¡Desde California…Hasta Zootopia! ¡Llega el capítulo 16 buuuu!
Sorry not sorry por tardarme tanto en actualizar, pero siempre prefiero publicar un capítulo bien hecho y con la menor cantidad de errores a decir verdad entre el trabajo, entrenar para un maratón, tener algo de vida e intentar escribir además de los dramas divertidos de siempre en Zootek tarde bastante en escribir este cap.
Sin más espero que lo disfruten, ya saben siempre agradezco sus comentarios y me digan si les gusta cómo va el fic, me tarde casi un mes escribiendo la primera escena que en realidad fue muy divertida y ¡Anktor mi beta Sneak reader me dio 11 jajaja!
Espero no hayan extrañado a las pulgas zoombis porque están de regreso
Zorro idiota vs Torpe Coneja
Era una mañana tan hermosa como jamás se había visto en Zootopia, el contraste del cielo azul, los grandes árboles, y los inmensos edificios era espectacular. Pero recuerden que en Zootopia no había ni premios ni castigos, solo consecuencias…
Judy dormía profundamente en la seguridad de su departamento, se acurrucó un poco más intentando escapar del frio. El aire estaba muy fresco, pero ella se sentía cómoda y calientita. La alarma del despertador en su iCarrot no había sonado, así que aún podía dormir un poco más ¡Unos preciosos minutos más!
De pronto comenzó a sentir dolor en su cabeza y comenzó a abrir sus ojos de una manera lenta y perezosa, se había despertado con la peor migraña que había tenido en su vida. Los rayos del sol que se filtraban bailaban en las paredes, y empeoraban la sensación de remolino en su estómago ¿Qué había ocurrido la noche anterior? ¿Habría sido todo un sueño?
Se acordaba de la fiesta de Benjamín. Luego de que había bebido vodka de cereza con Jack, tenía nauseas, pero estaba hambrienta al mismo tiempo. Le daba la impresión de que podría comerse un kilo de helado de Zanahoria; pero también de que vomitaría en cuanto terminara de comerlo.
Trato de poner en orden los detalles de la fiesta, había visto a Nick eso era indiscutible. En realidad, eso era lo que le había dado ganas de llorar los sentimientos no correspondidos de ese zorro, pero también tenía la sensación de haber estado muy cerca de él, más cerca de lo que jamás había estado ¿Qué diablos había sucedido?
Intentó voltear su cuerpo y sintió un escalofrió al ver quien dormía a su lado ¡Era Nick! Que la tenía retenida entere sus brazos. Comenzó a sentir como le faltaba la respiración y su corazón latía desbocado contra sus costillas ya que se había dado cuenta de que todo había sido real.
¡Maldición! Judy quería desaparecer, tenía la extraña sensación de que había tomado demasiado alcohol la noche anterior, pero en ese instante estaba convencida de que había ocurrido algo y no lo recordaba ¿Por qué le tenían que pasar esas cosas a ella? ¿Sería posible que había pasado la noche con Nick?
Le costaba trabajo creer que Nick hubiera sido capaz de pasar la noche con ella dado el estado en el que estaba. Tal vez se había quedado cuidándola, era lo más seguro. Pero, por otra parte, quizás no ¿Y si había pasado lo que creía que había pasado? ¡No lo recordaba!
"¡Vamos coneja! Si lo besas tal vez recuerdes lo que ocurrió" Las pulgas zoombis murmuraron.
Judy sacudió su cabeza, tal vez tenían razón esas malditas pulgas entrometidas, pero tenía miedo de despertarlo.
"¿Y una vez más vas a quedarte de brazos cruzados viendo tu oportunidad marcharse?"
"No puedo…" Murmuro Judy bajando sus orejas. La sinceridad de esas pulgas zoombis le hacía mucho daño.
"¿No vas a intentarlo?"
La coneja suspiró, estaba a centímetros de Nick. Se armó de valor y cerro sus ojos, tratando tranquilizarse a ella y a las pulgas zoombis.
Comenzó a acercarse lentamente hacia él y a pesar de que el zorro estaba en un sueño profundo, ella podía sentir en él una extraña mezcla de felicidad en su cara. Toda la esperanza, todo el nerviosismo, todos los sentimientos de ella estaban casi al descubierto mientras se acercaba cada vez más.
Nick inclinó la cabeza y aun con sus ojos cerrados sonrió de medio lado.
"Bueno, mejor eso que un no" Murmuraron las pulgas brincando a manera de celebración.
Judy sentía que el latido de su corazón era errático, no era normal. El martilleo era tan potente que apenas y podía escuchar a las pulgas.
De pronto Nick la abrazo aún más fuerte y Judy cerró sus ojos instintivamente. Era un momento tan perfecto a pesar de que él estuviera dormido, pero tan devastador e irreal.
"Judy" Susurró Nick contra el pelaje de ella.
Esa sola palabra de zorro basto para romperla a ella en pedazos.
"Ha sonado tan…seductor" Dijeron las pulgas zoombis derritiéndose y suspirando.
Judy estaba en pánico ¿Qué hacía? ¿Le daba un beso? Tal vez podía intentar decir algo inteligente ¡Necesitaba el manual de instrucciones de Loui en ese instante!
De pronto Nick se rio aun sumido en el sueño ¿Qué le hacía tanta gracia a ese zorro? Se preguntó ella.
"¡Tú falta de experiencia coneja!" Rieron las pulgas zoombis.
Judy intento decir algo, pero se apartó rápidamente porque de pronto un fuerte golpe a la puerta la hiso saltar.
"¡Vaya suerte la tuya con los chicos!" Dijeron decepcionadas las pulgas.
"¡Judy!" Se escucharon los gritos de Loui del otro lado de la puerta.
Ni siquiera le había sorprendido a la coneja cuando escucho la voz de la gata, se había vuelto costumbre que apareciera de la nada y ¿Era realmente necesario que esas pulgas zoombis le recordaran que su suerte apestaba?
"¡Coneja ¿Estas viva? ¡Ábreme!" Gritó de nuevo Loui golpeando desesperadamente la puerta.
Judy soltó un bufido y se hiso un momento de silencio, hasta las pulgas zoombis se habían asustado, imaginen la sorpresa, el horror y el miedo paralizante de que la gata loca se apareciera en el momento menos adecuado y maldijo el momento en que se le había ocurrido a Loui ir a visitarla ¡Había pedido el manual de instrucciones no a esa gata loca!
Quería que se marchara, pero si hacía ruido podía despertar a Nick, tenía que escabullirse de la cama lo más sigilosamente posible pero no estaba en las mejores condiciones ya que se sentía mareada como si el cráneo le pesara una tonelada.
De pronto Nick dio un pequeño gruñido como si fuera a despertar y a la coneja le entro el pánico al sentir el peso del brazo de él aplastándola, mientras ella combatía ese maldito dolor de cabeza ¡La situación no podía ser peor! Ya que la gata seguía golpeando la puerta varias veces sin que nadie le abriese o siquiera Judy contestara.
El zorro no dejaba de gruñir y las pulgas zoombis estaban petrificadas mientras Judy intentaba empujar con sus patas lo que parecía un muro de acero, que era el peso muerto de ese zorro.
"¿Así es como usualmente se despiertan los conejos?" Murmuro Nick al despertarse de pronto quitando el brazo encima de Judy ¿A caso el zorro había estado despierto todo ese tiempo?
La coneja intento responderle, pero en primer lugar ¿Cómo rayos habían terminado durmiendo juntos? Así que tomando aire cruzo las piernas instintivamente al darse cuenta de que el vestido que llevaba aun de la noche anterior era demasiado corto intentando no escuchar los golpes que Loui le daba a la puerta.
"¡Judy! ¡Abre la puerta!" Gritaba Loui comenzando a patear la puerta.
"No puedes ni acordarte porque termine aquí ¿Eh? Torpe coneja "Decía Nick mientras se desperezaba ignorando los gritos de la gata.
"Tú eres un zorro tonto" Contestó Judy mientras sus ojos se paseaban por el torso desnudo de Nick que se desperezaba levantándose de la cama haciéndola crujir mientras las pulgas zoombis intentaban contener el aliento.
"Yo no fui el que hiso un reto en el que casi muero intoxicado" Dijo Nick sonriendo con aquel hermosa sonrisa que tanto le gustaba a ella.
Judy no le contestó porque en primera, tenía razón, era una torpe ¿En qué lio se había metido para terminar en un reto? y en segunda no tenía caso discutir con él además los gritos de Loui no la dejaban concentrarse.
"¿No vas a abrir? Parece que tienes visitas" Nick decía con un tono de burla al escuchar que Loui ya estaba desesperada.
"Quizá sea un poco torpe, pero ese es mi problema no el tuyo" Contestó la coneja tapándose con las cobijas levantando sus rodillas hasta el pecho apoyando la cabeza en ellas intentando así evitar el mareo que le producía el solo escuchar los gritos de Loui.
"Mejor dejare de burlarme de tu torpeza porque me la puedes contagiar" Dijo el zorro mientras estiraba sus patas aflojerado.
"Esas cosas no se contagian, idiota" Las palabras de la coneja habían salido sin pensarlo. Toda esa situación la estaba llevando al límite mientras las pulgas zoombis se debatían entre las ganas de vomitar o abrirle la puerta a Loui la cual en su desesperación al ser totalmente ignorada había golpeado con uno de sus hombros la puerta, con la esperanza de reventar el cerrojo.
"Vaya, vaya la coneja torpe me dice idiota" Nick esbozaba una leve sonrisa silbando por lo bajo.
"Vaya, vaya el zorro idiota me dice torpe" Contestó ella levantando la cabeza mirándolo fijamente retándolo.
Ella veía sus ojos verdes ¿Por qué todo era tan difícil estando tan cerca de él y con la extraña forma que ese zorro alteraba sus emociones?
"Bueno… Entonces puedes decirme cuál es tu secreto" Dijo Nick guiñando un ojo.
Judy casi por reflejo le golpeo el brazo, el comenzó a reírse y ella volvió a golpearlo.
"¡Oye tranquila!" Se defendió Nick con sus patas.
Judy observó la expresión decidida de la cara de Nick ¿Qué realmente había pasado la noche anterior? Ya la situación había llegado a tal punto que ella tenía que tranquilizarse y conseguir un poco de autocontrol para no tirarse del borde de la ventana.
"Todo el romanticismo se fue al caño" Se burlaron las pulgas.
Judy gruñó por lo bajo jalando sus orejas ya que los golpes de Loui no cesaban, el cerrojo ya estaba a punto de ceder y esas malditas pulgas zoombis no dejaban de molestar.
