Un Sendero de Flores

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Camelia


Capítulo X

《—...era un lugar hermoso, aunque sólo lo vi de fuera. Si no eres parte del círculo imperial no puedes ingresar al Palacio —Con una suave voz de cuentos, Milk le narraba a Launch las cosas que había visto en su vida. Como los jardines de su casa, el árbol de la familia Son, el hermoso Palacio del emperador, las praderas extensas del exterior, los hermosos caballos y animales de grande que cuidaba al igual que las luces que estaballaban en el cielo con ayuda de la pólvora.

—¿Conociste al emperador? —La pregunta fue de impresión, como si Launch fuera una chiquilla ya que era ajena a varias bellezas de la vida, al provenir de una familia muy pobre que la había vendido al señor feudal por necesidad. Sin embargo Launch aceptaba su destino en silencio.

—Pues la verdad no. —Enternecida por la expresión adorable de Launch, Milk le sonrió. —Pero mi amiga lo conoce y por lo que me dijo es un emperador algo caprichoso y ocioso, pero que de verdad se preocupa por su pueblo y que es muy glotón.

—¿En serio? —Los ojos de la rubia brillaban con curiosidad por saber más. —¿Tú amiga conoce al emperador?

—Así es, se llama Bulma Brief.》

Los recuerdos de aquella hermosa conversación, le parecían a Launch que esa escena era muy lejana, como un sueño. Ella estaba sumamente aterrada por lo que iban a hacerle a Milk, apenas hace unos momentos se la habían llevado a los calabozos. Nunca había sido testigo de un castigo, pero a lo que se extendían los rumores los gritos de aquellas mujeres castigadas y flageladas se escuchaban por todo el edificio como una advertencia de que la sentencia era real y podía pasarles a cualquiera de ellas.

Launch esperaba preocupada y ansiosa en la habitación de Milk, para poderla ayudar cuando todo hubiera terminado. Para curar sus heridas y brindarle consuelo, para Milk sería algo traumante ya que al ser una señorita los castigos físicos le eran desconocidos, sería doloroso.

Intento escuchar si acaso habia empezado, pero esta vez el bullicio que se propagó fue distinto.

—¡Launch! —Sin aviso y con violencia, Lazuli la guardia personal de Milk, ingresó a la habitación con urgencia. —Menos mal... crei que estarías en los baños aún.

—No, estoy esperando a...

—No hay tiempo para eso. —Le silencio sin dejarla terminar y empezó a esculcar el armario.

—¿Qué estás haciendo? ¡No lo robes! — Intentó frenar a Lazuli, pero se detuvo cuando vio que lanzaba prendas de seda de vistosos colores y muy llamativos a un lado sólo para tomar un conjunto de kimono muy sencillo.

《¿Por qué?》

—No estor robando nada. Ahora ven conmigo. —Le ordenó con mucha seriedad que asustó a Launch, que la siguió obediente.

《¿Qué está pasando?》

Pero sin poder formular aquella pregunta, Lazuli empezó a correr por los largos pasillos hacia el área de las habitaciones sin uso, un lugar con poca iluminación que estaban deshabitadas, nadie las usaba pero siempre las limpiaban. Debían ser habitaciones para más mujeres del Harem.

—A donde vas no hay nada. —Le comunicó Launch, ese lugar estaba vacío no encontrarían más que habitaciones cerradas.

—¡Exacto! —Gritó Lazuli, llevando a Launch a una de las habitaciones, que abrió de un sólo golpe de su espada, la estancia más lejana en el pasillo, dentro de esta el sol ya no se veía por las ventanas y la niebla de la noche comenzaba a cubrir el poco paisaje que se llegaba a vislumbrar. —Espera aquí. Iré por Milk, así que no enciendas las velas y mantente en silencio.

—¿En el armario? —Launch no entendía nada, debía esconderse pero... —¿Qué está pasando? ¿Por qué?

—Están invadiendo el castillo.

—¡¿Qué?! ¡Es imposible!

—Silencio. Invadir em castillo justo ahora que Lord Freezer no está. Eso es posible y está sucediendo. Así que guarda silencio, iré por Milk para que podamos salir antes de que nos descubran.

—¿Quiénes...?

—No lo sé, por eso debemos escondernos. Ahora silencio.

