Camus estaba tranquilo en aquel palacio, por las ventanas veía la ventisca helada que azotaba aquel pequeño pueblo. Seguía a Surt por extensos pasillos hasta una habitación.
-Espero que estas habitaciones sean de tu agrado Camus -hablo el pelirrojo.
-Descuida Surt, me parecerán geniales -sonrió Camus mientras lo seguía.
Surt se detuvo en una abrió la puerta y mostró aquella habitación, había un estante de libros, escritorio, una pequeña mini sala, la cama poseía una especie de manta de gruesa piel, las tonalidades eran un poco opacas las luces eran antorchas quien estaban ubicadas adecuadamente, sin contar que había una chimenea ya encendida.
-Aqui podrás descansar Camus -dijo Surt mientras lo invitaba a pasar.
-Vaya, es muy rústica y agradable -dijo viendo la decoración.
-Si, debido a las a las bajas temperaturas es imposible tenerlo de la misma manera que el palacio de Escarlata -hablo.
-Descuida para mi no importa -hablo. -Solo te decía un cumplido -sonrió.
-Pues sentí eso como algo diferente -hablo con cierto toque triste.
-No, no estés así Surt, nunca haría algo que te hiriera -hablo.
Con aquello Surt sintió las manos del galo sobre sus mejillas, comparado con las suyas, las manos de Camus eran tibias. No hizo movimiento alguno, solamente se dedico a seguir estando ahí, esperando que aquella escena no terminara nunca.
-Nunca voy admitir que te amo demasiado -hablo Surt quien le robo un beso.
-... Yo... Bueno... -hablo con nerviosismos.
-Camus eres lo mejor para mí -hablo Surt una vez mas.
Con aquello se limito a seguir con sus acciones el beso había sido recibido esta vez por Camus, quien sin importar que entre abrió los labios, pudiendo sentir la lengua en su cavidad. Las manos del pelirrojo se posaron en las caderas, en donde comenzó a acariciar parte de su trasero y bajar por sus muslos, para pronto los labios pasaran a su cuello.
Camus sentía aquello, sentía una extraña sensación de incomodidad, era algo inusual, puesto para el aquellos besos del parte del pelirrojo eran muy normal.
-Surt... -llamo delicadeza.
-¿Que pasa Camus? -preguntó son detenerse.
Aquello le comenzaba a molestar al galo.
-Surt detente... -pidio.
Surt a principio no había escuchado, pero el pequeño empuje del galo le hizo entender que debía hacerlo, el pelirrojo miro al galo.
-Necesito descansar, no he dormido bien -mintio.
-Esta bien, perdona me -se disculpó y salio de la habitación.
Camus solamente quedo ahí, viendo el lugar, no sabia si estaba contento, pero... Su pecho, algo en su pecho le provocaba eso, le provocaba vacío, había salido de es lugar, estaba con su pareja y aun así... Sentía eso.
-Supongo que debería dormir -susurro para pronto adentrarse a la cama.
La noche seria larga y no sabia como le iría solamente esperaba que aquella sensación de miedo desapareciera pronto, no quería ser malo con Surt, sabiendo que aquel pelirrojo había salvado su vida de aquella esclavitud.
Finalmente había llegado al castillo.
Su cabellera blanca y corta lo hacia notar se diferente a las personas que vivían en aquellas tierras.
-Han mandado a llamarme -habló con tranquilidad mientras hacia reverencia.
-Necesitamos que nos traigas al consorte del clan, sabemos que tu posees un enorme cargo en aquellas tierras -hablo Kanon con seriedad.
-Señores mi puesto no me permite entrar a al enorme castillo -hablo.
-Eso no importa... Harás que MI consorte salga de ahí -hablo murió resonando aquel "Mi", mientras se adentraba a la habitación.
-¿Como haría eso? Los lideres del clan son muy cuidadosos -hablo.
-Eso sera tu problema -dijo para pronto lanzarle una pequeña bolsa cargada de dinero. -Con esto queda pagada, pero quiero que lo traigas ¿quedo claro? -hablo secamente.
-Esta bien... -afirmo para luego salir.
Una vez que salio de aquel castillo, los gemelos giraron su vista hacia el heleno, quien lo miraron de una manera seria.
