Capítulo 3: Seamos amigos

La batalla en la tienda de regalos continuaba, Bibi no tardo en tomar la delantera, rápido junto unas 5 gemas en lo que sus bots se hacían cargo del equipo enemigo, en cuanto a nuestra protagonista y su par de recién nuevos amigos, pues….

- ¡COLETTE! ¡¿QUÉ COÑO ESTÁS HACIENDO?!

Grité desesperada, siendo sincera, no tenía tanta experiencia luchando en las arenas de Star Park, no soy una experta por mucho que quiera decir que lo soy, y no conozco el nivel de habilidad o tan siquiera cuales son las cualidades en especial de cada uno de los habitantes en este parque. Pero, con todo y eso, creo que era seguro decir, y, sin ningún ápice de egolatría por parte mí…

Que estaba jugando con un par de inútiles.

- ¡LO SIENTO EMZ! ¡CREÍ QUE TU IRÍAS A LA DERECHA Y EDGAR A LA IZQUIERDA Y YO AL CENTRO! POR ESO ME ABALANCE Y DISPARE, PERO ENTONCES EDGAR INTERVINO Y YO, Y YO-

Abruptamente, fue interrumpida la peliblanca, con tanta brusquedad como el golpe firme y rápido de aquel bot que se asemejaba a su compañero el pelinegro.

- ¡AY POR DIOS! ¡¿EDGAR, DIME QUE AL MENOS-

De repente, y como si de un mal chiste del destino se tratara, pude dilucidar a aquel chico de pelo negro siendo humillantemente arrastrado por la chica del copete negro, jugando con su bufanda y vapuleándolo con su bate. Era tan vergonzoso, aunque no evitaba sentir un poco de lastima, el pobre chico imploraba por ayuda.

- ¡AYUDENME! ¡AYUDENME! ¡AYUDENME! ¡ESTA LOCA VA A MATARME!

- ¡Jajajaja! Ay Dios eres tan divertido, ya recuerdo porque me gustaba tanto venir acá.

Me enfermaba ver a la pelinegra actuando de forma tan burlona, aunque seguía dándome una sensación de "dejavu" seguía sin entender porque, pero aquello no era de importancia, me acerque y prepare mi spray para contraatacar, cuando de repente, y como si mi disgusto solo estuviera por empezar, me atacó uno de los bots de Bibi, siendo ese que simulaba la apariencia de mi compañera peliblanca, Colette. Dándome con uno de sus disparos de corazones y abalanzándose contra mí, me arrincono contra el suelo solo haciéndome desesperar.

- ¡AY LA PUTA MADRE! ¡AY LA PUTA MADRE! ¡QUITATE PEDAZO DE OJALATA!

Respondí rociando de mi spray directamente en su feamente artificial rostro, sin conseguir muchos resultados, a lo que, en mi desespero, respondí con patadas y golpes que seguían sin voltear la situación a mi favor. Estaba harta, estaba furiosa, ¡carajo que estaba furiosa! Quería agarrar a esa niñata Bibi para después hacer añicos con su cráneo y sangre hasta volverlos meros escombros de sangre y hueso. El estúpido bot de Colette seguía con su tormento, llegue a pensar que no iba a parar, hasta que, una especie de aura morada e intensa comenzó a rodear mi cuerpo.

- ¡DEJAME! ¡DEJAME! ¡DEJAME! ¡YA DIJE QUE ME DEJES ESTÚPIDA DE MIERDA!

Azote mi mano contra su pecho, sorprendiéndome con lo que parecía ser un empujón con apariencia de destello, tan fuerte, tan rápido, y tan fulminante como cualquier bala, que lanzó volando al estúpido bot hasta al otro extremo de la arena, estampándola contra una pared, rompiéndola en parte dejando un rastro de escombros.

Todos en aquella arena reaccionaron con asombro, era difícil hasta decidir quién estaba más impactado. Colette, tenía un par de destellos brillantes en sus ojos casi tan relucientes como su sonrisa llena de admiración, Edgar estaba rojo como ya parecía ser su costumbre, y sus ojos se abrieron tanto que por un momento parecían desaparecer sus ojeras, y Bibi… Jaja, ella era la mejor, su sonrisa tan embobada y sus ojos con el iris completamente minimizado, me daban tanta satisfacción, sentía como si se le hubiera caído el culo en ese momento, aunque…. Pasaba algo raro.