Launch temerosa accedió a la orden y se calló, rezando por dentro que Lazuli encuentre a Milk sana y salva. Su espalda quemaba, el sonido de las varas golpeando su piel resonaba en aquel calabozo, aquella sentencia era terrible, la obligaron a arrodillarse y sin ninguna atadura debía mantener esa postura para recibir su castigo.

Contenía los aullidos de dolor que mermaban su cuerpo, querían que grite pero Milk no lo haría, no gritaría.

Pero su piel ardía con cada choque de las varas...

—Tienes buen aguante, Señorita Milk. —Kinoko alababa el coraje de la pelinegra que había recibido dos azotes pero no emitía grito alguno. Quería que gritara para que así ese comportamiento tan indomable, fuera escarmentando para siempre. —Sin duda eres más difícil de doblegar, pero eso sólo lo hará más divertido.

Milk no respondió y continuó orgullosa en silencio.

—Que terca, eso sólo te traerá problemas. —Con una risa macabra, el viejo dio la orden para continuar, Milk cerró los ojos esperando el golpe, pero este no llegó...

—¡Señor! ¡Invaden el castillo, debemos salir ahora! —Uno de los muchos guardias del señor feudal, daba un aviso de urgencia. Su rostro emanaba miedo y desesperación.

—¡Imposible!

—Esta sucediendo señor, esperamos órdenes.

Molesto por aquella interrupción Kinoko tenía que actuar, en ausencia de Lord Freezer él debía guiar y resguardar el castillo. Pero también quería ver como aquella jovencita sufría...

—Esto no ha terminado, Espera mientras tus heridas cierran y se secan. —Mientras decía eso empezaron a dejarla y poco a poco abandonaron el calabozo. —Abrirlas será más doloroso...

Una vez sola en la oscuridad y el silencio, Milk se entregó al dolor y lloró. Jamás en su vida pensó que algo así le pasaría, pero ahora vivía una terrible pesadilla que aún no se acababa. Sólo podía escapar en su mente, rememorando aquellos días tan coloridos y alegres, junto a Goku, lo extrañaba demasiado, sabía que vendría por ella. Y cuando él la rescatara finalmente estaría en paz, en sus brazos.

Tenía que ser paciente y esperarlo, era su esperanza en caso de que no pudiese escapar ella.

En silencio deseó que aquella invasión fuese obra de Goku. Sus esperanzas estaban puestas en ello...

—¡Milk!

El dolor la tenía tan aturdida que apenas estaba consciente, fueron sólo un par de golpes de castigo pero cada uno desgarró su piel dejándola sangrante. ¿Acaso nadie la rescataría?

—¡Milk! —Escuchaba su nombre, muy lejos... —¡Santo Dios!

—Lazuli...

—Esos salvajes... —Se inclinó hacia ella para examinar su estado y al ver a aquella dama en una situación tan lamentable, en un piso frío, desnuda y con sangre fresca manchando su cuerpo, la angustia la invadió.

Como pudo Lazuli limpio aquellas heridas, las vendo con telas de su propia ropa y la ayudó a vestirse, Milk se dejó hacer, no tenía fuerzas y las heridas quemaban con cada movimiento que realizaba.

—Debes levantarte Milk. —Le pedía Lazuli. —Vamos a escapar...

—¿Escapar? —La idea le regreso un poco de lucidez. Era cierto, tenían que escapar.

《¿Escapar? ¿No era Goku quien venía por ella?》

—Vamos.

Literalmente fue arrastrada por Lazuli, quien se movía por el lugar serpeteando entre los pasillos y ocultandose en otros de los soldados que corrían e iban de aquí para allá.

Aún con la percepción dañada, podía suponer lo que estaba pasando, lo escuchaba, gritos de personas, chillidos de niños, cosas estrellándose y siendo quebradas, rotas y el olor del humo llenaba sus sentidos. Era demasiado, Goku estaba furioso si planeaba destruir todo el castillo.

No quería eso...

Milk no quería venganza...

Quería estar en sus brazos y huir lejos con él, para que pudiera olvidar todo, para que pudieran ser felices...

—Espera... —La rubia estaba más ávida sobre la situación. Había logrado llegar a los calabozos ya que las numerosas trampas no se activaban hasta dentro de unos momentos, pero al haber tantos guardias corriendo por el lugar sería imposible regresar a tiempo. ¿Qué hacer? Ella sola ya habría escapado del lugar, pero le debía su lealtad a Milk.

