"Triste flor lastimada por el viento
rodando en el camino hacia su tumba
a expensas del dolor que le circunda
y buscando terminar su momento.
Gozaste la bonanza en otro tiempo,
tus pétalos cantaban tu hermosura,
la brisa que arrullaba tu frescura
hoy te arrastra y no escucha tu lamento.
Detente flor, no sigas convencida
de ser la víctima de tu inconstancia
y regresa al Camino de esperanza
que lleva a la Verdad y nos da Vida.
No olvides que el Amor todo lo alcanza
en su misericordia prometida."
("FLOR MARCHITA"—Lena)
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...
Una risa llena de locura retumbo la habitacion, proveniente de una señora con pelo negro ondulado, su mirada te expresba la poca cordura que mantenia.
—¿Que es eso? —se oyó decir.
—Una espada— contesto un señor desalineado.
—¡Damela!
—Esta espada no es suya, señora; es mía. La encontré yo.
Se produjo un estallido y un destello de luz roja, el Carroñero había recibido un hechizo aturdidor. Sus compañeros se pusieron furiosos y uno sacó su varita mágica.
—¿A qué se cree que está jugando, señora?
—¡Desmaius!—gritó una pelinegra, cabello desarreglado con un semblante lleno de poca cordura — ¡Desmaius!
Todos los hombres cayeron al suelo, excepto el hombre lobo, a quien obligaron a arrodillarse con los brazos extendidos.
—¿De dónde has sacado esta espada?— le susurró al hombre al mismo tiempo que le quitaba la varita de la mano sin que él opusiera resistencia.
—¿Cómo se atreve? —gruñó él; la boca era lo único que podía mover, y se veía obligado a mirar a la bruja. Enseñó los dientes afilados. ¡Suélteme ahora mismo!
—¿Dónde has encontrado esta espada?— repitió ella blandiendo ante el hombre lobo —¡Snape la envió a mi cámara de Gringotts!
—Estaba en la tienda de campaña de esos chicos— contestó Greyback— ¡Le he dicho que me suelte!
La bruja agitó la varita y el hombre lobo se puso en pie, pero no se atrevió a acercarse.
Así que se puso a rondar detrás de un sillón, apretando el respaldo con sus curvas y sucias uñas.
Una mujer refinada quien se encontraba mirando la escena vaciló un instante y luego ordenó al hombre lobo:
—Llévate al sótano a estos prisioneros, Greyback.
—Un momento— saltó la pelinegra— A todos excepto... excepto a la sangre sucia.
Greyback soltó un gruñido de placer.
—¡No!—gritó el pelirrojo, uno de los prisioneros—¡Ella no! ¡Escogeme a mí!
Bellatrix le dio una bofetada que resonó en la sala.
—Si muere durante el interrogatorio, tú serás el siguiente—lo amenazó la bruja—En mi escalafón, los traidores a la sangre van después de los sangre sucia. Llévalos abajo, Greyback, y asegúrate de que están bien atados, pero no les hagas nada... de momento.
Le devolvió la varita al hombre lobo, y a continuación sacó una daga de plata de la túnica y cortó las cuerdas que ataban a la castaña. Tras separarla de los otros prisioneros, la llevó hasta el centro de la habitación arrastrándola por el cabello.
—Esa espada debía estar en mi boveda de Gringotts ¿Como la conseguiste?— la bruja estaba encima de la castaña, de Hermione.
—¡¿Que otra cosa sacaron tu y tus amigos de mi boveda?!—grito, una locura se escucho en ese grito que les causo escalofrios a los demas.
—No saque nada...porfavor, no saque nada...— su voz salio estrangulada por sollozos que invadieron la habitacion, eran dolorasas.
—No te creo.¡No! ¡No te creo!
La daga de plata se la enterro en el brazo, un grito se oyo, le estaba escribiendo algo con la daga, el grito se le elevo.Se escucho por toda la mansion, los pocos que podian hacer algo tuvieron miedo.
