Desde California … hasta Zootopia…Llega el capitulo 28 yeiiii!
¡Hola! Mil disculpas por desaparecerme de Destiempo unos meses… y es que como todos los que hemos sobrevivido esta pandemia la vida se complica cada vez más con obligaciones, y no…no es excusa porque me he comprometido a terminar este fic ¡Cueste lo que cueste! Tristemente una de mis mejores amigas falleció de forma inesperada hace unos meses. Han sido días difíciles y muy complicados, pero a pesar de todo aquí seguiré escribiendo.
Quiero darles las gracias porque a pesar de no actualizar en un tiempo siguen leyendo y sus comentarios me dan ánimos, así que por favor déjenme saber que les gusta, que no les gusta a quien odian de los personajes o que les gustaría que ocurriera… se los agradeceré muchísimo :) Sin más espero que disfruten este cap y sorry not sorry si encuentran errores aun no tengo quien sea mi beta…:(
Nosotras, las famosas pulgas zoombis creemos que la vida está marcada por un destino que ya está escrito… Pero ahora que estamos muertas sabemos que la vida es una mierda y hemos intentado salvar a esa torpe coneja de la mala suerte y el infortunio, sin embargo, al parecer no lo hemos logrado…Y para muestra este capítulo… ¡Bienvenidos!
Capítulo 28
¡Que comience el drama!
A las pulgas zoombis les resultaba inquietante que toda su vida pudiera cambiar cuando menos se lo esperaban ya que se habían acostumbrado a la idea de que el único chico del que había estado enamorada esa torpe coneja nunca le correspondería, pero era curioso como la vida las sorprendía después de que el zorro aceptara su propuesta.
12 horas antes en una calle transitada de la ciudad de Zootopia…
"Vamos, no suena tan mal" Dijo Nick con una sonrisa tirando suavemente de la cabeza de ella. Sus miradas se encontraron.
Ella se derritió por dentro al oír las palabras del zorro, y a pesar de que intentaba hacerse la ofendida no podía evitar sonreír al darse cuenta de que se había ganado otro beso apasionado.
"Prepárate para una noche al estilo Wilde" El rostro de Nick se relajó y parecía como si estuviera aguantando las ganas de reír "Dilo" Ordenó
"¿Qué?" Pregunto ella un poco más tranquila mirándolo a los ojos.
"Nicholas Wilde me muero por tener una noche contigo"
Ella le dio un puñetazo en el hombro "Bah, eres un zorro idiota. Yo nunca, nunca diré esas palabras"
"Claro que lo harás" Le sonrió a ella "Pero primero iremos a cenar"
Nick guio a Judy hasta el carro de Spunky donde ella intentaba formar una frase coherente, pero las palabras de las pulgas zoombis se amontonaban en su cabeza y eso le hacía sentirse como si se estuviera formando un remolino alrededor de su cerebro y le impidiera pensar.
"¿Estas bien?" Preguntó Nick preocupado por la expresión de ella acercándose y tensando sus brazos alrededor de la espalda de ella.
La coneja asintió contra la espalda del zorro sintiendo su mirada confusa ya que él la miraba tratando de comprender la situación, y luego esbozo una sonrisa que dejo sin respiración a las pulgas zoombis.
"¿Qué pasa?" Preguntó Nick, acuclillándose para estar a la misma altura de ella, clavando sus hermosos ojos verdes.
"No, no es nada" Dijo Judy intentando recuperar la seguridad de hacía unos minutos antes.
"Creo que ya tengo la solución para pasar una noche divertida"
"Ah, si ¿Cuál?" Preguntó sorprendida intentando calmar a las pulgas zoombis que no dejaban de gritar emocionadas.
"¡Sube al coche! Te llevaré a un lugar que te gustará" Dijo el zorro dedicándole una sonrisa peligrosa que estremeció a las pulgas zoombis solo de pensar en lo que fuera a ocurrir y aunque podrían haber escrito un libro entero con los motivos de que esa era una muy muy mala idea sin saber que exactamente planeaba ese zorro.
"Solo que…" Ella comenzó a dudar, pero el zorro no la dejo terminar la frase.
"Tú sube al auto, Zanahorias" Abriéndole la puerta y tocándole el hombro.
Ese gesto la sorprendió mientras se acomodaba en el auto y se colocaba el cinturón mientras Nick subía las maletas en la cajuela. Era imposible no darse cuenta de que el auto de Spunky estaba sucio como siempre, tazas de café de cartón, envoltorios de chocolates, cajas de comida rápida… era como el cementerio de miles de bocadillos deliciosos.
"¿Lista para una noche al estilo Wilde?" Preguntó el encendiendo el auto.
"¡Espera! ¿Cómo es que tienes las llaves del auto de Spunky? Y… ¿Por qué esta estacionado aquí?"