Milk era la primera persona que había confiado en ella...

Se ocultaron tras un muro mientras un grupo de soldados salía dejando sus puestos vacíos, la batalla ahí fuera debía estar terrible si todos eran requeridos. Aún no sabía quiénes eran los invasores, pero se dio cuenta cuando iba a las cocinas a pedir que calentaran agua con hierbas para el dolor que Milk sentiría, el fuego había empezado a cubrir el edificio y los gritos de auxilio eran terribles.

Sin pensarlo dos veces corrió por ropa para Milk y así aprovechar esa confusión para llevársela.

Pero ahora el estado en que Milk se encontraba era malo, eso le dificultaba caminar y la volvía más pesada. Pero no era el momento de rendirse, así que con toda su fuerza guiaba a la joven por los pasillos, para volver a la estancia de las concubinas, un lugar seguro por el momento. Ya casi estaban cerca.

—¡Alto! —Las detuvo un guardia, estaba sólo pero armado. —¿Quiénes son?

Lazuli quiso hablar, pero llevaba a una concubina herida consigo, aunque fuera a dar explicaciones eso significaría su muerte. Por su parte Milk recuperaba su consciencia muy lentamente, el dolor le había sedado la espalda así que no la sentía del todo, pero al elevar su mirada se encontró con una filosa espada que la asustó haciendo que tropezara llevándose a Lazuli con ella y todo su peso, ambas mujeres cayeron al piso y una parte de este se hundió...

Una trampa se activó liberando pequeñas agujas que se lanzaban silbando y cortando el aire a una gran velocidad, para incrustrarse dolorosamente en la piel del soldado cubriendo todo su torso y rostro.

Habían tenido un tropiezo de suerte ya que aquella trampa pudo haberlas matado, estaban a salvo de momento, pero el peligro aún estaba sobre ellas.

—Lo siento.—Se disculpó Milk ya más lúcida.

—No te disculpes por eso, ahora debemos irnos. —De nuevo empezaron a correr, pero esta vez los pasillos que tomaron fueron extraños para Milk, debían estar en otro lado.

—¿A dónde vamos? —Preguntó la peli-negra al no reconocer el camino.

—Vamos a huir por el sur.

—¿Al sur? No podemos, Goku...

—Milk, por el desastre que está sucediendo no creo que tu prometido sea el que este ocasionando todo esto.

No quería escuchar eso, era doloroso, su minúscula esperanza se esfumó tan rápido como le dijeron aquellas palabras, pero la parte terca de ella misma creía que era Goku quien venía por ella para llevarla lejos de aquel horrible lugar, aunque la parte racional le pedía a gritos que escape por si misma.

Escapar...

Tenía que escapar pero...

El sonido del acero chocando contra la madera la sustrajo de sus pensamientos. Lazuli había quebrado el sello de la ventana y ahora está se abría dejando ingresar una corriente de aire que traía consigo el olor de la ceniza.

Fuego...

—Saltaremos —Ordenó la rubia mirando el paisaje. —De ese modo podremos salir sin que lo sepan, según la trayectoria vamos a caer directo en el lago, tendremos que nadar hasta la orilla. ¿De acuerdo?

Launch obediente se preparó para cruzar el techo, pero Milk las detuvo.

—No —Dijo con firmeza. —No vamos a irnos así.

—Pero Milk, yo estaré contigo saldremos juntas y... —Launch pensó que tal vez Milk estuviera asustada por la repentina huída, así que le dijo esas palabras de ánimo.

Pero a diferencia de Launch, Lazuli si sabía lo que Milk quería...

—Hablas de las demás mujeres ¿Cierto? Volver al Harem sería un suicidio, estamos vivas por mera suerte, si regresamos moriremos.

—Debo intentarlo, está en mi consciencia aquella promesa que hice de salvarlas. No estaré tranquila si las abandono.—Aquella fuerza que sacaba por el bien de los demás sorprendía a Lazuli, Milk podía ser una dama pero su determinación era feroz. Cuando esa declaración fue dicha, Milk ya salía corriendo por los pasillos en busca de las demás mujeres.

Con poco entusiasmo Lazuli la vio irse y se enfadó, estaba arriesgando su vida por nada.

—Escucha Launch, si alguien se acerca salta y huye. Encuentra la forma de llegar a la villa principal del oeste y busca a la familia Son. ¿Escuchaste?