-Jaja…. Jaja, ¡jajajaja!

La muy ingrata comenzó a reír.

- ¡Jajajajaja! BUENA ESA, sabía que serías interesante, pero carajo, no creí que serías este nivel. Supongo que es mi turno de ponerme un poco más seria.

De su bolsillo la chica saco una…. ¿goma de mascar? Cuyo envoltorio rápidamente abrió justo para ponerse a mascar y mascar. Yo me sentía insultada.

- ¡¿Ah sí perra?! ¡¿Acaso estás jugando conmigo?! ¡Porque te advierto que te puedo mandar volando peor que estropajo viejo pedazo de puta!

La chica comenzó a inflar una de esas burbujas de chicle desde su boca, me sentía confundida, por si fuera poco, el centro de la arena había soltado un par de gemas más, lo que rápido activo las alertas del bot de Edgar, debía ser precavida con mi próximo movimiento.

La bola de chicle se inflo y se inflo hasta hacerse una enorme esfera como del tamaño suficiente para atraparme, la chica la escupió, y esta salió disparada con tanta fuerza como una bala.

- ¡Veamos si esto te parece un juego, perra!

No sé cómo explicarlo, pero para estar hecha de chicle, esa bola podía golpear tan duro como el hierro, y lo sé bien porque…. Me dio justo en la cabeza tirándome al suelo.

- ¡AYYY! ¡PUTA MADRE!

Esta empezó a golpear en los demás extremos y rincones de la tienda, rebotando por todo el lugar como una pelota de béisbol. Atinando un par de veces a mis compañeros quienes apenas podían levantarse ya.

-Awww, ¿acaso le dolió la cabecita a la princesita?

Otra vez esa sensación, ¿pero exactamente que podría ser? Por instantes sentía que, al escuchar las palabras de esa chica asiática, en su rostro había alguien más. ¿Será acaso…? ¡No! No importa.

- ¿Dolerme? Por favor perra, si me encuentro justo como nueva, ¡tú eres la que debería temer de mi spray oíste!

Me miro desafiante, sonriente, creo que le gustaba ser provocada. Y a mí me gustaba provocarla.

- ¡Jajaja! ¿tu spray? ¿qué acaso la princesita no pudo conseguirse otro accesorio de pelea o es que solo sabe arreglarse el cabello?

- ¡Ni me digas nada cara de culo! Tú usas chicle barato y un bate para pelear, ¡este spray puede arderte tanto como un ácido sulfúrico!

-Chicle barato y un bate que le han estado pateando el culo a todo tu equipo niñita, ¿de verdad crees que me impresionas? Será mejor que vuelvas a la peluquería.

- ¡Esa deberías ser tú, niñita! Con esa abominación diarreica que tienes en la cabeza.

Su mirada cambio, a una expresión por mucho más irritada, creo que eso sí le molesto.

- ¡¿Qué carajos dijiste de mi cabello?! ¡¿Zorra sin papá?!

Okay, eso último si que me hizo enojar.

- ¡Óyeme bien perra sin cerebro! ¡A mí nadie me llama así y se sale con la suya oíste!

- ¡Pues es lo que eres, malnacida de mierda! ¡¿tú quien te crees al referirte de ese modo a mi cabello?!

- ¡¿Y tú quién te crees al referirte de ese modo a mi jodida persona, perra?!

Empezamos a discutir, a discutir en serio, me sentía ofendida, enrabiada, casi tanto como esta mañana…. ¡¿cómo coño tuvo el atrevimiento de llamarme así?! La tan extraña aura morada que me rodeó hace unos momentos se estaba haciendo más y más grande.

Ensimismada en su ira, la pelimorada no pudo notar como sus compañeros volvían a levantarse, tres gemas se encontraban en el centro, los bots también se acercaban, era un momento decisivo, el contrarreloj ya estaba avanzado también, era ahora o nunca, cinco gemas estaban en el centro, ¡empatar o darle la victoria al equipo de Bibi, esa era la cuestión!

Colette se hallaba como la más cercana a las gemas, pero el bot de Edgar estaba próximo a utilizar una de las extensiones de su bufanda con la que ganar el encuentro, está en respuesta disparo uno de sus corazones haciendo saltar dos gemas acercándolas hasta su compañero.

- ¡Ahí está Edgar!

