Día en las aguas termales.
Otros seis años más habían pasado.
En este tiempo, Haru se había logrado graduar con honores de la carrera de médico cirujano, al menos de la fracción base, todas las demás especialidades requeridas para alcanzar el grado de doctor eran ya después, pero por ahora eso significaba que terminaba el grado universitario de estudios. Su cuerpo se había desarrollado mucho más, no había dejado nada de lado, e incluso le habían ofrecido un reconocimiento que aceptó con todo gusto.
De su vida personal se hablaba poco; se sabía que era un prodigio en casi todo lo que hacía, ya que los estudios no habían sido lo único que había tenido en su mente, pues también había participado en olimpiadas de atletismo regionales, había sido productor de un par de canciones de compañeros suyos del colegio que, luego de que Len escuchara, pudo ayudarlos a conseguir buenos contactos en la industria de los idols. Pareía que a Haru le iba bien en todo... menos en el amor, habiendo rechazado ya más de 119 parejas posibles desde la escuela primaria, su padre no podía hacer más que cuestionarlo, pues había incluso rechazado hombres.
-Lo siento mucho, papá, por ahora deseo concentrarme en los estudios, ya habrá tiempo para estar con esa mujer que sea la pareja de mi vida -decía él mientras aseguraba, con una sonrisa, que esa chica existiría.
Eso era para su padre Len, con su madre Rin tenía sexo cada dos días, asegurándose de eyacular dentro de ella mientras su padre no lo supiera.
La relación había continuado, y aunque en ocaciones Rin estuvo a punto de confesar todo a Len pero Haru siempre le pedía que esperara un poco más, y un poco más, cada vez que estaban a punto de ser descubiertos, y ella accedía; Rin comprendía de poco a poco lo importante que era dejar que su hijo se sientiera cómodo para poder confesarlo todo, y así dejó pasar 6 años, pensand en cosas como "divorcios" y nuevas formas de hacer que el estado pudiera aceptar su amor.
Luego, tenemos a Hanako.
En cualquier mañana como esa otra, Haru ya habría salido de su habitación, pero en ese caso se había tardado media hora más, gracias a que no tenía nada realmente importante que hace ese día. Justo cuando pasaba cerca de una de las puertas, esta se abrió, dejando caer una avalancha de peluches, sábanas y amohadas enormes sobre el chico.
-¡Ah! ¡Capturé al monstruo! -gritó ella mietras le caía sobre la espalda-. ¡Papá, lo logré! -gritó ella mientras Len, en el piso de abajo, se alegraba.
-¡Bien hecho! Ahora eres una guerrera -dijo Len desde abajo mientras leía el periódico y seguía desayunando.
-Hanako, quítate de encima -decía Haru sonrojado de tener a su pequeña... hermana, sobre él.
No era para menos, la menor se había colocado justamente sobre su cabeza, y teniendo solo 13 años ahora se dedicaba a vestir con ropas que dejaban poco a la imaginación. En esa mañana se había puesto medias de rayas horizontales, con un un short corto y holgado, mientras que de su cintura para arriba ahora solo llevaba un ligero top que incluso dejaba ver de vez en cuando lo que había debajo. No era como si Haru se fijara en eso de todos modos...
-Hanako, en serio, si no te quitas de encima voy a... -dijo él enojado mientras se empezaba a levantar, quitándo a su hermana de encima y tumbándola al suelo.
-!Auxilio, papá, la bestia se liberó! -dijo ella mientras salía corriendo escaleras abajo y se encontraba con su padre de quien se abrazaba con cariño mientras este trataba de llevar los trastes sucios.
-Haru, no es necesario aterrorizar a la doncella, ¿O si? -dijo Len mientras curbría a su... hija.
-Claro que si, necesita ser reeducada por urgencia -dijo como si fuera una especie de autoridad.
-¿De verdad piensas eso? -dijo Len mientras abrazaba a la pequeña-. nunca pensé que mi linda y bien educada hija requeriría un tratamiento correctivo -dijo Len, finalmente dejando los trastes sucios y abrazándola.
-¿En serio? ¡Solo mira su ropa! Se viste como si quisiera atraer clientes en la calle -dijo Haru acusándola mientras que ella y Len se ofendían.
-¡Oye, vete al demonio, no eres mi papá para decirme que usar y que no! -dijo ella, Haru, por su parte, se sintió más adolorido de lo que debió sentirse.
-Muy cierto, Haru, yo soy su padre y yo soy quien debería de preocuparse por lo que viste y cómo lo viste -dijo Len de forma defensiva-. Y por ahora ella está en la casa, no necesita vestir nada más elegante o más forma, ella puede usar lo que desee.
