Capítulo 6: Wendigos.
Hay algo un poco antinatural al bajarse del tren, no hay nadie que salte sobre ellos e intente matarlos, lo cual parece romper un poco la tradición; romperla para bien, piensa Draco apresuradamente porque no le gusta la idea de que algo malo suceda todo el tiempo. Tampoco es que todo esté bien, Terry se encuentra sin poder caminar y Draco debe cargarlo sobre su espalda, haciendo que este gruña cuando al sujetarlo por el muslo, termina tocando la parte herida que solamente parece empeorar.
Así que no hay ataques asesinos.
No son necesarios.
Ya están suficientemente jodidos.
—No es que podamos levantas las manos y pedir por ayuda para que alguien aparezca—había bramado Terry de forma bastante sarcástica cuando tomaron asiento en una de las sillas del metro.
Draco había planteado la idea de ir a un hospital cualquiera, indiferentemente de que tuvieran que hacer, tal vez podrían ayudarles un poco; pero el comentario de Terry solamente lo hizo bufar mientras Luna intentaba conseguir de su bolso un frasco de hiervas adormecedoras para el viaje.
Estaba por levantarlo nuevamente sobre su hombro, cuando alguien se detuvo al lado de ambos.
La primera intensión de Draco fue hechizar a quien fuera hasta la muerte, la segunda intensión fue dar un puñetazo, aunque fuera una mujer.
Todo se fue al carajo cuando vio bien el rostro del rostro del hombre.
Su mundo se congela un momento.
Fue como ver un fantasma.
Todo su cuerpo se puso frio de golpe y debe volverse pálido ya que siente que todo da vueltas a su alrededor.
Un mal chiste.
Un recuerdo.
La imagen de un muerto.
—Viktor—susurro casi sin poder contenerse, el rostro del hombre se volvió un poco triste, lo que hizo que Draco dejara de ver al joven que había sido su compañero como campeón durante su cuarto año.
Este hombre parece mucho mayor que Viktor, luce cansado y sus ropas parecen bastante sencillas al estar a su lado, pero su rostro es como ver una versión de su amigo muerto que pensó no volvería a ver.
—Ti tryabva da si Drako—no entendió del todo el idioma, pero entendió parte de la pronunciación de su nombre—Vasil Krum—dice con un poco menos de acento, pero igualmente Draco solamente abre los ojos ante el apellido—Conmigo, venir—su ingles no es el mejor y Draco tarda unos segundos en procesar.
Voltea a ver a Terry cuando todo parece calzar, traga saliva porque esto puede ser una mala idea o una trampa, que Lyra Black fuera alguien que no quisiera asesinarlos era una jugada de suerte que probablemente no se repitiera.
Ve de reojo al que parece ser el padre de Viktor, antes de suspirar.
—Mi amigo, ocupa ayuda—dice lo más lento que puede para ser entendido, no sabe qué tanto del idioma ambos comparten, pero cuando Vasil mira de reojo a Terry.
Asiente.
Y Draco odia como su vida no solo es suya, si no que depende de otros.
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Vasil carga a Terry con una facilidad que es intimidante y que con dolor le recuerda a la propia fuerza de Viktor, caminan rápidamente entre la terminal y es un poco difícil seguirle el paso al hombre, que claramente se desenvuelve en este lugar. Hay un momento donde deben aparecerse sujetándose de Vasil, donde Draco tiene la idea de que van a una inminente trampa y donde irremediablemente van a morir de la forma más atroz posible. En su lugar aparecen en lo que parece ser un viejo edificio, con una instalación bastante agradable por dentro y cuando ve a alguien levantar una varita casi puede suspirar de alivio.
Magia.
Hay magia.
Lo cual puede ser peligroso, pero al identificar esto como un hospital mágico, solamente suspira cuando Terry es colocado en una camilla y siendo atendido por personas rápidamente; nadie parece hablar inglés correctamente, solo una pequeña enfermera que parece fungir como traductor. Luna se mantiene al lado de Terry y le agrada notar que cualquier maldad de Voldemort no ha llegado todavía a este continente.
Un hospital mágico.
Ve de reojo a Vasil, quien parece tranquilo de brazos cruzados.
Les había ayudado, aun así, sus ojos se entrecierran con sospecha.
Había llegado de forma tan conveniente que era sospechoso, es triste el pensar que cualquier posible ayuda, no puede provenir sin algo de por medio. El mundo le ha enseñado que hay más personas malas que buenas, están en guerra, no debería confiar.
Pero no tienen muchas opciones.
Debió haberse especializado en curaciones cuando pudo.
—Muerto—dice Vasil y Draco se escalofría por la elección de palabras, que si es sincero, es bastante aterrador—Viktor, muerto, amigo tuyo—tiene un conocimiento en palabras, pero parece que no puede unir las oraciones.
No parece importar.
Entiende su punto.
Duele, mucho en su pecho, el recordar esa noche en el cementerio.
—Amigo—la voz de Draco se quiebra un poco al pensar en el chico que había dormido a su lado esa noche de cuarto año en la tradición anual de juegos de la torre Ravenclaw—valiente y amable, era, fue una gran persona—admite con la cabeza tocando levemente la pared en su espalda.
Sin dejar de ver a otros tratar a Terry.
Con ojos de águila aun puestos en cualquiera que se acercara mucho, porque no puede saber quién es el próximo enemigo.
Una parte de él susurra sobre atacar si alguien hace daño a su amigo.
—Smel—dice Vasil con una expresión nostálgica, está hablando en búlgaro, pero no puede saber que dice—Smel sin—añade ahora pensativo, antes de verlo fijamente—peligro—bien eso no es bueno, piensa Draco tenso—hombre, avisar—se señala a él mismo antes de señalarlo a él—yo, aviso, peligro—
Bien.
Esto no era bueno.
Nunca es bueno.
El resumen de su vida.
Hay un poco de tranquilidad al saber que hay problemas, porque esta acostumbrado a eso, lo cual es malo.
Joder.
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Algo bueno es que Terry no perdería la pierna, la enfermera amable explica brevemente (porque hay muchas personas heridas para su molestia) que la maldición no toco la segunda capa de miel; así que luego de un corte de piel expuesta, que dejo una desagradable herida con puntadas de hilo mágico, Terry no perdería la pierna. Pero había estado mal y tiene una cantidad de pociones que tomar constantemente, para recuperarse en al menos un mes.
Lo cual no tenían porque ocupaban encontrar a Padma y Michael.
Así que luego de algunas instrucciones más, Vasil rápidamente se puso en camino con ellos a su hogar. Intento explicarle que faltaban otros dos, pero Vasil insistió en tenerlos en casa hasta que pasara el "peligro" pero no había forma de explicar realmente que es lo que venía por ellos.
