¡Desde California hasta Zootopia… Llega el capítulo 24! Yeiii!

Hola a todos espero que se encuentren bien, como siempre quiero agradecer por sus comentarios ya que me hacen muy feliz. La verdad he tenido que dividir este capítulo en dos partes. Será algo corto y la razón es que como todo he tenido días buenos y demasiados no tanto. Me he sentido un poco mal ya que una persona que quiero y apreció está luchando contra este horrible virus (Lo odio, ósea amo a los virus y las bacterias, pero solo en las cajitas de Petri en el laboratorio)

Como saben el fic es solo para divertirnos y muchos de los que escribimos tenemos que realmente dedicar tiempo y a veces no siempre estoy de buen humor (Sobre todo cuando las células que cuido en el laboratorio deciden hacerme la vida imposible o mi jefa se comporta peor que Jack Savage y McPache juntos) Y ustedes me dirán **¿Qué nos importa Blluelilly?** Solo quería dejar claro que jamás abandonaré el fic y si me ausento por un tiempo las pulgas zoombis y yo regresaremos con más fuerzas que nunca ¡Estamos con el equipo Invencible! yeiiii!

Sin más espero que disfruten este capítulo y pinky promise que muy pronto tendrán la segunda parte.

Capítulo 24

Parte I

Un Escape al Estilo las Pulgas Zoombis

Dos pequeñas sombras caminaban avanzando entre los pasillos del edificio secreto de la ASNZ en el que reinaba una quietud rota tan solo por el sonido de sus pisadas y el de sus propias respiraciones acompasadas.

Parecían no llevar prisa, pero se movían con tanta mesura que casi era una metáfora de cómo se sentían en realidad. Había nervios, eso era seguro, pero también emoción y quizás una sensación de aceptación de que las cosas tenían o estaban a punto de cambiar en el mejor de los sentidos.

Giraron hacia un pasillo que al igual que los otros estaba desolado, lo cual era normal si tenían en cuenta la hora. El número de pasillo cambiaba mientras continuaban avanzando en el silencio que estaba tan cargado de expectativas que sucesivos escalofríos recorrían el cuerpo de Judy, la sensación de sentir el roce de sus patas entrelazadas con las de Nick llenaba ese hueco de incertidumbre en su interior ¡Era tan agradable sentir ese pelaje rojizo sobre el suyo!

"La única salida es una ventana cerca de la escalera" Murmuró Nick interrumpiendo el silencio.

Ese zorro jamás se había movido tan rápido como esa noche. Tenía muchas cosas en mente y estaba ansioso por demostrarle a su querida Zanahorias que tendría la mejor cita de su vida ¡Un depredador siempre debe estar seguro de sus habilidades! Aunque la ventana era su único plan de escape estaba dispuesto a arriesgarlo todo, aunque tuviera que llegar al mismo infierno para estar a su lado.

"Me pregunto dónde están todos los guardias" Judy dijo mientras avanzaba esperando que los enormes orangutanes emergieran entre las sombras. Sus ojos violetas estaban en alerta y seguían brillando a pesar de la obscuridad.

Nick sonrió sin decir una palabra y continúo guiando a la coneja. No entendía como nadie los había detectado ¡Seguramente esos orangutanes holgazanes estaban dormidos!

Ella casi podía palpar la emoción que le recorría el pecho. El efecto de la adrenalina o fuera lo que fuese no la dejaba pensar con claridad y aunque intentaba volver la vista hacia atrás vigilando que nadie los siguiera era casi imposible. Era curioso lo evidente que eran sus sentimientos hacia él. Podía pasar a odiarlo con toda su alma a adorarlo en cuestión de segundos.

Llegaron hasta una esquina donde ese largo pasillo cambiaba de monotonía ya que enseguida de una vieja escalera había una gran ventana que debía pertenecer a la estructura original. Aunque para Nick en otras situaciones lo habría hecho por motivos de vida o muerte esa noche la razón era diferente y no era solo por llevarle la contra al mapache autoritario uniformado, la tentación era otra y era una hermosa coneja de ojos violetas.