Hanako sacó su lengua de forma despectiva contra quien se suponía, era su hermano, para luego volver a abrazar a su querido padre. Haru se alejó de ellos dos, molesto, pensando que podría odiarlos desde lejos por ahora, porque al fin y al cabo él sabía la verdad.
No fue precisamente la mejor de las mañanas, pero cada vez ese tipo de discusiones se hacían más presentes. Haru ya era todo un adulto, y tal vez era por eso que sentía que quería proteger a su hija biológica. Pero no le era posible intentar siquiera imponer algo de autoridad sobre ella, tal vez por la adolecencia o pr alguna otra ausa, pero todo el tiempo ella se comportaba de manera rebelde y luego iba con Len, quien siempre la protegía nuevamente, dejándola hacer todo lo que quisiera.
Haru, al igual que Rin, quedaban algo fuera de esta mecánica familiar. Y hablando de Rin.
-¡Mamá, es casi hora de salir! -dijo Haru mientras que se preparaba para tomar el auto familiar, estaba al lado de Hanako y Len, los cuales jugaban algo de nintendo mientras que esperaban para despedirse de Rin.
-Cuida mucho a tu madre, Haru -dijo Len mientras que se acercaba a su hijo y le daba una palmada en la espalda-. ¿Estás seguro de que es buena idea que vayan juntos? Pensaba que para un adulto ya sería aburrido o vergonzoso ir con tu madre de viaje en lugar de llevar a una novia como era previsto.
Aquello hacía referencia a un supuesto viaje que se hacía todos los años al finalizar la carrera de medicina, en donde los recien graduados iban a las aguas termales con sus parejas. En ese caso, debido a que Haru no tenía novia había pedido que Rin y Len fueran con él, pero existía el ligero inconveniente de que la graduación de la escuela de Hanako sería ese fin de semana mismo. Los dos compromisos se empalmaron, muy para la esperanza de Haru, quien tenía planeado algo para ese viaje.
-Podría llevarlos a ustedes dos pero... ya sabes, la pequeña guerrera tiene su ceremonia... -dijo Haru a la defensiva.
-Papá, no me dejes, de verdad deseo que puedas estar en mi graduación... -se lanzó Hanako lloriqueando mientras que abrazaba a su papá por la cintura.
-Como puedes ver, no podría dejar sola a mi hija un solo momento... -dijo Len acariciandole el cabello a su pequeña.
En ese momento Rin bajó, usando una cachucha y unos pantaloncillos cortos y una blusa amarilla al lado de su bolsa.
-¿Será suficiente para el viaje? -dijo ella mientras se preparaba para todo.
-Si mamá,y no te preocupes, todos los gastos adicionales van por mi cuenta -insistió Haru.
-Está bien... -se mostró Rin dudosa una última vez antes de aceptar que su hijo la llevara solo a ella-. Len, cuida mucho la casa, Hanako, no lastimes a tu papá ni juegues muy brusco con él, sabes que ya es un poco viejo -bromeó Rin.
-Pero mamá, yo sé que papá todavía está en sus mejores años -dijo ella apretándole un poco más el torso para sacarle el aire de los pulmones.
-Eso lo digo yo también... -dijo Len, un poco ofendido por lo que dijo su hermana y esposa-. aun así, creo que a tu mamá le irá mejor ir a las aguas termales, quizá le ayude a soportar mejor el dolor de sus articulaciones... -dijo de forma burlesca.
-Gracias por preocuparte por mi, mi amor -dijo Rin, acercándose a Len y besándole los labios con mucho cariño y amor, esperando poder quedarse con él mucho más tiempo, pero poco sabría que ese sería el beso último de su relación como tal.
-De nada, mi vida -contestó Len, permitiendo que Haru se la llevara.
Ninguno de los dos tenía una idea de lo que iba a pasar, pero el viaje iba a cambiar la vida de todos en la familia, incluso de los que no fueran.
Porque siendo sinceros, nada tendría que ser lo mismo luego de ese viaje, Haru lo sabía, y Rin también, porque no fueron directamente a las aguas termales, sino a una clínica, en donde a Rin se le retiró un pequeño dispositivo que evitaba la concepción, algo pueso ahí por parte de sus deseos de seguir teniendo relaciones sin tantos problemas. Todo fue calculado de tal manera que la operación y el descanso consumieran solo un día, mientras que al siguiente, desde temprano, irían a las aguas termales, en donde Haru había solicitado una habitación de Casados.
Incluso cuando llegaron a la posada en donde estaban instaladas las aguas termales, la mujere que los recibió les llamó "señor y señora Kagamine", pues habían pedido el paquete romántico, con velas, flores, y un espacio privado para meterse juntos a bañar y hacer lo que desearan.
