MISTY LULLABY

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

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Capítulo 3: Notas de comprensión.

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Lo único que hacía a Sakura sentirse incluida cuando estaba con ajenos a su familia era tocar el piano.

Era muy buena en ello, en opinión de muchos, prodigiosa, así que eso siempre había hecho más aceptable su existencia para la alta sociedad.

Podía tener la visión defectuosa y habilidades sociales cuestionables, pero la música que sus manos eran capaces de tocar parecía sacada del cielo y encantaba a todos por igual, sobre todo a lady Tsunade Senju.

—Oh querida, me alegra mucho que hayas venido — la mujer de aproximadamente cincuenta años y de apariencia tan elegante como hermosa, a pesar de su edad, la recibió con alegría en cuanto la vio cruzar el vestíbulo. Tomó el rostro de la pelirrosa en sus manos y la admiró con ternura —. Como siempre, estas tan hermosa como una princesa. Haces muy feliz a mi corazón con tu presencia.

—L-le agradezco sus palabras y también por la invitación, por supuesto — Sakura tartamudeó sin querer.

—Veo que tus hermanos te dejaron venir sola, eso es bueno — si Tsunade era sincera, de entre todos los Haruno solo las más pequeña le gustaba. Los demás eran demasiado serios y sobreprotectores.

—Solo porque la celebración es suya, mi señora, y confían en usted para que me vigile — ella y la anfitriona rieron con complicidad.

Conocía a la mujer desde hacía un par de años y, si bien siempre había recibido ese trato tan amable y dulce de su parte, nunca se acostumbraría a él. Sentía inmerecido tanto afecto y aprecio. No había hecho nada para ganarlo más allá de visitarla con frecuencia, tocar para ella y existir, aunque, aun así, Tsunade la trataba con la más grande de las consideraciones.

Justamente como si fuera una princesa.

—Sabes que no sería una de mis fiestas sin ti, ¿tocarías algo para mí y mis invitados, cariño? — la Senju preguntó con un tono esperanzado.

—Haría lo que fuera por usted — y no mentía.

Esa señora era de las pocas personas que eran buenas con ella y buscaban darle una posición más activa cuando era anfitriona de algún evento. Sakura quería complacerla en todo lo que pudiera.

—Muchas gracias, mi vida. Lo cierto es que estaba dispuesta a sobornarte si era necesario en caso de que te negaras, necesito causar una buena impresión — caminando ambas del brazo de la otra, la mayor disimuló una sonrisa a los demás invitados reunidos en su casa mientras murmuraba para que sólo Sakura la escuchara —. Resulta que los Hyugga regresaron y habiendo pasado una larga temporada fuera del país ahora se creen todos unos expertos en arte y cultura.

—¿Más que usted?

—Sin duda. El extranjero también los ha hecho todos unos arrogantes insoportables — el desdén e indignación que Tsunade sentía fue evidente —. Por eso necesito recordarles que quien tiene un verdadero ojo para eso soy yo y que mejor muestra de ello que mi bella Euterpe.

Sakura sabía poco de los Hyugga. Eran una de las familias más antiguas de Konoha, pero la rama principal se había marchado hacía media década por negocios y, tal y como Tsunade había señalado, eran tan soberbios y naturalmente antagónicos, como reconocidos.

Así que saber que tocaría para ellos, sometiéndose a su para nada laxo juicio, la preocupó de inmediato.

—No creo que sea buena idea arriesgarse a usarme como ejemplo de su buen gusto, mi señora. Seguro alguna de sus pinturas nuevas bastará para impresionarlos.

—Tonterías, solo tú serias capaz de tal hazaña — la rubia replicó, aunque luego suavizó su tono al ver la aflicción marchitando la expresión de la joven a su lado y acarició su mejilla en un gesto maternal —. Créeme, princesa. Tienes tanto talento que hasta tu actuación más sencilla los dejaría con la boca abierta. Intenta concederte a ti misma, al menos una porción de la confianza que yo te tengo, por favor.