—Pero...

—Hazlo.

Luego de aquella orden, la rubia salió tras la joven peli-negra, logrando alcanzarla a tiempo para ocultarse tras una pared en lo que soldados con uniforme desconocido atravesaban el pasillo que ingresaba hasta el Harem. Era una comitiva pequeña, liderada por un joven con armadura verde esmeralda, tenía la mirada afilada y una expresión de superioridad despiadada.

Milk observó como ellos se detenían frente la estancia donde las mujeres debían estar y las escucho chillar de miedo cuando estos hombres ingresaron con agresividad.

—Vamos a acercarnos despacio. —Dijo Lazuli y Milk asintió, no había nadie cerca así que se inclinaron tras una planta decorativa para escuchar lo que pasaba dentro del Harem.

Dentro las mujeres estaba aterradas, y se aferraban a Maron para buscar su protección. Pero Maron pensaba rápido, esas personas no eran de confianza y se veían sumamente peligrosas un paso en falso y todas morirían. Debía idear un plan...

—¿Qué se le ofrece a mi señor? —El tono de sumisión sería perfecto con aquel sujeto. Su mejor arma era ella misma.

—Que recibimiento... —Felicito el hombre al oír tales palabras. Aunque se molestó al escuchar los lloriqueos de las demás por la intimidación de sus soldados. —No deben asustarse mujeres, no les haremos daño. Claro si cooperan...

—Lo que usted ordene —Se inclinó Maron, obligando a las demás a hacerlo.

—Así está mucho mejor. —Emitiendo una voz rasposa continuó. —Soy un pobre mercenario de la villa del norte y vine aquí para cumplir una simple misión: asesinar.

—Lord Freezer no se encuentra en el castillo. Me temo que...

—No vine por el señor del Castillo. —Sonrió el hombre con astucia. —Vine por algo mucho más... sencillo.

Las mujeres no entendían el actuar desde sujeto, normalmente habrían tomado el castillo y todos sus tesoros, pero el hombre que las miraba inspeccionando a cada una lo hacía con gran intensidad, buscaba algo...

No, buscaba a alguien...

—¿Qué quiere? —Pensando en lo peor, Maron, con actitud protectora se interpuso en su campo de visión para que deje de mirar a sus compañeras.

No permitiría que ninguna fuera asesinada.

—Vaya, eres muy valiente... —Le alabó el hombre, para tomarla del cuello con fuerza y mirarla a los ojos. Los ojos de aquel hombre tenían un tono oscuro casi desquiciado. —O muy tonta diría yo.

—¡Maron! —Gritaron las mujeres al verla siendo asfixiada por las grandes manos de aquel sujeto.

—¡Silencio! —Gritó enfadado callando a las mujeres, sin soltar a su presa. —Tengo muy poca paciencia, en especial con personas que no conocen su lugar. —Agregó para luego lanzar a Maron con fuerza y nada de delicadeza.

La peliazul cayó directo al suelo adolorida, tosiendo con violencia por la falta de aire.

—Si cooperan seguirán con vida, ¿Tenemos un trato? —Asustadas las jóvenes accedieron. —Bien, ¿Dónde se encuentra la hija de Ox Satan?

Todas se quedaron en silencio al oír aquel nombre. Del otro lado del muro,Milk ahogo un grito, todo ese infierno se había formado por ella.

《¿Quiere matarme?》Se preguntó ella sola 《¿Por qué?》

—¿De quién habla? —Cuestionó Maron, su dificultad para respirar era evidente con cada inhalación profunda que relizaba, buscando llenar de aire sus pulmones.

—Mientes.

—Yo no miento, no se de quién habla. —Afirmó la peliazul, no mentía.

—Es obvio que no está aquí. —Paseando alrededor de aquellas mujeres, hablo. —Busco a una dama de cuna, ninguna de ustedes son más que concubinas, busco a una mujer que sería una decoración de esposa...

Sintiéndose humillada por aquellas palabras, Maron quiso protestar pero al mínimo movimiento aquellos hombres que lo acompañaban y protegían a su líder la matarían.

—Una joven llegó hace tiempo. —Habló Maron, por el otro lado Milk escuchaba atenta asustada, rezando porque no dijera nada, pero no tenía esperanzas, ya que por culpa de Maron había sido castigada. —Pero fue encerrada en las habitaciones

principales, no sabemos quién es, nunca la vimos... pero puede ser esa persona quien busca.

