Sé que me extrañas y yo también, pero

Shhh…

Sigamos fingiendo que somos fuertes

Te Necesito.

Parte II

La castaña estaba desconcertada al oír esas palabras de una extraña que la abrazaba como si su vida dependiera de eso, pero era algo diferente, la voz de esa mujer se le hacía familiar.

No podía ser su hermana mayor, esa mujer era totalmente diferente a su hermana y a pesar de tener los ojos del clan, su mirada es totalmente diferente, distante con un toque de locura, su desespero por la ayuda de alguien, la preocupación y el miedo que todo su ser transmitía la hacía dudar de ella.

Pero, y sí era su hermana ¿por qué estaba en esas condiciones tan desagradables?, su bata sucia, sus pies sucios y descalzos, su cabello enmarañado y maltratado, toda su piel roja, su cuerpo (que, a pesar de estar embarazada) estaba hinchado y tembloroso, escuchaba claramente como le costaba respirar.

— Ayúdame Hanabi— se acercó más a ella, casi acechándola. — Por favor, sácame de aquí—

Y de nuevo escucho esas palabras de auxilio, aún sospechaba de ella no estaba segura de confiar si era o no su hermana, Y con brusquedad le tomo por su muñeca y con la mirada desafiante la acerco para mirar directo a sus ojos.

— ¿Cómo sé que no estas mintiendo? — su voz se escuchó seria y desconfiada.

Hinata empezó a desesperarse por no saber cómo demostrarle a su hermana que era ella ¿acaso el Byakugan no era prueba suficiente?

— N-no lo sé, pero tienes que sacarme de aquí— dijo en un tono sublime y bajo — Me q-quieren hacer daño, por favor — sumisa agacho su cabeza.

Hanabi abrió sus ojos de par en par por la sorpresa y por inercia soltó con cuidado la muñeca de su hermana en cuanto escucho esas palabras y vio como agachaba su cabeza supo de inmediato que decía la verdad.

— ¿De qué hablas? — pregunto — ¿Quién quiere hacerte daño?

— Es la verdad — suplicó — llévame con Tsunade-sama —

— Debes estar confundida oneechan —

— No — la interrumpió — Créeme por favor e-eres la única que me puedes sacar de este l-lugar —

— ¿quién quiere hacerte daño? —

— N-no lo sé, no recuerdo quien, pero esas personas me han lastimado —

Hanabi se sentía muy confundida, su hermana estaba perdiendo la cordura hablando de cosas que no tenían ningún sentido, pero algo en ella le decía que su hermana estaba siendo sincera.

— ¿Te lastimaron? —

— Sí, no quieren que tenga a este bebé —

— ¿Por qué harían eso? —

— No lo sé, no lo sé…— le empezó a dar un ataque de pánico.

La castaña se asustó cuando su hermana empezó a darle un ataque, miraba como las personas que pasaban por su lado se les quedaban viendo, estaban llamando demasiado la atención, respiro profundo y se reprendió mentalmente por no arrepentirse de la decisión que tomó.

— Bien oneechan— la tomó por los hombros — Cálmate — la miro fijamente a los ojos — Te ayudaré —

Luego de dar unas cuentas vueltas en el hospital y esquivando a varios guardias en la entrada, lograron salir sin ningún problema y sin que nadie se diera de cuenta.

Ahora con la poca fuerza que tenía Hinata emprendieron rumbo a la mansión de Tsunade, Hanabi cargó a su hermana con cuidado colocándosela en la espalda y aunque estaba embarazada Hinata no pesaba nada.

— Espero tengas razón y todo lo que dices que te hicieron sea cierto, o si no, estaremos en problemas —

La peli azul asintió, y se acomodó un poco más en la espalda de su hermana pequeña.

— Si dices que todo eso pasó ¿dónde está el Uchiha? —

— No lo he visto — con tristeza en su voz — solo lo vi hace un mes —

— ¿Qué? — pregunto deteniéndose de repente — Ese bastardo, de tres meses solo ha ido una sola vez de visita — dijo muy molesta e indignada.

— No es su culpa —

— Otou-san tenía razón sobre ese traidor —

— Hanabi — la reprendió.

— Bien — dijo molesta continuando su camino.

Tsunade se encontraba sorprendida por el mal estado en que la Uchiha estaba.

Al principio no estaba muy convencida de lo que Hinata le estaba contando, pero al ver su condición y revisarla sabía que estaba diciendo la verdad, en su mente solo rondaba una pregunta ¿Quién lo hizo? hasta donde ella sabía la enfermera de Hinata era Sakura, pero su discípula no era capaz de hacer una cosa así y dudaba mucho que la peli rosa la dejara sola en algún momento, y todo se complicaba porque la Uchiha no recordaba nada.

Luego de revisarla, acomodarla y dejarla descansar en una habitación de su mansión bajó a la sala encontrándose con una Hyuga muy preocupada.

— ¿Cómo se encuentra? —

— Está bien, solo necesita descansar —

— ¿Qué sucederá con ella? —

— Se pondrá bien, se quedará conmigo algunos días hasta que dé a luz —

La castaña estaba molesta no solo por el estado en que se encontraba su hermana, sino también por el descuido del Uchiha por dejar que estuviera de esa manera, era como si no le importara.

— ¿Estás bien? — pregunto la rubia al ver como la menor cerraba sus manos y los volvía puño.

— No — su enojo desbordaba por todo su ser — todo lo que le está sucediendo a Hinata es por culpa de ese estúpido Uchiha —

— ¿Cómo estás tan segura? —

— Porque no ha ido a visitarla, a él no le importa mi hermana —

— ¿Y tú, cuantas veces has ido a visitarla? —

La castaña se tensó y su enojo creció más al ver que la Hokage tenía un punto a favor.

— Como pensé —

— La Haruno no dejaba que la viera —

— ¿Qué dices? —

— como oyes, todos los días iba a visitarla y Haruno Sakura se negaba a dejarme verla —

— No creo que… —

— Tsunade-sama — interrumpió Shizune — Hay malas noticias —

La rubia suspiro pesadamente, supuso a que se refería después de todo la Hyuga le confesó que había ayudado a Hinata a fugarse del hospital.

— Si Shizune ya se —

— Entonces sabe que Uchiha Sasuke…—

— ¿Dónde está? — pregunto un Sasuke molesto entrando a la sala seguido de Naruto y Sakura.

Hanabi se levantó activando su Byakugan mirando de mala gana a los intrusos y enfrentándose a él.

— Está a salvo — escupió las palabras.

— Vamos Teme cálmate —

— ¿Cómo hozas entrar así a mí casa? — dijo molesta Tsunade.

— No me importa —

— Tsunade-sama, Hinata desapareció — hablo Sakura preocupada.

— Sakura, ella está bien —

— ¿Dónde la tienes Tsunade? — el azabache estaba molesto.

— A salvo de ti Uchiha — la Hyuga se puso en frente.

— Vamos chicos, cálmense — propuso Naruto poniéndose en el medio de su amigo y de la Hyuga

— ¿Para qué la quieres Uchiha? — pregunto desafiante — Para volverla a internar y olvidarte que existe —

— Eso no es asunto tuyo —

— ¿La quieres? — se puso en posición de combate — llévatela si puedes —

— ¡BASTA! — se interpuso al ver como el Uchiha empezaba hacer un chidori y la Hyuga acumulaba chakra en la palma de su mano — Esto no es un campo de batalla, es mi casa —

Los dos desistieron de sus Jutsus, pero no de sus miradas.

— Sasuke, Hinata se quedará conmigo de ahora en adelante — dijo molesta — no me interesa si es de tu agrado o no —

— P-pero Tsunade-sama, Hinata está muy mal y necesita de cuidados especiales —

La rubia miro con el ceño fruncido a su alumna.

— ¿Qué quieres decir? que no soy apta para tratar a Hinata —

— No quise decir eso Tsunade-sama —

Se podía sentir el ambiente pesado que se estaba acumulado en la mansión de la Hokage, todos estaban tensos esperando a que se desatara una disputa en cualquier momento.

— Naruto, ve con Hanabi y trae lo necesario para que Hinata se instale en mi casa — la Hokage le dio órdenes a todo — Sakura con Shizune trae estos medicamentos — le extendió un papel que saco de su bolsillo — Sasuke necesito hablar contigo —

Todos se retiraron de la mansión a cumplir con las órdenes de la hokage, mientras que Sasuke se quedó.

— Sé que la quieres ver, pero sí no te calmas no dejare que ni te acerques —

Sasuke frunció el ceño y se sentó quedando frente a la hokage, estaba dispuesto a escuchar la propuesta que tenía la mujer para ofrecerle.

— Alguien quiere lastimar a Hinata — fue directo al grano.

— ¿Tú también crees eso? — dijo con voz de fastidio, como si estuviera cansado de escucharlo.

La rubia se molestó ante el comentario del azabache y para no sacarlo a patadas de su casa ni entrar en disputa pregunto de mala gana.

— ¿Qué te hace pensar lo contrario? —

— Sakura me explico la situación de Hinata —

— ¿Y aun así no lo crees? —

— Son alucinaciones Tsunade —

— No lo son, yo misma la he revisado —

— No me interesa creer lo que dices — se levantó de su asiento — quiero verla —

— Pensé que eras más inteligente que esto — Lo retó — Ella es una Hyuga de la rama principal y tú eres el último usuario en poseer el Sharingan ¿tan confiado estás de que alguien no le hará daño? —

— Escucha bien Tsunade — se molestó, en su frente apareció una vena de ira — yo sé lo que tiene mi esposa y no permitiré que alguien la lastime — él era fuerte y podía proteger a Hinata.

— No te descuides Uchiha — culmino también parándose de su asiento, estaba molesta de Sasuke y su falta de tacto.

En su cabeza solo rondaba un pensamiento que lo tenía mal, no quería aceptar que la hokage podría tener la razón. No podía hacer más nada solo negar esa realidad y la seguiría negando hasta que despertara Hinata y le confirmara que todo estaba bien.

"No quiero. No puedo perderla" ese era lo único en que podía pensar mientras esperaba impaciente a que la Uchiha despertara. Trato de sentarse en varias ocasiones calmando su ansiedad, pero no le servía de nada, sintió que desde esa conversación con Tsunade el mundo se le venía encima no sabía si confiar en sus palabras o solo ignorarlas. En más de una ocasión encerrado en esa habitación, estuvo tentado a tomar a su esposa y llevársela de ahí, pero Tsunade le advirtió que sí lo hacía o si quiera tuviera ese pensamiento le prohibirá visitarla hasta que Hinata tuviera las condiciones para volver con él, no tuvo otra opción más que aceptarlo no por miedo a la Hokage, sino que, ahora que veía las condiciones de la peli azul no creía conveniente que hiciera más esfuerzo de lo normal.

