Surt sonrió al mirar al galo, un fuerte abrazo había dado el galo, cosa que para Surt le había alegrado tanto.
-Que bueno es verte de nuevo Camus -hablo Surt de manera aliviada. -Nunca creí volverte a ver -dijo.
-Pues ahora lo haces, yo quiero regresar contigo, quiero estar cerca de ti -hablo.
-Entonces vamos -hablo con calma.
-¿Irnos? -susurro.
-Si, vámonos -sonrió mientras sostenía la mano del galo.
Con aquellas palabras, Surt lo alejo de todos, Camus dio una última vista hacia el grupo, algo le había provocado extrañeza.
-Surt, espera... -se detuvo.
-¿Que pasa Camus? ¿No quieres irte? -Preguntó.
-Si, pero... Pero necesito decir mis votos en contra de la situación -hablo -Así podre estar libre -finalizo.
-Camus ellos te mataran, ellos acabaran contigo si te niegas, que no has visto que matan aquellos que ven a su apariencia -hablo.
-Pero... -hablo.
-Deberías dejarlo, total sabrá la consecuencia -hablo una tercera voz.
Ahí se encontraba Milo, estaba recargado en uno de los pilares que daban a los pasillos del jardín hacia el interior. Miraba a Surt de una manera molesta, sus ojos eran otros y sin previo aviso, se acerco a Camus, quitando la mano de Surt y acercándolo a su cuerpo.
-Yo se bien que el aceptara -tomo del mentón al galo -He visto como hará esos gestos -sonrió, mientras seguía viendo al galo.
-¿Que? -preguntó Surt asombrado. -Lo violaste maldito lépero -insulto.
-No, nunca haría tal cosa, nunca dañaría a mi pareja, a la madre de mis hijos -hablo esta vez viendo al pelirrojo y abrazando de manera sobre protectora a Camus.
-Sabes las cosas no se quedaran así, porque tu no lo quieres ese es mas claro -hablo Surt quien luego se alejo.
-¿Sabes lo que estabas haciendo? -preguntó Milo cuando lo soltó.
-Si, pensaba en irme, irme de este sitio aunque me costará la vida -respondió.
-Camus hay cosas que no entenderías, pero lo que hiciste me dio a entender que eres un cualquiera, que puedes irte con quien sea acostarte con quien se te de la gana, cree me a mi no me gusta compartir -hablo de manera serio.
-¿Que? -pregunto sorprendido.
Milo lo abrazo, pronto sus labios se unieron, sabia que Camus jamas le aceptaría una beso, aunque se sorprendió al sentir como el galo abría su boca, no de hizo de esperar y siguió, pasando sus manos a su cadera, mientras que seguían con aquel beso, los brazos del galo abrazaron el cuello del mayor siguiendo así con aquel beso, la falta de aire le provoco una separación, Milo miraba el rostro sonrojado del galo, mientras que Camus solamente veía hacia otro lado intentado quitar la vista.
-Me gusta cuando estas así, no entiendo eso -hablo Milo.
Esto sorprendido al galo quien se giro a verlo.
-Me gusta cuando estas rojo, realmente si te hago mio... ¿Estarás así? -preguntó sonriendo.
-... -Miro sorprendido. -¿Estas bromenado? Tú nunca me vas a amar, aparte yo amo a otra persona -habló Camus.
-Entonces ¿porque aceptaste mi beso? -preguntó con una sonrisa.
-Por que... -silencio.
-Vez lo que digo, tal vez no acepte esto pero debo de hacerlo y cree me te satisfacere como no tienes idea -hablo Milo quien comenzó a morder el lóbulo de la oreja de Camus.
Aquello había hecho que Camus se estremeciera que algo internamente le hiciera acceder, aunque en si quería irse con Surt, tener una vida tan tranquila, Surt era normal a decir verdad era como el, en cambio Milo era... Un revoltoso.
-No, quiero irme con él -hablo.
-¿Por que? -preguntó Milo una vez que alejo su rostro del cuello del galo.
-El, ha estado conmigo en las buenas y en las malas, siempre que ocupo un consejo esta ahí conmigo, por eso quiero irme, porque lo amo demasiado -hablo.
Aquello le dolió al heleno y no sabia el motivo, solamente dio un suspiro su mirada cambio y solamente lo soltó.
-Esta bien, pero sabes bien que no saldrás vivo de aquí -hablo para alejarse.
