Psilocybe mexicana

Cuando salí de la fiesta casi no podía caminar. Estaba temblando de la borrachera y no había nada que calmara mi sed.

Para colmo, por más que sea de noche, el verano es agobiante. Y menuda idea tuve de disfrazarme de mariachi para ir a esa fiesta.

Lo tengo que reconocer, me divertí mucho. Es lindo pasar un grato momento con amigos.

Era el cumpleaños 21 de Akane.

Akane es la novia de mi amigo Ranma.

Ella tuvo la maravillosa idea de hacer una fiesta de disfraces.

Ella se disfrazó de una de las Sailor Moon... no me acuerdo el nombre del personaje... pero era muy parecida. Hasta su tono de voz era similar.

Moose, mi amigo de la infancia... se disfrazó de pato. DE PATO!!!!

Ranma eligió disfrazarse de Jack Sparrow... Reconozco que el disfraz le quedaba bien.

Shampoo es la novia de Moose. Es realmente hermosa... cuando la veo no puedo entender cómo mi estúpido amigo hizo para conseguirla.

Ella se disfrazó de gato... y era obvio. Ella adoraba los gatos. Se veía muy bien.

El resto de los invitados eran compañeros de estudio de Akane o gente del vecindario.

Festejó su cumpleaños en el bar donde nos juntamos todos los viernes con los chicos.

Hacía mucho mucho calor esa noche, pero no importaba. La cerveza helada calmaba nuestro cuerpo y nos devolvía el alma.

Ranma: Hora de soplar las velas...

Shampoo: No te olvides de pedir tus tres deseos Akane.

-Feliz cumpleaños Akane!!! (Le dije dándole un abrazo)

Akane: Ryoga, muchas gracias... cómo la estás pasando?

Ryoga: De maravilla.

Akane: Me alegro... Ey... hay muchas compañeras mías hoy (Me dijo guiñándome un ojo)

-Y qué con eso? (Respondí)

Ranma: Akane, no molestes a Ryoga (Dijo Ranma abrazándola por detrás)

Akane: Ayyy es que me preocupa verlo tan solo...

Ranma: El sabe lo que hace... verdad amigo?

-Aaah ... siiii!!!

Tardé un poco en contestar porque... realmente, me siento solo.

No es que no quiera enamorarme. Pero, simplemente no pasó nunca.

Será obra del destino... o de Dios... No lo sé.

Sólo se que esa noche salí todo doblado del bar. Ya era de madrugada y tuve el tupé de volver caminando a mi casa por el camino de siempre.

Bajé por la avenida y choqué contra la calle que bordea el Riachuelo. Sólo era cuestión de caminar hasta el viejo puente metálico y doblar a la derecha. Sencillo, no? Bueno... imagínense hacer eso después de haber mezclado cerveza, vino y Tequila...

Hay que admitirlo... el tequila me lo hicieron tomar por mi disfraz, no por otra cosa.

Llegué al riachuelo (como pude) y empecé a costearlo. Ese río contaminado... si no me equivoco, es el más contaminado de Sudamérica. Pero es tan emblemático para nosotros... nos identifica.

Por la ribera de la.boca, una noche de verano, contemplaba las estrellas y la calma infinita.

Los barcos parecían dormidos en la orilla y mas allá el viejo puente inspirábame.

Bastante perdido venía en mi visión... si me traje la botella conmigo.

Contemplaba la majestuosidad del agua contaminada cuando de pronto advertí que del impuro río alguien me hacia una seña.

De movida no entendí, entonces me acerqué y no pude comprender lo que mis ojos veían.

En el agua, entre la mugre y el aceite, nadaba una sirena de larga cabellera castaña que parecía trigo al viento.

Tenía desnudo su pecho y agitaba su manita cómo invitándome.

Quedé petrificado al verla... pensé

- ¿UNA SIRENA? Si... es una sirena, la estoy viendo...-

Más qué podía hacer yo? Si el agua no me tentó a tirarme de cabeza.

Tampoco quise avisar a la policía ni a la prefectura ni a nadie por temor a perturbar a tan bella criatura...

Y nos quedamos mirando casi casi penetrándonos.

Una sirena de aguas claras en este turbio río sin igual.

Qué podía estar haciendo?

Al salir de mi letargo decidí acercarme hasta la baranda de la orilla.

El agua estaba bastante alta, pero no lo suficiente como para apreciar a la sirena de cerca.

Fue ahí cuando vi el viejo puente metálico.

Bajo ese puente que ya está fuera de servicio hay un pequeño muelle donde algunos trabajan de canoeros cobrandote unos pesos por cruzarte del otro lado.

Llegué hasta ahí y baje hasta el muelle, donde el agua llegaba perfecto al borde.

Esperé unos segundos y apareció ante mi emergiendo del agua.

Se quedó flotando delante mío y me sonreía de forma tan angelical que sentí tocar el cielo con las manos.

-Ho...hola (Le dije con la voz temblando)

Sin perder la sonrisa me respondió.

-Hola... cómo estás?

-Eehh... bien... creo... ja... qué increíble. Sos una sirena de verdad?

-Si...

-Y... cuál es tu nombre?

-Me llamo Ukyo...

Ukyo... que nombre celestial.

Ukyo: Y el tuyo?

-Soy... Ryoga.