La ventana estaba cerrada y asegurada, pero el zorro astuto sabía que era necesario que todas las ventanas del edificio se cerraran por sí mismas. Puso su pata en el marco de la ventana y con cierta dificultad extrajo un clavo intentando levantarla para abrirla mientras Judy vigilaba que nadie los descubriera.

Como él suponía, la ventana resistió a todas las tentativas ya que sin duda había una trampa, y ese hecho corroborado por su idea lo hiso descubrir un resorte escondido. Lo oprimió satisfecho, pero se abstuvo de abrir la ventana mientras Judy respiraba profundamente parada frente al él esperando las indicaciones.

De pronto un ruido que provenía del techo hiso que el cuerpo de Nick se tensara desenfundando su pistola mientras Judy respiraba agitadamente sintiendo que le faltaba el aire. Al verificar que solo había sido el viento el zorro guardo la pistola de nuevo mientras ambos se recuperaron enseguida mirándose fijamente.

Las patas de él tomaron el control de su mente ya que en menos de un segundo el plan del escape había pasado a segundo plano. No estaba pensando con claridad, y tampoco quería hacerlo. La adrenalina que sentía le había dado un pequeño empujón ¿De verdad le importaba lo que fuera a pasar entre ellos? ¿De verdad esa cita cambiaria algo? ¿Podría decir con sinceridad que eran solo amigos? Cuando lo pensaba en profundidad ni siquiera estaba seguro de que hubieran llegado a serlo nunca. La había deseado desde el primer momento, y cuando esa hermosa coneja policía lo había inculpado por ser un zorro estafador y obligado a trabajar con ella para resolver el caso de los Aulladores solo había pasado a desearla todavía más ¿De verdad estaba arriesgando algo?

Las patas de Nick apretaron la espalda de ella. El contorno de su cuerpo le resultaba hipnótico ¡Ya no le importaba nada! Movió la cabeza hacia delante y ella no se movió, era como si lo hubiera estado esperando ya que sus patas se posaron al instante sobre los brazos de él. Aquel momento provocó en el zorro algo que no se había esperado.

Esa sensación no se comparaba con nada que hubiera sentido antes. Había estado con muchas chicas en diversas situaciones incluyendo a la tan odiada Zara y ninguna de ellas había conseguido lo que Judy le hacía sentir. Su corazón no conseguía comprender que estaba pasando realmente. Las caricias parecían como si el destino de sus cuerpos hubiese sido estar juntos desde siempre.

Apretó a Judy contra su costado y le dio un beso en lo alto de su cabeza y susurro:

"El invierno no ha hecho más que empezar. Lo llenaremos de recuerdo nuevos"

Ella sintió que se derretía contra el cuerpo del zorro cerrando los ojos.

"Una chica no suda ¡Resplandece!" Gritaron las pulgas zoombis.

De todas formas, ella nunca había pretendido ser como todas las chicas pensó ella para sus adentros. Alguien más inteligente tendría cuidado antes de lanzarse de cabeza a lo que parecía una relación entre una presa y un depredador, pero esa chica inteligente no era ella. Estaba cansada de tener cuidado, de contenerse cuando sabia a ciencia cierta que la felicidad que le aportaba Nick no se podía comprar con nada más.

Tenía tantas ganas de estar con él, y había esperado tanto tiempo por ese momento que no podía evitar temblar. De pronto se puso tensa ¡Una torpe coneja saldría con el zorro más apuesto de toda Zootopia! ¿Qué pasaría si Nick se daba cuenta de su falta de experiencia en citas? Las pulgas zoombis no dejarían de burlarse y sin duda necesitaría años de terapia psicológica.

"No te preocupes, Zanahorias. Tengo todo planeado para el escape" Murmuró Nick mirándola fijamente.

