Camus había despertado, estaba tibio se aferro mas a aquella manta tan cálida y suave, no abría sus ojos para nada quería seguir durmiendo, pero aquello le impidió.

Término sentándose sobre aquella cómoda cama, miro todo a su alrededor, ¿una cabaña? ¿Que hacia ahí? ¿Quien lo había dejado ahí? Se levanto aunque pronto cayo hacia atrás, sus piernas aun estaban débiles a su lado había un tazón de sopa caliente, mientras que buscaba con la mirada signos de vida.

Siguió sentando en la cama, sus manos habían subido en temperatura, a comparación de hace ¿segundos? ¿Minutos? ¿Horas? Esta confundido.

La chimenea calentaba toda la habitación, mas bien la cabaña, puesto era muy pequeña una sola habitación.

Una cama, manta, una pequeña estufa, una olla, una chimenea, una mesa y una silla todo era individual.

La puerta se abrió, mostrando una silueta, la misma que había visto entre los enormes pinos...

El hombre camino hasta quedar enfrente y con cuidado quito su capucha mostrando al peliblanco.

-Me da gusto que sigas con vida -hablo con tranquilidad.

-¿Quien es usted? -pregunto.

-Soy Cristal, líder de un grupo de seguridad de los alrededores -hablo.

-¿Que es lo que quiere de mi? -preguntó en defensiva.

-Tranquilo no te haré nada, solamente te llevaré de nuevo... -interrumpido.

-¡No! ¡No me lleve ahí! Lleve me con Milo, se lo suplico -suplico mientras se sujetaba a la ropa del peliblanco.

-¡Oiga! ¡Tranquilicece! No me lo llevare al clan del Ártico, si no con ese sujeto -hablo mientras se lo quita de encima.

-¿Que? ¿En serio? -preguntó asombrado.

-Si... -respondio. -Me pagaron para llevarte a tierras cálidas así que... -silencio.

-¡Gracias! ¡Gracias! -exclamo con una enorme sonrisa.

Cristal miro confuso al peliagua, simplemente le dedico una mirada para pronto dirigirse a la silla de madera. Quedo en silencio mientras lanzaba otro trozo de madera al fuego.

-Disculpe, pero ¿a usted no le afecta el calor? -Pregunto con cierta curiosidad.

-Si, mas no importa lo que pase, en cambio, tu no deberías salir de cama, aun estas frío, casi llega a darte hipotermia -hablo Cristal mientras se dirigía hacia el galo.

-Esta bien, pero ¿cuando me llevaras? -pregunto con duda.

-Descuida todo sera rápido y podrás estar seguro -hablo.

-Dime una cosa señor Cristal -dijo mientras veía al peliblanco -¿Por que lo hace? -Pregunto.

Cristal miro con tranquilidad, se había limitado a solamente mencionarle lo necesario. Pronto pudo ver al galo comer del tazón y se dedicó a hablar.

-Fui contratado para llevarlo a las tierras cálidas -hablo -Se perfectamente que tendré un severo problema porque dudo que no se vayan a dar cuenta de que los he traicionado por mucho tiempo -finalizó.

-¿No tienes miedo a morir o algo por el estilo? -pregunto Camus.

Aquello sorprendió al peliblanco, no sabia si era preferible responder o no, pero su silencio había sido incomodo para el galo.

-Esta noche te llevarte a las fronteras, se perfectamente bien que ahí encontrare a los dragones cálidos -cambio aquel tema.

-Entiendo -afirmó.

Pudo notar como el peliblanco preparaba una especie de y ungüento, había colocado una olla en el fuego, Camus veía confuso todo aquello hasta que hablo el peliblanco.

-No vayas a temer pero estoy haciendo algo, como si fuera camuflaje -hablo Cristal. -Aparte calienta agua para que puedas darte una ducha, yo me iré para no levantar sospechas y así irnos sin problema -hablo.

Camus afirmó, miro como dejaba las cosas ahí y había ido, si había dudado a principio mas pronto paso y de apresuro a darse un baño, el agua era tibia, el jabón y cosas así. Al poco rato había regresado y notó que el peliagua ya estaba arreglado, lo hizo tomar asiento y comenzó con el tintado de cabello.

