Saga veía molesto a su hermano, no sabía por qué demonios había llevado a ese tritón al castillo.

–Hola a todos –saludo feliz el gemelo menor.

–Buen día –habló el peli lila con cierta timidez.

–Kanon ¿porque sigues siendo imbécil? –pregunto Saga molesto.

–¿De qué hablas Saga? Vine con Sorrento para que los conociera, porque a él lo quiero como mi pareja –dijo Kanon con seriedad.

–Sabes bien… –interrumpido.

–No Saga, no salgas con tonterías, porque no pienso escucharte –habló Kanon molesto.

Aquello había molestado tanto a Saga quien optó por salirse de la sala, en cambio, Sorrento quedo triste parecía que no tendría buena reputación.

Camus veía un poco triste a Sorrento, después de ese desayuno el gemelo menor había ido a conversar con Saga, más no había regresado, Sorrento terminó por quedarse mejor en el jardín mientras jugaba un poco en la fuente.

Camus se aproximó, haciendo que el peli lila se girada rápidamente al notar el reflejo del menor en el agua.

–Usted, ¿viene a enojarse conmigo? –preguntó.

–No, ¿porque debería hacerlo? –preguntó.

–Al hermano de Kanon no le agrado mucho –respondió triste.

–Supongo que es porque no acepta que el señor Kanon tenga más familia –habló Camus.

–¿Familia? –preguntó sorprendido el peli lila. –usted cree que soy familia –dijo con cierto toque de emoción.

–Para mí sí, ya que, si haces feliz al señor Kanon, eso quiere decir que eres bueno –habló.

–Gracias, nunca pensé conocer a otro como Kanon, Kanon me salvó de unos cazadores –habló.

–¿Cazadores? –preguntó.

–Sí, los cazadores son muy crueles con las sirenas y tritones, utilizan nuestra carne como comida más prestigiosa, para nosotros un ser humano es muy cruel, por eso temí un poco al ser rechazado ya que los dragones son aquellos que se encuentran por encima, son como razas poderosas –hablo con cierto temor– Pero ahora que le gusto a Kanon, podré hacerlo feliz y darle crías, lo haré sentir tan feliz –sonrió.

–Eh… bueno, esto es algo raro para mí, sabes –habló Camus

–Sí, lo sé, Kanon hablo de ti, dijo que es difícil aceptar un destino, pero descuida pronto lo aceptaras –sonrió.

Camus miró al joven realmente el mencionado no parecía demostrar odio ni nada, solamente pedía aceptación. Quedó conversando pudiendo saber su origen, el peli lila había mencionado que toda su vida fue un tritón, que todo ese tiempo había tenido amoríos más ninguno había llegado a algo serio, no como Kanon, quien detonaba confianza, a principio le había sido difícil pisar tierra, ya que había escuchado rumores que sirenas y tritones salían cada cierto tiempo, otros se quedaban eternamente a ser felices creando familias o quedándose más que a salvo de aquellos cazadores.

–Entonces para ti esto es nuevo –hablo Camus quien caminaba al lado del peli lila.

–Si, por eso hago todo lo posible por Kanon, para que me ame y ser feliz junto a él –dijo Sorrento quien se adentro al castillo junto al peli agua.

Camus estaba dispuesto a seguir su charla, pero había sido llamado, miró a Milo quien le hizo una seña haciendo que el menor se despidiera con una sonrisa.

En el despacho se encontraba Milo estaba sentado bebiendo un poco de licor, cosa que Camus noto y preocupó.

–Debería dejar de beber es malo para su salud –habló.

–Eso qué importa, tengo más de 200 años de vida –hablo secamente.

–No entiendo en qué me molesto si usted hará lo que quiera –habló con fastidio.

–Mira Camus no puedo ser malo contigo, pero tampoco puedo ser bueno, así que… –interrumpido.

–Entonces yo haré lo mismo –se cruzó de brazos.

–¿Que? –pregunto asombrado.

