¡Desde California hasta Zootopia! … ¡Llega el capitulo 22!

Yeiiii! ¡Gracias por sus comentarios y por leer el fic saben que eso me hace muy feliz! Natalia Suarez1 me caes bien y me gusta tu intuición ¿Será que Francine está enamorada de Nick? Oh my cat la elefante víbora nos va a dar pelea snake snake snake!

-ATENCION-DISCLAIMER-WARNING-

A partir de este capitulo el fic se pondrá un poco, demasiado, muchísimo muy intenso: Habrá sangre, demasiado romance y muchísima violencia. Si no se sienten cómodos pueden taparse los ojos, pero si están listos para más capítulos de Destiempo entonces Bienvenidos a la imaginación de Blluelilly.

Como dice mi queridísima Harleen Quinzel : Isn't this fun? It's just like a sleepover. We should order pizza!

Capítulo 22

¡Al demonio los prisioneros!

Hacía cuatro horas el equipo Invencible estaba entrenado en un callejón en los límites del Distrito de Savanna Central y ahora estaban hasta las rodillas de agua de alcantarilla en un túnel debajo del Distrito Forestal. Una vez recibida la orden no habían tenido tiempo de dudas ya que la decisión de trabajar juntos era su sentido de la justicia, un deseo que todos compartían.

Todos llevaban sus trajes negros de combate, protectores para el pecho, protectores de extremidades, cartucheras y cascos tácticos. Tenían suficientes armas como para empezar una pequeña guerra, que parecía que ese era más o menos el plan del comandante McPache.

Subieron un helicóptero que los había dejado en el estacionamiento de una escuela cercana a la ruta cerca de un parque. No había mucho tráfico peatonal por esa zona a esas horas de la noche. Desde allí subieron una furgoneta falsa de paquetería que habían tomado prestada del equipo de vigilancia de la ASNZ llevandolos hasta la parte posterior de un almacén de licores, al final de la calle donde estaba una dulcería. Accedieron a los desagües a través del sótano del almacén y desde allí habían entrado a una red de alcantarillas que supuestamente tenían un conducto de ventilación que daba acceso a una planta de elaboración de helados. El GPS que Judy llevaba en su pata indicaba el camino que debían seguir.

El capitán Wilde iba adelante moviéndose de una manera sigilosa, haciendo muy poco ruido a pesar del agua; comprobaba todas las esquinas y siempre miraba en la misma dirección que la mira de su rifle. Spunky era el de la retaguardia y los seguía con una escopeta de combate que parecía de juguete en sus patas, con tan poca luz parecía un gigante ya que caminaba inclinado rellenando el pequeño túnel con su cuerpo. La capitana Hopps era la segunda en la fila con Loui y Andrew detrás de ella.

Se movían como fantasmas, sin hablar; una única fila de animales moviéndose por las sombras para enfrentarse a unos monstruos desconocidos. Era irreal, se sentían como si estuviesen en un videojuego, pero era una pena que la vida real no tuviese un botón de reinicio.

En el helicóptero habían esbozado junto con Berta los planes con la poca información que se les había proporcionado:

"Esto es lo que hay" Dijo Berta, mientras todos se inclinaban sobre un mapa en el pequeño espacio de la cabina del helicóptero "El comandante McPache está haciendo un escaneo térmico del lugar, pero esa es toda la información que tenemos por ahora. También el equipo está intentando cortar las líneas telefónicas e interrumpirán cualquier recepción de llamadas en teléfonos móviles de la zona"

"Es mejor entrar por las alcantarillas. Se que hay una gran línea que transcurre justo debajo de la planta, muy bien colocada para una entrada silenciosa una vez que las luces estén apagadas" Dijo Nick agradeciendo los años de experiencia de su antigua vida de estafador, conocía bien las calles de Zootopia, no solo las principales, no solo los callejones. Conocía atajos y secciones de las alcantarillas. Era un zorro rápido, ingenioso y astuto.

"¿Prioridades de la misión?" Preguntó Judy.

"El comandante McPache quiere prisioneros para interrogarlos. A todos nos gustaría tener más información antes de derribar las puertas de esa planta de helado. Todo indica que va a hacer algo grande. Los informáticos creen que este lugar es un lugar de almacenamiento para nuestros hostiles, no un centro de acción principal" La voz de Berta sonó más dura de lo que pretendía.

"¿Eso significa arriesgarse a recibir un balazo para darle su prisionero a McPache?" Preguntó Spunky con una mirada retadora.

"No, no dejaremos que ocurra eso. Dispararemos para herir, intentaremos inutilizar cuando sea posible, pero no nos mataran" Judy se puso en guardia.

"Que no me maten es la primera de mi lista de prioridades" Dijo Loui con una sonrisa nerviosa.

"¿Y que pasa con esos zoombis?" Preguntó Andrew.

"Con un poco de suerte estarán en contenedores, bajo llave y congelados" La mirada de la loba recorrió los rostros de cada uno de los miembros del equipo Invencible.