—¡Callate!
...
Una castaña estaba tumbada en el frio piso de ese salon, ya no tenia conciencia, sangre llenaba su brazo, "Sangre sucia" era la frase que adorna su brazo.
...
La sensación de ver a tu madre siendo torturada es algo que no se le desea ni al mayor de tus enemigos.
El estallido de un relámpago golpeando el cielo, el aire y árboles martillando con brusquedad los ventanales la despertaron, el aire de sus pulmones se escapó con facilidad al abrir los ojos, al percatarse que ya no era la muerte de su tío quien solo conoció por fotos en la casa de su abuela y relatos de sus tíos, ni era la de dos héroes que su tío y la historia le recordaban, no, era su madre, aquella que siempre le regalo una dulce sonrisa al pasar de los años.
Siempre lo supo, siempre supo que su madre había sido torturada en aquella mansión en la que hace tan sólo unos meses se sintió cómoda, siempre supo que en aquella sala de estar en la que apareció por primera vez después de esa fatídica cena había sucedido esa escena, siempre lo supo, pero no porque lo supiera significa que no le impacto, que no le dolió, que no le jodio ver a su madre de tan solo un par de años mayor que ella siendo torturada y marcada en la casa donde ella fue protegida.
¿Culpable era la palabra que llenaba su sentir? Claro, pero no era su culpa, ¿Cierto?
El cielo continuo con su batalla, iluminándose cada cuantos segundos antes de un estallido.
Su cuerpo batallo para mantenerse quitó y frío.
El viento batallaba en ver cuanto tardaba por romper los vidrios.
Sus ojos batallaban en no soltar el sufrimiento que le causaba.
Los árboles batallaban contra el viento.
Y su corazón batallaba contra su poca cordura por ver quien la terminaba por destruir.
Su rostro volteo a su lado y perdió la batalla, su visión se nubló por pesadas gotas de miseria mientras de a poco se perdía la imagen de su vida entera aferrado a su mano y recostado en la camilla, descansando en paz. Su hermano estaba ahí.
El mundo pareció recibirla por fin, un doloroso sollozo rasgo su garganta cuando levanto su pesado y roto brazo hacia su rojizo y ondulado cabello, él estaba bien, él estaba a su lado y todo estaba valiendo la pena, su cuerpo destruido y casi masacrado, quemado, torturado , jodido valía la pena, cada maldición que recibió, cada marca que adornaba su cuerpo, su mente torturada por recuerdos de terceros, la profecía a su nombre, su cuerpo ardiendo, todo valía la pena mientras el, su hermano, su Hugo no tuviera que vivir lo de ella.
No se enteró en qué momento sus quejidos llenaron la habitación, ni cuando su rostro se perdía entre sollozos y llanto, ni mucho menos se enteró cuando estuvo rodeada por los brazos y sollozos de su hermano.
Se abrazaron lo que parecía horas o segundos, se abrazaron expresándose lo que sus corazones nunca habían soltado, escucho lejanamente un "No me dejes nunca Rose" "Te quiero demasiado hermanita" "¿Que te hicieron?". Era un abrazo lleno de quejidos de dolor, de sollozos, y de palabras nunca pronunciadas por fin expuestas.
Se separaron cuando un gran estruendo resonó contra el suelo, logró mirarlo bien, sus a diferencia de ella ojos marrones, cálidos, llenos del más lindo y significativo amor de familia que expresaban la ayudo a tranquilizar la respiración que estaba dolorosamente confusa, se miraron y el mundo parecía en pausa, recordó la primera vez que fue consciente de su existencia, cuando tenía cuatro años, dos años después de los que él ya estaba se había adueñado de sus sentir, cuando una pequeña manita la conquistó, cuando sus enredados cabellos rojizos saltaban de un lado al otro de su habitación, y cuando murmuro con cuido y tranquilidad su primera palabra "Rose". En ese momento y aunque se diera cuenta años después se volvió su vida entera, su hermano es y lo será siempre todo en su vida.
