Desde California … hasta Zootopia llega el capítulo 29 … ¡WOW! Si has llegado hasta este cap de verdad agradezco que alguien lea este fic pero como nadie me comentó en mi último cap espero que sigan vivos … entonces le tendré que agradecer a las pulgas zoombis por hacer llevadero escribir sobre los personajes y sin más que comience el drama yeiiiii!
Capítulo 29
Desarrollando un odio hacia las zorras
Las pulgas zoombis no habían tenido sentimientos esos últimos días ya que no les importaba que Judy se sintiera destrozada y hundida en la miseria después de haber salido huyendo del departamento de ese zorro. No, a esas pulgas zoombis todo les daba igual ya que pensaban que la vida no funcionaba así, sin embargo, para Judy había pasado los peores días de su vida llorando noches enteras hasta que se había decidido a superarlo ya que no podía detener su vida por ese zorro idiota ¡Zootopia y el equipo Invencible la necesitaba! Por esa razón había regresado al ZPD escondiendo sus lágrimas y pretendiendo que nada había pasado entre Nick y ella mientras esperaba las indicaciones de McPache y la nueva misión. Trabajaba con más entrega que nunca a pesar de que el jefe Bogo se había enojado sobre todo porque considero una insubordinación el permiso especial que McPache había pedido para ellos. Nick seguía asignado a oficial de tráfico junto con McCuerno mientras que Judy estaba al mando del agente Savage encargándose de un nuevo caso de homicidio. El búfalo pensó que el haberlos separado de sus puestos de trabajo daba a entender que eso les costaría muchísimo. Sin embargo, las pulgas zoombis pensaba que esa era una buena excusa para estar alejadas de ese zorro imbécil, pero Judy lo había llevado al siguiente nivel ya que esas dos últimas semanas cuando estaba despierta intentaba recordar que era lo que había pasado entre ella y Nick, pero por más que se esforzaba solo veía instantáneas de algunos momentos. Sin duda lo había besado varias veces esa noche y por más que las pulgas zoombis intentaban eliminar los sentimientos que eso había despertado en ella ¡No lo lograban! Le repetían una y otra vez a la coneja que lo que había pasado, aunque no lo recordara no podía cambiarlo. Dormir tampoco había sido una solución ya que la hacía soñar y, cuando se despertaba lo hacía empapada de sudor. Los sueños eran siempre parecidos: Nick y Zara besándose, sus cuerpos enredados uno en el otro y ella despertaba con las mejillas empapadas de lágrimas comenzando a desarrollar un odio hacia las zorras, así que al final había tenido que renunciar a sus ocho horas de sueño durmiendo dos o tres horas como máximo y el resto del tiempo trabajaba.Dos semanas después en la cafetería del ZPD…
"Si, Benja… Lo intentaré" Judy suspiró desplomándose sobre la mesa observando sin apetito su almuerzo favorito de esas últimas semanas: sándwich de queso, zanahorias y café.
Sabía que el cheetah intentaba animarla y hacerla hablar así que volvió la cabeza a él, pero en cuanto encontró su mirada sintió como las malditas lagrimas se escurrían de sus ojos, así que volvió a mirar su almuerzo.
"Aunque eres una chica fuerte no pasa nada si lloras" Dijo Benja intentando animarla.
"Sé que solo quieres ayudarme, pero solo necesito estar sola" La coneja levantó la vista de nuevo intentando sonreír. A pesar de que era su quinta dosis de cafeína en el día no lograba reponerse, debía mantenerse despierta.
"Está bien. pero ¿Puedo preguntarte una cosa?" El cheetah la miraba preocupado.
¡Oh no! Las pulgas zoombis se pusieron en alerta. De seguro Benja le iba a preguntar sobre Nick y la verdad es que en ese momento la relación con ese zorro era de amor-odio, sobre todo de odio.
"¿Qué?" Gruño ella, lista para atacar.
"Entiendo que estes afectada por lo que sea que haya pasado con Nick, pero Judy ¿Se puede saber que te estás haciendo? Vas por ahí arrastrándote. Es decir, si eres la mejor policía de Zootopia esto debería ser pan comido para ti ¿Cuándo piensas centrarte y controlar lo que te está pasando?"
Ella se quedó muda, no estaba acostumbrada a que se pusiera a prueba su estabilidad emocional de esa manera, así que esas palabras le cayeron encima como un jarro de agua fría. Estaba callada, no se le ocurría cual pudiera ser la respuesta ¡No sabía que decir!
"Piensa lo que acabo de decirte, no dejes que una mala experiencia te hunda" Dijo el cheetah con firmeza masticando un panecillo de chocolate.
Las pulgas zoombis no podían culpar a Benja por preocuparse por ella ya que todos en el precinto se había dado cuenta que ella reía menos y hablaba menos, como si algo dentro de ella hubiera …muerto.
Echó una mirada por encima de su hombro, y fue entonces que tuvo un pequeño ataque de pánico interno cuando vio a Francine levantarse de su mesa y caminar hacia ellos ¿Qué no tenía algo mejor que hacer esa elefante víbora? ¿Desde cuándo había estado escuchando su conversación? Bueno, Francine era experta en escuchar conversaciones ajenas, así que a las pulgas zoombis no les sorprendió.
"Oficial Hopps, ¿No crees que debería preocuparte más el tener listo el reporte que el estar llorando por ese zorro enfrente de todos?" Gritó Francine con la intención de que todos la escucharan.