Ukyo: Jaja (Rió tímida) hace mucho tiempo que quería hablarte.

-De verdad? De donde me conoces?

Ukyo: Bueno...

Dió un pequeño brinco y se sentó a mi lado.

Ukyo: Hace un par de meses empecé a venir todas las noches a aquella piedra de allá (Dijo mientras me señalaba una roca grande que había debajo del puente) para alejarme un poco de mi familia. Una vez te vi pasar para aquella dirección y... realmente... me llamaste la atención.

-En serio? Me viste pasar?

Ukyo: Si... ibas caminando por aquel costado y... te paraste contra la baranda a mirar el agua... A lo mejor no me descubriste porque era de noche... pero yo estaba debajo del agua mirándote.

-Guau... increíble (Realmente... no podía creer lo que me estaba pasando)... pero... por qué te llamé la atención.

Ukyo: Creo... que porque fuiste el primero humano que vi en mi vida.

-El primero? Y por qué el primero?

Ukyo: Es que... mi papá dice que los humanos son malos. Me dijo que hace muchos muchos años ustedes nos cazaban y que por eso nosotros empezamos a cantar para distraerlos... nunca me dejó ir más allá de los límites de nuestra comunidad pero... decidí escaparme y... llegué a este lugar. Es muy tranquilo... fue ahí cuando te vi y también... me di cuenta de que pasas por el mismo lado cada siete noches... entonces... vengo a esperarte.

Me quedé con los ojos clavados en su mirada y la boca abierta por lo atónito que estaba.

Ukyo: Ey... ey reacciona... te pasa algo?

-No no... perdón... es que... me cuesta todavía creer que esto es real jajaja... bueno... ahora que lo mencionas...te puedo jurar que siempre que paso por este lugar sentía una presencia...

Ukyo: De verdad? (Dijo emocionada)

-Si... lo puedo decir y asegurar. Yo sabía que había algo especial en el agua... y ahora me doy cuenta que eras vos...

Y nos quedamos mirando... casi casi penetrándonos sin decirnos nada... sólo sonriendo.

Ukyo: Puedo pedirte un favor?

-Si claro

Ukyo: Puedo... tocar tus piernas?

-Mis... piernas? (Dije algo nervioso)

Ukyo: Es que nunca había visto unas tan de cerca... puedo?

-Emmm...si... (Le respondí)

Me giré un poco y quedé frente a ella con mis piernas juntas estiradas en las maderas del pequeño muelle.

Ella posó sus manos sobre mi muslos y las empezó a recorrer de principio a fin.

Realmente se la veía muy emocionada.

Ukyo: Wooooow... son raras jajajaja (Se reía a carcajadas)

-Jaja. bueno... supongo que para vos son raras.

Su risa estaba llena de ternura.

-Ey... y yo... podría... tocarte...la cola?

Me moría de vergüenza de preguntarle eso pero me respondió

Ukyo: Por supuesto...

Se acomodó sobre el muelle y dejó su cola estirada frente a mi.

-Ay ay ay... es maravillosa.

Ukyo: Jaja... te gusta?

-Si...

Ukyo: A mi me gustan tus piernas... debe sentirse raro tenerlas.

-Creo que voy a decir lo mismo de tu cola. jajaja

Y nos quedamos mirando casi casi penetrándonos. No nos decíamos nada... sólo nos sonreímos cuando en un momento su mano empezó a subir de mi pierna.

Muy lentamente fue subiendo por mi cintura.

No sé por qué, pero mi mano también empezó a imitar a la de ella. Suavemente la fui sujetando de la cadera... y ella siguió subiendo hasta llegar a mi mejilla.

Poco a poquito nos fuimos acercando hasta que nuestros labios se hallaron.

Pasé mi mano derecha por debajo de su brazo izquierdo y la traje más hacia mi.

Ese beso fue lo mejor que me pasó en la vida.

Cuando nuestras bocas se separaron, nuestras frentes seguían unidas y nuestras narices se rozaban mientras soltabamos pequeñas risas tímidas.

Ukyo: Bueno Ryoga (Me dijo suavemente) Debo irme... gracias por dejarme conocerte.

Sin previo aviso se metió de nuevo al agua. Se alejó unos metros y se dió vuelta para vernos por última vez.

Me lanzó un beso con su mano y de golpe se esfumó con la bruma de la mañana cuando el tráfico empezaba nuevamente a alborotar.

Y yo que no tenía más nada que hacer... decidí caminar y con vino celebrar la santa aparición.

Y aunque tuviera la ocasión... A quién le iba a contar? Si solo me iban a acusar de lisergico e inmaduro.

Quedé maravillado ese día.

Una sirena de aguas claras en un río turbio sin igual.

Qué podía estar haciendo? Hablo yo sin hacer nada...

Y nos quedamos mirando... casi casi penetrándonos.


Hola gente bella!!!

Cómo andan?

Espero les guste esta historia y les recomiendo que vayan a escuchar la canción porque es tremenda rola.

Y de paso los invito a leer mi nuevo fic que hasta ahora cuenta con 6 capítulos. Se llama "El tesoro de los inocentes"

Nos vemos la semana pasada

Personajes pertenecientes a la gran Rumiko

Canción: Psilocybe mexicana

Conjunto: La Renga