Crepúsculo pertenece a Stephanie Meyer.

El Harem de la Reina

(Harem: Alice Cullen, Rosalie Hale, Sasha Denali, Tanya Denali, Kate Denali, Irina Denali y Leah Clearwater)

La idea de este Fic, es gracias a AlphaMoon22 (Usuario de Wattpad)

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11: Reunión en el bosque.

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(Rosalie)
Siendo yo una vampiresa, estando condenada a no acercarme a la luz del sol (o demostraré que no soy humana), ¿Estoy destinada a volver a amar?

Mi corazón me dice que sí.

Mi investigación sobre la Impronta de los Metamorfos, me dicen que ellos tienen una única pareja. Pero al intentar investigar más a fondo, sobre los Metamorfos, aparece que siempre son lobos. Yo me estoy esforzando para descubrir qué es lo que hace que Isabella, sea diferente y para eso, pido la ayuda de mi hermana Alice.

Alice pide la ayuda de Papá y él accede a que los tres, nos dirijamos a los bosques en un día de cacería, pues los lobos suelen merodearlos, también en busca de presas para llevar a su pueblo.

Mi risa hizo reaccionar a Alice, mientras guardábamos silencio y caminábamos de puntillas, para no asustar a los venados. — "Tarán" —señalé hacia la izquierda y mi hermana siguió la mirada de mi dedo índice, llevándome a ver a varios lobos, supe que eran Metamorfos, gracias a la Tigresa Dientes de Sable, que estaba entre ellos. — "¿Crees que estoy demente, si te digo que me parece sexy su forma de Tigresa Dientes de Sable?"

— "Siempre y cuando, los Zoofílicos sean unos dementes," —me susurró Alice, quedándonos ambas en silencio, por varios minutos, pensando en esa situación, mientras que veíamos a los lobos y la Tigresa Dientes de Sable, persiguiendo a los venados. — "entonces sí."

Ni Alice, ni yo, somos zoólogas. No somos grandiosas amantes de los animales, ni sabemos demasiado sobre estos. Entonces, yo no comprendo el motivo por el cual Bella me parece tan… linda y poderosa, en su forma de Tigresa Dientes de Sable.

Actualmente, mientras escribo esto, me sorprende no haberme asqueado, al ver a Bella, devorando el cuerpo del animal. Pronto, los otros Metamorfos se alejaron, solo Bella se quedó allí y cambió de fase, volviendo a su forma humana. —Alice, Rosalie ¿Están ustedes bien? —nosotras nos quedamos totalmente quietas, no dijimos nada. No nos movimos en lo más mínimo —Tranquilas, ¿Sí? No voy a hacerles daño, chicas. Ustedes son mis Improntas y creo que ya lo saben, ¿no es verdad?

Alice y yo, nos miramos, mientras salíamos de allí. Mientras salíamos de entre los matorrales. Personalmente, me sentía estúpida. Soy una vampiresa, soy una depredadora. Y aquí estoy yo, ocultándome de mi propia Impronta, mi novia. —Sabemos que somos tus Improntas, algo así, como tus almas gemelas.

Bella se pasó una mano por el cabello. Me pareció curioso y solo pude comprarlo, a como si estuviera a punto de explicarles a un grupo de cavernícolas, como funcionaba un automóvil y el funcionamiento y uso de la gasolina o del motor de un vehículo. —La impronta es el mecanismo involuntario por el cual los Quileute encontramos a nuestras almas gemelas. Es un fenómeno íntimo y profundo que existe entre los Quileute. Para el Metamorfo, la persona a la que imprimen se convierte en su todo, sintiendo un amor incondicional. El que un metamorfo sufra la imprimación, no quiere decir que no puede enamorarse antes de ninguna otra persona. La imprimación no respeta edades, es decir, un metamorfo puede realizar la imprimación en una bebé, solo que él no la verá de forma romántica. La persona de la que se imprima un Quielute se convierte en la persona más importante en su vida y no sucede a una edad determinada: más bien, es cuando la persona adecuada aparece en la vida del Quileute. Se supone que no es como un amor a primera vista, en realidad. Supuestamente, tendría que más como... si la gravedad se moviera... ya no es la tierra que te retiene aquí, es tu pareja quien lo hace... Te conviertes en lo que esa persona necesita que seas, ya sea un protector o un amante, o un amigo.

Alice y yo nos miramos, decidí hablar primero, pues algo me estaba molestando y eran las muecas de Isabella, mientras la veía sentarse en una roca, nosotras miramos de un lado a otro, antes de combinar nuestra puerta y darle cada una, una patada a un árbol, derribándolo y sentándonos en él. —Entonces, ¿Por qué eres tan distinta de todos los demás Quileutes? Ya antes nos hemos topado con ustedes, los Hombres Lobo… —pero fui groseramente interrumpida, con la bella risa de mi novia.

—No. No somos Hombres Lobo y no lo digo, solo por el hecho de que yo sea una excepción absoluta a la regla, pero yo tampoco debería de ser clasificada como una especie de "Mujer Tigresa Dientes de Sable", para ustedes. —comenzó a contarnos —Existen los Licántropos, los maldecidos por Zeus y descendientes del rey Licaon de Grecia y luego estamos nosotros. Un antepasado, tomó el alma de un lobo, para sí y luego la habilidad de la transformación, llegó a todos, gracias al espíritu de un dios lobo. En mi caso, una mujer llamada Onatah, fue la primera y última mujer Metamorfo en una tigresa Dientes de Sable, no yo. Yo soy la segunda y para todos, es muy extraño. Pero la tribu sigue las leyendas de una forma muy férrea y saben que Onatah estuvo rodeada de mujeres, así que se mantuvo lo mismo conmigo, sin que nadie se preocupe por el hecho de que Leah y yo, caminemos de la mano en la reserva. Se sabe que Onatah tuvo a muchas Pálidas como amantes…

— ¿Alguna vez, nos van a dejar de llamar "Pálidos"? —Gruñí, pero yo no estaba enfadada con ella. No podía enfadarme con ella, ya sea por culpa de la Impronta o por culpa de lo bella que es Isabella físicamente.

—Mejor "Pálidas" que "Chupasangre" —dijeron Alice e Isabella al mismo tiempo, antes de sonreírse. Avancé hacia ellas, sintiendo aquello de la Impronta, aquella descripción, como si realmente, Isabella lo fuera todo para mí, como si en serio, existiera una gravedad hacia ella, que me obligaba a poner un pie frente al otro. Le agarré bruscamente por el rostro, para que dejara de mirar a mi hermana y la besé en los labios. Ella me tomó por la nuca y me devolvió el beso. Sus manos están cálidas y son suaves.

La solté delicadamente y vi a mi hermana, besarse con mi… ¿esposa?

Sí, con mi esposa.

Ambas somos sus esposas. La otra Metamorfa loba también es su esposa.

¿Y quién sabe cuántas otras, lo sean?

¿Con cuantas tendremos que compartir a Isabella?

¿Seré acaso capaz de encontrar algo útil, verdadero y sustancial en la internet? Si la internet está llena de mentiras o medias verdades sobre nosotros, los vampiros, entonces, en el caso de toparme con algo verdadero en internet sobre los Metamorfos o los Quileutes espirituales, seguramente, por cada verdad, existan veinte mentiras.