"Demasiadas preguntas, oficial Hoops" Nick sonrió mientras le plantaba un beso a la coneja en la frente.
Zorro astuto pensó ella, seguramente el lobo había dejado el auto estratégicamente en esa área donde no levantaría sospecha y por esa razón había acordado que el auto del ASNZ los dejará en esa ubicación cerca de su departamento, era más que obvio que Nick y Spunky tenían todo planeado.
Nick miró por el retrovisor asegurando que nadie los estuviera siguiendo y encendió el motor acelerando bruscamente lo que hiso que a Judy se le tensaron los músculos de los hombros aferrándose al cinturón de seguridad con tanta fuerza que no sentía su cuerpo. Ya había tenido demasiadas emociones ese día, así que inspiró hondo y justo cuando se disponía a reclamarle a ese zorro idiota por manejar al estilo Savage las pulgas zoombis comenzaron a brincar bruscamente.
"Pero ¿Qué te pasa coneja torpe? No querrás arruinar la cita ¿Verdad?"
Judy expiró profundamente sabiendo que no quería echar a perder su única oportunidad de estar con Nick, pero es que toda esa situación la ponía de nervios.
"¿Me dirás a donde iremos?"
"Ya sé que he cambiado tus planes, pero he pensado que quizá mi plan es mejor para pasar una noche tú y yo solos. Si no quieres ir no pasa nada, yo solo quiero…bueno… si quieres podemos… pero si no también podríamos…"
"Se ve tan guapo cuando no sabe cómo explicarse" Dijeron suspirando las pulgas zoombis.
Judy dejaba que el zorro siguiera desvariando un rato, sabiendo que debía acabar con su sufrimiento, pero era tan divertido. Casi siempre era ella la que no sabía que decir y se sonrojaba o acababa quedando en evidencia; en ese momento le tocaba disfrutar a ella.
"¡Nick, para!"
El aprovecho la luz roja de un semáforo para mirarla fijamente con sus ojos esmeralda y ella se volvió hacia él hasta que estaban tan cerca besándolo suavemente. El cerró los ojos jadeando y su pata salió disparada hacia la nuca de ella para sujetarla. Se besaron muy despacio, muy profundamente hasta que ella sintió que la tensión abandonaba el cuerpo del zorro y cuando se separaron él tenía una sonrisa.
"Deberías callarme así más a menudo. Me encanta que las chicas tomen la iniciativa" Soltó el zorro con descaro.
Judy le dio un golpe en el hombro.
"Zorro idiota, dime a donde vamos. Y si quiero ir, me encantaría ir y tú eres un tonto por pensar que diría que no"
"Solo ponte cómoda y relájate que tengo un buen plan"
"¿No me vas a decir a dónde vamos?" Protestó ella cruzando los brazos, lo cual no hizo más que alimentar la sonrisa del zorro.
"Zanahorias, siempre es divertido hacerte enojar"
"Yo también te odio" Dijo ella haciéndose la ofendida.
Después de un rato en el auto, lo cual significaba que ella había tenido tiempo de sobra para comenzar a hiperventilar. Hasta ese momento habían viajado en silencio, intercambiando besos de vez en cuando, pero ese silencio había dado paso a la hiperactividad de las pulgas zoombis haciendo que el cerebro de Judy fuera a doscientos por hora.
¡Al fin estaría a solas con Nick! Sin supervisión de las pulgas zoombis o esos malditos orangutanes del ASNZ. Si, habían pasado juntos mucho tiempo como amigos y compañeros; hasta habían dormido juntos un par de veces, pero era por los líos en los que se metían gracias a sus investigaciones no autorizadas por el ZPD. Esta vez era distinto y lo era por las intensas emociones que compartían los dos.
De pronto Judy sabía que ya no había marcha atrás y que tendría un tipo de intimidad con el zorro, sentía que se le aceleraba aún más el corazón y le ardían las mejillas ¿Era ella o en ese auto hacía mucho calor?
"¿En qué estás pensando, Zanahorias?"
Ella no quería responder por que si lo hubiera hecho hubiera sido algo tipo estoy pensando que me muero por tus huesos
"En nada" mintió ella vilmente.
"Es la segunda vez en ese día que me dices mentiras ¿Sabes? No sé en qué estás pensando, pero está claro que te da vergüenza y se te nota.
"Sigo pensando que eres un idiota"
Nick se rio, y el sonido de sus carcajadas no le ayudaban a ella en nada a alejar esos pensamientos de su mente.
De pronto se adentraron a un área de la ciudad en el que se sentía que el barrio estaba cerca entre los límites de Tundra Town y Sahara Square. Ella bajo la ventanilla, respirando hondo y disfrutando el aire frio.
"Este clima es perfecto" Dijo Judy cuando llegaron a una curva de la carretera.
