cuidado estos días, a la que abrace en la cena, no la nena que se muestra inmune a las balas, si no la que me reta cada que puede.

—No sé de qué hablas rubio, el mundo me conoce como soy, pero tú, tú le muestras a todos a aquel Malfoy con todas sus letras, el frío, serio, guapo, mujeriego, con el que una mirada y tienes a la persona que quieres a tus pies, el que no se inmuta en las adversidades, pero tú y yo sabes que no es así Scorpius, ¿Dónde guardas al verdadero?—se acercó tanto que quedaron a un par de centímetros de distancia mientras la miradas de ambos se conectaban de una manera especial —el que si vale la pena arriesgar todo, el que si me encantó — se separó de él con una sonrisa apenada dejándolo con preguntas sobre su cabeza ¿Le encante?

—Ese encanta hasta al corazón más frío de la tierra, pero hoy solo veo la sombra de él en tus ojos...—carraspeo y se dio la vuelta sumergiéndose a su habitación— ¿Me ayudarás?

El rubio tardó segundos en reaccionar, sabían que tenían razón, pero se les olvidó mencionar lo orgullosos que son, no aceptarían sus verdades y menos con ellos. A los minutos estaban bajando con el baúl de la chica hacia el recibidor donde ya esperaba el baúl del chico y las mascotas de los mismos.

—Rose.

—Si dirás algo de lo ocurrido hace rato mejor guárdatelo, agh por qué tenías que comprar ropa tan...tú— mientras daba una mini vuelta frustrada viendo la ropa, era un saco con una falda a juego muy monótono, muy parecido a los de Malfoy, toda su ropa era así o al menos casi toda, su sello por todas partes.

Río mirándola, sabía lo que intentaba — perdona, pero tenía que verte una vez en mi vida con ropa elegante, con ropa de una digna futura Malfoy

—¡Ni en mis peores pesadillas! —Replicó cubriendo su rostro con sus manos ocultando una sonrisa— el día que porte ese apellido es porque me falta un tornillo

—Eres tan dramática Granger —río por lo bajo mientras aquella chica rompía en carcajadas, se miraron hasta que el señor Malfoy irrumpió la escena con una ¿Sonrisa?

—Me alegro estén ya acá, el chófer nos espera, señorita Granger, ¿Le parece recomendarnos la cafetería que más le agrade? — menciono mientras caminaba y abría la puerta del vestíbulo.

—Le seré honesta señor, no conozco demasiado de cafeterías, pero estoy segura de que le encantaría ir al lugar donde a veces trabajo, venden de los mejores cafés y tartas que he probado, y es demasiado decir ya que, bueno mi madre se caracteriza de llevar a sus cenas la mejor—dijo caminando hacia su lado mientras un par de elfos con un poco de magia ponían sus cosas en el auto.

—Como no recordarlo, podría decirme ¿dónde es?

—Por supuesto es en...— comentaron hasta llegar al auto con una sonrisa de autosuficiencia, mientras un rubio miraba con recelo la escena "¡Me dejaron atrás!" , la chica subió al auto agradeciendo a los elfos quien detrás suyo un rubio subió cerrando la puerta, su padre y la pelirroja seguían hablando por horas mientras que el miraba con dulzura aquella conversación, su padre no se le veía tan animado con alguien que no fueran sus abuelos, el o a lo mucho su mejor amiga, desde la muerte de su esposa, "Rose definitivamente tiene algo diferente" pensó el rubio mirando hacia el Londres muggle, era bonito pero no tenía eso especial, esa pizca de magia.

—Cuando el abrazo me pareció sumamente interesante señorita, él no es de mostrar afecto desde bueno, desde que su madre partió.

—Por eso mismo es que me pregunto qué sucedió, recuerdo que algo me abrazo y podría decir me protegió apenas caí, pero no recuerdo ver su rostro.

—Le aseguro que fue el, yo lo vi, sus padres estaban enfrascados en shock, los periodistas tomaban fotos como desquiciados y el corrió a usted, cayendo a su lado y abrazándole, me sorprendió, pero ahora lo entiendo.

—¿Qué entendemos padre? — pronunció el rubio mirando alternativamente entre su padre quien sonreía y la pelirroja la cual le miraba sonriente.

—Nada hijo, ¿es ahí señorita? El café.

—Oh si, ahí es.

Bajaron y tomaron café mientras charlaban de cosas sin sentido hasta que el señor Malfoy se levantó al baño.