"¿Y si no tenemos suerte?" Andrew insistió preocupado.

"Si no tienen pulso ¡Tienen mi permiso de volarlos en pedazos! Y enviarlos de nuevo al infierno" Nick ordenó.

Todos asintieron. Tener que matar a esos zoombis era el único plan que a todos les gustaba.

"Se que hemos tenido muy poca oportunidad de entrenar como equipo. El comandante McPache nos pide que entremos en acción de inmediato. Hagamos eso y actuaremos como profesionales. Todos les guardaremos las espaldas a los demás como si fuese nuestra. Entramos cinco y salimos cinco ¿Lo tienen claro?" Judy dijo animando al equipo.

"Si" Dijeron todos al unísono.

Eso había ocurrido hacia media hora ya que seguían caminando en las alcantarillas y mientras avanzaban Judy tenia que esforzarse para seguir centrada en el asunto que le ocupaba. Si existía una definición de demasiado y demasiado pronto, no quería escucharla. Se preguntaba cómo se sentían los demás y como les afectaría a Andrew y Loui cuando la operación de complicará.

Nick se detuvo en un punto alto y todos se quedaron quietos donde estaban. El zorro señaló a las diez en punto y todos vieron una oxidada escalera de hierro atornillada a la pared. Estaba cubierta de musgo y de excrementos de rata y conducía hacia un agujero negro en el techo. De una rejilla que había en el hormigón descendía una especie de niebla.

"Telescopio" Nick susurró.

Judy sacó una pequeña cámara que estaba conectada a una pantalla de un sistema de video táctico en miniatura. Todos se reunieron alrededor del zorro y miraron la pantalla. Mostraba una sala vacía con sillas de metal sucias, no había ningún movimiento a parte de la niebla.

"Allí arriba debe hacer un frio de morirse" Dijo Loui y al darse cuenta de que todos la miraban continúo "Digo es una fabrica de helado ¿No? Así es como conservan a los zoombis congelados"

Judy solo le hizo señas a la gata para que se callara, mientras Andrew ponía sus ojos en blanco.

"Esperemos. Aunque ahí arriba haga frio no debemos de dar nada por sentado. Spunky sube la escalera. Busca algún tipo de trampa" Nick ordenó.

Spunky subió y cuando llevaba allí un minuto dijo "Despejado. Nada electrónico, solo un candado necesito las pinzas"

Andrew sacó las pinzas de su mochila y se las dio al lobo. Se escuchó un ruido metálico y luego Spunky comenzó a pasarles la cadena en trozos. Hasta ese momento todo parecían buenas noticias, pero aun así estaban asustados. Cuando algo parece tan fácil no suele serlo.

Todos subieron la escalera y adoptaron posiciones de defensa en la sala. Nick había subido al último y echado un vistazo rápido a la sala. Pero realmente estaba vacía. Era un gran cuarto frio en el cual había mesas con ruedas y varias cajas apiladas.

La niebla les llegaba hasta las rodillas y se aferraba al suelo y la temperatura ambiente superaba ligeramente los cero grados, aunque el aire era tremendamente húmedo. Había puertas en cada extremo de la sala. Una llevaba a la sala de empaquetado, ya en desuso que estaba vacía a excepción de bandejas viejas y la otra puerta estaba cerrada con llave.

"Lo tengo" Dijo Spunky mientras se arrodillaba delante de la puerta usando las pinzas que le había dado Andrew manejándolas con mucha facilidad.

Nick escuchó un pequeño zumbido y levantó su pata para pedir silencio. Había energía estática en la línea de su radio, pero la voz clara de Berta sonaba alta y clara.

"Los escáneres térmicos muestran varios helados de fresa"

Helados de fresa era el nombre clave para los enemigos.

"¿Cuántos?" Preguntó el zorro en voz baja.

"Están amontonados, quizá veinte o quizá cuarenta"

"Repítalo"

Berta lo repitió y le pidió a Nick que confirmase la recepción.

"Entendido"

"El equipo táctico de la ASNZ está a la espera"

"Entendido ¿Ordenes?" El zorro preguntó haciendo contacto visual con sus compañeros en la sala.

"Procedan con precaución"

"Entendido"

Nick llamó a todos para que se acercasen y todos se agacharon juntando las cabezas.

"Los escáneres térmicos dicen que tenemos más de veinte cuerpos cálidos en el edificio. No hay manera de saber cuántos zoombis hay, sus lecturas son demasiado bajas"

Se podía ver el impacto de la noticia en cada uno de los miembros del equipo. Loui parecía asustada y Andrew tenía cara de emoción, los ojos de Judy se entrecerraron y la cara de Spunky se volvió como la de una roca.

"Entramos cinco y salimos cinco" Les recordó la coneja.

"No quiero nada de accidentes, debemos comprobar que los que están ahí sean zoombis. No quiero escuchar hablar de fuego amistoso" Nick mantuvo su voz neutra, no era momento de demostrar emociones.

"Entendido" Dijeron todo sin demasiado entusiasmo.