Sakura dudaba mucho que eso fuera posible, pero asintió lentamente. Tenía miedo de tocar y no ser suficiente para el exigente gusto de esa familia, pero, al mismo tiempo quería intentarlo. Sabía el gran don que poseía, no solo para tocar, sino también para componer y tal vez la Senju tuviera razón y tendría éxito domándolos.

Solo que tenía que ser inteligente y definitivamente no tocar cualquiera de sus piezas. Debía ser algo más elaborado y especial. Quizá como una de sus composiciones más recientes.

—No te aflijas demasiado, además de esos ególatras solo nos estarán acompañando amigos: los Uzumaki, los Inuzuka, los Sabaku no, los Sarutobi y los Uchiha.

—¿Los Uchiha están aquí? — ante su sorprendida pregunta, Tsunade tarareo una afirmativa —. Es la primera vez que los invita.

—Bueno, Itachi Uchiha es un muchacho muy agradable así que me pareció una excelente idea invitarlo a él y a su hermano menor.

Tras su declaración, la rubia analizó con interés la forma en que el rostro de Sakura se tornaba reflexivo y cómo trataba disimuladamente de ubicar en el gran salón la presencia de esa última persona mencionada.

Estuvo a punto de señalarle que Sasuke estaba parado en una esquina junto a un ventanal, pero desistió al darse cuenta de que, para su absoluto asombro, la pelirrosa lo había encontrado por sí misma.

Sakura no estaba realmente segura si era él a quien en ese momento estaba contemplando, pero algo en su corazón le dijo que no estaba equivocada y por eso, aunque no sabía si sería correspondida, le dio una prolongada sonrisa al hombre a la lejanía a modo de saludo.

Si bien Sasuke estuvo seguro de que pasaría una tarde tan aburrida como las demás en esa celebración a la que su hermano le había pedido acompañarlo, en cuanto un destello rosado apareció frente a él, esa concepción fue de inmediato a la basura.

Más aún cuando, a pesar de sus limitaciones y la distancia entre ambos impuesta por los demás invitados, ella consiguió reconocerlo y le profirió su habitual dulzura en una sonrisa alegre que consiguió contagiarle su buen humor.

Aunque eso apenas duró un par de segundos.

—¿Las reuniones aquí siempre suelen ser tan aburridas? — una voz a su lado rompió por completo su ensoñación y lo obligó a apartar la mirada de la doncella que estaba prácticamente siendo obligada a retirarse, para plantarla en Neji Hyugga.

—Aunque apareciera un ente fantasmal a pregonar sobre la vida en el más allá lo encontrarías adormecedor, así que, ¿qué importa? — Sasuke no se molestó en responder con más cortesía o amabilidad, en cambio, lo hizo con evidente hastío y le dio un largo trago a su bebida.

Iba necesitar algo de alcohol en su sistema si quería soportar lo que restaba del día.

Justo como todo el mundo decía, los Hyugga no eran exactamente compañía agradable y, aunque tenían mejores modales que él y una lengua menos afilada, seguían siendo, en esencia, cretinos. Aunque unos muy ricos y poderosos que los demás estaban dispuestos a soportar solo por probar un poco de su prestigio.

Para su desgracia, Sasuke los conocía desde niño pues eran parientes lejanos de los Uchiha y tenía el infortunio de decir que había convivido con ellos bastante tiempo.

Era por eso que él y su hermano estaban siendo los acompañantes principales de los recién llegados a Konoha y sus obligados anfitriones.

—Por cierto, ¿no se suponía que mi hermana estaría contigo todo el día de hoy?

Pero como si soportar la mala actitud y el sentido de derecho de los Hyugga no fuera suficientemente malo, también se enfrentaba a la más que estresante y desagradable tarea de acompañar a Hinata: la hija favorita de la familia y la mujer más exasperante que había conocido en toda su vida.

Mujer que no podía ni siquiera decir una palabra en presencia de cualquier hombre debido a su enorme timidez y que se mostraba específicamente aún más temerosa de lo habitual con él.

Sabía que sus heridas de guerra causaban incomodidad en otros, pero la forma en que ella se sobre esforzaba en evitar verlo, o tan siquiera ponerse frente a él, iba a un nivel totalmente diferente.