Loui comenzó a golpear la puerta vigorosamente con su puño pesado e hizo que chirriaran las bisagras y eso eran más malas noticias para Judy ya que eso amenazaba con que se fuera despidiendo del depósito que había dado por la renta del departamento.
Nick se levantó sereno de la cama, soltó un bufido por lo bajo al escuchar los gritos insistentes de Loui caminando hacia la puerta.
Judy cerró los ojos poniéndose colorada como un tomate, y no era por su pelaje todo despeinado ni las manchas de maquillaje que tenia de seguro por toda la cara. Ah no, todo eso no le preocupaba ya que lo que de verdad era una emergencia es que quería detener a Nick, pero recordó el vestido tan corto que llevaba y ¡No llevaba pantalones! ¡Por favor que las pulgas zoombis de una vez le trajeran un vaso con cianuro!
"¡Ábreme coneja! "Gritó Loui sin dejar de golpear la puerta.
"¡Abre de una vez!" Gritó Prunk del otro lado de la pared.
Judy se decía a si misma que eso realmente no podía estar pasando: No había dormido con el zorro, Loui no estaba llamando a la puerta de forma desesperada, Prunk no había comenzado a molestar y Nick no iba a abrirle a esa gata loca.
"¡Las frases de negación no sirven, coneja!" Rieron las pulgas zoombis mientras observaban como el zorro abría la puerta.
"No es más fácil tocar dos veces y esperar en silencio a que abran la puerta" Dijo Nick en tono tranquilo mostrándose indiferente mientras abría la puerta mirando fijamente a Loui.
"¿Puedo pasar?" Preguntó la gata mirando con ojos asesinos al zorro.
El corazón de Judy se detuvo unos segundos ya que no podía ser peor: Loui estaba enojada y Nick indiferente.
Una cosa era que espiaran al zorro y otra muy distinta es que esos dos se encontraran frente a frente.
Nick no dejaba de mirar a Loui que llevaba ropa deportiva que parecía más un atuendo de chico; el pantalón azul en sus piernas estaba remangado por encima de la rodilla y una camiseta negra de manga larga.
Loui comenzó a gruñir y el zorro suspiró de aburrimiento. Las pulgas zoombis empezaron a brincar nerviosas lo que ocasionó que a la coneja se le hiciera un nudo en el estómago. La verdad esa situación estaba mal, muy mal ya que una gata loca, salvaje y molesta hacía que se prendieran todas las alarmas ya que estaba a punto de hacer cualquier locura que no acabaría nada bien y tenía que reaccionar rápido.
De un brinco milagrosamente Judy se interpuso entre la gata y el zorro salvando el peligroso espacio que había entre los dos, aunque ese movimiento tan brusco había ocasionado que a ella le costara respirar, luchaba con el corto vestido que llevaba puesto y su corazón latía tan fuerte que casi podía escucharlo.
"Loui ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No podrías simplemente haberme mandado un mensaje?" Dijo Judy con el ceño fruncido haciéndole señas de que tenía que marcharse.
"¡Espera! ¿Qué? ¡Te he mandado miles de mensajes y te he llamado toda la mañana y no has contestado!" Decía Loui moviendo sus patas vigorosamente ignorando al zorro.
Judy soltó un suspiro "Es una larga historia, pero estoy bien…No ha pasado nada"
Nick observaba la escena con una sonrisa.
"Esfúmate zorro necesito hablar con mi amiga" Dijo Loui mirando fijamente a Nick.
"No lo ha dicho…No lo ha dicho" Decían nerviosas las pulgas zoombis.
Nick fingió un bostezo con una sonrisa.
"Loui tranquilízate…" Murmuro Judy jalando sus orejas nerviosa.
"Pero…" Decía Loui con su pata golpeando el suelo y ese sonido ponía a Judy más nerviosa, muchísimo más nerviosa sintiendo la mirada acusadora de la gata.
"¡Las chicas siempre tan dramáticas! Un gusto conocerte" Dijo Nick con una sonrisa acercándose a Judy y con voz baja le dijo "Por cierto ten cuidado con esa gata loca"
"¡Judy sabes que no puedes confiar en ese zorro!" Gritó Loui desesperada negando con la cabeza tomando del brazo a la coneja tratándola de alejar de Nick.
"Zanahorias sabes que nunca puedes confiar en una gata que se viste como un chico, salvaje, ojerosa y malhumorada" Reviró Nick con una sonrisa sintiendo una patada de la coneja en su espinilla.
"Y tu eres un zorro sarcástico, engreído y presumido" Atacó Loui.
¿Qué le pasaba a esa gata? La noche anterior le había ayudado a Judy a conquistar al zorro y ahora parecía odiarlo.
Durante un minuto Nick y Loui se enzarzaron en una especie de competición de miraditas.
"Quizá porque eres amiga de Zanahorias debo llevar una buena relación contigo" Dijo Nick con un falso tono amable.
Judy soltó un pequeño suspiró aliviada.
Loui inclinó la cabeza a un lado y observó a Judy como si estuviera estudiándola. Al principio se quedó seria, pero de pronto le cambio la expresión en la cara y le regalo una sonrisa que tomo a la coneja por sorpresa ¿A que venían esos cambios de humor? ¿No habría Loui tomado una botella entera de tequila tan temprano por la mañana? Aunque conociéndola bien tal vez si lo había hecho.
"¿Has oído eso Prunk? La gata loca y el zorro ya son mejores amigos" Se burló Bucky.
"Ya han pasado mis quince minutos de tolerancia y se me hace tarde" Dijo Nick sacando su teléfono móvil de la bolsa de su pantalón para mirar la hora en el justo momento que recibía una llamada.
El zorro miro el número que aparecía en la pantalla e intentaba recordar si lo conocía porque no estaba registrado. Sin pensarlo mucho salió del departamento tratando de reconocerlo ¿Sería una táctica de Zara para llamar la atención? Era mejor no hacerle caso ya que después de todo lo que había ocurrido la noche anterior no era momento de preocuparse por llamadas de números desconocidos.
Mientras tanto dentro del departamento Loui daba pequeños brincos diciendo "Judy ¡Ese zorro está buenísimo! Y ¿Te llama Zanahorias?"
"Grita más fuerte Loui tal vez te puedan también escuchar hasta el precinto" Dijo Judy con una sonrisa nerviosa luchando con el corto vestido y continuo "No comprendo por qué te has portado mal con él" Dijo bajando sus orejas.
"Tienes que aprender que los chicos son unos idiotas tienes que tratarlos mal. Te lo digo por experiencia" Decía Loui haciendo una mueca" Aunque, a veces pueden tener sentimientos…Ya sabes suelen ser cabezas huecas y hay que hacerlos sufrir"
Judy miraba a Loui con extrañeza.
"El punto es que tienes que tratarlos mal ¡Muy mal! Y no demostrarle que te gusta porque se puede aprovechar de eso y sentir que tiene una gran ventaja sobre ti y no te olvides de la zorra…"
"Le he dicho idiota ¿Eso cuenta?" La coneja interrumpió a Loui.
La gata levantó la pata he intento chocarla con la de Judy.
"Muy alto para mi…Estoy muy cansada" Dijo Judy sin fuerzas.
Loui comenzó a dar brincos bajando su pata así logrando que Judy la chocara. La celebración tenía una complicidad total y comenzaron a reír juntas.
De pronto Nick abrió la puerta y fue cuando Judy y Loui se quedaron en silencio mirándose.
"Vaya, vaya ¿Qué celebran?" Se burló Nick, pero en el fondo de su ser se sentía intrigado de esa nueva amiga de Judy.
La coneja soltó un suspiro, de esos que a veces salen para aligerar la pesadez del ambiente mirando hacia un punto indeterminado. Loui jugaba con sus patas y Nick revisaba su celular mientras esbozaba una leve sonrisa.
"Me voy Zanahorias… Nos vemos en el precinto" Nick dijo recogiendo su camisa del suelo, se la puso y al darse vuelta continuo "Pero descuida el golpe en la cabeza sanara pronto…Un gusto gata ¿Cómo te llamas?"
"Loui para mis amigos y Louisa para los zorros egocéntricos y engreídos" Contratacó la gata.
"Defiéndeme Zanahorias" Dijo Nick fingiendo dolor en su pecho ladeando la cabeza.
"Bueno, ahora pienso que solo tienes la cara de engreído" Bromeó Judy tocándose la cabeza con sus patas sintiendo la bendita en su cabeza ¿Con que rayos se había golpeado?
"No se si sentirme halagado porque reconoces que soy guapo" Contestó Nick abriendo la puerta.
"Yo no he dicho que eres guapo" Aclaró Judy mientras Loui y las pulgas zoombis reían de la penosa situación.
"Lo siento zorro la vida esta llena de decepciones ¡Supéralo!" Dijo Loui riendo a lo bajo.
"Al afirmar que tengo cara de engreído reconoces que soy guapo Zanahorias y…" Se interrumpió la voz de Nick ya que había salido cerrando la puerta súbitamente antes de que a Judy y Loui les diera tiempo de contestarle.
"¡No puedo creerlo! ¡La coneja se ha quedado sola con esa gata loca!" Gritó Prunk.
"¿Quieres tequila?" Dijo Loui con una apariencia sospechosa ignorando los gritos de el otro lado de la pared.
"Quiero vomitar" La coneja dijo sintiendo como se le revolvía el estomago vacío.
"Una gota más de alcohol y nos moriremos de nuevo" Lloriquearon las pulgas.
"No seas llorona coneja, soy una experta y la resaca se quita con alcohol" Insistió la gata.
"No por favor Loui…No se cómo lo haces para tomar tequila y no tener resaca, pero por favor ¡Aleja esa botella!" Murmuró Judy respirando, tratando de controlar las ganas de vomitar.
"Debes saber que el alcohol se metaboliza a una velocidad de 0.15 gramos de alcohol por cada kilo…Como eres una coneja algo pequeña debes pesar unos 4 kilos, el alcohol se eliminara a una velocidad de 12 gramos por hora. Como norma general no debes de tomar una unidad de alcohol por cada hora" Dijo Loui con un tono de seriedad que hasta las pulgas estaban perplejas.
"¡Espera! ¿Y tú como sabes eso? No eres la gata más cuerda que conozco" Dijo extrañada Judy.
"Ni la más inteligente" Susurraron burlonas las pulgas.
"Recuerda que debes conocer a tu enemigo para poder destruirlo" Contestó Loui con una sonrisa malvada sacando un libro igual al que Zara le había regalado a Nick el día que los habían espiado en la cita: Química para Dummies.
