La beso de cada forma en que puedo besarla, porque planeo amarla en cada forma que pueda. Cada vez que nos negamos a ceder a nuestros sentimientos en el pasado, hace que este beso valga completamente el sacrificio
Colleen Hoover
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Pertenecer a la monarquia no sólo era portar un lindo broche con una corona y tu nombre, mucho menos era pavonearse sobre el título que tienes. O tal vez si un poco, pero una razón era demostrarle al mundo/colegio que podías ser diferente a tus padres, la mayoría si no casi todos los estudiantes de Hogwarts, tenían un familiar que participó en la guerra, no importa de qué vando pero lo hicieron, y los que sus padres no fueron o son importantes, son hijos de muggle, el punto, todos en el colegio entraron como "el hijo, hija de..."
A nadie le gusta ser conocido por ello. Bien, la única que hizo algo fue, en ese entonces, una pequeña pelirroja de primer año quien toda su vida fue conocida como la hija de los héroes de guerra, no quería decir que le molestara pero nunca nadie se tomó el tiempo de aprender su nombre. Nadie menos un rubio que siempre la llamaba "Rose". Eso le dio una idea y con su mejor amigo planeó "la monarquia", al principio nadie la apoyaba solo ese rubio que se había tomado el tiempo de llamarla por su nombre.
Hoy en día a ese rubio quien lo conocían como el hijo del mortifago y aquella pelirroja quien solo conocían por ser hija de dos del trío del oro, escuchan sus nombres entre pasillos.
—Rose
—¿Si?— dijo ella distraída entre los pasillos de la biblioteca
—¿Tienes tiempo para mañana en la salida de Hodsmade, para salir conmigo?—ella tomó el libro que buscaba y lo miró, era uno de tantos que la seguían toda la tarde, se hacían llamar "sus amigos", era buen parecido, alto, cabello negro y ojos marrones.
—Saldré con mi novio Jason— mentira, entrenaría para su partido de pronto.
—Malfoy te acapara demasiado—dijo con molestia el moreno.
—Scorpius—le corrigió con amabilidad pasando de su lado hacia una mesa donde había unos niños de primer año— y más bien yo se lo pedí, una cita con el chico de mis sueños— lo miró y rebuscó su risa más risueña, para luego sentarse y con una genuina miró a los de primero con sonrisa. Les daría clases de regulación, responsabilidad de la monarquia.
Jason se disponía a sentarse a su lado cuando un rubio con niños de tercero se sentaron en las sillas vacías, Scorpius a lado de Rose.
—Perdón, ¿te ibas a sentar?— preguntó con burla el rubio.
—Para nada— dijo apretando los dientes tanto que Rose lo volteó a ver con cara de "mis abuelos no estarían contentos"
—Lo creí—tomó de la mano a Rose depositando un pequeño beso ganándose su atención, causando él alboroto en los dos grupos que iban a tutorear.
—Scor ya— le dijo sonrojada la pelirroja. Este le guiño el ojo y volteó a su grupo con una sonrisa.
— Cumplí, ahora a trabajar— el grupo río y se centraron en sus trabajos, con tranquilidad se la pasaron así parte de la tarde, los príncipes ayudando a los dos grupos con sus tareas y trabajos.
Al finalizar ellos se quedaron a guardar las cosas.
—Scorpius, ¿qué fue lo de hace rato?—dijo ella con curiosidad, aveces las acciones del rubio la confundían.
—Lo hace más realista rojita
—¿De verdad? Yo no creo Scorpius, siento que te estás aprovechando—dijo con son de burla mientras acomodaba los libros que usaron.
Una risa ronca llegaron a sus oídos, un escalofrío llegó desde su coronilla hasta la punta de sus pies, ¿los latidos del corazón son tan acelerados normalmente?.
—Me empezaré a aprovechar para que te de la razón— un cuerpo más grande que el suyo se posó detrás, tomó su cintura con delicadeza y la volteó para quedar frente a frente.
Trago saliva con cuidado, sus piernas se sintieron sin fuerzas, una fragancia cara y un olor a libros la inundaron apenas el se acercó un poco más, sus ojos no se podían separar del lindo plata que inundaba los de el.
—Te aseguro Rose que no tienes ni idea de que pasará después—un susurro ronco inundó sus sentidos, se acercó aún más, tuvo la urgencia de cerrar sus ojos, y lo que parecieron horas sintió sus labios contra los suyos, tan friós y tan contrastando con los suyos. Danzaron una dulce melodía donde solo existían ellos dos y el placer de saber que fueron sus primeros besos.
Ella sabía a cafe, el a té.
Ella sabía que no olvidaría nunca este beso, el sabía que no sería él último.
Se besaron con dulzura, como si pareciera que sus labios serían eternos y sus sentimientos también.
Se besaron diciendo todo lo que sus labios no podían expresar con palabras.