Entraron a un pequeño callejón y Nick se estacionó justo enfrente de un edificio que a plena luz del día parecía abandonado si no fuera porque el nombre del bar relumbraba en letras color neón rojas sobre un enorme cartel: El león y la serpiente.
"¿Entramos aquí y tomamos algo?" Preguntó él apagando el motor del auto.
"Es un buen plan, me parece un lugar muy acogedor" Dijo de manera sarcástica Judy cruzando sus brazos sin intención de salir del auto.
"Zanahorias, vamos no es para tanto. Por favor, sé que lo pasaremos genial" Dijo Nick casi suplicando.
"No se te habrá ocurrido un lugar mejor que este ¿Verdad?" Judy decía casi protestando. Aunque en verdad nunca había estado en un bar así, bueno sí, pero Jimmy Di Club era parte de su investigación, pero esta vez era diferente.
"Estoy seguro de que nos divertiremos"
"No sé" Vaciló ella.
"Vamos, Zanahorias, esta noche nos divertiremos y nos olvidaremos de todo"
Judy estuvo a punto de volver a negarse, pero entonces recordó lo que había hablado con Loui. Tal vez esa era su oportunidad de demostrarle a Nick que no era una torpe coneja.
"Está bien" Dijo ella riéndo.
"Por una noche que no olvidaremos nunca" Dijo Nick haciendo chocar su pata con la de ella.
"Por una noche que no olvidaremos nunca" Repitió Judy.
La mañana siguiente…
La coneja abrió poquito los ojos y la resplandeciente luz de la mañana la cegó. Sentía un sabor seco acompañado de un intenso dolor de cabeza, su cuerpo no tenía las fuerzas suficientes para moverse. Soltó un largo suspiro y se froto los ojos intentando despertar y recordar lo que había pasado.
Al abrir los ojos lo primero que descubrió es que no estaba en su departamento, tampoco en el viejo edificio del ASNZ ¡Estaba en el departamento de Nick! Gruñó sentándose rápidamente en la cama.
Intentaba recordar lo que había pasado la noche anterior, pero lo único que había en su mente era una laguna negra después de aceptar entrar a ese bar con el zorro. Cuando alguien gruñó y se giró hacia ella las pulgas zoombis chillaron y ella cogió una almohada para defenderse ya que si era uno de esos terribles zoombis tenía los segundos contados pero su sorpresa fue mayor al ver que tumbado a su lado estaba ese zorro con su familiar pelaje rojizo.
"Maldición" Murmuro obligándose a levantarse de la cama y a recargarse a la pared más cercana antes de caer tirada a causa del repentino mareo.
"¿Acaso seguimos soñando?" Preguntaron las pulgas zoombis mientras Judy seguía de pie frente a la cama con la esperanza de que, si cerraba los ojos las veces suficientes, ese zorro desaparecería.
Pero todos sabemos que esa coneja no corría tanta suerte, así que llegó un momento en que ella y las pulgas zoombis aceptaron que si, efectivamente estaban despiertas, y sentían que estaban a punto de sufrir un ataque al corazón.
Judy soltó su respiración en un rápido suspiro viendo a ese zorro dormido. Pero extrañamente, se quedó ahí, observándolo. Sentándose en el borde de la cama con el cuidado suficiente para no despertarlo y observarlo mejor; se veía un poco destruido por la noche anterior y evitó pasar su pata por el pelaje rojizo despeinado, que de una manera graciosa le caía sobre la frente.
Ella se levantó con cuidado, sacudiendo la cabeza encontrando su pequeña maleta junto a su ropa tirada en el piso, comenzó a rebuscar en el bolso de su pantalón hasta encontrar su teléfono móvil y con gesto tembloroso tomó su ropa vistiéndose a toda prisa corriendo hacia el baño cerrando la puerta avergonzada como nunca.
"¡Coneja cobarde!" Gritaron al unísono las pulgas zoombis.
Entonces una ide horrible pasó por su mente y se le abrieron los ojos de par en par ¿Se había acostado con Nick? Se quedó parada frente al lavabo echándose un poco de agua fría en la cara para intentar mantenerse bajo control.
La noche que tanto había soñado al lado de ese zorro había acabado siendo un desastre y después de lo que había pasado, bueno si es que había pasado no podría comportarse normal.
"Tú puedes, Judy" Se dijo a sí misma delante del espejo, aunque las pulgas zoombis sabían que no podía engañarse.
Sentía que le faltaba la respiración y estaba temblando sin control. Tomó el teléfono móvil y en cuestión de segundos, ya estaba en una llamada con su amiga Loui.
"Antes que nada ¿Están por ahí Spunky o Andrew?" Preguntó la coneja en voz baja.
"No" Respondió la gata aun bostezando.
"Loui, tenemos un código rojo" Anunció la coneja respirando lentamente intentando controlarse.
"No me digas que al zorro ya se lo comieron los zoombis" Contestó Loui a carcajadas.
