Capitulo 15: La tormenta que inunda al jardin
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Cada vez menos animado,
Y en cada paso
Una lágrima de impotencia
Por nunca haberme librado;
De aquellas cadenas
Que se ajustan más
Con cada recuerdo
De mi pasado.
Elogios como "Tienes talento"
O " Está lindo"
Recibo con frecuencia
Pero no saben que detrás
Está una alma pidiendo ser libre
De esta su maldita herencia.
Con cada palabra mi ser se desvanece
Pero aunque quiera
No puedo escapar
Y mi corazón cada vez ruega
Por dejar de funcionar.
..."
—Mi maldición (Sere28)
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El frío aire de octubre se coló en su delgado camisón y traspaso hasta sus huesos; un escalofrío la recorrió acompañada de un ardor casi mortal recordándole sus quemaduras, heridas y males que adornaban su piel en este momento.
Sus temblorosas manos se fueron a su rostro recargándose en la fría madera de aquella puerta, la única que la separaba de ellos.
10 segundos.
Una lágrima.
15 segundos.
Otra lagrima.
20 segundos.
Su garganta de desgarro cuando sacó su dolor.
1 minuto.
Un mar interminable de dolor.
1 minutos y medio.
Una pelea de quien terminaba antes con ella; ¿los recuerdos? ¿Los adornos de su piel? ¿La decepción?
2 minutos y no salieron, ella sabía que la habían escuchado y aún así, ninguno salió, lo esperaba de todos, de todos menos aquellos con los que compartía sangre, aquellos que eran su familia.
—...osie...— sus manos fueron sacadas de su rostro, su vista estaba empañada de sufrimiento— ¿Que pasó Rosie?
Esa voz la recordaba muy bien, el tono en el que le hablo era otra cosa.
¿Decepción? No.
¿Preocupación? Mhm.
Visualizaba pequeñas manchas de color rojizo y rubio moviéndose enfrente suyo hasta que su estómago cayó cuando las manos de su hermano soltaron la suya y otras posaron las suyas.
No, no, no, no me toques, quiso gritar, pero su voz no salió, no reconocía esa mancha rojiza enfrente suyo.
Sus brazos le pesaban lo suficiente para considerar si rendirse o seguir luchando contra aquella mata de color rojizo.
— Soy Lily, Rosie soy tu prima
El oxígeno golpeó su pecho con tanta fuerza que sintió que podría morir con una paz inhumana.
Las mismas manos que se posaron en las suyas le ayudaron a disipar sus pesadas lágrimas y por fin pudo diferenciar a cada uno de ellos. Estaba Lily enfrente suyo, tomando su mano y con la otra limpiando mi rostro, atrás de ella estaba mi hermano y James. No lo había visto nunca así. ¿Estaba muy mal?
—Tenemos que cambiarla— dos tonos de voz casi melosas le llegaron de su costado, su rostro volteó a donde provenía ese sonido y miró ahí a su prima Molly y Dominique, pelirrojo y rubio; rubio, pero no como él.
—Le podría lastimar, Malfoy dijo que está muy lastimada— a su izquierda estaba, no tuvo ni que voltear para reconocer esa voz, lo había evitado desde que llegó a Hogwarts no porque no lo quisiera si no por que se parecía tanto a aquel hombre con el que compartía nombre, lo miro y un sollozo logró colarse y escapar de sus labios haciendo que el la mirara con pesar.
—No se quedará en camisón todo el día Fred. —Lucy, ella era Lucy. Oh, Lucy tan dulce como siempre ha sido, su tono fue un bálsamo a sus sentidos.
—Pero tampoco la vamos a lastimar, debe tener algo en su ropa que pueda usar— ahora esa mancha rojiza se mostró y la reconoció al instante, Rozane tan parecida a su hermano Fred. Pero ¿Se veía tan mal para que sus primos más bromistas hablaran tan serio?
—¿Que ropa Rozane? ¿La ropa que se quemó junto a su casa? — oh su primo el más pequeño.
—Louis, cállate— Ese había sido su hermano.