"Veo que estas bastante seguro de tus habilidades ¿Eh, Wilde?" Ella dijo con una sonrisa intentando no parecer nerviosa.

"Nunca he escuchado una queja al respecto" Contestó él guiñándole un ojo.

El corazón de Judy latía el doble de rápido. Tener una cita con Nick ¡Era demasiado! Y cada vez que pensaba en ello, sentía que se quedaba sin aliento.

"¿Lista?" Nick preguntó y agregó "Puede que al fin hasta nos la pasemos bien. ¿Eh, Zanahorias? Espera un momento que me quitó esto, así será más fácil que no nos vean" Dijo el zorro listo para quitarse la camiseta.

"¿Qué qué? ¿Qué se va a desnudar? ¿Ahora?" Gritaron las pulgas zoombis emocionadas.

"¡Espera!" Exclamó Judy, tapándose los ojos con una de sus patas mientras agitaba la otra en lo alto "No se te ocurra quitarte la ropa, Nick. Yo puedo salir primero"

Él se echó a reír y Judy se sorprendió pensando que era el sonido más maravilloso que había oído en toda su vida, incluso en las circunstancias en las que se encontraban en ese momento. Era obvio que ese zorro se estaba aprovechando vilmente de su timidez.

"En realidad no te ibas a quitar la camiseta ¿Verdad?" Preguntó Judy aun tapándose los ojos.

"Claro que no, Zanahorias" Dijo Nick destapándole los ojos a Judy "Solo quería ver tu reacción. Me alegra saber que un desnudo mío basta para traumatizarte"

Ella le dirigió una mirada molesta acercándose y dándole un empujón al zorro, pero no consiguió moverlo ni un milímetro. Todo cambio de pronto, ella estaba consciente de estar tan cerca uno del otro, sintiendo de nuevo la emoción y la impaciencia por escapar, pero en cambio Nick ya no parecía tan desesperado por salir de ese horrible edificio cambiando la energía en el ambiente.

En ese momento advirtieron un ruido inusual lo cual hiso que Judy se pusiera en guardia desenfundando su pistola mientras un extraño sexto sentido hacia que su adrenalina se disparara. Nick se preparó sosteniendo su pistola ya que no estaban a salvo en ningún lugar de ese horrible edificio. Y, al parecer ni intentando huir las cosas serian diferentes.

Se podían escuchar pasos bajando las escaleras que estaban a su lado lo que hizo que Judy diera un brinco y se quedara quieta, escuchaba atenta intentando averiguar cuantos animales eran ¿Acaso eran zoombis? Sus patas le temblaban mientras sujetaba su pistola.

En alguna parte de la escalera, un tablón crujió y una silueta apareció desde la esquina del pasillo acercándose lentamente ¡Quien fuera se estaba acercando demasiado!

Nick con una señal le ordeno a Judy que bajara el arma, no les quedaba más que rendirse, ellos habían desobedecido las reglas y como mínimo el mapache desquiciado los encerraría en la misma habitación donde tenía escondidos a los zoombis.

Una silueta emergió de las sombras dejándolos impactados. Todos sus sueños de escapar se habían evaporado ya que la luz de la luna que se colaba por la ventana reveló el rostro de Spunky al vestirse sobre él.

"¿Qué?" Preguntó Spunky con el ceño fruncido aclarándose la garganta "¿Es que he interrumpido algo?"

Judy miraba fijamente al lobo sintiendo que se le congelaba la sangre mientras su corazón le golpeaba contra las costillas ¡Por supuesto que había interrumpido algo! Justo un segundo antes de cuando iban a escapar. Las pulgas zoombis gruñían para sus adentros sintiendo unas grandes ganas de vomitar al solo imaginar la cantidad de comentarios graciosos que tendrían que soportar.

Nick por su parte le lanzó una mirada cortante a Spunky ¿Por qué siempre aparecía en el momento menos oportuno? ¿Acaso estaba consciente de que arruinaba todos sus planes? Empezaba a tener la extraña sensación de que lo hacía a propósito ¡Y por su bien que ni se le ocurriera mencionar lo de Zara!