-¿Por que entregaste el oro antes de tiempo? -pregunto Saga con seriedad.
-Tranquilo Saga, que no me he detenido aun... -hablo Milo quien se dirigía hacia la puerta.
-¿A donde vas? -preguntó Kanon confuso.
-Iré a buscar a Camus -hablo serio.
-No puedes, tu no sobrevivirías en tierras heladas, tu estado no seria... -interrumpido.
-Se perfectamente bien Saga, se que no puedo estar en tierras heladas, pero voy por lo que es mio -hablo Milo para luego salir.
-Ese muchacho idiota -hablo Saga de manera molesta.
-Tranquilo Saga... Es mejor seguirlo tenemos que estar al pendiente y de que Milo no haga una tontería peor -habló.
Saga solamente afirmo y siguió a Kanon quien se encamino hacia la sala.
Había pasado un día...
Camus había despertado, estaba tan cómodo en la cama, el poco frío que llegaba no era impedimento para no ponerse de pie, aun así algo le había aparecido extraño, era algo inusual. Se puso de pie y tomo una ducha de agua caliente, una vez que término se envolvió en una especie de toalla y al salir se percató de la presencia del pelirrojo.
-Surt... ¡Sal de aquí! -pidio.
Surt parecía no acceder a su enorme petición, en cambio fue abrazado de manera protectora. Este intento separarse cosa que Surt no se alejaba, los labios se presentaron y con aquello un empuje a la cama, Camus miro a detalle el rostro del pelirrojo quien pudo notar los ojos del pelirrojo, eran diferentes, sin contar que la respiración era agitada.
-¡Surt! -llamo.
-Te voy... A ... Hacer el amor... -decía entre besos.
-¡Noo! ¡Alejate! -exclamó.
Los besos del pelirrojo aumentaron sin contar los forcejeos, Camus sentía una enorme decepción, durante los besos que Surt daba en los labios pudo brindarle un fuerte mordida provocando que saliera sangre.
-¡Maldita sea Camus! -exclamo molesto para abofetearlo -¡Te haré mio! ¡Ya te he esperado mucho Camus! -molesto.
Camus siguió forcejeando, mientras que Surt estaba decidido a seguir jugando, había comenzado a morderlo, algunas mordidas había provocado un severo dolor y un poco de sangre, sin contar que había golpeado un poco al galo.
-Ya... Para por favor... -suplico.
-Ya he esperado mucho Camus -hablo entre besos. -Es momento de hacerte mio -hablo.
-No... No... Milo... Ayudarme -susurro entre sollozos.
-El nunca vendrá el nunca te amo -hablo Surt con veneno en sus palabras.
Aquellas palabras le hicieron detenerse a Camus. Realmente tenia razón, en que estaba pensando, aunque tampoco se quedaría a ser violado.
Sin previo aviso logro darle en las partes intimas del pelirrojo, para pronto quitárselo de encima y darle con una especie de jarrón que adornaba la habitación. Simplemente salio de aquella habitación rumbo a la salida. Había obtenido suerte al no encontrarse a nadie por el camino, más al llegar a la entrada principal se llevo la enorme sorpresa de que se encontraba el padre del pelirrojo.
Este se encontraba hablando con uno de cabellera celeste y piel bronceada. El peliagua se oculto intentando no ser visto por ninguno de aquellos hombres.
Los aires fríos eran intensos mas no le impedían seguir su camino, salio en silencio, llegando a los jardines quien estaban bañados de blanca nieve, sentía en sus pies la helada nieve mas no se detuvo y siguió su camino, sus lágrimas surcaban sus mejillas sentía como algo no estaría bien del todo.
El hombre de cabellera corta y blanquecina había llegado al castillo helado, llamo al líder quien se encontraba ocupado que estaba con una persona mas, el mencionado dio aviso mas no recibió una buena respuesta.
-¿Como que ha escapado? -pregunto molesto el mayor hacia el pelirrojo.
-Si, ese maldita zorra... -se quejo Surt con dolor.
-Señor, ¿que quiere que haga ahora? -preguntó el peliblanco mientras hacia reverencia.
-Cristal... Sera mejor que mates a ese humano, no queremos problemas -habló el mayor.