Con aquello Camus quedo mirando al heleno, sabría a donde se metería al despacho a beber lo mas seguro, en cambio, el regreso, hablo con Saga, aunque se vio sorprendido el mayor ante tal revelación.
-Nuevamente termina todo -hablo.
-Si, perdona me pero no podre hacer mucho si me quedó -hablo.
-Te digo algo, Degel era el padre de Milo, el era un dragón, no fue el indicado, cuando Degel dio a luz se lo entrego a una doncella para que lo llevará con Kardia, aquel humano y así cuidara de él, en cambio él... Él lo dejo a los dos -hablo.
Saga se llevo a Camus lejos de la reunión.
-Milo cree que aquella doncella era su madre, pero realmente no fue así, ves aquel hombre de cabellera blanca -miro hacia el hombre discretamente.
-Si, ¿que hay con eso? -preguntó.
-Ese sujeto, se llevo al consorte de Kardia, cuando Degel se dio cuenta de que estaba en cinta había sido tarde había dejado todo, por ese motivo dejo que naciera y se lo llevara a Kardia, porque él no quería su hijo y adivina quien es su verdadero hijo -hablo.
Camus quedó tranquilo, miro atento hasta notar la presencia de Surt cerca de aquel hombre.
-Entonces... -susurro.
-Camus si realmente quieres irte esta bien, no te mataremos porque se haría otra guerra con ese clan y Milo es el último... -hablo.
Camus bajo su vista estaba decidido a irse y sin importar que lo haría.
Saga solamente miro al menor, sabia que se iría más que podía hacer, los votos no podrían ser de ayuda. Solamente quedó en silencio, viendo al galo acercarse a Surt y aquel hombre.
-Camus, ¿te iras con nosotros? -preguntó de una manera tranquila.
-Si, me iré, me han perdonado la vida y me han dejado salir -hablo.
-Me da gusto que hayas aceptado a mi hijo -hablo el peliblanco. -Soy Unity líder del clan del ártico.
-¡Oh! Entonces -hablo, mas fue silenciado.
-Si Camus, nosotros somos dragones, mas nosotros no somos de caos -hablo Surt.
El pelirrojo tomo la mano de Camus, pudiendo así hablar tranquilos lejos de aquella gente.
Ambos se dirigieron hacia los jardines aquellos llenos de flores, arbustos decorados y toda toda la cosa, Antes de eso Surt sostenía dos copas, ambos con dos líquidos distintos, uno era vino y el otro era agua saborizada especialmente para algunos invitados.
-Perdona si nunca te lo mencione, tenia miedo a que tu te alejaras de mi -hablo.
-De hecho me sorprendido tanto saber esto, nunca pensé que esto fuera real -dijo con sorpresa.
-Descuida, nosotros no somos atacante si territoriales mas no somos atacantes ni nada de eso, siempre pasamos en el sur o norte en donde los climas son muy fríos y nos dedicamos a sobrevivir -hablo.
-Entonces si yo me voy contigo me iría a esos lugares -hablo.
-Si, no puedo dejarte en estos lugares en donde el enemigo o aliado esta cerca tuyo -hablo.
Con aquello Surt solamente bebió, Camus miro la copa y bebió un sorbo quedado a un en duda.
-Oyes ¿que hay de tu madre? -preguntó con cierta pena.
-Bueno, mi papá murió, hubo un ataque al castillo y papá murió por protegerme, los humanos se habían alzado en arma en contra nosotros -hablo.
-¡Oh! Debió a ver sido muy duro su perdida -hablo Camus.
-Si, mas tuve que ser fuerte, pronto seré el líder del clan y debo mostrar seriedad y liderazgo -hablo.
Camus sonrió ante aquello, las palabras de Surt eran encantadoras, aunque su estado era... Extraño, sentía su visión nublada, comenzaba a sentirse acalorado, demasiado, su respiración comenzó a agitarse y su sexo comenzó a doler, cosa que le preocupaba, era extraño sentir aquello.
-Surt... Ayudarme -llamo con desespero.
-Camus... -llamo.
Surt miro el rostro sonrojado de galo, sus ojos entrecerrados al grado de provocarles lágrimas, su boca entre abierta mientras su respiración seguía empeorando.
-Tranquilo mi amado, te voy a ayudar -habló.
Lo cargo como princesa, sentía el agarra de Camus, mientras intentaba controlarse. Sus suspiros buscaban con recelo una salvación, en cambio, Surt comenzaba a sentirse atraído por aquellos llamados.