"Y ahora… vamos a patearles el trasero a unos cuantos no muertos" Dijo Loui riendo.

Spunky terminó de forzar la cerradura y Andrew abrió la puerta con cuidado por si hubiese cables detonadores y alarmas, pero no sonó ninguna alarma ni explotó nada al abrir la puerta hacia adentro. Solo se habían escuchado el ruido de las bisagras oxidadas.

Esta vez Judy se colocó adelante caminando con mucho cuidado. El pasillo era largo y estaba vacío, solo había sombras grises y la niebla que parecía seguirlos a todos lados. Se colocaron todos contra una pared y avanzaron en fila, agachados, mirando adelante y atrás, comprobando cada puerta por la que pasaban. Cuando el pasillo terminó llegaron a una intersección. La coneja se asomó con cuidado a la esquina manteniendo la cabeza lo suficientemente baja para no ser vista.

Al comprobar que no había nadie hizo una señal para que la siguieran y giraron a la izquierda siguiendo el pasillo. Encontraron una puerta cerrada con llave que Spunky abrió sin ningún esfuerzo, pero no era más que un almacén.

Nick se quedó parado en el umbral de esa puerta durante un momento intentando estimar el número probable de enemigos teniendo en cuenta la cantidad de mercancía almacenada en ese congelador. Spunky que estaba al lado del zorro hiso una seña y retrocedieron cerrando la puerta. El pasillo hizo una curva y continuaron durante casi diez metros hasta que llegaron a un par de puertas dobles de cristal como las de los grandes refrigeradores.

Todos entraron y les llevo un segundo acostumbrarse mentalmente al frio y al sonido de los compresores y de otros ruidos que se podían esperar en un viejo cuarto refrigerado. Y entonces los escucharon….

Un sonido bajo, era un sonido que se escuchaba al otro lado de la puerta de salida de ese cuarto refrigerado, retrocedieron y salieron al pasillo.

Loui miró con nerviosismo a Judy, que le hizo un guiño que supuestamente debía transmitir despreocupación, pero no había sido así. Nick advirtió la mirada en el rostro de los demás y les ordenó que lo miraran ya que eso reforzaría las ordenes que él les había dado: hacer prisioneros, si era posible.

Entonces escucharon un ruido a la derecha, a lo lejos en la curva del pasillo y cuando miraron vieron un movimiento en la obscuridad haciendo que las débiles luces del techo mostraran una sombra sobre la pared: la silueta de un guardia con un rifle de asalto levantado. Era imposible no verlo ya que el guardia era un caimán corpulento.

Sin duda, y por la finta que tenía ese guardia debía de ser de Jimmy Di Club. Para su mala suerte era un guardia, no un zoombi.

Spunky estaba más cerca, así que Nick le hizo una señal. El lobo se tiró al suelo como una serpiente y se colocó en una posición de tiro baja y cuando disparó dos balas con silenciador solo se escucharon un par de silbidos. La cabeza del animal se inclinó hacia atrás y cayó contra la pared. Judy rápidamente dio un gran salto y cogió al guardia con una fuerza increíble antes de que cayera al suelo.

Entre el disparo de Spunky y los rápidos reflejos de la coneja todo parecía planeado, a pesar de todo para ella eso era terrible ya que tenían que matar si era necesario. Sentía unas terribles ganas de vomitar, sabia seguir ordenes, pero había obedecido en contra de su voluntad ya que la ciudad de los sueños los necesitaba.

Los años de experiencia que ella tenia en el ZPD la hizo darse cuenta de que Spunky era un buen tirador ya que le había dado al guardia en la cabeza con ambos disparos. La mayoría de los tiradores, incluso los que presumían ser muy buenos no eran capaces de hacer dos tiros a la cabeza sin disparar antes a otras partes del cuerpo para detener el movimiento; Spunky había disparado desde una distancia de aproximadamente ocho metros.

De nuevo todos juntos caminaron con cuidado hasta un gran cuarto refrigerado, se colocaron para rodearlo y entrar a la siguiente habitación. Una densa neblina salía por esa puerta y el olor era horrible. Era una mezcla de agua de alcantarilla y carne podrida.

Spunky se encargó de forzar la puerta y Andrew sacó de su mochila un pequeño espejo y lo metió por debajo de la puerta, girándolo ligeramente hacia la derecha y hacia la izquierda. Dentro había una gran fila de cajas azules.

Nick entrecerró sus ojos pensando que eso no le sorprendía en lo absoluto, pero por lo que recordaba de los planos del edificio que les había mostrado Berta esa tenia que ser la planta principal de producción, pero la hilera de cajas bloqueaba toda la vista excepto una pequeñísima franja en el que se podía ver un caimán con el uniforme de guardia que estaba de espaldas a ellos y estiraba el cuello para mirar a través de un pequeño hueco que había entre las cajas.

Se escucharon más gemidos y fue entonces cuando pudieron orientar la ubicación de donde provenían: En el extremo más alejado de la hilera de cajas estaba ocurriendo algo, en la planta de producción. El guardia parecía que estaba disfrutando verlo.