—Todos cállense— Lily fijo su mirada con la mía, marrón y azul se encontraron y con la preocupación que siempre la caracterizado susurró— ¿Como te sientes Rosie?
Su mirada se empañó, por Merlín ella no lloraba tanto desde que era una nena.
Se escuchó el golpeteo de un par de zapatos apresurados que se dirigían a las afueras de la oficina de la profesora, donde se encontraba, su vista no ayudaba en nada, pero logré ver una mancha rubia y una pelinegra.
Sus pies avanzaron sin su permiso, sus piernas flaquearan, su ropa si es que se podía llamar así le incomodaba, pero no le importo, ni que sus manos temblaran, ni que por su rostro navegaban sin permiso lastimeras lágrimas, no ella no se detuvo hasta que saltó a los brazos de sus mejores amigos, de su primo, de Albus y su novio, de Scorpius.
Antes de que ellos me cacharan escuche el golpe de algo tirado al suelo pero poco me importó cuando los brazos de ambos me rodearon y me sentí segura, desde que aquel momento donde Malfoy me abrazó en medio del bosque después de encontrarme o cuando me curo en aquella enfermería, que si bien podría haber sido hace unas horas se sentía como meses, me pude sentir segura en medio de un pasillo con las pocas personas que yo sabía que se estaban preocupando por mí, entre los brazos de dos Slytherin's y con una puerta de distancia de quienes solo me habían mostrado como única preocupación el resolver un caso y quienes aún no salían aunque era posible que hubieran escuchado todo.
...
Tres camas más había en esa habitación, ninguna de ellas le pertenecía a una de sus primas, pero aun así todas ellas estaban en mi habitación de un lado a otro.
No recuerda como pasó del pasillo de la oficina de la directora a su habitación, pero sabía que con ayuda de todas ellas no tendría que preocuparse. Ahora se sentía culpable, se alejó de toda su familia por temor a que le dieran la espalda por lo sucedido en la cena del ministerio, pero ahora estaban las 5 en su habitación.
—Rosie— el lado derecho de su cama se unido y cuando la miro casi sonrió, casi; tenía un sombrero de quien sabe quien con una bufanda rosa chillón y arañazos de su gato se veían en su rostro con este acostado entre sus brazos y una mochila colgando de sus hombros.
—Lindo atuendo Dome— su tono tan lastimero daba pena ya.
—No tengo ni idea de quien es el sombrero y la bufanda— dijo ella quitándoselos con una sonrisa y bajando al gato quien gruñó feliz de ser libre.
Como quisiera ella ser tan libre como el.
—Malfoy me entregó esto— dejó de mirar al gato para mirarla a ella y la mochila de la cual estaba sacando...— son pociones, para tus quemaduras y heridas y para tu padecimiento— tuvo la consideración de no decir maldición— mientras esperábamos que salieras de la oficina, los seguimos después de verte pasar— dijo cuando alzo su vista a mi rostro— Albus fue por todo esto a la enfermería y Malfoy corrió a su sala por algo— su vista se centró en la mochila una vez más mientras sacaba vendas, pomadas y varios frascos que ya reconocía desde la distancia, su tratamiento contra el infierno de su cuerpo.
—¿Por que hacen esto Dome?
—Por que eres familia tonta— sus ojos se encontraron mientras se escuchaban quejidos de las otras 4 seguro peleándose con Félix, mi gato —Rosie, no tienes idea de cuán preocupados estuvimos, todos nos movilizamos apenas notamos que no estabas, te buscamos en cada rincón del colegio y estuvimos ahí metidos en ese bosque para encontrarte.
—Pero...ya no soy perfecta...
—Linda, te amamos por lo que eres no por que significas ante el mundo mágico— sus brazos la rodearon con delicadeza— Siempre serás y eres perfecta para nosotros, tal cual eres, sin títulos ni apellidos.
Joder, si le hubieran dicho que su nuevo pasatiempo favorito sería llorar, si tan solo le hubieran advertido.
...
Toda la azaña de tomar el camino a su habitación sin fallecer del dolor que sus huesos batallaban, la azaña de que la lograran vestir con toda esa ropa regalada de Scorpius, toda la azaña de que le "curaran" sus heridas, que le vieran la marca "propiedad" mortifago y que pareciera momia cubriendo sus quemaduras, heridas y todo mal que ya poseía parecía basura.
