Parte 13: ELLOS NO SON MI FAMILIA
Yulia abre los ojos, busca a Lena con la mirada en la habitación, pero no la encuentra, voltea hacia el reloj que estaba junto a la cama y ve que son las 4 de la tarde.
¿Dormiste bien? – preguntó una voz que Yulia conocía muy bien, era de Lena quien estaba recargada en el marco de la puerta del baño usando solamente una bata blanca
¡Mejor que bien! – exclamó Yulia – ¿llevas mucho tiempo despierta? –
Solo unos 20 minutos, estaba a punto de tomar un baño, ¿me acompañas? – preguntó la pelirroja de manera provocativa y esbozando una sonrisa.
Y como si Yulia estuviera en una carrera contrarreloj saltó desnuda de la cama, se dirigió corriendo hacia la pelirroja y besó sus labios, Lena tomó su mano y la guío hacia dentro del baño donde ya las esperaba una pequeña tina con agua caliente acompañado de un encantador aroma similar al que emanaba habitualmente la pelirroja. Yulia cedió a sus impulsos y comenzó a besar el cuello de su amada novia, gracias a su encuentro de unas horas atrás la morena desarrolló la teoría de que a Lena le excitaba que hiciera eso, y ahora era el momento de probar dicha teoría; así que lentamente deshizo el nudo de la bata y cuidadosamente fue apartándola del cuerpo de la pelirroja hasta que quedó desnuda al igual que ella, nuevamente besó su cuello y hombros de lado a lado. La pelirroja hizo un gesto invitando a su amaba a seguirla a entrar a la tina, después de sumergirse brevemente en el agua, se sentó en un extremo de la tina con los brazos abiertos, Yulia como hipnotizada no paraba de mirar cada una de sus acciones, después la morena se acercó más a ella para besar aquellos hermosos y blancos senos, que aun sobresalían del agua, se tomó el tiempo necesario para disfrutarlos, los lamía, los probaba y en un momento comenzó a mordisquear suavemente los rosados pezones, provocando que la pelirroja quien ya la abrazaba mientras gemía, ahora gimiera más fuerte
Perdóname – se disculpó la morena
¡No Yul… me gusta… sigue! - dijo Lena de modo suplicante.
No sabía si había sido el tono de voz, o la expresión que la pelirroja hizo al momento de la solicitud, pero Yulia no pudo disimularlo, se estaba excitando con solo ver a su pelirroja deseante de más placer, besó profundamente los labios de su novia mientras bajaba una mano por el cuerpo de la blanca chica, disfrutando cada centímetro del trayecto, recorriendo pechos, abdomen, cadera y la parte superior de las piernas hasta llegar a la intimidad de Lena, tocó el clítoris de la pelirroja y sintió como la chica se estremecía
¡Aahhh! – gimió Lena interrumpiendo el beso
Yulia aprovechó este momento para volver a bajar su cabeza hacia los enormes y empapados senos de la pelirroja. El rostro cuello y hombros de la chica se tornaba del mismo color que su cabello, mientras dejaba escapar pequeños gemidos al sentir la lengua de Yulia dibujando círculos en sus senos, un gemido de Yulia llegó al sentir un movimiento inesperado de la pierna de Lena tocando su intimidad, la pelirroja se percató de esto y tomó la cadera de Yulia dándole a entender que se posicionara de cierta manera, la morena lo hizo y ahora estaba hincada con una de las piernas de Lena entre las suyas. Una vez en la posición deseada por la pelirroja, Yulia regresó a lo que estaba haciendo instantes antes, lamía, besaba y succionaba los pezones de Lena, a la vez que con su mano tocaba la intimidad de su novia, recorriéndola delicadamente, dando un leve masaje, rosando suavemente su clítoris. A pesar de estar en agua caliente, ambas chicas sentían la excitación y el cambio de temperatura de la otra; la respiración de la pelirroja empezaba a agitarse, Yulia supo que Lena ya estaba lista y detuvo brevemente el juego que tenía con sus pechos para contemplar esos hermosos ojos verdes
Te Amo – dijeron ambas al mismo tiempo antes de unir sus labios en un beso, el cual se vio interrumpido por un gemido de Lena al sentir como Yulia introducía sus dedos en ella.