Diablos esa chica casi actuaba como si él fuera un sombrío caníbal y planeara cocinarla en una sopa y no había hecho nada más que estar presente en la misma habitación que ella.

Entonces, si la aversión entre ambos era mutua, ¿por qué Sasuke debía ser su acompañante?

Pues porque según Hiashi Hyugga, el deseo del fallecido vizconde Uchiha había sido que uno de sus hijos se casara con una de sus hijas y ahora él e Itachi estaban atrapados en una especia de cortejo previo con Hinata, al que ni siquiera habían accedido verbalmente.

—Seguro ha encontrado una madriguera donde refugiarse de este desalmado lobo. Estará bien — Sasuke restó importancia al cuestionamiento de Neji y luego puso atención a lady Tsunade, quien pedía a sus invitados que la acompañaran a la biblioteca.

Obedeció su orden sin molestarse en buscar a su "acompañante" y, para su sorpresa, dentro del amplio salón repleto de libros y obras de arte, encontró al ángel de cabello rosa que no había podido dejar de evocar desde su último encuentro, sentada frente al piano y siendo rodeada por todos los demás expectantes invitados.

Al parecer estaba a punto de presenciar el gran talento que su hermano le había afirmado que la chica poseía.

—Le he pedido a la señorita Haruno que toque algo para nuestros invitados los Hyugga, espero lo disfruten — Tsunade se dirigió a todos, pero en última instancia les dio una suspicaz mirada a los mencionados —. Sean bienvenidos de regreso a Konoha.

En cuanto terminó de hablar, Sakura procedió a tocar una melodía suave y agradable que de inmediato llenó de murmullos de aprecio la sala. Aunque fue en Sasuke en quien más despertó admiración.

Él no consideraba que tuviera oído para la música, ni se creía merecedor de dar el título de "prodigioso" a alguien, pero tampoco podría darle un calificativo menos justo a la chica.

—Es fantástica — escuchó a alguien murmurar genuinamente asombrada, a su lado.

El gran talento de Sakura había sido capaz de incluso hacer hablar a Hinata, quien por un momento pudo olvidarse de levantar sus barreras frente a Sasuke.

"Sin duda lo es" el Uchiha pensó poniendo atención a cómo las delicadas manos de la Haruno se movían con maestría y elegancia sobre las teclas del piano.

Ni aunque tuviera aun sus dos manos, podría ser capaz producir algo tan remotamente bello.

Poco a poco las notas musicales fueron adquiriendo un tono más rápido, juguetón y alegre, pero sin perder el aire dulce del principio, lo que produjo una burbujeante risa de lord Naruto Uzumaki, quien incluso se acercó a Sakura por la espalda para verla tocar más de cerca. Internamente, Sasuke deseó hacer lo mismo y por ello se irritó un poco con aquel hombre rubio.

Todos parecían tan encantados como él por la excelente pieza musical que la joven en el piano estaba tocando, sin embargo, el Uchiha estaba tan embelesado con la habilidad como con la apariencia de la interprete.

Sakura era preciosa por sí sola, sin ninguna necesidad de hacer un esfuerzo extra por parecerlo, pero en ese momento, sumida en la concentración, adquiría un tipo de belleza diferente. Más madura, pacífica y deleitosa. Como un ser que no pertenecía a ese plano sino más bien a uno divino.

Su cabello suelto caía como una cortina por sus delicados hombros, deslizándose suavemente por el movimiento de sus brazos al tocar, sus labios esbozaban una casi imperceptible sonrisa y sus ojos observaban con toda la adoración del mundo el instrumento frente a ella.

Era la más perfecta representación del amor y la pasión por la música.

Sasuke quedó tan maravillado por lo que veía que se olvidó de escuchar con plena consciencia y sólo salió de su ensoñación una vez que todos los demás invitados comenzaron a aplaudir y Sakura levantó la mirada y sonrió en agradecimiento, anunciando que había terminado.

—¡Maravilloso como siempre, mi ángel! ¡Eso ha sido más que increíble! ¡Tu talento para tocar y componer es un verdadero privilegio de presenciar! — Tsunade se apresuró a abordarla y cualquiera en la sala pudo notar la gran estima que la señora sentía por la chica en su trato hacia ella —. ¿Podrías tocar una pieza más, por favor?

