El linyera

Porque es el linyera, el vagabundo, el ciruja, el sin hogar... el personaje del barrio.

Entrañable ser que las calles extrañan desde que se fue al cielo.

Lo recuerdo desde que era pequeña. Un señor alto de pelo largo, bigote, barba larga y pucho en la boca.

Solía dormir bajo una especie de rancho improvisado con chapa, madera y lona que se habia armado el mismo en la esquina descampada de mi cuadra.

Cuando yo era niña e iba para la escuela de la mano de mi madre, el siempre estaba en esa esquina parado y sonriendo.

- "Que tenga un lindo dia en la escuela, señorita Ukyo"

Me decía...

-Gracias don Soun!!!!

Le respondia yo con alegría.

Jamás fue de esas personas que alteraran el orden público, más bien todo lo contrario.

Era muy educado y servicial.

Siempre lo veíamos cortando el pasto de la entrada de alguna casa o lavando los autos de los vecinos, todo a cambio de algun paquete de cigarrillos o de algo para tomar.

Cómo olvidarme cuando yo era una adolescente...

Al llegar febrero el barrio se inundaba de alegría por la llegada de los carnavales.

Se armaba un escenario en la plaza central y las murgas desfilaban bailando al compás de los tambores.

Era algo pintoresco verlo bailar. Una vez se arrimó con unas latas y con dos palillos (Más bien, ramas de un arbol) se puso a tocar simulando que eran los tambores de la comparsa.

Y qué decir del día que lo dejaron tomar el micrófono y cantar un tango.

Que hermosa voz que tenía.

Cuando llegué a adulta me hice chef, pude abrir mi propio restaurante.

El solía pasar y desde la ventana me saludaba.

Siempre contento, siempre alegre, siempre feliz... a pesar de no tener nada.

Una vez a la semana limpiaba los vidrios de mi local y jamás aceptó un solo peso a cambio. Solía pagarle con algo de comida, unos cigarrillos y un vino... Un buen vino, no del artificial.

Y con eso... solo con eso era feliz.

Su vida giraba en torno al tabaco y la bebida.

Y aunque pudo ser de todos el peor, no le dio por eso.

El se sentaba en el descampado al reparo de una sombra y se emborrachaba tranquilo, sin molestar a nadie.

Ni un solo policía se dio el gusto de llevarlo preso.

Hace 5 años toco el timbre de mi casa. Me sorprendió mucho verlo ahí parado con una caja en su mano y un semblante de tristeza en su rostro.

-Ukyo... perdoname que te moleste pero necesito ayuda.

- Qué pasa Soun?

Al abrir la caja habían 6 cachorros recién nacidos en ella.

-Su mamá acaba de morirse... podemos hacer algo?

-Claro que si!!!!

Cargué los perritos en mi auto y los lleve al veterinario. Estuvieron internados varias semanas y él, pobre, iba todos los días a la clínica a confirmar que sus cachorros estuvieran bien.

Al darles el alta, varios vecinos adoptaron a esos perritos menos a uno.

-El va a ser mi compañero a partir de ahora.

Dijo el linyera y así fue. Desde ese día nunca se despegó de su gran amigo de cuatro patas. Siempre que había comida, primero comía su perro y después el.

Creo que fue él mejor dueño que le podría tocar a una mascota.

Y todavía me parece verlo, el va con su perro y su vinito,

Por más que se muestre sonriente todo el tiempo, yo se que anda siempre triste por la calle, y si no encuentra consuelo el lo busca en el vino.

Fue en la navidad del 2019 que lo vi por última vez.

Eran las 9 de la mañana del 24 de diciembre, el calor era insoportable.

Saqué mi auto a la vereda dispuesta a lavarlo en lo que se me acercó... junto a su perro.

-Señorita Ukyo... como le va?

-Hola Soun...

-Qué estás haciendo?

-Voy a lavar mi auto.

-De ninguna manera... lo lavo yo.

-No te molestes...

-No es ninguna molestia para mi.

Y así fue... se puso a lavar el auto.

A la par que yo me preparé mi mate, mi vecino Moose se acercó.

-Cómo andas soun?

-Eyyyy todo bien... refrescando un poco mi cabeza con esta bendita agua...

