Capítulo 2: Me recuerdas a alguien
Entre a la tienda de regalos, los anuncios no mentían, sin duda es un lugar fascinante, de solo llegar me impresiono con cada pequeño detalle muy buen puesto que condecoraban aquel sitio lleno de coleccionables y ropa, me sentía muy cómoda, la decoración de ese lugar era verdaderamente hermosa. Miro a mi alrededor para pensar muy bien en que me iba a comprar, sin embargo, me siento indecisa, así que solo me acerco al mostrador en espera de alguna sugerencia o atención de parte del lugar.
Toco la campana de la mesa, para mi sorpresa no había nadie ahí presente, quizás están acostumbrados a que nadie compre, aunque creo que eso puede meterlos en problemas con su jefe. Nadie me responde, así que la toco otra vez, consiguiendo que una voz femenina, chillona, y particularmente aguda me respondiese.
- ¡Allá voy señorita, no se preocupe, solo estaba ayudando a mi compañero a abrir su casillero!
Seguido de una voz masculina más gruñona, fuerte, incluso un poco testaruda.
- ¡Colette!, ¡No había necesidad de gritar eso!
Hago una leve carcajada, había escuchado que el par de empleados de esta tienda eran todos unos personajes, pero, no esperaba que me sintiera tan agraciada con solo escucharles por un momento. Finalmente salen el par de pobres almas esclavizadas por el capitalismo, jóvenes, no creo que ninguno mayor que yo, se trataban de una chica albina, con un lindo mechón blanco que cubría parte de su rostro, y un chico también de piel semi pálida, y unas aparentes ojeras, junto a un cabello negro muy bien peinado que igualmente cubría uno de sus ojos.
Lo curioso es que mientras la chica me miraba con una sonrisa cuasi alocada de felicidad, el chico se veía raro, podía notarlo nervioso, y sus ojos constantemente miraban hacia otro lado como intentando evitarme, eso me incómodo, sentía que de algún modo mi presencia era demasiado disgustante para él, aunque había algo raro también, y es que entre sus mejillas se podía notar un leve sonrojo, el cual este intentaba tapar subiéndose su bufanda.
- ¡BU-BUENOS DÍAS SEÑORITA! ¡¿EMZ VERDAD?! ¡¿ERES UNA DE LAS MÁS GENIALITICAS BELLISIMAS BRAWLERS DE TODAS VERDAD?
- ¡COLETTE! –decía el pelinegro a modo de regaño dirigido a su compañera.
-Jijijiji, ya perdón, ¡Holi Emz, gusto en conocerte! ¿en qué puedo servirte? –me decía la albina tomado mi mano y estrechándola frenéticamente, como si de un saludo entre dos amigas de la infancia se tratase.
Yo me quede impactada, no creí que tendría ese recibimiento de parte de la tienda, quiero decir, claro he luchado en las arenas de Star Park y sin duda he dado una buena impresión al no haber perdido ni una batalla, pero solo llevo aquí desde hace un par de meses, ¿acaso ya tenía fans como tal? Como sea, sería mentira decir que me desagradaba, de hecho, me halagaba mucho que me reconocieran como "Una de las más genialiticas bellísimas brawlers de todas" así que igualmente respondí con amabilidad.
-Jajajaja, hola, mucho gusto, ¿colette, no es así? Igualmente es un gusto conocerte, yo siempre adoro a todos mis fans.
En esas puedo notar como la mirada de Colette se enaltece como si de un brillo fugaz se tratase, su sonrisa es aún más inmensa y sus ojos resaltaban como pequeñas estrellas visibles desde el espacio. Mientras su compañero el pelinegro, aunque no dice nada, lo noto más rojo que antes, ¿será que le estoy apenando de algún modo?
- ¡Ayyyy, genial, genial, genial, genial, geniaaaaal! ¡Que emoción! ¿nos tomamos una selfie?
-Ahh… claro, claro oye, estaría genial, aunque primero me gustaría saber si me puedes ayudar con mis compras.
En eso veo como el pelinegro se enciende como si fuera un foco y corre hacia el mostrador solo para decirme: - ¡Oh-oh, yo, yo, yo puedo ayudarte! ¡Di-digo, si es que tú quieres claro!
El comportamiento de este chico me empieza a resonar de lo más extraño, más decido no darle mucha importancia, quizás llevaba poco en el trabajo o quizás no está acostumbrado a lidiar con alguien con cierta "fama" y eso lo ponía nervioso de algún modo.
-Ehm, okay, claro sí, oye-
- ¡Edgar!
-Si…. Si Edgar, escucha, vine aquí para distraerme y comprar algo bonito o algo que me quede de algún modo, pero no me puedo decidir por nada, ¿entiendes? Hay tantas opciones, y tantas variables, y todas me agradan, pero ninguna me convence, por eso quería ver si uno de ustedes me podía ayudar con sugerencias.