"Pensaban escaparse sin avisarnos ¿No?" El lobo los acusó molesto y continuo "Lo entiendo, pero esto es la ASNZ, no el precinto donde se comportan como unas crías. No tengo el tiempo, ni la energía para estar vigilándolos"

La coneja bajo la cabeza sabiendo que escaparse no había sido una buena idea. Tenía que estar loca ¡Esa era la única explicación de lo que estaba pensando y haciendo!

"Intentábamos salir a tomar aire fresco" Dijo Nick inclinando la cabeza un poco hacia atrás intentando parecer despreocupado.

"¡Oh, maldito zorro! Con esa respuesta ahora si estamos jodidas" Rieron las pulgas zoombis.

"Se dan cuenta de lo que pasará si se entera McPache" El rostro de Spunky se tornó rojo a pesar de su pelaje color café, parecía realmente molesto.

"Me refiero a que todos necesitamos un momento fuera de este edificio. Necesitamos momentos para tomar un respiro y olvidarnos de todo" Nick intentaba convencer al lobo.

"Está bien" Spunky inspiró profundamente para calmarse, tratando de recuperar el control.

Las pulgas zoombis estaban sorprendidas al notar el cambio de actitud de Spunky ya que al parecer no lo había tomado tan mal.

"Regresen antes del amanecer o los guardias sospecharan. Tendremos que guardarlo en secreto ya que no podemos dejar que Loui o Andrew se enteren" Añadió el lobo.

"Lo siento…" Murmuró Judy bajando sus orejas avergonzada sintiendo como se le quebraba la voz.

"Siendo honesto, salir con ese zorro a pesar del peligro es algo extraordinario. Es un gesto valiente, pero también es estúpido" Dijo Spunky escapándosele una risa malvada mirando fijamente a la coneja.

"Vaya, gracias" Murmuro Nick.

A Judy no le hiso ninguna gracia el comentario del lobo ¿Acaso sabia algo que ella desconocía?

"Me encargaré de los guardias y supongo que necesitan… "Spunky murmuró buscando algo en sus bolsillos sonriendo y arrojándole unas llaves a Nick.

El zorro atrapó en el aire las llaves y las metió rápidamente en el bolsillo de su pantalón.

"Si corren con suerte y logran brincar la cerca encontraran el estacionamiento al lado derecho del edificio. Deberán accionar el control remoto para encontrar el auto. Yo me encargaré de apagar los monitores para que puedan abrir la puerta eléctrica automáticamente ¡Tienen 20 minutos!" Dijo el lobo dibujando una sonrisa malvada en su rostro.

"Supongo que aquí es donde entra el plan de acción ¡Cada día me sorprendes más!" Dijo Nick a Spunky riendo divertido.

"Soy hacker ¿No? Así es como peleamos nosotros" Agregó el lobo alejándose y desapareciendo en la obscuridad.

Judy cerró los ojos rezando porque nadie los descubriera. Las pulgas zoombis gritaban emocionadas mientras ella comenzaba a protestar ¿Era justo que Spunky arriesgara su pelaje por ellos?

"¿Vienes o qué?" Nick dijo a Judy mientras intentaba contener la risa.

"No tiene gracia" Murmuró ella bajando la cabeza. Se sentía avergonzada y culpable ya que su intención no era traicionar la confianza de sus amigos.

El zorro ignoró a la coneja abriendo la ventana aun riendo.

"¡Deja de reírte, zorro idiota!" Dijo Judy pegándole en el brazo a Nick. No había sido un golpecito amistoso, aunque deseaba pegarle una patada en la cabeza.

"No sabía que eras tan violenta, Zanahorias" Dijo Nick mientras brincaba la ventana.

Judy tragó saliva antes de dar un brinco hacia afuera siguiendo al zorro colocándose enseguida de él pegándose a la pared del edificio para no ser descubiertos. La noche estaba obscura, pero las nieblas se habían disipado poco a poco.

