A veces en lo oscuro, en lo complicado, se toca la verdad.

Carmen Martín Gaite

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—Chicos — les dijo una castaña, alta, con un uniforme con una insignia M en el pecho, acercandose al trio.

—Mamá— le busco su mejor sonrisa.

—Señora Granger—decir que estaba nervioso era poco.

—Tia Herms— el solo disfruta el show.

—Ven a abrazar a mamá mi amor— Rose no lo dudo hace meses que no la veia y la habia necesitado tanto, la abrazo con demasiado cariño—¿Como has estado?

—Lo mejor que he podido ma— no le gustaba mentir y menos a ella— oye y ¿papá?

—Esta con el tío Harry patrullando el castillo, ¿Porque linda?

—Oh, bueno la última vez que se contacto conmigo tuvimos una discusión y quisiera arreglar todo con el...

—Estoy segura de que fue algo muy tonto amor, el no me comentó nada— la mirada que Hermione le dedicaba era una con tanto amor que era imposible imaginar cómo se sentiría cuando ella, la luz de sus ojos, le revelara que ahora estaba defectuosa.

Lo conmovedor que era el momento no se sentia en el aire, todo aquello que habitara en ese gran castillo se sentía tan deplorable, los árboles perdieron su bello color anaranjado, mientras que una neblina invadió el entorno, cada alumno que llegará a salir lo invadía tal tristeza que el profesorado le preocupaba tanto que se tratara de un centenar de dementores.

—En un momento regreso mi niña, ire a arreglar temas con la profesora McGonagall— dijo separandose y limpiandole los pequeños rastros de lagrimas que Rose tenia— ya salude a tu hermano, en un momento regreso.

—Te espero en la torre de Gryffindor mamá, tengo mucho por contarte.

—Claro, y mas sobre el joven Scorpius— dijo divertida mientras el nerviosismo del rubio aumentaban. Solto Albus una carcajada —Nos vemos al tercer cambio de hora Rosie, ya sabes cómo la profesora McGonagall tarda en sus juntas.

Ella les sonrio yendo con la directora, los tres se miraron y suspiraron con tranquilidad.

—Rojita, ¿estás bien?— su tono de voz era dulce.

—Mamá no sabe que hable con papá...

— El tío Ron no quería que se supiera sobre la discusión, no te preocupes — aseguró Albus

— Pero mamá sabe de mi relación con Scorpius —Una duda inundó su pecho, esto no era normal, papá le contaba todo a mamá.

—Tranquila Rojita, recuerda que apareció en el profeta nuestra relación— le dijo mientras rodeaba su cintura por atrás, era un gesto que le estaba gustando demasiado.

—Esto está siendo raro— la duda seguía ahí mientras su mente buscaba la respuesta más coherente.

—Mejor vayamos a la biblioteca rojita, tenemos tutorías aún — y aún con sus manos en la cintura dándole pequeñas caricias se acercó a su oído y dijo con un susurro ronco— podríamos buscar maneras como las de hace rato, para demostrar lo real de lo nuestro.

Decir que estaba sonrojada era poco.

—Consíganse un cuarto— dijo divertido Albus quien se dio la vuelta yéndose sin antes decir— pero era una relación falsa, claro.

Los dos rieron apenados, Scorpius la soltó sintiendo la ausencia de sus cuerpos y antes de replicar, ella se puso de puntas dándole un pequeño beso en sus labios y echándose a correr.

—¡Rose Granger! ¡Ven aquí! — una rosa risueña resonó del pasillo a sus oídos y una sonrisa dibujó su rostro.

Él sonreía bastante con ella a su lado; los que estaban en el gran comedor murmuraban cuando él corrió fuera para alcanzarla.

La última vez que lo vieron sonreír abiertamente fue meses antes de la muerte de la matriarca Malfoy.

...

Pasaron algunas horas, habían diversos alumnos, de diferentes edades corriendo y bajando de un lado a otro, siendo afectados por aquello peculiar que sucedía yendo a sus respectivas clases, mientras toda esa multitud se veía a Rose caminando hacia la torre de Gryffindor con su hermano enfrente de el.