-No puedo creer que de verdad vamosa hacer esto... -dijo Rin mientras empezaba a ver las cosas que había en la cama y lo demás, como adornos decorativos románticos, y hasta condones preparados.
-Creo que no vamos a necesita estos... -dijo Haru.
-Te dije que ibamos a hacerlo cuando te graduaras... pero ahora que llega el momento no sé si... -dijo Rin pensando en eso-. Pero lo prometido es deuda.
-No quiero que lo veas como algo que me debes... -dijo Haru mientras abrazaba a su madre por la espalda, sosteniendola con suavidad, con sus dos manos tocando sus pechos-. Los dos acordamos que ibamos a hacer esto cuando yo terminara la carrera y tuviera una manera de proveer para ti y para el futuro bebé...
-¡Eh...! -se sonrojó Rin-. D-de todos modos... pensar en que me vas a embarazar nuevamente... -Rin deseaba decir que era algo demasiado fuerte para su mente, pero a la vez, no podía resistirse a la idea.
-Piensalo de esta manera... tu y el amor de tu vida van a hacer el amor con pasión mientras están en unas hermosas vacaciones en las aguas termales, y lo que produzca esta unión será hermoso... -dijo él mientras le empezaba a besar.
Los dos compartieron la pasió y los besos. Haru prontamente frotó sus manos contra los pechos de su madre hasta dejarlos fuera de la bata,mientras que Rin acariciaba el pecho de su hijo y también disfrutaba sus músculos. Era tan extraño que ella se viera de esa manera, a casu 40 años de edad, pero Haru la hacía sentir tan deseada...
Pasó sus manos por las piernas de su hijo, acariciando sus gluteos y finalmente llegando a tocar su pene, tan duro y enorme que apenas podía sostenerlo en sus manos. Haru correspondió el gesto, acariciando el firme trasero de su mamá para luego empezar a masturbarla.
-Ah... pero lo que salió de nuestra otra unión no te parece tan lindo... verdad -Dijo ella, refiriendose a Hanako-.
-Preferiría que no la mencionaras, me harás perder la erección -dijo Haru como entre broma y verdad.
Volvió a besar los labios de su madre, ahora colocándola contra una mesita y comenzando a frotarse y a sentirse más motivado de entrar en ella, cuando les molestó el toque de la puerta. Se mantuvieron en silencio solo para escuchar otro golpeteo de la puerta. Los dos suspiraron y esperaron a que la temperatura bajara un poco. Haru fue el primero en ir, abriendo la puerta y mirando al sujeto que llevaba un paquete para él. Era tal y como lo había pedido. Miró hacia atrás y vió que Rin se dirigía a la salida de su habitación que daba al baño termal.
Un par de años atrás habían tenido la oportunidad de viajar a unas aguas termales parecidas, pero en ese momento Rin tuvo que entrar con Hanako y Len con Haru. Rin tenía con mucho aprecio ese día, recordaba cómo Hanako era todavía tan inocente, tan tierna, y para esemomento, le hacía tantas preguntas acerca del amor, de cómo ella y su padre se habían conocido. Fue ese día en el que se sinceró, y le dijo la verdad del incesto, de cómo su relación era complicada pero al final se amaban. Durante todo esto, sintió un dolor en su corazón por pensar cómo Haru había traspasado también esa linea.
Hanako terminó por decir con una broma, si es que entonces a ella y a Haru tendrían que tener una relación, no sin algo de asco. Rin sintió algo de celos, pero sonrió, diciendo que sería voluntad de los dos hacer lo que mejor vieran posible. De eso casi 5 años, y ahora volviendo a un lugar como ese, Rin se preguntaba si estaba haciendo lo correcto con eso, si es que su amor por Haru había superado a su amor por Len.
En lo que pensaba en eso, también se discutía lo moral que era su unión con Haru... si, le encantaba el sexo, y por más que lo hicieran ella no se cansaba de ello, aunque con Len eso tampoco pasaba, la diferecia era todo el deseo que Haru tenía por ella. Solo recordaba su miembro y cómo el olfatearlo o tocarlo le provocaba un escalofrío desde el centro de su intimidad hasta la punta de sus dedos. Pero ese era el problema, ella quería saber si había algo más, o si podía haber algo más, entre ellos dos. Haru era protector, cuidadoso, y siempre le hacía caso... pero era una relacion como de madre e hijo, solo con esos tintes sexuales añadidos... quizá eso fue lo que siempre necesitó.
-Hola... -escuchó a Haru a su lado, él ya estaba desnudo, y ahora se preparaba para entrar a su lado.
