Al mirar que el heleno se había ido, Camus se puso de pie, acomodo la túnica y se dirigió en donde estaba la olla de sopa, le era muy malo, estaba mas que triste, quería irse, quería estar en casa, no entendía porque los pueblerino lo habían dado a el como sacrificio... Bajo su vista y lágrimas siguieron sus camino.
Milo caminaba hasta llegar al despacho, era inútil, llamado por el olor de aquel muchacho, se negaba enormemente que el pudiera hacerlo, feliz, era ilogico, nunca lo haría feliz, ni siquiera podría tener un hijo, a pesar de que Saga le explico que si podía, era tonto.
Se dirigió al pequeña mesa de madera de roble, saco un frasco con vino e invirtió en una copa, comenzó a beber, sabia que debía controlarse, puesto necesitaba saber si todo lo que habían dicho Saga pudiera ser cierto.
-¡Ha! Un hombre no puede procrear, Saga terminara perdiendo, porque no hay nadie mas que en mi familia que haga esto -hablo con victoria.
Mientras que el seguía en el despacho, Camus estaba en la cocina, había terminado de comer solamente le quedaba regresar a la habitación, esto seria complicado puesto no recordaba muy bien el camino, aunque le importo poco solamente quería alejarse, protegerse y que mas que en aquella habitación.
Caminaba por los extensos pasillos pensando en donde pudiera estar aquella habitación, iba con calma viendo que aquel sujeto no apareciera, no mentiría puesto las palabras de Kanon, le hicieron una seña de burla, como es de que el fuera amable, cariño, era estúpido.
Finalmente había llegado a una puerta pero ni era segunda planta alta de aquel inmenso castillo, solamente se detuvo, pensó un poco hasta, recordó las palabras del heleno, de no salir afuera a menos que tuviera permiso o estuviera con alguien, mas le importo poco quería irse, abrió la puerta para pronto ser cerrada. Una mano había provocado el cierre de aquella puerta, Camus quedó petrificado.
-¿Que te he dicho humano? -pregunto de una manera fría, aquel heleno.
Camus no se atrevió a darse la vuelta, seguía sosteniendo el picaporte mientras sentía la respiración del mayor en su cuello.
-¿No quieres responder? -preguntó incrédulo.
-Yo... Yo... -intento responder.
-Querías huir ¿cierto? -dijo quien pronto lo giro. -Piensas irte sin despedirte -hablo mientras se acercaba aun más.
-¡Alejese! -forcejeo.
-Vamos humano, acaso no te agrada mi presencia -dijo mientras acariciaba si mejilla.
-No... Usted es malvado, un pervertido -defendió.
Milo siguió ahí, las manos del galo le molestaban en absoluto, cosa que termino por tomarlas e guiarla sobre la cabeza del menor. No sabia que estaba haciendo solamente lo veía a los ojos, Camus se miraba temeroso, pero pronto aquello se desvaneció, quedando en un silencio y nada de forcejeos.
-Tienes unos hermoso ojos -hablo Milo de golpe.
Para Camus aquello le había sorprendido, notar como el hombre solamente se veía calmado, poco a poco dejo de sentir el agarre del heleno, se disponía a golpearlos y salir de ahí, mas algo se lo impidió, quedo impregnado por aquellos orbes zafiro.
-Humano... -hablo.
No paso mucho cuando tenía toda la atención del menor, cosa que Milo sintió y los nervios lo inundaron, terminando así por alejarse estando a un metro de el.
-Solamente no te vayas sin permiso -hablo Milo quien pronto se alejo.
-¡No espera! -exclamó para pronto sostener el brazo del heleno.
Milo lo miro con indiferencia, Camus había notado aquello para pronto soltarlo.
-Solo dime donde esta mi habitación, por favor -suplicó.
Milo lo miró por unos segundos para dar un suspiro resignado, le dio la espalda y comenzó a caminar, su voz resonó a unos cuantos pasos pudiendo así Camus lo siguiera.
Durante su camino, Camus veían atento al helenos de que no lo llevara a un sitio diferente o hiciera algo, era como si ese hombre solo pensara en sexo. Milo se había detenido, Camus dio un paso hacia atrás para pronto mirar como el heleno se giraba.
-Humano ese pasillo es donde esta tu habitación -dijo. -No vayas a salir de noche en absoluto, no queremos ver sangre derramada -orden.
Camus miro el pasillo para pronto mirar como el heleno seguía el camino largo, Camus le agradeció mas no recibió respuesta alguna solamente se encaminó a la puerta, nunca se había imaginado que Milo fuera así de... amable, que fuera capaz de poder ayudarlo, aunque quedaban mucho por hacer uno de ellos era aprender la dirección de aquella habitación, no entendía pero se dedico a salir, esta vez tuvo que marcar ciertos lugares para poder no perderse.
Una vez que bajo a la planta baja, miro a todos lados, buscando que alguien mas estuviera ahí, una vez que estuvo mas tranquilo bajo, mirando las esculturas y cientos de pinturas en la pared.
Había ingresado a la sala principal, había sillones y una cortina de terciopelo rojo, las ventanas eran cubiertas por aquellas cortinas, se aproximó a ella y abrió un poco pudiendo notar con asombro lo que veía.
Termino por retroceder logrando sentir el el mueble detrás suyo...
-No... No... -susurro -debo de irme, debo de irme -repetía.
Quedo en silencio cuando escucho el sonido de la puerta quien guiaba al jardín trasero, Camus quedo ahí petrificado, no tenia palabras, ni mucho menos podía hacer un movimiento o cambiar el gesto de aquello.
Milo noto la presencia del mencionado, quedo sereno notando sus ojos.
-No puedo creer -hablo el heleno para acercarse.