Se sentó en una silla quedando cerca de Hinata, poso su mano con delicadeza empezando a recorrer el abultado vientre de ocho meses, y sonrió cuando el pequeño bulto respondió a sus caricias dando pequeñas pataditas, siguió así unos cuantos minutos y su sonrisa se hacía más grande al gustarle esa sensación y que le respondiera de esa manera dándole a entender que siguiera con sus caricias de la nada algo en él quiso hablarle, decirle unas palabras.

— Está feliz — se escuchó la voz débil de su esposa.

Sasuke se sobresaltó y se levantó alejándose rápidamente de ella, lo había tomado por sorpresa acariciándole la barriga mientras estaba sumido en sus pensamientos.

Hinata al ver esa reacción de él se puso algo triste ¿en serio no le agradaba ni un poco a Sasuke? ¿o solo lo estaba imaginando por el embarazo? se sentó y mirando al azabache le indico que se sentara junto a ella en la cama, pero se decepciono cuando él solo se sentó en la silla donde estaba anteriormente. Lo miró fijamente a los ojos y borrando cualquier rastro de tristeza le sonrió.

— Te extrañe mucho — dijo mientras empezaba a acariciar su panza.

Sasuke solo asintió en forma de haberla escuchado y podía continuar.

— Estoy feliz de que estés aquí conmigo — sus ojos empezaron a brillar como si estuviera recuperando algo perdido.

Él solo la miraba con indiferencia sin decirle nada.

— ¿sucede algo? —

Solo negó y continuó inspeccionándola con la mirada.

— ¿E-estás molesto? —

Asintió frunciendo levemente el ceño.

Hinata bajo la cabeza y comenzó a jugar con sus dedos.

— Sé qué, lo que hice estuvo mal, pero tú n-no me creías — levanto su mirada y con pequeñas lágrimas en los ojos — Lo siento mucho —

Sasuke se levantó de la silla y se puso en marcha hacía la puerta, ya su misión estaba completada y era saber cómo estaba la chica y su embarazo, pero antes de salir sin verse desprevenido.

— Te amo, Sasuke-kun —

Volteo a verla y por un momento le pareció ver un ángel, el rostro de Hinata se iluminó sus ojos tenían ese brillo especial y su sonrisa al decir esas palabras, parpadeo un par de veces a ver si no estaba viendo mal o si sus oídos le estaban engañando, pero no, no se lo estaba imaginando.

— Descansa — fue lo único que dijo al salir de la habitación.

. . .

Hinata estaba feliz, ahora veía a Sasuke todos los días, también su hermana menor la iba a visitar al igual que Naruto e Ino.

Al no estar encerrada en el hospital se sentía bien, pero algo incomoda por no estar en su casa junto a su esposo, Tsunade era muy amable y la ayudaba mucho en cuanto tenía alguna duda o algo.

Estaba en el jardín leyendo un libro cuando sintió la presencia de alguien en frente de ella, alzó su vista para encontrarse con su amiga, se levantó, abrazándola con cuidado.

— ¿Quieres algo de tomar? — ofreció amablemente, siendo seguida.

La amiga solo negó con una sonrisa.

— ¿cómo has estado Hinata-chan? —

— Me siento mejor Sakura-chan, ya falta poco para dar a luz— acariciando su embarazo.

La peli rosa sonrió incomoda mientras seguía a su amiga hacía la sala de estar.

— Me alegro mucho de que estés aquí —

— Hinata quiero hacerte una pregunta — vio cómo su amiga asentía en forma de que continuara — ¿Le has dicho a alguien de lo sucedido en el hospital? —

La chica se tensó y bajo su mirada, si recordaba todo o bueno, la mayoría, pero no quería volver a pensar en eso, solo lo hizo pasar por un mal momento.

— N-no – titubeó nerviosa — ¿P-por qué lo haría? —

Sakura no le creyó, sabía que la Uchiha se acordaba de todo y le habría dicho todo a Tsunade si no, no estuviera hablando con ella por el regaño que le dio su maestra, eso le molestó no pensó que Hinata le estuviera mintiendo, frunció el ceño y se acercó peligrosamente a ella.

— Dime lo que recuerdas — dijo en un tono demandante y molesto.

— N-no, no recuerdo nada —

— No mientas — tomó bruscamente de su brazo sacudiéndola un poco.

— M-me lastimas Sakura-chan — tratando de zafarse de la peli rosa.

— Responde —

— No me acuerdo de n-nada —

Sakura la soltó de mala gana chasqueando la lengua.

Hinata se puso nerviosa sin saber que más responderle, era obvio que Sakura no le creía nada, sus nervios empezaron a apoderarse de ella y comenzó a hiperventilarse.

— Creo que es m-mejor que te vayas — comenzó a guiar a la peli rosa hacía la salida con algo de dificultad.

— Espera — la volvió a tomar por el brazo.

— Me estas asustando Sakura-chan — empezó a temblar.

— ¿Por qué te escapaste del hospital? — frunció el ceño, haciendo su agarre más fuerte.

— Q-quería ver a Sasuke-kun — dijo con miedo y dando un paso atrás.

— ¿En serio creíste que Sasuke quería verte a ti? — pregunto con sarcasmo.

Hinata abrió sus ojos por la sorpresa sin creer lo que Sakura decía, negó desenfrenadamente con la cabeza mientras se hiperventilaba cada vez más.

— ¿Por qué dices algo así? —

— Que inocente eres Hinata ¿de verdad crees que alguien como Sasuke te amaría? —

Hinata cerró con fuerza los ojos y con el desespero que tenía trataba de zafarse del agarre de Sakura, se negaba a escuchar cada una de las palabras que salían de su boca.

— Sasuke solo necesitaba una excusa para no ser ejecutado, alguien que tuviera mucho poder político y contar con un clan de renombre que lo respaldara —

Se quedó totalmente desconcertada y con pequeñas lágrimas en los ojos.

— E-eso no es verdad, yo sé que él me ama — dijo entrecortada por lo nerviosa que estaba. Eso era caer muy bajo incluso para Sasuke.

— Él te lo ha dicho — confirmó su sospecha al ver los ojos de preocupación de la Uchiha y como dejaba de forcejear con ella — Entiende, casarse contigo era su única salida —

Negó con la cabeza y pequeñas lágrimas salían de sus opalinos ojos. Estaba rehusada a seguir escuchando esas mentiras sin sentido.

— ¿Por qué crees que se casó contigo? — coloco más presión en su brazo.

— B-basta Sakura me duele —

— ¿Por qué tu y no yo? — ella empezó a alterarse y con su ceño bien fruncido le reclamo — Si no estuvieras embarazada, él se hubiese casado conmigo —

En sus ojos se reflejó la tristeza de haber escuchado esas palabras y comenzó a llorar, no quería creerlas, no podía admitir esa realidad, Sasuke si la amaba y siempre se lo demostraba.

— Sasuke no te ama — dijo confiada de sus palabras — yo soy la única para él —

— N-no — insistía cada vez más en separarse de Sakura, pero era imposible ella era muy fuerte.

— Él solo está contigo por lástima —

Y esa última frase fue la gota que derramo el vaso, activo su Byakugan para separarse de ella cuando, de la nada Sakura la empujo solo pensó en una sola cosa, proteger al bebé de cualquier posible golpe, sintió como su cabeza golpeaba el duro suelo al igual que su espalda recibía un fuerte golpe de chakra, sus ojos empezaron a cerrarse mientras su respiración se entrecortaba hizo un último intento de cubrir su cuerpo en chakra para protegerse dándose por vencida, dejando que una profunda oscuridad la envolviera por completo, sin poder sentir ni escuchar nada a su alrededor.

Ocho Años Después.

Ese sonido le empezaba a molestar, tan insistente y ruidoso empezaba a darle dolor de cabeza aún no quería despertar de su sueño, aunque no recordaba que estaba soñando, se movió en su lugar con algo de dificultad tenía todo el cuerpo entumecido.

Abrió los ojos lentamente y el sonido de la máquina a su lado se escuchó más fuerte, sintió una mascarilla en su rostro y una jeringa en su brazo derecho conectado a un suero del otro lado, se sentó a la orilla de la cama con dificultad, inspeccionó la habitación donde se encontraba y no logro reconocer nada, era completamente blanca solo con la cama y la máquina donde aún estaba conectada, trató de levantarse pero sus piernas ni cuerpo tuvieron la fuerza suficiente para levantarla, algo en ella estaba mal, estaba muy flaca por un momento pensó que podría estar desnutrida, se tocó lo que debería ser su largo cabello encontrándose que estaba corto hasta la altura de sus hombros, se vio fijamente sus manos y estas estaban más blancas que un papel, y de la nada abrió sus ojos al darse cuenta que le faltaba algo.

¿Por qué no estaba embarazada? esa preguntaba rondaba su cabeza como si se tratase de un insistente golpeteo por recordar algo que le faltaba a su memoria y sí ¿realmente no estaba embarazada y todo se lo había imaginado? no, no podía ser eso. Trataba de recordar porque hace menos de un día estaba embarazada y ya no ¿será que dio a luz estando inconsciente? Empezó a alterarse por estar divagando preguntas sin respuestas, se sacó la mascarilla y se arrancó la vía que tenía en su brazo llenando la pijama que llevaba puesta con varías gotas de sangre, tomó impulso con la cama para poder levantarse, pero se fue directo al piso cuando sus piernas no tuvieron la fuerza para sostenerla, estaba muy confundida algo no estaba bien ¿por qué no lograba pararse? al tener varios intentos fallidos de levantarse del piso y no poder, activo su Byakugan para ver en donde se encontraba se sorprendió al ver que estaba en su casa y pasando su mirada al living noto dos chakras muy conocidos por ella sonrió y con mucha confianza empezó a arrastrarse por el suelo hasta llegar a la puerta, respiro profundo y con algo de impulso se levantó apoyándose de la puerta.

Siguió mirando las siluetas que estaban en el living con su Byakugan activado, empezando a caminar poco a poco apoyada de las paredes.

. . .

Estaba molesta se sintió indignada al ser ignorada nuevamente por su compañero, no dejaba de dar vueltas por todo el living y al ver como su amigo trataba de animarla le molestaba más.

— Vamos Sakura-chan, sabes cómo es él — dijo acercándose a ella.

— Lo sé, pero no entiendo porque es así con él —

— Solo esta estresado —

— Y borracho — dijo muy molesta interrumpiendo a su amigo — Naruto ya perdí la cuenta de cuantas veces ha llegado borracho —

— Tienes que entenderlo Sakura no es fácil para él —

— Para mí tampoco es fácil Naruto —

En ese momento se escuchó el llanto de un bebé por toda la casa, Sakura fue a buscar el causante de aquel llanto y regresando con un niño en brazos.