Lo normal hubiera sido que Judy se hubiera defendido, pero lo sorprendente fue que Benjamín lanzó una mirada amenazadora a Francine diciendo "Vaya … ¿Y tú no deberías estar trabajando?"
Francine balbuceo y se atraganto con medias respuestas. Al final, cuando creía que tenía algo lo suficientemente bueno como para darle en la cara al cheetah, una sonrisa maligna se extendió por toda su cara de arpía y preguntó sonriendo con malicia "¿Y tú ya tienes cita para el baile de invierno?"
Las pulgas zoombis se morían de vergüenza, los gritos de esos dos habían llamado la atención de todos los animales que se encontraban en el comedor, pero en cambio, Benja parecía extrañamente tranquilo y compuesto. La mirada que le dedicaba a Francine le helaba la sangre hasta al más agresivo de los depredadores.
"Si y no he necesitado la ayuda de nadie. Por lo que sé, nadie de aquí en el precinto quiere ir al baile contigo" Contestó Benjamín con una sonrisa burlona.
"¡Benja 1 y la elefante víbora 0!" Gritaron emocionadas las pulgas zoombis.
Judy se alegraba de no ser Francine en ese instante, pero tampoco se sentía mal por ella ya que ¡Se lo tenía merecido!
"Vaya ¡Que tonto eres al defender a esa coneja!" La cara de Francine comenzó a adquirir un tono morado a una velocidad alarmante y a las pulgas zoombis les preocupaba que le fuera a dar un ataque.
Mientras tanto en la cara de Benjamín se podía apreciar que estaba listo para pulverizarla.
"Por lo menos estoy sola, sinceramente no sé cómo me sentiría si el chico del cual estoy enamorada tuviera novia" Francine se dio la vuelta y se largó del comedor sabiendo que había lanzado su golpe final dando en la diana.
Judy bajo sus orejas sabiendo que Francine se refería a Nick ¿Cómo es que tenía tanta información sobre su vida personal? La verdad es que ni las pulgas zoombis tenían idea de cómo esa arpía en lugar de tener un avance en el homicidio del concejal del cual estaba encargada junto con Delgato perdía su tiempo en investigar la vida de los demás.
"Nunca creí que diría esto … pero ¡Fue divertido!" Dijo Benjamín dando una última mordida a su panecillo.
"Gracias" Murmuró la coneja y aunque por suerte su carácter seguía intacto intentaba controlar sus buenos puños que podían impactar en la cara de Francine fácilmente si se seguía atreviendo a sobrepasarse con sus comentarios.
"Recuerda que necesitas volver a sonreír" El cheetah se levantó de la mesa y se despidió de la coneja.
Judy guardó su almuerzo para más tarde y salió del comedor sabiendo que si no se apuraba no tendría listo el reporte. Caminó directamente a la nueva oficina que se le había asignado la cual se encontraba en el segundo piso notando que todos los animales a su alrededor hablaban en susurros como si tuvieran miedo de que ella los escuchara.
Nick y ella habían sido el centro de todas las teorías de chismes en el ZPD esas últimas semanas por esa razón calculaba sus pasos con sumo cuidado, tratando de que nadie se diera cuenta de su presencia ya que en ese edificio los pasillos parecían destilar murmullos como si se infiltraran entre las grietas. Las pulgas zoombis los podían oír eran las voces de todos en el precinto; pero no voces claras si no secretas.
Judy entro a su oficina ignorando el desastre frente a ella, ya que su computadora, los cajones y los estantes tenían una embarazosa cantidad de papeles en desorden. Con un suspiro se sentó sobre la silla frente al escritorio, le apetecía no hacer nada, cerrar los ojos y dormirse. Esa no era la Judy responsable, organizada y limpia, pero esas no habían sido las mejores semanas de su vida.
Se sentía cansada, pero tomo las fuerzas suficientes para abrir un gran sobre marrón que estaba en su escritorio sacando varios papeles y comenzó a teclear la información más relevante del caso.
En ese informe, encontró todo lo que esperaba encontrar: El nombre de su víctima era Dan Martin un hipopótamo ingeniero que trabajaba tiempo completo en una pequeña fabrica ensambladora de componentes electrónicos en el Distrito Forestal.
Después de varios días se había revelado que el señor Martin era el ingeniero que había diseñado los 4 decodificadores para la ASNZ, el cual había sido asesinado, pero ni siquiera el jefe Bogo o el agente Savage sabían la verdadera función de esos dispositivos y eso era algo que Judy seguía manteniendo en secreto.
En el informe había una fotografía de la víctima sentado en un sillón, un bosquejo que mostraba su posición exacta, un primer plano de la herida y una descripción del ángulo de tiro. Hojeo rápidamente el informe del forense, que situaba la muerte entre las siete y las nueve de la mañana. También habían tenido en cuenta la temperatura de la habitación, y la postura del cadáver. El informe estaba plagado de términos médicos, que ella había aprendido a pasar por alto.
El arma de fuego utilizada se había identificado, aunque todavía sin plena certeza, como perteneciente a la víctima o al menos eso era lo que indicaba un examen superficial de la bala extraída del cuerpo.
La descripción adicional explicaba que no se habían descubierto huellas claras en el cuerpo de la víctima, pero había huellas de guantes en las mejillas y en una de sus patas. Todo parecía indicar que el señor Martin ya había muerto cuando lo colocaron donde había sido encontrado en su departamento.
Había indicios de que el cuerpo había sido arrastrado desde la puerta al sillón, pero no se había descubierto ningún rastro de sangre.