"Vaya, vaya ¡Loui eres increíble!" Dijo Judy dando brincos tomando el libro sabiendo que había sido una de las mejores ideas que se le habían ocurrido a la gata.
"Dirá ese zorro que me visto como un chico y soy una salvaje, pero no soy idiota" Bromeo Loui.
Judy hojeó el libro con rapidez hasta llegar a una página donde estaba dibujada una formula química 'Que aburrido' Pensó al mismo tiempo que intentaba esconder el libro bajo el colchón de su cama, pero entonces recordó como Nick había tomado las copias del archivo de la investigación por homicidio del oso Max y no se arriesgaría de nuevo y mucho menos ya que sabia que él sospechaba que lo había estado espiando.
"Entonces cuéntame la historia" Dijo Loui intrigada.
"¿De verdad quieres conocer la dramática historia?" Preguntó Judy buscando un lugar seguro donde esconder el libro.
Loui asentía emocionada dando brincos.
"No lo recuerdo" Dijo algo alterada Judy golpeándose levemente la frente con el libro, aunque luego se arrepintió porque el dolor de cabeza resurgió con más fuerza.
"¿De qué me perdí? "Preguntó Loui mirando con extrañeza a Judy.
"No tenía que emborracharme mi plan se está yendo al caño" Dijo la coneja dejándose caer en la cama de manera dramática.
"¿Qué? Cuéntame" Dijo Loui bajando la voz dando un brinco acostándose al lado de Judy.
"Veamos…" Dijo la coneja simulando como si de verdad supiera lo que ocurrió "¡No lo recuerdo! Alguien me da malos concejos, me obliga a ponerme un vestido horrible, me deja que tome un trago de tequila antes de la fiesta y me deja sola" Confesó Judy esforzando por relajarse, pero no lo conseguía al imaginarse lo que había pasado.
"Está bien Judy…Lo siento, lo siento "Loui decía con una sonrisa poniendo sus patas al frente disculpándose y continuo "En realidad no lo siento ¡Esto es muy divertido! … ¿Y por qué no le has preguntado al zorro creído que paso?"
"Digamos que tengo pánico... Además, tengo otro problema y es que creo que tendré que ir con Jack Savage al baile de invierno" Dijo la coneja algo cabizbaja.
"¿Iras al baile con el chico más rudo y sexy del ZBI?¡Wow coneja tu no pierdes tiempo!" Gritó Loui levantándose y dando brincos en la cama.
"¡Deja de brincar Loui! ¡Voy a vomitar!" Gritó Judy colocándose sus patas en la frente ya que los brincos de Loui le causaban una sensación cruda en el estómago.
"Ah,si,si,si ¿De que hablábamos?" Preguntó entre risas Loui sentándose al lado de la coneja.
"Se que tengo que hablar con Nick con discreción…Tal vez todo solo son alucinaciones mías" Dijo Judy.
"¿Y si son alucinaciones?" Preguntó algo preocupada Loui.
"Entonces seguiré siendo la misma coneja torpe de siempre soñando de que algún día lo podre besar" Una pequeña parte de Judy se sentía mal y no de la forma cuando tienes un corazón roto, si no cuando sabes que algo es verdad, pero tu cerebro se aferra a negarlo con todas tus fuerzas.
"Además, que yo recuerde teníamos un plan para conquistarlo y veo que no lo estas llevando a cabo" Le recriminó la gata.
"Loui todo en esta vida es tan complicado… Jamás pensé que me enamoraría de Nick ¿Me puedes matar?" Dijo al fin derrotada la coneja ya que toda esta situación la estaba llevando al límite.
"Con gusto te arrojaría una botella de tequila en la cabeza, pero me quedaría sin mi mejor amiga y recuerda que terminaría en la cárcel y mi condena seria mayor por matar a la gran Judy Hopps, así que no" Dijo entre risas la gata "Te diré lo que pienso cada vez que me meto en problemas ¿De qué sirve una vida en orden y bajo control e ignorar esa emoción que te recorre todo el cuerpo al saber que estás haciendo algo mal pero al menos te divierte y no te hace infeliz?" Loui se levantó de la cama encogiéndose de hombros.
"Loui mi vida es un desastre y no aplican tus sabias palabras" Dijo Judy respirando lentamente por la falta de fuerzas que tenía.
"A mí no me mientes, tu vida siempre ha sido un completo orden: Te organizas tanto y te empeñas a que todo salga perfecto que cuando algo sale mal no sabes que hacer "Se burló Loui.
"¿Debo sentirme bien o mal con lo que me acabas de decir?" Dijo riendo Judy parándose al lado de la gata golpeándole levemente el hombro ya que a pesar de sentirse tan mal por lo que ocurría, Loui sabia como hacerla reír.
"Yo que se "Contestó Loui "Deja que las cosas fluyan y no planees nada"
Judy Suspiró y rodo los ojos ¿Dónde estaban los comentarios sarcásticos e hirientes de las malditas pulgas zoombis? Seguro estaban escondidas de tanto drama.
"Sabía que hacía falta algo ¿Qué paso con los peluches que tenias en tu cama?" Preguntó extrañada mirando a su alrededor Loui.
"Los he regalado, ya sabes siento que debo de comenzar a tomar decisiones de la coneja adulta y madura que soy" Sonrió Judy nerviosa aun con el libro en sus patas.
"¿Qué haces allí parada? Deberías de esconder ese libro en tu armario…No creo que nadie quiera robar tu ropa" Dijo burlona Loui abriendo el armario de la coneja.
Pero cuando la gata abrió las puertas del armario, lanzó un respingo al ver montones de peluches de conejos y entre ellos algunos otros animales de diferentes especies y tamaños que caían al piso descontroladamente.
"¡Lo sabía!" Gritó Loui inspeccionando los peluches de Judy sonriendo y sospechosamente tomando uno de ellos entre sus patas escondiéndolo bajo su camiseta sin que Judy se diera cuenta y emprendiendo la huida con su nuevo tesoro dijo "¡Me voy Judy, pero recuerda 'Hashtag Madura' byeeeee! Azotando la puerta.
La coneja respiró aliviada intentando ignorar las ganas de morir, escondió el libro en una de las repisas de su armario, guardo todos los peluches de nuevo y suspiró pensando que limpiaría el desorden cuando terminara su turno ya que en ese momento tenía que recurrir a toda su fuerza de voluntad para ir a trabajar, sabía que lo conseguiría a pesar de que la cabeza casi le explotaba.
Abrió la puerta del baño, y a paso muy lento se dirigió al lavamanos; sin mirarse en el espejo, se echó agua fría en el pelaje de su cabeza.
Comenzaba a despabilarse, pero los efectos de la resaca aún no desaparecían. Cerró la llave y sin querer, miró en el espejo su espantoso reflejo: El golpe que se había dado en la cabeza no era tan grande, pero era muy visible por el vendaje que llevaba.
Algo alterada echo su oreja hacia enfrente cubriendo el vendaje y se acercó más al espejo para intentar ver si así lo podía disimular. Tomo una ducha rápida, se puso el uniforme y sin olvidar su iCarrot salió corriendo hacia la estación del metro para así llegar a tiempo al precinto.
JUDY POV
Cuando al fin llegué a la estación me quedé observando cómo se apresuraban todos los animales para llegar a trabajar, pero en mi mente solo rondaba la idea de que estaba segura de que la noche anterior había hecho algo estúpido yo nunca bebía de esa manera, pero los acontecimientos de los últimos días me habían llevado al límite.
Seguí caminando por los pequeños corredores con ganas de vomitar todavía sentía el alcohol en mi cuerpo, compré mi boleto y me subí al vagón y cuando al fin encontré un lugar me senté y cerré los ojos tratando de recordar algo que me diera una pista de lo que había ocurrido, pero solo conseguía imágenes borrosas. Respiré profundamente y exhalé el aire tantas veces como pude hasta que las ganas de vomitar se dispersaron.
Apoyé mi cabeza contra el frio cristal de la ventana del vagón observando la hermosa ciudad de Zootopia hasta que salió un perfecto círculo del vapor que emanaba mi cuerpo. Dibujé un corazón y lo borré con el puño. Habían transcurridos horas en las que no lograba recordar que era lo que había pasado la noche anterior.
¿Por qué tenía un leve recuerdo de mis labios junto a los de Nick? ¿A caso lo había besado? Pero si eso hubiera sucedido ¿Por qué no me lo había dicho? Ni siquiera lo habíamos hablado, casi salió corriendo de mi departamento al ver a Loui, se había ido tan rápido.
Habría deseado reportarme enferma ese día y no ir al precinto, pero a pesar de sentirme tan mal tenía que presentarme en el trabajo, teníamos un caso que resolver y la gran Judy Hopps no se dejaría vencer por nada, mucho menos por una terrible resaca.
Cada mañana me despertaba la alarma de mi celular cuando estaba a punto de besarlo en mis sueños ¿Sería un presagio? Pero también recordaba aquel día que la gitana me dijo que veía un beso en mi futuro, eso hacía que mis pulgas zoombis albergaran esperanza.
Cuando al fin llegué y me bajé en la estación comencé a caminar rumbo al precinto, sentía como la luz del sol me producía un intenso dolor de cabeza ya que con cada respiración me moría.
Seguí caminando e intentando de no pensar en mi aspecto cuando mi iCarrot comenzó a sonar en la bolsa de mi pantalón, y sin dejar de caminar porque ya iba tarde, saqué el móvil y contesté.
"¿Hola?" Pregunté algo nerviosa ya que no escuchaba a nadie en la línea.
No pasaron ni unos segundos cuando escuche como colgaron. Retiré el celular de mi oreja y busqué el número que me había marcado. Un pequeño escalofrió me recorrió cuando vi que era un número desconocido ya que hacía bastante tiempo que no recibía esos mensajes misteriosos y bloqueando de nuevo mi móvil lo volví a guardar.
De pronto me di cuenta de que Francine caminaba en mi dirección con una mirada de pocos amigos y mi mente solo pensaba a donde debía de huir. Sentía que la sangre hervía en mis venas, pero intentando mantenerme calmada fingí una sonrisa mientras veía como esa enorme elefante se acercaba a mí.
Bajó su cabeza a mi altura mirándome fijamente y me empujó con una de sus patas hacia una pared de ladrillo. Como saben es lo bastante alta e intimidante como el demonio, pero yo jamás le tengo miedo a una paliza, pero quizá si le tenía miedo por su gran capacidad de regar chismes en el precinto.
"Cuanto tiempo sin verte…Judy" Dijo Francine frunciendo el ceño.