Nick enfundó la pistola y sacó un cuchillo. Los demás asintieron, sin embargo, Judy sen encogió de hombros sintiendo que algo se arremolinaba en el pecho. Spunky y Andrew agarraron la parte debajo de la puerta y a la señal del zorro la abrieron tan rápido y silenciosamente como les fue posible.

Nick entró en la sala, dio un gran brinco rodeó al guardia, le tapo los ojos con la pata izquierda; al mismo tiempo que Spunky le dio un golpe en la parte de atrás de la rodilla y mientras caía, el zorro le cortó el cuello con un profundo corte. Tiró de él y lo colocó con la cabeza hacia adelante para evitar así que la sangre saliese a chorros. Estaba muerto.

Andrew y Spunky cogieron el cuerpo del guardia y se lo quitaron de encima a Nick que al mismo tiempo limpiaba la hoja del cuchillo y lo enfundaba, sacando la pistola quitándole el seguro.

Había cuatro cajas en la fila que bloqueaban por completo la puerta y escondían de quien estuviera en esa sala. Loui tomó el espejo de Andrew y comprobó que estuviera despejados ambos extremos de la fila. A la derecha se podía ver un largo pasillo formado por una segunda hilera de cajas alineadas formando un ángulo con la primera, y una fila de mesas de laboratorio llena de equipos.

Un guardia vigilaba de pie en el hueco que quedaba entre los grupos de cajas, y cerca de él había un grupo de animales: varios tigres, un gran oso y pequeños roedores con batas de laboratorio manchadas. Todos estaban mirando por el agujero hacia el centro de la sala principal.

Loui retrocedió asustada, entonces Judy tomó el espejo de nuevo y pudo observar el extremo izquierdo de la fila. Dos guardias a unos cinco metros de distancia miraban hacia el centro de la sala, pero esta vez todos pudieron ver lo que lo que todos observaban, algo que hizo que se les helara la sangre que corría por sus venas.

La sala era grande, del tamaño de un gran auditorio con un techo alto y ventanas cubiertas de papel aluminio. Contra la pared más alejada había una tercera hilera de cajas azules, y contra la pared de la izquierda más mesas de laboratorio. Esparcidos por toda la sala había al menos una docena de caimanes con uniformes de guardias armados, todos con armas automáticas. Pero lo más asombroso era que en la esquina izquierda estaba colocada una gran jaula hecha con tubos de acero y malla metálica. Tres de los guardias utilizaban pistolas eléctricas para llevar hacia la jaula una fila de animales tambaleantes que gruñían.

La jaula estaba llena de lado a lado de pequeñas crías.

Entre los pequeños animales había varios corderos, leoncillos, oseznos, monos, zorros, gatos y hasta liebres que estaban acurrucados todos juntos dentro de la jaula, con los ojos abiertos, se podía ver que algunos de ellos estaban llorando, pero no hacían ruido. No sabían si lo que silenciaban sus voces era el terror que les producían los zoombis o más bien las amenazas de los guardias.

Loui que era la que tenía más miedo que todos en ese momento su rostro había cambiado, tenía la expresión más homicida que jamás había puesto nunca. Oficialmente estaba lista para pelear.

Nick levantó su pata y todos se colocaron en sus posiciones: Spunky y Andrew a la izquierda, Judy y Loui junto al zorro.

"Ahora" Gritó el zorro mientras todos entraron corriendo a la sala.

Spunky abrió fuego con la escopeta sobre los dos guardias que estaban más cerca, haciéndolos volar por los aires en una maraña roja de sangre, Andrew les disparó a dos de los técnicos de laboratorio y luego dirigió sus balas al grupo de guardias.

Se podían escuchar disparos y gritos a medida que Loui y Judy atacaban a los guardias situados en el extremo más alejado. Nick había corrido en línea recta con el arma preparada y le disparó al guardia que estaba junto a la jaula, había sido un tiro largo, sabiendo que si fallaba podría haberle disparado a alguna de las crías, pero no tenía elección. Los zoombis estaban a metros de distancia, pero por suerte le dio al guardia que había rebotado contra la malla y caído y con el peso de su cuerpo algo que por pura surte había abierto la puerta.

Los guardias que llevaban las pistolas eléctricas se giraron hacia ellos. Loui sacó su arma y le disparó a uno de ellos dos veces en el pecho, pero, cuando estaba girando el cañón hacia el otro, el zoombi que estaba más cerca saltó sobre el segundo guardia clavándole los colmillos en la garganta. Cayeron juntos al suelo. La gata no se inmuto y le disparo al guardia que quedaba y después al zoombi en la parte atrás de la cabeza.