Todas en el Harem sabían quien era, pero guardaron silencio y apoyaron las palabras de Maron.

Milk no podía creerlo, acababa de mentir arriesgando su propia vida con tal de salvarla.

Las demás mujeres decían:

—Nunca sale del lugar, pero siempre está llorando. La escuchamos cada noche...

—Es cierto...

Esperando ser convincente, Maron sujeto una daga que hace poco había obtenido, la daga que consiguió robando de las vestiduras de Milk cuando está fue llevada a los calabozos. Una katana de boda afilada, si podía conseguir matar a ese mercenario no le importaría morir.

Sería honorable.

—No sabemos si la mujer que busca está ahí. —Decía Maron acercándose sutil y seductoramente. Maron apretó la empuñadura de la daga y se preparó. —Pero esperamos que usted cumpla su parte del trato...

La peli-azul realizó un movimiento directo pero inexperto y algo torpe.

—¡Mi señor Zamasu! —Hablo un acompañante previniendo a su líder.

La katana que iba a clavarse en la espalda de Zamasu detuvo su cometido, el acero y la carne siendo heridas fueron imperceptibles, Maron sintió una fuerte punzada seguido de un dolor intenso y su sangre teñia la espada que atravesaba su vientre, el sonido de la cuchilla saliendo de su cuerpo para regresar a su estuche fue rápido. La mujer cayó de rodillas antes de desvanecerse en el piso, su kimono de flores empezó a colorearse de un carmín brillante, el color de la sangre, y un hilillo rojo salía por sus suaves labios. El pecho de Maron subía y bajaba rápidamente, no podía respirar bien y se aferraba a la vida con desesperación.

Los gritos de terror, de miedo, de susto, abrumaron la mente de Milk, quien aunque no podía ver lo que sucedía supuso lo que había pasado. Los llantos de dolor se lo confirmaron.

Pero Zamasu vislumbro su pista, la katana tenía detalles decorativos vistosos, una katana de boda. La mujer que buscaba no sólo estaba ahí, sino que la ocultaban.

Pero ahora sólo debía preguntar, sería sencillo.

—¿Ahora si hablarán?

Milk escuchaba atenta, Lazuli en ese instante supo que debían irse ahora. Así que arrastró a Milk de regreso hacia la oscuridad de los muros y esperaron que los soldados salieran.

—¡Esta en los calabozos! Se la llevaron para castigarla, debe estar encerrada ahí. —Grito una mujer finalmente, enfurecida por ver que la vida de su compañera se apagaba por culpa de una mujer que arruinó todo con su llegada. Estaba furiosa...

—Gracias por la información.

Guardando la espada, ordenó a aquellos hombres irse, cuando se hubieron perdido por los oscuros pasillos, Lazuli hablo:

—Debemos irnos, ahora.

—No puedo dejarlas solas...

—Ellas no dudaron en entregarte ni un segundo. —Le dijo la rubia, ya que de no ser porque ella misma fue a sacarla de los calabozos ahora estaría condenada.

—No puedo exigir lealtad, pero puedo ofrecerles la mía. Haré lo correcto.

Fue así que con pisadas firmes entró a la estancia y miro a las mujeres que le habían traicionado. Todas rodeaban a Maron, quien estaba cerca de la muerte, aquella escena tan terrible se hundió en su mente y en su ser ya que el parecido que tenía con su mejor amiga era un golpe en su corazón, era como ver a Bulma a punto de morir, no podía soportarlo. Pero se armó de valor y camino hasta ellas donde una la miro con odio en su rostro y la acusó: —Es tu culpa. Ellos venían por ti, no por ella.

—No puedo negar ese hecho. —Declaró Milk aceptando con tranquilidad aquellas palabras. —Pero puedo redimirme ofreciéndoles libertad.

—¡No queremos nada tuyo! —Grito otra con rabia.

—¡Llamen a los soldados! —Empezó a decir otra mujer caminando hacia las puertas. —Vamos a entregarte y...

—¿Y qué? —Le silencio Lazuli con su cuchilla que se posó sobre la garganta de la mujer que buscaba delatarlas.

—Yo quiero ayudarlas...

—Nosotras no...

—Chicas... —Arrastrando la voz con sus últimas fuerzas, Maron habló. Ella estaba perdida, su fín había llegado, pero quería que sus compañeras vivan lejos de las garras de aquel señor feudal que tanto daño les había hecho.