-Hola, hijo... se siente raro venir aqui juntos, ¿Verdad? -dijo ella mientras se acomodaba para alejarse un poco y dejarle su espacio.
-Quisiera que todos los días pudieras pasarlos de esta manera, disfrutando de una hermosa calma y de una preciosa vista desde una casa preciosa en donde puedas cuidar a nuestros hijos... -le dijo con toda sinceridad.
-Haru... ¿de verdad te haces muchas inlusiones? -preguntó Rin de forma honesta-. Dime una cosa... ¿Me odiarías si nada de eso se cumple?
-No... haría lo que fuera para que mi sueño contigo se cumpliera... ya no quiero ser solo un hijo, Rin... -le dijo, sintiendo raro referirse a ella de esa forma, acercándosele y tomándola de la mano.
En ese momento Rin sintió algo raro en su mano, Haru la sujetó y pasó algo entre sus dedos. Él la miró, sujetando su mano y besándola, para luego mostrarle un anillo pequeño de plata. Rin lo miró unos segundos para luego abrir la boca con impresión, como si todavía fuera una adolecente, mirando el anillo con una amplia sonrisa.
-¡No puedo creerlo! -dijo en lo que su corazón se alegraba-. Haru... tu...
Pero Haru la silenció con un beso, acariciandola y colocándola contra una de las rocas del espacio del estanque de aguas termales. La tomó con delicadeza de la cintura, los dos cuerpos desnudos se frotaron un poco, se acariciaron nuevamente, y ella cedió por completo. Se dejó sujetar por su hijo, como muchas veces en los abrazos de cumpleaños, ahora comenzaba a amar más esos tiempos en los cuales todavía no se habían declarado esos sentimientos.
-¡Deseo que seas la mujer de mi vida...por favor... cásate conmigo, le dijo a su madre, acariciando su cabeza contra sus pechos.
-Haru... -Rin lo sostuvo de los hombros, para luego acariciarle el cabello, seguía pareciendo un niño haciendo un berrinche, pidiendo algo que quería con todas sus ganas-. ¿De verdad lo deseas más que nada en esta vida? -sintió que su corazón vacilaba, y su cuerpo entero se entregó al calor del agua y del cuerpo desnudo de su hijo.
-Si... por completo -insistió él, abrazándola más.
Rin sintió como si su cuerpo actuara por si mismo, separando sus piernas, dejando que el pene de su primogénito se frotara contra su entrada, sintiendose ansiosa por recibirlo de nuevo.
-Entonces... ¿Este viaje era para pedirme matrimonio? -dijo Rin mientras se frotaba moviendo sus caderas como por instinto.
-No deseo que mi siguiente hijo sea un bastardo... quiero que crezca con sus padres en un matrimonio... -dijo él en lo que empezaba a entrar en ella.
Rin sintió el último gramo de culpa escapar de su cuerpo conforme el miembro de su hijo se introducía en ella y llegaba hasta el fondo, golpeando la entrada de su útero, en donde los bebés eran hechos.
-Haru... tonto... una mujer no debería criar a su propio esposo... -dijo Rin mientras recibía a su hijo en su interior, besandole los labios.
-Tampoco debería casarse con su propio hermano... ¿verdad? -dijo él mientras que se movía con más fuerza-. Quizá fue solo cosa del destino, pero yo estaré contigo hasta el final -se empezó a mover más mientras los dos se excitaban y el ambiente se llenaba de dulces gemidos y palabras de amor dedicadas con el corazón.
Un último pensamiento de Len invadió la mente de Rin, y por un instante se vió como la esposa de Haru. Lo abrazó más, deseando que fuera realidad.
-¡Si Haru, seré tu esposa! -gritó Rin conforme su cuerpo entero cedía al orgasmo-. Por favor, hazme un bebé... te necesito dentro de mi... deseo volver a concebir contigo... -le pidió al abrazarlo y volver a besarlo con cariño.
-Mamá... está bien... seré tu esposo... -dijo él mietras se esforzaba más, sintiendo como su pene entraba con facilidad, llegando hasta el fondo-. Recibe mi esperma... hagamos un bebé juntos... -murmuró antes de eyacular.
Rin recibió la descarga caliente del semen en su interior, abrazándose con piernas y brazos a su hijo, recibiendo su descarga incestuosa de esperma que tanto ansiaba su interior. Volvieron a mirarse a los ojos, entregados el uno al otro.
Palabras como "divorcio", "separación" y demás empezaron a rondar la cabeza de Rin en cuando Len llegó a su conciencia. Ya era imposible volver hacia atrás.
Fin del capítulo 14