Una respiración, dos, tres.
Un paso
otra respiración
otro paso
dos, tres.
Silencio, el bullicio que acompañaba con regulación el gran comedor pareció un mito cuando las cabelleras pelirrojas, rubias y pelinegras que faltaban se hicieron presentes. Las miradas que le dirigían no eran diferentes a los oficinistas y directivos de su madre, la única diferencia es que ellos no estaban de forma política y profesional mirándola, como un caso de todos los que el ministerio debe resolver día a día, no esta vez eran solo adolescentes quienes su mayor escándalo era quien o que había ganado el partido de quidditch o quienes sería los ganadores de ese año a la monarquía.
Era tarde para volver entre sus pasos, pero no lo era para mirarlos fijamente, la miraban con extrañeza, ¿Porque esta vez apareció con ropa y no un camisón? ¿Porque salió viva del secuestro? ¿Porque desapareció en el "lugar más seguro del mundo mágico"? nótese el sarcasmo.
Sus pasos no cesaron y su mirada nunca bajo, aunque sus pasos dudaran, se sentó en medio de su mesa, escuchó como su familia también se sentó y una mano casi helada tomó la suya, su novio estaba ahí también pero no lo miro, no, su mirada se centro en su plato. Nadie hablaba, nadie en ese salón se atrevía hablar y mucho menos ahora que ya parecía más cuerda que loca.
—Rosie...—mi cuerpo se tensó, tuvo la maldita osadía de tomarla del hombro lo que hizo voltearse y quitar su mano con desprecio—¿Que pasa?
—No me toques.
Tuvo el descaro de "asustarse" por mi tono.
—Cariño, somos nosotros, ya sabes, tus amigos— era un grupo ahora quien se encontraba enfrente de ella, no recordaba sus nombres y no por las torturas, no, ella no volvería a recordar los nombres de quienes murmuraban a su espalda.
—No me interesa quien sean, no me toquen.
Murmullos llenaron la estancia, ¿hablaban mal de quien?
—Somos tus amigos, te buscamos, nos preocupamos.
—¿Y hasta ahora aparecen? He estado desde ayer en la enfermería y — miro aquel que se atrevió hablarle, era lindo, claro, pero sus ojos mostraban odio y burla, le quitaba lo lindo —¿Martín? ¿Cierto?
La burla desaprecio de sus ojos y ahora había rencor— Si, ese es mi nombre cariño.
—Bien, ¿me harías un favor?
—Cualquiera, dime.
— Dime como estaba cuando me encontraron en el bosque.
Su rostro se contrajo y su mirada se enfocó en su grupo. Se callo.
—¿Pero qué pasa? — dije mirando a todos los demás, los recordaba perfectamente siguiéndola todos estos años, por ellos es que había creído que tenía amigos— alguien contésteme, ¿Todos me buscaron como buenos amigos que eran y ninguno recuerda como me veía esa noche en el bosque?
—Zorra—alguien bufo y mi mirada se centró en esa persona, no tenía idea de cuál era su nombre, pero estaba en ese grupito.
—¿Cuál es tu nombre?
—¿No me recuerda?
—No disculpa, después de casi morir prefiero recordar los pocos nombres que realmente me importan.
Me volteé y fijé mi vista en mi plato ahora lleno y los miré a todos por primera vez desde que entramos al comedor, me miraban si bien preocupados con una casi sonrisa parecían orgullosos.
—Esa es mi pelirroja favorita —Scorpius me miro, que lindo me miraba.
—¿Quién te vistió Rosebund?— arrugue la nariz con ese ridículo apodo— pareces una copia de Malfoy.
—Patrocinado por la familia Malfoy Potter, ¿No se ve más linda vestida como lo que será pronto? La futura señora Malfoy— se notaba que intentaban animar la situación y un alivio recorrió mi cuerpo. Nadie me insistía a que les dijera que paso y eso era un bálsamo a mi corazón.
—Cállate Malfoy.
