"Acepta la presencia de espinas, pero deja que la rosa te inspire"

Steve Pavlina.

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Ese mismo día regresaron a Londres todos los Weasley's , todos paranoicos pues no sabían nada de sus padres y prima, estaban vueltos locos hasta que una melena rojiza corría a su dirección de la mano de una melena rubia.

— ¡Hugo! ¡Al! ¡James!— La pelirroja se acercó a cada uno con una sonrisa y un entusiasmo maravilloso, a los segundos sintieron un ligero golpe en el pecho, en el torso de Albus este la abrazo con demasiado entusiasmo, mientras su gran cabello le hacía cosquillas.

— Más te vale haberla cuidado Malfoy— sentencio el mayor de los Potter

— La cuide como se debe — la pelirroja lo miro con una sonrisa que al criterio del rubio era la más bella que había conocido. Parecía que pensaba demasiado en esa sonrisa últimamente.

El pelinegro, el rubio y la pelirroja, se metieron a un vagón, más por la presión del pelinegro les metió al par. Le contaron sus vacaciones, omitiendo intencionalmente sobre la enfermadad de la pelirroja, ninguno lo mencionó, los Weasley no tenían porque saber pensó Scorpius, mi familia debe estar tranquila pensó ella.

Era un pequeño secreto que compartían.

Al poco tiempo se enfocaron en todos aquellos que murmuraban sobre ellos, era una súper noticia, que un Malfoy conviviera con una Granger y es entendible, años anteriores no se podían ni ver a la cara, sin importar los sentimientos que se sentían mutuamente, ¿se sienten?, es bien sabido que el par sintieron por meses, no se sabe si paso a la par, gusto por el otro o solo son rumores creado por alguien muy aburrido, pero, se dice Scorpius iba a cada partido de Gryffindor para admirar a la cazadora estrella, mientras que se dice Rose creó "la monarquía", unas competencias internas que a votación se escogen los príncipes de cada casa, para poder ser la princesa de una serpiente; simples rumores pues ninguno de los dos lo confirmó, también se decía que el odio que se mostraban era cierto pero en el fondo gustaban del otro siendo la representación del cliché enemies to lovers, los rumores se apaciguaron cuando se les vio interesados por diferentes personas.

Al paso de las horas la chica se quedó dormida en el regazo de aquel pelinegro, alto, ojos verdes, hoyuelos, guapo, pelo revuelto, un Potter a excelencia, él y la chica son demasiado cercanos; aquella chica parecía agotada en muchos sentidos apenas sus ojos cerraban, pero no dejaba de verse perfecta, Albus creía tomaba pociones de perfección, cosa aún no creada, Malfoy noto a la Granger durmiendo y recordó las veces que debía cuidarla en las noches, se quitó su saco, la tapo, no tanto como para que su temperatura se eleve pero si lo suficiente como para que no sea sospechoso, la mira con algo de ternura en su rostro pasando su mano por la mejilla de ella.

—¿Porfin le dirás?

—¿Que? ¡No! Estás loco Albus, ella está mejor así.

—¿Así como? Sin saber que te mueres por ella.

—No me muero por ella Al— dijo este con una sonrisa nerviosa.

—Scor. Te lo digo porque eres mi mejor amigo y ella es mi prima favorita, arriésgate, si no lo haces tú, lo hará otra persona, hay gente que la valorará más de lo que lo haces tú.

—Eso lo sé Albus, pero ella no, no puedo llegar yo a arruinarle la vida, su padre no me soporta y perdón se que es tu tío.

El pelunegro río y asintió sin darle importancia —Pero no andaras con mi tío, andaras con ella y te aseguro que se parece más a mi tía Mione que a mi tío Ron.

—Ella lo admira.

—Ella busca ser libre, tu le puedes dar esa opción, le puedes dar cualquier opción y ella te lo apreciará, en su vida ha tomado una por sí misma, todas son impuestas.

—¿Porque me ayudas Al?

El mencionado miró a su prima quien se le asomaban por el cuello ronchas ahora de color café que sabía con perfección fueron rojas —Ella merece a alguien que la pueda sacar de su farsa, y se que puedes ser tu, le gustabas ¿sabes?

Una sonrisa de oreja a oreja iluminó el rostro del rubio.

—¿Porque en pasado?

—Cuando nos metimos en problemas— dijo este guiñando el ojo dando referencia a acontecimientos del pasado — a ella la acusaron de no impedirlo, me aleje de ella no te niego, pero sé que cometí un error, ella no es Hermione Granger y nosotros no somos el trío dorado, ella solo dejó de verte, se obligó a dejar de mirarte, sumado que el señor Malfoy y al tía mione se volvieron cercanos, al tío Ron no le gusto y le prohibió a ella acercarse a nosotros.

—Por eso no me hablo más — aseguró el rubio recordando cómo ella se alejó y esas sonrisas que le dedicaba en los pasillos desaparecieron de la noche a la mañanas.

