—Tuvimos que ponerte placas en dos costillas —explicó el médico mostrando las radiografías a Luka, quien sonrió de medio lado, considerando seriamente balancearse en la silla de ruedas y aprender un par de trucos—. Tienes tres tornillos en la pierna derecha, sentirás algo de presión al caminar un par de semanas, pero esperemos que pase pronto. La parte que nos preocupaba más era tu costado derecho, había incrustaciones óseas en el pulmón y temíamos que hubiera una perforación peligrosa. La costilla rota tenía una lesión mal cicatrizada.

—Sí, hace unos meses cuatro imbéciles se metieron a mi casa —explicó Luka fingiendo desinterés, pensando en que ahora uno de esos imbéciles a los que se refería era de sus mejores amigos y esperaba por él en el lobby.

—¿Por qué no acudiste al médico en ese entonces?

—La última vez que fui por una costilla rota dijeron que sanaría sola —respondió ingenuamente Luka, consiguiendo que el médico, frustrado, soltara un carraspeo por lo bajo.

—Bueno, señor Couffaine, la próxima vez que le pase algo a esa costilla, viene directo. No queremos arriesgar los pulmones de un artista, ¿o sí?

—No —respondió Marinette poniendo las manos en los hombros de su esposo al verlo enarcar una ceja, listo para soltar una ironía—, no queremos.

El médico consultó su tabla antes de apagar la lámpara de la radiografía y preparar los estudios para entregárselos a los Couffaine.

—Les dieron ya los medicamentos, analgésicos principalmente. Algunos antibióticos, debe ser preciso con sus tomas, señor Couffaine, o las suturas podrían infectarse.

Luka asintió una vez antes de poner una mano sobre la de Marinette, sonriéndole.

—No creo que esta mujer extraordinaria me permita olvidarlo.

—Bueno, después de haberle repetido por enésima vez su situación actual —ironizó el médico con una sonrisa jocosa antes de tenderle una mano a Luka—, puede usted retirarse, señor Couffaine, y espero no tener que verlo pronto por aquí, sinceramente.

—Doc, el sentimiento es mutuo —afirmó el guitarrista aceptando el apretón y sonriendo gustoso, antes de que Marinette le empujara hacia la salida.

Vio sonriente a Colette con un ramo de flores, y aunque esperó recibirlas en su regazo cuando la vio avanzar hacia ellos, le tomó por sorpresa verse rebasado y admiró con ternura la forma en que entregó el arreglo al médico, haciendo sus mejillas sonrojarse y soltar una risa floja.


96.-Las cosas en orden


(Imperio - Fake Idol)

Andree hizo la convocatoria en cuanto supo que Luka fue dado de alta.

Ni siquiera tuvo tiempo de agradecerle a Denisse por la llamada escueta, aunque la asistente no esperaba otra cosa. Para ella, la voz ahogada del rey caimán fue suficiente agradecimiento, y luego de haberlo acompañado dos o tres noches en vela, en llamadas, en audios que le ayudaran a no perder los estribos por la culpa que le consumía ante lo que había hecho…

Bueno. Ya se esperaba una reacción así.

Lo que nunca se esperó fue recibir el ramo de flores que llegó hasta su oficina con una tarjeta de agradecimiento firmada a puño y letra por el rey caimán, dirigida "a la calma de mis tormentas".

¿Perdida?

Lo estaba.

Los reptiles recibieron la convocatoria. Luka y Marinette supusieron que todos recibieron aquella invitación luego de hablar con Erik y Colette. Por Dios, si hasta Oliver tenía un mensaje del rey donde lo citaba en Les Reptiles a las ocho al día siguiente.

Ellos no lo sabrían, todo el cuchicheo entre otros miembros de la banda, la manera en la que Dean Belmont había buscado a sus amigos más cercanos para asegurarse de que había entendido el mensaje. Adele en persona marcándole a Erik, Celine buscando a Colette en el Chat. Y todos sintiendo una emoción en consonancia…

Respeto.