Quiso mirarlo más, quiso nunca separarse de su hermanito, de verdad lo quiso y si la vida pudiera regresarse, si se pudiera tener una segunda oportunidad nunca lo hubiera hecho, nunca se hubiera ido.
Pasos chocando contra el frío piso lleno la enfermería, apenas tuvo conciencia de su entorno fue consiente de cuantos ojos la miraban y se acercaban, caras desconocidas la observaban como si fuera un espécimen desconocido, algo nunca antes visto.
Vio como tomaban del brazo a su hermano y lo apartaban sin cuidado —¡No lo toquen!
Nadie le hizo caso, lo perdió de vista entre el mar de gente que rodeaba su camilla y la que seguía llegando, noto un par de periodistas que conocía de vista, y supuso los otros eran mendigamos por sus túnicas.
Casi hablo para correrlos.
Hugo no estaba entre la gente, no encontraba esa cabellera roja.
Ella jura que los busco pero alguien de entre esas personas tomaron la osadía de tomar su brazo, quiso soltarse, claro que lo quiso pero la tomaron con fuerza mientras otros levantaban las sábanas, y unos tuvieron el descaro de querer levantar su ropa, pataleo con desespero, quiso golpearlo y quiso gritar pero nada salio de su boca, ni un fino suspiro salio de esta, volvio a abrir la boca esta vez intentando recuperar aire pero ¿Desde cuando este se habia vuelto pesado?, enfocó cuanto pudo su vision a esas caras casi desconocidas pero no supo distinguir esos rostros, su poca vision se empaño con ¿Lágrimas?, bajo con cuidado su rostro a su única mano suelta quien se inundo de agua como si hubiera tomado un puño de esta en el mar, ese solo y silencioso mar, silencioso y tembloroso como lo era ya su cuerpo ¿Desde cuando habia empezado a temblar?sus manos cuales parecian tener un combate sobre quien se movia mas quiso tomar su corazon y mantenerlo en su pecho que como revoltoso que era se queria salir o parar, aun no se decidia, quiso tomar una bocanada de aire pero no pasaba, no pasaba y se atoraba cerca de llegar a sus pulmones, escucho frases indistintas, gritos conocidos, mientras un sumbido, como si de ruido blanco se tratara inundaba su audición impidendole pensar con claridad; parecia que su cuerpo comploteba contra suya con tal de no estar tranquila, la tocaban, no sabia donde pero lo sentian, pataleo, jalo, esta segura que golpeo a alguien pero no le importo, quiso safarse, no la volverian a secuestrar, no lo harian, si lo volvian a hacer se mataba, eso era seguro, jalo, jalo y se rompio.
Se dejo hacer mientras sollozos sacaba ¿Porque le hacian esto? ¿Porque la tocaban si ella no dio permiso? ¿Donde estaba su hermano? ¿El estaría viendo esto?, ¿Había sido un sueño? ¿Realmente seguía secuestrada? ¿La habían rescatado?, duro así unos cuantos minutos hasta que unaz zancadas y pasos apresurados llegaron, escucho frases mas altas, mas enojadas, la soltaron casi al instante y al mismo tiempo dejandola caer a la camilla.
Fue rodeada por los brazos y ayudada a sentarse por dos personas, sus llorosos ojos no la dejaban ver quienes eran pero en su sentir sabía sus nombres.
Escuchó gritos, reclamos, más gritos e insultos con una pizca de reclamos, pero no supo q decían y no le interesaban, con el dolor que su cuerpo ya empezaba a sentir se dispuso a salir, una cabellera rojiza le ayudó a pisar el suelo.
Si piernas no respondían bien.
Un sollozo quiso golpear su garganta no sabía si porque le costaba caminar, por el dolor o por los desconocidos, pero no lo soltó.
Se aferró a su hermano dando un paso, dos, tres hasta que alguien la detuvo.