"Espero que sí, lo necesito" el menor de los Uchiha se dijo a sí mismo en su mente.

La Haruno se mostró apenada y reacia al principio, incluso sonrojándose, pero terminó por ceder cuando la voz del invitado principal se dirigió directamente a ella.

—Yo no ruego por favores, criatura, pero quiero escucharte tocar una vez más.

Viniendo del mismísimo Hiashi Hyugga, eso fue una orden más que un pedido, así que Sakura obedeció, no queriendo arruinar la cena de Tsunade.

Al final tuvo que tocar cinco piezas antes de que las manos se acalambraran y los invitados especiales por fin tuvieran suficiente.


Se suponía que la fiesta de Senju no se extendería demasiado, sin embargo, una vez que llegó la tarde la mujer insistió en que se quedaran a cenar, aunque solo unos cuantos aceptaron: los Uzumaki, los Hyugga, los Uchiha... y Sakura.

Dado que Naruto, su madre, Kushina, y lady Tsunade eran por sí solos perfectamente capaces de llevar la conversación sin ayuda de nadie, todos los demás presentes se mantuvieron en silencio y solo Itachi se atrevió a intervenir de vez en cuando.

Aun si estaban sentados todos en la misma mesa, para Sakura seguían siendo sombras cuyos colores eran lo único que podía distinguir. Ese suave tono de amarillo le decía que la señora Senju estaba sentada a la cabeza, el rojo le indicaba que la mujer a su lado era lady Uzumaki y el vibrante rubio debía ser Naruto, aunque de las demás sombras oscuras, solo pudo distinguir a Sasuke, quién estaba sentado frente a ella.

Eso hasta que una voz llamó su atención a su lado e identificó a una persona más.

—Escuche que tiene dificultades visuales considerables, señorita Haruno.

Como si se hubiera tratado de una obra de magia, tras las palabras de Neji todos guardaron silencio y pusieron su atención sobre ella.

Muchos habían hecho la comparación entre la forma directa de comunicarse que tenían Sasuke y el Hyugga, admitiendo que eran algo parecidos en ello, sin embargo, también hacían la distinción en el hecho de que, a diferencia del otro, el Uchiha solo mostraba su mordaz lengua bajo provocación.

No de forma gratuita, como lo estaba por experimentar la pelirrosa.

—Sí, es verdad — fue todo lo que ella quiso ofrecer como respuesta.

Pero Neji no quiso dejar el tema hasta ahí.

—Debe ser difícil hacer hasta lo más básico. Incluso ahora la observo tratar de identificar qué estamos comiendo antes de llevárselo a la boca.

Sakura ni siquiera había intentado voltear a ver al hombre sentado junto a ella y prefirió mantener la vista baja sobre su comida en busca de conseguir que el castaño notara que no tenía deseos de entretener el tema.

No era en lo absoluto educado cuestionarla tan agresivamente por su afección. Incluso la temerosa Hinata le dirigió una mirada de súplica a su hermano para que parara.

—Lo es, pero, los aromas ayudan mucho — la pelirrosa mencionó con una sequedad inusual en ella.

—La primera vez que hable con Sakura-chan ella pudo enumerar todas las notas de mi perfume sin esfuerzo —Tsunade intentó interferir, pero nadie la escuchó.

—Sin embargo, hay cosas para las que los olores no le serian de ayuda, ¿no? — la insistente mirada opalina del hombre estaba clavada en la pobre joven de una manera tan juiciosa que la tensión en el ambiente no hizo más que aumentar —. Por ejemplo, ¿cómo es que lee sus partituras? ¿O siquiera escribe?

La joven Haruno se sintió tan incomoda por su imprudente interés que estuvo a punto de excusarse de la mesa, no obstante, una voz se alzó llena de irritación.

—Oye, ¿no te parece que estas siendo excesivamente entrometido y grosero, incluso bajo tus estándares? — Sasuke había luchado por detenerse de intervenir desde la primera asquerosa pregunta, pero, después de ver que Sakura no podía dejar de lado sus modales para defenderse, no pudo soportarlo un segundo más —. La competencia de la señorita Haruno para llevar su vida no es de incumbencia de nadie más que suya.