- ¡Oh, oh, yo puedo, yo puedo! –dijo la peliblanca con euforia, pero sería interrumpida por su compañero.
- ¡No! Quiero decir, yo, cla-claro Emz, con mucho gusto, ¡yo puedo ayudarte!
En esas Colette se acerca al mostrador y le echa una mirada picara directo a su compañero, con una expresión ligeramente sorprendida pero que antes que nada indicaba estar jugueteando con Edgar, como si se estuviera burlando de él por un momento.
-Está bien, eres muy amable, ¿sabes? –decido omitir ese detalle y mejor responder con cortesía, pudo notar el rostro del chico ruborizarse tanto como un tomate. –Jeje, bueno ven, tú solo dime que ropa crees que me quedaría mejor, ¿de casualidad tienen un probador?
-N-no, lo siento, mi jefe ha querido incorporarlos con el tiempo, pero no contamos con el presupuesto suficiente, últimamente no vendemos mucho, además es muy tacaño, la última vez me dio solo la mitad de mi paga.
-Ouh… Lamento mucho eso, oye espera, ¿y por qué sigues trabajando aquí?
- ¡PERO, PERO! ¡E-e-eso no importa en realidad! Yo igualmente puedo aconsejarte, puedo sugerirte, este, yo, quisiera ser de gran ayuda, apuesto a que debe haber una ropa genial que resalte mucho tu belleza como es debido. –veo como de su bufanda salen dos manos estilizadas que repentinamente le cierran la boca a Edgar, incluso con la mitad de su cara tapada, ya no puede ocultar más el rubor, y su rostro se volvió básicamente un tomate de lo más ruborizado.
-Jajaja, eres…. Eres tierno. ¡Oki! Ayúdame entonces. –respondí ligeramente sonrojada también, siento, cierta debilidad cuando me dicen que soy hermosa.
Puedo notar como Colette estaba conteniendo sus fuertes ganas de reír, o gritar de la emoción, no me quedaba muy claro por cómo estaba cambiando su cara.
- ¡E-está bien! Jeje, allá voy.
No voy a mentir, creo que estar en ese sitio solo por unos minutos ya me había quitado todo el mal sabor de boca de esta mañana.
Edgar me dio la mano y me guio hacia la sección de blusas, habían de todo tipo, principalmente relacionadas a los demás brawlers, algunas muy minimalistas, otras con diseños más impresionantes, aunque, ¡lo que más me impresiono de lejos fue encontrar ropa referente a mí! Apenas podía creerlo, sabía que ser un brawler te elevaba rápido a la fama, pero esto iba más allá de lo que podía imaginar, ¡me llegue a sentir como una estrella!
-Jeje, tú dime que te va gustando, yo solo estoy eligiendo en base a lo que creo es tu estilo o pega un poco con tu personalidad, pero recuerda que esto es para ti, ¡debe ser lo mejor!
Me conmovía personalidad tan amable la de ese chico, aunque no me dejaba emocionar demasiado, posiblemente era por meras políticas de trabajo y compromiso laboral. Eso no quita que me sintiese bien junto a él, eso sí.
-Hmm, ¿y qué tal esa? La que tiene una calavera.
- ¿Oh? ¿Te refieres a esta? –dijo tomando una blusa de color azul oscuro de tonos negros la cual, no dibujaba cualquier calaca genérica como podría ser una camisa de rock cualquiera, sino que contaba con la silueta de mi hermoso y tierno cantante y guitarrista favorito.
- ¡Siiii, siii, esa! ¡Es perfecta! Tiene justo la cara de poquito.
Rápidamente, noto un cambio en la expresión de Edgar, tan fulminante y fugaz como un disparo, su sonrojo se disipo, volvía a evitar darme la vista, y por su mirada podía decir que estaba un poco, ¿triste? ¿decepcionado? No lo sabría describir, pero creo que lo incomode.
-Ohhh… Jeje, así que, te gusta ese chi- digo, t-te, ¿te gusta esa banda, cierto?
- ¿Los bad randoms? ¡Siii! Son de las pocas cosas geniales que tiene este sitio, se han vuelto de mis bandas favoritas en poco tiempo.
En eso, la mirada del chico tiene otro cambio drástico, puedo ver ilusión en sus ojos relucientes ahora de entusiasmo. - ¿L-lo dices en serio? ¡También me encantan! Justo tengo una camisa de ellos debajo de mi uniforme.
- ¡Oye sí! Lo noté cuando te vi entrar, tienes un buen gusto.
-Gracias jeje…. Oye, podríamos, un día, ya sabes, quizás ir a uno de sus conciertos. –dijo esa última sentencia rápido, como si estuviera corriendo, podía notar lo nervioso que se sentía de sacar esas palabras.
A mí me toma por sorpresa, tanto que quedo muda por un momento, sinceramente, no tenía intenciones de hacer amigos ahí, o en ningún sitio en realidad… Este lugar no es mucho de mi agrado, pero, el chico había sido bastante cortés conmigo y además tenía planes similares de todos modos, así que le respondí amablemente: -Oh, bueno, justamente hoy Poco dará una presentación, quizás me puedas acompañar, sería lindo.