Enojada, empujé su pata "¿Qué es lo que quieres Francine?" Pregunté, aunque ya sabía para donde iba la conversación.
"Ni se te vaya a ocurrir arrepentirte de ir con Jack Savage al baile de invierno" Me advirtió.
"Si Francine gracias por recordármelo" Le dije entre dientes con una sonrisa y es que en realidad ya no podía quedar mal con Jack después de lo que había ocurrido con Conchili Gonzales, ya no tenía opción estaba perdida.
Era claro que esa no era la reacción que esperaba Francine, pero yo sabía que cambiando de táctica le demostraría que no le tenía miedo. Impulsé mis patas traseras dando un gran brinco y la tome del cuello de su uniforme sin bajar la mirada preguntándole: "¿Cuándo será suficiente Francine? ¿Por qué no dejas de meterte en la vida de los demás?"
"Yo no me meto en la vida de los demás y te recuerdo que me debes una por quererme pegar frente a todos en la fiesta" Dijo ella sonriendo con arrogancia.
No podía creer lo que escuchaba, comencé a mover mi cabeza intentando recordar lo que había pasado en la fiesta de Benjamín ¿Le había querido pegar a Francine? Definitivamente mis pulgas zoombis habían tomado control sobre mi porque en realidad hacía mucho tiempo que tenía ganas de ponerla en su lugar, pero ese no era el momento porque de pronto vi a Nick acercándose a nosotras.
"Solo déjame en paz" Murmuré sintiendo la bilis subiendo por mi garganta, tenía que controlarme ya que debia mantener lejos a Nick de ese gran problema del que estaba metida.
El rostro de Francine se suavizó dando un paso hacia atrás y comenzó a reír, yo sabía que no podía confiar en esa risa así que me acomode mi bolso sobre mi hombro, la miré con mi más malvada mirada y le dije "¡Vete al diablo Francine!" Yéndome sin mirar atrás.
Nick POV
Iba caminando rumbo al precinto después de estacionar el carro de Spunky, era fácil manejar al trabajo, pero encontrar estacionamiento en el centro de Zootopia era casi imposible, por suerte había encontrado un espacio unos cuantos metros del precinto y caminar me ayudaba a despejar un poco mi mente y llegaría justo a tiempo a mi turno, el aire frio de la mañana me hacía sentir que volvía aquel dolor sordo. Mi corazón estaba en un estado de vulnerabilidad constante desde que había aceptado que estaba enamorado de Judy y que ella siempre estaba presente tanto en mis pensamientos como en mis sueños.
De pronto la vi hablando con Francine en la esquina, llevaba su uniforme y se veía mucho mejor de cuando la había dejado en la mañana en su departamento. Aunque la noche anterior tenía un aspecto increíble y no podía dejar de recordar el vestido negro ajustado que llevaba era para mí preocupante pensar que se había pasado con el alcohol, esa no era la Judy que yo conocía hacia un tiempo atrás.
Ella siempre había sido perfecta para mí, un gran ejemplo a seguir, aunque era una chica que tenía un lado raro y peculiar que parecía solamente estar cómoda con su uniforme de policía lo cual me encantaba porque de cualquier forma era perfecta para mí.
Al acercarme a ellas pude sentir la tensión flotando en el ambiente y vi como Judy le decía algo entre dientes a Francine, en realidad no entendía porque últimamente ellas estaban a punto de matarse todo el tiempo, pero ¡¿Quién entiende a las chicas?!
"Ignórala" Intervino Judy caminando hacia mí y yo solo asentí caminando con mis patas en los bolsillos junto a ella hacia el precinto.
A decir verdad, no sabía que decir, había estado empeorándolo todo desde mi estúpida decisión de mi plan 'Encanto Wilde' ¿Por qué no podía activar mis encantos como lo hacía con todas las demás chicas? ¿Por qué me resultaba tan difícil? Era mi mejor amiga ¿No se suponía que sería mucho más fácil saber que decir y actuar exactamente? Pero en realidad no tenía ni la menor idea.
No podía dejar de pensar en lo que me había dicho Benjamín la tarde anterior, sabía que ella iría al baile de invierno con ese pedazo de conejo endemoniado, lo detestaba y lo odiaba hasta las entrañas. Si le gustaba ese tipo no podía intervenir, pero acababan de conocerse yo la conocía hacía mucho más tiempo, y sabía que Zanahorias no era de las que iban tan rápido en esa clase de temas. Jamás le había conocido un chico con el que había salido anteriormente.
"Parezco una loca ¿Verdad?" De pronto dijo Zanahorias bajando sus orejas intentando esconder el vendaje en su cabeza.
"No, para nada" Murmuré y seguí caminando junto a ella.
Pensaba como me odiaba a mí mismo. Judy había estado justo delante de mis narices desde que nos habíamos conocido hasta ser compañeros en la policía, y podría haberla invitado a salir en cualquier momento y ya estaría. Pero no, en su lugar había elegido comportarme como un cobarde por estar utilizando a Zara para la investigación y una pequeña venganza personal, todo se había complicado y pensaba que cada día era más idiota.
"Nick ¿Estas bien?" Me preguntó Judy mirándome fijamente, y yo ni siquiera me había dado cuenta.
"Si" Me aclaré la garganta y continúe "Spunky ha prometido que hackeara la ASNZ y así rastrear laboratorios que sean capaces de producir priones ¡Estoy esperando su llamada!" Dije en un intento de cambiar la conversación.
"Me parece una buena idea, pero me parece peligroso" Dijo Judy bajando sus orejas vigilando así que nadie más nos escuchara y volvió a preguntar "¿Estás seguro de que estas bien? Me sorprendió mucho como saliste esta mañana de mi departamento"
"Si estoy seguro" Contesté pensando que todo iba muy bien en mi vida dejando de lado que no había servido de nada cambiar la conversación y estaba perdiendo mi lucha contra Jack Savage. Si, claro ¡estaba todo increíble!
Seguimos caminando en silencio hasta que llegamos a la entrada del precinto, sabia lo mucho que estaba enamorado de ella y que cada vez que intentaba besarla algo salía mal. Había comprendido lo que sentía en realidad en el mismo momento en el que Zanahorias se había quedado dormida en mis brazos y que ella no estaba a mi alcance, era como si una hermosa estrella fugaz de pronto se hubiera cruzado a en mi camino, y yo no me había dado cuenta, ni siquiera me había tomado un segundo para apreciarla y aceptar lo que la amaba. Para cuando yo ya había comprendido lo hermosa y especial que era sentía que cada día estaba perdiendo mi oportunidad.
En cuanto Nick y Judy atravesaron las puertas de cristal de precinto uno, se dieron cuenta de que todo había adquirido un aire distinto.
Judy se sobresaltó, mirando a Delgato sentado en la recepción tomando una llamada ¿Qué podía ser peor que eso? Ese león tenía la habilidad de, en cuestión de segundos, hacerlos sentir mal y burlarse de ellos.
'¡Maldición!' Pensó Nick para sí mismo, mientras apretaba los puños con fuerza. Quería pasar de lado por la recepción, pero no le daría al oficial 'Rasca-Rasca' ese placer.
"¿Qué pasó con Benja? ¿Porque Delgato está encargado de la recepción?" Le preguntó Judy a Nick en un tono casi imperceptible moviendo su cabeza de un lado a otro buscando al cheetah.
"¿Dígame? ¿Sí? Precinto uno de la ciudad de Zootopia, el más absolutamente notable de todo el Universo conocido, ¿Puedo servirle en algo?" Dijo con una sonrisa fingida el león por uno de los diez teléfonos instalados a lo largo del escritorio de la recepción del vestíbulo.
Delgato volvía los ojos, lanzando una mirada feroz a los animales que hacían fila en el vestíbulo haciendo fila esperando un turno para levantar reportes de fraudes y crímenes menores, pero para él solo se apiñaban a ensuciar la alfombra y lo único que hacían era quejarse.
"¿Cómo?" Preguntó por el teléfono el león "Si lo sé, pero tiene que venir al precinto a levantar la denuncia y muchas gracias por llamar" Dijo el león colgando la llamada bruscamente y le dirigió al zorro y la coneja una mirada hostil diciendo "Bienvenidos al precinto uno de la ciudad de Zootopia. Es un lugar mágico" Sonriendo entre dientes malhumorado.
Nick se aclaró la garganta e intentó pensar en una manera de conseguir información sobre Benjamín. Desgraciadamente las posibilidades de que lo hiciera eran casi inexistentes. Así que se acercó a la recepción, se quitó sus lentes de sol y adoptó su legendaria pose de arrogante.
"Te preguntaré de la manera más sencilla ¿Por qué no hay chocolates, donuts y galletas en la recepción? Y ¿Qué le ocurrió a Benjamín?" Amenazó Nick clavando su mirada al león.
"Cielos, Nick ¡Podrías ser detective!" Dijo Delgato riendo.
"¡Vamos Nick! Tenemos trabajo que hacer" Dijo Judy jalando del brazo al zorro para evitar algún problema ya que no lo podría soportar ya era suficiente con el terrible dolor de cabeza que había sufrido toda la mañana.
"No puedo creerlo la coneja aún está viva ¡Es un milagro!" Dijo el león con un tono de falso asombro burlándose de Judy agitando sus patas.
"No se puede decir lo mismo de ti" Sonrió Judy haciendo un puño con el zorro.
Nick sonrió chocando su puño con Judy diciendo "Otro punto a favor de la verdad y la justicia"
Delgato se levantó molesto de la silla y fue cuando de pronto Nick y Judy se dieron cuenta del yeso que cubría la pata de Delgato.
"Por lo visto eso de bailar Hip-hop no se te da bien" Se burló Nick
Delgato comenzó a maldecir y murmurar entre dientes. Si el karma existía en Zootopia y Delgato lo estaba viviendo.
En ese momento sonó el intercomunicador en el escritorio de la recepción: "¡Oficial Hoops y Wilde! ¡Estoy en mi oficina y quiero que vengan enseguida!" Gritó en tono terminante Bogo lo suficientemente fuerte como para que todo el precinto lo escuchara.
Nick y Judy brincaron del susto volteándose a ver entre ellos. Ese tono no les había gustado nada y ya habían sucedido demasiadas cosas malas como para que siguiera lloviéndoles sobre mojado así que sabiamente decidieron correr hacia la oficina de el búfalo.
"Que emocionante ¡Tenemos fiesta privada en la oficina del búfalo mala cara!" Riendo por lo bajo dijo Nick al mismo tiempo que corría por los pasillos.