A estas alturas.
Podría ser cualquier cosa.
La mujer de cabellera oscura se presenta como Rosa, su rostro es bastante frio y amargo, pero cuando los ve solamente les invita a pasar al hogar en medio de un enorme edificio. Parece que se acaban de mudar, piensa Draco alerta al ver la cantidad de cajas en el suelo y Vasil solamente saluda a su mujer con un asentimiento. Terry suspira cuando cae sobre un sofá mientras es ayudado por Luna para tomar un poco de medicina y hay una charla rápida entre los esposos Krum que Draco no entiende, pero se escalofrío.
No quiere pensar lo peor.
Pero la verdad es que piensa en lo peor.
—Aun nada—gruñe Draco viendo el diario en blanco.
¿El patronus les ha llegado?
Se sorprende cuando el pergamino esta iluminado, rápidamente lo abre casi como si fuera a explotar como un aullador si no lo leyera.
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Draco.
Lamento no contestar, actualmente estamos viajando para Nurmengard de forma…ilegal. Sirius vino a Grimmauld para cuidarnos, antes de marcharse al lugar seguro donde se encuentra Remus, Teddy con Dora protegiéndolos por ahora.
Nos infiltramos en el ministerio, obtuvimos alguna información útil, ahora vamos a buscar el Horrocrux que crees está en Nurmengard.
Umbridge sigue siendo una perra.
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Draco casi sonríe extasiado al pensar que esta con vida, no quería admitirlo, pero la verdad es que las palabras del espejo de Oesed lo habían dejado un poco aterrorizado. La verdad es que la idea de Harry con los chicos en Nurmengard le alarmo un poco, la visita que tuvo con Padma no había sido para nada agradable y la idea de que estuvieron ahí, cuando un Horrocrux también estaba ahí y no lo vieron fue bastante decepcionante por sí solo.
Le gustaría pensar que tenía una especie de sensor o algo parecido para detectar magia negra.
Pero no.
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Harry.
Me alegra escuchar que estas bien, por nuestro lado estamos…divididos. Greyback parece haber venido tras nosotros, pero estamos bien.
Cuidado en Nurmengard, está plagado de Wendigos.
El patronus es útil.
Ten mucho cuidado.
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Esta con vida.
Es todo lo que importa por ahora.
Sujeta el diario que esta aun en blanco, además de las palabras de Terry y Luna, lo sujeta ligeramente con fuerza preocupado de que pueda significar.
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Terry comenta que el plan por si separaban los del grupo era reunirse en la capital de Rusia, lo cual ahora se demuestra no fue una gran idea, pero por aquello se había puesto la plaza roja como ubicación a encontrarse. El lugar dominado por enormes y hermosos edificios de colores rojizos, que mostraban una hermosa arquitectura, era el lugar donde debían encontrarse. Aunque Vasil parecía indicar que era peligroso, Draco decidió que era mejor correr el riesgo de ir a ese lugar, todos disfrazados. Terry parecía divertido en la silla de ruedas que consiguieron y el disfraz de anciano, mientras Luna se había lanzado un hechizo que hizo su cabellera oscura; Draco parecía aburrido con la estúpida peluca en su cabeza.
Mientras movía la silla de ruedas de Terry por la plaza, Luna estaba a su lado vigilando o, mejor dicho, buscando la presencia de sus amigos.
Nada.
Durante al menos una semana, fueron cada día por horas sin ninguna respuesta.
—Oh mis adoloridos pies, me siento tan viejo y mis articulaciones duelen—gimoteaba Terry sujetando su pierna de forma dramática.
Quien diría que podría meterse tan bien en un papel tan ridículo, en cualquier otro momento que tuvieran que disfrazarse sin duda utilizarían sus dotes actorales.
Había pensado en dejar a Terry con Vasil y su esposa Rosa, pero, aunque habían mostrado una gran hospitalidad esta semana, Draco sigue en estado alerta. Lyra Black al menos tenía un motivo por el cual ser amable con ellos y ayudarle, pero estos padres no tenían ninguna necesidad de ser amables con él; quien había visto a su amigo morir sin hacer nada.
Todo lo contrario.
Ellos podrían querer venganza.
—El abuelo simplemente no deja de quejarse, deberíamos llevarlo a un asilo para locos—brama Draco con voz monótona, ganando un golpe del bastón de Terry que habían usado para el papel.
Luna se ríe divertida.
—Quiero comer dulces—
—Tienes diabetes—
—No recuerdo eso en mi ficha de personaje—
—Tienes demencia—
Luna solamente se mantiene sentada, con una sonrisa mientras su mirada brilla curiosa en todas direcciones, pero la presencia de Padma o Michael nunca aparece; cada día parece un poco más agotador y por eso se centra en darle pequeñas lecciones de ruso a ambos mientras esperan. También intentan acostumbrarse un poco a la gastronomía rusa, lo cual Terry no está logrando tan bien como Draco y Luna que no dudan en probar cualquier platillo que encuentran en los restaurantes.
Cuando llegan al día 8 se sorprende de que Harry vuelve a escribir.
Mira el pergamino levemente confundido.
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Draco.
Encontramos el anillo, bueno, la caja que contiene el anillo dentro de una pared en Nurmengard, había algunos Mortifagos que atacaron, pero no encontramos ningún Wendigo.
Es molesto, la caja al tenerla cerca hace que estemos de mal humor, Hermione y Ron pasan mucho tiempo hablando, aparentemente le afecta especialmente a Ron e intentamos que no lo tenga demasiado. Ahora mismo me encuentro fuera de la tienda de acampar, estamos en algún lugar que Hermione preparo para que no nos encuentren.
No quiero saber que están haciendo en la tienda mientras no estoy, pero me puedo dar una idea.
Me siento solo.
Me siento culpable.
Te extraño.
Lo siento por todo.
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Draco miro confundido el papel en sus manos levemente curioso, recuerda la gran cantidad de Wendigos que habían atacado tanto a Padma como a él en su viaje hacía Nurmengard el año pasado. Con una mano en su mentón mira el pergamino con curiosidad, pero antes que pueda contestar el pergamino para saber más sobre la caja que contiene el Horrocrux y darle ideas para destruirlo, los diarios se iluminan.
Nunca había saltado más rápido en la habitación prestada de Vasil que en ese momento, salta sobre Terry que deja escapar un jadeo por la falta de aire y Luna se levanta alarmada con la varita en alto.
Los ignora.
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Padma: Hemos llegado a Moscú, nos persiguen, vamos camino al Parque Izmailovsky en tres horas. Michael está conmigo.