-Cla-claro, estoy seguro que sí…
En eso, se escucha entrar a alguien más por la puerta del lugar, dirijo mi atención hacia el visitante, parecía ser una chica, con un copete negro por cabello y una chaqueta de cuero morada. Supongo que su estilo es lo retro.
- ¡HO-HOLAAA CAMARADA! ¡BIENVENIDA A LA TIENDA DE REGALOS DE STAR PARK MARCA ESPECIAL STARR REPRESENTANTE DE BRAWL STARS Y STARR COMPANY! Jejejeje –saludaba Colette con gran entusiasmo.
La chica paso a mi lado, sin hacer mucho escándalo, viendo mejor su rostro note una expresión fría, mientras Edgar no paraba de temblar de nervios, al voltear a verlo juro que hasta llego a esconderse detrás del estante de ropa. Algo no andaba bien, pero me ganaba la curiosidad por ver que ocurría.
La chica llegó al mostrador, golpeo la mesa con tanta fuerza como para hacer sonar su impacto, se fijó en Colette con una pose desinteresada, entonces hablo en un tono seco: -Hola Colette, ¿crees que puedas hacerme un descuento el día de hoy?
La albina se puso nerviosa, podía ver hasta ligeras gotas de sudor rondar por sus mejillas tiernas y pálidas.
-E-eh-ehhh, lo siento Bibi, pero ya sabes que no puedo hacer eso.
- Colette, no tengo tiempo para juegos, sabes cómo me pongo cuando me enfado, ni siquiera te estoy pidiendo demasiado, solo un poquito, ¿okay? –pronunciaba hostil e insistente, acercando un bate gris y metálico a la barbilla de la peliblanca. Colette estaba aterrada.
-Va-va-vamo-os Bibi, so-soy, ¡soy tu mayor fan! Y somos amigas, no tienes que pon-ner-nerte tan violenta, quizás haya algo en rebajas, quizás, en la parte de atrás, algo más barato, yo, yo, ¡juro que lo hay, solo déjame buscar!
-Colette, ¡sabes que me irrita cuando pones ese tono de voz!
- ¡OYE! –replique furiosa, no me podía permitir que aquella situación siguiera escalando.
- ¿Huh? ¿Y tú quién eres? –volteo a mirarme con ojos llenos de curiosidad.
- ¡Eso no es de importancia para ti! Yo más bien tengo que preguntarte, ¿quién mierda te crees que eres? Llegas, te haces la reina del lugar, exiges un descuento de porquería y luego chantajeas y amenazas a una empleada porque te niegas a pagar la una miseria por las chucherías de este lugar. No sé si te crees superior a ellos o algo así, pero sí puedo decir que, antes que nada, eres escoria humana.
La chica paso su vista por todo mi cuerpo, como si me estuviera analizando de pies a cabeza, parecía haber descubierto algo interesante para ella. Reflexiono, e hizo contacto directo a mis ojos, con una leve sonrisa que rondaba entre la felicidad y la satisfacción, fue entonces que se partió a reír. –Jajajaja, ¿eres la chica zombi, cierto? Creo recordar que llevas aquí un par de meses. Como sea chica, admiro tu coraje, pero no estás en posición de hacerte la heroína aquí, además te aviso, no acabará nada bien.
Respondía en tono sarcástico, hasta podría decirse que pícaro, era evidente su completa y bien extendida arrogancia, o confianza en sí misma, depende de cómo lo veas. Yo por mi parte, aunque me desagradaban, no dejaba de encontrar chistosas las palabras que utilizo, ¿heroína? ¿Yo? Debía ser una broma, y una muy buena, así que mejor respondí igual de pícara.
-Oh ¡Jajajaja! Espera, ¿qué? ¿yo? ¿una heroína? ¡Jajajaja! No. No, mi ciela, no pretendo ser una heroína ni nada similar, solo creo que eres una gran idiota, y es necesario que alguien te ponga en tu lugar.
- ¿Y acaso te crees la indicada para hacerlo? ¿Ricitos morados? –el tono de la conversación ya se había puesto más provocativo, creo que en ese punto ya solo éramos una bomba esperando pacientemente hasta estallar.
-Pues como mínimo, soy la primera en tener los pantalones de hacerlo…. O bueno falda, tú me entiendes. Imbécil de mierda.
- ¡Jajajaja! Me agradas, creo que por fin encontré a alguien interesante aquí. Esto será divertido.
Me sentí en shock cuando me respondió de esa manera, la estaba insultando, la llame escoria humana, pero ella parecía tomárselo con humor, como si le gustase que lo hiciese. Pero más impactada me sentí cuando me dijo lo siguiente:
-Bien, me ganaste, vamos a pelear.
- ¡Si! Oye, espera, ¿pelear?