—...Ya no... ya no puedo ayudarlas... o protegerlas. —Sintió la garganta seca, y tosió sangre.

—...vayan con ellas.

—Maron... No podemos dejarte... —Comenzó a llorar la misma mujer que quería llamar a los guardias.

—...mi vida fue miserable, pero quiero que mi muerte sea valiosa. —Lágrimas se escaparon de sus bellos ojos azules, Milk se sintió terrible, otra muerte más pesaba sobre ella. —...Por favor...

—¡Maron! —Gritaron con angustia al ya no sentirla respirar, los vestigios de belleza de la mujer se fueron apagando al igual que la luz de sus ojos que se tornaron opacos, sin vida.

—No podemos esperar, debemos irnos ahora. Al ver que ya no está en el calabozo volverán. —Ordenó Lazuli.

Con los ojos llenos de lágrimas, las mujeres dejaron el inerte cuerpo de Maron sobre el frío suelo, Milk se quedó con ella y con lágrimas en los ojos, arregló el cuerpo de Maron de forma que pareciera que estaba en un sueño profundo, ahí reconoció su katana corta entre la tela de sus vestiduras y con delicadeza la dejo sobre el pecho de Maron y la sujeto con sus manos. Era la única pieza de valor que podía coronar su acto de valor, una daga de decorado exquisito que le brindó valor a sus portadoras, a Milk cuando quiso matar a Freezer y a Maron cuando quiso hacer lo mismo con Zamasu.

Una prueba de su honor, fuerza y valentía.

Y tras aquella acción, corrió tras las demás para darles alcance.


—¡Nos acercamos cada vez más, todos alerta! —Bardock ordenó al reconocer el terreno cerca del Castillo del señor feudal, había calculado el tiempo perfectamente para tomar a los guardias de sorpresa entrada ya la noche.

—¡El olor es terrible! —Se quejó Bulma, montando de igual forma. En medio de pleitos y discusiones ella logro salirse con la suya para acompañarlos, con la condición de que se quedaría en las afueras del Castillo. —Es como...

—Carne quemada... —El viento había traído el olor del humo, el fuego y la sangre hasta ellos. Goku también lo había percibido.—¡Maldición!

Acelerando el paso avanzó más rápido todo el camino restante hasta llegar más cerca de su destino sólo para ver el paisaje, uno desolador y de muerte, el imponente castillo del señor feudal ardía en llamas y los gritos desesperados de las personas que ahí estaban pedían ayuda con miedo, desesperación y dolor.

—¡Milk! —Grito Goku, olvidando todo el plan, fue a todo galope en busca de ella imaginando lo peor.

—¡Ese inútil! —Dijo Vegeta para ir tras de su amigo y frenarlo en la locura que podría arruinar todo.

Llegaron a unas enormes puertas de acero, que estaban abiertas revelando el infierno mismo, decenas de cuerpos eran consumidos por el fuego, mujeres llorando siendo acorraladas por soldados de armadura desconocida. Al ver una escena tan denigrante, Goku y Vegeta se encargaron de derrotarlos para así liberar a aquellas pobres personas que corrieron lejos.

—¿Dónde están las mujeres? —Pregunto Goku a una de las sirvientas que había salvado.

—Están en ese edificio. —Con voz temblorosa, la mujer señaló el ala del Harem.

—¿Quién hizo todo esto? —Preguntó Vegeta.

—Fue un mercenario, atacó al llegar la noche. Derrotó a todos los guardias y asesino a Burter.

—¿Quién? —El guerrero no le creía, Burter era uno de las fuerzas especiales, derrotarlo era una hazaña. ¿Quién pudo hacerlo? No lo sabía, pero quien fuera debía ser muy peligroso...

—¡Hijo! —Llegó Bardock hacia donde estaban los jóvenes. Su katana estaba en su mano con manchas de sangre.

—Iré al edificio de las mujeres. —Hablo Goku.

—No sabemos quién está atacando este lugar, ir a ciegas es una sentencia de muerte. —Hablo Vegeta. —Lo más razonable sería...

—No voy a esperar, no cuando se que Milk está en peligro. —Corriendo entre el fuego, Goku se alejó sin escuchar.