De pronto Judy vio un animal acercándose a ellas por la derecha y al girarse pudo observar que había al menos ocho guardias más al otro lado de la hilera de cajas azules. Abrieron fuego con sus pistolas automáticas y en un acto de reflejo ella se cubrió detrás de una de las mesas de laboratorio. Se había tirado al suelo, rodado, saliendo en la otra esquina y logrado vaciar su cargador sobre ellos, derribando a los dos. Mientras sacaba el cargador y ponía otro, Nick que los había visto desde otro ángulo comenzó a disparar destrozando a tres de ellos. Spunky abrió fuego desde el otro lado y los guardias intentaron salir del fuego cruzado.

Detrás de Judy había mucho ruido y cuando se giró vio a las crías saliendo por la puerta abierta de la jaula. Tres zoombis se abalanzaron sobre los pequeños cachorros y entonces ella se puso de pie y empezó a correr, disparando por encima de las crías, apuntando a la cabeza de los zoombis mientras esquivaba los disparos.

Las pobres crías estaban histéricas y, presas del pánico corrían por toda la planta de producción. El fuego del equipo Invencible decayó en cuanto vieron a esos pobres cachorritos salir de entre técnicos de laboratorio y los guardias, intentando huir de los zoombis, buscando cualquier salida, pero solo se encontraban con armas, dientes y terror.

El gran oso que era uno de los técnicos de laboratorio apartó la bata blanca, sacó un gran arma y le disparó a una de las crías en el pecho.

"¡Al demonio los prisioneros!" Nick escuchó decir a alguien y el técnico murió bajo una granizada de balas. La voz que el zorro había escuchado era de él y las balas de Spunky.

"¡Corran!" Gritó Judy a las crías interponiéndose, intentando protegerlas guiándolas hacia la puerta, he intentado empujarlas a una dirección segura, pero estaban demasiado aterrorizados.

"¡Detrás de ti!" Escuchó la coneja, haciendo que se agachara, y al girarse vio a un zoombi (Era realmente un toro corpulento vistiendo una camiseta de Gazelle) Que se lanzaba sobre ella con el hocico lleno de sangre.

Se acercaba tan rápido que sabía que un disparo en la cabeza no lo detendría, así que ella lo atacó y le dio una patada en una de sus patas que lo hizo frenar en seco; mientras se giraba tras darle la patada, la coneja sacó la pistola, se la puso al zoombi en la parte posterior de la cabeza y le voló el cerebro haciéndolo caer hacia atrás. De pronto otro zoombi se le había echado encima, era una pantera con los ojos verdes inyectados en sangre, se notaba que llevaba lo que en su momento había sido un vestido hermoso y muy caro. Judy le disparó en la garganta, pero la bala solo le había rasgado el pelaje y se le habían acabado las balas.

No tenia tiempo para volver a cargar la pistola mientras la chica zoombi venia hacia ella, así que se giró y la esquivó, eso hizo que no consiguiera alcanzarla y con la falta de reflejos el zoombi al intentar hacer un movimiento rápido se resbaló cayendo al suelo. Un animal en sus cinco sentidos con ese golpe le hubiera dado tiempo a Judy de volver a cargar su arma, pero ese zoombi se había levantado de inmediato abalanzándose sobre la coneja intentando enterrar los dientes en una de sus patas. Rápidamente Judy sacó un cuchillo y lo clavó en lo más profundo del cráneo de la chica zoombi justo por encima del cuello. La zoombi cayó al suelo en un charco de sangre que olía a podrido en el peor de los sentidos.

Nick llegó por la izquierda de Judy y la ayudó a levantarse. En el tiempo que ella ponía el nuevo cargador y sacaba el seguro, el zorro había disparado a un técnico y un zoombi.

Se escucho un bufido y al girarse el zorro y la coneja pudieron ver tres zoombis acosando a Andrew. Había media docena de crías acurrucándose detrás de él y tenía el cargador vacío, así que intentando protegerse le había dado un fuerte golpe a uno de los zoombis con su arma en la cara. A pesar de todo el entrenamiento que habían tenido no habían estado preparados para luchar contra la muerte, contra animales que no se podían herir, que era casi imposibles de detener.

Spunky hizo un ademan haciéndole entender a Andrew que iba en su dirección, pero Nick llamó la atención de todos con un gesto con su pata para que nadie se moviera.

"¡Los tengo!" Gritó Loui.

Las balas quemaron el aire alrededor y de repente todos vieron a unos guardias usando una mesa volteada como escudo. La mesa era de aluminio así que Loui la había atravesado con cuatro tiros, de dos en dos, y todos los guardias cayeron de espaldas con heridas en el pecho.

Un leve movimiento hizo que Nick se girara y entonces una cría de aproximadamente 7 años que era un pequeño perro le había agarrado la pierna aferrándose a él con ambos brazos, gritando y empapado en lágrimas. Un zoombi que era un gran chimpancé iba acercándose rápidamente trotando hacia ellos con los dientes rojos y sonrisa hambrienta.

El zorro le disparó al chimpancé en el pecho, en la cabeza y luego le dio un tiro a un guardia. La cría se giró para mirar al suelo. Tenia un lado de la cara manchado de sangre de un terrible mordisco. El zoombi lo había alcanzado antes de que pudiese correr hacia el zorro en busca de ayuda. El cuerpo de ese pequeño sufrió un espasmo, se retorció y luego se quedo quieto.