— Lo despertaste Sakura-chan — dijo el rubio en forma de broma, recibiendo un golpe de parte de su amiga.

— Cállate Naruto — sentándose en el mueble — Por cierto ¿dónde está?

— Sé fue a dar una ducha —

— Ni siquiera lo miró — dijo melancólica acariciando la cabeza del pequeño.

— Es demasiado para él Sakura-chan. Tienes que entender… —

— ¿ENTENDERLO? — grito, alterada y asustando al niño.

Naruto tomó al pequeño en sus brazos y empezó a calmarlo, mirando a su amiga con desaprobación por asustarlo.

— Maldita sea Naruto, es su hijo y ni siquiera lo mira ¿crees que eso no me afecta? hago todo lo posible porque se acerque — se quebró empezando a llorar sin control — I-incluso lo llame como su hermano y, aun así —

Lloraba cada vez más fuerte, Naruto no sabía qué hacer ante la situación, se acercó un poco a su amiga intentando consolarla cuando una voz salió de la nada.

— Sakura-chan — dijo, en un tono apenas audible.

Los dos presentes se quedaron paralizados.

Naruto volteó lentamente hacia dónde provino la voz, seguido de Sakura abriendo los ojos de par en par ante la presencia que tenían en frente, los dos saltaron de sus asientos como si tuvieran un resorte, no podían creer que Hinata estaba ahí parada frente a ellos sosteniéndose de la pared para no caer al suelo.

— ¿Hinata-chan? — pregunto el rubio, como si estuviera viendo una ilusión — ¿Hinata-chan eres tú? —

Le paso el niño a Sakura, la cual a penas lo tuvo entre sus brazos lo abrazo con fuerza.

Hinata asintió aún sin entender porque la veían de esa manera.

— HINATA-CHAN — grito el rubio imperativo, corriendo hacia ella y abrazándola como si su vida dependiera de eso.

— No puedo creerlo — dijo Sakura con sorpresa.

La chica se sorprendió por el acto que hizo su amigo de abrazarla de esa manera, pero apenas se dio cuenta que sus piernas no aguantaban su peso logrando que los dos cayeran al suelo.

— Lo siento — mostrando todos sus dientes en una gran sonrisa, se levantó del suelo y cargo a su amiga en brazos llevándola al sofá donde estaba sentado anteriormente.

— ¿Q-qué sucede Naruto-kun? — pregunto al estar sentada, viendo como sus dos amigos la miraban de forma extraña.

Los dos se tensaron aún más sin saber cómo explicarle todo lo sucedido a su amiga.

Hinata los miraba fijamente y sonrió cuando noto aquel bebé que Sakura llevaba en brazos, pensó que no estaba loca después de todo, extendió los brazos hacia Sakura y con una hermosa sonrisa.

— Quisiera cargarlo —

Sakura frunció el ceño y Naruto volteó a verla con cara de sorpresa, los dos se miraron por unos segundos debatiendo que hacer, la peli rosa al ver como el rubio asentía paso su mirada de él a Hinata y sin dejar de fruncir el ceño le paso el bebé a la Uchiha. Los dos miraban la escena sin decir nada, ninguno sabía cómo podían empezar lo que sería una clase de explicación a lo que estaba pensando Hinata.

Hinata lo cargo con mucha delicadeza admirando al pequeño en sus brazos, sonrió al ver que su piel era pálida como la del padre, al igual que su cabello negro, se veía fuerte y de buena salud.

— Que hermoso — tomo su pequeña mano entre la suya — pensar que es mío —

Sakura al escuchar eso se adelantó un paso para tratar de quitárselo, cuando la mano de Naruto se interpuso en su camino.

— No es tuyo — dijo cortante.

— Sakura — recriminó el rubio.

— ¿Qué quieres d-decir Sakura-chan? —

— Ese niño es mío —

— ¡Oh! — se sorprendió — ¿Dónde está el mío? — un nudo se le formó en la garganta.

— H-Hinata-chan tenemos mucho que explicarte — dijo nervioso el rubio sin saber por dónde empezar.

— ¿Explicarme qué? — pregunto confundida, mientras miraba al pequeño dormido, tenía un mal presentimiento ¿Sakura embarazada?

— Hinata acabas de despertar de un coma — soltó bruscamente Sakura.

— Sakura — Naruto se enojó.

La chica estaba en shock, sin saber cómo reaccionar por eso despertó en esas condiciones y apartada en esa habitación, pero no debió pasar mucho tiempo, porque ahí estaba ella cargando a un niño entonces y si no era de ella ¿qué le sucedió al de ella? No recordaba lo último que sucedió.

— No, no entiendo ¿C-cuanto tiempo pasó? — estaba alterada y al sentir como se empezaba a hiperventilar, le paso el niño a Naruto.

— Hinata-chan tuviste un accidente y eso ocasionó que tú — Naruto no encontraba las palabras adecuadas para explicarle la situación actual a su amiga — Tú hijo nació muerto —

Grandes lágrimas empezaron a salir de sus ojos, espero todos menos esa clase de explicación tal vez ellos estaban equivocados algo en ella le decía que estaban mintiendo, oculto su rostro entre sus manos llorando más fuerte. Su corazón se rompió por completo.

— N-no eso no puede ser posible —

— Hina-chan, yo hice todo lo que estaba en mis manos — respondió Sakura sentándose junto a ella dándole un abrazo de consolación — pero lo que más nos devasto a todos, fue que cayeras en coma —

— Necesitas tranquilizarte Hinata-chan — dijo el rubio sentándose junto a ella — sé que no es fácil enterarte de esta manera —

Seguía llorando descontroladamente sin poder creer lo que escuchaba, tenía muchas dudas que quería resolver, pero no podía concentrarse.

— ¿C-cuanto tiempo estuve en coma? —

— No es necesario Hinata-chan — la voz del rubio salió casi quebrada.

— Ocho años — respondió Sakura.

Naruto suspiro pesadamente volver a reprender a su amiga no serviría de mucho ¿Por qué estaba tanto a la defensiva? ella seguiría siempre con su actitud, pero al ver como la Uchiha empezaba a tranquilizarse trato de animarla.

— ¿Quieres cargarlo? — le propuso al ver como la chica miraba interesada al pequeño.

Hinata asintió recibiendo de nuevo al niño. Mientras que Sakura se tensaba.

— Es hermoso Sakura-chan. Felicidades — dijo muy bajito mirando fijamente al pequeño pelinegro — ¿Cómo se llama? —

Naruto se levantó rápidamente del sofá mirando con nerviosismo lo que Sakura diría.

— Su nombre es Itachi —

Hinata abrió sus ojos como platos mirando con asombro a su amiga, sintiendo como su espíritu dejaba su cuerpo por unos segundos y al escuchar ese nombre una pregunta le llegó a su mente ¿Dónde estaba su esposo? algo no le estaba gustando y como por inercia pregunto con mucho nerviosismo.

— ¿Y q-quién es el padre? — algo en ella no quería saber la respuesta.

Sakura tomo al bebé de los brazos de su amiga levantándose y alejándose de ella.

Naruto empezó a sudar descontroladamente por lo nervioso que estaba.

— ¿Qué sucede? — preguntó al sentir como el ambiente se tensaba.

— Lo siento mucho Hina-chan — dijo muy apenada Sakura — Es Sasuke-kun —

Pasaron unos minutos sin que ninguno de los tres dijera nada, todo estaba en un silencio sepulcral. La peli azul no hizo nada, no demostró ninguna expresión solo estaba ahí sentada con la mirada perdida.

— ¿Qué pasa aquí? — se escuchó su voz seria entrando a la sala.

Escuchar su voz fue como si les cayera un balde de agua fría a los tres, Naruto se acercó rápido a él y Sakura solo se le quedo viendo fijamente parada junto al sofá.

Sasuke miraba con desdén a su compañera peli rosa acercándose a ella, noto que alguien estaba sentado dando la espalda y con algo de curiosidad rodeo el sofá lentamente hasta que distinguió de quien se trataba, abrió sus ojos de par en par por la sorpresa y cómo si no existiera nadie a su alrededor se agacho quedando en frente y con mucha delicadeza entrelazo sus manos con las de ella.

— Hinata — La llamó, aliviado.

Sus compañeros veían la escena con sorpresa.

La chica levantó su cabeza con su mirada llena de asombro, viendo fijamente los ojos negros del azabache. Al sentir sus manos junto a las de ella se soltaron rápidamente de su agarre como si su tacto le quemara y con lágrimas empezando a salir por sus perlados ojos se levantó separándose bruscamente de él.

— Aléjate de mí — lo aparto a un lado — N-no te me acerques — se sentía lastimada y traicionada.

Sasuke se sorprendió por la actitud de la chica cuando trataba de acercarse y ella solo lo rechazaba.

Naruto se acercó tomando a Hinata por los hombros intentando que se calmara, pero eso hacía que se alterara más.

— Hinata ¿Qué sucede? — pregunto el azabache aún desconcertado por la actitud de su esposa.

— Me quiero ir Naruto- kun, por favor s-sácame de aquí — le suplicaba con todo su ser.

— Hina-chan tranquila —

— Hay que sacarla de aquí —

— No te la llevaras a ningún lado — se interpuso en su camino.

— Sasuke-kun, solo la llevaremos a su habitación —

Al ver como se estaba poniendo Hinata se resignó, apartándose de su camino dejando que pasará, solo esperaría para saber él porque tuvo esa reacción cuando lo vio ¿es que, acaso no se alegraba de verlo? estuvo tentado a entrar a pedir una clase de explicación.

Esperó unos cuantos minutos para que sus compañeros regresaran, pero solo regresó Naruto sentándose junto a él.

— ¿Cuándo despertó? — Fue directo.

— Hace poco —

— ¿por qué no me buscaron primero? — se escuchó molesto.

— Estábamos sorprendidos —

— ¿Qué fue todo eso? —

El rubio se puso nervioso y eso no pasó desapercibido por el Uchiha.

— Le hablamos sobre lo sucedido — Estaba nervioso.

No dejo que terminara, se levantó con furia — ¿por qué hicieron eso? — agarro a su amigo por la capa naranja alzándolo unos centímetros del suelo.

— En algún momento se iba a enterar — dijo algo molesto.

— No era el momento — Estaba enojado — Tampoco era tu deber decirle nada —

— No pensé en eso — dijo arrepentido, no fue su intensión interponerse en los problemas de ellos dos.

— Por eso se puso así cuando me vio — frunció el ceño.