—¿Que cree que hace?— asco es una palabra muy liviana a comparación de lo que sintió cuando escuchó a ese extraño.
—¿C...como?— tendría que acostumbrarse a su nuevo tomo de voz, roto y jodido pero nuevo.
—Estamos aquí para revisarla, no se puede ir.
—Estamos para cuidarla señorita.
Su mente tardó uno segundos en comprender sus palabras y sus ojos tardaron otro más en enfocar su vista bien y ver al rededor de veinte personas, con cámaras, capas y malentines alrededor de la camilla, su hermano y su novio a lado de ella e inesperadamente soltó una risa, ronca y lastimosa, pero la soltó acompañada de un —¿Era eso lo que intetaban hacer?, no se noto el cuidado, vámonos por favor.
No tuvo que repetirlo, su hermano se aferró a ella como lo hacía desde que era niño y ella se enfermaba ayudándole a dar los pasos continuos y su mano desocupada fue llenada por una palma fría que le ayudaba a controlar el infierno que parecía avecinarse.
"¡No se puede ir!, ¡Que maleducada es!, ¡Se cree bastante!, ¡Venga para acá!, ¡Es una orden!, ¡Alguien que la detenga!
Escuchó gritos y reclamos, escuchó cámaras, todo detrás suyo pero en ningún momento se volteó, y no lo hizo tampoco en los pasillos, la gente salía de sus clases a asomarse a verla, escuchó murmullos y jadeos de sorpresa, "¿Que le pasó?", "Se ve horrible" "Ya no están perfecta ¿cierto?" "Tendría que tener un poco de dignidad y no salir en un mes" "Que valiente salir así a la gente" "Solo quiere llamar la atención" "Se ve linda aún así" "Así ya me aceptará mis citas, no tiene derecho a decir que no después de esto" comentarios llenos de burlas y un poco de lástima, sin mencionar asquerosos llegaron a sus oídos pero ella ni sus acompañantes se detuvieron fijados en su próximo destino, la oficina de la directora; ambos chicos un tanto más altos que ella, tomados de sus manos, con el rostro lleno de preocupación y frialdad con la única diferencia de sus cabellos y rasgos faciales, aparte del vínculo que compartían con ella, escoltando a la versión más rota de la flor de Hogwarts, de la rosa del jardín, encontraban entre los pasillos casi rota a una flor de cautiverio apunto de ser liberada.
...
—¡¿Que hace aquí señorita Granger?!—La platica que mantenían los adultos cesó cuando ellos entraron a la oficina, cabelleras pelirrojas, castañas y rubias se voltearon a mirarlos, muchos con sorpresa otros con algo que no sabía explicarte en ese momento.
—Disculpe la...la interrupción, pero necesito que alguien me aclare algo.
Si bien su forma de hablar había cambiado un tanto la seguridad con la que lo hacía heredado afortunadamente o no de su madre seguía presente.
Su madre, no podría verla, no quería, su mirada se dirigió a su padre quien su último recuerdo juntos fue esa llamada por flu que amena no fue, no lo miro mucho, no sabía que le producía esa mirada; volteó a ver a su tío quien su último recuerdo fue la mirada de lástima que le dio aquella noche, no pudo verlo más, su atención se centró en los demás, en los encargados de su caso seguramente, eran al rededor de diez personas que la miraban fijamente sin sentimiento, como si fuera un problema más de los miles que seguro tenían, todos tan ocupados como para parecer fastidiados por ese caso, todos vestidos iguales a excepción de uno, del único que no la miraba como si fuera un caso más, el padre de su novio.
¿Ya era su novio? Ni idea, pero se sentía así.
El señor Malfoy la miraba como siempre lo había hecho, con ese casi orgullo en sus ojos, recordó las veces que estuvo en su casa y él se encargó de quemar cada periódico que llegaba donde seguro hablaban mal de ella, cuando contrató a un mendimago y un pocionista para ella, cuando le compro toda esa ropa que se encontraba en su habitación, cuando le dio alojamiento a ese lugar donde él sabía quien había estado tirada en su salón y aún así, sabiendo quien era y qué tal vez ella lo odiará la trato como..."Me trato como familia" pensé. No le pude aguantar mas la mirada.