Siempre con una sonrisa ensayada previamente en el espejo escuchando las idiotas preguntas de aquellas personas a lado de ella.

—Rose, ¿Si vas a ir con nosotros a Hodsmade?

—Estaré ocupada en el entrenamiento de mañana

—¿No que ibas a estar con Malfoy?

—Claro, después del entrenamiento. ¿Porque están tan curiosos hoy?— dijo Rose parando su paso y mirando al grupo con ceja fruncida.

—Ya no convives tanto con...—la frase fue interrumpida por un gran estruendo, un rayo cayendo en la punta de la torre mas cercana, todo se quedó en un silencio sepulcral, nadie hacia nada, anteriormente un temor rodeaba el entorno desde que la ministra vino, ella y aurores impeccionaban el colegio.

Albus y Scorpius iban pasando por ahi cuando escucharon el estruendo, se miraron confundidos intentando entender lo que sucedia, cuando un grito desgarrador nos sacó del trance y con el un grito de desesperación.

—¡Rose!...estaba aquí y...un señor

—¿Que señor? Sara ¿Que viste?— pregunto alguien que venia en el grupo de seguidores.

—¿Que tenía en sus manos?— pregunto otro, la desesperacion inunco la sala, todos buscando con la mirada a la pelirroja. El cuerpo de Scorpius se tenso y se acerco a la chica, pero Hugo le gano y le dijo —Aquí nadie puede aparecer o desaparecer.

—¡Sara! Habla— esta vez fue Albus.

Aquella chica solo veía a los Weasley con lágrimas brotando de sus ojos.

—¡¿Alguien vió algo?! ¡No puede desaparecer de la maldita faz de la tierra con solo una persona viendo!— grito Scorpius, ella habia desaparecido. Ella no estaba, la unica chica cual valia la pena dar todo, se habia ido.

—¿ Tu notaste algo? O ¿Solo te vanagloreas ahora que tú princesa no está aquí?— gritaron

— Cállate. No tienes ni la puta idea de lo que mi prima significa para nosotros.— esta vez fue James quien con Lily llegaron corriendo por los gritos.

un rubio a grandez zancadas se acerco a la chica llamada Sara y la tomo de los hombros amenazante —¿Que mas vistes?

—Yo...nada más...solo vi algo y luego ella ya no estaba...

—¡Tienes que saber algo! Es de mi chica de la quien estamos hablando— dijo zarandeándola sin cuidado.

—Scorpius relajate— le dijo una pelirroja, Lily.

—¡Scorpius nada! No tienen ni puta idea de lo que ella ya vivio, yo debi cuidarla— su voz se estrangulo a mitad de la frase, miro a todos al rededor buscando a su pelirroja.

No había rastro alguno, su mirada estaba llena de pelirrojos, si, pero ninguno de ese pelirrojo casi vino que ella tenía.

No estaba, la habia perdido y tal vez para siempre...

Sus ojos le ardieron, desvio la mirada.

—¿Que más viste Sara?

—Ella estaba con nosotros... sentíamos la necesidad de que nos siguiera mañana y Jason le pregunto que...¿Y Jason?

El rubio la volteó a mirar y buscó con la mirada a aquel que había coqueteado con Rose en la biblioteca, no lo encontró.

—Jason estaba con nosotros y le había preguntado que si mañana no iba a estar con Malfoy... y se le notaba molesto...

Los Weasley y Malfoy se miraron con preocupación. Ninguno creía que Jason, quien ni siquiera movía un dedo si no se lo ordenaba Rose, hiciera algo contra ella, pero la duda estaba en el aire ahora.

Scorpius se volteó y empezó a correr buscandola por los pasillos gritando— ¡Rojita!

—¡No me hagas esto cariño!, sal, porfavor— su voz sonó rota cuando después de unos minutos nadie le respondió.

Abrió salones, revisó pasillos, hasta que se topo con pared, cayendo de golpe, el sabia que era falsa su relacion, pero de su parte su gusto por ella era cierto... el la necesitaba.

Por primera vez despues de la muerte de su madre, lloro. Lloro lamentandose por no poder cuidarla, porque esta vez no pudo protegerla de nada.