Ella se sentía molesta y en ese instante ni siquiera estaba enfadada por todo el asunto de la tal Zara o porque no parecía tener ni una mínima oportunidad si debía competir contra esa hermosa zorra; estaba enfadada porque habían puesto en riesgo y traicionado la confianza del equipo Invencible. No se merecían que los dejaran encerrados con todos esos animales desquiciados mientras ellos salían a tomar un poco de aire y divertirse ¿Qué demonios estaba haciendo? Con todo el coraje y frustración que sentía volvió a pegarle al zorro.

Él estaba preparado. Esquivó el puño de la coneja y la tomó por la cintura. Antes de que ella pudiera soltarse, la coloco contra la pared.

"Eres tan molesto…" Murmuró ella para sí.

Los ojos de él la atraparon, los mechones sueltos de su pelaje rojizo le rozaron la mejilla. Ella echó la cabeza hacia atrás, pero él seguía estando cerca, muy cerca. Sus patas se aferraron con más fuerza, pegando su rostro al de ella.

"¿Al fin lo besaras?" Preguntaron emocionadas las pulgas zoombis.

Judy sonrió y le clavó la rodilla en el estómago al zorro con mucha fuerza.

"Maldición, Zanahorias ¿Por qué has hecho eso? Duele ¿Sabes?" Nick se apartó de ella, cayendo de espaldas y riendo de nuevo.

Judy intento tranquilizarse tomando aire después de haber destrozado en mil pedazos la oportunidad de besar al zorro.

Nick se recuperó con rapidez del golpe y preguntó "¿Estas lista?"

"¿Y qué vamos a hacer?" Preguntó ella avergonzada al oír como se le entrecortaba la voz ¿Por qué era tan vulnerable ante esos ojos verdes?

"Es una sorpresa, Zanahorias" Empezó a andar Nick preguntando "¿Vienes o qué?"

Se movían tan rápido como podían para evitar ser detectados por las cámaras de vigilancia. Sabían que tendrían que brincar la gran cerca de alambre de púas que delimitaba el edificio para evitar activar los sensores que estuvieran por el área.

"¡Esto es muy arriesgado!" Dijo Judy corriendo detrás del zorro vigilando que los guardias no los vieran.

"¿Acaso tienes algo mejor que hacer? Cierto, te quedarías dormida después de dar mil vueltas en la cama y volverías a tener pesadillas con esos horribles zoombis" Dijo Nick dirigiéndola a la cerca ¡Ya estaban muy cerca de escapar!

Ella seguía corriendo algo preocupada mientras empezaba a creer que los cercos oscuros alrededor de sus ojos debajo de su pelaje hacían parecer que estaba en la primera fase de la infección zoombi, pero si había que brincar esa cerca ¡Lo haría! A pesar de que había soñado con otro tipo de cita y en una situación completamente diferente no podía dejar pasar la oportunidad ¿Quién había imaginado que su primera cita comenzaría con un escape estilo película de acción?

"¡A veces hay que ser flexible! ¡No hay que aplicar rígidamente las normas!" Gritaron las pulgas zoombis molestas.

Nick llegó primero a la cerca y tomando aire dijo "Antes de escaparnos deberíamos de escribirle al gran comandante McPache una carta que exprese nuestra molestia de manera muy contundente"

A Judy le fue imposible no sonreír.