Con nervios y algo de torpeza, el pelinegro tomo el par de gemas, finalmente algo bueno ocurría en ese combate, ¡era como si la suerte les estuviera sonriendo!

- ¡Siii, así se hace Edgar!

Lastimosamente esa sensación resultaría ser solo fugaz, pues tan pronto como Colette estaba próxima a sostener las otras tres gemas en el suelo, el bot de Edgar, llegó y sin muchos rodeos, utilizo los puños de su bufanda para lanzar a la peliblanca volando de dos puñetazos, rápidos y directos.

- ¡Agh! ¡Ten cuidado Edgar!

El bot de Colette también llegó, este dio un salto con el que impulsarse en la mano de su compañero, permitiéndole llegar hasta al Edgar verdadero, quien, confundido, intento defenderse con su bufanda.

- ¡Ay mierda, no! Déjame en paz, ¡déjame solo por favor!

Aquel bot de la peliblanca era ágil, lo bastante como para esquivar cada golpe y lanzar uno de sus corazones a la cara de Edgar, haciéndole soltar una gema, este siguió combatiendo, pero fue inútil, el bot esquivo todos sus movimientos y le encesto una patada con la que lo saco volando hasta al suelo, dejando paso a que la imitación robótica de su compañera pudiera agarrar las dos gemas.

Junto a las gemas del bot de Edgar, el contador ya estaba 10-0.

-Carajo…. El jefe en serio se va a enfadar –decía Edgar quien, desorientado, ya ni siquiera pensaba tanto en el juego, sino más en el regaño que les iba a meter Griff cuando encontrase los destrozos de su desafortunado encuentro.

Y en las copas que harán perder a su tienda.

¡DIEZ GEMAS! ¡SOLO 10 SEGUNDOS PARA GANAR!

El contrarreloj ya empezaba, el narrador estaba inquieto, y esas dos chicas revoltosas y rebeldes, aun no terminaban de discutir.

- ¡Eres una perra!

- ¡Espero que te mueras!

- ¡Yo espero que te mueras otra vez!

- ¡Te vistes como marimacha!

- ¡Y tú como suripanta!

- ¡Eres una idiota!

- ¡Y tú una pendeja sin remedio!

- ¡Imbécil!

- ¡Más imbécil tú!

- ¡Desgraciada!

- ¡Jodida malcriada!

- ¡Ay por dios! Ester, ¿por qué siempre tienes que terminar haciéndome sentir mal?

Ester…. ¿dije Ester? ¡¿por qué carajo dije Ester?! La marimacha quedo estupefacta ante la sola mención de ese nombre, y no la culpo, quiero decir, llamar a alguien desgraciada, perra, puta, pendeja, malnacida, es una cosa, ¿pero llamarla por un nombre distinto al suyo? Cualquiera pensaría que algo te poseyó.

- ¡¿Ester?! ¿Quién carajo es Ester? Escucha niñita, no sé qué te fumaste o quien crees que soy, pero yo no estoy para jue-

Rápido volteo a ver la pantalla de batalla, tan pronto como realizo en el puntaje ventajoso en que se encontraba, su sonrisa volvió a relucir.

-Yo vine aquí a ganar.

Apenas podía reaccionar, tantas cosas en mi cabeza me sobrecargaban como una olla a punto de estallar, estábamos a punto de perder y todo porque perdí el tiempo discutiendo con esa chica, a la cual, llamé…. ¿Ester? ¿Acaso? ¿Había pensado realmente en ella? ... Pero ese no era mi problema, ese no era mi asunto en ese momento, lo era, era esta maldita batalla…. Ahora era personal, se burló de mí, de mi padre…. No iba a dejar, que por ningún motivo ella me ganara, ¡pero bajo ningún motivo!

- ¡¿Ah…?! ¿Qué está pasando? ¿qu-qué es esto?

Preguntaba temerosa la pelinegra, yo no entendía porque, hasta que volví a entrar en sí, y miré a mi alrededor. El aura morada de mi cuerpo se había extendido hasta al suelo, rodeando a BIbi en un rango aproximado de seis metros. La podredumbre que emanaba de esa aura, recordaba a una especie de gas, tanto por su forma como por su… Efecto.

Bibi comenzó a temblar, tanto que un par de las gemas atadas a la cadena de su pantalón se resbalaron cayendo hasta el suelo, teníamos una oportunidad.