Decía mientras se mojaba con la manguera.

-Jaja ya veo... che, tengo ropa que quizá te sirva. Te la traigo?

-Por supuesto... muchas gracias.

Moose regreso al rato con dos bolsas llenas de ropa.

-Muchas gracias de verdad.

En eso se me ocurrió una idea.

-Soun... hace muchísimo calor. Si bañamos a tu perro?

-De verdad? No hay problema?

-Para nada...

Agarre la manguera y el jabón y empecé a bañar a ese dulce canino.

-Soun... queres algo de tomar y de comer?

Le preguntó Moose.

-Y... estamos en época navideña... Un pan dulce y una sidra no vendrían mal jajaja

Mos volvió al rato con un pan dulce y una sidra bien helada.

Ese simpático linyera se recostó contra la pared y empezó a comer y a beber muy feliz...

-Listo... quedó brillante

Dije al terminar de bañar al perro.

-Pero falta algo (Dijo Moose)... Vení Soun... te vamos a bañar a vos para que puedas estrenar la ropa que te di.

El alegre ciruja se acercó y con un shampoo y un jabón que le dí, se dio un baño (uno que no se había dado hace años).

Al terminar de asearse lo senté en un banco y le corte un poco el pelo. Además... moose le acercó una navaja para que se afeitara.

Ya limpio y afeitado, se fue con las bolsas de ropa...

Se hicieron las 12 de la noche y todos brindamos. Salimos a la calle para saludar a nuestros vecinos y ahí lo vimos.

Sentado en el cordón de la vereda junto a su fiel amigo... no parecía el.

Tenía puesto un pantalón negro de vestir y camisa blanca.

Realmente se veía muy buenmozo.

Se acercó a nosotros y nos agradeció por todo.

Un vecino le regalo una botella de vino y empanadas para que disfrutara la noche.

Todo sonriente se dirigió a su chaperio... y nunca más lo vimos.

Pasaron dos semanas y su ausencia se hacía cada vez mas extraña para nosotros.

Fue cuando hablamos con Taro, el panadero, que nos enteramos.

La mañana del 25 de diciembre la policía lo encontró muerto en su propio chaperio al lado de su fiel mascota.

Cuando le comenté a Moose sobre eso no lo podíamos creer.

Quiero pensar que esa noche se despidió de nosotros y que por una vez estuvo contento.

Costó mucho saber a cual cementerio lo llevaron, pero lo logramos.

Encontrar su tumba fue más fácil de lo que esperamos porque allí estaba el, su fiel amigo y mascota al pie de la cruz.

-Así que ustedes lo conocieron?

Preguntó el sepulturero.

-Saben algo? A su entierro solo vino su perro. Desde entonces se quedó acá esperando por su dueño.

Con Moose decidimos mandarle a construir una digna sepultura.

Le mandamos a poner un cordón de cemento, un poco de verde césped, en su cruz pusimos su foto con su amigo de cuatro patas y... enterramos una botella de vino vacía hasta la mitad para usarla de florero.

Yo se bien que el está descansando en paz.

Hasta el día de hoy el barrio lo extraña y su fiel amigo, Riky, ahora vive conmigo.

Todos los 24 de diciembre hago lo mismo.

Sirvo media copa de vino y prendo un cigarrillo, lo dejo en el cenicero hasta que se consuma por completo.

-Salud don Soun... Feliz navidad...

Le digo chocando mi copa con la de el.

Siempre lo tengo presente porque es el linyera. Se emborracha y no le importa una mierda.

Si es botella o es un tetra no le importa una mierda, el lo único que quiere es escabiar.

Escabiar...

ESCABIAR!!!!!!


Buenas gente!!!!! Cómo les va?

Hoy estuve recordando todo el día al simpático personaje de mi barrio... el viejo "Heidi" como le decíamos.

Recordé esta hermosa canción y tomé la decisión de homenajearlo aunque sea con un fanfic.

Les recomiendo esta hermosa rola de FLEMA!!!!!!

PUNK ARGENTINO EN ESTADO PURO!!!!

DESDE YA MUCHAS GRACIAS!!!!

Cancion: El Linyera

Conjunto: Flema