Como Nick lo había predicho en aquella junta con McPache en el edificio del ASNZ el motivo parecía ser un robo normal ya que faltaban algunas joyas, objetos de decoración y lo más importante la computadora personal de la víctima.
De pronto Judy miró la hora y se dio cuenta de que ya necesitaba entregar el informe, pero se quedó un tiempo más ordenando todo el material que había recopilado ya que sabía que Jack era siempre muy meticuloso.
Salió de su oficina y entró al despacho de agente Savage cerrando la puerta detrás de ella, donde él estaba sentado detrás de un gran escritorio, llevaba un traje gris carbón un tono más oscuro que su pelaje y una camiseta gris sin cuello. Ella le extendió la carpeta donde tenía listo, no solo el informe, sino también las fotografías de la escena del crimen.
La liebre hojeó rápidamente el informe y sonrió mientras que Judy se sentó frente a él suspirando para darse ánimos antes de comenzar con la reunión, solo un par de horas y podría irse a casa.
"¿Algún problema, oficial Hopps?" Preguntó Jack mientras leía el informe y miraba las fotografías de la escena del crimen.
"No" Contestó Judy intentando convencerse a sí misma.
"¿Segura?" El la miró inquisitivo con sus ojos azul zafiro.
"Si" Aseguró ella.
"Eres muy eficiente" Le dijo la liebre buscando los ojos de Judy.
"Gracias" Ella intentó fingir una sonrisa mientras explicaba lo extraño que le parecía la desaparición de la computadora personal de la víctima.
Jack la interrumpió para preguntarle cuando pensaba interrogar a cualquiera que pudiera decirles algo sobre ese hipopótamo.
"Nuestro problema es el tipo de animales con los que está implicado" Concluyó a forma de resumen la coneja guardando en secreto que esa misma noche iría tras una pista.
"Ya has tratado con ese tipo de animales antes" Dijo tamborileando desdeñosamente con sus patas sobre el escritorio la liebre "Aunque pensándolo bien ahora tenemos que trabajar con un animal que fabrico un dispositivo para la ASNZ. Al fin y al cabo, esos tipos son inteligentes, tendrás que estar en guardia y más vale que tengas cuidado y no te engañen"
"En realidad, no era a eso a lo que me refería. No se trata de que haya sido un tipo inteligente, quiero decir que formaba parte de un grupo muy cerrado, con normas especiales y una estructura de poder particular. No sé cómo vamos a reconstruir el asesinato, pero estoy segura de una cosa: el asesinato está relacionado con algún enemigo del ASNZ y ahora el prototipo ha desaparecido ya que debió haber estado en su computadora personal"
"Hay algo que aun no comprendo. El informe dice que no entraron por la fuerza ¿Cómo te lo explicas?"
Judy confesó que eso aun no lo sabía, pero lo que si sabía es que se había registrado todo y no se encontraron señales de que alguien hubiera entrado por la fuerza. O bien ese hipopótamo le había abierto la puerta a su visitante, o bien este tenía la llave.
"! ¿Quién ha hecho la transcripción de los resultados de la autopsia?! Todos saben que detesto las estimaciones de la hora de muerte basadas en el contenido del estómago"
"Los del laboratorio, agente Savage" Contestó Judy, desde lo más profundo de su asiento sorprendida por el repentino cambio de humor de esa liebre "¿Pasa algo?"
"¡Que estupidez es esta!"
Judy bajo la mirada tratando de recordar que estaba mal en ese informe. No había encontró nada raro en la transcripción, aunque ella también desconfiaba en la precisión de esos pingüinos forenses sin mencionar que la ortografía era de pena, como siempre más bien lo de siempre.
"Lo siento, agente Savage... hablaré con ellos mañana"
"Lamento haberte gritado, te he tomado aprecio" Dijo Jack mostrando una gran sonrisa.
Los ojos de ella se entrecerraron pensando que esa liebre podía explicarle lo que quisiera, pero ¿Por qué de un momento a otro cambiaba de humor?
"¡Alarma... alarma!" Gritaron las pulgas zoombis ya que Jack había utilizado la palabra "Aprecio"
Ella solo lo miraba intentando fingir una sonrisa ya que la frustración ardía en sus venas. Se culpaba por siempre andar agobiada y lloriqueando por el zorro lo que le impedía concentrarse y evitar ese tipo de situaciones por no revisar minuciosamente el informe.
"Te he tomado mucho cariño y oficiales como tú no se encuentran todos los días" La pata de Jack se extendió por el escritorio tomando a la de Judy acercándolo a él.
Ella no sentía reaccionar a las pulgas zoombis ni un cosquilleo en su estómago. No sentía nada por lo que se separó rápidamente de Jack obligándose a fingir que nada había sucedido.
Un silencio sepulcral se hizo presente y ella no sabía que contestar.
"¿Aun no entiendes lo que trato de decirte?" Preguntó la liebre con una sonrisa.
Las pulgas zoombis miraban divertidas a Jack ya que en momentos parecía como si fuera a confesar algún delito o algo así. Cualquier cosa que fuera, aunque mostrara tanta seguridad sabían que lo estaba matando tener que decirlo en voz alta.
"¿Recuerdas la noche de la fiesta?" Pregunto él recargándose sobre el escritorio acercándose a ella.
"Si, la fiesta de Benjamín" Recordó ella sintiendo un dolor de cabeza ante el recuerdo.
Una de sus noches catastróficas, sin duda. Había bebido demasiado y había terminado con un horrible dolor de cabeza por días. Lo único que había valido la pena era el momento en el que había bailado bajo la lluvia con Nick.