- ¡ESOOOO! ¡ESOOO EMZ SIEMPRE SUPE QUE PODÍAS!

Colette vitoreaba y me vanagloriaba, su emoción recordaba a la de una niña en una dulcería, yo por mi parte, me sentía horrorizada.

-Ohhh… ohh, sí, eso, hacía mucho que, no hacía, eso.

- ¿Qu-qué es esto? ¿por-por qué me siento tan…?

- ¿Qué cosa? ¿Horrorizada? SI bueno, yo tampoco entiendo del todo como funciona, pero básicamente, cuando hago, eso, una cosa como el veneno empieza a salir de los pies que logra alentar tus movimientos, por eso apenas puedes moverte.

- ¡E-e-eso no es de lo que estoy hablando idiota! M-me refiero…. ¿qué es esto?

Dijo la pelinegra con gran histeria, dominada por el error, su tono de voz quebraba y podía recordar entonces, cuál era el otro efecto tan particular de mi "aura tóxica".

-Ah sí, ¡ESO! Bueno jeje, además de hacer como una especie de veneno que te hace sentir asco, y dolor en todos tus músculos, también…. Logra que, por unos segundos, sientas tu más grande y peor miedo.

- ¡Hi-hi-HIJA DE PUTA!

- ¡Jajajaja! ¿verdad que es un truco muy creativo? Siendo sincera no sé porque puedo hacerlo, no sé ni que es, simplemente un día desperté y me topé con la sorpresa de que ya no estaba muerta, me encontraba envuelta de vendas en una habitación fea y oscura, estaba aterrada, Mortis y Frank también, parece que exploté y el cuarto fue infestado por estas cosas.

-T-tú…. ¿qué eres?

-Hmm, dejémoslo en que soy alguien con quien no tenías oportunidad mi ciela, no desde que me hiciste enfadar, ¡porque sí! Eso es otra cosa, esto que hago, solo ocurre cuando me enfado demasiado.

Todas las gemas de su cadena habían caído, ya el contador era 5-0, por supuesto, era la hora de empatar.

-Ne-necesi-to, necesito…. mi chicle…. Pro-protección.

La chica saco otro envoltorio, esta vez de un color verde, pero yo no la iba dejar, me hizo sentir humillada y enfadada, además, de tanto estar en nuestra discusión casi perdíamos, todo por mi propia…. estupidez, creo que les debo a los chicos unas disculpas, y, algo con lo que divertirlos.

- ¡No tan rápido querida! –alcé mi mano contra su cara, está casi se metía el chicle a la boca, pero esta vez no la iba a dejar, al igual que pasó antes con el bot de Colette, la lancé contra la pared del escenario con una mini explosión despertada de mi ira.

Dejé de lado la confusión por mis sentimientos y decidí dejarme llevar por la euforia del momento, ya mucho me había tardado en poner a esa chica en su lugar y finalmente podíamos voltear las cosas. Guarde las cinco gemas de BIbi en mi bolso y me dispuse a confrontar el par de bots, el símil de Colette sería el primero en acercárseme, pero no me intimidaba, por el contrario, me sentía confiada, parecía hasta haber contagiado con mi entusiasmo al par de chicos de la tienda.

- ¡VAMOOS! ¡EMZ TÚ PUEDES! ¡EMZI, EMZI, EMZI!

- ¡S-s-si! ¡Confiamos en ti!

Apunte con mi spray, ajuste el modo defensa personal y me dispuse a disparar, el olor tan putrefacto abundante de gases similar a mi aura, con efectos dolorosos en cualquier cuerpo que se le cruce, debería ser suficiente para acabar con esa mala copia de la peliblanca. Sin embargo, el otro bot también se me acercó. Creí estar preparada, quise apuntar al falso Edgar rápido, pero no funcionó, uno de sus golpes acertó en mi rostro tan rápido como una bola de cañón, tirándome al suelo, me sentía expuesta…. Esa mierda dolió.

- ¡AUH! ¡OYE PUTO DE MIERDA, ESO NO SE VALE!

El bot de Colette solo se acercaba más, uno de sus corazones me dio justo en el pecho, estaba rodeada. No voy a mentir, sentía miedo, aunque, no podía mostrarlo como tal, ya me había formado una reputación que mantener.

- ¡AYUDAAA!

- ¡EMZ! –gritaron a la par quienes se suponía eran mis compañeros…. Pese a que todo este tiempo habíamos estado jugando casi que por individual cada uno.