Al otro lado de la sala Andrew y Spunky se movían pegados a la pared con una hilera de niños entre ambos y matando a todos los adultos que se encontraban.

Un guardia estuvo a punto de alcanzar a Loui con una ráfaga de balas, pero al tener buenos reflejos ella apretó el gatillo antes que el caimán. Esa gata estaba dando pelea.

Judy pudo darse cuenta de que todavía había crías dentro de la jaula, la puerta estaba cerrada pero no con llave, y los niños se aferraban a la malla metálica intentando mantener la puerta cerrada mientras seis zoombis intentaban abrirla. Lo único que había mantenido a las crías a salvo hasta ese momento era sido la falta de coordinación de esos zoombis, pero la puerta se iba abriendo poco a poco, así que sin pensarlo ella cruzo la sala a pesar del peligro.

Ella atravesó la sala, pero los disparos la hicieron apartarse hacia la izquierda y algunas balas impactaron contra una mesa de laboratorio, haciendo añicos el cristal y llenando el aire con una lluvia de fragmentos afilados. Se puso detrás de un técnico para que as balas lo alcanzaran a él.

Un guardia que se encontraba al otro extremo de la mesa estaba apuntando a Loui. Había demasiadas crías en medio, así que el zorro le dio un golpe al técnico en el cuello apartándolo de su camino, levanto el arma y le disparo a tres de los zoombis utilizando dos balas para cada uno, concentrándose en los que estaban más lejos de los niños.

Spunky se ocupo de los tres zoombis que quedaban, usando sus dos ultimas balas para matar a uno de ellos, una alce a quemarropa, y mientras su cuerpo caía le dio una patada de frente que le hizo derribar una pequeña ardilla zoombi que quedaba junto a él.

Nick estaba listo para enfrentarse a la última criatura que quedaba de pie, era un león corpulento con un traje de color azul manchado de sangre. Se lanzó contra su pecho con los antebrazos, para que, con su peso, cerrase la puerta de la jaula. El león bajo la cabeza hacia el brazo del zorro y cogió la correa de su chaleco antibalas con los colmillos, pero el zorro intentó agarrarle las orejas, pero no funcionaba, así que lo agarró por el pelaje y por la parte de atrás del cinturón que llevaba y lo hizo embestir con la cabeza contra la pared. Se le rompió el cráneo con el impacto.

Judy había logrado atravesar la sala y llegar a la jaula, con sumo cuidado apoyó la espalda contra la jaula mientras cambiaba el cargador de su arma. La sala todavía estaba llena de confusión, pero increíblemente cada uno del equipo Invencible había establecido una estación defensiva.

Andrew y Spunky tenían al menos diez crías detrás de ellos y estaban hombro con hombro apuntando con sumo cuidado para abatir a esos monstruos, técnicos y guardias. Al otro lado de la sala, Nick tenia a seis pequeños cachorros metidos en un hueco que había entre una mesa destrozada y una hilera de cajas azules. Delante de él había una montaña de cuerpos. Loui estaba en la entrada y cuando los últimos guardias intentaban pasar junto a ella para escapar, les disparó con toda frialdad.

En el centro de la habitación había al menos una docena de zoombis, algunos guardias y otras crías. Todo mundo estaba cubierto de sangre y entonces Nick se dio cuenta porque nadie había ido a rescatar a ninguna de esas crías. Era imposible saber si estaban infectados o no.

Al zorro le quedaban doce balas y allí había todavía seis crías. Tenia que intentarlo. Comenzó a correr y disparar, derribando a guardias y zoombis por igual. Uno de los cachorros corrió hacia él y entonces Nick se arrodillo, haciéndole señales con la pata, aunque intentaba disparar para no darle, pero cuando estuvo más cerca se dio cuenta que esa pobre criatura tenía los ojos vacíos, el hocico abierto y que ensenaba los colmillos. Era el perrito que se había aferrado al zorro para que lo protegiera unos minutos antes.

"¡Perdóname por no poder protegerte!" Susurró el zorro con la garganta impregnada de ceniza caliente. Y le disparó.

Por un momento hubo una tregua en medio de los disparos, cuando la cría cayó de espaldas desde el punto de impacto y se deslizaba por el suelo hasta detenerse. El zorro sentía que todos los ojos de la sala se posaban en él, quemándolo con sus miradas. Los cachorros que quedaban comenzaron a llorar con renovado terror.

Entonces otra de las crías que había en el centro de la sala empezó a gruñir con hambre sobrenatural y fue corriendo al grupo de Andrew. Los disparos se reanudaron matando a todas las crías infectadas.

Cuando hubieron acabado en el centro de la sala no se movía nada, excepto una nube de humo y la niebla blanca, que en ese momento estaba empañada de rojo.