— N-no creí que se pondría en ese estado —

— Aun no entiendo cómo te volviste Hokage — le recriminó con su cordura a punto de estallar — ¿Qué crees que pasaría? qué se iba a alegrar de enterarse que estuvo en coma ocho años, nuestro hijo nació muerto, mientras que yo me emborrache una noche y tuve un hijo con otra mujer, que no es ni más ni menos que Sakura — contuvo sus ganas de romperle la cara y solo lo soltó — Tsk — sintió el peso de la culpa caer sobre él.

— Lo siento Sasuke, si pudiera hacer algo por ti — dijo muy arrepentido, ahora que escuchaba las palabras de Sasuke tenía razón de molestarse, fue muy estúpido al no pensar bien la situación de Hinata.

— Ya hiciste demasiado — fue lo último que dijo antes de desaparecer en una nube de humo.

. . .

Pasaron algunos días desde que Hinata despertó y estando bajo la atenta supervisión de Naruto que la ponía al día con los sucesos de los últimos ocho años, le explico muchas cosas, por ejemplo, cuando él se volvió Hokage. Tsunade era la nueva directora del hospital junto con Sakura. Ino se casó hace tres años con Sai. Kiba se casó al igual que Shino. Rock Lee estaba en una relación con TenTen, al igual que Shikamaru estaba con Temari. Hanabi se convirtió en la matriarca del clan bajo la tutela de su padre Hiashi. Todo había cambiado y había muchas cosas por contar, pero Hinata solo se limitó a ser feliz por todos sus amigos.

Pensando en cómo todo estaba mejorando, cargo una caja bajo la atenta mirada del Hokage llevándola afuera y posicionándola en una carreta. El rubio solo negaba de brazos cruzados recostado en el marco de la puerta.

— Te dije que no estoy de acuerdo con esto — dijo, con reproche.

— Si no me vas a ayudar, no hables — respondió cargando otra caja.

— No es necesario que te vayas Hinata-chan, está es tu casa —

— No te estoy pidiendo permiso, además, Hanabi se alegró con la idea —

— ¿No crees que te estás precipitando? —

— Es lo mejor para todos —

— HINATA — le grito, parándose firme frente a ella — Tú no eres así ¿por qué lo haces? —

El rostro de la Uchiha se oscureció y su mirada se volvió una expresión triste y distante con lágrimas a punto de salir de sus ojos.

— por qué entendí que todos hicieron sus vidas y al igual que Sasuke, yo solo quiero hacer la mía — se le hizo un nudo en la garganta.

— Qué dices, tu vida está al lado del Teme —

— No, ya no más, él tiene un hijo y está aquí en su mansión con la mujer que ama, yo solo estorbo —

— No digas eso Hinata-chan — la tomó por los hombros y empezó a zarandearla para que reaccionara — Ya te he explicado muchas veces que eso fue un accidente —

— NINGÚN HIJO ES UN ACCIDENTE — gritó molesta soltándose de su agarre — Ya está decidido — muchas cosas pasaban por su cabeza, no pudo resistirse más y se quebró en frente de Naruto, comenzando a llorar aferrándose a su pecho como si fuera una niña pequeña, llevaba días cargando con todo ese peso encima. Su matrimonio se acabó y había fracasado como mujer también.

Naruto empezó a acariciar el cabello de su amiga consolándola, esperó a que llorara después de todos esos días aguantando sus lágrimas lo necesitaba, necesitaba desahogarse con alguien y él le prestaría su hombro como apoyo.

— Lo siento Hinata-chan soy un idiota, Nunca mido las cosas que digo y mira lo que pasa — Se sentía arrepentido.

Hinata al ya estar más calmada se rio un poco antes el comentario del rubio, se separó de él limpiando el resto de lágrimas de su rostro.

— No te preocupes Naruto- kun — volvió a tomar la caja del suelo, comenzando su recorrido de nuevo como si no hubiese pasado nada.

— Por cierto, me gusta tu nuevo look — dijo el rubio guiñándole un ojo.

Hinata se sonrojo de sobremanera, se inspeccionó de arriba abajo y no llevaba nada del otro mundo, era su mismo atuendo de ninja activa, con la diferencia que se ató su cabello ahora corto en una cola de cabello con sus dos mechones enmarcando su rostro y su flequillo levemente peinado a un lado.

— Espero recibir misiones pronto — aún con el sonrojo en sus mejillas.

Naruto derrotado por la terquedad de su amiga tomó la última caja que estaba en el suelo, salieron de la mansión Uchiha cerrando la puerta, coloco la caja en la carreta que esperaba a su amiga y con un suspiro de cansancio.

Hinata sonrió, se acercó al rubio y le dio un tierno beso en la mejilla.

— Gracias por todo Naruto-kun — sonrojada de oreja a oreja, con mucha vergüenza se montó a la carreta y antes de partir — nos vemos pronto —

El rubio aún estaba sorprendido por el acto que hizo su amiga nunca espero que ella se atreviera a agradecerle con un beso en la mejilla, por un momento se sintió en un sueño, definitivamente algo había cambiado en ella esos últimos días, suspiro pesadamente poniéndose en marcha a la torre, tenía mucho papeleo que hacer.

Su corazón latía a mil por hora, nunca pensó que se atrevería a acercarse a Naruto de esa manera, pero al llorar en sus brazos se dio cuenta que realmente si podía confiar en él para cualquier situación, suspiro pesadamente, cargar esas cajas pesadas llevaban su trabajo estaba cansada nunca pensó que volverse a mudar a la mansión Hyuga sería tan ajetreado.

. . .

Pasaban los días incluso semanas, en qué Hinata esquivaba tanto a Sasuke como a Sakura, en las misiones estaba agradecida con el Hokage que aún no la pusiera en ningún equipo que estuvieran los dos, no resistiría estar frente al Uchiha sin querer llorar, si tan solo verlo caminando por la aldea de lejos con Sakura y su hijo la lastimaba demasiado, no soportaría estar con él en una misión y no porque fuera cobarde (bueno si estaba siendo cobarde) y aunque no estén separados legalmente Hinata lo amaba y velaba por su felicidad, no importaba si eso la lastimaba.

Salió de la mansión Hyuga con dirección a la torre del Hokage, un ANBU le aviso que Naruto tenía una misión especial para ella y que se reportara lo antes posible en su oficina, concentrada en sus pensamientos llego rápido a su destino, toco la puerta con sutileza recibiendo un "adelante" de parte del rubio.

Abrió la puerta y sus ojos se abrieron de par en par al ver quien se encontraba en la oficina del rubio. Sasuke estaba parado frente a ella viéndola fijamente con su mirada penetrante, ella se sonrojo levemente bajando su mirada acercándose al escritorio.

— Hinata-chan que bueno que viniste solo falta el otro integrante del equipo y les diré de que trata la misión — dijo, muy alegre.

Los dos presentes miraron al rubio pidiéndole una clara explicación ante lo mencionado, Hinata volvió su mirada al suelo, mientras que Sasuke miraba al rubio con el ceño fruncido.

— ¿Qué pretendes? — hablo seco.

Se escuchó la puerta y la voz del Hokage dando la autorización de poder pasar. Y ahí estaba, Sakura entró a la oficina con su hijo en brazos, Hinata se sintió mal por la situación en la que el rubio la estaba poniendo, miro de reojo al niño de Sakura y por un momento se alegró al ver cuánto había crecido.

— Bien, ya que estamos aquí le explicare de que será nuestra misión —

— ¿Nuestra? — pregunto desconcertada viendo a Hinata y Naruto al mismo tiempo.

— Si les llamé porque, recibí una carta del Kazekage — se puso pensativo.

— ¿eso es todo? — se escuchó la voz cortante y molesta del azabache al ver que no continuaba con la información.

Naruto se acomodó en su asiento y recuperando la compostura seria.

— Bien… —

— Olvídalo, no me interesa hacer esta misión — Interrumpió Sasuke.

— No me importa si es de tu agrado o no, es una misión que harás y punto — se levantó de su asiento caminando hacía su amigo.

— Oblígame — desafío con la mirada.

— Maldición Sasuke soy el Hokage ¿cuándo empezaras a tenerme respeto? — pregunto algo indignado el rubio.

Los dos empezaron con una batalla de miradas en el que ninguno cedería fácilmente.

— Por favor Naruto-kun, Uchiha-san, tranquilícense hay un niño presente — dijo algo cohibida Hinata, escuchando el llanto del pequeño.

Todos quedaron con la boca abierta, no porque interrumpió la pelea que los dos posiblemente estaban por empezar, si no, por como Hinata se refirió a Sasuke. Jamás pensaron que ella le volvería a llamar de ese modo, a Sakura casi se le caía la mandíbula al igual que Naruto. Sasuke abrió sus ojos de par en par y solo hasta que ella volvió hablar fue que salieron de su trance.

— Naruto-kun háblanos de la misión por favor — se sentía incomoda ante las miradas de los presentes y hasta que repaso lo que dijo en su mente, se avergonzó por como llamo al azabache.

Naruto carraspeo su garganta, se puso serio y tomo su lugar de nuevo. Mientras que Sasuke aún sorprendido se colocó al lado de Hinata.

— Bien, como dije antes recibí una carta de Gaara, al parecer hay dos mercenarios atacando aldeas en estos tiempos de paz, hace poco atacaron Suna y debido a que Gaara no estaba en esos momentos todas las fuerzas ANBU y algunos ninjas salieron heridos de gravedad —

— No son mercenarios ordinarios —

— Así es, son muy fuertes y no se sabe mucho sobre ellos al parecer nadie les ha visto el rostro o algún otro dato relevante solo que van cubiertos con capas oscuras —

— ¿Acabó con casi todos los ninjas de la arena? — pregunto Sakura recibiendo la afirmación del rubio.

— Según los informes fueron envenenados, pero aún no descubren la cura ha dicho veneno, otros solo fueron quemaduras de segundo grado y... — casi metiéndose al papel leyendo — cortes profundos en zonas vitales del cuerpo —

— Imposible —

— ¿Y qué tiene eso que ver con nosotros? — pregunto el azabache.

— Hay informes de que pueden estar cerca de Konoha — Naruto suspiró cansado — Gaara quiere que me reúna con él, así que, nos dividiremos —

— Perdón — hablo Hinata levantando la mano — ¿Cómo nos dividiremos? —

— Sakura y yo nos adelantaremos a Suna, Sakura ayudará con el antídoto del veneno mientras que Hinata y Sasuke se encargaran de investigar y rastrear a los mercenarios —

Sakura no estaba de acuerdo, y Hinata estaba nerviosa por la situación.

— Hinata necesitamos de tu campo visual para rastrear su chakra, partiremos esta misma noche, así que pueden retirarse —

— Espera Naruto ¿por qué tan rápido? — Intervino Sakura.

— Sakura-chan los informes solo reportan que en cualquier momento atacaran, cuanto más rápido los encontremos más fácil sabremos que planean —

Todos asintieron al mismo tiempo.