Por parte de Colette, esta salió disparada como un torpedo de un momento para otro, podía jurar que hasta veía algo parecido a un aura amarillenta rodeando su ser.

- ¡EEEEMZ, SOMOS UN EQUIPOOOOO!

Gritó, por no decir que chillo, tan llena de energía como la velocidad con la que se movía y logrando chocar con ambos bots, arrastrándolos lejos de mí.

- ¡Por Dios Colette, no sabía que podías hacer eso! ¡Es increíble!

-Jijijijiiiiii, gracias Emz, lo hago solo cuando me emociono de más, ¡siento como si mi corazón estuviera a punto de estallaaaaaar jajajajaja! No, en serio, mi corazón está demasiado acelerado jeje, jeje, ayúdame, debo calmarme, jeje, jeje, jeje, ¡debo calmarme! ¡jeje, jeje, jeje, jajaja!.

-Okay…. tú cálmate en lo que…. ¡EDGAR!

Llame, dirigiéndome al pelinegro quien estaba corriendo en marcha mía, gracias al movimiento de Colette, varias gemas habían caído, el contador estaba actualmente en 5-2. Quedaban 40 segundos.

- ¡Rápido las gemas!

- ¡Claro, allí voy Em-!

Pero justo cuando creí que tenía la victoria entre mis manos.

- ¡¿A dónde crees que vas, nerd cara de pito?!

Otra de las gomas gigantes y rebotantes de Bibi apareció, dio directo a la cara de Edgar.

- ¡Ay puta madre! ¿tú otra vez?

Mire a donde la pelinegra, seguía justo en el mismo rincón de escombros donde la había dejado, solo que ahora contaba con una especie de escudo con forma de bola, seguramente otro de sus chicles.

-Ya te lo dije antes, princesa, yo no vine aquí a jugar.

Mientras más la oía, más podía ver en su mirar a alguien más, un viejo rostro conocido, proveniente de un tiempo que ya no existe. La cara de un ser anfibio de ojos amarillos y escamas.

- ¡Vine aquí a ganar!

Rápido inflo otro de sus chicles con el que esperaba hacer otro de sus ataques, me sentía nerviosa, pese a las heridas en su cara, aun contaba con tanta energía como una locomotora. Solo quedaban 40 segundos.

-Por parte de Mr Bat, ¡TOMA!

Utilizando su bate golpeó la inmunda bola de chicle con la que esperaba destrozarme, dándole mayor impulso, apenas pude reaccionar y saltar.

- ¡Ay mierda! Y pensar que casi me caías bien, ¡a ti no te daré brazaletes de la amistad!

La bola chocó contra la pared del otro extremo y rápido reboto en dirección hacia mi posición.

- ¡MIERDA!

Quise evitarla, pero no pude, se estrelló en mi cara y me mando con los otros bots, un par de gemas de mi bolso se habían caído. Quedaban 30 segundos, el contador estaba 3-2.

El bot de Edgar se acercó, pudo haberme fulminado con otro golpe si no fuera porque esta vez, si pude reaccionar a tiempo, lo golpe con ese extraño empujón que emanaba en las situaciones adversas, pero solo me había librado de uno, el bot de Colette aún estaba al acecho, estaba a nada de golpearme, cuando de pronto….

- ¡BASTA!

Escuché a Edgar exaltar su enojo, lanzando uno de los percheros de la tienda contra la falsa Colette, ya no le importaban los enojos de su jefe.

- ¡Dije que basta! Me cansé de que unos putos robots nos estén humillando como si nada –rápido encesto un golpe en la falsa Colette, desafortunadamente, esta esquivo el segundo, a lo que Edgar respondió intentando hacer un golpe horizontal, consiguiendo que el bot se colgara de su bufanda- ¡YA ESTOY HARTO! –este alzó el brazo de su bufanda, lanzándola y dejándola alzada en el aire por unos segundos- ¡Ya te lo dije antes, DEJAME SOLO! –termino por dar un golpe directo al bot, mandándola a estrellarse contra el techo.

Mire a Edgar en shock, se había estado portando muy dulce y amable conmigo, pero no dejaba de ser un chico tímido y algo…. temeroso, parece que tiene su lado fuerte pese a todo.

- ¿Estás bien?

Dijo Edgar haciéndome entrar en sí, este día ya se había convertido en una montaña rusa para mí.