"No es sobre zoombis ni la operación secreta y tampoco me parece gracioso"
"¿Quieres que le patee el culo a ese zorro? Pero te aviso, si lo hago, ya te puedes ir olvidando de esos cachorritos rojizos y de ojos violetas que tendrían"
"¿Qué?" Exclamó la coneja mientras la gata reía a carcajadas del otro lado de la línea.
"¡Yo solo digo que, si algún día Nick y tú tienen hijos, serán unos cachorritos preciosos! Y me pido ser la madrina"
Si las pulgas zoombis no hubieran estado a punto de sufrir una crisis nerviosa esa conversación les hubiera resultado muy graciosa.
"Loui ¿Quieres hacer el favor de escucharme? ¿Se te ha olvidado que acabo de lanzar un código rojo?"
"Cierto ¿Qué ha pasado? ¿Te has acostado ya con el zorro idiota?" Preguntó la gata con ironía.
"No, eh… no sé"
¿Cómo le explicaba a Loui que no sabía si ya al fin había estado con Nick? Así de patética era la situación, además sentía que se moría de vergüenza al igual que las pulgas zoombis y estaba a punto de contarle a Loui el porqué, a ese punto prefería morir atacada por un zoombi que por la vergüenza que eso le hacía sentir.
"Judy ¿Qué ocurre? Me estás asustando" Increíblemente la voz de Loui era tranquilizadora, como si estuviera tratando con una niña asustada.
A pesar de que Judy sabía que lo más maduro era haberse sentado hablar con Nick, siempre tomaba la decisión equivocada y en cambio seguía escondida en el baño hablando con esa gata que no le daba buenos consejos ¡Y lo sabía!
"Creo que pasamos la noche juntos" La voz de la coneja apenas supero el susurro. Sentía la cara roja como un tomate y la tenía escondida entre las rodillas como si esperara un ataque físico en respuesta a sus palabras.
Se hiso el silencio incomodo en las dos líneas y casi se podía escuchar a las pulgas zoombis hacer el sonido de unos grillos imaginarios de fondo.
Loui se encargó de terminar con la tensión más que palpable en la que estaban inmersas. Sin embargo, cuando al fin había dicho algo era lo último que la pobre coneja esperaba escuchar.
"Pero que dices ¿Cómo es que no sabes si aún no se han acostado?"
Judy estuvo a punto de lanzar un grito escandalizado, pero se detuvo justo a tiempo antes de despertar a ese zorro y de nuevo sintió que no podía respirar, se sentía mareada y sus pulmones se esforzaban en funcionar mientras una risa silenciosa se le escapaba. De pronto no podía dejar de reír hasta que sintió que caían unas lágrimas.
"No sé qué es lo que ha pasado. De seguro tome demasiado y por eso no lo recuerdo" Le dijo a Loui cuando por fin consiguió tranquilizarse y volver a respirar con normalidad.
Esperaba que después de todo el ruido que estaba haciendo, Nick siguiera dormido y además ya que más daba, después de todo había llegado al punto de saturación de momentos vergonzosos así que a partir de ese día todo podía ir mejor ¿No?
"Bueno ya te lo he dicho… es lo más normal que pase, si se la llevan todo el tiempo pegados el uno al otro como que ya se han tardado"
"¿Qué? ¿Qué? Recuerda que soy una coneja y el un zorro"
"¿Y qué tiene de malo, coneja? Que tampoco es para tanto. No sé porque te aferras tanto ya eso no es… normal"
Judy se tapó la cara para amortiguar sus gritos de frustración con esa gata, de verdad no le estaba ayudando.
"Judy no pasa nada si quieres esperar. Personalmente creo que debes de hacerlo cuando te sientas preparada"
"Pero ¿Cómo saber qué es lo que ocurrió?" Preguntó la coneja medio susurrando, haciendo que sus palabras apenas se escucharan.
"Lo sabrás. A pesar de que son de diferente especie de pronto recordaras todo como si todo encajara. En lo más profundo de tu corazón sabes lo que ocurrió" Respondió Loui con tanta seguridad en la voz que enseguida Judy comenzó a respirar con más tranquilidad.
Hasta que...
"Espera un momento ¿Eso quiere decir que tú…?"
Judy dejo la pregunta a medias, incapaz de hacerse a la idea de que esa gata desquiciada con cero esperanzas de que un chico la tomara en serio hubiera podido hacerlo antes que ella y con un chico de otra especie. Era imposible…
"Buenooo…"Dijo Loui finalmente alargando la palabra.
Las pulgas zoombis exclamaron con sorpresa junto con Judy.
"Vamos, Judy" Protesto Loui "¡Sabia que reaccionarias así!"