-No vayas a temer, esta pintura se quitara con agua si lo deseas -hablo el mayor.

-Descuide -afirmo tranquilo.

Y así paso durante todo el rato, ya que una vez que término, el galo parecía otro, su larga melena lacia estaba de una tonalidad escarlata, algo que le hacia notar diferente.

Durante todo el día, el galo paso haciendo todo lo que el hombre le decía, en cambio el peliblanco el había recordado a algo.

La tarde - noche llegaba y con ellos que se habían puesto a encaminarse hacia la frontera. Durante su camino se encontraba en silencio, mas eso no duro al escuchar al mayor hablar.

-Sabes, tienes un parentesco a alguien -hablo.

-¿Parecerme a alguien? -preguntó confuso.

-Si, era el antiguo rey de estas tierras, era muy joven cuando todo su mundo vino abajo -hablo.

-¿A que se refiere? -preguntó aun curioso.

-El rey Mystoria, era el segundo rey que había pisado tierras heladas, su padre Krest había decidió que debía aliar fuerzas entre sus tierras y demás territorios -Hablo. -Pero es una desgracia que todo paso de una manera tan rápida -susurro.

-¿Que paso con él? -preguntó confundido.

-El joven rey había tenido un amorío exitoso con un conde de las regiones cálidas, mas nunca llego a consumirse debido a personas que odiaban la mezclas, nunca pudo llegar a darle un obsequio, el obsequio que debía darse -hablo.

-¿Cuando paso eso? -pregunto mientras lo seguía atrás.

-Hace mas de 1800 años tengo 1300 años de existencia, sin saber que ya pronto podre morir, en cambio al joven rey lo asesinaron por traición, mientras el conde sufrió a mas no poder volviéndose un ser frío y despiadado -redacto. -Ese hombre comenzó a asesinar a cada uno de los dragones del ártico, vengando a su amado sin importar que, mientras que sus fuerzas se apagaban cada vez que pasaba en estas tierras -siguio.

-Pero... ¿que paso con el? -preguntó.

-Fue feliz con la familia pequeña que tuvo ante de su muerte... -Hablo.

Aquello había sido todo, puesto ya se encontraban cerca de la frontera, Cristal dio unas cuantas indicaciones y solamente le deseo suerte a viajero.

Pero algo lo había detenido, había presentido mas seres por la zona.

-Demonios... ¿Como es que...? -se preguntó quien pronto dirigió su vista hacia los cielos.

En los cielos surco un dragón de piel rojiza, Camus había alzado su vista dándose cuenta de aquella presencia, la había reconocido rápidamente, era la misma bestia de aquel día.

-Eso... no... -susurro con cierto terror.

-¡CORRE! -el grito de Cristal alerto a Camus y aquel enorme dragón.

Cristal se disponía a seguirlo para ayudarlo, mas una voz había aparecido detrás de él.

-Vaya, así que ¿ayudas a esclavos? -pregunto el peliblanco mientras sostenía sus manos en su espalda.

-Señor Unity -hablo sorprendido -Nunca pensé que mi propio general haga tales cosas -habló secamente -¿Que te dieron a cambio por él? -Habló.

-No es lo que cree señor -respondió.

-Entonces ¿Por que lo ayudas? -pregunto aproximándose al peliblanco.

Aquello le había caído de sorpresa, aunque no podía detenerse.

Camus corría sobre el estaba aquel dragón quien pronto después lo tenia enfrente de él... El galo quedo estático aquella enorme bestia lo miraba de manera atenta, sentía el pánico miedo.

Cerro los ojos esperando unos enormes dientes en todo su cuerpo, pero no había pasado eso, si no una mano se poso sobre la mejilla. Y unos labios le hicieron sentir extraño, Camus miro asombrado, era Surt, no entendía que hacia ahí aquel pelirrojo, solamente que cuando se separo una tremenda bofetada le brindo.

-Voy a hacerte sufrir Camus -dijo con suma molestia.

Lo había jalado hasta perderse en los pinos le importaba poco si el galo seguía congelándose y una vez que se acercaron a una especie de cueva, lo lanzo. Camus quedó en el suelo mientras que el pelirrojo se encontraba de pie, se aproximo a él y comenzó a besar, Camus comenzaba a negarse pero había sentido los duros golpes en la mejilla, Surt siguió moviéndose por todo el cuerpo haciendo cariños e inclusive toqueteando zonas delicadas.