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Draco admira el diario con un suspiro de alivio, están cerca de la media noche, probablemente no sea totalmente seguro salir a esta hora, pero si sus amigos están en camino es la mejor forma de reunirse; quiso saber más sobre donde estaban, pero decidió que podría importarle menos. Le entrega el diario tanto a Terry como a Luna, antes de saltar para cambiarse y recoger todas las cosas de la forma más rápido posible, probablemente sea mejor traer a Padma y a Michael aquí para que descansen un poco.
Pero se han quedado demasiado tiempo aquí.
Primero ocupa ver a sus amigos.
—Es raro—susurra Terry cuando se escabullen del hogar, Vasil y Rosa parecen dormidos, así que no quiere molestarlos.
Deja una nota en el frigorífico, junto una bolsa llena de dinero por sus molestias, mientras salen del edificio. Terry puede caminar mejor y no ocupa tanta ayuda como al inicio, su piel ya no se ve negra y por fin ha dejado de ayudarle para ducharse.
No es que sea nada malo, no es un cuerpo desagradable a la vista, pero pierde un poco de gracia ver a su amigo desnudo después de un tiempo.
Han hecho demasiados chistes de polla por ahora.
—¿Qué cosa? —pregunta Draco mientras mira el mapa que Vasil les había conseguido la semana pasada cuando llegaron, puede ver dónde está la estación de buses donde podrían conseguir algún transporte.
Aunque es demasiado tarde.
Esta tentado a levantar la varita, Vasil dijo que no tenían un autobús noctambulo como Londres, pero tal vez tengan un transporte mágico por ahí.
—Cambiar el lugar de encuentro, se supone que era en la plaza roja—susurra Terry preocupado, Draco asiente, pero no le da mucha importancia.
—Los diarios están creados muy detalladamente, solamente Padma puede utilizarlos, así que no te preocupes—
—¿Y si fueron obligados a escribir? ¿y si están capturados? —no quería pensar en las palabras de Terry, porque no quiere preocuparse.
Aunque es una posibilidad que no quería pensar.
Traga saliva espantando los pensamientos negativos, porque ahora no era su intención atraer la mala suerte y decide caminar más rápido llegando a la estación de buses. Se sorprende de encontrarla vacía, aunque ya era tarde, pero cuando encuentran uno que los llevaría a su ubicación, piensa que tal vez la buena suerte este por una vez con ellos.
Lyra dijo que esta tierra era mágica.
Espera que eso los abarque hasta aquí.
—Tal vez sea una trampa, pero si están capturados, esta es la primera pista que tenemos y ocupamos ir hacía ellos—habla Draco con seriedad a lo cual Terry solamente suspira.
Luna se abraza las rodillas contra el pecho, luce inquieta, pero su mirada es de seguridad.
Si.
Todo estará bien.
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El Parque Izmaylovsky o Parque Izmaylovo es uno de los parques más grandes de Moscú, Rusia. El parque consta de dos áreas: el bosque Izmaylovsky y el parque recreativo Izmaylovsky. Está situado en el distrito de Izmaylovo, en el noreste de la ciudad. El límite norte del parque es la línea de tranvía junto a la estación Izmailovskaya del metro de Moscú que sirve al parque, el sur es la autopista Entuziastov. Al este, el parque está limitado por el callejón principal y al oeste por Electrodny proezd y las calle de la colección de animales Izmaylovo.
El parque Izmailovsky es famoso por sus atracciones, entre las cuales se instaló la segunda noria más grande de Moscú en 1957. En los 1970s. los japoneses trajeron nuevos artículos al parque, atracciones que funcionaron bien y deleitaron a los niños hasta principios de la década de 1990. Desde finales de los noventa. la composición de las atracciones cambia constantemente. Hoy en día hay parques infantiles «Krokha» para los más pequeños, atracciones tradicionales «Zabava», dos ruedas de la fortuna, una galería de tiro y un parque de pandas de cuerda para niños y adultos.
En la entrada norte del parque se encuentra la estación de metro Partizanskaya, que ha cambiado repetidamente de nombre, así como el complejo hotelero más grande de Moscú, Izmailovo, construido para albergar a los huéspedes durante los Juegos Olímpicos de 1980. Cerca hay una inauguración en Izmailovo, un mercado de antigüedades y recuerdos al aire libre. Hoy, como en el período soviético, el Parque Izmailovsky es un lugar para el ocio y la recreación activa de los moscovitas. Alberga festivales de juegos al aire libre, oficinas de alquiler de material deportivo, conciertos, veladas de baile y actuaciones de equipos creativos. Cada año, en el Día de la Victoria, el centro de eventos festivos es Ploshchad Muzhestva en el callejón de mayo del parque. Hay una estación de barcos en verano y una pista de hielo en invierno.
Draco deja de leer el folleto que ha encontrado en la entrada del Parque, fue un poco complicado porque estaba en ruso, pero ahora que sabe lo grande que es este lugar, se pregunta dónde rayos va encontrar a sus amigos.
El lugar estaba abierto las 24 horas, pero era jodidamente enorme.
—No hay nada más en los diarios—susurra Luna algo preocupada, pero Draco solamente comienza a caminar.
Este lugar era enorme.
¿Por dónde empezar?
—Hay un parque de atracciones—habla Terry levemente preocupado, Draco quien estaba viendo el monumento cerca de la entrada principal, voltea a su izquierda notando una enorme noria a lo lejos.
Si.
Estaba iluminada todavía.
Aunque era alrededor de la una de la mañana.
—Saben en las películas o historias de terror, este es un buen momento para ir al lado contrario—gruñe Draco inseguro, aunque algo dentro de él siente una especie de curiosidad por saber que podría suceder.
Terry y Luna asienten.
—Un carrito de golf—habla Luna ahora señalando lo que parece un carrito abandonado, que no debería funcionar en medio de lo que parece una caseta de personal.
Se ven de reojo.
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Esto era una mala idea, no tenía licencia, aunque no era tan difícil utilizar lo que parece un carrito de mantenimiento, que Terry había hecho funcionar con unos cuantos hechizos con ayuda de Luna. Cada que se acercaban al parque de atracciones que debería estar cerrado, sentía una especie de sensación de un pequeño ratón a punto de caer en la ratonera. La falta de personas que se han topado hasta ahora, probablemente es la mejor forma de saber que esto es una terrible mala idea.
Los Gryffindor no son idiotas aventureros.
Los verdaderos problemáticos son un grupo de Ravenclaw curiosos.
—¿Aun nada? —pregunta sin despegar la vista de la carretera dentro del parque, Terry niega con la cabeza con el diario en sus manos.
—La noria parece estar funcionando también—habla Luna sujetándose de su espalda mientras señala el lugar.
Si.