"Veras, es posible que creas que bromeo, pero de hecho ya comencé a redactarla en mi mente Muy estimado cretino, hijo de mala mapache, nos engañaste haciéndonos creer que eras un honorable doctor encargado de departamento de toxicología forense de la ciudad de Zootopia y resultaste ser un maldito impostor jefe de la ASNZ. Gracias por obligarnos a ser parte de una estúpida agencia del gobierno. ¡Ah! Y claro, por hacer que casi nos maten unos zoombis"

"Yo realmente aprecio el detalle de habernos llamado comandantes, aunque esos zoombis casi nos han partido por la mitad y han tratado de comernos vivos ¡Es más de lo que había soñado en mi vida!" Interrumpió Judy recargándose en la reja enseguida de Nick "…Y me siento muy agradecida de estar prisionera en un horrible edificio compartiendo mi cuarto con una gata loca. El plan funciona a la perfección"

"Te enviamos un millón de sinceras disculpas por habernos escapado y espero que hayas disfrutado tu emparedado de alfalfa con pastillas para dormir. Te aseguramos que no volverá a suceder. Sinceramente Wilde y Hopps"

Judy se carcajeó.

"¡Vaya parece que comienzas a divertirte, Zanahorias! Te ves linda cuando sonríes" Dijo Nick riendo todavía.

Judy sintió que las mejillas le ardían.

"¿Lista?" Pregunto Nick.

Ella siempre estaba lista para luchar contra los criminales más peligrosos de Zootopia, pero tener una cita con Nick era algo aterrador. Claro, ese zorro estaba acostumbrado a tener citas y una más en la lista no debía ser gran cosa.

"Después de ti" Dijo Nick esperando a que Judy brincara primero.

Judy miró de nuevo hacia arriba pensando en que lo único que tenía a su favor, para compensar la inexperiencia en citas, eran las miles de pelis románticas que había visto.

"Zanahorias, deja de ser la reina del drama y brinca" Insistió Nick.

Ella se preparó para escalar el muro intentando hacer el menor ruido posible, identificando el mejor lugar para trepar, era una parte en la que se había roto el alambre de púas que cubría la cerca con malla ciclónica de varios metros de altura. El hueco suficiente para escalar.

En cuanto estuvieran del otro lado seguirían las instrucciones de Spunky: tendrían que atravesar unos cuantos metros de espacio abierto antes de poder esconderse en los arbustos y llegar al estacionamiento donde estaba el auto.

Ella se sujetó al acero frio y empezó a escalar. Abajo, Nick maldijo en voz baja, pero lo ignoró subiendo a paso veloz pensando que esa reja era pan comido. Cuando llegó a la parte superior se colgó hacia atrás y pasó la pata derecha por el hueco. Le costó trabajo colocarse de lado para que su pequeño cuerpo pasara por el pequeño espacio vacío entre el alambre de púas. Tuvo que contener el aliento mientras su torso atravesaba. Iba bien hasta el momento, con mucho cuidado paso la otra pierna, bajó encaramada y dio un gran salto antes de llegar al suelo.

Al caer se mantuvo agachada y pegada a la cerca. Esta hizo un ligero ruido metálico cuando Nick se columpió y comenzó a escalar.

"¡Shhh!" Siseó Judy al escuchar a Nick emitir un leve chillido.

Nick se dejó caer a su lado. No lo podía ver bien en la obscuridad, pero alcanzó a notar que fruncia el ceño.

"Me rebané el brazo" Dijo Nick con un tenso murmullo "Demonios, ya no recuerdo la última vez que me vacunaron contra tétanos"

"¿Es muy profunda la herida?" Preguntó Judy preocupada.

Nick se levantó la manga y extendió el brazo. Ella lo inclinó un poco para verlo a la luz de la luna. Al entrecerrar los ojos vio un rasguño largo, pero no profundo.

"No ha sido nada" Dijo Judy riendo "Estarás bien, zorro llorón"

"De acuerdo, vamos" Dijo él agachándose junto a ella corriendo hacia los arbustos.

Después de agacharse aún más trotaron con agilidad hacia el arbusto más cercano, después les llevo algunos minutos llegar a la zona del estacionamiento donde había una hilera de automóviles en el estacionamiento fuera del perímetro que marcaba la cerca.

No se veía ni un solo guardia alrededor, el lugar se veía extremadamente desolado y las nubes se cernían con la pesadez de la noche, decididas a dejar caer un diluvio.