—Antes de eso prometemos impedir la boda por toda costa, dinos primita ¿Como puedes soportar alguien con tanto ego mas de diez segundos?
—Tal vez porque es Scorpius— apenas termine de hablar se escucharon un tumulto de bufidos y quejas que sin evitarlo me saco una risa.
—Lo que hace el amor, de verdad cuando me vean así mátenme por favor— dijo Lily con burla mientras me pasaba una copa con jugo invitándome a tocar mi comida.
—Que esos celos no te cieguen Potter— Si me dieran un galeón por cuantas veces han hablado con tanta familiaridad mi familia y mi novio seria pobre.
Soltó varias sonrisas y las risas en toda la comida donde si bien no eran tan obvios parecían casi empujar cada alimento a su estómago procurando que no le tomara importancia a los murmullos que se escuchaban detrás suyo.
—Pero miren que linda sonrisa tiene mi pelirroja, pueden apreciarla un rato— dijo el rubio tomando mi rostro con la delicadeza que lo caracteriza y dedicándome la más dulce sonrisa que me han dedicado en mi vida—De todos ustedes fue la única que heredo belleza, ya decía yo que solo vale la pena una Weasley.
Sonreí tan abiertamente que casi olvidó todo lo que viví hace tan solo un par de días. Casi.
—Aparta tus manos de mi hermana Malfoy.
—Aléjense mínimo dos metros.
— Déjenlos ser felices, nuestra Rosie ya lo conquistó.
—Perdón perdón, creo que voy aquí— dijo Fred quien se había sentado e iba empujando a Scorpius de su lado mientras ambos se reían de la pena.
Estar con ellos, sonriendo la hizo sentir normal, como si nada hubiera pasado y atesoro ese momento para toda su vida. Quien diría que después de ahí muy pocos momentos de tranquilidad volvería a tener.
—¡Rose! — las risas y burlas cesaron, cuando dos pares de rubios venían corriendo a ella, su mundo se detuvo, rubios, casi de la misma altura que él, ojos azules.
No, no, no.
No otra vez, no.
Respira, respira.
Maldita sea respira.
Su sonrisa se borró y se alejo lo más que le permitía el asiento de aquellos que se acercaban, y no fue hasta que se acercaron lo suficiente que el aire regresó a sus pulmones, eran los hijos de su tía Luna.
Su pecho se infló y su mente de disipó, ahora de cerca notó las diferencias, sus ojos eran azules, sí, pero eran casi negros, los de él no, los de él eran claros. Claros como el mar.
Antes de que pudiera decir un mísero hola fue rodeada por los brazos de ambos, Lorcan y Lysander.
Su cuerpo se tensó y se removió entre sus brazos, pero fue tan corto el tiempo que casi solloza de felicidad cuando los separan de su cuerpo.
—No la toquen.
—¿Quien eres tú para decidir quien la toca o no? Tu maldito ego te está cegando.
—Scor— tome el borde de su saco antes de que saltara hacia ellos, el se detuvo y me miró, pagaría todo lo que tengo con tal de que me vea así todos los días de mi vida. Tan lindo. Tan Scorpius.
—Rojita —moví mi cabeza de un lado a otro y luego mirando a Albus a mi lado, el suspiro alejando nuestras manos con delicadeza y yéndose del comedor con Albus pero sin antes murmurar— te esperamos en la biblioteca tenemos mucho que hablar.
Ambos se fueron con paso firme.
–Espero que esta vez no nos ocultes nada Rosie—James quien tomó el lugar de Scorpius me susurró lastimosamente obligándome a cerrar los ojos negando.
—Lamentó no darles una bienvenida normal Lysander y Lorcan pero no me toquen por favor.
—Princesa, ¿Pero que paso? — el primer gemelo hablo, Lysander.
Ni siquiera yo sé, ni siquiera yo.
—¿Desde cuando llegaron?
—Apenas nos enteramos logramos pedir permiso en Dumstrang Rosie— Lorcan hablo esta vez.
—Y ¿Daniel? ¿No vino? — mi vista se centró a sus espaldas buscando la cabellera negra de mi mejor amigo.
Ambos guardaron silencio mirándose fijamente.