La pelirroja se estremeció, arqueó ligeramente su espalda y sintió como la ágil mano de Yulia salía y volvía a entrar lentamente en ella, esta vez no hubo molestia alguna como la primera vez, al contrario, lo disfrutó desde el inicio. Sin darse cuenta, los gemidos subieron de tono hasta convertirse poco a poco en gritos de placer, pero la pelirroja no se quedaría atrás, tratando de recuperar un poco el control de su cuerpo y de la situación, movió su pierna tocando nuevamente la intimidad de Yulia, sintiéndola aún más caliente que el agua que las rodeaba, causando que la chica se sobresaltara. La morena empezó a frotar su sexo contra la pierna de la pelirroja, y de su boca empezaron a salir gemidos que la chica de rizos rojos disfrutaba escuchar.
Lena miraba aquellos iris azules entrecerrarse, contemplaba los movimientos que su novia hacía, era fantástica, se excitaba al ver sus pequeños senos bronceados subir y bajar, tenía enfrente a una mujer completamente hermosa, la pelirroja colocó una mano en el trasero de la morena, presionando sus glúteos, y la atrajo más hacía ella, Yulia al sentir esto aumentó el ritmo de las embestidas que hacía con su mano, a la vez que se frotaba más y más contra la pierna de la pelirroja quien sentía el clítoris y los labios de su novia masturbándose con ella en cada movimiento.
¡YUL…! - gritó Lena.
El placer era tanto que la pelirroja ya no podía articular palabras, gemidos y gritos eran lo único que se escuchaba en aquel lugar, para Yulia esto era como música para sus oídos, ¡No!, esto era incluso mejor, mejor que cualquier melodía que Yulia hubiera escuchado o compuesto jamás, mejor que cualquier experiencia que había tenido en toda su vida, esto no era solo sexo… esto era Hacer el Amor.
Con un movimiento de su mano, mucho más fuerte a los anteriores, Yulia hizo gritar aún más alto de placer a Lena, quien ahora arqueaba más su espalda. La morena sintió como sus dedos eran presionados por los espasmos y las contracciones, fruto del orgasmo que estaba provocado en el cuerpo de la pelirroja, quien también estaba presionando más fuerte su pierna en la intimidad de la morena causando también un orgasmo en ella. Después de un tiempo bastante considerable, Yulia ya no pudo más y el cansancio la venció, dejándose caer sobre el blanco pecho de la pelirroja, la morena estaba a punto de sacar sus dedos, pero sintió la mano de Lena impidiendo dicha acción
Déjalos un rato más… por favor… – dijo Lena con dificultad debido a lo agitada que se encontraba, la morena asintió y sintió como los cálidos brazos de la pelirroja la rodeaban.
Poco a poco ambas fueron recuperando el aliento, Lena con una mano toma un poco del agua que las rodea y la vierte con mucho cuidado en la cabeza de Yulia repetidas veces para relajarla, mientras que con la otra mano acaricia la espalda de su novia; la morena por su parte tiene los ojos cerrados, disfruta lo que Lena hace, ninguna quiere que ese momento acabe. De pronto, el momento se ve interrumpido por el sonido del estómago de la pelirroja como anuncio de que ya tenía hambre, causando que Yulia ría y levante la mirada para verla
Pensé que estabas dormida – dijo Lena con la cara toda roja de vergüenza
En realidad, si me estaba quedando dormida pero tu estómago me despertó – dijo Yulia riendo
Lena se disculpó, pero Yulia explicó que solo lo decía a manera de broma.
Yo también tengo algo de hambre después de todo ¿qué te parece si salimos de aquí y comemos algo? – preguntó la morena mientras se ponía de pie
Me agrada la idea, ya es tiempo - dijo Lena, mientras veía sus ya arrugados dedos debido al extenso tiempo que llevaban sumergidos en el agua.