Me sentía inquieta con esa respuesta suya, ya llevaba un tiempo aquí así que sabía que los brawlers acostumbraban a pelear como salvajes bajo cualquier pretexto, pero aun así no dejaba de sorprenderme, ¿de verdad deseaba tener un pleito justo en ese momento y lugar? ¿tan poco le interesaba la estabilidad de dicha tienda?
-Sí, pelear. ¡Colette! Activa el modo arena de la tienda.
-Pe-pe-pero Bibi, mi jefe me pide vender algo siempre antes de-
-Haz lo que te digo y te compro una blusa o un collar de esos de mierda!
-Oh-oh-OKAY, ¡OKAY! –dijo muerta de nervios y envuelta en temblores la peliblanca, quien, oprimiría un botón de la parte baja del mostrador.
Aquello modifico por completo la escenificación de la tienda, el suelo y demás empezaron a expandirse, los estantes de productos se elevaron y otros se ocultaron bajo el suelo directamente, siendo reemplazados por paredes de algún tipo de material especial, combinadas con pasto, cosas como el mostrador se trasladaron a una distancia segura, y apareció un agujero justo en el centro de todo. Por último, en el techo aparecía un televisor, con el mismo símbolo característico de star park, el cual pronto hizo una transición y mostraba a los "contrincantes", quienes éramos tan solo Bibi y yo, formando el equipo rojo y el equipo azul respectivamente.
-Verás, princesita, en este lugar, la gente esta tan chiflada, y sus seguidores tan endemoniadamente lunáticos y aficionados por la violencia, que cada zona en la que estés tiene una modalidad especial que nos permite crear arenas en las que combatir y tener diferentes competencias, esas cosas que a los brawlers nos encanta.
¿Princesita? ¡¿Princesita?! Hacía tiempo no escuchaba esa palabra, me sentaba mal, se sentía repugnante, me inquietaba, juro que no escuchaba esa palabra desde qué…. Perdí a alguien muy especial…. ¡Y eso me enfurecía!
- ¡¿Y cómo porqué chingada madre tienen eso?! Además, ¿qué no se supone que los combates de brawlers suelen ser de equipos de 3 contra 3? ¡Esto no es justo!
-Bueno, así suele ser normalmente, sin embargo, cuando un brawler reta a otro brawler repentinamente, los equipos suelen reducirse solo a aquellos que acepten el desafío, si tu quisieras un equipo de tres, tienes dos opciones, o este par de ineptos inadaptados sociales te ayudan, o puedes solicitar el apoyo de bots.
- ¡OH, ¡OH, ¡OH, ¡ESCOGE LA PRIMERA, ESCOGE LA PRIMERA! ¡YO QUIERO AYUDAR! –gritaba Colette con tanta euforia que hasta saltaba del entusiasmo.
Estaba confundida, pese al tiempo que llevaba ya en Star Park, sin duda aun había mucho que no sabía o no entendía en su totalidad. Bueno mucho afecta que casi no salgo de casa… De cualquier modo, ya no me podía echar para atrás, e iba a necesitar ayuda, de eso estaba segura.
-Ehm- ehm…. Si, si está bien, ¡Colette, puedes participar!
- ¡YAAAAAAY!
Tras eso, Colette volvió a pulsar una serie de botones de un panel que había surgido en la mesa de recepción, haciendo que ahora apareciera en el televisor como parte de mi equipo.
- ¿Y tú Edgar? ¿Qué dices? No estas forzado a nada, tenlo muy claro. –me dirigí hacia el pelinegro con calma, podía notar como este seguía asustado por la idea de un enfrentamiento, pero al verme más directo a los ojos, si bien dudo por un instante, rápido se notó el cambio en su sentir.
De pronto el miedo se disipo, y en él dilucidaba una mayor confianza y seguridad con la que tuvo la fuerza necesaria para decirme: - ¡No te preocupes, claro que participo, quiero patearle el culo a esa zorra!
Y el equipo se completó, Colette volvió a presionar unos botones, lo que puso la imagen de Edgar en el televisor junto a nosotras, lo que motivo a la peliblanca a dar un gran salto desde el mostrador e ir directo hacia nuestra zona. Pese a aquello BIbi seguía despreocupada, no parecía molestarle en lo absoluto tener que enfrentarse a 3 de nosotros, de hecho, por el contrario, pude ver cierto éxtasis en su expresión y como tomaba la situación.
-Jajaja, perfecto, esto será más divertido entonces. Si bien, yo cuento con mi banda y sé que podríamos dejarlos en ridículo, no se encuentran en estos momentos, y no voy hacerles perder su tiempo en venir hasta acá, no creo que duren mucho. Así que solicitare unos bots.
Por si el día no estuviera ya lleno de sorpresas, del suelo se teletransportaron un par de robots grises y ciclopes de aspecto genérico, los cuales, emularon la apariencia de Edgar y Colette con lo que parecían ser hologramas.