— Bien, ahora re-ti-ren-se — dijo de forma burlona, dándoles la espalda a los tres.

Los tres salieron de la torre, Hinata caminaba al lado de Sakura con incomodidad y estaba a punto de irse.

— Hina-chan ¿no te gustaría acompañarnos a comer algo antes de irnos? — preguntó feliz Sakura.

— Tsk —

Hinata se sintió incomoda por eso, no quería ser grosera y rechazar la invitación de Sakura, pero de verdad ya no soportaba estar al lado de Sasuke sin querer llorar y pensar que iría a una misión con él le daba ansiedad.

— Lo siento Sakura-chan, pero tengo que ir a preparar todo para la misión — se adelantó unos pasos y sin mirar a ninguno de los dos — Gracias por la invitación — se marchó dejándolos solos.

Cuando la Uchiha se fue Sasuke se volteó a mirar a la peli rosa con su ceño bien fruncido.

— ¿En serio? — su voz sonó seria.

— ¿Qué? — dijo sorprendida — no hice nada malo, solo la invité a comer ya que está muy distante de todos —

— Y pensar que tu cinismo es más grande que todo — estaba molesto por la actitud de la mujer que tenía en frente.

— ¿Perdón? — se sintió ofendida — ustedes ya no están juntos, eres libre y no tienes que darle ninguna clase de explicación —

— Estamos separados temporalmente — frunciendo el ceño cada vez más.

— solo los une un pedazo de papel Sasuke-kun —

— ¿en serio crees que nos une solo un trozo de papel? —

— sé que es así, tu pronto la dejaras — empezaba a alterarse.

— que ingenua eres al pensar que yo la dejare así de fácil — empezó a tomar rumbo a su casa, cuando estaba por el medio de la calle.

— Ella no te ama Sasuke-kun —

Se detuvo en seco al escuchar esas palabras y se enfureció, ella no era nadie para decirle eso. Se regresó sobre sus pasos y la tomo con fuerza por el brazo sin importarle que tenía a su hijo en brazos.

— Crees que, si te amará te hubiese llamado por tu apellido hoy — fue más una afirmación que una pregunta.

— y tú crees que recordándome a cada cinco minutos que ella no me ama, que aun ama a Naruto, piensas que eso va a cambiar lo que siento por ti — él contraataco con sus palabras, esas eran siempre sus discusiones, todos los días, cada noche desde que Hinata despertó.

Sakura frunció el ceño y su rostro cambio de color, estaba molesta, Sasuke siempre la trataba con indiferencia y eso ya le estaba empezando a cansar.

— Que no se te olvide que tenemos un hijo — dijo ya molesta acercándose a él, enseñándole a su hijo

— Yo no te lo pedí —

— Si no te hubieses emborrachado todos estos años esperando a que Hinata despertara, tal vez estuvieras con ella ahora mismo —

— Me das tanta lastima — volteo a verla con su Rinnegan brillando de la ira — Si tú no fueras tan zorra de haberte acostado conmigo estando borracho, no estuviéramos discutiendo por un mocoso del que me hago responsable y la única razón por la que estoy contigo —

Esas palabras fueron como un puñal a su pecho, se soltó del agarre de Sasuke y bajo a su hijo al suelo, empezó a llorar en medio de la calle, siempre discutían, pero esta vez llego a otro nivel esa discusión a tal punto que Sakura no quiso saber nada más y salió corriendo dejando al pequeño pelinegro a cargo de Sasuke.

El Uchiha miro la dirección por donde se fue Sakura y frunció el ceño por haberlo dejado de tan mal humor, pero ella tenía razón, él fue descuidado. Bajó su mirada al niño que jalaba ligeramente de su pantalón mientras extendía los brazos para que lo cargara, aligero su ceño tomando al niño en brazos ocultando su Rinnegan.

— Pa-pa — dijo, muy inocente sonriendo tomándole con sus pequeñas manos el rostro a su padre.

Sasuke suspiro y se puso en marcha, posicionando a su hijo sobre sus hombros.

— Vamos a casa — dijo, cansado desapareciendo entre las calles.

. . .

Llevaban ya cuatro noches sin ningún resultado de su búsqueda, Naruto estaba estresado perdiendo la paciencia, esa noche se separarían, él tomaría su camino a Suna junto con Sakura mientras que Hinata trazaba mapas junto con Sasuke cubriendo cualquier ruta, pasaje o escondite por donde pudieran pasar no dormían de noche y muy poco de día se turnaban pero el ambiente entre todos ellos se sentía pesado e incómodo, Sakura le contó que estaba molesta con el Uchiha por la discusión que tuvieron antes de partir y le daba toda la razón de estar molesta pero aun así no podía dejar que eso interviniera en la misión, mientras que Sasuke trataba de acercarse a Hinata y está tan solo lo esquivaba de manera sutil, ella también le había comentado el por qué se estaba alejando del Uchiha y aunque no estaba de acuerdo a la conclusión que ella sola había hecho respetaba su decisión, y Sasuke al ser rechazado por la Hyuga se sentía estresado también y no lograba concentrarse tampoco, llego el punto en donde una ocasión trataron de atacarlos y todos por estar concentrados en sus pensamientos ninguno estaba coordinado en la batalla ocasionando que los malhechores escaparan, no eran peligrosos pero aun así, tal vez no fue buena idea juntarlos a todos en una misión muy peligrosa así que tomo una decisión, los reunió a los tres junto a la fogata improvisada que formaron y con un suspiro pesado.

— Esto no va a funcionar — dijo derrotado, se sentó cerca de un tronco con los brazos cruzados sobre su pecho — Acamparemos aquí y mañana nos separaremos — Echó otro suspiro cansador al aire cerrando los ojos.

— Descansemos está noche — desanimado se levantó.

— ¿A qué te refieres? — pregunto la peli rosa.

— Armen las tiendas para dormir, Sasuke y yo haremos la primera guardia — dijo, perdiéndose entre el frondoso follaje del bosque.

Hinata se quedó sin habla cuando Naruto desapareció entre los árboles escuchar ese tono de voz tan apagado quería decir que el rubio no estaba bien y se sentía decepcionado por algo. Junto con Sakura armaron las tiendas, cuando oscureció más se pusieron en marcha las dos a recoger leña para la fogata.

Caminaban en silencio y alrededor de media hora en lo profundo del bosque lograron conseguir la leña adecuada, sintió que tenía cosas que hablar con Sakura, tal vez ese no era el momento, pero por costumbre su instinto de preocupación salió a flote.

— ¿Sakura-chan estás bien? — preguntó dudosa y al ver como la miraba de arriba abajo se arrepintió de haber preguntado.

— No, nada está bien — dijo molesta arrojando la leña al suelo — desde que despertaste nada ha estado bien —

Hinata no se esperó esa reacción de Sakura, se alejó unos pasos de ella rezando porque sentía que se le abalanzaría encima a atacarla, por muy fuerte que era aún le tenía miedo a Sakura.

— N-no te alteres Sakura-chan —

— Que no me altere ¿qué quieres que te diga? Hina-chan, toda mi vida se está yendo a la mierda — dijo con mucha furia en cada palabra que decía.

— ¿De qué hablas? — dijo molestándose — Tienes un hijo con el hombre que amas deberías estar feliz por eso — ella también soltó la leña que estaba entre sus manos.

— Vivo constantemente bajó tu sombra ¿cómo puedo ser feliz así? —

— ¿Qué te ha sucedido Sakura-chan? tu no eras así — se sintió mal por la actitud de la peli rosa.

— ¿en serio crees que me engañas? con esa actitud de inocente de verdad piensas que me harás sentir culpable por lo que hice — empezó a alterarse y decir cosas sin sentido.

Hinata sabía perfectamente a que refería Sakura, todos sus recuerdos del hospital habían regresado a su memoria, pero ella en ningún momento quiso atormentarla con eso, es más, por eso trataba de esquivarla, quería olvidar de nuevo ese tiempo tan horrible que vivió años atrás de tan solo pensarlo le daba escalofríos.

— Sé que no era tu intención Sakura-chan —

— ¡BASTA! ¡DETENTE YA! — empezó a gritar sin control, sus ojos tenían un brillo a locura, estaba perdiendo la cabeza — deja de hacerte la inocente Hinata — es como si sus pecados volvieran por ella.

— Sakura-chan cálmate — trató de acercarse a ella, pero algo la detuvo.

— ¡CUIDADO! — se escuchó la voz de Sasuke gritarle.

Todo lo que pasó a continuación sucedió muy rápido para los ojos de Hinata, estaba tirada en el suelo bajo el cuerpo de Sasuke que la protegía, mientras que, en frente un hombre en capa, con una guadaña doble le hacía un corte perfecto en el pecho a Sakura y de la nada salió Naruto con un Rasenshuriken dándole de lleno al sujeto partiéndolo por la mitad, dejando ver a un hombre alto de cabello castaño. Quedó atónita antes la escena en frente a sus ojos, como pudo se quitó a Sasuke de encima y corrió a socorrer a Sakura que se estaba desangrando, pero ¿por qué no se estaba curando ella sola? se olvidó por completo lo que estaba sucediendo a su alrededor y como pudo trató de detener la hemorragia de su amiga llenándose toda de sangre, escuchaba como empezaba ahogarse con su propia sangre y puso más presión en la herida, pero la sangre seguía saliendo sin control.

— H-Hinata — trató de hablar, pero cada vez le costaba respirar.

— N-no hables, por favor trata de curarte — lágrimas empezaban a salir de sus ojos al ver como su amiga se le nublaba la vista.

Los chicos se acercaron a ellas, Naruto se arrodillo frente a ella y Sasuke estaba parado a un lado.

— Vamos Sakura-chan — se empezó a desesperar al ver como el pulso disminuía a cada segundo. Su chakra se estaba agotando.

— Resiste Sakura-chan — Naruto le empezó a decir dándole ánimo.

— Es I-inútil ese veneno ya está por todo mi cuerpo — tosió fuerte llenando el rostro de Hinata y la capa de Naruto de sangre — H-Hinata tengo algo que decirte —

— Vamos Sakura-chan, deja de hablar y resiste un poco —

— Y-ya es muy tarde para mi… —

— SAKURA-CHAN AÚN NO…— empezó a gritar Naruto.

— Detente Naruto —

— Hinata tengo algo que decirte — volvió a toser y ya no sentía sus extremidades, ni sus sentidos —

Hinata solo negaba con la cabeza.

— E-eso no importa Sakura-chan, tienes que vivir por ti, por tu hijo — empezó a llorar más fuerte, se sentía tan inútil al no poder detener la hemorragia.