—Tienes algo, mhm aquí —dijo Scorpius haciendo un círculo con su mano alrededor de su boca, la pelirroja torpemente se intentó quitar lo que sea que tuviera, pero no sabía con exactitud donde era, el rubio la miro y tomando una servilleta la empezó a limpiar mientras murmura cosas sin sentido, ella solo lo miraba con tanta confusión. El señor Malfoy le había asegurado algo que ya sabía, pero que viniera de su boca fue lo que la impactó, dijo que el chico la cuido, la abrazo apenas la vio caer, que la protegió, apuntó a cualquiera que se le acercaba y le susurraba palabras de consuelo, que estuvo detrás de ella en todo el tiempo que sucedió la tragedia, estaba segura de que no se rompía en este momento por los rubios, pero no veía sentido, el señor Malfoy era el amigo de su madre, y bueno respeto le tenía, pero ¿a Scorpius? Si bien al ser pequeña le llegó a gustar, no estaba segura de su comportamiento, ¿porque tratarla tan lindo después de años de desprecio mutuo?, presentía muy dentro suyo que era una broma, que saldría mal, era de extrañarse todo pero algo dentro de ella, la parte que no estaba dañada dijo susurrando "te aferras a lo único que te está cuidando y no saldrá bien", tal vez fue egoísmo, dependencia, pavor a quedarse sola, aferración o la mínima esperanza de que su trato fuera genuino que decidió ignorar las advertencias, se sentía tan mal en todos los sentidos que él, al ser el único que estaba en ese momento, el rayo de luz, lo único bueno que le estaba sucediendo hizo aferrarse como nunca. Le dolería, se arrepentiría, lloraría, pero nada más, el mundo no dependía de ella y su dolor. ¿Verdad?

Un gran estruendo la sacó de sus pensamientos, volteó hacia las ventanas y ¡ay por marlín!, gente estaba afuera apuntándole con cámaras tanto muggles como mágicas, y logró distinguir a Rita Skeeter.

—¡Mierda! —dijeron al unísono la pelirroja y el rubio quienes se dirigieron al toque a cerrar las cortinas de la cafetería.

—¡Rose! ¿Qué es este escándalo? —gritó una señora alta con cabello negro como la noche, la dueña del lugar, con alrededor de 30 años, algo solitaria y bastante malhumorada.

—Señorita Marlín—dijo está acercándose a ella rápidamente, tomando sus manos entre las suyas y hablando con ese tono tan dulce y amable que solo Scorpius la ha visto usarlo con sus primos cuando desea algo, " regreso" pensó este con orgullo, ya no se veía rota y ya no lloraba cada segundo, al menos regresaba esa fachada que tanto odia. Algo es algo.

— No tengo ni idea de que sucede, pero disipare a todos, en menos de una hora ya no habrá nadie haciendo tanto alboroto en este respetado lugar.

—Consíguelo linda y no te quedarás sin trabajo—dijo la señorita con cara de pocos amigos y dándose la vuelta entrando al despacho cerrando de un puertazo.

—¡Claro señorita!

—Tenemos que salir ya.

—Padre, sabes que le preguntaran cosas que no necesita, está mal de salud, esto la afectará más.

Aquellos rubios empezaron a discutir sobre apariciones y como odiaba a la prensa, ella se acercó a la ventana moviendo un poco la cortina divisando alrededor de cien personas mínimo, noto muchos hechizos que estaba segura su madre se volvería loca cuando los detecten en el mundo muggle, no tenía sentido esperar más, no se podían aparecer por no tener la mayoría de edad y ni siquiera flu estaba conectado a la inexistente chimenea del local, con suspiro que salió desde sus adentros, así que tomó su saco y con una sonrisa interrumpió a los Malfoy.

—Vamos, se hará tarde.

—Rose no.

—Scorpius, ¿porque la preocupación? No soy una dama en peligro—le dijo con esa sonrisa, esa sonrisa que mataba a cualquiera, y ese tonito tan sarcástico.

Se escuchó una risa proveniente del patriarca Malfoy y los tres se dirigieron a la puerta y soltando el aire que estaban guardando salieron y como pudieron, siendo rodeados al instante por un montón de periodistas.

—Señorita Granger ¿tiene algo con el joven Malfoy?—preguntaron varios al unísono.

—¿Es cierto que la abandonaron a su suerte? —se escuchó a otros más quienes acercaban sus micrófonos y cámaras a sus caras.

—¿Están en una relación? —flashes les pegaron en la cara mientras Scorpius y Rose iban tomándose del brazo en una forma de no perderse entre la multitud mientras el señor Malfoy iba detrás de ellos cuidando su espalda.

—¿Señorita Granger, es cierto que será la perdición de la magia?, se dice que un mortifago le dijo ama—eso detuvo a la pelirroja al toque viendo al periodista que se veía a lo muchos cuatro años mayor que ella.

—Escuchen bien— sentencio mirando a la mayoría de los periodistas con pocos ánimos—No tengo ni la mínima idea de quien era ese hombre, no ocurrió nada más en esa cena, más que joder mi salud física.

Se volteó y siguió caminando hasta llegar al carro mientras Scorpius hablaba con su padre sobre hablar con la ministra sobre controlar más a los periodistas, tomó la mano de la chica en todo el camino al andén y en algún momento la miró y dijo.

—Les daremos otra noticia de que hablar tú no te preocupes, tengo una idea.

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Todos entendemos el conflicto que tiene Rose, ¿Como dejarse querer por tu enemigo destinado?

-VM