"Recuerdo cuando jugamos verdad o desafío" Jack se echó a reír, alzando su mirada hacia la de ella "Y a mí en secreto no me molesto que tuviera que darte un beso, estabas preciosa"
Las pulgas zoombis comenzaron a brincar y Judy sentía la sangre calentando sus mejillas.
"Agente Savage…" Ella necesitaba detener eso ya que había ido allí a presentarle el informe no a complicar más su vida.
"Judy, déjame terminar" La interrumpió acercándose más a ella.
"Está bien" Dijo la coneja muy nerviosa debido a que Jack se estaba acercando demasiado.
"Imagino que recuerdas que esa noche no me atreví a besarte" Él se acercó más haciendo que ella tuviera que alzar la vista para poder mirarlo.
Las pulgas zoombis comenzaron a brincar con más fuerza haciendo que a Judy el corazón comenzara a golpearle el pecho a una velocidad impresionante.
"Estaba tan ocupado mirándote" Hizo una pausa Jack sonriendo "Siempre me ha impresionado lo dedicada que eres"
Por alguna razón, Judy se contagió de la sonrisa de esa liebre mientras las pulgas zoombis miraban impresionadas y se preguntaban si la estaba hipnotizando o que mierda estaba pasando porque en ese momento, la coneja no estaba reaccionando.
"Esa fue la noche en la que me di cuenta de que no solo eres la mejor policía de la ciudad de Zootopia"
Judy todavía pensaba que esa liebre no podía acercarse más, pero maldición, ya prácticamente se encontraba encima de ella… y las pulgas zoombis gritaban desesperadas para que hiciera algo para detenerlo ya que la mirada penetrante de esa liebre la estaba haciendo olvidar la verdadera razón por la que estaba allí.
"Fue la noche en la que entendí que …me gustas mucho"
Ella trago saliva con fuerza, el rostro de Jack se había convertido en algo borroso debido a que se encontraba a centímetros de ella.
"¡Ahora sí que todo está fuera de control!" Gritaron las pulgas zoombis.
Mientras tanto en algún cruce transitado de la ciudad de Zootopia…
Nick estaba dirigiendo el tráfico en el Boulevard de los Alces a unas cuantas cuadras del precinto uno junto a su compañero McCuerno ya que había un partido en el estadio Zotennial.
El zorro se paseaba arriba y abajo resplandeciente con su traje de policía y su chaleco naranja dando indicaciones de tráfico.
"¡Maldita sea!" Gruño Nick enfadado con una jirafa que había cruzado la calle sin prestar atención a sus indicaciones.
Esas últimas semanas, había estado de muy mal humor. Había comenzado a detestar los días al lado de McCuerno ya que resultaban demasiado largos y aburridos. Al principio, durante la primera semana que había regresado al precinto había estado esperando a que Judy hablara con él, pero enseguida esa esperanza se había desvanecido cuando ya habían pasado dos semanas y esa coneja parecía estarse escondiendo.
Esos días no habían resultado nada fácil de llevar, sabía que le debía una disculpa a Judy. En el fondo, sabía que el deber de encontrar más pistas y estar al lado de esa zorra que detestaba lo apartaba de la felicidad que hubiera podido disfrutar con la coneja o era acaso que él saboteaba la situación a propósito, cualquiera que fuera el caso aceptaba esa responsabilidad de mala gana y todos estaban pagando por su mal humor.
El tráfico apenas comenzaba a tranquilizarse, aunque las nubes amenazaban con dejar caer lluvia todo mundo estaba comiendo en los restaurantes que servían verduras fritas y hamburguesas de champiñones ¡Todo mundo, excepto él!
De pronto vio un ZMW color blanco aparcado ilegalmente en una zona de carga de un restaurante. Pensó reconocer ese auto así que decidió escanear la matricula en el ordenador que llevaba en la muñeca y unos segundos más tarde, el servidor central del ZPD envió el expediente del vehículo: ¡Pertenecía a Jack Savage! Lo más increíble es que tenía un largo historial de infracciones de tráfico a pesar de pertenecer al ZBI aunque para Nick era de esperarse ya que la única y última vez que había viajado en el auto de esa liebre casi moría de una crisis nerviosa.
El zorro arrancó la tira de velcro que tapaba la pantalla de su ordenador, abrió el programa de multas de estacionamiento e imprimió la infracción y la colocó en la ventana del auto con una gran sonrisa. El hecho de ponerle una multa a esa liebre endemoniada le producía un sentimiento de satisfacción haciendo que su día dirigiendo el tráfico no fuera tan horrible.
Nuevamente comenzó a dirigir el tráfico observando las nubes grises que se amontonaban en el panorama frente a él mientras que McCuerno realmente parecía disfrutar su tarea ya que llevaba auriculares mientras tenía su sesión privada de baile, agitando los brazos y soplando el silbato ya que ni siquiera se había dado cuenta que era hora de ir de regreso al ZPD hasta que el zorro le dijo.
Regresaron al precinto uno caminando tranquilamente abriéndose paso entre los animales que disfrutaban del centro de Zootopia esa tarde.
"Como va todo con Hopps?" Preguntó de pronto McCuerno mientras caminaba al lado del zorro. Los rodeaba una marea de animales que se perdían entre las calles.
"Terriblemente mal"
"¿Sigue en pie nuestro plan de arruinarle el baile al agente Savage?"