— Hina-chan yo lo s-siento de verdad — sus ojos se desorbitaron ya no podía ver nada y casi no escuchaba los sollozos de la Hyuga, al parecer ya le llegó su hora — Acércate —

Hinata al ver que ya no podía hacer nada le hizo caso, pego su oreja cerca de los labios de su ya moribunda amiga y abrió los ojos como platos al escuchar lo que dijo su amiga antes de dejar de respirar, había escuchado bien no podía negar que se quedó atónita durante algunos segundos, antes de reaccionar las palabras de Sakura volvieron a resonar en su cabeza "Tú h-hijo está vivo"

Al volver a procesar esa información y ver como su amiga con los ojos abiertos dejaba de respirar, se desesperó empezando a llorar más fuerte con sus nervios al límite se puso en posición empezando a practicarle RCP, la reanimaría.

— Espera, espera… — toda su ropa estaba cubierta de sangre — D-despierta por favor, repítelo — su llanto se volvió desgarrador — No te vayas, despierta Sakura-chan repítelo… — no se rendiría, no podía rendirse tenía que salvarla le debía una explicación.

Sasuke al ver esa escena se sintió mal por Hinata, tal vez ella se estaría echando la culpa por la muerte de Sakura y por eso trataba de reanimarla sin ningún resultado, después de ver esa reacción en ella luego de que la peli rosa le dijera algo que no pudo escuchar su reacción cambio por completo, la tomó por los hombros y la abrazo acercándola lo más que podía. Naruto con lágrimas saliendo de sus ojos tomo entre sus brazos el cuerpo inerte de Sakura y con mucha delicadeza le cerró sus ya opacos ojos verdes sin vida.

Hinata se negaba a creer que Sakura estuviera sin vida, golpeó el pecho de Sasuke reprochándole.

— ¿Por qué? — decía entre lágrimas tratando de alejarse del azabache — ¿por qué me salvaste? Tenías que protegerla a ella —

El pelinegro ignoró esas palabras, se sentó en el suelo con ella para tratar de calmarla, pero no podía porque las palabras de Hinata lo hacían sentirse mal, tenía algo de culpa por no haber protegido también a Sakura y se aferró más a abrazarla. La abrazó hasta que de entre los árboles se empezaba a colear la luz del alba ya estaba amaneciendo y Hinata no lograba calmarse.

— ¡MALDICIÓN! — Naruto gritó todo lo que daban sus pulmones en ese momento mientras se aferraba al cuerpo de su amiga.

Pasaron algunas horas más hasta que Naruto logró calmarse y Hinata que ya estaba tranquila no podía separarse de Sasuke, se aferraba más a su pecho con miedo de perderlo a él también.

Naruto se levantó del suelo furioso acercándose peligrosamente al hombre que estaba atado a un árbol cerca de ellos, un hombre alto y musculoso, de cabello bicolor la mitad de arriba de color blanco y la de debajo de color negro, sus ojos color dorado con una cicatriz del lado derecho de su ojo, su vestimenta era un tradicional kimono japonés azul y por encima llevaba una túnica negra de cuero con patrones de llamas rojas. Hinata por todo lo sucedido no se había percatado de la presencia de ese hombre, es más, aún estaba tan impactada que si no hubiese sido por el rubio nunca hubiese pasado su vista a los árboles si quiera. Vio cómo su amigo se acercaba peligrosamente y empezaba a golpear sin ninguna compasión el rostro de aquel hombre se separó lo más rápido que pudo de Sasuke pidiéndole que detuviera a Naruto antes de que cometiera una locura.

El azabache acato la orden Hinata y se acercó deteniendo los golpes de su amigo.

— Teme no te metas — sus ojos brillaban de la furia.

— Basta Naruto —

— Estos hombres asesinaron a Sakura-chan —

— Estamos a mano — respondió el hombre con su rostro lleno de moretones.

El hombre señalo con su cabeza hacía atrás y Naruto entendió a qué se refería, él había atravesado a su compañero con un Rasenshuriken partiéndolo a la mitad.

Naruto estaba tan molesto y lleno de ira que hizo un Rasengan estampándolo contra algunos árboles que estaban cerca destruyéndolos por completo, se sentía inútil y sin poder hacer nada

— Naruto, tienes que pensar con la mente fría — Sasuke lo abofeteo tomándolo por los hombros con fuerza — ¿crees que destruyendo todo revivirás a Sakura? —

El rubio cerró los ojos con fuerza y pegó un grito desgarrador al cielo abrazando a su mejor amigo y lloró como nunca había llorado, se aferraba cada vez más al abrazo que le daba el pelinegro en esos momentos.

Lograron calmarse todos alrededor del mediodía, los tres estaban sentados cerca de un arroyo, mientras Naruto le estaba explicando cómo descubrieron a los mercenarios cerca de ellos.

— Al escuchar el grito de Sakura-chan pensamos que las habían atacado, pero de la nada esos dos nos emboscaron, yo logré noquear a uno mientras que el otro solo escapo cuando lo seguimos ya era demasiado tarde — culmino Naruto quitándose su capa de Hokage manchada de sangre y guardándola en su mochila.

Hinata estaba procesando todo, mientras sintió como el pelinegro le tomaba de la mano entrelazándola con las de él.

— Tal vez quieras cambiarte — le dijo, pasándole su mochila.

Está solo negó con una leve sonrisa y su semblante triste.

— Hinata-chan ¿cómo te sientes? — pregunto preocupado.

— confundida — le costaba mucho asimilar esa realidad — me confeso que…— se calló de repente sin saber cómo lo tomarían sus compañeros.

— ¿algo cómo qué? —

— Nuestro hijo está vivo — termino esperando una respuesta de Sasuke.

De la nada el pelinegro soltó su mano y se alejó de ella unos cuantos pasos sin creer lo que acababa de escuchar. El rubio solo se limitó a no responder, pensó que al ver morir a su amiga en sus brazos le hizo un trauma y tal vez escuchar lo que su consciencia creía que era correcto, al parecer no fue el único que lo pensó porque Sasuke estaba de un lado a otro negando levemente con su cabeza.

Hinata al ver la reacción de Sasuke junto con la de Naruto, se ofendió porque ninguno de los dos pareció creerle ella no estaba loca sabía muy bien lo que escucho salir de la boca de Sakura antes de morir, se levantó de su asiento.

— ¿No me creen, cierto? — al ver que ninguno de los dos respondió, se montó su mochila al hombro — Nos vemos en la aldea — se fue saltando de rama en rama sin esperar ninguna respuesta de sus compañeros, estaba claro que ninguno de los dos le creyó necesitaba pruebas, y ya sabía a quién pedírselas.

Sasuke intento ir tras Hinata, pero Naruto lo detuvo negando levemente.

— Déjala, está alterada nosotros necesitamos regresar rápido — dijo, colocando la guadaña en su espalda con cuidado. Sellaron el cuerpo de Sakura para darle una sepultura digna más tarde.

El azabache se echó al rehén en el hombro como un costal de papas teniendo cuidado de que quedara a una distancia prudente de él.

. . .

Estaba sentada en una banca en la parte superior de las cabezas de los Hokages, miraba el cielo oscuro con una calma inigualable, hace poco llegaron a la aldea después de hablar con Naruto estaba más tranquila con la decisión que ella tomó y se sentía feliz de que su amigo la apoyara, sonrió con melancolía al ver cómo el ambiente en la aldea era triste y sombrío estaban de luto y como no estarlo si la aldea acababa de perder una preciada vida y una gran compañera como lo era Haruno Sakura, aún pensaba todo lo ocurrido en las últimas horas, analizando y procesando todo lo que tenía planeado hacer después, necesita aclarar su mente y obtener respuestas lo antes posible. Miró al cielo lleno de estrellas y soltó una pequeña sonrisa juguetona al aire cuando paso una estrella fugaz y cerró los ojos por unos segundos pidiendo un deseo como si fuese una niña pequeña, Sintió una presencia sentándose a su lado manteniendo distancia, no dijo nada ni se apartó tal vez ya era hora de tener una conversación sin esquivarlo.

— Esta hermosa la noche, verdad — dijo con una sonrisa volteando a mirarlo.

Él solo asintió y volvió su mirar a contemplar el oscuro cielo.

— ¿Cómo te encuentras? — dijo sin mirarla, con un tono sereno.

— No dejo de pensar en lo sucedido — bajó la mirada al suelo.

— Ninguno tiene la culpa de lo que pasó —

— ¿Por qué me protegiste? — lo dijo con un mínimo tono de voz apenas audible.

Sasuke la miro ofendido y con su ceño levemente fruncido sin saber que responderle, era obvia la respuesta.

— Si hubieses salvado primero a Sakura-chan ella no hubiera muerto —

— Si lo hago, tú hubieras muerto en su lugar — dijo indignado por haber escuchado esas palabras de su boca, definitivamente algo en el pensar de su esposa había cambiado.

— Tal vez debió ser lo mejor — en ningún momento tuvo contacto con los ojos del azabache.

— ¿Qué dices Hinata? —

— Es la verdad Sasuke, no debiste salvarme a mí, si no, a la madre de tu hijo — dijo algo molesta y mirándolo — le has quitado a su madre, entiendes lo grave que es eso ¿qué harás ahora? —

Sasuke abrió sus ojos como platos ante la acusación de Hinata, tal vez no pensó bien las cosas a la hora de actuar, pero la muerte de Sakura no era su culpa si se sintió mal al no poder protegerla del todo, pero nunca se hubiese perdonado el no poder proteger a Hinata.

— No lo sé — respondió sin saber que decir.

Hinata se levantó de la banca seguido de Sasuke, se acercó a él quedando frente a frente y mirándolo directo a los ojos.

— Mañana cuando entierren a Sakura-chan me iré de misión por un tiempo —

— No puedes hacer eso Hinata — la atrajo a su cuerpo, aprisionándola contra su pecho — No me puedes dejar —

— Claro que puedo, no quiero estar cerca de alguien que no me cree y piensa que estoy loca — trato de zafarse del agarre de Sasuke, pero era inútil.

— ¿Por qué haces todo esto? —

— Sasuke-kun, no nos engañemos tu no me amas, creo que nunca lo hiciste… solo quiero respuestas y no las encontrare estando aquí —

El pelinegro la soltó al escuchar esas palabras, empezó a negar con la cabeza al no creer lo que estaba diciendo la chica.

— Por primera vez en mi vida, quiero ser egoísta Sasuke-kun — dijo dándole la espalda con intención de irse.

— Tú no eres así ¿qué sucede contigo? — la tomó con fuerza por la muñeca impidiendo su paso.

— Creo que ya es hora de cambiar — se soltó de su agarre con brusquedad — Solo firma el divorcio Sasuke-kun, por favor —

— No dejare que te vayas — habló con seriedad.