Habían llegado a una habitación, lo recostó en la cama, el galo respiraba apresurado, se sentía caliente cada momento que pasaba, Surt no espero mas simplemente quito aquellas prendas que le provocaban ardor al menor, dándole pequeños gemidos.
La sonrisa de Surt era enorme, puesto sabia que aquel jugo era de frutas afrodisíacas para los invitados, aquellos que eran parejas de dragones superiores. Aun así para un humano era mas precipitado el efecto y Camus había sido la víctima.
Las manos recorrían el cuerpo del aguamarina, sintiendo aquella piel tan suave, Surt sentía el miembro erecto del menor estando a todo listo de comenzar, lo haría suyo esa misma noche.
-Ayudarme... -suplico entre jadeos.
-Claro que lo haré -hablo en susurro.
Besaba con lujuria aquel cuerpo, intentando calmar su estado, una mano acariciaba el pezón rosado del galo, quería hacerlo sentir de una manera placentera, mientras sus labios devoraban los del galo, bajando hasta su cuello en donde comenzó a lamer y chupar dejando marcas; mas rápido fue al sentir una mano pasarse sobre su hombro, cosa que alerto demasiado a Surt.
Saga seguía hablando con invitados, se sentía un poco mal, ya que sabia que el galo quería ser feliz, quería estar con aquella persona amada, mas ¿sabia acerca de la tradición? Esa duda había llegado, ya que había descubierto y gracias a Kanon, que los lugareños solamente habían contado que el había sido elegido, mas nunca le explicaron esos motivos, era extraño a decir verdad, dio un suspiro pudo dar una ultima vista a todos los invitados pero habían dos que no estaban ahí, Unity, el viejo líder de los dragones Árticos estaba ahí, solo, era extraño puesto era imposible dejar al líder de un clan, busco con su vista dándose cuenta que no se encontraba Camus.
-Demonios, nuevamente van a jugar así -susurro Saga con cierta molestia. -Pero para que me mortificó, si Milo adora mas a un difunto que aun humano -hablo.
Pero eso no podría ser verdad... ¿O si?
Milo se encontraba ahí, detonaba unos ojos tan diferente, esos ojos reptil que lo caracterizaban.
-Alejarte de mi consorte -habló Milo de manera fría.
-¿Alejarme? El muere por mi así... -interrumpido.
-Vete si no quieres morir -repitió.
-No eres capaz de atacarme, eres un ser que si lo haces toda mi clan se lanzara en ti -hablo sonriente.
-¡Dije que te largues! -exclamo.
Con aquello Surt sintió algo de temor, era raro, nunca había sentido aquello, se sentía impotentes solamente se alejo le dio una última mirada y cerro la puerta.
-Idiota, un demonio que no es nivel de líder no puede compararse -hablo con indiferencia.
Su vista se poso en el galo, quien seguía jadeando, no le había quedado de otra mas que ayudarlo, buscaba con recelo su sexo tocando queriendo extraer todo el néctar quería sacarlo de aquel trance, jugando con los pezones rosa mientras el galo gemía cada segundo.
Camus término por sujetarlo, lanzándolo a la cama y colocándose sobre sus caderas quería sentirse vivo y la única manera era siendo uno solo, Milo sabia a que se dirigía aquello, mas no hizo aquel acto, solamente había jugado con su entrada, provocándole severos placeres, su rostro detonaba sonrojo mientras que se movía sobre el miembro del heleno.
Milo sujetaba el sexo del menor, masturbaba aquel órganos, lamia aquel órgano erecto, sentía como aquello estaba listo para eyacular, chupando y lamiendo sonreía al notar el sonrojo que demostraba el menor.
-Amo tu sonrojo -hablo Milo entre jadeos.
-Mas... Por favor... Haz... ¡Haz me tuyo...! -gimio con deseo.
-No mi cubo... Aun no... -dijo mientras seguía jugando con el sexo.
Sus tiempos se acortaban cada momento, Camus comenzaba a sentirse cansando, Milo veía de una manera satisfactoria a su nuevo consorte, hacerlo gemir su nombre en todas esas horas, provocarle derrame mas de una vez le había sido satisfactorio, inclusive adentrarse al cuerpo del menor por medio de dos dedos.
Toda la noche había sido así, cosa que le hizo sentir cómodo cuando lo tenia entre sus brazos. Era extraño, como sentía realmente, sentían que algo se habían llenado y que no estaba tan vacío, su pecho le ardía de una manera extraña.