-Bien, todo liso, ¡creo que ya es hora de luchar! El modo escogido fue atrapagemas, ya conoces las reglas, el primero en durar un minuto entero con 10 gemas gana.
CONTRINCANTES, POSICIONENSE EN SUS ZONAS ASIGNADAS.
- ¿Y eso?
-Es la voz del narrador, la hicieron bastante dramática en mi opinión jeje –respondía Edgar semi sonrojado.
-Ohhh. Espera, ¿por qué hay un narrador en primer lugar?
-Ehm, me gustaría responder esa pregunta, pero creo que me despedirían si lo hago así que…. Ah, mira, solo digamos que todo este parque está diseñado para ser un entretenimiento, un, entretenimiento de lucha.
- ¡¿QUÉ?!
- ¡JOJOJO, parece que la niña está asustada! ¿no es así? –declaraba Bibi con sumo tono burlesco. Yo por supuesto no me iba a quedar callada.
- ¡¿Ah?! No para nada, niñita, ¿asustada de qué? ¡¿de la metida de orto que te vamos a meter, pendeja?!
Admito que, aunque pronuncie esas palabras con enojo, en mi interior había una parte que no dejaba de reír por escucharlas mejor.
- ¡Oh wow! Para ser chica sí que tienes huevos, no eres como las demás… Me gusta eso.
Me sonroje levemente con ese enunciado, no sabía bien el porqué, pero llamaba inequívocamente mi atención el que aquellas últimas palabras, no fueron con el tono ya acostumbrado de la pelinegra, sino uno que, al menos a comparación de la tremenda conversación que habíamos guardado hasta ese momento, sonaba mucho más amable y…. ¿halagador? ¿afectuoso? No sabría responder con exactitud, pero bien estaba segura que, siendo completamente honesta…. Me había gustado oír eso, y que, de hecho, ya había sentido eso alguna vez, hace ya varios años atrás….
- ¿Ah, ¿sí? Pues... Gracias. Sabes, me recuerdas a alguien.
EL COMBATE YA VA A INICIAR, CONCURSANTES ESTEN LISTOS.
La pelinegra se sorprendió, hasta alcance a ver un leve sonrojo en sus mejillas, como si supiera bien que es lo que estaba pensando. - ¿Lo dices en serio? Hmm… Qué curioso, el sentimiento es mutuo.
3
- ¡Ayyy dios, dios, dios, que emoción! ¡¿Edgar no estas emocionado?!
2
- ¡Debemos ganar Colette! No hay otra opción, ¿entiendes?
1
- ¡AYWWWW! ¿No me digas que ya estas intentando impresionar a tu crush?
- ¡COLETTE!
- ¡Oye qué! ¿qué fue lo que dijo?
- ¡NADA! No-no-no dijo nada.
¡BRAWL!
Por alguna razón, sin que yo pudiera explicar en realidad, me sentía nostálgica con todo eso, pero no ten. Y entonces, la pelea comenzó.
Mientras tanto, en otra parte, en otro lugar, al mismo tiempo. En la mansión embrujada.
¡Mortis! ¡Mortis! Ya sal de ahí, no puedes estar todo el día arrinconado en tu habitación
Exigía rotundamente el mayordomo de piel lila, tocando fervorosamente, prácticamente golpeando, la puerta de su amo, quien llevaba ya horas en su escondite en silencio. El grandote, espero, pero solo recibió una vez más un absoluto y abrupto silencio, cosa que solo lo hizo enojar.
¡MORTIS! Aghh, ustedes son como niños
Ya harto, Frank junto sus puños para destrozar la puerta, acabando también con la pared, dejándose un par de escombros en el camino.
-Agh, ¿cuántas veces vamos a tener que reparar esa puerta? -respondió de forma escueta, molesta, como si lo hubieran forzado a decir algo.
¡¿Vamos dijiste?!
-Oh, cierto, tú la reparas, bueno tomate tu tiempo, de todos modos, no me importa.
¡MORTIS!
Frank tomo por el cuello a Mortis, y lo elevo con fuerzas, siendo fulminado por la mirada de su amigo, el ser vampírico de ropas negras desviaba su vista por le vergüenza.
- ¿Ya puedes marcharte? No hay nada que puedas decirme que yo no sepa. –respondía deprimido el pelimorado.
Mortis, oye, sé que las cosas han estado complicadas entre tú y ella los últimos años, sé porque te sientes mal, pero esta no es la forma de lidiar con ello, ya no eres un niño, y tú mismo aceptaste cargar con la responsabilidad de cuidarla
-Ajá si, ¿y eso en que ha llevado? Tuve que traerla a la vida y ella sigue odiándome por mis errores, apenas es capaz de verme a la cara y cada vez que lo hace, puedo sentir como me repudia con cada gramo de su ser…. De todas formas, no puedo culparla.
-Pero le hiciste una promesa, y tú hiciste todo por cumplir dicha promesa, no digo que no hayas hecho nada malo, pero, ¿de verdad crees que ella no sea capaz de apreciarlo?