—No era mi intención ofenderla, solo quería conocerla un poco — Neji restó importancia a su comportamiento, encogiéndose de hombros.

—¿Juzgándola y cuestionándola desmedidamente? — sinceramente, nadie en la mesa se sorprendió de que Sasuke fuera quien se enfrentara sin una gota de miedo al malcriado Hyugga. Sólo él podía hacer algo como eso —. Pudiste haber indagado en su talento para la composición o sus habilidades con el piano, pero elegiste dirigirte a ella de la forma menos apropiada posible.

—Parece que se malinterpretaron mis intenciones. Es solo que la señorita Haruno me pareció muy interesante.

—Pues dudo que ella o cualquier otra mujer quiera el interés de alguien que no puede moderar su lengua.

En tanto la pequeña discusión tuvo lugar, los demás comensales permanecieron callados y al mismo tiempo sumamente interesados, sobre todo un par de ellos, quienes no pudieron hacer más que beber su vino para ocultar su incomodidad una vez que el contraataque de Neji salió.

—¿Y acaso eres tú el más indicado para hablar de correcta comunicación?

Un pequeño silencio se apoderó de la sala y por un segundo el Hyugga apartó su mirada de su pariente para ver a su padre, buscando su aprobación a su actuar, aunque no obtuvo nada de éste.

Lo que sí consiguió fue una tajante y sorpresiva respuesta de Sasuke.

—En realidad tengo el suficiente dominio de mi lenguaje para incluso contar con el agrado de la señorita Haruno — está vez fue la mirada del pelinegro la que se desvío de su contrincante para dirigirse a la señorita frente a él, con seriedad —. ¿Me equivoco?

Normalmente la intervención de otras personas en sus asuntos no era algo que a Sakura le agradaba, ni siquiera cuando se encontraba en apuros cómo hace un momento pues su método de simplemente ignorar los insultos funcionaba, sin embargo, la ayuda de Sasuke se sintió diferente para ella.

No solo fue bienvenida sino también agradable.

Acababa de comprobar que las palabras de sus conocidos acerca de la conocida hostilidad del Uchiha y su boca siempre dispuesta a pelear era cierto, pero, contrario a lo que ellos esperaban que le provocara, sólo hizo que su estima hacia él creciera e incluso se convirtiera en admiración.

Hacía falta mucha valentía para olvidarse de las rígidas normas de conducta de la sociedad y defender lo que creyera justo, pero Sasuke lo hacía ver como lo más natural y sencillo. Era todo un opositor.

—No, no se equivoca.

Así que Sakura decidió tomar prestado un poco de su valor para hacerle saber a él y a todos los presentes que, efectivamente, Sasuke le agradaba.

Probablemente tanto o más que la señora Tsunade, su querida amiga y protectora y, sin duda, más que cualquier otro en esa reunión.

Esa simple pero poderosa resolución fue suficiente para que Neji parara con su comportamiento y Naruto decidió tomar la oportunidad para cambiar el tema y preguntar por la señorita Hyugga, quien sorprendentemente también coopero en el intento de aliviar el ambiente.

Como su acompañante de esa noche, lo correcto hubiera sido que Sasuke participara de la nueva conversación para presentar a Hinata, sin embargo, estaba ocupado.

Entre él y Sakura hubo un significativo intercambio de miradas que era un gesto que iba más allá de la amistad o la complicidad. Estaba lleno de aprecio y, en el caso de la pelirrosa, agradecimiento y dulzura. Algo que no escapó de la atención de dos personas en particular.

—Parece que tenías razón — lady Senju murmuró para que sólo la persona a su derecha la escuchara.

—Es extraño y emocionante de ver, ¿no? Nunca creí que viviría para ver esto pasar. Itachi analizó con los ojos brillantes la suave expresión de su hermanito y la forma tan cálida y especial en que la niña Haruno lo observaba.