Judy soltó un suspiro ya que no estaba en las mejores condiciones para correr, entrecerraba los ojos porque la luz lograba lastimarla, continuaba avanzando, sintiendo que había intentado llevarse la vida en un solo sorbo de vodka; en ese instante se arrepentía ya que ella jamás corría detrás de Nick.
Cuando al fin llegaron frente a la puerta de la oficina de Bogo, la coneja se agacho un poco mientras con una pata intenta bajar sus orejas, de modo que le tapara el vendaje en su cabeza, ya que después de sus locuras de la noche anterior no era capaz de mirar a los ojos al jefe, ya había experimentado su mecha corta muchas veces.
"Haber tomado como lo hiciste la noche anterior no estuvo bien, Judy, pero todos cometemos errores. Nadie se salva así que hay que tomar al búfalo por los cuernos" Dijo Nick poniendo su pata en el hombro de ella.
"¡¿Qué están esperando?!¡Muévanse!" Gritó el búfalo mala cara haciendo que se estremeciera el edificio.
Judy observó resignada al zorro que abría con una sonrisa la puerta.
"Buenos días jefe "¿A qué se debe esta reunión?" Dijo Nick sentándose frente al escritorio de Bogo, teniendo una idea de que no les iría muy bien sentándose en una de las cómodas sillas frente al escritorio.
Judy se sentó al lado del zorro sintiendo como sus patas le temblaban.
"¡Quiero que me expliquen porque la mitad de los oficiales han llamado enfermos, tuve que cancelar la junta matutina y algo me dice que ustedes dos están involucrados!" Gritó molesto Bogo detrás de su escritorio.
"Eso es todo lo que quería decirnos porque no sabemos nada" Contestó el zorro algo relajado poniéndose sus lentes de sol intentando mantener la compostura, pero el tono del cuernos de búfalo le preocupaba.
"¡Tú eres el culpable Wilde!" Dijo Bogo haciendo que las ventanas de su oficina vibraran señalando al zorro.
"Tenemos un caso que investigar ¿Podremos dejar esto para otro momento?" Preguntó Nick cerrando sus puños con fuerza.
"Bien…La cuestión es…Realmente no ha sido culpa de nadie" Decía Judy subiendo el tono para que el jefe Bogo le prestara atención, aunque decir verdad estaba muy nerviosa.
"Se que hubo fiesta en casa del oficial Clawhauser el cual ha llamado enfermo por consecuencia, el oficial Delgato está incapacitado trabajando en la recepción… ¡En realidad después de lo que me he enterado me sorprende ver a la oficial Hopps viva! "Gruñó el búfalo.
Nick comenzó a reírse a carcajadas mientras Judy se preguntaba ¿Qué era tan gracioso? ¡Estaban metidos en un verdadero problema y él se partía de la risa! Así que sin pensarlo ella golpeo el brazo del zorro en un intento de detener su risa, era imposible no notar que Bogo estaba más molesto que de costumbre. Pero él no dejaba de reírse, así que ella susurro: "Nick no es gracioso"
"¿No nos debemos de reír de eso?" Preguntó el zorro aguantando la risa.
"No" Decía en voz baja Judy algo agotada y continuo "Nosotros estamos aquí y podemos trabajar doble turno para cubrir a nuestros compañeros si es necesario" Intentando suavizar la situación.
"¡Claro que trabajaran doble turno! Y no esperen que los felicite por eso ¿Quieren una estrellita de papel?" Bogo decía mientras reía sarcásticamente.
Se hiso un silencio matando todo ruido.
"Esto no habría pasado si te mantuvieras enfocado en tu trabajo Wilde y no involucraras en tus problemas existenciales a la oficial Hopps" Gruñía el búfalo.
Huy lo que había dicho Bogo pensaron las pulgas zoombis y Judy soltó un largo y cansado suspiro, cerrando los ojos por un momento. No sabría cómo podría sobrevivir a un doble turno, sentía que su cerebro iba a explotar con tantos problemas y aun faltaba hablar con el agente Savage.
"Quiero que terminen todo el trabajo pendiente de los oficiales que se han reportado enfermos. No saldrán a patrullar, se ocuparán del papeleo atrasado y quiero que sigan investigando el caso del concejal sin molestar al agente Savage ya que se le ha convocado a una reunión con su equipo de trabajo en el ZBI… ¡Váyanse de mi oficina si no quieren trabajar 24 horas seguidas!" Gruñó Bogo al mismo tiempo que su mirada transmitía enojo, con lo cual denotaba con lo que decía no era una broma.
Un poco molesta y asustada la coneja se levantó de su asiento haciéndose la fuerte y detrás de ella salió Nick evitando azotar la puerta.
El zorro lucía muy relajado, como si el hecho no le afectara ni lo más mínimo.
Judy se sentía frustrada todo el tiempo Bogo estaba molesto con ellos ¿Cómo a Nick no le alteraba algo que a ella le mataba? Suspiró intentando animarse, se obligo a pensar que aquello no era la gran cosa podría superar el doble turno, pero le resultaba difícil convencerse de que así era.
"Es tu culpa Zanahorias… "El tono de voz de Nick sonaba casual.
"¿Mi culpa? "Reviró Judy alterada e irónica.
Nick simplemente se encogió de hombros y comenzó a caminar despreocupado.
"¡Tendremos que trabajar doble turno y a ti te parece que no te afecta!" Gritó la coneja detrás de él.
"¿Por qué debería de afectarme? Al menos no le tendré que ver la cara al conejo rayado "Contestó Nick tranquilo.
El desinterés de ese zorro le provocaba a ella unas inmensas ganas de llorar y de golpearlo al mismo tiempo.
"En realidad no creo que debería de afectarte, pero me estas colmando la paciencia" Judy lo miraba con el ceño fruncido "No se cuantas veces Bogo nos ha sacado de la junta matutina por tu culpa y solo porque soy tu compañera o porque haces que me frustre de tal manera que comienzo a discutir contigo" Dijo Judy respirando para contenerse de no comenzar a gritar.
"¿Ya terminaste Zanahorias? ¿Ya puedo ir a desayunar?" El tono de voz de Nick sonaba indiferente. Seguía sereno, demostrando que en realidad no le interesaban las quejas de la coneja y que podría pasar todo el día escuchándolas y simplemente miraría a otro lado, hasta había soltado un bufido por lo bajo, como si se estuviera aburriendo.
Judy lo miró con ojos asesinos buscando en su mente una frase para terminar la conversación y hacerlo enojar, pero dado que ella era la que estaba enojada y él indiferente, no podía procesar nada coherente, así que se dio la vuelta dispuesta a irse a su cubículo para no seguir hablando con él, y así, borrarlo del mapa por un momento e ignorarlo cuando se sentara a trabajar a su lado a tal grado que ese zorro hasta dudaría de su propia existencia.
JUDY POV
Iba caminando hacia mi cubículo e intentaba convencerme de que la razón por la que seguía viva era porque teníamos un caso que resolver; pero en serio no me lo creía ni yo.
Las malditas pulgas soltaron un suspiro frustradas, si yo me sentía igual: frustrada, cansada; tan débil y sobre todo enojada con ese zorro tan lindo, pero tan idiota.
De pronto, escuché unos pasos. Sabía que no era Nick y tuve el mal presentimiento de que se trataba de Francine, así que corrí por el pasillo y me escondí tras un gran pilar que adornaba una de las grandes ventanas del precinto, a decir verdad, sabia que tarde o temprano tendría que enfrentarme a ella, pero en ese momento no me sentía preparada y no quería meterme en más problemas.
Cuando escuché los pasos alejarse corrí lo más rápido posible por el pasillo hasta llegar a mi cubículo. Me senté en mi escritorio dando un suspiro de alivio al darme cuenta de que había logrado pasar desapercibida y saqué un pequeño espejo que tenía en uno de los cajones de mi escritorio. Definitivamente mi aspecto era terrible: Parecía que llevaba varios días sin dormir, mi pelaje parecía un desastre a pesar de que había intentado peinarlo, pero al menos sentía que el dolor de cabeza ya no era tan fuerte.
Mi aspecto no tenia remedio y era mejor empezar a trabajar así que tomé el archivo del caso del concejal y comencé a leerlo detenidamente. Mi concentración fue interrumpida porque McCuerno entró con una gran caja de rosquillas de chocolate y me miró con sorpresa preguntando "¿Todo bien Hopps?"
"Acabo de llegar, trabajaremos doble turno" Contesté forzando una gran sonrisa.
"Y ustedes seguirán con el caso del concejal que el gran Jack Savage aún no ha podido resolver" Dijo el rinoceronte dándole un par de sorbos a su café.
"Todos los muebles estaban en su lugar, la víctima no parecía tener ninguna herida a simple vista, Delgato y Francine al ser los primeros en llegar a la escena del crimen piensan que el asesino aún estaba en el interior…Pero no tenemos más pistas" Dije un poco frustrada.
"Vamos Judy piensa en lo rápido que logró escaparse el asesino" McCuerno decía en voz baja mientras bostezaba.
"La vía de acceso fue la entrada principal, pero esa no fue la salida" Suspiré cansada de tanto buscar pistas que no llevaban a ningún lado.
"Me parece imposible que Francine y Delgato no lograrán detectar al asesino" Comentó McCuerno en voz baja con su mirada clavada en el archivo, tan concentrado que parecía que estaba intentando descifrar el mayor enigma de Zootopia.
"Eso es algo muy grave. Estamos hablando de dos policías, dos compañeros del ZPD ¿Sabes lo que podría pasar con eso?" Comenté en voz baja algo sorprendida, eran mis compañeros y nuestro trabajo era proteger a todos los ciudadanos de Zootopia, aunque a decir verdad la respuesta de la policía en el momento del suceso había sido muy cuestionable ¿A caso había algún infiltrado dentro del ZPD? O tal vez Francine y Delgato habían actuado impulsivamente.
"Me puedo hacer una idea. Pero solo es una teoría, no los estoy acusando de nada" Dijo McCuerno con media sonrisa.
"No creo que ellos estén involucrados en algo así" Murmuré.
"Bueno, pues que tengas suerte"
"Serás el primero en saberlo" Le contesté con una sonrisa.
McCuerno se despidió dirigiéndose a su cubículo. Se notaba que estaba de buen humor a pesar del desastre que había sido la noche anterior. Yo resoplé ¿Qué habría querido decir McCuerno con eso? Tarde o temprano la verdad saldría a la luz, entonces decidí seguir leyendo el gran archivo.