—¿Dónde está Daniel Lorcan?—Mi mirada se centró en el segundo hermano cuando note su silencio y la ausencia de mi amigo.
—Bueno como sabes Rose, Dumstrang está bastante te alejado de Hogwarts y bueno nosotros nos entremos por nuestra mamá... el...bueno
—No le dijeron, ¿No le dijeron a mi mejor amigo que estaba secuestrada?
Sus rostros estaban llenos de culpa pero no de arrepentimiento, malditos.
—Rosie sabes que no nos llevamos bien con Krum, el es...
—El es mi mejor amigo Lysander, lo es desde hace años, el es el único amigo real que tengo fuera de mi familia y me están diciendo ¿Que no sabe que me paso?
—Rose, nosotros somos también tus amigos...
—No, ustedes son más parecidos a una familia, su madre es mi tía Luna, Daniel es mi amig...
—¿Y el Malfoy? No es nada tuyo o ¿qué? —cuestiono alzando la voz, como si no se hubiera enterado ya todo el comedor de los grandes celos injustificados que le ganaban.
Mi mirada se centró en Lysander, no era ciega él siempre le tuvo rencor a cada persona que no fuera públicamente aceptable y si me preguntaran a solas te diré que sabía que en algún punto quiso ser la pareja de la hija de la ministra. Noten que nunca "novio de Rose" si no "novio de la hija de la ministra".
—Él es mi novio Lysander, es más mi novio que un amigo y no veo por qué lo están metiendo en esto, Daniel no sabe ni siquiera que me paso, pero aun así...
—¡Rose! Deja de mencionar a ese hijo de mortifago como tu novio—El propietario de tales insultos, aunque raro no venían del rubio si no de un pelirrojo.
No supe en qué momento sus padres se encontraban en el gran comedor, ellos, su tío, la directora, los mendigamos, los aurores con el señor Malfoy frente de ellos y los puños apretados.
—Weasley te recomiendo que mi hijo y mortifagos sean palabras que no relaciones— siseo el señor Malfoy.
—Me tengo que ir...—dije cuando notaba como despedían a los demás estudiantes quedando solo mis primos y los recién llegados.
—¡Tu te quedas ahí Rose!— solo sintió como tomaban sus mano con fuerza y la ayudaban a levantarse.
—Tío Ron, mi prima debe descansar, la trajimos acá solo para que lograra comer— James no acostumbraba a alzar la voz en medio de una segura reprimenda, ni siquiera por sus hermanos.
—No te metas en esto James...—solté su mano dedicándole una pequeña sonrisa antes de caminar hacia mi padre quien se encontraba tan rojo como su cabello, mis piernas tardaban en responder— ¿Que necesitas papá?
—¿Quién te dio esa ropa? — cuando se dice que una mirada puede llegar a penetrar más que un toque no era mentira, la mirada que me dedico se sentía tan pesada como el cielo mismo.
—Fue un regalo de la familia Malfoy papá— respondí con obviedad, ¿Quién más lo haría que la familia con la que se quedó todas las vacaciones?
—¿Y tú ropa? —sentí mi pecho apretarse por el asco que se notaba en su tono, ¿dónde quedo el padre que me hablaba con dulzura?
Ahora que recuerdo desde vacaciones ¿esta es la tercera vez que me dirige la palabra?
—¿La que se quemó junto a nuestra casa? O ¿la que quedó después de las primeras noches después de la cena? Porque si es lo último lamento decirte papá que quedó demasiada dañada para poder usarlo.
—¿Porque nadie se atrevió a avisarme que mi hija estaba vestida como un mortifago? — se dirigió a los subordinados detrás tuyo quienes parecían igual de asqueados, bueno o así fue hasta que una voz detrás de ellos se hizo presente apartándose para dejarle el camino libre al pelirrojo.
—Wesley—la forma en la que se siseó el apellido hizo recorrer en los presentes, pero no tanto como la afirmación de ni siquiera preguntar cómo vive esas semanas.
—¿Como? —busque con la mirada a mi madre cayendo en cuenta de la realidad —¿Nadie se atrevió a preguntar qué pasó esas semanas?