Mire a la profesora McGonagall, siempre me miraba igual, como si fuera un constante recordatorio de alguien que aprecio, su madre claro; sabía que nunca me miraría como una persona nueva, eso lo sabía y no me había molestado o al menos no hasta ese momento. Sintió un revuelo en su estomago cuando desvió la mirada y se centró en ella, su madre, quien su último recuerdo había sido uno de un extraño, donde ella había sido torturada.
Fue a la única que la hizo agachar su mirada.
—Por favor siéntese señorita— No supo quien lo dijo y no le interesó cuando la ayudaron a sentarse.
—Se pueden retirar cariño— Era para Hugo y Scorpius pero ella no le importó.
—No— el silencio se rompió con murmullos, se aferró a sus manos aún más— No se vayan— por primera vez después de entrar en la habitación ella los volteó a ver —Ellos se quedan aquí.
—Rosie, ellos deben salir, nosotros te cuidaremos.
Sus manos se alejaron de ella.
Se le escapó un suspiro.
La lenta caricia de sus brazos alejándose de ella y cerrando la puerta detrás de ellos era...pesada.
Tan pesada como el aire que la rodeó.
Un respiro.
El segundo.
Se escapó de sus pulmones.
No, no, no
Una mano cubrió la suya, su padre.
¿Era esa su respiración que llegaba a sus oídos?
Se cree que el fuego es avivado por el oxigeno pero su fuego no comprendía las leyes de la física, ni su cuerpo que necesitaba oxígeno.
Lo busco, bocanadas de aire se le escapaban sin pasar por sus pulmones.
Lo necesitaba, porque nadie se daba cuenta.
Escuchó que le hablaban, pero estaba ocupada, bastante ocupada no muriendo.
Su vista nunca se separó de la puerta donde habían salido ellos, esperando que entraran y fueran con ella.
—¿Se encuentra bien señorita Rose?—una dama con fastidio fue quien le habló, le recordó donde y con quienes estaba.
Sus pulmones se llenaron y una satisfacción la envolvió.
—Necesitamos hacerle preguntas señorita.
—No, no necesitan nada.
—Rose, debes cooperar— su agarre se volvió más fuerte mientras su padre la miraba. Sus ojos la miraban, sus ojos azules.
Se alejó como si fuera él quien la quemara.
—¿Como se llaman los que interrumpieron mi descanso en la enfermería?
—Son mendimagos quienes están encargados en tu cuidado, ahora bien debes responder unas preguntas cariño— su madre siempre le había dado esa fortaleza que siempre perdida, le había dado, en su tiempo.
—No, no quiero que ellos estén a cargo de mi. Quien estará a mi cargo será el médico que el señor Malfoy me dio.
—Rose, no es tema a discutir, mucho menos cuando nunca me comentaste nada.
— Mamá, ¿Como te lo diría? si la única vez que me contactaron después de...eso fue para reclamarme sobre Scorpius
—Podrías a verlo dicho, tu o Malfoy— su padre siempre era fácil de fastidiar, pero parecía más enojado por el nombramiento de Scorpius que por otro tema.
—El médico del señor Malfoy será quien me atenderá, nadie más, no quiero a esos malditos cerca mío, ni a ellos ni sus malditas cámaras— junto sus manos con fuerza para mantenerlas quietas.
—Señorita la ministra ya acept...
—¡¿Y yo soy la ministra?!
—No, per...
—Pero nada, el único médico que me atenderá será el de la familia Malfoy, y disculpe pero no recuerdo haber pedido su opinión señor.
Cerró los ojos.
Una respiración.
Una exhalación.
Y los volvió a abrir viéndolos una vez más. Estaba jugando con su paciencia.
—Rose.