Había decidido leer el informe página por página con detenimiento. Quería estar segura de que no se hubiera pasado ninguna pista por alto. Las primeras veinticuatro páginas coincidían perfectamente con lo que habíamos visto en la escena del crimen, pero cuando llegue a la pagina veinticinco. En el punto donde se había hecho el reporte de las anotaciones originales hechas por Francine y Delgato me percaté de que habían sido escritas dos días después del asesinato omitiendo los detalles más importantes.
Me pregunté ¿Si eso era un burdo intento de ocultar evidencias? o ¿Si solo era porque esos dos eran unos haraganes? Cualquiera de esas dos posibilidades haría ver al Precinto uno como si estuviera alterando evidencias y eso seria un grave problema.
Me había esforzado tanto en concentrarme que comencé a sentir que mi cabeza comenzaba a doler de nuevo. De pronto escuché a Nick llegar y sentarse en su escritorio que justo estaba detrás del mío sacando algunas carpetas de uno de los cajones.
Intenté ignorarlo y pretendí estar muy concentrada leyendo el archivo, ya que mi orgullo sentía tan herido que no me emocionaba ni un poco tenerlo junto a mí.
"¿Cómo ha ido la mañana?" Preguntó el zorro idiota y no pude evitar sonreír irónicamente.
"¿Acaso no puedes darte cuenta lo difícil que será trabajar doble turno? Tendremos que terminar todo el papeleo pendiente" Dije entrecerrando los ojos.
Nick miró su alrededor viendo el montón de papeles apilados en torres dispares que estaban regados por todos los cubículos y moviendo su silla se colocó a mi lado. Intentó decir algo, pero era como si no se atreviera a hacerlo, quizá una disculpa, pero no dijo nada.
Moví mi silla en un intento de alejarme de él, pero me tomo del brazo y me obligó a mirarlo de frente.
"Nick tengo cosas que hacer" Me excusé, pero en realidad yo y mis pulgas zoombis querían huir.
"¿Sigues molesta?" Preguntó como si la respuesta no fuera obvia.
Yo solo me di la vuelta e intenté ignorarlo todo el día, mientras las horas pasaban se hacia cada vez más difícil. Querido destino: Gracias por el peor día de mi vida y hacer que trabajara doble turno. Aunque claro yo sabia que tenia un poco de culpa en todo eso.
Las horas pasaron y la noche se hacia larga revisando quejas de cheques sin fondos, hurtos, multas sin pagar y ese tipo de cosas de las cuales se encargaban los oficiales con trabajo administrativo debido a alguna acusación que los relegara a quedarse en las oficinas hasta que su caso fuera aclarado.
Si alguien tenía la culpa de que el jefe Bogo nos castigara de esa manera era Nick por haber organizado esa fiesta; también había sido mía por haber tomado sin control, pero ¡Era más culpa de ese zorro mañoso!
Procuraba poner en orden mis ideas: de la que más me preocupaba a la que menos me inquietaba:
Nick encabezaba la lista y eso me ponía muy nerviosa ¿A caso había pasado algo entre nosotros la noche anterior? Mi cerebro estaba confundido y algo me decía que lo que pasara con él sería fugaz y jamás duraría.
"Es tu culpa coneja por haber tomado tanto en la fiesta" Se burlaron las pulgas y yo solo suspiré derrotada.
Mi segunda preocupación era Francine que me había obligado a ir con Jack al baile de invierno; si ya se que piensan que hubiera sido muy fácil explicarle al agente Savage que no iría con él y recuerden que había intentado hacerlo, pero todo se había complicado gracias a mi aventura en Narcóticos y el arreglo que había llegado Jack con Conchili Gonzales. Tendría que pretender que todo iba bien hasta que se me ocurriera una manera de salir de ese embrollo.
"¿Así quieres resolver tus problemas? Tienes que golpear a la elefante víbora con tu mejor puño y dile a ese imbécil que te deje en paz" Dijeron las pulgas zoombis en modo de ataque.
Ojalá todo fuera tan fácil como lo hacían ver esas pulgas agresivas. Suspiré de nuevo intentando concentrarme en el caso, pero se volvía una tarea muy difícil.
Coloqué una de mis patas sobre mi vendaje y de pronto vi a Nick que dormía plácidamente, como si no estuviera en el precinto ¡Era como si no se preocupara por nada!
Teníamos muchos pendientes: había que resolver el caso del concejal, pero no había pistas, no había conexión a simple vista con los otros asesinatos ya que no se encontró presencia de drogas en el cuerpo y la conclusión de la autopsia había sido muerte por asfixia.
Todo se complicaba cada vez más ya que habíamos sido excluidos de otros dos casos que parecían ser importantes, para mí y Nick. Sabíamos que tenían una conexión, aunque no lográbamos descifrarla.
Parecía que todos se habían olvidado del lobo llamado Wolfred Warren que había sido asesinado de una manera cruel, el cual no parecía estar inmiscuido en negocios turbios y a pesar de que Nick y yo seguíamos investigando el caso el jefe Bogo nos había prohibido seguir buscando pistas.
Yo sabía el motivo del asesinato y la respuesta la había encontrado en una de mis aventuras por la oficina de Narcóticos y es que mi gran amigo Bob me informó que era uno de los cuatro agentes encubiertos que la agencia utilizaba para descubrir negocios ilícitos y había sido enviado a trabajar en Zootek.
El caso del oso Max estaba a la espera de juicio, ese oso había sido uno de los guardaespaldas de Mr. Big, lo cual habíamos logrado descubrir gracias a que Nick había encontrado el llavero con el emblema de la zarigüeya en la escena del crimen, en el cuerpo de la víctima se habían encontrado rastros de varias drogas en su cuerpo.
Por esa razón habíamos visitado el laboratorio Zootek en busca de alguna pista y aunque habían sido amables con nosotros algo no lograba convencernos, el Dr. Hu nos había contado que habían despedido a varios empleados. Nick me había prometido que buscaría la lista de exempleados y sabía que de alguna manera estaba trabajando en ello.
Spunky se había convertido en un gran amigo y gracias a él habíamos logrado dar con la ubicación de donde se había mandado uno de los mensajes misteriosos que yo había recibido.
Lo cual nos había llevado hasta Jimmy Di Club, donde habíamos logrado dar con el nombre del gran Snake gracias a la lagartija dueña del lugar además había indicado que Max el oso era cliente frecuente del club y a pesar de que Delgato se había adjudicado haber arrestado al asesino, un tal Bosk para nosotros seguía siendo sospechoso que era un caimán de Jimmy Di Club ¡Eso eran demasiadas coincidencias!
¿Sería que ese tal Jimmy Di al saber que estábamos buscando al asesino había mandado un animal para encubrir la verdad? Sobre todo, porque Conchili Gonzales 'El abogado del diablo' estaba inmiscuido en ese asunto.
Todo parecía estar conectado de alguna manera, pero seguía siendo todo muy circunstancial y no lográbamos encontrar la pieza clave que nos aclarara el camino y al haber sido excluidos del caso se dificultaba cada vez más nuestra investigación.
Todo eso nos había llevado a Jimmy Di Club de nuevo ya que Spunky había logrado hackear el sistema y había dado con la ubicación de una bodega que tenía conexión con el gran Snake, yo seguía pensando que ese plan había sido un fracaso ya que Spunky casi había muerto de un disparo.
Me encogí de hombros algo estresada ya que cada vez que nos acercábamos a una pista no lográbamos descifrarla, aunque también me sentía segura de que resolveríamos el caso aunque fuera complicado y daríamos con la respuesta de que había ocurrido con los animales que habíamos visto en la bodega, jamás olvidaría la horrible sensación que me invadía al recordar cómo nos habían atacado, parecía que habían estado bajo el efecto de una droga y el gran murciélago que nos persiguió no parecía de un tamaño normal.
La información sobre los priones nos acercaba cada vez más a la verdad y Nick esperaba la llamada de Spunky que había prometido hackear la Agencia de Seguridad Nacional de Zootopia y así encontrar la base de datos de los laboratorios.
Yo seguía concentrada tratando de encontrar una pista y ¡Nick seguía dormido! El precinto se había quedado prácticamente vacío ya que la mayoría de los oficiales patrullaban recorriendo las calles y unos pocos hacíamos el odioso papeleo ¡Tenia que despertar a ese zorro si no quería más problemas!
Revisé la hora, ya eran alrededor de las diez de la noche, me sentía más cansada de lo normal y me apuraba la necesidad de llegar a mi departamento. Observé la oficina por unos instantes y podía apostar que casi nadie había en el piso. Era muy probable que Nick y yo fuéramos los últimos en salir.
Me dejé caer en el respaldo de la silla y observé las fotos de mi escritorio, reflexionando sobre mis posibilidades de salir con vida ya que algunos compañeros me habían contado que en el lugar se aparecía una misteriosa sombra… ¡Tenia que despertar a ese zorro!
De pronto el móvil de Nick vibró, miré de reojo tal vez era Spunky con nuevas noticias, pero cuando me acerqué un poco más las pulgas zoombis brincaron de terror cuando descubrí el nombre de esa tal Zara en la pantalla, así que curiosa me acerqué más al escritorio y pude ver más cerca que decía Nicky
"¡Diablos, diablos, diablos! ¡La zorra con mirada de perra!" Dijeron las pulgas zoombis.
Ignorando el mal comentario de esas pulgas, comencé a pensar en cómo ver que más decía el mensaje, de pronto percibí la respiración tranquila de Nick, no podía hacerle eso ¿Qué clase de amiga era? Claro que él no se daría cuenta si estaba más dormido que despierto y dudaba que su cerebro analizara bien la situación.
Algo desesperada conté hasta veinte para no perder la paciencia ya que terminaría gritando de frustración o golpearía a ese zorro. Entonces comencé a picarle las mejillas para que despertara, era gracioso ver su cara adormilada y se me escaparon leves risitas cuando inconscientemente él intentó apartar mis patas.
Mi teléfono de pronto vibró y entonces me aparte del zorro y rápidamente regrese a mi escritorio observando que tenía un mensaje nuevo de Loui que decía #Madura
Las pulgas zoombis comenzaron a burlarse y yo no pude evitar reírme, agache la cabeza, derrotada y maldije al darme cuenta de que ya faltaba poco para terminar el turno.
¡Necesitaba huir de esa situación y comer azúcar para sobrevivir! Mi plan de pronto se había convertido en comer todo el helado de zanahoria que había en la maquina expendedora de la cafetería ya que no había comido en todo el día, así que me levanté de mi silla y pasé junto a Nick observando como abría sus ojos lentamente, yo pasé frente a él ignorándolo como una experta, pero de pronto sentí como me tomaba del brazo.