—Princesa... es una discusión de adultos no te metas
—No Lysander, no es una discusión de adultos es una discusión sobre mi situación, ¿Nadie se atrevió a preguntar qué pasó? Papá nuestra casa se incendió ¿O caso tampoco sabes cómo lo vivió Hugo?
—Rose
—¿O por el si te atreviste a preguntar?
Su silencio fue la mejor respuesta que me dio, sin excusas, sin titubear, me demostró esos cinco segundos se absoluto silencio que poco le importe.
—Rosie no metas a tu hermano en esto— el tono de su madre dejo sus lindos tonos de dulzuras para ser más amargo, me parecía que fue toda una eternidad cuando la vi llegar en el gran comedor aquel día antes de mi pesadilla.
—Y no lo estoy haciendo — dije negando enfocándome en esos lindos ojos azulados, azulados casi verdes de mi hermanito cual con la aquella dulzura que se nunca desaparecerá de él me dedico una sonrisa invitándome a soltar todo y con ese apoyo en mente me voltee para ver a mi enfurecido padre cual se encuentra aún más cerca de mí, ¿tres pasos largos de distancia tal vez? — ¿Al menos sabes que padezco? O solo te arde el ego que el señor Malfoy fue mejor con tu hija que tú.
—¡Cariño! —grito mi madre a la par que los murmullos inundaron el casi vacío espacio.
— ¿Lo negarás mamá? ¿Papá ya te dijo que se comunicó conmigo por Flu apenas se enteró que Scorpius y yo somos pareja? Ni siquiera sabía si seguían con vida y por lo único que marca es por que un Malfoy y yo andamos.
—¡Cállate ya Rose!
—¿Me preguntaste como estaba? ¿Si tenía que vestir? ¿Si comía? ¿Me preguntaste cuáles eran las secuelas de lo ocurrido en la cena?
—¡Que nada ocurrió en esa cena Rose, deja de mencionarla! — la desesperación en su voz casi me confunde casi, si no hubiera volteado a ver quién lo estaba escuchando hubiera caído.
—¡¿Que no pasó nada?! Papá casi muero, ¡Mi cuerpo es un maldito infierno! ¡Tengo cicatrices! ¡Sueños, sueño con gente muerta! Maldita sea papá, me marcaron como propiedad de mortifagos ¿Y no pasó nada?
Si el silencio se pesará, Atlas tendría un peso más grande que cargar en este momento.
—¿Le has preguntado al señor Malfoy cuanto le debemos? Pago mi ropa, mi estadía, mi comida, mi tratamiento y lo sigue pagando; El señor Malfoy es un ángel que aun sabiendo de quien soy hija me abrió las puertas de su casa, aun sabiendo que existe una profecía.
—¿Profecía? ¿De qué hablas Rose? — la voz de mi madre se alzó entre los murmullos de todos los presentes, sentí miradas penetrante a mis espaldas.
Discúlpame por no decirles antes primos.
—Él lo dijo, el secuestrador dijo que hay una Profecía a mi nombre y según lo poco que escuché esa noche en la cena antes de que Scorpius me subiera al carro, existe una profecía y ustedes ya lo sabían, ¡Se callaron! — mi tono sonó desconocido para mí, no roto por los gritos por las torturas o gritos de ayuda, no lastimado por sus actitudes, solo mortalmente decepcionado.
—Rosie se lo que se siente... pero si nos dejas explicar...— una cabellera pelinegra se hizo paso entre las personas acercándose, nunca antes lo había visto tan culpable, pero eso no impidió que dentro de mí un abismo de emociones se llenase, él sabía lo que se sentía y aun así se cayó.
Hipócrita.
—No tío Harry, nadie se atrevió a decirnos, ¡nadie! Y ¿si la de la profecía no soy yo y es uno de mis primos? ¡¿Mi hermano?! Por Merlín, nadie hablo, ¡todos se quedaron callados esperando quienes de todos los malditos hijos que tienen era el cerdo para el matadero! —Explote, todo el maldito cumulo de emociones que he intentado guardar explotaron, ¿Alguien me podía juzgar?, no por supuesto que no y mucho menos ellos de quienes por fin veo sus acciones — Por eso los mandaron a otro lugar, ¿no? ¡Porque ya se había mostrado a esa maldita que iba a morir y preferían que se alejara! ¡Me lo pudieron advertir! Y no solo a mí...— aunque quise detenerlo ya era tarde aquel ya tan conocido calor abrazo sus entrañas, pero esta vez era diferente...era embriagador, no me mataría esta vez, estoy segura.