Nick suspiró mirando detrás de él y después su vista recorrió toda la calle como si no quisiera que alguien escuchara la conversación diciendo en voz baja "Estoy pensando muy seriamente en olvidarme de ese baile"
"¡Eso es increíble!" Gritó sorprendido el rinoceronte.
"En realidad no. Nunca me ha interesado"
McCuerno se rio con sarcasmo diciendo "Pensé que Nicholas Wilde tenía la confianza necesaria para salir con cualquier chica ¡Me has decepcionado!"
"Soy solo un zorro" Dijo Nick bajando las orejas.
"Ya" McCuerno echo un vistazo a su alrededor "¿Y ahora qué?"
"¿Qué quieres saber?"
"¿Ya le has confesado a Hopps lo que sientes?"
"No" La idea de decirle a la coneja lo que sentía le parecía una tortura.
Cada vez que se encontraba con Zara no podía dejar de compararla con Judy. Esa zorra no era divertida y no parecía entender su sentido del humor. De hecho, salir con Zara no solo estaba sirviendo para encontrar más pistas sino también para darse cuenta de lo increíble que era Judy y para que se odiase más a él mismo. Si le hubiera confesado que estaba enamorado de ella y la verdad de lo que había pasado entre ellos aquella noche, las cosas hubieran sido muy distintas ¡Pero había sido demasiado idiota!
"No puedes ser tan cobarde"
"No puedo"
"Me parece que lo que tienes que hacer es quitar a esa liebre del camino"
Ese comentario había dado en el clavo, odiaba a Jack Savage y tal vez si eliminaba a ese maldito resolvería la mitad de sus problemas, pero aun así no se sentía capaz de confesarle a Judy lo que sentía
McCuerno al darse cuenta de que ya habían llegado al ZPD se detuvo frente a Nick entrecerrando los ojos y guardando silencio durante casi un minuto casi como si estuviera interrogando a un criminal que sabía que le estaba mintiendo.
"¿Algo más paso entre ustedes, ¿verdad?"
"No" contesto Nick sintiendo que esa pregunta se clavaba en su estómago provocándole nauseas.
"¿Estás seguro?" insistió el rinoceronte "Porque no es lo que parece"
"Estoy seguro" Nick gruñó bajando el cabeza molesto. Podía que estuviera enamorado de Judy, y pudiera que estuviera obsesionado con ella, pero no podía decirle lo que sentía ni siquiera podía confesarle lo que realmente había ocurrido aquella noche ¡Era un zorro! La quería más que nada en el mundo y no sería capaz de hacerle daño. Había visto la cicatriz en su rostro ¿Cómo podría ser tan egoísta?
"No te creo"
"Que curioso. Resulta que no me importa" Contestó el zorro con una falsa sonrisa.
"Mi ofrecimiento para echarle a perder el baile a Jack sigue en pie" Dijo McCuerno ignorando el mal humor de Nick entrando al edificio del ZPD cerrando la gran puerta de cristal en las narices del zorro.
"¡No necesito ayuda para eso!" Nick gruñó poniendo los ojos en blanco.
Por surte, al entrar al edificio, Nick se percató que no había nadie en la recepción, así que no necesitaba fingir ningún tipo de alegría o despreocupación. Llegó a su cubículo y guardo discretamente sus cosas listo para largarse del ZPD.
"Oye, Nick"
Era Benjamín un poco ansioso.
"¿Qué pasa?" Preguntó el zorro sin realmente prestar interés.
"Se me olvidó decirte que ya tengo cita para el baile de invierno" El cheetah daba saltitos "Estoy tan feliz, pero tan feliz que vivo como en un sueño"
"Eso significa que no necesitas más mi ayuda" contestó el zorro tomando su bolso y dándole la espalda al cheetah sin mostrar la mínima empatía alejándose rápidamente.
Por suerte el cheetah no lo siguió y camino hacia los vestidores sintiendo la mirada pesada de varios de sus compañeros. Empujó la puerta y encontró un vestidor lleno, comenzó a buscar un espacio para cambiarse y nada, pero de pronto vio un vestidor vacío. Se encerró en el interior y comenzó a cambiarse.
"¿Ya escuchaste todos los rumores?" De pronto escuchó mientras se cambiaba.
"¿De Hopps y el perdedor de ese zorro?" Se oyó otra voz.
"Si" Otra voz "Hay demasiados rumores como para ser verdad"
"Algunos son muy exagerados" Dijo la voz número uno.
"Dicen que Hopps está saliendo con el agente Savage pero que él solo quiere utilizarla"
"Otros dicen que en realidad a él si le gusta; otros más aseguran que es solo una apuesta"
"Yo creo que hacen una linda pareja"
Nick se quedó sin aire por un momento sintiendo una gran impotencia y haciendo un esfuerzo por superar el pánico que se estaba apoderando de él, así que sin pensarlo salió del vestidor azotando la puerta ignorando la expresión de asombro y miradas de desconcierto de los que se encontraban allí.
Con paso apurado se dirigió hacia los pasillos tomando el elevador y cuando al fin llego al segundo piso se dirigió directamente a la oficina de Judy ¡Tenia que hablar con ella! Sin embargo, la oficina estaba vacía y ¡Muy desordenada! Se froto los ojos sintiéndose confundido ¿Cómo demonios no se había puesto a pensar que ella también se sentía afectada? Recordaba sus ojos violetas y su leve sonrisa cuando lo beso por sorpresa aquella tarde y le pidió "Pasarlo bien sin compromiso" cuando ella le había preguntado que había pasado aquella noche le había mentido al decirle que no había pasado nada en un acto desesperado para alejarla de él. Tal vez ella tenía razón y era un zorro idiota con un ego enorme y en cambio ella era el tipo de chica que solamente se podía topar una vez en la vida.