"Pero... ¿Cómo y cuándo? No puedo creer que no me hayas contado" A Judy le salía una voz chirriante y tenía ganas de meterse debajo de la tierra y no volver a salir. Nada era lo que parecía. Loui era sin duda una gata loca que la razón siempre le había indicado que no siguiera sus malos consejos.
"De verdad que no puedo creer que yo lo he hecho antes que Nickudy"
"¿Qué? ¿Nos acabas de llamar Nickudy, Loui?"
"Claro y estoy segura de que lo hace todo el mundo. Son tan asquerosamente perfectos tú y el idiota del zorro que se merecen un nombre de pareja. Personalmente me gusta Nickudy, pero hay de donde elegir"
Judy comenzó a jalar sus orejas de la frustración, era claro que necesitaba tranquilizarse.
"Pero escucha, Judy si no estas preparada también lo sabrás. Quiero decir si te pones neurótica y le das muchas vueltas es que no deberías estar cerca de Nick hasta que estes segura. Ya sé que suena fatal, pero es mejor que tengas las cosas claras. Al fin y al cabo, no quieres herir los sentimientos del otro ni que tampoco se lleve la impresión equivocada"
Del otro lado de la puerta se escucharon los pasos del zorro
"Loui, tengo que dejarte, adiós"
Judy colgó el teléfono y las pulgas zoombis decidieron que lo más maduro después de esa llamada era asesinar al zorro.
Cuando por fin se decidió salir del baño, se sentía un poco más tranquila. Había apagado el teléfono móvil para que obviamente Loui no la bombardeara con llamadas después de haberle colgado sin terminar la conversación. Encontró a Nick vestido con la misma ropa que llevaba la noche anterior en la sala de estar viendo la televisión en el enorme televisor de pantalla plana. Aunque en realidad el zorro estaba mirando a la pared que tenía delante quedando aclarado el estado de emergencia.
Nick POV
Zanahorias se sentó a mi lado y era más que obvia la tensión que se palpaba en el ambiente. Ella estaba atenta a cada uno de mis movimientos, a cada parpadeo y expresión; y yo por mi parte hacia lo mismo. Resultaba extraño lo sincronizados que estábamos el uno con el otro.
Ella colocó su pata como si intentara tocarme en un campo invisible, yo hice lo mismo, colocando mi pata sobre la de ella, sintiendo como mi respiración se aceleraba.
"Nick, escucha lo que ha pasado…" Ella respiró como si intentara calmarse, pero no lo conseguía "Creo que deberíamos hablarlo ¿No?"
La cabeza seguía dándome vueltas, las ideas seguían volando y nada aterrizaba, no tenía nada concreto que decirle a Zanahorias quién estaba sentada junto a mi confusa y ansiosa por lo que había ocurrido lo noche anterior. Yo también me sentía demasiado confundido para contárselo ¿Cómo le explicaba algo que no terminaba por entender? Frustrado mi cuerpo comenzó a temblar.
"Comienzas a preocuparme, Nick" La mirada de ella me analizaba como un escáner.
Inhalé todo el aire que mis pulmones podían aceptar, y exhalé, intentando tranquilizarme luchando contra los sentimientos que ella provocaba en mí.
"No ha pasado nada" Mi voz era lenta, precavida ante la reacción que podía tener ella y me sorprendió al ver que no podía ocultar una sonrisa.
"¿En serio?" La sonrisa de ella terminó por desvanecerse para mirarme confundida.
Asentí con la cabeza ¿Qué podía decirle a Zanahorias? Me sentía demasiado inútil como para expresarle que la amaba de verdad; y en definitiva no creía tener el valor suficiente para encarar la realidad. Lo único en que podía pensar era en lo patético que yo había sido para no detener lo que había ¡ Lo había intentado! Pero mis impulsos ganaron ¿Cómo la hubiera podido detener si realmente no era lo que quería?
"Soy un caso perdido" Ella murmuró bajando la mirada.
Yo no podía dejar de sentir mi cuerpo adormecido ya que aun seguíamos tomados de las patas y comenzaba a percibir que el piso se movía. Mi mente comenzaba a pensar tantas cosas, que no reaccioné cuando ella se hecho hacia atrás separándose de mi mirándome fijamente. Yo no dije nada y nos quedamos en silencio; yo buscando su mirada y ella alejándola de mí. Después de ese largo e incómodo momento, comenzó a ponerse de pie, mientras yo intentaba ordenar las ideas en mi cabeza.
Cuando ella intentó alejarse, la tomé del brazo y la jalé hacia mí con mucho cuidado. Ella se sorprendió ante mi movimiento, puso ambas patas sobre mi pecho para empujarme suavemente como si quisiera distanciarse. Pero la acerque hacia mí, colocando una de mis patas en su mejilla y recorriendo la cicatriz bajo su pelaje. Ella solo estaba atenta hacia mi contacto y parecía como si no la alterará, cerró los ojos unos segundos y cuando los volvió a abrir, noté que su mirada había cambiado.