Luka había llegado al hospital en la madrugada del lunes, había salido de la operación casi a la noche siguiente, había pasado dos días más en estado de coma, y luego siete más en un vaivén entre la vigilia y la inconsciencia. Le dieron el alta al día siguiente y todavía pasaron veinticuatro horas más antes de que la noticia fuera oficial en los medios.

Sabían que eso los dejaba fuera de la contienda.

Por lo mismo, no entendían por qué los habían llamado.

Luka entró a Les Reptiles empujado por Erik; Marinette, Oliver y Colette entraron después. Las conversaciones se ahogaron a la llegada del equipo del Olimpo, miradas cayendo pesadas sobre ellos, sonrisas de orgullo, risas nerviosas.

—Cobra Rey —un murmullo primero.

—Cobra Rey —seguido de una frase más consistente.

—Cobra Rey —convirtiéndose poco a poco en algo más.

—¡Cobra Rey!

Una celebración.

Luka alzó las manos, divertido, recibiendo las ovaciones con una mueca de dolor, regodeándose en los gritos de los presentes; no solía disfrutar las atenciones que la gente le brindaba, o al menos no las que los reptiles tenían con él, pero ahí, alzando un puño mientras escuchaba en canto embravecido de sus iguales, se permitió gozar el reconocimiento de la gente que le hizo saber que pertenecía a ese lugar.

—¡Cobra rey!

Sí, Luka Couffaine era ahora poseedor de aquel título, Cobra Rey, la serpiente más poderosa del herpetario de Andree.

—¡Cobra rey!

El único hombre sobre la faz de la tierra que había conseguido derrotar desarmado a un portador.

—¡Cobra Rey!

El que se ganó a puños y sangre el respeto de una ciudad completa.

—¡COBRA REY!

El silencio se hizo presente en la sala cuando Andree se levantó de su trono y alzó las manos. Luka y su equipo aprovecharon para buscarse un sitio en la barra y esperar.

—Contendientes, la intención original de la reunión de esta noche era dar a conocer la lista de equipos finalistas, ya que todos estuvieron de acuerdo en postergar esto hasta que el equipo Olimpo estuviera en condiciones de presentarse, pero ocurrió algo curioso en los días en los que nuestro estimado Cobra Rey estuvo hospitalizado…

Murmullos, sonrisas cómplices, miradas de reojo, el equipo del Olimpo se sentía dejado fuera de algo grande, porque de pronto todos parecían saber algo que ellos desconocían.

—Esto no me gusta —murmuró Colette entre dientes.

—Hasta ahora, solamente un equipo no ha declinado de la contienda, y fue el último equipo en ingresar.

Marinette y Colette intercambiaron miradas cargadas de sorpresa, Oliver ahogó una risa ante la expresión de pasmo de Erik, y Luka bajó la mirada, consternado.

Los equipos que habían llegado hasta la última contienda se levantaron, sus representantes llevando sus respectivas coronas de flores. Y como una imagen bíblica, uno a uno se dirigió a la mesa de Luka para rendir tributo al rey.

Las coronas fueron entregadas a las manos de Colette y Erik bajo la atenta mirada de Luka, quien contenía las ganas de llorar al saberse objeto de semejante reconocimiento.

No, el equipo no salía de su estupefacción. Marinette tenía las mejillas cubiertas por dos riachuelos que Luka compararía con el Aqueronte que guiaba a las almas a su juicio final. Oliver le abrazaba por los hombros mientras luchaba por deshacer el nudo en su garganta.

Denisse había llegado tarde a la cita para escuchar el prefacio, pero justo a tiempo para ver la última corona ser entregada mientras Andree volvía a levantarse de su trono.

—Las últimas rondas, para honrar las leyes de los reptiles, consistían en una pelea entre los equipos que…

—Estoy fuera —dijo Erik levantando la mano de las flores y avanzando un paso, tomando a todos por sorpresa—, si te conozco lo suficiente como presumimos, sé que nos pondrás a pelear entre nosotros, y sabes que no golpeo chicas.

—Imbécil —espetó Colette soltando las coronas en el regazo de Luka, mientras Oliver y Marinette la detenían por los codos para que no golpeara a su compañero.