-Entendido mi señor -respondió y salio.
Surt se miraba molesto, tal parecía que su plan no había salido tan bien como lo esperaba.
Camus caminaba, la nieve estaba a mitad de sus piernas, la túnica de seda no era apropiado para esa situación, su piel comenzaba a congelarse, cada paso que daba le daba cierto dolor, parecía que sus huesos comenzaban a congelarse poco a poco. Sus manos heladas y tallaba para obtener un poco de calor, quería llegar a un sitio seguro y tibio, que fuera lo suficiente para poder descansar y poder tomar calor corporal.
Se sentía decepcionado, ahora veía el mundo de otra manera, más que podía decir, todo había salido mal, su futuro era muy estúpido.
Camino un poco mas, sus pies estaban paralizados y en la parte del rostro se notaba un poco de escarcha, sin contar que parte de su cuerpo aparecía aquello, término por recargarse en los los altos pinos que estaban bañado por la nieve, daba pequeños suspiros y podía mirarse el vapor de su cuerpo.
-Ya no... Ya no... Soporto... Esto -hablo entrecortadas debido al frío. -Creo que voy a morir antes de tiempo -pensó.
Miro el contorno, todo era desolado, todo era con nieve, se recargo en el árbol llegando a tomar asiendo entre la nieve.
-Mi... Milo -susurro mientras temblaba.
Siguió tallando se los brazos quería un poco de calor, no sabia como, no sabia como salir de ese sitio, solamente sentía como el frío lo seguía inundado. Una pequeña lágrima recorrió sus mejillas, tal parecía que él, ya estaba dando en las ultimas.
Giro su vista hacia un lado, debido a unos ruidos, no podía moverse, ya no le importaba so Surt lo había encontrado, aquella silueta tenia forma de un sujeto con capucha, sonrió un poco y pensó.
-Ha... Ya viene por mi el ser de la muerte -pensó mientras cerraba sus ojos y demostraban una sonrisa.
Para Camus aquello le provoco una especie de felicidad, dejaría de sentir tanto miedo y dolor. Cerro sus ojos para poder sentir el golpe de la muerte sin previo aviso.
Milo estaba en la frontera, podía sentir los aires helados y la poca nieve que había en aquel sendero.
-¿Estas seguro? Tal vez ese sujeto ya haya podido traer a Camus -Hablo Saga con suma tranquilidad.
-Eso no lo se, pero siento que algo no anda bien, me siento preocupado -hablo Milo con fastidio.
-Te preocupa tu pareja, debes estar tan enamorado de una manera estúpida -hablo Kanon. -Relajarte, Sorrento a mencionado que su líder haría un teatro con tierras heladas y así unir dos bandos en comercios -hablo.
-¿A que te refieres Kanon? -Preguntó Saga confuso.
-Ya sabes, hacer que los dragones marinos pasen sus mercancías a regiones heladas que no pueden crearse -respondió el gemelo menor.
-¡Ya! Entiendo eso, pero lo que hizo ese pelos de zanahoria no fue muy aceptable -hablo.
-Bueno, de hecho tu fuiste el primero en quitarle lo que era de el -hablo Kanon con una sonrisa.
-... -silencio y miro a Kanon confuso.
-Camus siempre menciono que no era feliz contigo, que quería regresar a casa y sobre todo con aquella persona que realmente demostró amor -hablo Kanon de manera profesional.
-Saga... Golpea a Kanon -hablo Milo fastidiado.
Saga solamente dio un zape en la cabeza de Kanon, cosa que el gemelo menor se quejo, aunque Saga quedo satisfecho.
-Que buena manera de apoyarme hermano -hablo Kanon con cierto toque de molestia.
-Gracias hice lo mejor -agradeció Saga detonando una sería mirada.
-Condenado ... -maldicio Milo al mirar el horizonte.
-Debemos regresar, si los habitantes nos ven aquí pensaran que los atacaremos -hablo Saga cruzando sus brazos.
-Esta bien, supongo que debemos regresar -hablo Milo decepcionados.
Con los gemelos se dieron la vuelta y caminaron, en cambio Milo siguió ahí por unos segundos mas, para pronto darse la vuelta e irse.