Solo gracias a la llamativa diatriba de Naruto era que tan interesante comportamiento, además de su pequeña conversación, podía pasar desapercibidos ante los demás.

Que Dios bendijera siempre a su elocuencia y necesidad de atención.

—No seas exagerado. Mi Sakura podría encantar hasta a el más desalmado general de guerra.

—Y vaya que lo logró con mi pequeño ex soldado — Itachi sonrió, emocionado —. Le dije que valdría la pena incluirnos en sus invitados de hoy.

—No puedo negarlo — Tsunade suspiró esbozando un rastro de sonrisa —. Y si ese hermano tuyo siempre se comportara así con mi princesa, te aseguro que tendrán una invitación hasta para mi funeral.

Las mentes maestras detrás de toda esa reunión que había tenido a los Hyugga solo como mera excusa, siguieron contemplando a los jóvenes hasta que estos también salieron de su ensoñación y recobraron la compostura, aunque no sin antes darse una última mirada discreta.

Una que sólo hizo reafirmar a todos los que sabían de esa tierna y peculiar relación, que estaban presenciando un evento único, incluyendo, por supuesto, al propio Sasuke y a la misma Sakura.

...

"Cuando era niño solía ser comparado con mi madre, alegando que había heredado de ella todas sus cualidades y características más representativas, sin embargo, también había una cosa que procedía de mi padre: mi desinhibida boca.

Crecí viendo como la alta sociedad se trataba despectivamente los unos a los otros y siempre supe que si no decía algo cuando me molestaran esos comportamientos nunca pararían y en cambio se exacerbarían.

Por eso aprendí a decir lo que pienso cuándo quiero y cómo quiero, a defenderme a sí mismo y a conocer mi valor para que nunca nadie se atreviera a cuestionarlo. Todo sin importar que me consideraran falto de modales o de mala actitud.

Esta tarde fue la primera vez que use esos raros e inconvenientes talentos para defender a alguien más y en cuanto me di cuenta que eso había hecho que el respeto que Sakura sentía por mi se tornara en aprecio, me sentí orgulloso de mi.

Sé que no tengo ningún derecho a desear ser su protector y querer estar ahí siempre que me necesite, pero ya he probado serlo y siento pesar de solo considerar que nunca más pueda volverlo a hacer. Me da un poco de vergüenza admitirlo, pero me hizo sentir que estoy cerca de ella de una forma que nadie más lo está.

Fue muy especial para mí.

Aunque, ciertamente, también soy consciente de que, sin tomar en cuenta mis propios sentimientos, quizá lo que ella preferiría, en caso de tener elección, es que la apoyara para que fuera ella quien se defendiera a sí misma."

-Del diario de Sasuke Uchiha.

NOTAS FINALES:

Es 2 de junio, soy mexicana, hace calor y hoy fueron las elecciones. Definitivamente no tuve un buen día ya que odio este tipo de eventos tan concurridos y mas con este clima. Asi que amixes, obviamente tenia que hacer algo para contrarrestar los efectos de esta fecha y que mejor que actualizar jeje.

Como están viendo y si han sido mis lectores durante algún tiempo ya saben que mis historias oscilan entre ser muy melosas o ser mega oscuras y este fic está saliéndome super azucarado. Juro que no es tan intencional, la cosa es que he seguido viendo contenido de Bridgerton y es de esta manera como me ha salido la inspiración.

Mil gracias por sus comentarios en el capitulo anterior, han hecho que me sienta sumamente feliz y orgullosa de haber regresado. Amo hacer esto, pero sin su apoyo definitivamente me costaría mucho poder siquiera atreverme a publicar, asi que en serio gracias.

No se olviden de comentarme qué les pareció este cap y que esperan que pase en los siguientes capítulos, en una de esas le mega atinan jaja.

AY Y POR CIERTO! Feliz inicio del mes LGBT! I'm beautiful in my way, cause God makes no mistakes, I'm on the right track, baby I WAS BORN THIS WAY! jajaja los amo mis compañerxs queer, siempre hay que recordarle al mundo que existimos para que se arda aun mas.

En fin, una vez más les agradezco estar aquí y sin más por añadir nos leemos en la siguiente actualización, bye.