—En mis condiciones actuales —continuó el muchacho ignorando a su amiga—, no sería capaz de hacerle frente a ninguno de los dos. Con todo y sus costillas rotas, Luka y Colette son perfectamente capaces de neutralizarme, y no es mi intención pelear con mis mejores amigos. Así que estoy fuera.

Colette había dejado de forcejear y miraba a Erik entre pestañas, todavía debatiendo entre creerle a su amigo o no, pero Marinette y Oliver no dudaron en soltarla y sonreírle a Erik con gratitud.

—Colette —llamó Luka acomodando las coronas en la mesa y atrayendo las miradas de todos.

—No inventes.

—Te debo la vida de Marinette, y te debo el que no estuvieras en la pelea. Tengo una deuda contigo que pretendo saldar hoy. Voy a declinar a mi derecho a elegir, y estamos a mano por lo de la pelea.

Colette respiró profundo, cruzando los brazos y levantando el rostro con arrogancia.

—Puedo aceptar eso —musitó renuente, entre dientes, preguntándose dónde estaba la trampa en aquello.

—Y mi deuda por su vida —continuó con dificultad y dolor mientras se levantaba de la silla para dedicarle una mirada ígnea al rey de los reptiles—, la voy a pagar peleando tu pelea.

—No, eso no —espetó la serpiente tomando a Luka por el codo al verlo avanzar medio paso hacia Andree—, no estás en condiciones de pelear —su voz salió ahogada, trémula, ni siquiera hizo amago de ocultar sus lágrimas, ni el dolor de saber que no podía hacer a Luka cambiar de opinión al respecto—, te va a matar.

—¡Pero —exclamó Andree haciendo una pausa dramática que hizo a más de alguno gruñir por lo bajo—, como no hay equipos dispuestos a contender, tenemos a nuestros ganadores entonces!

Las miradas de Luka y Colette cayeron sobre Andree, cargadas de incredulidad.

La serpiente soltó a su amigo para avanzar hasta Andree. El rey caimán sonrió divertido cuando Colette lo tomó por las solapas, observándole el rostro de hito en hito, tratando de encontrar la trampa en aquello.

—Explícate —exigió entre dientes, con voz siseante y gutural.

—Es cierto, había una pelea, entre los equipos —puntualizó divertido—, y luego otra para definir a los dos ganadores. Pero ustedes han decidido que ya se derramó suficiente sangre. Así que, Colette Faure, ganadora de la contienda, elige tu amuleto.

La chica empujó a Andree con fuerzas, el rey caimán dio un traspié antes de caer de sentón en su trono, riéndose por lo bajo mientras Denisse soltaba el aire y recuperaba la calma.

Colette pasó saliva con dificultad, comprendiendo que, de verdad, todo había terminado al fin.

—Quiero la indulgencia.

Murmullos por todos lados. Incredulidad, sorpresa.

¿No había sido la misma Colette la que había dicho que Andree no quería verla como reina?

—¿Perdón?

—Quiero transferir la indulgencia a otro miembro de la banda —repitió con voz ahogada, pasmada todavía, pero recordándose que no podía sentir alivio hasta que obtuviera lo que quería.

Andree sonrió complacido.

Colette acababa de darle justo lo que quería. Así que el rey caimán abrió los brazos y sonrió con pleitesía.

—Nómbralo y es suyo.

Colette retrocedió dos pasos, palideciendo, sintiendo que la abandonaba la adrenalina, la rabia y el terror.

—Louis Couffaine.

Andree frunció el entrecejo, bufó ofendido, su expresión se volvió despectiva, pero se recompuso y carraspeó acomodándose en su trono.

—Es suya —soltó. Volvió el rostro al costado, molesto por aquello, pero había dado su palabra y no podía echarse para atrás. Miró de nuevo a Colette antes de continuar—. Papá Couffaine puede volver a las calles y a la banda si quiere, la indulgencia es suya.

Colette cayó de sentón, libre al fin, libre de irse lejos, de huir con Oliver, libre de deudas. Porque para ella, hacer aquella concesión le significaba saldar la última deuda con Luka Couffaine.