Se besaron como si esto, fuera real; y lo fue, claro que lo fue, porque nadie besa con tanta dulzura y delicadeza en una relación falsa, porque nadie se toma el tiempo para saber a qué saben el uno del otro, para explorar sus bocas con paciencia, porque nadie toma del cuello de puntillas y nadie la toma de la cintura pegándola a su cuerpo si no sintiera algo por el otro.
Sus bocas se dijeron los "te quiero" "te necesito" "me gustas" que sus mentes apenas están asimilando.
Una combinación perfecta los acompaño por unos segundos hasta que un carraspeo los interrumpió.
El rubio con pereza se separó, al estar en una distancia donde sus ojos ya se podían encontrar, el le dedicó una sonrisa y sin pronunciar ninguna palabra, solo con sus labios dijo "para hacerlo más real".
Ella soltó una pequeña risa nerviosa mientras sentía sus mejillas arder. Otro carraspeo capto su atencion, los dos voltearon y miraron ahí. Otro participante de la monarquia, Samuel.
—¿Pero es la princesa de Gryffindor a quien veo?
—Samuel— saludó ella con amabilidad, unas manos seguían posadas en su cintura con protección mientras la acariciaban con delicadeza.
—Llámame Sam— la sonrisa que le regalo le parecía conocida.
— Carson, ¿Que necesitas?– la voz del rubio tuvo un gran cambio entre la voz ronca y a la vez dulce que le dedicaba a ella, a la seria y perezoso que le dedica a los demas.
— Oh, Malfoy no te habia notado— el mencionado rodo los ojos y la pelirroja solto una pequeña risa.
Los hombres eran dificiles de comprender.
— Si nos permites Carson, la señorita y yo estamos algo ocupados y queremos continuar con eso— las mejillas de Rose se volvieron a encender comprendiendo el mensaje.
— No podía esperar a resolver una duda con Rose— fue un claro, no te metas.
— Resuelvo su duda y regreso Scor— le dijo divertida al notar su fastidio en sus facciones, se separo con el sintiendo su ausencia al instante. Camino algo cohidia sintiendo muy debiles su piernas, escuchando esa risa ronca detras suyo. Y ella con demasiada delicadeza alzo su mano mostrandole el dedo de enmedio. Este rio más.
Esa risa era una melodía a los oídos de ella y era una necesidad volver a oírlo reír.
— ¿Qué necesitas Sam?
— Tengo una duda
— ¿Si?
— ¿Te has sentido bien?—su tono de voz cambió a uno más serio.
— ¿Por qué? — pregunto con duda.
"¿Que sabe?"
— Por andar con ese patan — dijo con brula causando una risa nerviosa de parte de ella.
— No es un patan Sam
— Lo dices porque es un encanto contigo.
— No no, lo digo porque de verdad no lo es— dijo ella negando, siendo honesta ella nunca ha visto que sea un patan.
— Algun dia lo veras— comentó con una mueca— por cierto, tengo otra duda.
— Te cobrare por las dudas que tengas Sam—dijo con una advertencia fingida.
— ¿Que hace la ministra aca?
— ¿Como?— ella volteo buscando a Scorpius quien con duda le respondio la mirada, ella se acerco a el corriendo y tomando su brazo sacandolo de ahi, mientras gritaba — ¡Mamá esta aqui!
...
Al entrar a el gran comedor, su mirada se centro en la mesa de los profesores, la directora McGonagall en medio, el profesor Longbottom en la esquina derecha a lado de...
—¿Mamá?— el rubio se acercó a ella y pose sus manos sobre sus hombros, ella le miro consternada.
"Su mamá estaba bien y en este tiempo no la busco"
—Scor no puedes mantener las manos alejadas de mi prim...— Albus quien venía detrás de ella, no pudo terminar la frase al percatarse de su tía—¿Que hace la tia Herms aquí?
—Al... ella no sabe sobre mi—hizo una pausa acompañada por una mueca, los dos sabían a que se refería.
—Tranquila rojita no creo se enoje—quiso tranquilizar el rubio pero antes de poder continuar escucharon la voz de la directora.
—Querido alumnado debo comentarles sobre el ex-mortifago que a escapado— un silencio seprucal se hizo— se a hecho una búsqueda exhaustiva por parte del ministerio, infortunadamente a dado señales en el colegio, por lo mismo y por su seguridad, muchas partes del castillo serán restringidas y tendremos compañía hasta que encarcelen al ex-mortifago, aurores merodeadaran nuestras estancias e igualmente tendremos visitas de nuestra ministra— dijo la directora mientras que Hermione se levanta dando un saludo con la cabeza, los murmullos recorrieron todo el comedor hasta los oídos del trío.
—Necesito la ayuda de ustedes dos, presiento tiene que ver conmigo— dijo Rose quien miraba al frente sin importarle la mirada que le hechaban. Los amigos se miraron con preocupación asintiendo.
Ella ya tenía un plan.
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¡Ahhh! El beso porfavor, ¡el beso!
Se esperaba con tantas ansias y saber que su primer beso fue en la biblioteca porque par de cerebritos son.
Pronto veremos más de eso.
En fin, nos vemos el próximo sabadito 33