-¡Alejate! -exclamo.

Nunca obedeció y en cambio comenzó a recibir una serie de severos golpes, unos le había provocado en su trasero mientras jugueteaba con la intimidad del galo.

Camus seguía sintiendo aquello, comenzaba a detestar aquello, quería que aquel joven viniera en su ayuda, pero no, sabía que estaba solo.

Lágrimas salían, mientras sentía el dolor en su rostro.

Varias bofetadas habían sido plantadas en sus mejillas y eso le ardía.

-Aquí te vas a quedar... vendré más tarde a jugar contigo -habló Surt secamente.

Camus solamente se abrazó a sus piernas, su ropa estaba medio desgarrada y detonaba una severa tristeza, miedo y sentimientos que nunca pensó en conocer.

Cuando Surt salió, camus se echó a llorar suplicando a los dioses por que lo salvaran y sintiendo así como el dolor lo inundaba.

Se odiaba quería morirse ya no soportaría otro minuto más...

Milo caminaba en círculos, su pecho le había comenzado a doler desde tiempo atrás, no entendía pero se sentía como un animal enjaulado, caminando de un lado a otro, buscando como tranquilizarse como meditar todo, los gemelos solamente estaban ahí viendo eso.

-Milo, deberías relajarse, si sigues así... -fue silenciado por el heleno.

-Ya sé Saga... pero me siento mal, siento como si él... no, no puedo seguir aquí debí encontrarlo siento que voy a morir... -exclamó.

-¡Ey! ¡Alto ahí loco! -este fue Kanon. -debes estar consciente que Camus está en tierras heladas no puedes pisarla y si lo haces tú podrías morir lentamente -finalizó.

-ya lo sé... -se quejó en silencio.

Los gemelos se relajaron un poco mas non estaban seguros que aquel heleno tomará las riendas y se fuera sólo en búsqueda de aquel humano.

El día había pasado tan silencioso, Camus se había negado a salir y había pasado la mayor parte dormido, sus moretones aun estaban ahí, su cuerpo está débil, podía sentirse caliente y sentía frío, tal parecía que había enfermado.

La voz de Surt había sonado algo lejos, debido a su estado era normal, pero al sentir las manos heladas en su cuerpo lo había asustado. Provocando que se sobre exaltará y queriéndose alejar.

-Hay Camus... adoro esa faceta tuya -sonrió. -Ahora que la luna está en su punto te tomaré y así ese imbécil de Escarlata jamás se te acercara -hablo.

-No... yo... solo quiero irme solo quiero estar con él... me defiende -hablaba entrecortado y con una voz muy baja.

Surt no escuchaba las súplicas del galo, solamente estaba decidido a tomarlo, poseerlo y eso nadie se lo quitaría.

-Mate a Cristal por traidor mi querido -dijo mientras besaba el cuello del galo. -Al igual que hice con tu familia -hablo.

Aquello le sorprendió, Camus abrió de golpe sus ojos viendo, solamente quedó en silencio. ¿Aquello era cierto? No, se negaba, aunque el pelirrojo le recalca mientras provocaba severas marcas por toda la piel.

-Ahora vamos a proseguir -habló el pelirrojo mientras baja sus pantalones mostrando su intimidad activa.

-¡Noo! -replicó -No puedo dejarme -habló -¡Milo! ¡Alguien! ¡Señor Kanon, Saga! -suplico mientras forcejeaba.

-¡Camus que no entiendes que nadie te va a ayudar! -habló.

Aquello había sido suficiente para pronto sentir como alguien alejaba al pelirrojo del peliagua.

Camus abrió sus ojos pudiendo notar la larga melena esponjada del heleno.

-Milo -susurro detonando una sonrisa.

-Humano, solamente relajarse que aquí él morirá -habló de una manera tan fría.

Camus solamente silencio, sus heridas provocadas por mordeduras aún le dolían otras tenían pequeño camino de sangre, le había provocado dolor como pudo cubrió su cuerpo del frío y limpiando las heridas, mientras veía a Milo y Surt quien comenzaba a ponerse de pie.

Ambos se veían con odio, sabiendo que todo era culpa del otro.