"Zanahorias…Lo siento. Lamento lo que te hice pasar y las tonterías que dije" Nick se escuchaba suplicante y algo adormilado.
"No ni te molestes, solo quiero ir por un helado de zanahoria" Dije segura de mi intentando soltarme de su agarre, pero Nick me impedía moverme obligándome a mirarlo de frente.
"Nick siempre te encargas de que el jefe Bogo termine más molesto con nosotros de lo que estaba. Arruinas todo con tu temperamento de zorro astuto, por ejemplo, quedándote dormido y pretendiendo que no te importa nada" Le dije resignada y cansada.
Nick me miró mal pero no dijo nada. Soltó un suspiro frustrado murmurando "Si sabes que soy tan molesto ¿Por qué sigues hablándome?"
"¡Boooooooom!" Gritaron las pulgas zoombis.
Mi corazón explotó en el momento en que sabía la respuesta, pero no era capaz de decirla "Porque…Porque…" Balbuceaba.
El levantó una ceja mientras me miraba, en espera de mi respuesta.
"Un segundo eres un demonio enojado y al siguiente te conviertes en una torpe coneja" Me dijo dueño de la situación.
"Eres odioso" Sonreí golpeándole el hombro.
"Entonces ¿Ya me puedes decir tu secreto?" Preguntó el con una sonrisa.
"No tengo secretos" Dije pensando que ni en cien años le diría a ese zorro que estaba enamorada de él y aunque parecía no darse cuenta, sabia más de lo que parecía.
"¿Vas a decirme?" Insistió él con una mirada retadora.
"Nick…" Dije intentando tranquilizarme "Me siento cansada, molesta y podría asesinarte en este momento, pero lo único que quiero ahora es helado de zanahoria ¿Podrías dejarme ir?" Mi voz se convertía en un murmullo ya que me sentía muy cansada.
Nick rodó los ojos como si estuviera molesto.
"¡Nicholas Wilde déjame ir!" Le exigí desesperada tomando de nuevo fuerzas para huir.
"Puedes hacer el berrinche que quieras, matarme o llamarme por mi nombre completo, pero terminaras diciéndome cual es tu secreto" Dijo Nick soltándome y levantándose de su silla mirándome fijamente.
"Si le confiesas que estas enamorada de él todo sería más fácil coneja inmadura" Se burlaron las pulgas zoombis mientras yo sentía como mi cuerpo temblaba, tenia que sacar cualquier impulso de idiotez.
"¿Y si te compro un helado de zanahoria?" Decía mientras sonreía burlón haciendo un gesto que me daba a entender de que fuéramos a la cafetería.
Caminamos en silencio, en realidad me sentía molesta con ese zorro, pero había sido buena idea que me acompañará ya que en el precinto reinaba un extraño silencio, aunque seguramente había compañeros rondando por allí.
"¿Quieres un helado de Zanahorias?" Preguntó Nick alzando una ceja en cuanto llegamos a la cafetería.
Suspiré con frustración, en realidad me moría por un helado de zanahoria. Miré de reojo a Nick, quien había apresurado el paso hasta la máquina expendedora comprando los últimos 10 helados que quedaban y un café para él.
Puse mis patas en mi frente y contuve las ganas de pedirle a gritos que no comenzara a molestarme, así que le lancé una mirada asesina y él solo se encogió de hombro mientras sonreía haciéndose el inocente. Se sentó en una silla y aventó los diez helados sobre la mesa, sacó una cuchara de plástico envuelta en una bolsa de su bolsillo y por la forma en la que él lo había hecho me daba a entender que no sería fácil para mi poder obtener al menos uno de esos deliciosas bombas de azúcar ¡Hasta las pulgas zoombis sabían que el zorro estaba planeando algo!
"Ahora confiesa Zanahorias" Se burló Nick mirándome fijamente.
Le volví a lanzar una mirada asesina mientras seguía parada a una distancia prudente y él solo se encogió de hombros mientras sonreía inocentemente a lo cual suspiré molesta y me crucé de brazos negando.
"Es más fácil que me digas cual es tú secreto ahora y te daré los únicos 10 helados de zanahoria que hay en el precinto" Nick decía imitando una voz grave que era bastante molesta.
"¿Tú como sabes que tengo un secreto?" Pregunté mientras golpeaba mi frente mientras cerraba los ojos. Podía sentir la mirada fija de Nick sobre mi rostro.
"Tú me lo dijiste" Dijo sonriendo él.
"No recuerdo haberte dicho eso…" Ladeé la cabeza observándolo, aunque en realidad no recordaba nada y parecía que se repetía la misma discusión de la mañana.
"Es más fácil que lo confieses ahora" Me interrumpió tomando una servilleta y sacando un bolígrafo de su bolsillo escribiendo rápidamente algo que no alcanzaba a leer.
Molesta juré mentalmente jamás ponerme ebria y me acerqué lentamente a la mesa intentando leer que era lo que Nick habia escrito.
"¿Por qué estas tan callada?" Me preguntó Nick mientras me hacia una señal para que me sentara junto a él.
Recargué todo el peso de mi cuerpo sobre una de mis patas, intentando mantener la calma. Ya no quería ser víctima de mis propios ataques impulsivos o que las pulgas zoombis me obligarán a decirle de lo que pudiera arrepentirme después.
"Si firmas el contrato" Dijo Nick señalando el pedazo de servilleta "Podrás comerte estos deliciosos helados de zanahoria"
"No pienso firmarlo" Dije suspirando profundamente sentándome al lado de él.
Nick comenzó a abrir uno de los helados y un delicioso olor a zanahoria lleno mis papilas gustativas.
"Dejaré que te comas el primero…así será más fácil que confieses" Dijo Nick.
"¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?" Pregunté y con precaución me acerqué al delicioso helado a lo cual no pude contenerme más así que comencé a devorarlo sin control.
"Ahora te toca firmar el contrato" Me interrumpió Nick.
"No pienso firmarlo" Decía aun devorando el helado, me sentía molesta en realidad ¿Que se creía ese zorro? Obviamente no iba a dejarme engañar por sus encantos.
"No tienes otra alternativa, firma" Me decía Nick con una encantadora sonrisa tomándome mis patas con las suyas.
"¡No…no y no!" Grité una y otra vez, ya cansada de esa situación y de trabajar todo el día, esa tensión entre los dos me ponía de nervios, trate de quitar sus patas de encima y respire hondo. Cada vez me costaba menos mentirle, pero jamás creí que podría convertirme en una profesional y es que parecía increíble que ese zorro pudiera causarme esa explosión incontrolable de sentimientos, pero tenía que ser fuerte y mantenerme firme.
"Si" Decía Nick ¿Cómo podía verse tan guapo a pesar de haber trabajado doce horas seguidas?
"Cómo sé que no vas a usar mi firma para, no sé, robarme todos mis ahorros" Le susurré siguiendo sin entender a qué iba todo eso.
"Si, claro porque desde que trabajas en el ZPD eres millonaria" Respondió Nick poniendo sus ojos en blanco.
"Quiero que sepas que en mi cuenta hay una cantidad de dinero respetable, me ahorro mucho viviendo en esos departamentos"
"Lo que tú digas Zanahorias, y ahora firma" Replico él a la defensiva.
Movía la cabeza de un lado a otro y volvía a empujar la servilleta hacia Nick. Llevábamos así más de media hora. A esas alturas, no dudaba que mis compañeros que entraban y salían de la cafetería del precinto se creían testigos de algo ilegal, algo totalmente comprensible si teníamos en cuenta que eran las once de la noche de un sábado y que Nick y yo estamos sentados en una mesa de la esquina discutiendo un contrato cuando menos sospechoso.
"Que te parece si hacemos lo siguiente: tú no me firmas la servilleta y de ahora en adelante tu siempre manejaras el pedazo de basura que tenemos por patrulla"
Me incliné hacia él y di un puñetazo a la mesa "Eres un manipulador, un mentiroso… un… un"
"Podemos hablar de mis cualidades en cualquier otro día, pero es mejor que hagas lo que te digo"
Nick sonreía mientras yo le dedicaba mi mirada más fulminante. Sabía que me había vencido, así que refunfuñé, deslicé la servilleta hacia mí, la firmé y luego se la devolví. Nick parecía tan encantado consigo mismo que por un momento planteaba borrarle esa expresión de la cara y es que estaba tan molesta con ese zorro, si encantador, pero al fin y al cabo no podía quitar de mi mente lo que había visto aquella noche de su cita con esa zorra y aunque había durado días con el corazón destrozado eso se había convertido en una batalla entre él y yo.
"¿Ves? ¿A que no ha sido tan difícil?"
Estuve a punto de tirarle el helado de zanahoria por la cabeza, pero sinceramente, no hubiera sido capaz de hacerle algo así, me refiero al helado, obviamente. El pobre se merecía algo mucho mejor, y no acabar desperdiciado en la cara de ese zorro mañoso.
Esos días habían sido difíciles para mi había llegado a la conclusión de que mi vida sentimental se había arruinado y esa era la respuesta a como habíamos llegado a ese punto.
Después de 20 minutos ya iba por el quinto helado y prácticamente me lo estaba devorando, así que tenía la sensación de que acabaría confesándole todo con tal de que me dejara comer los otros cinco restantes.
Yo me negaba a aceptar que había firmado el contrato con tal de comer helado, bueno no era un contrato era más bien una servilleta rota que cada vez tenía peor aspecto porque no dejábamos de tirar de ella de un lado a otro.
El cometido de Nick era saber mi secreto con un acuerdo entre los dos. Bueno, un acuerdo tampoco porque yo no sacaba nada a cambio, era ese zorro el que me obligaba a confesarle mi más preciado secreto.
Sacudí la cabeza para liberarme de tanto pensamiento negativo y me devoré una gran cucharada de helado que en ese momento era lo único que me mantenía más o menos cuerda.
De pronto sentí una patada por debajo de la mesa y se me cayó la cuchara al suelo del susto. Me quedé mirando fijamente a Nick, que se reía disimuladamente desde el otro lado de la mesa ¡No era consciente de lo que acababa de hacer! El personal de limpieza del precinto uno era de lo peor y la regla de los diez segundos no aplicaba en ese piso mugroso, sobre todo los topos que trabajaban en el turno de la noche se encerraban en el almacén hasta que llegaban los compañeros de la mañana ¿Dónde podía sacar una cuchara limpia para acabarme mi helado?
"¿Pero a ti que te pasa?" Le dije al zorro idiota lanzándole una mirada asesina levantándome del asiento y dirigiéndome hacia la barra.