"Judy ¿Sigues aquí?"
La voz estridente de Jack interrumpió sus pensamientos y un escalofrío de arriba abajo recorrió todo su pelaje reaccionando rápidamente ya que los pasos se escuchaban a unos metros a su derecha y como situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas se escondió rápidamente tras la puerta.
Debía aceptarlo. Su vida había llegado a su fin. Bueno, habían sido momentos maravillosos los que había pasado al lado de Judy, sobre todo aquella cita que había tenido a la orilla de ese hermoso lago. Un placer había sido besarla y pasar aquella noche con ella. Esos pensamientos dibujaron una sonrisa en él y unos golpes tras la puerta lo hizo volver a la realidad en microsegundos.
Si esa maldita liebre se daba cuenta que él estaba en esa oficina su apocalipsis había llegado y Bogo lo mandaría directamente al infierno por husmear en un departamento el cual no estaba asignado así que, en un último intento desesperado, permaneció inmóvil ya que si ese imbécil lo veía: Adiós mundo cruel.
"Agente, Savage lo estaba buscando" Era la voz de Francine; tras unos cuantos murmullos se escucharon dos pares de pasos alejarse de la puerta.
Al menos había salido vivo de esa contra todo pronóstico, lo había conseguido y respirando de nuevo sintiendo que lo peor ya había quedado atrás. Bueno… no había sido tan difícil ahora tenía que encontrar a Judy.
Mientras tanto en el Distrito Forestal….
Ya había obscurecido cuando Judy se encontraba de camino a un pequeño bar a las orillas del Distrito Forestal. Se sentía exhausta, vestía ropa obscura con unos pantalones negros, su camiseta y abrigo. Llevaba su pistola debajo de la chaqueta por lo cual era casi invisible, al menos que se quitara el abrigo.
Era una tarde airosa, y un tanto fría, aunque estaba tan cansada e intentaba no tomarle importancia lo que había ocurrido con Jack que no podía sentirlo. Aun, cuando empezaba a anochecer, la obscuridad ya la rodeaba invitándola a descubrir más pistas. En ocasiones sentía que el trabajar en homicidios era intoxicante.
Llego a un pequeño bar, con un pequeño desvanecerte letrero azul y blanco que apenas decía Cabeza de Cebra. Un par de luces de neón que indicaban que vendían cerveza. La vieja puerta astillada y ligeramente deforme se abrió con facilidad y se metió al edificio vagamente iluminado.
Todos los animales que estaban pasando un buen rato voltearon a ver fijamente a la coneja que claramente no encajaba en ese lugar, pero ella los ignoro abriéndose camino hacia la barra. El cantinero, una marmota con un pelaje obscuro casi negro que llevaba rastras con cuentas de colores dando movimientos ligeros. Cuando volteo a verla, ella sintió que esos profundos ojos verdes la sacudían. Ojos que parecían que no estaban contentos de verla ahí.
"Ya es hora de cerrar ¡Regresa mañana, coneja!" Gruño la marmota.
"¿Qué no es este un bar abierto al público?"
"Tengo el derecho de negarle el servicio a quien yo quiera. Este no es el barrio para que una tierna conejita ande sola. Así que largo…"
"Aun no pido un trago, así que no he solicitado que me sirvan" Contestó ella con firmeza sintiendo como
las pulgas zoombis sentían unas terribles ganas de vomitar al solo pensar en alcohol.
"¡Largo!" Gritó la marmota señalando la puerta.
"Estoy buscando con quien poder hablar acerca del señor Martin" Ella sentía como la tensión con esa marmota se elevaba.
"Lo siento no conozco ese nombre" Se notaba que el cantinero era un mal mentiroso.
"Me parece difícil de creer ya que frecuentaba este lugar. Quiero creer que conoce muy bien a sus clientes"
"Te refieres a Dan. Hace tiempo que no viene ¿Y a ti porque te interesa?" Contestó la marmota sin tomar mucha importancia
"Oh que falta de educación de mi parte" Judy dijo sintiendo no falta de educación alguna, pero era un truco que había aprendido de Nick, mientras sacaba la insignia de su bolsillo "Soy la oficial Judy Hopps del ZPD, división de homicidios. Estoy investigando el asesinato del señor Dan Martin"
Unos platos se cayeron al suelo en algún ligar detrás de la barra. Una alce alta y delgada salió de una puerta con un rostro pálido y sudor rodando por su frente.
"Acaso has dicho que Dan está muerto?" Pregunto nerviosa la chica.
"Si eso dije ¿Y tú eres?"
"Paola Richardson, trabajo aquí limpiando mesas y lavando platos"
"Ya puedes irte a casa" Dijo el camarero a la chica en modo de orden.
"Aun no, tengo algunas preguntas" Judy trataba de mantenerse al mando "Siéntese, por favor"
"Este es mi bar. Si yo digo que ella tiene que irse a su casa, ella se va""¿Tú bar?" Judy levantó una oreja mostrando incredulidad
"Si, mi nombre es Matt y el dueño de este bar"
"Si te digo que necesito hablar con ella, o con cualquiera de los presentes, aquí se quedan hasta que yo haya hablado con ellos. Esta es la investigación de un asesinato"
La chica se veía impactada intentando esconder sus lágrimas.