—¿Cuáles eran las preguntas? —bajo la mirada a su ropa, un camisón blanco, miró la palma de sus manos y subió la mirada a sus brazos manchados con heridas tan profundas, quemaduras como adorno, ampollas salteadas entre sus pecas y moretones como lo último que le faltaba a su cóctel de males.
—¿Que recuerda?— notó vola plumas entre los presentes.
—Estaba en el pasillo del colegio dirigiéndome a mi sala común acompañada de un par de amigos cuand..
—¿Quienes eran esos amigos?
—No recuerdo quienes estaban realmente, pero recuerdo a uno, Jason, estaba muy insistente con ir juntos a Hogsmeade.
—¿Porque lo recuerda a él en específico?
—Porque me atrapo, antes de que otra persona me tomara del cuello.
—¿Como era la otra persona?
—No la vi, apenas sentí su brazo en mi cuello mi mundo se volvió negro.
—¿Donde apareciste?
—En un cuarto, olía horrible, estaba amarrada con cadenas, al principio no pero, lo hice enojar.
—¿Que hizo?
—Lo arañe, le grite.
—¿Solo era uno?
—No, no se cuantos eran pero lo escuché hablar con otros, pero fue al único que vi
—¿Como era?
—Rubio, pero no rubio como el señor Malfoy, era como..— recorrió con la mirada a todos los presentes hasta que su vista se centró en un señor que si sus ojos fueran azules..— como aquel señor — alzar su brazo señalar nunca le había costado tanto— y su ojos eran azules... azules como...—ahora le tocó a su padre quien alzó las cejas cuando se miraron fijamente— como los míos— y los de mi padre quiso decir pero se cayó.
—Siento que nos está ocultando algo señorita.
—¿Que ganaría ocultándoles "algo"?
—Su actitud no es la misma de siempre señorita.
—¿Tu actitud sería la de siempre después de estar secuestrada?
Otro silencio, un suspiro se salió de mi garganta ¿Cuando fue la última vez que comí? me quise levantar, ¿Lo logré? Casi, mis piernas tardaban en responder.
—Si me permiten tengo ropa que cambiar y comida que ingerir.
—Rose no hemos terminado—la voz de su tío por fin se hizo presente, pero no como esperaba— necesitamos que nos prestes tus recuerdos.
—No.
—Rose, no nos estás diciendo todo, necesitamos saber que paso con exactitud.
—Y lo sabrán pero por mi boca, cuando esté vestida con algo más que un camisón y esté alimentada como se debe, y cuando esté rodeada de aurores y en un interrogatorio real, no enfrente de desconocidos — volteó a mirar al grupo de encargados y casi les regalo una sonrisa, casi— sin ofender.
—Son los encargados de su caso Rose, debes cooper...
—Y yo soy la victima del caso tío Harry, tengo derechos, como una ropa digna un ejemplo.
—Y por eso debes hablar.
—Nunca dije que no lo haría, quiero descansar un poco al menos antes de la cena del ministerio, que según me dijo Scor falta menos de una seman...
—No irás—fue su madre quien habló esta vez.
—¿y dejarles saber de la manera más pública que me dañaron? No. No dejare que me vuelvan a comer viva los medios.
—No está en discusión Rose.
—¿Y que si lo está madre? No está en discusión mi salud y prefieres que un montón de gente invada la enfermería hasta mi camilla y me toque sin mi permiso, tampoco está en discusión si quiero o no revivir mi secuestro, ¿Que está en discusión entonces?
—Tu relación con ese Malfoy por ejemplo—la mirada que su padre tuvo la amabilidad de regalarle le heló los huesos pero no por eso guardo silencio.
—¿Que pasa con mi relación papá?
—¡Que no es correcta!
—¿Sabes que realmente no es correcto papá? Que ni siquiera me hayas preguntado como me siento, ¡fui secuestrada! ¡Mírame!
—¡No me trates como idiota Rose! ¡Claro que lo sé!— su cuerpo se acercó con tal rapidez que la hizo chocar contra la pared más próxima.