Nick se movió con rapidez dirigiendo a Judy hacia la esquina oeste del estacionamiento y cuando estuvo seguro de que no había guardias alrededor le indicó a Judy que activaría el control remoto del auto.

"Encenderé el auto con el control y la puerta se abrirá automáticamente con el "Nick se arrodillo resguardado por la obscuridad.

"¿Y si hay guardias a la salida?" Judy sonaba preocupada.

"Entonces aceleramos" El zorro sacó de su bolsillo el control remoto y lo accionó.

"¿Este es el plan?" Preguntó ella con incredulidad al ver como un auto de lujo color negro respondió parpadeando sus luces emitiendo un doble sonido.

"Spunky nunca dijo que fuera perfecto" Gruñó Nick corriendo hacia el auto notando como no parecía haber ningún guardia alrededor.

En realidad, el zorro estaba seguro de que al abrirse la puerta automáticamente nadie los detectaría. No sabía con exactitud porque, pero se lo decía el instinto ya que si el lobo hacker había escogido un auto de lujo para escapar era porque ya había desactivado el sistema.

Judy corrió hacia el auto mientras Nick la seguía muy de cerca. Al llegar a la puerta ella trató de abrirla dándose cuenta de que la manija giró con facilidad. Respiró hondo y empujó la puerta lo suficiente para deslizarse en el interior.

Nick entró en el auto rápidamente, arrojó su pistola al asiento trasero y encendió el auto.

"Ahora sí, arranca" Ordenó Judy.

El auto color negro salió disparado y como había indicado el lobo las puertas se abrieron automáticamente ¡El escape había sido todo un éxito!

Nick comenzó a manejar por la carretera que era recta, con llanuras a ambos lados de la calzada y montañosa al fondo. El auto encubierto de la ASNZ respondía bien. No tenía la grandeza de las patrullas del ZPD, pero era más sencillo de manejar y aceleraba mucho más rápido.

"¿Y qué vamos a hacer? ¿Seguir alguna pista que nos lleve hasta los zoombis? Aunque tengo que admitir que no soy tan buena rastreando. Soy más…" Murmuraba Judy nerviosa sentada en el asiento del copiloto, sintiéndose un poco mal por haber logrado escapar.

"Ya lo sé, Zanahorias. Eres una chica más de acción que de estar sentadita y callada" Dijo Nick con una sonrisa a la coneja.

"Bueno, debería de practicar un poco lo de ser silenciosa como una ninja porque Loui es pésima" Judy sonrió a pesar de que dudaba que las palabras del zorro fuesen un halago.

"Por hoy no más entrenamientos o enfrentamientos con zoombis. Al fin tendremos tiempo para descansar"

Judy sonrió… pero solo por tres segundos. No más entrenamientos ni enfrentamientos significaban que ¡La cita era real! La sonrisa le había desparecido en cuanto lo había mirado.

"¿Qué pasa?" Preguntó Nick al notar la expresión preocupada de la coneja.

Ella se quedó en silencio sintiendo a las pulgas zoombis revoloteaban dentro de ella ¿Estaba realmente preparada para una cita con Nick? Sentía que se moría del pánico. Tenía la garganta seca y definitivamente las pulgas zoombis se movían de una manera muy desagradable en su interior.

A la mejor no era el comienzo de la cita que siempre había soñado, a la mejor no durarían mil años no terminarían casados con zorritos y conejitos. Pero si su amistad iba a ser prueba de todo ¡Tenían que intentar también ser felices!

Para Nick, al final esa noche todo cambiaria, nunca podrían volver a lo que habían sido. Esa noche estaba decidido a mostrar todas sus cartas y le diría exactamente lo que sentía ¿Acaso estaban preparadas las pulgas zoombis?

Ohhh my Zoombie cat! ¿Como creen que será la cita?

Nos vemos muy pronto en la segunda parte ¿Será que la cobaya tenía razón? ¡Y el augurio está muy cerca …See uuuuu my baby snakes!