El rey de las serpientes la había salvado de la oscuridad alguna vez, años atrás. Ahora ella le devolvía el favor.

A mano. Estaban a mano.

Andree levantó la mirada en dirección a Luka y sonrió complacido ante los labios apretados en un puchero inconforme, pero aceptando su destino al fin.

—Eso quiere decir que tú y yo tenemos cuentas pendientes… Pero primero tienes que sanar.

—Con todo y costillas rotas, te voy a partir la cara, Andree.

La carcajada del rey caimán relajó el ambiente.

—Veremos, Cobra rey. ¡Contendientes!

Tarros, vasos y copas al aire, un grito de guerra, de celebración, de victoria.

—¡SALUD!

.

(We are - Symphonic version, HAEVN)

¿Cómo afrontar aquellas caritas cargadas de reproche, tristeza y decepción?

Luka se sentía indefenso ante un ejército de gatitos defraudados, las miradas de sus estudiantes lo decían todo.

—La escuela no es lo mismo sin usted.

—El conservatorio es aburrido cuando no estás.

Luka soltó una carcajada antes de sostener sus costillas y hacer una mueca de dolor.

—Es un conservatorio —explicó dulcemente—, se supone que sea aburrido.

—No es justo.

—¡Sabes que no es justo!

Un mar de reproches obligaron a Luka a recargarse en el escritorio, dejando las muletas a su costado y tomando aire, cansado. No disfrutaba la idea de ignorar los comentarios de sus estudiantes, pero ¿qué más podía hacer excepto recibir el aluvión de reproches y permitirles una catarsis ahí?

Prefería mil veces que sus estudiantes se desquitaran con él, en lugar de causar revuelo ante el consejo. La única vez que él lo intentó casi lo expulsan.

Poco a poco las voces se fueron apagando, Luka escrutó las expresiones de sus estudiantes y sonrió melancólico al percatarse de que lentamente habían ido volviendo el rostro en dirección a Marinette.

La modista les sonrió con tristeza antes de encogerse de hombros.

Si ella no podía hacer más por aquellas apelaciones, ¿qué esperanza tenían?

—Miren, quiero hacer algo —comenzó Luka antes de tomar sus muletas y dirigirse a la silla de ruedas—, primero, tenemos un mes para dejarlos listos para humillar a los profesores del consejo. Aunque ya están listos, estoy seguro de que Marcel hará algo para dificultarles los exámenes.

—Si nos sube más el nivel estamos perdidos —bromeó René al fondo, cruzado de brazos y alzando una ceja altaneramente.

Risas entre los estudiantes.

—No estoy muerto —continuó Luka—, y de todos modos, ustedes pasan de grado. Íbamos a dejar de vernos tarde o temprano. Ok —se adelantó al escuchar a varios tomar aire, posiblemente para una apelación—, ya no voy a estar en el instituto, pero no pueden decirles nada por estar en un grupo de whatsapp conmigo. Saben la dirección del Chat Lunatique y saben que frecuentemente estamos ahí. Nos seguimos en redes sociales y tienen el teléfono hasta de mi Marinette…

Más risas por parte de los muchachos.

—Si necesitan algo, les puedo dar la dirección de su oficina —ofreció Marinette consiguiendo que Luka le compusiera una mala cara, seguida de una mueca de dolor.

¡Ay, esas benditas costillas!

—Si necesitan algo, tienen mi teléfono —acotó serio—. Y siempre puedo asesorarlos. Cuando tengan dudas respecto a la música, o a la vida incluso, pueden encontrar en mí un profesor y un amigo. Eso nunca lo duden. ¿Estamos de acuerdo?

Afirmaciones tímidas, asentimientos de la cabeza, intercambio de miradas y de sonrisas, y Luka se unió a la sonrisa colectiva antes de levantar la mirada en dirección a sus consentidos.

—¿Alguien con caligrafía aceptable?

—¿Ya admitió que escribe con los pies?

La pregunta de Anna levantó risas entre los presentes, Marinette incluida. La chica se encaminó hacia el pizarrón y tomó el gis del escritorio a la pasada, dedicando una mirada de reojo para Luka, lista para apuntar.