"Porque siento que no me estás diciendo la verdad" Se quejó dando un paso hacia atrás apartándose de mí bruscamente.
Me quede helado cuando escuche su reproche mientras ella se quedó en silencio observándome mientras yo no me movía, intentando no decir algo que fuera a complicar más la situación.
"Nick…yo.."
Judy hablaba, pero yo no la escuchaba y es que realmente necesitaba escaparme de esa situación, ya que el rápido latir de mi corazón me impedía pensar con claridad y hacía que me sintiera aún peor. Como pude me pare rápidamente sintiendo un vacío en mi estómago y hui como un zorro cobarde, como un cachorro asustado por las consecuencias de mis actos. Con el corazón en un puño corrí hacia mi habitación y me tumbé en la cama cerrando los ojos, necesitaba pensar y encontrar una manera de poder salir vivo, porque sabía que esta vez iba a ser mucho más difícil.
Unos minutos después…
Judy se encontraba en la cocina del departamento del zorro intentando preparar el desayuno antes de su huida. Tomaba con fuerza el mango de la espátula abriendo un ojo con cuidado ¡Lo que había en el sartén no era un panqueque ni se le parecía!
Las pulgas zoombis pensaban que, si un panqueque pudiera bajar al infierno y luego volver, no acabaría tan quemado como ese. Estaba tan chamuscado que parecía imposible, ya que con solo con verlo les daban ganas de vomitar.
La coneja escuchó pasos que iban hacia la cocina y sabía que era Nick ¡Ese maldito zorro que había esquivado la conversación y había huido como un cobarde! Obviamente sus sensores estaban en alerta y el olor de él la golpeaba como un camión ¡Tenia que controlarse y no ceder a sus encantos! Ella sabía que debía preparar sus defensas, apartó la sartén del fuego y vacío su contenido en la basura.
Ya no tenía tiempo de cocinar nada, debía irse a su departamento y estar lista para regresar al ZPD, así que tendría que conformar con un poco de helado que al parecer era lo único que había en el refrigerador de ese zorro que le ayudaría con ese horrible dolor de cabeza. También podría olvidarse de que iría con Jack Savage al baile de invierno y que su vida personal era una mierda sumándole la misión secreta con esos zoombis que amenazaban con acabar con la ciudad de los sueños. Aunque si lo pensaban mejor las pulgas no era tan mala idea que esos zoombis invadieran Zootopia antes del baile de invierno, nada más porque esa liebre seguramente no sobreviviría para el acontecimiento.
"Eres mejor policía que cocinera, si quieres te puedo preparar algo" Dijo Nick con una sonrisa entrando a la cocina.
"No, gracias" Murmuro ella dirigiéndose hacia el refrigerador.
La voz de Nick despertaba todo tipo de cosquilleos en su cuerpo, pero le daba igual, estaba enfadada. Sinceramente, le resultaba difícil pretender que nada había pasado ¡No podía evitar ponerse un poco paranoica con toda la situación!
"Zanahorias, vamos… No te enfades conmigo"
Judy tomó un tarro de helado de la nevera y casi lo estampó contra la isleta de la cocina.
"No lo entiendo, fue tú idea y ahora estas enfadada" Nick pasó su pata por su pelaje, apretó la mandíbula y se podía ver fácilmente que le palpitaba la vena del cuello. Tenía los ojos clavados en el suelo y mascullaba algo entre dientes.
Judy bajo la mirada intentando no desmoronarse ya que no podía dejar de pensar que ese zorro no estaba siendo sincero con ella.
"Por favor confía en mí, no tiene importancia ¿Podemos volver a como era todo antes?""
Era su suplica y la mirada de corderito degollado lo que dejaba fuera del juego a las pulgas zoombis. Judy estaba preparada para mostrarse firme y exigir respuestas, pero cuando ese zorro la miraba así, cuando parecía tan vulnerable, su corazón no podía decir que no. Aunque sabía que no debía claudicar porque hasta las pulgas sabían que esa era una muy mala idea, siempre acababa cediendo.
"Está bien" Ella respondió con un suspiro.
La cara de Nick se ilumino abrazándola y besándola en lo alto de la cabeza "Iré a ducharme y te llevo a tú apartamento"
Unos minutos más tarde, sonó el timbre ¿Tenían visita? Judy tomó su maleta y sacó su pistola caminando con sigilo hasta la puerta mirando por la mirilla. Fuera había una chica de pelaje blanco, no la podía ver bien pero no parecía que fuera un zoombi que venía a asesinarlos.
Claro que la ardilla que se había vuelto loca tampoco tenía finta de que se convertiría en un zoombi ¿Verdad? Aun así, la coneja no hiso caso de sus pensamientos algo neuróticos, escondió su pistola en el pantalón y le abrió la puerta a esa hermosa chica que reconoció al instante ¡Era la tal Zara!