-Ah-eh-ah…. ¡Claro, claro, no te preocupes! -Respondí levantándome, me sentía muerta de vergüenza, tanto que mis mejillas se enrojecían como un vino tinto muy fino- ¡Y-y bueno! ¿dónde está Colette?

- ¡Hola chicos! ¡YA ME CALMÉ!

Decía Colette, que se había aparecido abruptamente a nuestro lado cual correcaminos.

-Oh, hola Colette…. ¿Y, cómo vamos de gemas?

-Bueno pueeeeeees…. Bibi recolecto las otras tres que había por allí tiradas y ahora se propone a lanzarse por las otras cinco del otro extremo, vamos 3-5.

- ¡¿QUÉ?!

10 SEGUNDOS

- ¡AY NO MAMES, EL CONTADOR!

Estábamos a la deriva, nuestras opciones eran pocas, pero ingenie un plan.

9 SEGUNDOS

- ¡Edgar! ¿recuerdas cuando el falso tú lanzo a la falsa Colette con ayuda de los brazos esos de su espalda?

- ¡SI!

- ¡Pues haz eso con nosotras! Colette contra el falso Edgar que le quitara sus dos gemas, yo voy contra Bibi.

8 SEGUNDOS

- ¡En seguida!

Y así fue, ambas nos elevamos sobre las manos de bufanda de Edgar como si fueran escalones, este nos lanzó al mismo tiempo que el falso Edgar lanzó a BIbi

Era hora o nunca.

7 SEGUNDOS

Colette aproximo una patada al falso Edgar, quien pudo prevenirse con facilidad sosteniendo su pierna, pero no pudo ver venir un golpe directo del verdadero Edgar que lo dejo tonito por unos segundos, Colette volvió a golpear con uno de sus corazones dejándolo lo tan aturdido como para permitir a Edgar encestar un segundo golpe que lo dispararía contra la pared, soltando dos gemas.

El contador iba 5-3 ahora en favor nuestro.

6 SEGUNDOS

Bibi y yo apuntábamos directo al par de gemas restantes que darían catedra al resultado final, me encontraba justo a su lado, me sentía preparada, iba a darle otro de mis empujones con el que mandarla a bolar y así acabar el juego, creí que sería suficiente, pero cuando lo intenté, me lleve una desagradable sorpresa.

-De parte mía, ¡TOMA! ¡¿Eh?!

No había surtido ningún efecto.

- ¡Pe-pero! ¡PERO QUÉ MIERDA!

- ¡Jajajajaja! Parece que a la princesa ya se le acabaron las energías, ¡TOMA ESTO!

En pleno vuelo, Bibi me azotó con su bate de metal tan duro que me hizo estrellarme contra el piso, consiguiendo aterrizar tomando las gemas primero, el marcador ahora estaba 5-5.

5 SEGUNDOS

- ¡Jajajaja! Ahora solo debo encargarme del par de pendejos de este-

Cual fiera salvaje en una jungla, como un jaguar atacando con brutalidad a su presa pérdida en entre pastizales, me tire contra BIbi, y le di un puñetazo directo a la boca que creo le dejo fuera un diente.

- ¡PEDAZO DE PUTA! ¡¿QUÉ COÑO HACES?! ¡TÚ ENGEN-

Y otro más, no puedo decir que sea el movimiento más estratégico o elegante, pero, digamos que las circunstancias, yo… yo…. Bueno, quería ganar.

4 SEGUNDOS

- ¡Ya deja de joder!

Me pego un putazo duro con su bate que, en señal de venganza o burla, también me sacó un diente.

- ¡Agh, jodete tú-

Otro más, creo que iba a seguir así por un buen tiempo, pero justo en el tercer golpe, retuve su bate con…. Con mi mordida, mientras al mismo tiempo su brazo detenía mi gancho izquierdo de acercarse a su cara.

- ¡Pero…! ¿qué carajo estás haciendo? ¡NO TE ATREVAS A JODER A MI MR BAT!

3 SEGUNDOS

Intentaba usar mi gancho derecho para rasguñarla y agarrar de algún modo esas malditas gemas, me sentía extraña, como fuera de sí por alguna razón, seguí mordiendo el bate y este ya estaba agrietándose.

Mis ojos se volvían intensos, el iris rojo que tanto les caracterizaba se hacía más brillante, quizás eso influencio en que, siguiera sin ver la cara de Bibi, ahí solo estaba Ester.