Yulia le dio un tierno beso a su amada y después le ayudó a levantarse y salir de la tina. Una vez ya secas y vestidas, fueron a la cocina, comieron un par de sándwiches mientras miraban por la ventana, la tormenta ya había pasado y ahora las máquinas quitanieves hacían su trabajo despejando las calles de la ciudad, ahora ya se veían algunas familias en las calles, disfrutando con los niños sus regalos recién abiertos.
Dasha de seguro ya está usando su trineo – dijo Lena, recordando el regalo que sus abuelos le habían dado a la pequeña la noche anterior, dio la última mordida a su sándwich
Probablemente, mi hermano estaba más emocionado que ella de estrenar ese juguete, cuando éramos niños él también tuvo uno parecido – dijo Yulia riendo
Yul, pronto oscurecerá y… - titubeó Lena
Lo siento, ¿ya quieres que me vaya? – preguntó Yulia
¡No! No para nada, es solo que no quiero que tengas problemas en casa – explicó Lena
Entonces, ¿quieres que me quede? – cuestionó coquetamente la morena
Si – dijo la pelirroja desviando la mirada, Yulia se acercó a ella tomó su rostro con un mano para que la volteara a ver y la beso
Entonces me quedaré – dijo Yulia y volvió a besarla
La alegría de la pelirroja era más que evidente al saltar hacia Yulia y rodearla con sus brazos. Por su parte Yulia llamó a su casa para avisar que dormiría con Lena esa noche. Las chicas pasaron la tarde platicando y viendo películas, llegada la noche ya no tenían hambre, así que solo bebieron un chocolate caliente. Juegos de besos y caricias por parte de ambas surgieron, y poco a poco fueron subiendo de tono, y poco tiempo después ya estaban desnudas, contemplando y tocando suavemente sus cuerpos, dejándose llevar por el amor y el placer, fueron tantas veces durante toda la noche que perdieron la cuenta, terminaron exhaustas. Había sido una navidad maravillosa, la mejor de sus vidas, Lena era más feliz que nunca, amaba a Yulia y era bien correspondida, la pelinegra por su parte no cabía de tanta alegría, Lena era todo lo que ella jamás esperó conocer, mucho más de lo que alguna vez pudo haber deseado, no la dejaría jamás, sentía unas enormes ganas de protegerla y de hacer todo por ella, se amaban y amaban demostrárselo.
A la mañana siguiente Yulia despierta, su amada pecosa aun duerme, Yulia va a la cocina y prepara el desayuno, Lena aparece un rato después usando la bata blanca del día anterior
Buenos días dormilona – saluda Yulia
Buenos días Yul, ¡qué bien huele! – exclamó la pelirroja
¿Café? – pregunta Yulia
Lena asiente y las chicas desayunan juntas. A media mañana Yulia regresa a su casa, toda su familia está ahí, la reciben con gusto, Yulia está tan feliz que no puede disimularlo, Dasha corre hacía su tía y le da un fuerte abrazo y la invita a jugar, ahora estaban en la sala armando unos bloques
¿Y bien?, ¿usaste protección, o ya me voy haciendo a la idea de que pronto seré tío? – preguntó Oleg Jr.
¡Cállate idiota! – dice Yulia a la vez que le da un puñetazo a su hermano en el brazo
¡Vamos Yulia, no te hagas!, todos sabemos lo que pasó, no hace falta que nos lo expliques – dijo Oleg jr.
¡No iba a hacerlo de todos modos! – le gritó Yulia
Oleg no te metas en la vida privada de tu hermana – lo regañó Larissa
Mamá, solo bromeo, me da mucho gusto por ella, tan solo mira son la sonrisita con la que llegó, no se lo que haga Lena con ella, pero funciona, ya no anda de mal humor - dijo Oleg jr.
Por cierto, hija ¿por qué no vino Lena, creí que vendría contigo? – preguntó Oleg
Hoy acordó visitar a sus padres, pero la invité a venir mañana – explicó Yulia
Ella siempre es bienvenida, no necesita invitación – dijo Larissa
Lo se mamá, ella agradece eso – dijo la morena.