Judy corrió hacia Nick permaneciendo los dos en el centro de la carnicería, con las pistolas levantadas por delante de ellos. El estruendo que sentían en sus orejas era por el eco de los disparos.

Nick no dejaba de pensar en lo que había ocurrido esa noche, y muy despacio embriagado por el miedo y el terror de lo ocurrido, bajo el arma.

Judy rápidamente tomo su radio y pidió ayuda, mientras una nube de humo flotaba como un velo azul en el aire húmedo mientras los cachorros seguían llorando.

Todos los miembros del equipo Invencible parecían afligidos, excepto Spunky, cuyo rostro no mostraba nada en absoluto, Andrew parecía estar a punto de desmayarse, Loui intentaba disimular las lágrimas que le caían por su pelaje, mientras Judy parecía estar llena de ira.

Nick se preguntaba que expresión tendría su cara. Quizá de conmoción, probablemente de miedo. Pero si sus facciones reflejaban realmente lo que en ese momento sentía entonces su expresión era una mezcla de horror por lo que había estado a punto de ocurrirles a esos pobres cachorros y una terribles ganas de vomitar por lo que acababa de hacer. Que se viese obligado a hacerlo no cambiaba nada para él.

Hacía cinco minutos, había docenas de animales y el zorro se había visto obligado a matar al menos a tantos animales que había perdido la cuenta. Había matado antes, pero lo ocurrido esa noche era peor. Diez veces peor que cualquier redada en la que había tenido que formar parte del ZPD. Parte de la culpa era una vergüenza secreta, porque en el fondo de su alma de policía, parte de él estaba golpeándose en el pecho y gritando por el gran triunfo del equipo Invencible, aunque la parte más civilizada de él se avergonzaban.

Judy apoyó su pata en el hombro de Nick intentando reconfortarlo, pero el zorro se apartó dando un paso hacia el grupo de Andrew, pero las crías que se escondían detrás del lobo se encogieron y se echaron hacia atrás aterrorizados ante la presencia del zorro. Lo habían visto dispararle al pequeño perrito. Eran demasiado jóvenes para entender lo de los priones o la infección. No podían saber que él no era un monstruo.

Judy abrazó a unos cuantos, intentando calmarlos murmurándoles palabras en voz baja mientras Loui se acercaba. Nick se había quedado donde estaba intentando no moverse.

Escucharon un ruido y, al levantar la vista, vieron al equipo de apoyo de la ASNZ entrando a la sala con sus armas listas para disparar. La oficial Berta estaba al frente con la pistola en sus patas. Se detuvieron en seco al ver lo ocurrido.

"¡Esto es un infierno!" Gritó Berta, y no podría haber elegido mejor sus palabras.

La loba miraba incrédula y los agentes del ASNZ observaban la montaña de cadáveres, los grupos de cachorritos llorando y, luego los miembros del equipo Invencible, cubiertos en sangre.

Berta fue la primera en recuperarse. Pulsando el botón de su radio ordenó:

"Necesitamos equipos médicos completos inmediatamente. Tenemos varias victimas civiles que necesitan atención médica y tienen que ser evacuadas" Hizo una pausa mientras contaba los cuerpos "Los civiles son todos crías. Repito, los civiles son crías. Envíen todas las unidades medicas disponibles"

Nick se acercó a la loba sintiendo que el humo le picaba los ojos.

Berta intentó decir algo, pero se contuvo, hizo una pausa y finalmente dijo "¿Esta bien, capitán Wilde?"

El zorro estuvo a punto de arrancarle la cabeza. Vaya pregunta tan estúpida y ridícula, pero se contuvo ¿Qué otra cosa podría haberle dicho?

"Sobreviviré" Contestó Nick "Dígale a su equipo…que no hay infectados entre las crías. Todas las victimas mordidas…" El zorro no había podido terminar la frase.

La loba trago saliva, transmitió la información y luego apago el radio.

"Veo que todo el equipo esta completo, no ha habido bajas" Dijo Berta aún sorprendida de lo ocurrido.

Nick asintió y por un momento y todos los miembros del equipo invisible se miraron unos a los otros, nadie había ganado en esa operación y aunque todos habían sobrevivido sabían que pasarían muchos años para poder reponerse de lo que habían vivido esa noche. Ese acontecimiento dejaría cicatrices en todos ellos.

La primera oleada de médicos entro en la sala. Las crías se encogieron y lloraron, algunos de ellos corrieron hacia los animales que llevaban uniformes y los médicos los acogieron en sus brazos algunos de ellos llorando mientras los abrazaban. Otros cachorros se echaron hacia atrás; habían perdido todas sus esperanzas en los adultos. Unos pocos de ellos se quedaron sentados en silencio, silencio que hablaba de daño que habían sufrido en lo más profundo de sus almas.

"¿Esto fue igual que la otra operación?" Preguntó Nick a la loba.

"No. Allí murieron todos. Mi equipo estuvo fuera todo el tiempo" Dijo Berta bajando la cabeza.

"Esta mañana la capitana Hopps y yo, éramos más que policías de Zootopia" Dijo Nick.