-Más que apreciarlo diría que me desprecia aún más por haberlo hecho.
Ella no te odia en realidad, ella solo, es, es una-
- ¡Es una niña!
¡Es una adolescente! Y por eso, le cuesta tanto perdonar
El vampiro quedo pensante, Frank ya lo había soltado, dejando de ejercer cualquier fuerza sobre él, lo que le permitió reflexionar mejor sobre los hechos. - ¿De verdad crees que merezco perdón alguno, Frank?
Bueno…. No lo sé, no lo sé en realidad, pero sí que tengo clara una cosa, ¡y es que ustedes son familia! Y ese es un hecho inequívoco e inamovible
-Hmmm…... Hace mucho tiempo que eso parece no importarle.
Expresó, cabizbajo y con el corazón hecho trizas, mirando fijamente solo hacia el suelo, con la luz de sus ojos completamente apagada. Ver esa imagen tan gris de su amigo, pese a todos sus defectos, destrozaban por dentro al noble mutante, quien, siempre deseo ver en esa familia una conexión feliz y estable.
De repente, ambos no muertos serían levemente perturbados al escuchar a uno de los murciélagos de la casa acercarse, su aleteo era rápido y casi violento, era obvio que se trataba de alguna emergencia. Quizás la mayoría de personas no lo perciban, pero la familia de no muertos había desarrollado la habilidad de comunicarse con dichos seres, así como otros animales. Por lo que rápido, también escucharon los gritos del ser alado.
- ¡Señor Mortis! ¡Señor Mortiiiis!
- ¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?!
Aquel pequeño ser suspiraba del cansancio, se le veía tenso, no tardarían en entender por qué.
- ¡La señora Tara! ¡Nos acaba de llamar y solicitan nuestra presencia!
- ¡¿Qué?! ¿No será que-?... ¿Es acaso el consejo?
- ¡Si, si, si así es! ¡Por eso necesitan su presencia, es un asunto urgente!
¡El consejo! Pero si han pasado años desde la última reunión
-Por eso debemos estar ahí Frank –dijo decidido el pelimorado, mirando fijamente a su amigo por primera vez en todo lo que llevaban de conversar. - ¡Rápido, trae mi capa!
Y así fue, el dúo de no muertos se preparó y, en uno de los multiples cuartos secretos ocultos en la mansión, accedieron a un túnel subterráneo que los guiaría a su destino. El trayecto fue silencioso y oscuro, pasaron por una lancha y un río tóxico de coloración verde, con apenas una pequeña lámpara colgada desde la pala de Mortis como su única iluminación, la cual también usaba como ramo para impulsar su vehículo. El par estaba nervioso, había pasado tanto tiempo desde la última reunión que llegaron a pensar que más nunca tendrían que atender uno de esos asuntos, por no decir que, desde el fondo de sus seres, deseaban que así fuera. Pero vale decir, que hasta ese punto la vida jamás fue como la imaginaban.
Tras un largo viaje, en donde los murciélagos cuidaban sus espaldas y vigilaban cada rincón, llegaron al punto de reunión. Sobra decir que, por el secretismo de tales juntas, los murciélagos tuvieron que quedarse en la lancha, no teniendo más opción que esperar a que sus amos retornaran. Estos se encontraban en un sistema de alcantarillas enorme, llegando a un pasadizo pobremente iluminado y bien resguardado de robots en cada pared, protegiendo una puerta roja y sucia que se veía hasta al final del pasillo.
El par pasó con cautela, pese a su gran poder, jamás se sintieron seguros alrededor de esos robots, una vez ya al frente de dicha puerta, se asomó lo que parecía un ojo metálico sostenido por una extremidad robótica, son una intensa y penetrante luz carmesí, se postro fijamente en el par de seres de piel morada, escaneándolos, con una especie de sistema de reconocimiento facial, solo que además de identificar el rostro de la persona, también se encargaba de escanear y revisar el código genético del individuo almacenado en su base de datos. Una vez terminado el análisis, el ojo se volvió a ocultar y la puerta se abrió.
Cada uno entro, se trataba de una sala de conferencias con una gran mesa redonda justo al centro del cuarto, con iluminación verdosa y varias pantallas a su alrededor que dilucidaban la visión de diferentes cámaras distribuidas por todo el parque y sus adentros, por si fuera poco, y para más sorpresa del par de seres de no muertos, ya todos los demás asientos de la dichosa mesa estaban ocupados, salvo por dos, y es que, tal como en los viejos tiempos, eran los últimos en llegar.
Por parte del resto de participantes, eran 4 en total: La misteriosa y poderosa vidente, Tara. La ingeniera y médico principal del parque creadora o como mínimo diseñadora de cada robot que habita en el parque, Pam Junker. El reconocido científico y excéntrico vendedor, Byron. Y la aclamada y hermosa princesa y doble agente del parque, Piper de La Prim.