Avanzo entre el fuegi, esquivo cuerpos y eliminó a algunos soldados que sorprendía en su camino, estaba cerca, estaba cerca. Pronto tendría a Milk de nuevo y estarían juntos finalmente...

La preocupación y ansiedad que emanaba su corazón era rauda.

—¡Estoy harto! —Los sorpresivos gritos de un cruel hombre llamaron su atención. —Preguntaré una última vez. ¿Dónde está?

Un guerrero en armadura casi esmeralda manchada con sangre, apuntaba su arma a una anciana mujer que suplicaba clemencia.

—No lo sé, le juro que no lo sé. —La pobre mujer lloraba arrodillado, pidiendo misericordia.

Cansado de la situación, el guerrero suspiró para decir: —Te creo

—¡Alto! —Gritó Goku al observar al hombre que se ponía en una posición determinada para atacar, y vió que de un solo movimiento cortó la garganta de la mujer hasta el otro extremo, separandola del cuerpo en un solo tajo, la cabeza cayó rebotando y el cuerpo decapitado cayó al otro extremo.

—¡Vaya, otro guardia del Castillo! —Zamasu estaba sorprendido por aquella intromisión. —Crei que había eliminado a todos.

—Te equivocas, no soy un guardia de este castillo.

—¿Serás el héroe acaso? Eres un pobre guerrero, no pierdas tu tiempo y valora tu vida. —Con desprecio lanzó aquellas palabras, al parecer estaba muy molesto por algo.

Había llamado a Goku "Guardia del castillo" lo que significaba que él era el causante de todo ese desastre.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Preguntó Goku, dispuesto a luchar contra aquel sujeto que sólo parecía matar por diversión.

—¿No te irás? —Con poco interés por la batalla, señaló: —No eres digno de pelear conmigo, pero si insistes en tu terquedad prepárate para unirte a la pila de cuerpos.

La rapidez de los movimientos del guerrero desconocido era evidente, pero Goku frenada cada golpe con su katana, el sonido del filo de cada espada que empuñaban cortaba el aire en una lucha violenta. El acero chocando fuertemente con cada golpe era un espectáculo.

—Nada mal, para ser un simple soldado. —Sorprendido por las habilidades de su oponente Zamasu decidió ejercer su fuerza completa para acabar con aquel niño. —Pero tú potencial muere aquí.

Arremetiendo directamente en el corazón de su enemigo avanzó rápidamente, para atravesarlo pero aquella katana tan filosa sólo chocó contra el aire.

《No puede ser》 Pensó Zamasu 《Nadie esquiva este ataque》

—Me temo que serás tú quien termine aquí. —Goku, quién había evitado el ataque con rapidez, logró empuñar su espada para cortar ligeramente la mano de su oponente. —Ahora dime ¿Por qué atacaste este lugar?

—¡¿Piensas que has ganado?! —Estaba furioso, nadie podía contra él y ese mocoso había herido su mano, desquiciado tomó impulso para atacar nuevamente, pero esta vez sus movimientos fueron torpes y desequilibrados, así que cayó.

De su armadura un artefacto salió disparando, revelando una suave y decorativa katana.

Una que Goku reconoció de inmediato. Y así su cordura se fue tan rápido como llegó su furia.

—¡¿Qué haces con esto?! —Dejó su espada a un lado para usar los puños y golpear el rostro de aquel sujeto. Lo sujeto del cuello para que lo viera directamente a los ojos. —¡Dime! ¡¿De dónde la sacaste?!

Zamasu sonrió divertido, ahora entendía todo. Ese guerrero estaba ahí por su amada, esa mujer impertinente que había intentado matarlo y había terminado atravesada por el filo de su espada. Una situación muy divertida para él, esas mujeres se habían burlado en su cara y cuando regresó para matar a cada una de ellas encontró a la mujer sin vida y con su delicada daga cubriendo su marchito cuerpo.

Ahora debía decirle eso... pero la risa le podía. Una historia trágica...

—¡¿De qué te ríes?! ¡Habla!

Goku estaba perplejo, no entendía la risa de esa persona, quería respuestas ahora.

—¿Acaso hablas de aquella mujer? —Goku quedó frío ante esas palabras.

—¿Qué mujer?

—Esa estúpida intento matarme usando esa triste katana corta, tuve que defenderme desde luego. —El cinismo en su voz era evidente, le divertía, bastante. —Entiendes, como guerrero, que tuve que matarla en defensa propia.