Yulia pasó un día muy tranquilo en compañía de su familia. Mientras tanto, en otra parte de la ciudad Lena llegaba a la enorme casa de sus padres, los saludó y todos se desearon feliz navidad, para evitar un interrogatorio ella solo les dijo a sus padres que la navidad la había pasado en compañía de amigos y que eso mismo planeaba hacer para fin de año. Lena les entregó un par de regalos, a Inessa unos pendientes con rubies, y a Sergey un reloj, Lena recibió por parte de su madre un largo y elegante abrigo negro, y su padre le entregó un álbum que contenía fotos de Lena desde que era una bebé, incluyendo algunas con sus padres y su abuela, además tenía una linda dedicatoria:
"Mi niña Elena, siempre serás mi motivo, mi mayor orgullo y mi mayor creación, me siento privilegiado de ser tu padre, ánimo en todo lo que quieras en la vida, que yo siempre te apoyaré".
Lena quedó conmovida, no solo por lo que acababa de leer si no porque su padre, un hombre que, a pesar de siempre estar ocupado, esta vez se había tomado el tiempo de elaborar algo así para ella, y es que habitualmente los regalos de sus padres eran cosas costosas adquiridas en una tienda o algún libro heredado relacionado con medicina, la chica agradeció el regalo.
Horas más tarde sonó el timbre de la casa, eran los Kuzmanovic, la familia completa había llegado, y lo que Lena menos quería que pasara, pasó, Sasha apareció. Los recién llegados traían diversas bolsas y paquetes de comida, evidentemente todo ya estaba planeado, ¿por quién?, era más que obvio que la madre de Lena tuvo que ver en todo esto. La chica saludó a todos y cuando se encontró con Sasha, solo le dijo un:
"Buenas tardes, Aleksander" –
El hombre devolvió el saludo a la vez que sonreía, Lena conocía muy bien ese gesto que hacía, una sonrisa tan hipócrita y falsa como el mismo, ¿acaso nadie más lo notaba?, en ese momento el celular de Lena comenzó a sonar, ¿eso era algo afortunado?, probablemente sí
Disculpen, debo atender esta llamada – dijo Lena y se fue a otra parte de la casa
¡Hola Pecosa! ¿cómo va todo? - dijo Yulia al otro lado de la línea
¡Yul, no sabes cuánto gusto me da escucharte! – exclamó Lena con un alivio que no pasó desapercibido por su novia
Me halagas, pero dime ¿pasa algo?, te escuchas angustiada – preguntó la morena
Lena explicó la situación a Yulia, ésta trató de no enojarse y se contuvo de ir al rescate de su amada cuando ésta le explicó que ella podía manejarlo, optó por mejor tranquilizarse, duraron hablando un rato, hasta que Lena escuchó como su madre la llamaba
Por favor avísame si necesitas algo, no importa lo que sea, ¡Adiós pecosa! –
¡Adiós, mi amor! - se despidió Lena.
En ese momento Inessa entró a donde estaba Lena
Hija, te estamos esperando para comer – dijo Inessa
Si mamá, ya terminé – respondió Lena
La chica estaba un poco preocupada de que su madre hubiese escuchado algo de lo que habló con Yulia, pero aparentemente no había sido así porque no recibió ningún comentario al respecto. Pasaron al comedor, y Lena se sentó lo más lejos que pudo de su exesposo; como siempre, el trabajo fue tema de conversación, eso no le gustaba a la chica, por supuesto que podía responder y seguir con el tema, pero en verdad no quería hacerlo, esa clase de pláticas le resultaban aburridas, esa era un gran diferencia entre los Volkov y su familia, o entre sus amigos y su familia, con ellos el trabajo era algo de segundo o tercer plano, no era la prioridad, por el contrario se podía distraer y desestresar, tal vez no estaba haciendo lo correcto al compararlos, pero no podía evitar al menos pensar en ello, luego su pequeña morena vino a su mente, ¿qué estaría haciendo?, ¿acaso estará jugando con Dasha?, no podía esperar a verla, abrazarla, besarla y…
¡¿Lena?! – la llamó Inessa en un tono elevado
¿Si mamá, qué decías? – preguntó Lena, tratando de verse tranquila al sentir sobre ella las miradas de todos
¿Te preguntaba si terminaste de revisar el listado de aparatos que solicité? – preguntó Inessa
Ah si mamá, ya lo tengo listo, te los enviaré mañana – respondió Lena.