Se escuchó un estrépito, James, pelinegro, alto, ojos marrones, demasiado guapo y unos aires de grandeza que vamos, en su rostro adornado con su ya tan conocida sonrisa de burla y coqueteo, al entrar miraba detrás suyo donde un par de gritos de entusiasmo y vítores lo distraían, al cerrar la puerta se centró en el par que estaban muy concentrados en su platica mientras la chica estaba en el regazo de uno del par.

—¿Les apareció un muerto o porque dejaron de hablar?

—Cállate James— sentenció sin ánimo el pelinegro.

—No vengo a discutir con ustedes, vengo en son de paz, necesito a Rosie— dijo moviéndola un poco mientras le quitaba con asco el saco de los hombros y se lo aventaba al rubio —despierta prima

—Con cuidado que cuesta más que tu casa Potter.

—¿Vale más que la casa Black, Malfoy? —dijo con soberbia el mayor de los hermanos Potter sabía muy bien que los Malfoy quisieron comprarle esa casa a los Potter con la excusa de que tenía que "pertenecer a su familia original".

— Pueden dejar de pelear...—dijo interrumpiendo con voz somnolencia Rose, James apenas la vio consiente, se acercó tomando su mano ayudándole a sentarse.

— Rosie— habló el rubio con una voz suavizada.

— ¿Si?

— Estaba pensado sobre lo que te dije en el auto.

—Ahora no teñido, vine por ella.

—Lo siento Scorpius—dijo ella parándose algo torpe mientras caminaba hacia la puerta del vagón con James tras suyo—ah por cierto— dijo parándose en seco—gracias por cuidar de mí estos días Scor—y se fueron dejando al rubio entre sus pensamientos, esa sonrisa que le dedicó antes de irse, otras vez esa sonrisa tan encantadora, y tal vez solo tal vez su mente había imaginado que se habían mirado con demasiado cariño, pero claro ella tal vez nunca lo miro.

La pelirroja subía los carruajes junto a su familia , donde todos actuaban como si nada de lo ocurrido en el verano nunca sucedío, la alivio hasta que volvió a sentirse ida, con demasiado frío, y recuerdos que no eran suyos regresaron, miró a todos lados esperando ya llegar a Hogwarts, escuchaba lejana la conversación que tenían. Al apenas llegar no supo de dónde tomó las fuerzas pero como pudo caminó lo mejor que pudo sin importar que sudaba frío y sentía que aquel infierno que vivió regresara, se dejó caer en la sillas de la mesa de Gryffindor apenas logró llegar, no recordaba donde había dejado sus pociones, no recordaba ni siquiera si estaba en su mesa correcta.

Le había pedido a el otro prefecto de Gryffindor para llevar a los de primero a la sala común, había terminado la selección y la cena, estaban camino a la sala común cuando esta no se contuvo y se recargó en un pared, sintiéndose a morir, llevaba bastante sin su poción.

—¡Rose! ¿Estas bien?— escucho preguntar a una de las tantas personas que siempre la acompañaban solo por ser la princesa de la casa.

—Llama a Malfoy— sintió que su mundo daba vueltas mientras su cuerpo se quemaba pero le daba tanto frió ese infierno que no sabía si iba a morir quemada o de hipotermia.

Todos se miraron desconcertados, puede que se sentía tan mal, puede que la luna o las estrellas tuvieran la culpa pero no se contuvo —¡Que le llamen a Scorpius! ¡Maldita sea!

Fueron lo que ella sintió horas pero realmente fueron segundos, Scorpius llegaba a ella con su mochila, la mirada de preocupación que siempre le daba, se sentía culpable había olvidado por completo que él tenía las pociones, que él tenía que proporcionárselas, y estaba ahí, hirviendo en fiebre mientras hiperventilaba; apenas se acercó a ella le dio la poción que el doctor le había recetado, sabía que no le daría el mismo efecto ahora que estaba tan mal pero aun así lo intentó, la tomó en sus brazos mientras le acariciaba el cabello y decía que todo iba a estar bien, que ya se le iba a pasar y así fue, se le pasó pero no del todo.

—Me siento muy mal Scorpius...

—Lo sé cariño, solo respira estoy aquí contigo no te dejare nunca.

—¿Lo juras?— cuestiona una muy ida Rose mientras se recostaba en su pecho.

—Te lo juro mi pelirroja—dijo el rubio con tranquilidad acariciando su espalda.

—¿Que mierda sucede aquí?— Dijo Samuel, un Slytherin, "amigo" de Scorpius.

—No te interesa Samuel—sentenció mientras cargaba en brazos a Rose y luego volteó refiriéndose a la bola de personas seguidores de Rose —Avisen a su familia que estará conmigo y no quiero rumores de esto.

Con Rose en brazos fueron a la sala de Slytherin, ahí Albus casi mata a Scorpius por no decir decir estaba tan mal su prima, pero ya al final los tres se quedaron en la misma habitación, Rose ya un poco mejor dormitando en la cama de Scorpius, él en el sillón y Albus en su respectiva cama. No sabían cómo iban a salir para lo que les esperaba el día siguiente o el futuro.

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Como amo a mis niños juntos.

Pronto vendrá mucho más de ellos3

-VM