-Vaya, parece que algunas cosas nunca cambian, ¿verdad chicos?
Alzo la voz irónicamente, aunque con un tono de dulzura, la princesa de vestido azul celeste como los cielos y cabellos rubios tan brillantes como el oro.
- ¡Sí! Yo no sé ni porque seguimos confiando en este par de inútiles, más que una aportación han sido un estorbo todos estos años.
Refunfuño, arrogante y errático, el viejo vendedor de ropajes verdes que recordaban al ácido o veneno fulminante de una serpiente.
- ¡Byron! ¿Qué te dije de ser grosero con ellos? –replico a modo de regaño la princesa de pelo rubio.
- ¡Ugh! Lo dices como si me lo pusieran fácil.
-Ustedes dos dejen de pelear, parecen un par de niños malcriados, el desempeño de nuestros compañeros como parte del consejo será discutido más adelante, pero enfóquense en cuál es la razón de esta reunión. –pronunció, fuerte y calmada, la madre pelirroja experta en maquinaria pesada.
-Tiene razón, la situación actual requiere de nuestra completa e inmediata atención, no podemos dar el lujo de fijarnos en trivialidades como la falta de puntualidad de mis compañeros. –sentenció, la escaramuzada de rostro misterioso y cubierto por vendas rosadas.
- ¡Solo los defiendes porque son otros fenómenos igual que tú!
- ¡BYRON! –grito Piper furiosa y mirando con recelo a su compañero.
-No. Está bien, comprendo de donde vienen las asunciones del señor Byron, monstruos y seres sobrenaturales hemos tenido muchas dificultades para ganarnos la plena confianza de la humanidad, y admito que, mis amigos suelen carecer bastante de lo que se pueden llamar buenos hábitos.
-Ay, muchas gracias Tara, sin duda hiciste un buen trabajo defendiéndonos
Susurró sarcásticamente el vampiro ensombrerado.
-Puedo oírte perfectamente Mortis. –dijo la escaramuzada viendo directamente a su amigo.
Mortis quedo con la boca cerrada, y tapando la mitad de su cara por la vergüenza.
-Sin embargo, no estoy aquí por nada, ni tampoco mis compañeros, y pese a sus errores considero que son plenamente merecedores de discutir nuestro actual conflicto, así que con el debido respeto señor Byron, le pido que guarde la compostura, y permita a mis amigos hacer sus aportaciones como es debido.
Dicho eso, el par de no muertos se sentó, y por fin tras tantas discusiones, dio inicio la reunión.
-Creo que lo mejor será ir directos al punto, quien convoco esta reunión en un inicio fue la señora Pam, debido a reciente información que le llegó de nuestro principal vigilante en el parque, R-T.
-Si así es Tara, últimamente R-T ha presenciado varios eventos desafortunados que creo no se pueden ignorar, por eso el estado en alerta, muéstrales R-T.
Y, así pues, del techo salió, como escondido entre la oscuridad, una especie de robot flotador y pequeño, con apenas la forma de lo que parecía simular unos visores o binoculares, de ojos verdes parpadeantes y brillantes, el cual, comenzó a proyectar en la pared (similar a un proyector de película) una serie de grabaciones que dejarían helados a todos en la sala.
Visiones de diferentes apartados del parque, usualmente aislados de cualquier presencia no robótica, como los interiores de la fábrica, o las afueras de vigilancia, donde se podía ver como una figura oscura y difusa cruzaba como un remolino haciendo destrozos a cada pieza metálica que se topase, con una velocidad bestial que hacían difícil distinguir tan siquiera una figura física y que más apuntaban a algo que bien podría ser descrito como un fantasma. Carcomiendo, rompiendo, y despedazando hasta al punto de lo absurdo cada robot a su paso, convirtiéndolos en ya no solo basura, sino algo peor que eso, pequeñas, burdas, y ridículas trizas, que hacían parodia de lo que alguna vez fue un cuerpo construido con el fin de mejorar y preservar la calidad de vida de los habitantes en el parque.
Cada quien miraba extrañado, perturbado de uno u otro modo, hundidos en la incredulidad e incertidumbre.
E-esa cosa, ¿qué carajos será esa cosa? –se preguntaba Mortis reflexionando en las imágenes.
-Es como un demonio, destrozos de ese calibre, ¡en definitiva no podrían ser hechos por un humano! –exclamo Byron, dando un golpe a la mesa.
-Y… ¿A-acaso, ya tenemos alguna teoría de que podría ser? ¿Acaso…? ¿Acaso hay sospechosos? –pregunto Piper, temerosa y con una voz temblorosa.
-De hecho, sí, aunque solo dos por el momento.
- ¿Y? ¿Cómo van las investigaciones? ¿Están seguros de que no deberíamos hacer de mayor conocimiento está noticia?