Al poco tiempo escucho como se movian buscandola, como llego James a su lado ofreciendole su mano para levantarse, sus ojos estaban hinchados, su orgullo por los suelos y cuando lo vio a la cara, el igual tenia los ojos rojos.

Por primera vez compartian algo.

El cariño por Rose.

...

En algún lugar, no entendía donde se encontraba Rose, era obscuro, y olía a mierda, hace instantes estaba en los pasillos del colegio cuando sintió una presión por el cuello, algo la agarro y le apunto con lo que parecía una varita, enterrandola poco a poco en su cuello, sintiendo mientras su rostro se llenaba de lágrimas y algo de sangre de parte de alguien. Eso es lo único que recuerda antes de llegar a ese putrefacto lugar.

—¡Scorpius!— gritaba la pelirroja una y otra vez con su voz entre cortada, lágrimas corriendo por sus mejillas , pidiendole ayuda, teniendo esperanzas de encontrarse cerca de ellos—¡James! ¡Hugo!... ¡Ahh!

Aquello se acercó a su rostro tomando con sus manos su mandíbula apretandola con demasiada fuerza, levantó su rostro y lo vio ahí, alguien con cabello rubio cayendo por su rostro, sus ojos llenos de ira y si no fuera por que estuviera apuntó de morir diría que deseo y lujuria los acompañaba, con una gran herida en su mejilla, después de un momento donde parecía que maquinaba maneras de acabar con su cuerpo, le dijo pausado pero totalmente serio —Guarda silencio si no quieres morir, créeme que estoy deseando acabar con tu miserable y patética vida —

La pelirroja calló por temor y empujó a él fuera de su espacio personal, desgraciadamente para ella el se volvió a acercar pero ahora tomando su cintura y pegándola a él bruscamente —A caso no sabes lo que es el respeto idiota. —

Rose solo lo vía a los ojos mientras los suyos no paraban de soltar lágrimas y su boca uno que otro sollozo que no podía contener, su respiración estaba demasiado agitada hasta tal punto que le faltaba, mientras que él, inmune a todo "como es posible que este tranquilo mientras yo estoy deseando morir antes que me haga algo" penso ella

Él tomo su rostro bruscamente y acercó su boca a su oído, susurrando mientras la hacía sentir tan débil ante la situación —Tus lindos padres pagarán tanto por la muerte del señor, mientras que tú nos serviras, eres la maldita clave— pasando su mano por su mejilla y terminando en sus labios—Quien... ¿Quien eres?.. —dijo la chica.

—No lo necesitas saber. — aquella chica separa su cuerpo del de él, aunque fue inútil sentí un jalón hacia su dirección, intento detenerlo y mantener un poco más de fuerza, desgraciadamente ese idiota era mucho más fuerte que ella, estaba tan cerca de él que solo pude rasgar de aquella gran herida de su mejilla, de un momento a otro termine en el suelo, cadenas aparecieron entre mis manos.

—Escucha pelirroja, estas aquí gracias a tus maravillosos padres, no hagas que tu penitencia se mayor. —Decía mientras con su varita la sangre de la herida desaparecía y sus ojos estaban fijos en la temerosa chica.

—Habla...hablame de porque...porque soy la clave...— Una risa salio de los labios del mortifago, se acerco a ella cjuguteando con su varita.

—¿Nadie te lo ha dicho?, la linda profecia que llego con tu nacimiento.

—Que...¿que profecía?

—No te quitare el gusto de descubrila— se dio la vuelta alejandose hasta que ella grito.

— Si se trata sobre el primer ataque... creo que tu y yo tenemos una diferente manera de demostrarle respeto a tu ama.

Ni ella sabe donde agarró seguridad para gritarlo pero noto como se tensaron los hombros del rubio antes de continuar su camino.

Estaba sola, sola y pensando en esa profecía.

La profecía era la razón de su secuestro, y del ataque, le estaban arruinando la vida.

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Ahora si, viene lo bueno.

¡Ahhhh!

Esperen un poco más para saber de qué profecía se habla 3

Nos vemos el próximo sabadito 3