— Hablé con Naruto-kun, me iré mañana —

Sasuke se quedó petrificado no encontraba la manera de detener a Hinata y al escuchar sus últimas palabras algo se desconectó de su ser.

— Te amo Sasuke-kun — dijo con dulzura antes de desaparecer en una cortina de humo.

Reacciono tarde ante la confesión de Hinata se maldijo a sí mismo por no haberle dicho lo que realmente sentía por ella, frunció el ceño y tomó dirección a la oficina de Naruto y pedirle una clase de explicación.

Llegó a la oficina y fue directo a darle un puñetazo de lleno en el rostro de Naruto haciendo que perdiera su equilibrio impactando contra el frío suelo logrando que este escupiera sangre.

— ¿Qué te sucede Teme? — pregunto indignado aun en el suelo.

— Le diste permiso a Hinata que se fuera de la aldea — le recrimino.

Se levantó como si nada sacudiendo su capa naranja con llamas negras, tomando asiento en su escritorio.

— Hinata-chan me pidió un tiempo para pensar, hasta ahora todo por lo que ha pasado le está afectando —

— y por eso la dejaste que se fuera — dijo con mucho sarcasmo.

— no le di fecha de regreso, solo imagino que ella se tomara solo un par de días o cuanto mucho solo un par de meses —

— eres un idiota dobe —

— Hinata-chan no está loca de hecho creo que nunca lo estuvo — afirmó el rubio con pose pensativa recordando todo lo que la peli azul le había confesado esa misma tarde, para él fue como si le hubiesen abierto los ojos.

— ¿Qué quieres decir? que todo lo que ha dicho Sakura, sus análisis sobre Hinata y su comportamiento eran mentiras —

Y con el dolor de su alma y sin creer lo que estaba a punto de decir acerca de su difunta mejor amiga lo dijo con seguridad y alto.

— Si lo creo —

Los dos se quedaron sin habla sumidos en sus propios pensamientos, ninguno dijo nada y sólo se quedaron ahí parados uno frente al otro viendo a la nada.

Tres Años Después.

Estaba sorprendido al ver quien estaba sentado frente a su escritorio nunca pensó que lo visitaría después de tanto tiempo, se levantó para recibir a su invitado que estaba acompañado de una pequeña mujercita, ambos estrecharon sus manos regalando una sonrisa, le indico a los dos que se sentaran ofreciéndoles algo para tomar.

— ¡Vaya, que sorpresa tenerte por aquí Gaara! — dijo tomando asiento mientras que a su lado se posaba Sasuke.

— Lo sé, ha pasado mucho tiempo — dijo sereno mirando al Hokage.

— ¿qué te trae por aquí? — dijo, y por un momento se sintió estúpido por ignorar a la pequeña acompañante que estaba con su amigo pelirrojo — que descortés soy ¿quién es esta pequeña? — cambio rápido su pregunta.

— Naruto, Uchiha, ella es mi hija Sabaku no Akari — dijo como sí nada.

— ¿QUÉ? — su gritó retumbo por toda la oficina, haciendo que la pequeña mujercita sentada frente a él se sonrojara de sobremanera, sintiendo por un momento un deja vú — pero ¿en qué momento tú…? —

— Siento si nunca lo comente —

Sasuke miraba de arriba abajo a la sonrojada hija del Kazekage mientras escuchaba cómo los dos kages hablaban entre ellos empezó a describir a la pequeña sin encontrarle ningún parecido al pelirrojo. Tendría la edad de más o menos unos diez u once años, su cabello negro como la noche largo atado con un lazo rojo en una cola de caballo alta le llegaba hasta la espalda con un flequillo peinado un lado y dos mechones enmarcando su fino rostro y al igual que su cabello, sus ojos eran completamente negros y profundos, su piel era completamente blanca casi como el papel y sus mejillas estaban tintadas de ese característico rubor de vergüenza con su banda roja amarrada en su brazo derecho que la caracterizaba por ser ninja de la arena, una blusa tipo kimono negro de cuello alto y la espalda descubierta totalmente, mangas largas dejando solo sus hombros descubiertos y protectores negro, unos shorts rojo carmín con un cinturón negro, botas negras ninjas altas llegando dos dedos más arriba de sus rodillas y el bolsillo de herramientas ninjas envuelto en su muslo izquierdo.

— ¿quién es la madre? — escuchó como su amigo le preguntaba descaradamente al pelirrojo — ¿La conozco? —

— No, me temo que no —

Sasuke solo negó ante la imprudencia de su amigo por hacerle esas clases de preguntas al chico.

— Lo tenías bien guardado Gaara — dijo en un tono burlón, mientras le guiñaba un ojo a la chica.

Está solo se sonrojo y se encogió en su asiento con mucha vergüenza por haber escuchado eso.

— Naruto — regañó Sasuke.

Gaara junto con su hija miraron al mismo tiempo al pelinegro, estaba a punto de decirle algo, pero en ese momento sonó la puerta y la afirmación del hokage para que pasara. Todos voltearon quedando sorprendidos por quien era.

— HINATA-CHAN — se escuchó otro grito de parte del Hokage, saltó de su asiento y fue corriendo a recibirla con un abrazo de bienvenida — Has vuelto —

Sasuke se quedó sin aliento al verla parada en la puerta sonrojada por el comentario del rubio, no podía creer que ella estuviera ahí después de tanto tiempo sin saber de ella sintió como algo dentro de él volvía a tener sentido, quiso acercarse pero no sabía si sería lo correcto, tenía ganas de mandar todo al demonio y abrazarla de verdad que la extraño mucho, vio como el Kazekage se levantaba y se acercaba también a recibirla en un abrazo ese contacto entre ellos le enfureció e inconscientemente cerró sus puños por la furia.

Hinata estaba sonrojada por la bienvenida tan cálida que le dio Naruto, le agradó mucho ver a Gaara también después de tanto tiempo y se sonrojo más al ver parado a Sasuke en una esquina, tuvo unas inmensas ganas de ignorar a todos y salir corriendo a darle un fuerte abrazo, pero no podía hacer eso, así que solo se limitó a sonreírle.

— Llegaste en un buen momento Hinata-chan — dijo el rubio — tenemos mucho de qué hablar —

— Creo que no es el momento Naruto-kun, por lo que veo estás ocupado — dijo la peli azul.

— Tienes razón —

— Bien, regresare luego — se volteó para salir cuando la voz del Kazekage la detuvo.

— Espera Hinata… yo también estaré ocupado con Naruto y el Uchiha — fue hablando pausadamente — y le prometí a Akari que la llevaría a conocer la aldea, pero debido a que solo nos quedaremos pocos días…—

Hinata sabía perfectamente lo que quería decir Gaara y con una sonrisa miro a la pelinegra sentada al lado del pelirrojo.

— No hay problema Kazekage-sama, con gusto yo seré su guía en la aldea — dijo muy feliz y animada.

— de ante mano te pido perdón, sé qué acabas de llegar y tal vez lo que quieras es ir a descansar —

— No tengo problema —

— Ve con ella Akari — ordeno su padre, está hizo caso y se acercó a Hinata — Gracias de nuevo Hinata —

Hinata salió primero y la pelinegra antes de salir hizo una reverencia para despedirse y por primera vez desde que llegó habló.

— Hasta luego — su voz era dulce y tranquila, era como una melodía.

Al salir de la oficina del Hokage, Hinata miro a la niña junto a ella y le sonrió.

— Hagamos una parada primero — le informo la Hyuga.

La pelinegra asintió algo apenada.

— ¿Eres cercana a Gaara-san? — pregunto para sacar algún tema de conversación.

— Es mi padre — respondió sonrojada.

— ¡Vaya! — dijo sorprendida — No sabía que Gaara tenía una hija —

Akari se sonrojo de sobremanera antes ese comentario y solo asintió, no hablaba mucho no era de socializar muy bien con las personas, pero tenía ganas de conversar con su guía, ella era muy amable y hermosa, la detallo y todo en ella le transmitía calma, su cabello largo llegando a su cintura, su camisa negra se ajustaba a su cuerpo resaltando sus atributos al igual que su pescador, pero lo que más le agradaba era su hermosa sonrisa y ese brillo especial en sus ojos blancos que ahora que los detallaba mejor, había leído de ellos en un libro que le dio su tío, esos ojos eran el Byakugan del muy conocido clan Hyuga de Konoha.

— Eres muy hermosa — terminó por decir sin saber porque lo había dicho.

Hinata se sonrojo al igual que Akari y sonriendo le respondió con mucha vergüenza por el alago.

— G-gracias — se sintió tan extraña. Tenía tanto tiempo sin tartamudear que se sonrojo más — ¿Cuántos años tienes? —

— Once —

La peli azul dejó su sonrisa a un lado y su rostro cambio a una expresión un poco melancólica.

— ¿Estás bien? — preguntó al ver como el semblante de su guía cambió a uno triste.

— Si — dijo algo cohibida — Ya llegamos — le informó entrando a un establecimiento de comida — ¿Te gusta el ramen? — le pregunto mientras se sentaba en una banqueta seguido de ella.

— Nunca lo he probado — frunció levemente el ceño mientras que se sonrojaba.

Al escuchar eso y ver el mohín que el ninja estaba haciendo le causo un poco de ternura.

— Está bien, nunca es tarde para probar — le dio ánimos, mientras pedía dos platos de ramen.

Al terminar de comer, Hinata junto con Akari pasearon por toda la aldea, la llevaba a conocer los lugares más visitados, en su última parada la llevo a la mansión Hyuga presentándole a su hermana menor la matriarca del clan y ahí pasaron el resto de la tarde conversando las tres sobre trivialidades. Al finalizar la tarde y haciéndose de noche Hinata llevo a Akari a la mansión de Naruto donde se estaba hospedando junto con Gaara.

Se levantó muy temprano a desayunar junto a su hermana y su padre, al terminar se fue directo a la mansión de Naruto a buscar a Akari, saltando de techo en techo sonriendo al recordar lo inteligente y curiosa que era la hija del Kazekage. Se detuvo en la cima de un poster al sentir que alguien la seguía, activo su Byakugan e inspecciono su alrededor sin ver rastro de nadie, no le tomó más importancia al asunto y siguió su camino.

Al llegar toco suavemente la puerta, siendo recibida por el mismo Kazekage, este le sonrió y a sus espaldas apareció su hija.

— ¿Estás lista Akari-chan? — pregunto viendo como asentía.

— Hoy las acompañare — dijo el pelirrojo sereno, con sus brazos cruzados en el pecho.

Las dos se sonrojaron, mirando al Kazekage.

— P-pero Gaara ¿no estarías ocupado? — preguntó confusa Hinata.

— Naruto salió temprano hoy, lo alcanzaré más tarde — dijo poniéndose en marcha.