"Lo sé" Berta asintió, pensando que había más cosas que decir, pero no era necesario decirlas en voz alta.

"¡Hay uno vivo!" Gritó Andrew, y todos se giraron para ver a una rata que era un técnico de laboratorio herido que se arrastraba intentando salir de debajo de un cuerpo de un zoombi muerto. En su estado de dolor, se había agarrado al animal más cercano en un ruego silencioso de ayuda. Spunky estaba sobre él, con una expresión de deprecio en su rostro. Cogió su pistola y le quitó el seguro.

"¡Atrás!" Gruñó Nick mientras se dirigía hacia él, pero Spunky ya estaba apuntando al técnico con su arma. De repente, Judy se había adelantado, tomando la muñeca a Spunky levantándola con fuerza.

El estallido de la pistola fue aterrador, la bala se había enterrado en las columnas de madera del techo a diez metros sobre sus cabezas.

El zorro estaba parado frente al lobo y la coneja, su expresión reflejaba furia.

"Déjalo, Judy" Dijo Nick, y la coneja soltó con mucho cuidado la muñeca de Spunky, dando un pequeño paso lateral, sin quitarle los ojos de encima al lobo.

"Ponle el seguro al arma" Ordenó Nick al lobo.

Los ojos de Spunky se clavaron en los del zorro y luego buscaron al técnico, por un momento todos pensaron que intentaría de nuevo dispararle, pero bajo la pistola, le puso el seguro. Los médicos corrieron de inmediato a atender al técnico herido.

"¿Qué es lo que te pasa?" Le soltó Nick al lobo "¿Qué parte de las órdenes de la misión indicaban que se les disparasen a los animales desarmados?"

"No son más que unos malditos" Dijo Spunky.

"Es el único animal que nos queda para interrogar" Judy dijo molesta.

Spunky no dijo nada, así que Nick tomó al lobo por el hombro y lo apartó unos metros. No lo había hecho con suavidad a pesar de que el lobo le doblaba en tamaño.

"Muy bien, Spunky arreglemos esto ahora mismo" Nick miraba fijamente al lobo.

"No hay nada que arreglar" Dijo Spunky y luego añadió con sarcasmo "Capitán"

"Un comentario más y te quedas fuera del equipo" Dijo molesto el zorro.

Spunky parpadeó e incluso había intentado de decir algo, pero prefirió quedarse callado.

"Eres un luchador sobresaliente, Spunky, prefiero tenerte que perderte, pero si no puedes seguir órdenes no eres bueno para mí, ni para nadie. Ahora te lo voy a preguntar una vez más, solo una ¿Estas en el equipo o no?"

Spunky le sostuvo la mirada al zorro durante unos diez segundos y luego inspiró profundamente por la nariz, y espiró muy despacio.

"¡Maldición!" Murmuró el lobo.

Nick espero

"Estoy dentro" Spunky dijo bajando la mirada.

"¿Con nuestras reglas?" Preguntó Nick.

El lobo asintió y cerró los ojos durante unos segundos.

"Si, capitán" Dijo Spunky, pero esa vez sin sarcasmo.

"Mírame" Ordenó el zorro.

"Si, capitán con sus reglas y a su manera"

Nick asintió y dio un paso atrás diciendo "Entonces no volveremos a discutir"

Nick se dio la vuelta, pasando junto a Judy sin hacer ningún comentario. Todos los miembros del equipo Invencible se unieron, y Spunky se había unido de nuevo.

"Supongo que nos interrogaran. Necesitaran saberlo todo" Judy se dirigió a Berta.

"Si, pero también McPache ha dado órdenes de que visitarán a un psiquiatra antes de seguir la operación" La loba sabia que eso era un tema muy delicado.

"¿Un loquero?" Pregunto Loui.

"Si. Es parte del equipo del ASNZ y las ordenes son de que cada uno de ustedes se tomen unos minutos y se sienten un rato con él" Berta insistió.

"¿Por qué?" Preguntó Andrew ya que no parecía que McPache tuviera consideraciones con ellos. Los había mandado prácticamente al matadero.

"Dime, algo. Cuándo te despertaste esta mañana ¿Creías que a la hora de cenar estarías matando zoombis y disparándole a crías?" Preguntó la loba.

Andrew bajó la mirada y miró al suelo con abatimiento.

"Háganme caso, no creo que quieran ir a dormir esta noche con todo esto en la cabeza sin hablar con nadie" Berta sabia lo difícil que eran esas operaciones, ya que más que el daño emocional era más preocupante que el físico.

Spunky permanecía parado junto a Nick sin inmutarse con los ojos brillantes.

Judy exhaló despacio y sintiendo la pata de Nick en su hombro, se voltea con una mirada fría y vacía hacia el diciendo" Yo no creo que pueda volver a dormir nunca más"

Ohhh noo! ¿Qué pasara?

¡Espero que hayan disfrutado el cap!

Seeee uuuu baby sneaks! Byeee!