Después de la comida pasaron a la sala para seguir platicando, pero Lena prefirió subir a la que era su antigua habitación, se acostó en su cama mirando al techo, duró un rato ahí, mensajeaba con Yulia y con Tasya, quien le informó que iría a Moscú junto con Vadim el 2 de enero y se quedarían una semana, se estaban poniendo de acuerdo para verse y salir, pero en ese preciso momento Inessa entró
¿Elena Katina que pasa contigo?, ¿por qué no bajas?, tenemos invitados que vinieron a verte y tu solo te encierras en tu habitación como una adolescente malcriada – la regañó Inessa
En primer lugar, mamá, ellos son tus invitados, a mi ni si quiera me agradan, en segundo lugar, estaba a punto de irme ya a mi departamento – respondió Lena en un tono molesto mientras se levantaba de la cama.
Inessa estaba anonadada, Lena jamás le había hablado así, ¿cómo se atrevía, y cómo se atrevía a hablar así de los Kuzmanovic?, ellos la conocían desde siempre, también eran como sus padres.
¡¿Qué es toda esta actitud Elena?! – preguntó Inessa enojada
Mamá, no es mi intención ser grosera contigo, pero sé muy bien que tu los invitaste, yo vine a verte a ti y a papá, para pasar un buen día con ustedes, pero no podemos tener un momento a solas en familia porque siempre quieren meter a los Kuzmanovic en todo lo que hacemos – dijo Lena aún más molesta, con las manos a los lados de su cuerpo vueltas puños
¡No seas malagradecida!, ellos son familia, hacen todo por nosotros y nosotros por ellos, Sasha vino hasta acá para verte y ahora tu estás aquí haciendo berrinches y evitándolo – le reclamaba la mujer
¿Mamá, cuándo vas a entenderlo?, ¡Aleksander y yo desde hace mucho que ya no estamos casados, YO NO QUIERO VERLO A ÉL Y ELLOS NO SON MI FAMILIA! – gritó Lena
¿Qué está pasando aquí? – preguntó Sergey entrando a la habitación.
Lena respiró profundo para calmarse, Sergey observaba a su esposa, la imponente mujer también tomaba aire y se acomodaba el cabello para regresar a su habitual postura de rectitud.
Lena ¿puedes bajar por favor?, queremos hablar unas cosas contigo, son respecto a la nueva clínica – preguntó el hombre
Lena estaba dudosa, en verdad ya quería marcharse, pero no quería ser grosera con su padre o sentir que lo defraudaba de alguna manera, así que accedió. La casa era muy grande así que era poco probable que los invitados de abajo escucharan los gritos de hace un momento, esto tranquilizaba a Lena, no tenía ganas de darle explicaciones a nadie y menos a ellos. La chica respiró profundo, y tratando de aparentar de que no pasaba nada bajó las escaleras y se acercó a la sala
Lenita, que bueno que ya volviste – dijo la señora Kuzmanovic
Mira acércate, queremos colocar unas divisiones aquí, pero necesitamos saber si eso afectaría la funcionalidad del laboratorio – dijo el hermano mayor de Sasha
Minutos más tarde, los padres de la chica aparecieron, mostraban tanta serenidad, como no hubiera sucedido nada. Por otro lado, Lena atendió todas las solicitudes y observaciones que le hacían, no esperaba tener que trabajar en vacaciones, pero que se le iba hacer, a fin de cuentas, ella dirigía el proyecto, además procuraba no mirar a Sasha, apenas y cruzó palabras con él un par de veces en toda la tarde, sin embargo, sentía qué el si la miraba repetidas veces y eso era desagradable. Conforme pasaban las horas empezaron a dejar el trabajo de lado cuando el alcohol iba embriagando a varios de ellos, Lena por su parte había bebido una sola copa de vino en todo el día por lo que ella estaba bien, tan pronto el sol empezaba a ocultarse se despidió educadamente de todos, esperaba algún comentario o regaño por parte de sus padres, pero no fue así, para su sorpresa la dejaron ir tranquilamente, quizás era porque ya andaban subidos de copas.