Si tenía suerte alguien había olvidado una cuchara. Salté por encima de la barra y traté de alcanzar uno de los cajones, pero lo único que podía ir mal es que el cajón donde cabía la posibilidad de que hubiera una cuchara estuviera… ¡Cerrado! ¡El maldito cajón estaba cerrado!
Mis pulgas zoombis comenzaron a saltar incontrolables ¡Necesitaban más helado de zanahoria!
"¿Piensas cometer un crimen en el precinto? Es muy mala idea Zanahorias" La voz de Nick se escuchaba muy cerca, como si estuviera justo detrás de mí, y efectivamente cuando giré el cuerpo, levante la cabeza y allí estaba sonriendo.
"Estoy intentando encontrar una cuchara" Dije forcejeando el cajón un par de veces, pero no servía de nada. Estaba cerrado y la llave la tenían esos topos.
"Deberías de dejar de comer helado" Decía Nick de pie sin ayudar y encima estaba molestándome ¡Por su culpa tenía que robar una cuchara!
"Te agradecería que dejaras de hablar y pensaras en una manera de ayudarme" Dije desesperada.
Nick reprimió una carcajada y me aparto del cajón sin demasiado esfuerzo. Se puso en mi lugar y delante de los cajones dijo: "Mira y aprende novata"
Sacó una pequeña navaja multiusos del bolsillo trasero de su uniforme, misma que tenía un desarmador y comenzó a forzar la cerradura.
"Como no, se me había olvidado de que estoy con un delincuente" Le dije muy seria y el me guiñó el ojo.
"Solo si me lo pides tú, cariño" Dijo escapándosele una carcajada doblándose de la risa, justo en el mismo momento que el cajón se abrió.
Después de que el zorro delincuente y yo robamos… digo tomamos prestada la cuchara, me terminé los helados que restaban en paz y al haber terminado nuestro turno nos largamos del precinto.
No podía evitar de ver por encima del hombro mientras huíamos con mucho sigilo cuando Nick conducía el auto de Spunky hasta mi departamento.
"Zanahorias solo es una cuchara robada no alucines" Dijo riendo Nick.
Claro como yo no era una delincuente consumada para él era gracioso, aunque en realidad lo que me preocupaba era que tenía que intentar zafarme de el contrato y hacerme valer para no terminar confesándole mi secreto.
Nick manejaba muy concentrado en la carretera. De vez en cuando me lanzaba fugaces miradas para cerciorarse que seguía despierta mientras seguía manejando sin decir nada y yo seguía admirándolo. Sus ojos verdes se veían cafés gracias a la obscuridad de la noche y observaba casi sus perfectas facciones.
"¿Quieres escuchar música?" Preguntó él de pronto.
No respondí, porque seguí contemplándolo. Observando como los autos que pasaban a su lado iluminaban fugazmente su rostro.
"Judy" Dijo de pronto Nick interrumpiendo el hilo de mis pensamientos cuando casi llegábamos al viejo edificio donde vivía.
La mirada de él había cambiado y por la forma en que tomaba con fuerza el volante, sabía que tenía su cabeza en otra parte.
"¿Sí?" Pregunté un tanto indecisa.
No sabia si estaba preparada para responder a sus preguntas.
"¿Me dirás tu secreto?" La pregunta de Nick flotaba en el aire.
Yo solo me quede callada ya que me sentía aterrada de tener que confesarle la verdad como que me daban unas exorbitantes ganas de besarlo, de tenerlo cerca de mí, entre mis brazos.
A él se le escapó una risa agria, un gesto que jamás había asociado con él diciendo "¿Es esa liebre verdad? Estas enamorada de ese conejo rayado" Y de pronto tomó una curva muy cerrada que me lanzó contra la puerta del auto.
"Pero que…" Comencé a decir, pero me interrumpió antes de que pudiera terminar la frase.
"Judy no sabes mentir…Déjate de tonterías y dímelo de una vez"
Nunca le había oído hablar así, era como si Jack le sacará lo peor de él ¿Cómo podía estar tan seguro de que estaba enamorada de esa liebre? Nick y yo nos habíamos paliado todo el día y de vez en cuando se metía conmigo medio en broma y tonteaba de un modo inofensivo, pero era la primera vez que le escuchaba hablar con tanta dureza.
"No quiero hablar de esto" Dije con la esperanza de terminar esa conversación.
"¿Por qué no?" Insistió Nick y a mi se me escapó un gruñido.
"Porque no me apetece"
"¿Me lo contarás algún día?"
"No lo sé" Respondí tomando mis orejas nerviosa y sin levantar la mirada.
Nick aceleró el auto hasta superar el limite de velocidad permitida. Se me disparó el corazón y sentía que se me revolvía el estómago. Bajé la ventana y el aire frio de la noche me golpeó la cara, me sentía un poco asustada y se me llenaban los ojos de lágrimas. Sentía mi nariz cada segundo más cargada y las nauseas que me provocaban esas pulgas volvían con ganas de venganza.
Cuando el coche se detuvo por completo, me bajé y cerré la puerta de golpe corriendo a toda prisa hacia el edificio, sabia que Nick iba detrás de mí, pero yo necesitaba librarme de él en cuanto antes.
Subí las escaleras a paso apurado y cuando llegué frente a mi departamento metí la llave en la cerradura a toda prisa ¿Qué pensaba hacer ese zorro? ¿Sacarme la verdad al estilo rápido y furioso?
Entré seguida por los pasos de él; yo podía sentir como me temblaba el cuerpo, no sabía si por las locuras de él o por los efectos secundarios de mi resaca.
"Zanahorias... Espera"
"Nick estoy harta de todo. Te digo que no quiero hablar y tú me chantajeas con helados y después intentas matarme ¡Necesito descansar!" Dije enfrentándome a él.
Nick apretó la mandíbula. Tenía la mirada incendiada con lo que esperaba que fuera furia de solo pensar que me gustaba Jack ¿Por qué le molestaba tanto algo que no era verdad?
"Sabes que puedes confiar en mi ¿Por qué te cuesta tanto entenderlo?" Nick parecía frustrado y molesto, sentimientos y emociones que yo también experimentaba.
"No se te ocurre que puede ser por una razón muy distinta por lo cual no quiera decírtelo" Dije intentando hablar tranquilamente, pero estaba gritando.
Nick me miró fijamente por unos segundos y su expresión se suavizo, la ira había desaparecido de su rostro con la misma rapidez con la que había aparecido. Dio unos cuantos pasos hacia mí y me dio un gran abrazo mientras yo seguía sintiendo mi respiración acelerada.
"¿Por qué no dejas de discutírmelo todo?" Dijo él aun abrazándome.
"Lo haré cuando dejes de hacer tonterías" Susurré con los nervios aun a flor de piel tratando de grabar el momento antes de que cualquiera pudiera quitármelo.
Ese zorro me había sorprendido con un abrazo tan sentido que por poco me aplastaba los huesos y durante un par de minutos estaba tan alucinada para responder. Los brazos me colgaban inertes a ambos lados del cuerpo mientras intentaba lograr encontrar una explicación a todo eso.
Hundí mi cara en el hueco de su cuello, respirando hondo y nos quedamos así inmóviles abrazándonos durante lo que podían ser siglos o segundos. Lentamente él comenzó a retirarse, pero ni siquiera así teníamos suficiente espacio.
Unos centímetros separaban nuestras caras, podía sentir su aliento acariciando mi pelaje, consciente de mis propios movimientos, intente apartar mis orejas que me caían sobre los ojos.
"No te ofendas Zanahorias, pero creo que eres todo un desastre y necesitas descansar"
Y hasta allí había llegado el momento tierno y emocionante del día con ese zorro idiota.
Después de dejar a Judy en su departamento Nick había decidido regresarle el carro a Spunky y así de esa manera averiguar que era lo que había logrado averiguar.
Durante el camino había escuchado música para distraerse por todas las discusiones que había tenido con Judy ese día y dejar de sentir ese sabor amargo que le hacia sentir el solo pensar que ella estaba enamorada de la liebre endemoniada.
Comenzó a manejar por los suburbios de Sahara Square, los autos comenzaban a escasear y la noche se volvía un poco mas obscura. Después de treinta minutos llego a la casa del lobo, y se bajo del auto lo más rápido que pudo. Pensó en tocar el timbre, pero recordó que ya era muy noche y que la mamá de Spunky probablemente estaba dormida.
El zorro astuto entró por una ventana que estaba entreabierta en la parte trasera de la casa y comenzó a caminar en la obscuridad hacia el cuarto de ese lobo que seguramente estaría despierto.
De pronto su teléfono móvil comenzó a sonar en el peor momento, se le había olvidado bajar el volumen de su celular pensando que seguramente era esa zorra inoportuna molestándolo por no haber contestado sus mensajes, tan rápido como pudo mando rechazo la llamada que era de un número extraño.
De pronto la voz de la mamá de Spunky algo áspera lo hizo guardar silencio.
"¡Canuto Zeferino III De la Hoya has regresado mi bebe!"
Maldición pensó Nick intentando escabullirse lo más rápido que podía al cuarto de Spunky, no podía arriesgarse al ser descubierto cuando aún tenía puesto su uniforme de policía y la 45 que tenía sujeta en su cinturón, que excusa podría poner.
Por la adrenalina y para evitar ser descubierto a Nick no le quedo mas intentar imitar la voz de Spunky "Siii mami ya regrese, me voy a dormir" en el mejor intento de parecerse a Spunky.
Cuando al fin llego al cuarto del lobo, Nick contuvo el aliento Spunky no estaba en su habitación y todo estaba desordenado ¡Como si los hubieran atacado! El lobo se había vuelto ordenado y meticuloso además que jamás salía sin su computadora portátil la cual estaba tirada en el suelo ¿Qué rayos había ocurrido?
No era el mejor momento para que Spunky y Andrew desaparecieran de repente. Pensó en la llamada de ese número desconocido que le había marcado ese día en la mañana y fue cuando comenzó a sentir algo muy desagradable en su estómago.
Sacó su arma incluso antes de comprender que era lo que estaba ocurriendo. Se dio la vuelta y registro todo el cuarto. Su corazón latía sin control.
De pronto el teléfono de Nick que estaba en modo silencioso vibró una vez, señal inequívoca de haber recibido algún tipo de mensaje. Al abrirlo se dio cuenta que era un número desconocido que incluía una señal de localización que se ajustaba bastante a las afueras de Zootopia acompañándolo por solo una palabra:
Ahora
OHHH MY CAT! Boooooooomm! Nos vemos el próximo cap! sSseeeeee uUUUU!