No podía creer lo que escuchaba, era imposible, no estaba pasando.

—¿Qué...? —Apenas podía respirar, un nudo se había instalado en la garganta de Goku.

—Cuando regresé para ver si seguía con vida, sus amigas la dejaron en una posición angelical. Me sentí mal después de todo, ya sabes era una preciosidad...

Perdió el control, la mente se le había nublado, sus manos se movían solas dando golpe tras golpe que impactaban el rostro de ese asesino. El odio que fluía por su cuerpo fue un catalizador que lo lleno de adrenalina, ejerciendo una fuerza incontrolable e inhumana en cada movimiento que hacía.

《¡Lo mataré con mis manos!》

Un instinto salvaje se había apoderado de él, su rabia crecía con cada puño que lanzaba. Su odio aumentaba...

—¡No es cierto! —Gritaba sin control. Sus manos se habían llenado de sangre, la de Zamasu, la de él mismo, pero siguió descargando todo contra él. —¡No lo hiciste! ¡Maldito!

No importaba cuantos golpes le estrellara en la cara, ninguno compensaba lo que sentía el dolor, la rabia, la culpa, la ira, la tristeza. Gotas le cayeron por los ojos, pero totalmente concentrado en lo que hacía no sentía sus propias lágrimas.

—¿No me crees? —Escupiendo sangre, Zamasu miro divertido como un guerrero se convertía en bestia. Todo por una doncella.

—¡Cállate!

No iba a escucharlo, no lo haría. No...

—Te mostraría su cuerpo, pero llegaste tarde. —Otro golpe lastimó su rostro, pero este ya estaba adormecio por el dolor. Zamasu seguía divertido.

—¡No..!

—¿Ves eso? —Señaló un área donde los cuerpos ardían en llamas. —Lanzamos su cadáver ahí.

—No...

—Debiste llegar más rápido. ¡Eres un pobre tonto!

—¡No te lo perdonare! ¡Nunca! —Tomando la misma katana corta que Milk debió usar antes de morir, atravesó el cuerpo de su asesino.

—¿Sabes que es más divertido? —Con sus últimas fuerzas, Zamasu miro intensamente los ojos negros del guerrero, los ojos de Goku estaban llenos de odio. —Matarme no la traerá a la vida.

Era una verdad absoluta.

Goku no supo cuanto tiempo estuvo golpeando el rostro del muerto, pero apenas reaccionó cuando escuchó la voz de su padre.

—¡Hijo! —Corrió Bardock hasta donde se encontraba. —Buscamos por todas partes pero no... ¿Goku?

Afinando mejor su vista, percibió la sangre de sus manos, su hijo golpeaba un cadáver que parecía haber sufrido una muerte terrible.

¿Acaso...?》

—¿Goku? ¿Qué fue lo que...?

—Yo lo mate, debía morir. No merecía vivir, no después de lo que...

—Hijo... —No hacía falta explicar más, finalmente lo había visto, aquella katana que le habían regalado a su prometida.

Ahora yacía con sangre a un lado del muerto.

—Ya no está... —Decirlo por si mismo rompió su corazón, se hacía añicos. Ya no sentía valor, no sentía nada... —Milk no está...

El dolor de la pérdida lo abrumo, sus recuerdos de ella lo llenaron, justo en ese momento la recordaba perfectamente: Su sonrisa, sus ojos, su cabello, sus labios... Ya no estaba más, no pudo verla ni una última vez, pensó en como ella debió sentirse. Seguramente Milk pensó en él y en lo mucho que lo amaba...

Las lágrimas continuaron su recorrido, no podía, ¿Qué iba a hacer ahora? Sin ella no sentía las fuerzas de pelear o las ganas de vivir, todo se había esfumado, todo se había ido con ella. No lo soportaría... No podía...

Y el que Milk ya no estuviera hizo que parte de Goku muriese también, y con él mismo hecho pedazos el vacío lo hundió.

Continuará...


Perdón por haber desaparecido! Pero ahora estoy de regreso, estaré poniendo al día en esta plataforma por si me borran mi cuenta en Wattpad.
Pueden seguirme en mi página donde subo escritos al azar y algunos spoilers, es en Facebook: Lya Ouji fanfictions page.
Gracias por todos sus comentarios, en cuando descubra como responderlos lo haré pero créanme que los leí todos gracias!!!