Todo esto pinta para una terrible idea.
Es un poco disonante entrar en medio del parque de diversiones, que parece estar encendido y funcionando, aunque no hay nadie cerca; el carrito de mantenimiento los deja en medio de lo que parece una plazoleta cerca de la noria y Draco se baja de esta con duda. Pensaban recorrer todo el lugar en carrito, pero la noria es el único juego de atracciones que efectivamente se está moviendo, por lo cual podría ser el primer lugar a investigar.
Apenas pone un pie en el suelo, puede sentirlo.
—Nos observan—dice tragando la saliva viendo a su alrededor, donde no hay nadie, pero al mismo tiempo es como si pudiera sentir la presencia de los demás.
No.
No personas.
Algo más está ahí.
—¿Estamos en la boca del lobo? —
—Es curioso que lo diga Terry, siempre pensé que él tendría algo dentro de la boca del lobo—
—Luna insisto mucho, deja de leer esos libros con Padma—
La tensión estaba en todo su cuerpo, pero no puede evitar darle una mirada levemente divertida a Luna quien sujeta con fuerza la varita al igual que Terry: seria para ellos imposible huir, pero de alguna forma el diario de Padma los había llevado hasta ahí y…
Deja de pensar cuando algo cae al suelo.
El color abandona su rostro.
Levanta la mirada para ver de dónde vino el objeto, solo para ver la silueta de un hombre caminar tranquilamente desde lo que parecen las sombras, hasta quedarse justo al lado del objeto que había lanzado; el diario que pertenecía a Padma.
—Fue un poco intrincado, pero cada objeto mágico tiene una pequeña membrana mágica donde se dicta su código el cual puede alterarse si tienes el conocimiento adecuado—habla el hombre con bastante calma, Draco toma el brazo de Luna para colocarle detrás de él junto con Terry.
Rodolphus Lestrange.
Maldita sea.
Draco se preguntó si ese hombre sentiría lo mismo que Draco sentía al ver a Greyback o Voldemort, había asesinado a su esposa, así que tiene todo el derecho de buscar venganza.
El hombre parecía mucho mejor que la última vez que lo vio, no parecía al borde de la locura y tenía ropa bastante elegante que lo hizo vomitar. La idea de que esos horribles personajes estuvieran teniendo una buena vida, cuando Draco y compañía prácticamente habían viajado por el medio de un país desconocido, no era algo que le agradara.
Un latido.
Un golpeteo.
Muerte.
—Maldición—gimió Terry a su espalda y fue cuando Draco pudo verlos, probablemente hasta ahora se dejaron ver.
Al igual que en Nurmengard, los cuerpos bestiales, casi esqueléticos con cuernos en su cabeza, sangre rodeando partes de su cuerpo con piel, hicieron que se sintiera un poco inquieto. Su respiración se agito levemente al ver más de los que había visto esa vez con Padma, ahora entendía porque Harry había dicho que durante su viaje a Nurmengard no habían visto a esas bestias.
Los Wendigos estaban aquí.
—El señor tenebroso los domo, no fue tan difícil, me los dio a mi comando mientras te buscábamos; veras Draco, el señor tenebroso no quiere asesinarte, solo quiere charlar—habla Rodolphus claramente disfrutando de la presentación, sus ojos parecían maniacos ante el claro uso de poder y control que tenía en este momento.
Draco solamente se quedó ahí, con la varita en alto, observando como a su espalda la noria al fin se detenía.
—¿Esta ahí? —cuestiono y odio la propia inseguridad en su voz.
No se siente la horrible sensación de la mansión, pero dado que hasta ahora no había notado a los Wendigos, Draco tiene derecho a dudar de él mismo.
Todo parece irradiar peligro.
El ministerio otra vez.
El boque otra vez.
Anthony y su madre muriendo nuevamente.
—No el señor tenebroso tiene cosas más importantes en las cuales enfocarte, yo solamente quiero charlar un poco, así que puedes acompañarme…solo—señala a la Noria y Draco traga saliva viendo a sus amigos, Terry se mantiene firme y Luna parece un poco más temerosa—no le harán daño, ya comieron, están controlados—anuncia con una sonrisa tranquila caminando hacía la noria—al menos lo harán mientras me acompañes—es todo lo que dice.
¿Hablar?
Si.
Como si eso no fuera una puta locura.
Draco mira inquieto a sus amigos, Luna es la primera en darle una sonrisa nerviosa sujetando la mano de Terry.
Bien.
Esto había aumentado en dificultad de un momento a otro, así que cuando Draco da el primer paso realmente dudando sobre esto, se convence de que debe al menos intentarlo. Los Wendigos solo siguen siendo siluetas, podrían darles chance a los chicos de subirse al carrito e intentar huir si se queda atrás como carnada; pasa por el diario de Padma con dolor.
Quiere sujetarlo.
Pero teme que sea algún rastreador de forma retorcida.
Mientras camina hacía el cubículo de la Noria, piensa en cómo se había montado en una cuando estaba en segundo año en navidad con Anthony Padma; había sido tan divertido y brillante ver el mundo desde cierta distancia lleno de luz. Había pensado en algún momento volver a subirse en alguna, probablemente cuando salía con Harry pensó que sería divertido compartir ese momento con él.
Ni en sus más grandes fantasías o sueños bizarros.
Rodolphus Lestrange formo parte de esta idea.
Tomo asiento alegre de que el idiota no le quitara la varita, recordaba el sexto año y como eso había salido tan mal, fue capturado y su madre murió esa noche. Trago saliva cuando vio a Rodolphus sentado frente a él, con las piernas cruzadas y sin ningún temor en la mirada.
Ah.
No había estado esa noche.
En el ministerio.
Lo subestima.
Draco miro hacía su derecha, Terry y Luna seguían en su misma posición y los Wendigos tampoco se habían acercado. Cuando la Noria comenzó a moverse se sintió un poco incomodo de verlos más a la distancia, pero aparte de los Wendigos.
—Viniste a solas, sin otro mortifago—susurra sorprendido, porque Greyback había tenido un ejército de estos, pero Rodolphus se mantenía tranquilo.
Solo.
—El señor oscuro me dio este trabajo con esas bestias, Greyback por ejemplo ocupa un ejército porque es un idiota—rueda los ojos aburridos—el señor oscuro tiene un gran interés en ti Draco, deberías hacerle caso—
—Pensé que había sido claro—probablemente no era lo mejor que decir en su condición.
Rodolphus no mostro la mayor sorpresa.