Las pulgas zoombis comenzaron a reír, estaba claro que la coneja al menos debió de haber cepillado su pelaje, o haber escogido un atuendo más propio, porque la chica que tenían delante era realmente preciosa, no podían dejar de mirarla un tanto anonadadas, y ella parecía sonreírle a Judy cruzando el umbral de la puerta para darle un abrazo.
"¡Tu debes ser Judy! Vaya, me alegro de conocerte por fin"
Los pensamientos de Judy no se enfocaban ya que era casi imposible no ver lo guapa que era con ese pelaje blanco y los ojos más azules que había visto en su vida. Tenía un cuerpo increíble, esbelta como una modelo de pasarela resaltado por el vestido esmeralda corte imperio que llevaba.
"Lo siento, no sé quién eres…" Intentó disimular la coneja dándole unas palmaditas en la espalda mientras las pulgas zoombis se reían de esa mala actuación.
"¡Zara! Y tú eres Judy ¿No?" La zorra dio un paso atrás sonriéndole a la coneja.
Un momento ¿Qué estaba haciendo Zara en el departamento de Nick? Con todo lo que había pasado la noche anterior, Judy se había olvidado por completo de ella y ahora que la tenía delante, no podía evitar hacerse pequeñita y sentirse intimidada.
Nick apareció de pronto aun con el pelaje mojado vistiendo el uniforme del ZPD, sin perder tiempo Zara corrió hacia él lanzándose a sus brazos mientras el zorro le devolvía el abrazo y, cuando se separaron ella le dio un beso en la mejilla a lo que él la tomó de la pata dirigiéndola a la puerta, desde donde Judy observaba la escena anonadada.
"Zanahorias, esta es Zara. La conozco desde…"
"Prácticamente toda la vida ¿Verdad?" Agregó la zorra sonriendo.
Las pulgas zoombis solo tenían ganas de hacerle una sonrisa permanente a esa zorra con la ayuda de un cuchillo.
"Lo... lo siento, no sabía" Dijo Judy como una estúpida, mirándolos a los dos sintiéndose incapaz de reaccionar.
"Muy típico de Nicky, debería ofenderme, pero ya estoy acostumbrada" Dijo Zara encogiéndose de hombros dándole un codazo al zorro en las costillas.
Estaban los tres en la puerta y la situación empezaba a ser un poco absurda, así que Judy la invitó a entrar, aunque era obvio que esa zorra no necesitaba invitación y las pulgas zoombis no tardaron mucho en saber por qué. Mientras Zara no dejaba de coquetearle al zorro, la coneja descubría cosas que a Nick se le había olvidado contarle. Lo más raro de todo era verlos juntos sentados en el sofá mientras ella seguía parada viendo como esa zorra se aproximaba cada vez más a Nick mientras ella hablaba animadamente. Las pulgas zoombis estaban sorprendidas por que de momento esa tal Zara no había hecho nada propio de una psicópata, pero, bueno aún era pronto, así que tampoco pasaba nada si Judy se ponía en guardia por si acaso.
"He venido para que desayunemos juntos. A Judy seguro que no le importa, ella no es así ¿Verdad?" Dijo Zara mirando fijamente a la coneja.
Lo único que pudo hacer Judy fue asentir diciendo "Claro, por favor, quédate… yo ya me iba"
Nick miraba a Judy un poco extrañado, pero Zara no tardo en secuestrar su atención con una anécdota un tanto aburrida, momento que la coneja aprovecho para ir y tomar sus cosas lista para escabullirse preguntándose como acabaría toda esa historia. Ese día no había empezado como se lo había imaginado ¡Todo hacía más que empeorar! Y tenía el presentimiento de que difícilmente mejoraría.
Tras una torpe despedida, Judy se dirigía a su departamento. Caminaba llevando su pequeña maleta acortando el camino evitando las zonas más concurridas, no podía dejar de pensar en que Nick y Zara estaban pasando una mañana increíble mientras ella aún se sentía mareada, con dolor de cabeza, llegaría tarde al ZPD y para empeorar su situación estaba lloviendo.
Caminar le ayudaba a aclarar sus pensamientos y es que estaba segura de que esa zorra sabía perfectamente lo que quería y en cambio Nick toda esa mañana parecía un tanto descolocado como si estuviera en las nubes, aunque a decir verdad ella y las pulgas zoombis también estaban así y no tenia ni idea de como abordar la situación.
Era como si el universo intentará mandarle una señal y era que ese zorro no era para ella. Sin embargo, pensar en los besos de él aun le provocaban escalofríos en su espalda. La forma en la que la había besado tenia que significar algo a pesar de que estuviera en ese momento con esa zorra.