"Lamento que la noticia sea tan impactante, pero espero que ambos puedan ayudarme" La voz de Judy se había suavizado ya que notaba que la chica sentía un verdadero dolor y en cierta parte se sentía mal por tener que interrogarla "¿Cuándo fue la última vez que alguno de ustedes lo vio?"
"Hace aproximadamente un mes" Contestó el alce intentando tranquilizarse.
"¿En verdad?" Pregunto Judy confundía.
"Lo vi hace cuatro semanas. Teníamos una relación pero pensé que había terminado conmigo y se estaba manteniendo alejado porque no podíamos vernos tan seguido, es difícil mantener una relación interespecie . Tuvimos una pelea, las cosas que le dije. Quiero decir, nunca pensé … ¡Oh no!" Y la chica rompió en llanto.
"¿Cómo fue que murió?" Preguntó la marmota y Judy supo que no podía decir la verdad, una verdad que estaba siendo retenida en secreto por el ZPD
"El señor Dan fue encontrado en su departamento"
La chica mantenía sus ojos sobre Judy ya que quería la verdad.
"Por como son ustedes les diré como murió. Si me entero de que alguno de los dos me miente al respecto, lo van a pagar caro" De vez en cuando un pequeño cliché no estaba de más ya que había aprendido a mentir solo un poco ya que ese zorro astuto le había enseñado que los policías podían usar ciertas tácticas, siempre que fuera legal, para obtener información.
"Al señor Dan le dispararon"
Paola comenzó a gritar nerviosa "¡No, no pueden pensar que uno de nosotros lo hizo"
"Puedo pensar muchas cosas. Después de todo, no los conozco. Todos son sospechosos y no sabemos que pueden ser capaces"
"Ahora, oficial Hopps, puedo entender porque le resulta fácil acusarnos" La voz de esa marmota era conciliadora "Pero ninguno de nosotros seria capaz. Trabajamos en un bar y lidiamos con toda clase de clientes, pero no lastimamos ni matamos. Especialmente a aquellos que consideramos familia. Paola tenía una relación con Dan, y ella trabaja para nosotros. En todo caso, queremos encontrar a la persona responsable tanto como usted"
"Lo dudo. Supongamos que no fue nadie de este bar ¿Sabe algo más sobre el señor Martin? Ahora me dices que cualquiera que trabaja en este bar no haría algo así entonces quiero pensar que hay alguien más que te gustaría que investigara"
"Yo no se nada sobre la muerte de Dan y no puedo culpar a otros" Matt contestó "No se en que estaba metido, pero de nuevo, puedo asegurar que mis animales no harían algo así, pero revisare al respecto y le aviso si encuentro algo"
Eso era probablemente lo más cercano a una promesa "Gracias, Matt y lamento mucho su perdida" Judy se preparó para retirarse observando a la chica aun llorando y lanzó la pregunta "¿Alguno de ustedes saben de alguna droga llamada la Mamba negra?"
El asombro en la cara de Paola contrastaba directamente con la tranquilidad de la marmota. Habían escuchado de ella.
"¿Esta relacionada de alguna manera con el caso?" Matt preguntó levemente.
Judy permaneció inmóvil mirándolos fijamente.
"Oficial, necesita saber dos cosas acerca de nosotros. La primera es que somos muchas cosas, pero ninguno en este bar se involucraría con drogas ilegales. Esa es la vía rápida para atraer la atención que no necesitamos" Judy observaba a Paola mientras Matt hablaba, y noto como esa chica estaba nerviosa. De seguro algo sabia.
"La segunda es que este bar puede parecer pequeño, pero si algunos de mis empleados tiene que ver con asesinatos o drogas, me responderán a mi y entonces tal vez, los mandaré con usted"
Judy asintió lista para retirarse diciendo "Si fuera tú Matt, empezaría con ella" Dijo señalando a Paola "Aquí esta mi tarjeta. Llámame a cualquier hora" Se la dio a la marmota y se fue.
En cuanto salió del bar noto que la lluvia se intensificaba cada segundo. Lo que en la tarde era una llovizna se había convertido en una lluvia casi torrencial propia del Distrito Forestal. Las copiosas gotas se estrellaban contra el suelo y los charcos comenzaban a agrandarse entre las baldosas mal colocadas del camino. Los árboles se despedían de sus hojas que caían de lleno por la intensidad y la fuerza del clima. El aroma a tierra mojada se acentuaba.
La lluvia provocaba un efecto de huida en todos, pero para las pulgas zoombis era el escenario perfecto para ponerse a llorar por la decepción amorosa de esa tonta coneja. Para Judy el clima no importaba mucho, ni la empapada que se estaba dando ya que todo lo que transitaba por su cabeza era intentar recordar que era lo que había ocurrido entre ella y Nick aquella noche.
Las pulgas podían atribuir a ese zorro idiota la devastadora situación, pero sabían que él no tenía la culpa de todo. Claro que no. Si bien él había aceptado pasar esa noche con ella, la culpa era de esa coneja por enamorarse con tanta facilidad y hacerle caso a esa gata desquiciada, lo que la había conducido al desastre con resultados fatales.
Mientras caminaba sentía su pelaje cada vez más empapado pensando que todos tenían la habilidad de fijarse en los animales equivocados. Ese era su caso: sola, sin paraguas, lagrimas que se mezclaban con la lluvia, las pulgas zoombis con principios de hipotermia y el corazón hecho añicos, mientras comparaba las gotas con puñaladas, hasta que llego el momento en que comenzó a escuchar el sonido de la lluvia adormeciéndola.