—Me iban a comprometer con tu madre, yo iba ser el esposo de Narcisa y Lucius se casaría con Bellatrix—Draco levanta la mirada incrédulo ante eso, a lo cual el hombre no parece incomodo—el padre de ambas tomo una decisión algo apresurada, igualmente no me molesta mi matrimonio con Bella, sirvió lealmente al señor oscuro…pero era un poco apresurada—habla con un encogimiento de hombros.
Draco tiene en mente la muerte de Greyback hace mucho tiempo, recientemente solo desea obtener un gran poder inmensurable para asesinar a Voldemort por lo de su madre; pero en este mismo instante, mientras levanta la mirada.
Solamente quiere asesinar a Rodolphus por el comentario de su madre.
Piensa un momento en Harry, quien siempre sonríe y parece optimista a pesar que el mundo claramente lo quiere muerto, como este se niega a caer en la oscuridad; Draco se pregunta en qué momento comenzó a ver a Harry como una especie de luz.
Mientras él está rodeado de oscuridad.
Profunda.
Negra.
Ante la mínima provocación siente ese deseo dentro de él, como si algo arañara para salir de sus entrañas y piensa en el padre de Orion.
El dragón de oscuridad Astraion.
—Es curioso pensar que de alguna forma estamos relacionados, pero el destino es quisquilloso—habla el hombre pensativo, la varita sujeta en su mano y su mirada perdida en él—el señor oscuro solo quiere saber tu secreto, solo pide tu colaboración y si quieres, puedes irte lejos y nadie te buscara—ahora están negociando.
Curioso.
La última vez habían caído más hacía la tortura, tal vez era algo solamente de Rodolphus.
—¿Qué hay de mis amigos? —pregunta viendo hacía abajo, la cabina de la noria estaba alto y apenas si podía ver a Luna y Terry; pero estaban a salvo—¿Los mataran? —
Rodolphus parece casi ofendido.
—Es inútil asesinar a dos hermosas piezas de chantaje, los quieres y por eso son tu debilidad—
—¿Qué hay de Padma y Michael? —pregunta viendo a Rodolphus, quien se escalofría un momento, antes de sonreír.
—Greyback los había capturado, pero el idiota no es tan bueno y se escaparon dejando una de sus mochilas atrás, fue donde consiguieron el diario…claro que Greyback nunca fue bueno en la magia y solo para asesinar—muestra el diario en su mano aburrido.
Eso fue interesante.
Si decía la verdad, eso significaba que Padma y Michael habían escapado.
¿Dónde fueron?
El rostro de Draco se llenó de preocupación, miles de escenarios cada uno peor que el otro navegaron en su mente que le hizo sentirse inquieto; aunque por fuera era una máscara fría de sentimientos que aún tiene el recuerdo de Rodolphus hablando sobre su madre.
Su mano viaja sobre la varita de esta.
Odia al hombre por manchar los diarios, algo que era suyo y de los Ravenclaw, que perteneció también a Anthony.
Lo odia.
—Una parte de mi piensa que sería más sensato dejarte con vida—habla en voz baja, el rostro de Rodolphus parece cambiar de la tranquilidad a la consternación—pero igualmente solo serás una molestia después, a diferencia de Harry no soy tan amable como este quiere pensar—
Se mueve.
Solo un centímetro.
La magia explota del interior de Draco, no tiene que decir ninguna palabra para que la cabina por dentro se llene de cadenas de plata que sujetan a Rodolphus y lo inmovilizan, al tiempo que no tocan ninguna parte de la ropa de Draco.
Rodolphus jadea.
Se intenta mover, decir algo, pero las cadenas también pasan por su boca.
Ve de reojo nervioso al exterior, los Wendigos siguen ahí.
Bien.
Su cuerpo se siente frio y lejano, sin emociones casi.
Solo una máquina que trabaja.
—No es conexión mental con los wendigos, un feliz acierto, estaba preocupado en adelantarme sin muchos hechos—habla Draco suspirando y cruzándose de brazos—en realidad todo esto me está agotando mucho, Greyback tenía muchos magos, si bien los Wendigos son una molestia, un ejército de magos impredecibles son más preocupantes que un grupo de bestias que buscan sangre—mueve su mano para dar un punto.
Rodolphus lo subestimo.
Rodolphus había hablado mal de su madre.
Aunque Draco se estaba recuperando, hay una oscuridad en él que sigue ahí presente, un deseo de asesinar que no se ha controlado por mucho que quiera fingirlo. Sus deseos menguan cada que está lejos de todos solo con sus amigos, pero supone que Rodolphus simplemente era un idiota, o probablemente no lo era; en el momento que lo asesinara aquí y la sangre se derramara, esas bestias atacarían.
Así que espero pacientemente a que la Noria diera toda la vuelta mientras meditaba sobre su próximo movimiento.
Sobre qué hacer.
La oscuridad a su espalda susurrándole.
—Sabes no tengo interés en asesinar a alguien aparte de Greyback y tu amo—dice Draco cuando están casi por llegar, tiene que ser rápido y probablemente significara escapar…nuevamente—casi agradezco el interés de charlar conmigo en lugar de buscar asesinarme, pero la verdad es que tu existencia provoca un poco de poder de su lado de la balanza y no soy tan…—mueve otra vez su mano—moralmente correcto desde la muerte de mi mejor amigo y mi madre, así que lamento mucho esta situación, bueno, no tanto; pero ya entiendes—añade con un encogimiento de hombros.
Rodolphus luce horrorizado y es gracioso porque es un mortifago que probablemente asesino a muggles, pero Draco apenas si tiene que tener el pensamiento, antes que la cadena de plata que rodeaba el cuello del hombre; apriete demasiado fuerte.
No puede haber sangre.
Rápido.
Sencillo.
Un solo pensamiento.
Hay un crujido en el aire, es tan rápido como llega que se marcha, para que el cuerpo del hombre quede paralizado frente a él y sus ojos pierdan cualquier brillo de vida. Por un instante piensa en Bellatrix, como su muerte fue accidental de su parte, pero esta era a la primera persona que asesinaba de forma consciente y como todo su cuerpo se rodea de frio.
Mate a un hombre.
No un hombre inocente.
Pero ahora está muerto.
La cabina se detiene y sabe que tiene poco para reconocer al hombre que acaba de asesinar, quiere sentir un poco de arrepentimiento que le indique que sigue siendo un humano, pero se sorprende de que solo hay frio e indiferencia ante la muerte de un hombre por su magia frente a él.
¿Hay algo mal con él?
Se siente peor consigo mismo por no sentir nada trascendental, que por el hecho que hay alguien que ha perdido la vida frente a él. Se supone que debería sentir asco de sí mismo, que debería vomitar o entrar en shock por lo que acaba de cometer.
Matar está mal.
Ser un asesino es malo.
Draco ahora es un asesino.