- ¡Absolutamente no! –replicó Pam, contundente y seria- No es necesario esparcir el pánico entre los demás, en todo caso lo haremos saber a algunos robots y quizás uno que otro brawler que pueda ayudar con la investigación, pero bajo ningún contexto podemos esparcir el miedo en todo el parque.
Tara miro hacia la pelirroja, con un tono frío y sin escrúpulos, como era ya característica suya, pregunto: -Es por tu hija, ¿no es así, Pam?
Pam se sintió ofendida por la pregunta, pero hizo sus mejores esfuerzos por contener la tranquilidad y responder sin hacer mucho escándalo. –Sí, es por mi hija, pero no solo por mi hija, sino por todos los brawlers en este sitio, desde que soy madre he aprendido mucho el valor de lo que es cuidar y proteger a los demás incluso si eso implica sacrificar algo de parte mía, algo que, sinceramente, esperaba que tú comprendieras mejor.
-Oh, no creas que no lo hago, solo era simple e inocente curiosidad.
-Inocente, tú te has metido en tantos asuntos de todo menos inocentes que no me sorprende que hasta te cueste hablar expresando alguna emoción.
-Pam, creo que te estás alterando, no es que yo no tenga emociones, solo tengo un control de estas por mucho mayor al promedio, es algo que tú como madre esperaría que comprendieras mejor.
-Ay grandote, siento que esto se pondrá feo, mejor no hubiéramos venido.
Susurró asustado el pelimorado a su amigo mutante, quien, se había quedado mirando las grabaciones con más detenimiento.
–¿Ahm? ¿Grandote?
Esto no me gusta nada Mortis
Dijo Frank, sin rodeos y sin guardarse nada en el secretismo del susurro, con un tono de ultratumba que, pese a que solo Mortis y Tara podían entender perfectamente las palabras que pronunciaba, erizo a todos en la sala porque cada quien entendía más que de sobra el sentimiento de shock y desesperación que transmitía el noble mutante.
-Bueno, y a todo esto, ¿acaso ha lastimado a otro ser que no sea robótico? ¿acaso ha dado indicios de ir a por alguien más que no sean los robots? ¡Debemos estar seguros de a que nos estamos enfrentando!
-Pues, Byron, de momento, no ha atacado a ningún ser no robótico, lo curioso es que tampoco a ninguno de los brawlers robots que participan en el parque, lo que me hace dudar de si sus capacidades están limitadas o si es que está planeando con cautela sus movimientos.
-Lo que dices apunta a que es algo bastante más inteligente que una criatura sin más.
-Bueno, es porque eso parece, ¿recuerdan lo que dije de los sospechosos? Hace poco dejo su firma en una fábrica, con rasguños y arañazos bruscos y hasta brutos, pero que formaban una frase perfectamente entendible y bien redactada.
Y fue entonces que R-T cambio las imágenes de un momento para otro, mostrando entonces, el dichoso mensaje, redactado con tanta ira y salvajismo que uno podía sentir la violencia detrás de cada palabra, que formaban una oración que, aunque corta, no dejaba de hacer sentir escalofríos, tan solo por las implicaciones que parecían traer.
El mensaje decía, claro y directo:
¡MIRA LO QUE ME HICISTE A MI!
Todos en la sala quedaron aterrados, Mortis se sintió por un momento invadido por la ansiedad, si tuviera un corazón normal y funcional como el de cualquier humano, es seguro que este ahora mismo estaría bombeando tan exasperado como una locomotora.
¡No, no, no, NO! ¡No puede ser! ¡Dime que no es-!
Pensó para sus adentros el ser vampírico de pelo morado, pero él no sería el más asustado en esa sala.
-Y-y-y…. ¿Y, quienes son los sospechosos? –preguntó Piper, cuya voz casi se quebraba al llorar de solo imaginar la respuesta que sabía de sobra le iban a dar.
-Bueno. –contestó Tara, nuevamente, con un tono gélido que haría pensar a cualquiera que la situación se le hacía hasta indiferente. –Como dije antes, principalmente tenemos a dos sospechosos, el primero de todos, un vampiro intruso, no identificado, pero que parece llevar tiempo ya infiltrado en Star Park.
Nuevamente R-T cambio las imágenes, dilucidando imágenes comparativas de la dichosa sombra de los vídeos con fotos y recortes de los vampiros, encontrando similitudes desde el brillo de sus ojos hasta la forma de sus garras. Y, por otra parte, se hacía gala del segundo sospechoso, un robot, pero no uno cualquiera, sino uno esbelto, alto, portador de un sombrero y con un ojo que resaltaba por un gran y precioso brillo amarillo, que hacía juego con una especie de equis de color rojo.
-Y, por otra parte, también sospechamos de un robot, de Ricochet.
Notas del autor: Uno de mis directores de cine favoritos es David Fincher, me maravilla su estilo y considero que cualquiera debería darle una oportunidad a por lo menos uno de sus trabajos alguna vez en la vida. En lo particular, recomiendo más que nada "El curioso caso de Benjamín Button", "Seven" y "El club de la pelea".