—Las malas lenguas dicen que Marcel hará dictados en su siguiente evaluación oral. Vamos a aprender un juego. Antoine, René y Alissa lo tienen fácil. Ya los descubrí —acusó jocoso, alivianando al fin la tensión en el ambiente—, que marcel no se entere de que tienen oído perfecto, porque les hará la vida imposible. Erren una o dos notas cada cuatro bloques, será nuestro secreto. Los demás. ¿Seguimos?

.

Denisse sonrió empujando la silla de Luka una vez salieron del ascensor, los últimos días en Legend Records se sentían como el final de temporada de una serie. Incluso Lena estaba más considerada con ellos. Cuando Luka las citó en la sala de juntas a las cuatro, ninguna de las dos sabía qué esperar, fue una sorpresa ver dos contratos en la mesa.

—El primero es para ti —comentó el guitarrista entregando el puñado de hojas a su asistente y deleitándose ante su curiosidad—, de verdad quiero que seas mi representante. Los abogados de Adrien me hicieron el favor de revisar la documentación y hacer correcciones. Dime si te falta algo ahí y podemos arreglarlo.

—Lo voy a leer a detalle esta noche —prometió la joven cambiando las hojas a toda prisa—, ¿pero de verdad un mes de vacaciones te parece prudente?

—No son vacaciones para ti, son vacaciones para mí. No quiero estar viéndote los rizos todo el año.

Denisse le golpeó el hombro bueno valiéndose del contrato, haciéndolo reír con ganas antes de ahogar una mueca.

—El que ríe al último —canturreó Denisse por lo bajo antes de volver los ojos a su contrato.

—El segundo es con Legend Records —anunció el guitarrista volviendo la atención a Lena, que había admirado en silencio aquella interacción, preguntándose internamente por qué Marinette no tenía problemas con Denisse pero con ella sí—, Bad, seis canciones, dos meses, y luego una propuesta para grabar con Kitty Section.

—¿De verdad rechazarás la fama de un solista? Habíase visto antes —murmuró la mujer revisando los papeles—. Se lo haré llegar a mis abogados y te contactaremos en la semana.

—Genial.

—¿Tienen turno hoy?

—No —se apresuró a decir Luka—, tenemos un compromiso esta tarde.

—De hecho vamos tarde —anunció Denisse poniéndose de pie con el teléfono en la mano—, el carro aguarda por nosotros. Lena —concluyó guardándose el aparato y tendiendo una mano—, ha sido un placer hasta ahora.

—Para ella —añadió Luka con una mueca—, yo mejor de lejos y con un palito.

—Cuídate Luka —soltó Lena entre fastidiada y divertida.

—¿Es recomendación o amenaza?

La pregunta de Luka se vio rematada con una sonrisa divertida mientras el muchacho se dirigía hacia la puerta.

.

Adrien y Kagami sonrieron complacidos admirando el lugar, Luka, Marinette y Denisse llegaron un rato después.

El guitarrista por poco se echa a llorar al ver todo acomodado en su lugar.

Repisas llenas, estantes organizados, afiches en las paredes. Y el rincón de "hechos a mano" con el que soñó tanto tiempo.

—Está listo para su inauguración —prometió Kagami con una sonrisa sincera.

Las manos de Marinette acariciaron los hombros de Luka, la joven besó la coronilla de su esposo mientras él le acariciaba una mano con lágrimas en los ojos y murmuraba con un hilo de voz: Por fin.

—Justo como la pediste, Luka —anunció Marinette orgullosa, en un murmullo tenue—, tu tienda de instrumentos.

—Te equivocas —aseguró él con una sonrisa enorme en el rostro—, es mil veces mejor de lo que soñé. Mejor que cuando teníamos dieciséis.

—Oficialmente —anunció Adrien agitando las llaves en el aire—, es tuya. Mañana vendrán los reptiles jóvenes que contrataste a abrir a las diez en punto.

—Y nosotros estaremos también —prometió Kagami tomando la mano de su novio antes de sonreírle a Marinette.