No siente nada, el interior de Draco donde siente como una bestia, más bien le exige estar alerta porque cuando la cabina se detenga por completo habrá otra batalla que afrontar; sus ojos bajan hacía sus manos que están limpias sin rastro de sangre.
—Lo siento mucho, pero era necesario—dice al cuerpo sin vida de Rodolphus.
¿Era necesario?
Si.
Era una amenaza para sus seres queridos y Draco está lejos de estar en una cuerda floja donde deje a sus amigos cerca de alguien que puede asesinarlos. Piensa en Anthony, como se había congelado y al final había sido asesinado por uno del otro bando, puede que alguien piense que hay otros caminos más pacifistas.
No importa.
El reloj vuelve a sonar cuando la cabina se detiene y la puerta se abre, fue como si el olor a muerte (aunque no hubiera sangre) saliera al exterior, porque el primer Wendigo se abalanza y Draco lanza nuevamente cadenas de plata solo para retrasarlo.
Salta.
—¡DRACO! —grita Luna, antes de lanzar su magia de viento, que parece hacer algunas bestias retroceder al tiempo que se abalanza en medio de estas como puede.
Un corte o dos lo atrapan.
Sujeta a Terry, quien se queja del impacto, antes de comenzar a correr con este sobre su hombro; su herida le impide correr y cuando caen sobre el carrito que los había traído, Luna salta sobre el asiento del piloto y arranca este.
Hay una especie casi como aullido o quejido, cientos de ojos parecen verlos desde el bosque, Terry se incorpora para utilizar un hechizo de expulsión sobre el Wendigo que había saltado sobre ellos. El carrito se mueve violentamente cuando Luna gira hacía la derecha, haciendo que Draco se sujete como puede del asiento trasero con Terry a su lado.
—¿Lestrange? —cuestiona Terry aun medio incorporado.
Oh.
Esto era.
Draco no se siente culpable del asesinato, pero al ver la mirada de Terry, por un momento se siente preocupado de que pensaran de él; si lo llegaran a ver como un monstruo cuando confiese que acaba de asesinar a alguien sin sentir el más mínimo arrepentimiento.
Utiliza su dragón de llamas negras, que sale para calcinar a un Wendigo que se había acercado demasiado.
Funciona.
Puede verlo retorcerse en el suelo y Draco traga saliva al pensar que ha asesinado algo más sin dudarlo.
Muerte.
Draco atrae la muerte, es aterrador.
—Muerto—mejor ahora que después, es lo que piensa al responder y se preocupa del pequeño silencio que hay en el lugar, solamente llenado por la cantidad de monstruos que parecen emerge de los bosques, obligando a Luna a tomar otra especie de desvíos que no estaban ahí antes.
Tienen que mantenerse en la carretera creada por humanos, al menos que quieran incendiar todo el bosque.
Draco lo haría.
Duda que sea lo mejor.
Terry grita mientras se sujeta del asiento trasero ante otro movimiento repentino, Luna en realidad tiene una especie de carrera a futuro como piloto de autos de fórmula 1; aunque este coche no va tan rápido les permite alejarse de los monstruos y repeler a aquellos demasiado cercanos.
—Son demasiados—gruñe Terry cuando se logra incorporar, parece adolorido por su pierna todavía, pero con su varita ha logrado invocar una de sus figuras de agua de magia para lanzar a un Wendigo lejos, Draco uso un Depulso para arrojar uno contra otro.
—En Nurmengard no habían sido tantos—admite cuando debe esquivar la pata llena de garras de un Wendigo que salto demasiado cerca.
Una de sus cadenas de plata a su alrededor como defensa de ellos lo empujo de regreso.
Son demasiados.
Draco mira alarmado dentro del bosque, viendo como las sombras parecen moverse de forma violenta y muchos ojos no dejan de mirarlos; no quiere saber cómo Voldemort pensó que tener esta cantidad de monstruos a su alrededor podría hacerlo si quiera dudar sobre ir con él.
Estaba demente.
Son demasiados.
Puede que Draco fuera un mago decente, pero incluso él le gusta irse más por la sutileza en lugar de una ira desbordante; al menos que fueras Greyback. Podría dominar un dragón (a costa de huesos rotos) o enfrentar a enemigos individuales, pero cuando es un ejército de Wendigos no puede darse el lujo de solamente descartar magia como si fuera irremplazable.
Las cadenas de plata lo están agotado, aunque no ha usado muchas.
Es la varita de su madre.
Al no ser su varita, su propia magia parece ser menos capaz de controlarla y se comienza a sentir cansado.
—Draco—gruñe Terry a su lado viéndolo preocupado, Draco comienza a sentirse débil cuando una de sus cadenas logra atravesar el pecho de un Wendigo, solo para que otro salte sobre él.
Su mano tiembla ligeramente.
Otra muerte.
Otro asesinato.
Sangre por todos lados.
—Terry, cambio—es Luna quien sujeta del cuello de este.
Hay un movimiento bastante inestable en el carrito que casi los envía a volar contra un lago cercano, mientras Terry gruñe que nunca había conducido absolutamente nada en su vida. Luna obliga a Draco a bajar la mirada mientras levanta su varita, se queda con la boca abierta al verla lanzar hechizo tras hechizo sin dudarlo y con seguridad. Desde lo que parece una enorme lechuza creada por aire por su magia, hasta un hechizo confringo que parece rebotar y aumentar su potencia por la gran cantidad de bestias a su alrededor.
—¿Qué mierda fue eso? —gruñe Terry que no podía ver por estar conduciendo.
Draco ni siquiera sabe cómo explicar que está pasando.
Solo que acaba de obtener un nuevo respeto por Luna, su boca se abre ligeramente cuando la siguiente explosión destruyo una gran cantidad del bosque y comenzó a sentirse intimidado. Esta seguro que Voldemort tiene esta rivalidad sin igual con Harry y que es el elegido para enfrentarlo, pero realmente cree que cualquiera con dos ojos en su cabeza le tendría mucho miedo a Luna en este momento.
—Hijo de puta—es todo lo que escucha de Terry, antes que el cochecito impacte contra algo y por un segundo todo se congele.
En cámara lenta, es cómo ve el cielo sobre él, antes que impacte contra el suelo y ruede dolorosamente contra el suelo, sintiendo el camino levemente pavimentado hacerle algunas heridas aun con la ropa puesta. Un gruñido lo hace levantarse, los Wendigos no estaban lejos, debe apresurarse.
Gime cuando algo se atasca a su tobillo, baja la mirada notando que el Wendigo que probablemente se atravesó en el camino causando el accidente (al menos si eso significaba el motivo porque los pies del Wendigo parecían arrollados) estaba sujetando su tobillo con sus colmillos como si quisiera arrancarle el pie, mientras una de sus manos (¿patas?) sujetaba con fuerza su muslo clavando sus garras.