—Entonces papá, ¿porque no me has preguntado como me siento? ¿Porque no me has preguntado que sentí cuando estaba amarrada? ¿Cuando estaba en el bosque? — sus manos se dirigieron con rapidez a su rostro antes de que una lágrima traicionare la delatara.
—Se te pidió contestar las preguntas.
—Pero no me lo estás preguntando tu papá...me lo están preguntando desconocidos, ¡Para un caso!, no estoy escuchando la preocupación que tendría que tener un padre por su hija, ¡Estoy escuchando al héroe de guerra!— sus manos bajaron dejando expuesto el mar de dolor que salía con fervor de ella y su tono que tan solo segundos tuvo seguridad se quebró como el cristal, duro pero frágil cristal—N...no los he visto desde la cena...nadie me ha dicho que paso con nuestra casa...nadie me ha preguntado como me siento por ser secuestrada...porque mi cuerpo contenga una maldicion que me puede matar en cualquier momento...nadie en esta habitación se ha tomado el tiempo de preguntarme como me siento...nadie me ha dicho que paso este tiempo y aún así papá...aún así después de meses sin vernos...y en la circunstancias que lo hacemos...prefieres discutir tus prejuicios que mi bienestar...
Una respiración.
Dos.
Tres.
—Rose, hablaremos esto en privado—la exasperación con la que lo dijo y él como se sentó como si nada hubiera pasado dolió más que todas las torturas, que cualquier sueño, que cualquier fuego.
Jadeos pesados llegaron a sus oídos y no tardó mucho al darse cuenta que provenían de ella, cuando los quiso silenciar sus palmas se llenaron del mar de sus ojos y...se rindió.
Con las fuerzas que no sabía que conservaba se acercó a la puerta, su vista era empañada por pesadas lágrimas pero aún así notó su mano quien mantenía una lucha por estar quieta tomar la perilla y ser recibida por el frió viento que se llegó a sentir cálido a comparación de la actitud de los que habían sido los héroes de su vida hacía ella.
No sabía si habían llorado por su desaparición, ni siquiera sabía si habían estado buscándola o movilizando el mundo mágico si era necesario, no lo sabía porque no se tomaron el tiempo de hablar con ella, y eso fue suficiente; no sabía lo que habían hecho y no le importaba, no cuando no parecían sus padres si no la ministra de magia y sus aurores en el mejor de los casos.
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¡Hola! Este fic lleva poco más de 3 años en proceso y mi auto sabotaje lo a llevado a tantas revisiones y correcciones que hoy en día ya no recuerdo muy bien la primera idea que se tenía, pero tenga una idea muy clara ya que ha sido procesada por varios meses, estamos justo en la mitad de la historia, Rose ya vivió todo el proceso de sacarse la venda a una realidad que creía perfecta, todas esas pesadillas no son solo para hacer sufrir a Rose, ni la maldición en su cuerpo, ni que esté marcada como "propiedad" mortifago, ni el secuestro, la relación que parece quebrada ahora con sus padres es en vano, parecen ideas puestas al azar pero justo en esta segunda parte, donde desde capítulos anteriores se nota un pequeño repudio que tiene a su apellido, se hará grande, se empezarán a ligar todos aquellos puntos sueltos, se darán cuenta que significa esa "profecía" y ojalá aún sigan disponibles a leer esta historia hasta su final.
Haré todo de mi para terminar este hermoso fic que se ha mantenido en mi mente y corazón antes de que el 2024 acabe al menos, jajaja.
Gracias, muchas gracias por seguir leyendo esta historia y ya casi llegar a los 4k de visualizaciones en wattpad, gracias por esperarme cada mil años en que yo pueda actualizar, no saben lo que significa para mi, como igual gracias a esa personita especial el cual me ha aguantada desde hace años hablar y parlotear sobre esta historia. Gracias. 3
-Con cariño Vania Mino