Al momento que se acerco, Camus retrocedió de manera rápida...
-¿Ahora me temes? Esto es estúpido -hablo el heleno.
-Tu... Tu... -tartamudeo.
-¿Yo que? -preguntó.
-Tu... Tu... Dragón... Vi... Tu... -intento crear una oración.
Milo rodó sus ojos y en un parpadeo estaba a escasos centímetros del galo, tomo la mano del mencionado y lo acerco a su cuerpo.
-Humano, lo que pase aquí no se revela mas allá, solamente dejame decirte que aquello que viste por la ventana era tu imaginación... -hablo. -Ahora tendré que castigarte -sonrió.
Milo término por sentarlo en el sofá amplio, sonrió con lujuria mientras sus manos recorrían sobre las telas aquel cuerpo, quito de manera tan abrupta la túnica mostrando a que pecho y abdomen, no mentiría el menor detonaba un poco la figura de su abdomen, la mano del heleno bajo con delicadeza cruzando por los pechos y bajando hasta su abdomen.
-Me gusta tu cuerpo humano, haces que sienta cosas extrañas -hablo el heleno quien detonó unos ojos de reptil.
-... - aun asustando.
-Descuida, una vez que te marque podrás irte... Podrás regresar podrás ver la luz del sol -hablo el heleno.
Milo se aproximo mas a su cuerpo, comenzando a besarlo con lentitud. Camus quedo paralizado, no podía moverse en absoluto... el miedo lo había invadido por completo solamente deseaba que alguien mas lo ayudara, lo ayudara a entender que había pasado, por que estaba ahí realmente, que había hecho el para que el estuviera ahí.
-No... no lo hagas... no quiero... no quiero morir... -susurro entre lágrimas.
-¿Que? -pregunto Milo mientras se alejaba.
pudo notar las lágrimas del galo, aquellas gruesas lágrimas que caían sin detenerse.
-Deja de llorar eres fastidioso humano -hablo.
Seguía llorando, Camus no podía dejar de llorar...
-¡YA! ¡Es despreciable ver a un humano llorar! -exclamo molesto mientras lo tomaba de las mejillas. -Los humanos solamente son un estorbo... ¡como los desprecio en absoluto! -exclamo.
-Entonces liberarme... dejarme ir -suplico
Milo solamente lo miro, ignoró aquello lo que el pedía le dio la espalda no iba a liberarlo lo dejaría ahí, sufriendo, no pensaría que se salvaría de esta...
-Por favor, yo era feliz, estaba unido a una persona el me amaba, yo solamente quería vivir, cuando los pueblerinos me escogieron no pude hacer nada mas que aceptarlo... por favor, dejarme ir, dejarme ser feliz -suplico.
-Feliz... esa emoción existe aun en día... -hablo de golpe.
-¿Que? -pregunto asombrado.
-No te dejare salir y si no sigues mis ordenes jamas saldrás, ahora eres de mi propiedad y no habrá nada para que tu seas feliz con alguien mas -replico.
-Quiero que regrese el señor Kanon -suplico.
-El no va a regresar... no por ahora -hablo para pronto irse.
Camus había quedado arrodillado su suplica no había servido de nada, que podía hacer, que estaba haciendo mal. Se odiaba rotundamente, como había aceptado aquella absurda petición, se odiaba por a ver hecho esto.
La noche había llegado, Camus se encontraba en su habitación, por fin había podido llegar a su habitación, se dio una ducha y se recostó en la cama, desde la ventana veía todo aquel paisaje era extraño pero había un jardín ahí afuera, silencio un poco pudiendo entender pero era imposible, solamente seguía ahí... recostado viendo como la luz de la luna entraba al dormitorio.
la noche seguía su curso y con ello alguien que había entrado a la habitación, quedo en la orilla de la cama del galo, el mencionado miraba atento el menor que seguía dormido.
con suma dulzura toco aquella mejilla quien pronto se aproximo y beso los labios, mas algo le había sorprendido, el galo le había respondido de la misma manera, era extraño mas no quiso alejarse, era como si realmente lo aceptara, comenzó a subirse mas a la cama, mientras el beso seguía, Milo subió sobre el cuerpo pequeño del galo, había quitado la sabana que usaba para taparse, la bata blanca y de color transparentosa le hacia notar todo el cuerpo delineado, perfecto ante sus ojos, las manos del mayor recorrían cada parte de su cuerpo, mas fue detenido al llegar al sexo puesto al momento de separar por medio de aquel beso el galo abrió sus ojos.
-¿Que... que hace aquí? -pregunto sorprendido y con un enorme rubor.
Milo no respondió simplemente miraba al galo, nuevamente se próximo dando un beso fuerte que el galo no quiso separarse algo en su pecho lo había removido, su cuerpo se tenso y sus piernas se juntaron... nuevamente cuando se separaron el heleno lo miro con aquellos ojos reptiles.
-Abrazame -ordeno.
Camus solamente miro, y se dedico a pasar sus manos por los hombros del heleno, por primera vez había sentido lo que era la piel del mencionado, era tersa mas no sabia que tipo de color tenia, solamente se dedico a seguir sintiendo como las manos del mayor comenzaban a recorrer el cuerpo del menor, los besos no se dejaban en si, Camus había odiado eso, mas ahora que haría si lo alejaba, nada pasaría, su antigua pareja no había venido a buscarlo eso le dejaba aun mas confuso, pensó que podía tener a alguien quien le pudiera entrar lo que el tanto había guardado por muchos años, su inocencia.
No tendría pensando en llorar en absoluto solamente ya estaba por decidido que haría todo lo que el mayor le pidiera, solamente para eso serviría un esclavo sexual.