Draco utiliza su otra pierna para clavarla contra el cráneo de la bestia y ponerse de pie, su pierna cede un poco, pero se obliga a estar de pie y usar su varita para calcinar al Wendigo.
Levanta la mirada alarmado.
Luna.
Terry.
Su corazón jadea un momento al no verlos, solo para notar a Luna de espaldas un poco lejos y a un Terry que se levantó cansado y con la varita en alto.
Un escondite, un lugar donde esconderse.
—¡Glacius! —gruñe Terry en su dirección, una corriente de aire frio lo ronda por la mejilla, antes de voltear a su espalda notando dos Wendigos totalmente congelados.
Su espalda está cubierta, pero no si siguen expuestos.
Observa una atracción del parque de diversiones donde aparentemente no se habían alejado tanto, es lo que parece un intento de casa del terror y se apresura hacía ellos; su tobillo duele y está sangrando, pero no hay tiempo para preocuparse de eso. Ayuda a Luna a levantarse, quien parece ligeramente mareada, antes de empujarla con Terry, quien tampoco es el mejor caminando hacía su interior.
Lanza un hechizo encarcelador a la puerta, pero es cuestión de tiempo para que entren.
Son demasiados.
—Debe haber algún lugar para ocultarse—gruñe, antes que el sonido de los Wendigos fuera del lugar lo alarme.
—¿Aparecernos? —pregunto Luna confundida y Draco pensó en hacerlo.
Aunque era peligroso.
¿funcionaria esta vez?
¿A dónde podrían escapar?
Cuando un Wendigo atravesó la pared, Terry utilizo nuevamente un hechizo congelante que parecía haber también creado un muro de hielo por el anterior agujero; el chico gimoteo sujetando su brazo que parecía haber sido herido en el accidente.
Bueno.
Cualquier lugar que no fuera aquí sería mejor.
Con suerte, aunque el desaparecerse dejaba una especie de rastro mágico, estarían en cualquier lugar mejor que este.
—¿Dejaríamos una manada de Wendigos sueltos en Rusia? —farfulla Terry siendo estúpidamente noble, Draco realmente no siente la menor de las culpas.
—Que se encargue el puto ministerio ruso, estamos un poco fuera de juego aquí—habla Draco ayudando a Luna a estabilizarse para caminar más dentro del lugar, al estar totalmente apagado se veía un poco tenebroso la atracción de miedo.
Aunque no tanto como los cientos de bestias fuera del lugar esperando por asesinarlos.
O comerlos.
—Tal vez podríamos dejarlos entrar y quemar todo el edificio—comenta Luna gimiendo cuando pasan a otra habitación, el silencio detrás de ellos es preocupante.
Están ahí.
Draco sigue sintiendo peligro.
Están destinados para asesinarlos y duda que se hubieran rendido tan fácilmente.
—El problema es que estamos dentro del edificio también y heridos, sin posibilidad de huir, debemos irnos—demanda rápidamente, pero por el rostro de sus amigos, supone que ellos quieren quedarse inútilmente para ser un poco heroicos.
No son Gryffindor.
Son Ravenclaw y no deberían pensar en el bien de otros, cuando ya es mucho trabajo el estar con vida. Draco quiere agarrarse los sesos para dejar de estar en medio de estas situaciones, en realidad no extrañaba para nada sentirse acorralado y nunca había querido esto.
Bueno ya estaba aquí.
No lo hizo mejor.
—Hay demasiado silencio—anuncia Draco con la varita en alto, se siente cansado, pero no dejaría de luchar hasta el último momento de ser necesario—debemos irnos ahora—susurra con el cuerpo totalmente tenso porque el silencio nunca es una buena señal.
No con la cantidad de monstruos afuera.
Los tres se detienen en shock cuando unos pasos retumban, pero no exactamente desde algún lado a su alrededor, si no en lo que parece el área superior. No había visto bien la casa de los sustos, pero parecía algo que tendría al menos tres pisos, Draco no quiso pensar que otra cosa podría estar arriba de ellos.
Probablemente sabía que era.
Wendigos.
Por supuesto.
Tal vez matar a Rodolphus cuando claramente estaba controlando de alguna forma los Wendigos no era una buena idea, debió esperar un poco más para aprender a controlarlos antes de desvivirlo y sin duda ese pensamiento estaba mal.
Sigue sin arrepentirse de su muerte.
Lo cual es malo.
—¿A dónde iríamos? —pregunta Terry alarmado sin saber que hacer, sin Padma o Michael ir a cualquier otro lado es como abandonarlos.
Habían escapado de los Mortifagos de alguna forma, de una manera que probablemente sería mucho más eficiente que la del propio Draco y compañía en este momento; pero el diario de Padma había sido comprometido y aunque Michael escribiera no podrían dar fe de ellos. Habían enviado un patronus, pero hasta ahora no sabe si les habría llegado la información.
Moscú era el punto de reunión.
No estaban ahí.
¿Qué deberían hacer?
El sonido de algo rompiéndose sobre ellos, hizo a Draco voltear alarmado, el techo estaba intacto, pero escuchaba como si fuera un centenar de pasos sobre ellos y era cuestión de tiempo que alguien encontrara una escalera, o que rompieran el piso antes de encontrarlos; ahora aparentemente atrapados y sin salida.
Si.
—Corran—gruñe Draco empujando tanto a Luna como Terry, no importa que tanto escapen, deberían salir o quedarse.
Ocupa elegir.
Afuera deben haber más Wendigos, el número de los que pueden entrar debe ser mínimo, pero igualmente no están en condiciones de luchar contra ellos. En su última lucha contra estas bestias, Padma había sido quien con su magia de luz pura había logrado arremeterlos; pero no dominarlos.
Entre ellos no sería suficiente.
Había demasiados.
Luna suelta un grito débil cuando un Wendigo atraviesa literalmente la pared detrás de ellos, Draco piensa de forma morbosa por al menos unos momentos, como las edificaciones y especialmente las estructuras de este lugar son tan deficientes; antes de lanzar unas cadenas de plata.
El Wendigo las destruye, Terry arremete con un hechizo congelante que logra crear nuevamente un bloque que impide el camino por unos momentos.
Es cuestión de tiempo antes que lo rompan también.
Todo es demasiado oscuro, piensa Draco cuando su pierna tropieza ligeramente, pero deben seguir corriendo. Terry tiene el brazo herido y se está recuperando de la herida de su pierna, Luna tiene heridas en todo su cuerpo y el tobillo de Draco está matándolo de dolor…además de dejar un rastro de sangre que ayuda poco o nada en su escape.