—Cariño, no estamos segura de que eres tú la de la profecía, ni siquiera de que existe— el tono de voz que le dedico su madre sonaba como si creyera firmemente que no tenía capacidad de entender.
—Pues alguien ya la escucho, alguien ya afirmó que soy yo mamá y te aseguro que poco convencido no se veía.
—Deja que la atiendan señorita Granger—el tono frío y desconocido de uno de los tantos hombres que estaban tras las espaldas de sus padres y tío se sintieron vacías, como si esto hicieran todos los días, como si no le interesaba que le hubieran jodido la vida.
—No, ellos no me van a atender.
—Rose deja de hacer berrinche.
— ¡Entonces que te atiendan a ti! Que ellos no me volverán a tocar, ¿A caso tuvieron el valor de decir cómo me trataron? Me tocaron sin mi permiso como una puta muñeca, como un experimento sin valor, que así se trate a las víctimas de secuestro en tú ministerio madre no quiere decir que lo aceptaré.
—Respeta a tu madre Rose.
¿Porque tu mirada esta con los demás papá?
—¿O qué? ¿Me mataran por faltarle el respeto a su señoría? Te aseguro que prefiero lo hagan que continuar con este sufrimiento.
—¡Rose! ¡Nunca nos contestas así y menos con gente enfrente!
Maldita sea, mamá mírame a mí, a mí me secuestraron, mamá a tu hija le hicieron daño, a tu princesa, mamá...
—Pobre mamá, no vayan a decir que la ministra no puede controlar a su hija que fue secuestrada y dañada bajo su dominio.
—¡Rose!
—¡¿Que?!
—¿Que te sucede? Somos tu familia, posees el mismo apellido que tu madre y yo
—¿Y desde cuando ese apellido me ha ayudado? Papá he vivido toda mi vida bajo la sombra de mi madre, "eres idéntica a tu madre" "eres igual de inteligente que ella" "no se esperaba menos de la hija de los héroes" "es buena porque es una Weasley" y ahora "matémosla, torturémosla porque es hija de ellos" de lo único que me ha servido papá es para sufrir... no tengo títulos que ganar, ni apellidos que me protejan...
—Rose, hija...
—Papá estoy cansada de ser tu hija perfecta, creo que es obvio que ya no puedo seguir con ese papel, estoy rota papá, me torturaron, mis piernas no reaccionan bien, parezco una maldita momia con tantas vendas, solo quiero ser yo, Rose, Rose la estudiante de Gryffindor que tiene un hermano y demasiados primos, Rose la que debería estar viviendo como una adolescente normal su primer amor, no como Rose la elegida a una profecía, yo no soy el tío Harry, yo no soy Harry Potter yo no puedo con una profecía, yo no soy mamá para buscar formas de salir de esta, yo no soy el señor Malfoy quien luchará por vivir sin importar que es más probable su muerte, y yo no soy tu papá, yo no buscaré como ver las cosas desde un ángulo más optimista, yo no soy valiente, papá yo quiero vivir una vida normal sin ser la hija de los héroes de guerra, porque por esos títulos ahora yo soy la que sufre las consecuencias, ahora a mi es a quien atacan todo por una profecía que ni siquiera sé que dice pero que usted sí que saben...
Sentí las manos de alguno de mis primos posándose en mis hombros deteniendo mis leves espasmos que no me había dado cuenta eran causados por la tormenta de emociones reprimidas que inundaba mi rostro, la tormenta que inundaba mi jardín de esperanzas.
— Vas a terminar con Scorpius —las esperanzas que acababan de arrancar —Nunca debí dejarte entablar una amistad con un desviado, es su culpa lo que te está pasando; Hija los malos están con los malos y nunca cambiarán.