- ¡¿QUÉ COÑO ESTAS HACIENDO?! ¡¿QUÉ COÑO ERES TÚ?! ¡SUELTAME, SUELTAME!

Seguí mordiendo, en mi mente ahí estaba la chica anfibia de piel azulada que hacia tantos años no veía, de pelo rojizo y con dos pequeños colmillos sobresalientes, en mi mente no veía a una desconocida, sino a quien una vez llamé mi mejor amiga.

2 SEGUNDOS

- ¡BASTA, BASTA, BASTA, BASTAAA! ¡VAS A ROMPER MI BATE ESTUPIDA!

Por cómo se expresaba, esa cosa sonaba especial para ella, ni siquiera le importaba que le estuviese dejando rasguños compulsivos por la cara y en partes de la chaqueta que seguramente usaba todos los días. Mi boca no se detenía, apreté con mis colmillos ese trozo de metal tan fuerte, que en cuestión de unos instantes…

1 SEGUNDO

Lo hice añicos.

- ¡NO, ¡NO, ¡NO, NOOOOOO!

JUEGO TERMINADO. QUEDA UN EMPATE.

- ¿Ah?

Como despertar de un trance, volví en sí misma, mis ojos dejaron de brillar, el panorama lucía confuso para mí, pero antes de poder reaccionar del todo, Bibi me dio un puñetazo que me hizo reventar otro diente.

- ¡PERRA, PERRA, PERRA, PERRA! ¡AHORA SI VAS A VER!

De la pared, extrañamente, se alzó un brazo metálico con un arma, apuntando hacia Bibi, eso solo me asustó más.

- ¡BRAWLER 1308! ¡ESTA TERMINANTEMENTE PROHIBIDO REALIZAR CUALQUIER TIPO DE AGRESIÓN O PELEA FUERA DE CUALQUIERA DE LOS JUEGOS O COMPETENCIAS!

Resonaba una voz metálica a lo largo de toda la tienda, Bibi tenía un brazo alzado con el que pensaba seguir vapuleándome, pero apenas escucho aquellas advertencias, muy a regañadientes, lo bajo y forzó sus impulsos a contenerse.

-Está bien, ¡ya lo sé! No tienes que repetírmelo.

Dichas esas palabras, la mano robótica volvió a esconderse dentro de la pared, fue entonces que Bibi, recogiendo los pedazos restantes de su Mr Bat, en una mezcla de frustración y aparente melancolía, que procedió a retirarse de la tienda de regalos, la cual, como un sistema automático, volvía a su estado original antes de toda la pelea, incluyendo a los bots, que regresaban al suelo como muertos retornando hasta sus tumbas.

Yo estaba exhausta, tantas cosas habían pasado en un periodo tan corto, no sabía ni por dónde empezar o como procesarlo, sentía que necesitaba un respiro y no más emociones fuertes por lo que quedara del día.

- ¡Escúchame bobalicona! Esto no acaba aquí, ¡juro por todos mis ancestros, que pagaras por la terrible falta de respeto que me acabas de hacer! Creí que sería interesante conocerte, creí que podríamos ser amigas, ¿pero ahora? ¡TE DECLARO LA GUERRA!

Dijo BIbi desde la puerta, cerrándola por no decir azotándola, y ya finalmente marchándose del lugar.

- ¡Emz, Emz, Emz! ¡¿estás bien?!

Me gritaban al unísono el dúo de compañeros que tanto me habían ayudado.

-Ah, chicos, si estoy bien, no se preocupen, ¿ustedes están… bien?

- ¡Si, si, si! ¿segura que no estas mal? ¿no te dolió? ¿No deberíamos-

- ¡NO, no, no…! Chicos, chicos…. De verdad estoy bien, agradezco mucho la preocupación, en serio, pero…. Les debo una disculpa, lamento todo el desastre que provoque, no creí que la tienda terminaría así, yo, lamento no haber sido una buena líder, les hicieron mucho daño, fue, fue mi culpa, ¿okay? Fue toda mi culpa, lo siento mucho, yo-

- ¡Ey, ey! Tranquila, está bien, este lugar siempre es un desastre, por fortuna no perdimos ninguna copa.