No le gustan los números a su favor.
No hay ningún número a su favor.
La idea de morir de esta forma casi parece una blasfemia, todo lo que había soportado hasta ahora, para morir en una vieja atracción de terror, por Wendigos en lugar de todo lo que ha enfrentado por años, suena incluso poco heroico.
Otro crujido del tejado.
Draco jadea cuando el agujero se abre, cuando en lugar de ser atrás o frente a ellos, parece que algo va caer sobre Luna. El impacto de la caída de la bestia lanza a Draco contra la pared al tiempo que Terry también cae a su lago, se intenta incorporar alarmado de Luna, su cabeza está palpitando del golpe contra la pared (está bien, se disculpa, ya que efectivamente son de mejor calidad de lo que pensó momentos atrás) e ignora si eso significa que tenga una contusión.
Ha sobrevivido cosas peores.
Todo parece dar vueltas, pero ve claramente al Wendigo sobre Luna con una mano en lo alto, mientras su amiga está pataleando para soltarse y sabe que va suceder antes que pase.
Va cortarle el cuello.
O tal vez clavarle el brazo en el pecho.
Como paso con Anthony.
Todo se congela.
Los recuerdos de Viktor muriendo, los recuerdos de Anthony siendo asesinado frente a él por protegerlo, el recuerdo de su madre siendo asesinados; todos se parecen si los ve bajo un lente similar a la locura. Ha visto tres personas que aprecia morir frente a sus ojos, sin poder evitarlo y puede sentir que va a suceder lo mismo con Luna si no hace algo ahora mismo.
¿Qué puede hacer?
Nada.
No puede hacer nada.
¿O sí?
Es un instante, un segundo, donde todos sus arrepentimientos y todo lo que más odia de sí mismo están luchando en su interior, como si algo se retorciera en su pecho; lo mismo que había sentido en su pecho tras la muerte de Anthony que solamente exigía venganza, algo que hablaba como una sirena en sus oídos exigiendo ser libre.
Queriendo salir de su interior.
Había asesinado a Rodolphus.
Supone que no está muy lejos de ser un monstruo y no le importara las consecuencias si pudiera salvar a Luna.
Incluso si su alma se destruyera por eso.
Porque Draco no puede perder a Luna, simplemente no puede.
Entonces en medio de la oscuridad del lugar, es como si algo parpadeara, antes que la cabeza del Wendigo se desprendiera del cuerpo de este, cayendo grotescamente al suelo, junto su cuerpo, cubriendo a Luna de sangre. El tiempo regresa a la normalidad, Draco parpadea al tiempo que Terry parece congelado en el suelo como Luna cuando los tres miran el ser al lado del Wendigo.
¿Ser?
No.
No es algo vivo.
En la oscuridad es un poco difícil de identificar, pero es solamente como si una persona estuviera ahí, pero viéndola definitivamente no es algo vivo, es solamente como la silueta de una persona, totalmente negro como si fuera una sombra de pie frente a ellos.
Draco mira la cosa a los ojos, antes de jadear por aire y ceder de rodillas jadeante, su pecho arde como si algo estuviera apretándolo en su interior y sus fuerzas comienzan a decaer con fuerza. La primera vez que había usado las cadenas de plata había sentido ardor en su interior ante el desgaste mágico cuando fue liberado de estas, pero ahora solamente sentía como si su propia alma estuviera siendo succionada.
No solo su magia.
Todo su interior se sintió sin energías.
La sombra ladeo la cabeza, Draco jadeaba por aire, otro Wendigo se acercaba.
Maldición.
Si tan solo pudiera estar muertos esas bestias, no es el mejor momento para preocuparse por esas…
Todo pensamiento queda congelado cuando la misma sombra o ser no vivo mueve su mano, la cual se estira con rapidez y Draco siente el jadeo en su interior ante el latigazo de magia faltante; la sombra atraviesa a los tres Wendigos que se acercaban; cortándolos por la mitad y provocando que los cuerpos separados cayeran frente a ellos.
Sin vida.
Descuartizados.
Llenos de sangre salpicada sobre sus cuerpos.
—Joder—susurra Terry luciendo alarmado, mientras Luna sigue estando en shock cubierta de sangre.
La sombra sigue viéndolos fijamente.
No tiene ojos.
Pero es como si sintiera algo jalando dentro de él, hasta que duele, duele demasiado y Draco se encoge sobre sí mismo sintiendo que le cuesta respirar. Va perder la conciencia, piensa horrorizado cuando todo a su alrededor comienza a verse borroso y lo último que puede ver es la sombra disolviéndose hacía el suelo como si nunca hubiera estado ahí.
Pero la verdad es que estuvo.
Draco cae de frente jadeante y sintiendo que puede respirar mejor ahora que la sombra no está, aunque aún siguen en peligro. Otro Wendigo aparece sobre los cadáveres de los otros dos y viene hacía ellos, el problema es que Draco ahora está en el suelo sin poder moverse y cada vez más cerca del desmayo.
Hay gritos.
Voces.
Terry se coloca frente a él con su varita cuando el Wendigo salta para atacarlos, pero antes que pueda llegar, algo rápidamente salta del techo cayendo sobre el Wendigo y aplastándolo como si una roca cayera sobre él.
Todo se ve borroso.
—Michael—jura que escucha a Terry decir en voz alta.
Draco no sabe que pasa después, porque cae inconsciente y en medio de la neblina por alguna razón curiosa, recuerda algo que había leído el año pasado, en el castillo de Nurmengard.
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La Creación de las Sombras Vivientes
"Durante su tiempo en la senda oscura, Orion Blake experimentó con la creación de criaturas terroríficas conocidas como 'Sombras Vivientes'. Estas abominaciones eran seres oscuros hechos de sombras y oscuridad. Se dice que fueron empleadas para espiar, atacar y sembrar el caos en nombre de Blake."
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Continuara…
Este capítulo me costó un poco más de lo que me gusta admitir el escribirlo, pero no me di por vencida por este, porque realmente me gustaba poder implementar un concepto que rondaba mi mente desde quinto año. Hay algo dentro de Draco que se creó o relució cuando sucedió los eventos de Anthony, pero por algún motivo no se había podido salir de su interior hasta ahora.
Me pregunto si sabrán que era lo que faltaba.
No importa, pronto lo averiguaremos.
Algo que amo mucho destacar es la falta de sentimientos de Draco ante su primer asesinato consciente, o al menos hasta ahora que no muestra sentimientos, ya veremos que pasara cuando la adrenalina salga de su cuerpo.
Ese último párrafo es lo que aparece en el libro 6 entre los libros que Draco y Padma encontraron en Nurmengard.