De pronto sintió un paraguas sobre ella, con asombro vio un abrigo color marrón y como por arte de magia vio a Nick que la miraba con una sonrisa nerviosa.
Ella podía fingir que no había estado esperando tenerlo tan cerca. Podía fingir que no se preocupaba de ver lo demacrado que estaba ese zorro. Se notaba que no estaba durmiendo bien por las ojeras que se le notaban debajo de su pelaje mojado. Aun así, las pulgas zoombis pensaban que estaba igual de guapo ese desgraciado y ¡No es que les importara!
"¡Espera, Zanahorias!"
Judy se obligó a reducir la marcha. Era lo más maduro que podía hacer ¿Verdad? No iba a poder evitar a ese zorro indefinidamente. Si trabajaban en el mismo lugar y eran capitanes de una misión secreta junto al equipo Invencible, tenía que lidiar con eso como una adulta, aunque en ese instante a las pulgas zoombis lo que más les apetecía era infligir una muerte lenta y dolorosa a esa tal Zara ya que no sabían si de verdad podían odiar a Nick.
Ella camino lentamente junto al zorro que se notaba que la había alcanzado corriendo y aun le faltaba la respiración.
Por primera vez estaban cerca después de varias semanas, ella sentía el corazón tan deprisa que por poco se le salía del pecho. Esa era la primera vez que iban a hablar y parecía importante ¡No sabía si estaba preparada! Ya que aun despertaba emociones en esas pulgas zoombis.
"¿Estas bien?" Preguntó Nick con voz grave.
Enseguida las pulgas zoombis sintieron la atracción, la misma conexión emocional que siempre habían tenido con él seguía ahí, intensificando la tensión entre los dos.
Judy no sabía que decir o hacer, estaba muy perdida y ese zorro hacia más que empeorarlo al estar tan cerca de ella invadiendo su espacio ya que cuando él estaba lejos podía guardar bajo llave los sentimientos, pero en ese instante la práctica no funcionaba. Todo se le venía encima, él, Zara y esas últimas semanas, como una película proyectándose en su cabeza ¡¿Y lo único que se le ocurría era preguntar si estaba bien?!
"¿Qué quieres, Nick?"
Él se quedó hecho polvo cuando escucho las palabras de Judy, ya que sonaban duras, pero contenidas.
Ella seguía caminando con el objetivo de dejarle claro a ese zorro que era mejor mantener las distancias.
Tenían que alejarse el uno al otro ya que después de lo que había o no pasado aquella noche no sabía si podría volver a sobrevivir algo así.
"Zanahorias… yo solo" Nick se esforzaba por hacerla hablar
"No me gusta que me llames Zanahorias, así que ahórratelo"
Nick suspiró pasándose una pata por el pelaje mojado de su cabeza.
"Me lo merezco lo sé, pero ¿Podemos intentar arreglarlo… al menos? Solo... quería saber cómo estas" Los ojos de Nick se clavaron en ella.
"Bien""Felicidades por lo de tú asenso al departamento de homicidios, siempre he sabido que lograrás todas tus metas"
"Gracias" ella sonrió, aunque a decir verdad la noticia no la había hecho tan feliz como esperaba ya que siempre había soñado trabajar junto a Nick.
El zorro se esforzaba en hacerla hablar y ella insistía en responder con pocas palabras.
"¿Qué haces aquí? ¿Por qué me has venido a buscar?"
El zorro solo suspiro diciendo "Te echo de menos, te echo mucho de menos. Necesitaba verte, escuchar tu voz…"
"Si de verdad te importa la misión del ASNZ y nuestro trabajo en el ZPD, hazme un favor" Ella lo miraba directamente a los ojos.
Las pulgas zoombis se preparaban para que la coneja diera el golpe final.
"Lo que sea, solo tienes que decirlo" Respondió Nick.
"Déjame en paz. Tienes que alejarte de mí antes de que las cosas vayan peor"
Nick contrajo la mandíbula como si la ira le incendiara la mirada.
"Sabes que te quiero, que nunca te haría daño a propósito. Si no quieres creerme nada de lo que diga a partir de ahora, de acuerdo, pero esto tienes que creerme"
Ella intentaba no sucumbir, a pesar de que el corazón le iba a cien.
"En una cosa tienes razón: No puedo creerte. Te pedí que me dijeras la verdad de lo que había pasado. Para ti sigo siento una torpe coneja. Nunca has dejado de pensarlo, ha pesar de que he hecho todo para demostrarte que te equivocabas ¿Te das cuenta de lo hipócrita que eres?"Ya estaba, no había vuelta atrás. La coneja dijo lo que llevaba días pensando. Sin embargo, las pulgas zoombis pensaban que en sus pensamientos sonaba mucho mejor que en voz alta. La situación era horrible sin mencionar que seguían con hipotermia y no podían dejar de sentir compasión por ese zorro que parecía enfermo, algo que demostraba que la estaba pasando bastante mal y era casi imposible ver como había perdido el brillo de sus ojos verdes bajo la lluvia.
Sin pensarlo ella supo que tenia que largarse antes de que dijera o hiciera algo peor así que apresuró el paso sintiendo la furia de la lluvia sin que Nick intentara detenerla. Mientras se alejaba, veía el semblante de ese zorro, inmóvil, justo donde lo había dejado, pero el paraguas estaba tirado en el suelo dejando que su pelaje se mojara con fuerza bajo la lluvia escondiendo sus lágrimas.
Ohmycat! Espero que estén listos para lo que sigue ….