—Mi relación con Scorpius Malfoy no es cuestión de nadie más que de él y mía y ¿Adivina que papá? No se le ve con ganas de terminarme
—Rose
—De que me sirve hablar contigo si solo escuchas que soy feliz con el hijo de alguien que detestas, ¿Si fuera mamá? La que hubiera andado con el señor Malfoy ¿Que? También le hubieras exigido eso.
—No digas tonterías Rose, tu madre no andaría con un mortifago.
—Mortifago que te salvo la vida esa noche en la mansión Malfoy al no reconocerte, mortifago hijo de quien se atrevió a mentirle al mismo Voldemort para darles tiempo, mortifago que me acogió como si fuera su hija, mortifago por el que yo he visto sufrió por el amor de su vida, mortigafo que es el mejor padre que he visto en mi vida, mortifago que hoy en día es jefe de aurores y si eso te hace malo papá, entonces creo que los malos de la historia son otros.
—¡Mato a gente Rose!
— Si mato ¿Porque es jefe de Aurores? Según tengo entendió cualquier delito te impide entrar como funcionario al ministerio.
—Tiene la marca que grita es un mortifago en su brazo.
—Y yo tengo una en mi cuerpo, ¿También soy mortifaga? ¿Soy mala? Papá estás encasillado en odiar a la persona incorrecta, él no es el villano, ¿sabes quién si es villano? Todos aquellos que me han tocado son mi permiso y de ellos no te he visto blasfemar.
—Señorita Granger...
—Mi relación con Scorpius seguirá hasta que el me diga que no puede aguantar a la familia de su novia que se dedica a señalarlo a él y a su familia, como también iré a la próxima cena del ministerio, iré como quiera y con quien quiera, que la gente crea que estoy loca si es necesario mamá pero que se enteren que un secuestro, torturas, sueños y maldiciones las puede vivir cualquier persona, hasta la hija de la misma ministra y del mejor auror, para que tomen precauciones, no vayan ser que existan más profecías escondidas.
—Si dejas que se te atienda dejando de hacer tu berrinche irás a esa cena.
—No me estoy negando a que se me atienda madre, siempre y cuando sea el mismo mendimago que me viene atendiendo desde hace meses.
—¡Que no! Ninguna persona cercana a ese mortifago te atenderá.
—¡Weasley!
—Pues yo no permito que me atienda la misma gente que aun pidiendo que me soltaron seguían tocándome. Yo no soy un caso más, soy tu hija.
—No haré excepciones para nadie Rose, lo sabes, soy la ministra.
Yo soy tu hija, soy tu maldita hija.
— Me tratas como si yo fuera el delincuente, o más bien ¿Tratas a toda víctima de la misma manera? Si es así lamento tanto que seas ministra de magia, ¿Realmente eres capaz mamá? O solo por ser heroína de guerra lo lograste hacer
La palma de la mano que se estalló en mi mejilla fue tan liviana a comparación de la decepción que me inundó, por eso la gente buscaba justicia contra sus propias manos si este es el protocolo. ¿Cuántas personas les avivaron la tormenta de su jardín, de su jardín de sueños y esperanzas machacados por el dolor, por el infierno que puede ser tanto figurativo como literal, como el que posee mi cuerpo?
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¡Hola! He aquí un capítulo de los más fuertes emocionalmente hablando para poder escribir, nunca he creído que Hermione o Ron pudieron ser malos padres pero sí que llegó un punto donde la opinión pública se volvió muy importante para ellos y con este capítulo se ha demostrado bastante; Rose ya contó sus pesares y tuvimos un hermoso momento de paz al comienzo, ya saben lo que dicen la calma antes de la tormenta.
Les quería agradecer por las 4k lecturas que ya tenemos en wattpad, estoy llena de felicidad, nunca creí que tendría tanta gente interesada en al menos un capítulo de lo que tanto invade mi mente, ¡Muchas gracias! 3
¡Nos vemos en un próximo capítulo!
—VM 3
Psdt: Perdón si no soy la más frecuente con las actualizaciones juro que siempre intento escribir en mis ratos libres.