Seguía caminando, llevándose las patas a la cara para contener los sollozos ya que tenía los ojos llenos de lágrimas que se mezclaban con el agua de la lluvia. Pateó una piedra suelta mandándola hasta un arbusto cercano sintiendo coraje al saber que no podía competir contra Zara.
De pronto vio un hermoso rosal de flores violetas y corto una flor, por alguna razón esas rosas eran felices recibiendo el agua de la lluvia. Cerró los ojos e inhalo su aroma, sabia que a su madre le encantaba el aroma de las rosas recién cortadas ya que le hacían recordar la primavera.
"Coneja, esa rosa no calmara tú corazón"
Los ojos de Judy se abrieron de par en par dejando caer su maleta de la impresión.
Una risa seca y rasposa, confirmó que alguien estaba detrás de ella.
Se giró tomando su maleta del piso mojado viendo en medio del camino, a una pequeña conejilla de indias vestida con una falda larga que había visto por fuera de un café en Sarah Square el día que había conocido a Spunky. Algo en ella le intuía que esa gitana solo le daba mala suerte.
"Estoy segura de que nada salió como tú lo planeabas, pero al menos sabes que se siente besar al chico de tus sueños" Dijo la conejilla de indias con una sonrisa.
"¿Por qué no me dijiste que todo saldría mal?" Preguntó Judy.
"Coneja, yo solo digo verdades y te doy verdades" La gitana inclinó la cabeza hacia un lado.
"¡No me advertiste!" Reclamó la coneja como si todo hubiera sido culpa de la conejilla de indias.
Las pulgas zoombis intentaban tranquilizarla ya que no se le fuera ocurrir a esa conejilla loca lanzarles un hechizo y convertirlas en hormigas o aun peor en termitas.
"No, no" La gitana movía su cabeza diciendo "Te lo he dicho todo"
"Solo me dijiste Cuando la esperanza este por morir llegará un beso muy esperado… y quizá será tu perdición Pero podrías haber dicho Hey ese zorro está enamorado de otra chica no seas estúpida y no te acerques a él"
"¿Y acaso no lo sabias?"
"¡No!" Gritó Judy tirando la rosa al suelo de la frustración.
"Todos vemos lo que queremos ver"
"Si me lo hubieras dicho…"
"El camino esta lleno de cosas obscuras que tienes que superar"
Judy parpadeó sin decir una palabra.
La conejilla de indias dio unos pasos acercándose a la coneja. Solo le llegaba hasta los hombros lo que hizo que Judy diera un paso hacia atrás y la gitana comenzó a reír levantando la cabeza y regalándole una sonrisa.
"¿Quieres saber algo sobre el amor?"
"Oh, vamos no me hables del amor que me dan ganas de vomitar" Gruñó Judy.
"Pero el amor, coneja. El amor es la raíz de todo lo bueno, y todo lo malo"
"Oh, si creo que ya es hora de despedirme. Espero que tengas un buen día" Dijo la coneja lista para emprender su huida ya que las pulgas zoombis no estaban listas para más drama.
La gitana tomó de la pata a Judy con su pelaje fino. Ella intento soltarse, pero la conejilla de indias la sostenía con una fuerza sobrenatural clavando sus ojos fijamente.
"Escúchame, coneja. El destino tiene planes… Las cosas no pueden deshacerse y lo que ha ocurrido no lo puedes borrar"
"No se de que hablas, lo siento. No tiene…"
"¡Escúchame!"
"Estoy escuchando, pero no necesito de tus consejos"
"Nada es lo que parece. El mal se esconde entre las sombras, tramando sus planes mientras tú solo piensas en ese chico"
La coneja la miró enfadada diciendo "Yo no le temo a nadie"
Los ojos negros de la gitana la atravesaron "El fin esta cerca"
Judy puso sus ojos en blanco "Lo que dices no tiene sentido"
"Tienes que apartarte de aquellos que traen dolor y muerte ¿Me oyes? Tienes que conocer la diferencia entre necesidad y amor, entre destino y futuro. Si no lo haces, todo lo que has hecho por la ciudad de Zootopia no habrá servido de nada"
Eso le llamó la atención a Judy, porque había sido lo más coherente que había escuchado de esa gitana.
"El no es lo que parece. Los tiene a todos engañados y ha marcado su destino. Está jugando a dos bandos. Tú no lo sabes, no podrías saber… "La gitana dio unos pasos atrás y corrió hasta desaparecerse en la lluvia.
Judy se quedó inmóvil por un momento, mientras la lluvia le mojaba hasta los huesos con el corazón destrozado entendiendo que cuando toda la vida se derrumba lo único que se percibe es un silencio que duele en lo más hondo del alma y en medio de ese silencio lo único que podía hacer era intentar recordar una y otra vez que era lo que había ocurrido la noche anterior….
Ohhh mi cat! Las pulgas zoombis esperamos que les haya gustado el cap! …