Las dos se pusieron en marcha también siguiendo al pelirrojo con sorpresa preguntándose porque el cambio tan repentino. Pasearon por todo el centro de la aldea, Hinata hablaba animada con Akari, pero sin dejar esa sensación de estar siendo seguida, llegaron al parque y los tres se sentaron en las bancas.

— Akari, ve a jugar — le ordeno con una voz seria.

La pelinegra no entendió por qué su padre le dio esa orden, pero al sentir una presencia cerca de ellos se alejó sin rechistar asintiendo con un semblante serio. Hinata seguía aún sin saber él porque ese cambio repentino en los dos ninjas, cuando se alejó la pelinegra y la perdió de su campo visual se sintió algo incomoda de estar a solas con Gaara.

— ¿Está todo bien? — pregunto al ver como pasaban los minutos y ninguno decía nada.

El pelirrojo solo asintió regalándole una sonrisa tranquilizadora.

— Solo quería estar a solas contigo — dijo seductoramente — tanto tiempo sin hablar —

Hinata se sonrojo de sobremanera ante el comentario y solo se limitó a asentir con mucha vergüenza.

— Naruto me ha contado por todo lo que has pasado — se empezó a acerca más a la Uchiha, notaba como se estaba poniendo nerviosa — y solo quería decirte que siempre tendrás mi apoyo incondicional —

Hinata no sabía que responder a eso, al sentir como Gaara se acercaba más a ella la ponía nerviosa y sin habla, se levantó rápidamente tomando distancia entre ellos.

— Gracias p-por ser un g-gran amigo Gaara-san — se sintió tan tonta por tartamudear en ese momento.

— Estas más hermosa que antes Hinata — soltó de la nada.

— Q-que cosas dices Gaara — empezó a jugar con sus dedos con nerviosismo.

— la verdad, siempre lo has sabido — notó como empezaba a temblar de los nervios — siempre supiste que estaba enamorado de ti — le confeso acortando distancia — y ahora que no estas con el Uchiha…—

Hinata no dejaba de jugar con sus dedos y con su mirada clavada en el suelo, Gaara se la estaba comiendo viva con la mirada, fue acortando la distancia, soltó una sonrisa de medio lado con orgullo al ver como hacía que temblara tan solo con mirarla fijamente. Levantó su mirada al sentir el aliento cálido de Gaara sobre ella.

— Esto…—

No le dio tiempo de decir nada más. Gaara la tomó por la cintura invadiendo sus labios, se apegó más a ella tomando con delicadeza su barbilla sonriendo en su interior al ver cómo fue correspondido por Hinata, se separó lentamente de ella y vio cómo estaba sonrojada de oreja a oreja quiso acercase de nuevo, pero ella lo detuvo al poner su mano en su pecho.

— Lo siento — salió corriendo lo más rápido que sus piernas dieron.

Gaara se quedó parado ahí viendo la dirección en la que desapareció la peli azul suspiro con pesadez se estaba arrepintiendo de lo que hizo, frunció su ceño al ver como un pelinegro se acercaba con furia hacía él, y sin tener intención de defenderse sintió un puñetazo en su rostro logrando que perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

— ¡Maldito! — dijo con su furia desbordando por todo su cuerpo — ¿cómo te atreviste a besarla? — lo tomo por el cuello de la camisa alzándolo y mirándolo desafiante.

— Ella es libre y no te tiene que dar explicaciones —

Los dos se miraban desafiantes echando literalmente chispas por los ojos. De la nada por el medio de los dos, pasó un kunai a una gran velocidad.

— ¡Suéltalo! — demando una voz femenina cerca de ellos, con otro kunai en las manos.

— No eres nadie — mirándola con el ceño fruncido, sin soltar al pelirrojo.

La pelinegra sonrió y lanzo el kunai hacía el Uchiha logrando hacerle un rasguño en la mejilla izquierda, el pelinegro se sorprendió por la valentía de la mocosa de haberle hecho un rasguño soltó de mala gana al Kazekage y toco su mejilla aún sin poder creerlo.

— La próxima será entre tus ojos — dijo seria con el ceño bien fruncido poniéndose al frente de su padre.

El pelirrojo solo sonrió orgulloso ante esa escena, sin querer interrumpir tal vez se estaba divirtiendo al verle la cara de idiota que tenía Sasuke en esos momentos.

— Tsk — chisteo mientras activaba su Sharingan. Sonrió al ver la cara de sorpresa que puso la pelinegra que empezó a temblar levemente al parecer nunca había visto el Sharingan — ¿qué sucede ya no eres tan mala? — dijo con sarcasmo

La pelinegra aun con algo de nerviosismo tomó otro kunai poniéndose en posición de batalla, no iba a escapar.

— Akari es suficiente — se escuchó la voz de su padre deteniéndola antes de que atacara, la tomó por los hombros colocándola detrás de él, miró fijamente al Uchiha y con su ceño fruncido — Tú la dejaste ir Uchiha, no pasará como la última vez… Luchare por ella — dijo serio, mientras desaparecía junto con su hija en un remolino de arena.

— Tsk, maldición — chisteo molesto el Uchiha desactivando el Sharingan y sin pensar en nada fue detrás de Hinata, él sabía perfectamente a donde iría.

Luego de caminar un largo rato y pasar el profundo bosque llegando a un enorme acantilado de tres plataformas diferentes con un lago grande a los pies de este, se adentró más hasta divisar la silueta de Hinata en la plataforma más alta, se fijó que estaba sentada en el borde con los pies en el aire cómo si quisiera lanzarse, corriendo hacia ella y poniéndose a sus espaldas se quedó en shock al escuchar como sollozaba.

— Lo siento mucho Sasuke- kun — sus sollozos se hacían más fuertes — Lo siento… yo no quise —

— No importa ya —

Entendió de inmediato porque se estaba disculpando, al parecer se sentía culpable por el beso entre el Kazekage y ella, se acercó quedando a solo unos pasos y escuchaba como lentamente dejaba de sollozar.

— ¿Te acuerdas la primera vez que hablamos? — dijo de la nada con su voz quebrada, levantándose sin voltear a mirarlo — fue aquí — se respondió ella misma.

Sasuke no supo a que se debía ese cambio tan repentino, aún escuchaba como sollozaba trató de acercarse más, pero sus palabras lo detuvieron en seco.

— Sasuke-kun ¿recuerdas la primera vez que dije que te amaba? — le hizo otra pregunta sin esperar repuesta alguna — No esperaba a que me dieras respuesta, sé que no eres de palabras, pero sí de acciones y cada vez que estaba a tu lado sentía que me amabas realmente y estando contigo mi felicidad era inigualable, no quería separarme de ti ni por un momento —

— Hina…— trató de hablar, pero no sabía que decir.

— Cuando quedé embarazada tenía miedo de que ya no me quisieras, después de todo tú me dijiste muchas veces que no querías herederos, eso realmente me puso triste… pero cuando te enteraste, me sorprendiste al pedirme que nos casáramos de inmediato, eso me hizo la mujer más feliz del mundo, pensé que todo estaría bien entre nosotros, tal vez, las cosas estaban yendo demasiado rápido —

El azabache solo miraba la espalda de la chica tratando de descifrar a que quería llegar con todo eso.

— Al pasar los meses y ver cómo te distanciabas de mí, me dolía mucho pero solo pensaba que tenías miedo de ser padre y no te culpo yo también tenía miedo, ansiaba a ese bebé tanto como tú… y al pasar los días y cada vez que te confesaba mi amor por primera vez en mi vida quise ser egoísta y escuchar de tus labios que me amabas. No sé si era por el embarazo o simplemente ese era mi deseo — se volteó a verlo con lágrimas en los ojos — estando encerrada en el hospital los últimos meses siempre espere a que me fueras a visitar y me dolió que después de tanto tiempo creyeras que estaba paranoica — sonrió triste mirando el cielo.

— Yo nunca creí…—

— No mientas, porque sé cuándo lo haces — dijo algo molesta mirándolo fijamente — dudé — confesó — Todo eso me hacía pensar que tal vez Sakura tenía razón y tú, solo estabas conmigo por lastima —

Sasuke se acercó a ella sin importarle nada y la abrazo con fuerza depositando un beso en su frente. Era la primera vez que sus cuerpos se tocaban desde hace años y la sensación que ambos se transmitían era agradable.

— Me confundes mucho Sasuke-kun — dijo aferrándose más a su pecho.

— Tú también me confundes — se sinceró por primera vez después de tanto tiempo.

— ¿crees que estoy loca aún? —

— ¿Por qué pensaría eso? — evadió su pregunta con otra.

Hinata sonrió y empezó a negar levemente con la cabeza, definitivamente ese era su Sasuke, se separó de él lentamente quedando cerca el uno del otro entrelazando sus manos.

— ¿Te acuerdas cuándo te dije que se sentiría lanzarse de este acantilado? — lo miró fijamente a los ojos con seguridad y con una enorme sonrisa — tú solo me respondiste, que era una tonta por si quiera pensarlo —

— Es una altura considerable —

Los dos se miraron fijamente.

— ¿Te puedo hacer una pregunta? — dijo mientras se separaba de él y se acercaba a la orilla del acantilado.

Solo asintió, esperando.

— ¿Si yo saltara, tú saltarías conmigo? —

Sasuke no tenía la menor duda en su respuesta, estaba tentado a decirle. pero él no caería tan fácil en ese juego.

— No — se escuchó su voz decidida.

Miró como Hinata sonreía complacida por su respuesta, pero el siguiente paso que dio lo desconcertó por completo.

— Te amo Sasuke- kun — fue lo último que dijo antes de dejarse caer por el acantilado.

Sasuke abrió sus ojos como platos, nunca pensó que la chica se lanzara en serio y que le dijera esas palabras quería decir que no tenía intención de quedar con vida, lanzarse desde esa altura sin preparación era muy peligroso, trato de darse la vuelta e ignorar lo que hizo su aún esposa, pero no pudo, se olvidó de todo, sin importarle nada más que seguir a la chica y echando un bufido al aire se acercó a la orilla saltando él también.

Tras unos largos segundos, Sasuke salió a la superficie con una Hinata sonriente entre sus brazos y sin perder tiempo la acercó más a él tomando su barbilla.

— Te amo — mirándola fijamente dijo, con su voz ronca y varonil. Dándole un tierno beso en los labios dejando en claro todo lo que sentía por ella y atrayéndola más a él la cargó para que entrelazara sus piernas en su cintura.

Continuara…

¡GRACIAS POR LEER! Si te agradó esta nueva corrección déjame un comentario y házmelo saber. Aquí en mi historia quiero recalcar que Sasuke y Naruto tienen aún sus brazos, y es una historia no muy fiel al canon en el universo de Naruto.