- ¡Si, además…! Fue divertido…. –me dijo feliz el pelinegro, mirándome con tanta alegría que su sonrisa no era capaz ni de contenerlo, era raro verlo así, pero…. Tierno.

-Gracias chicos…. ¡gracias!... ¿por qué me ayudaron? –pregunte conmovida.

- ¡PORQUE SOMOS TUS MAYORES FANS! ¡DUH! –respondió Colette sin dejar a Edgar dar su propia respuesta. Y bueno también el que, no podíamos dejarte sola peleando con esa marimacha, además, Bibi nos viene a molestar bastante seguido, fue…. Fue genial ver a alguien defendiéndonos por primera vez…. Gracias.

- ¡Si, si, muchas gracias! Fue muy valiente de tu parte, y aparte, yo…. Bueno, jeje…. –respondía cabizbajo el pelinegro, era fácil deducir que le retorcía la vergüenza por dentro, no sé si por externar sus emociones, o por cómo se delataba con sus mejillas una vez más. –Tú ehm, al verte, al ver como hablaste en nuestro favor, al ver cómo, me trataste bien, yo, sentí la confianza en mí, sentí, que podía hacer lo que sea…. creo que necesitaba probarlo.

Con un toque cálido en mi corazón, no contuve la tremenda conmoción que me producían tales palabras, resignándome a darles un gran abrazo al par de esos compañeros valientes que tanto me habían demostrado.

-Gracias. Les…. ¿les gustaría, quizás, ir a algún lado? Creo que nos merecemos un descanso, podríamos…. ¡AY NO! –exclame tras echar un vistazo a mi teléfono.

- ¡¿Qué, ¡¿qué pasó?!

- ¡Cancelado! ¡¿el concierto cancelado?!

Sí, fue ver por un segundo mis notificaciones y resultaba que el concierto por el que yo había peleado para salir de mi puta casa en primer lugar, había sido… C-A-N-C-E-L-A-D-O.

¿Por qué?

- "Debido a recientes problemas con fugas de agua y de gas, toda la zona de festival mexicano estará temporalmente cerrada y bajo medidas de prevención, todo esto se llevará a cabo mientras se arreglan los correspondientes problemas estructurales, no se podrá realizar ningún concierto, batalla o evento ahí mismo hasta nuevo aviso" … ¡¿QUÉ MIERDA ES ESTO?!

Me sentía frustrada, pero ya había sentido bastante ese día, en ese punto, una decepción así no era nada. Así que suspiré, y solo dije:

- ¿Saben qué? No importa, aun podemos hacer muchas otras cosas, ¡vamos! Está el árcade, el parque acuático, el bazar mágico, ¡hay muchas posibilidades!

-Jaja, me agrada la idea Emz, aunque, creo que tendrá que esperar, ahora yo y Edgar debemos limpiar este desastre.

-Ouh…. cierto, lamento oír eso…. ¿podría…. ayudarlos?

- ¿Ah? ¿ayudarnos? ¿lo dices en serio?

-Siii, es lo mínimo que les debo por todo lo que ocasioné…. Luego, podríamos relajarnos un poco, descansar y, tal vez, hacer unos, ah… brazaletes.

- ¡SIIIIII, ¿CÓMO BRAZALETES DE LA AMISTAD?!

-Ah- cla-claro…. –dije con la voz entrecortada.

-Jeje…. me gustaría –respondía modesto el pelinegro, con una leve sonrisa que expresaba más que mil palabras.

- ¡Excelente, excelente, excelente! ¿sabes? Deberíamos ser amigos, seamos amigos.

Dijo la peliblanca con particular seguridad, lo suficiente como para que, no pudiera negarme.

-Jejeje…. Sí, claro, sería cool.

Esas palabras ruborizaron a ambos chicos, aunque, como costumbre, Colette fue la más entusiasmada. - ¡SI, ¡SI, ¡SI, SIIII, SIII, SIIII! ¡SEAMOS AMIGOS PARA SIEMPRE!

El rubor en mi rostro fue inevitable, sentí hasta un pequeño escalofrío en mi pecho, había pasado mucho tiempo desde la última vez que, hice esa exacta misma promesa. -Ah-ahh, cla-claro, claro jaja… amigos, amigos para siempre.


Notas del autor: Hace poco comencé a leer el manga de Bleach, ¡y me encanta! Puedo ver perfectamente porque en su momento era tan popular como Naruto o One Piece, el estilo de Tite Kubo es genial.