–Yo seré duro con usted, usted no me respeta sabiendo que le tengo miedo, así que, con mis fuerzas, las pocas que tengo, le desafiaré porque no me pienso dejar –dijo.

Aquello había sorprendido al heleno, al grado de quedar con los ojos bien abiertos, dejo la copa a un costado y se puso de pie, Camus tenía su vista cerrada mientras tenía sus brazos cruzados, sus mejillas estaban infladas sintonía de la "molestia".

–Vaya, mi pequeño consorte se ha puesto firme –hablo con seducción. – Adoro que seas así… –susurró en el oído de Camus.

Camus tomó un sonrojo al sentir las manos del heleno recorrer su delgado cuerpo, mas no se quiso alejar siguió de pie.

–¿Que? No piensas moverte –pregunto con burla mientras seguía recorriendo el cuerpo del menor y besaba su cuello.

–…. –no respondió.

–Vaya… hasta que comienzas a entender –hablo Milo quien terminó separándose –Es una desgracia que debo esperar ese cuerpo por fin será mío –sonrió con lujuria quien se acercó de una manera brusca.

Milo había abrazado a Camus, la mano del heleno pasaba por la cintura del galo, acercándose a su cuerpo, besó los labios de este, aquel beso fue sorpresa para el galo, más no se alejó ni nada, simplemente se sintió ahí con sorpresa.

[...]

–Bien –dijo mientras dejaba la copa a un lado– te mande a llamar para que vieras el color de las flores Camus –hablo.

–¿Que? ¿Solamente para eso? –dijo una vez que salió de su ensoñación.

–Si, que pensabas, ¿que era para algo más? –preguntó Milo de una manera seria.

–Eh... No, no –dijo con un enorme sonrojo en su rostro.

Camus se dedicó a leer la hoja, mientras Milo veía cada facción del menor, aquellas largas pestañas y ojos amatistas, su piel blanquecina y su delgada figura… sacudió un poco su cabeza aquellos recuerdos de haberlo visto desnudo se había aparecido, pero ya no debía tomar ese camino, dentro de unos días la luna estaría en su punto, punto que sería adecuado para darle inicio a su nueva forma de vida.

–Pienso que se verían bien las blancas –hablo Camus.

–Blancas, bien, ya has preparado tu ropa de boda –hablo.

–Eh… no… –respondió.

–¿Que has estado haciendo? –pregunto confundido, mientras lo veía.

–Hablaba con Sorrento, aparte no he visto que venga una costurera –hablo.

–Para eso están las doncellas, dile que te tomen medidas, quiero que ese traje te haga ver elegante y hermoso –habló.

–Está bien –se puso de pie y salió.

Para Camus era algo confuso más no iba a decir nada, caminó por los pasillos hasta encontrarse con Sorrento y Kanon, ambos se veían tan felices, por error había escuchado un poco de lo que hablaban.

–Perdóname, pero prometo que haré que Saga te aprecie y te tome en cuenta, te amo como no tienes idea –hablo Kanon quien besó la mano del menor.

–Yo también te amo Kanon, y no me importa si no me aceptan yo soy feliz si tú me amas –dijo.

Para el galo era tierno aquello, no sabía cómo le iría cuando se fuera con Milo, más estaba preparado, porque regresaría cambiado… eso podría sentirlo.

Habían llegado a la sala, ahí estaba Aioros quien jugaba con la bebé, la pequeña sonreía sin parar.

–Buenas tarde señor Aioros –hablo Camus.

–¡Oh! Camus me da gusto verte –hablo con una sonrisa el peli castaño.

–¿Ha visto a una doncella? –preguntó Camus viendo a todos lados.

–No, pero quédate aquí, quiero que conozcas a la pequeña Saori –hablo.

Camus terminó por sentarse en el sofá, miraba y jugaba al igual que Aioros con Saori. La pequeña parecía estar contenta y aunque no pasó mucho, cuando bostezo la pequeña.

Aioros terminó por darle un poco de leche y la recostó a lado de él, Camus miró a ambos parecía una escena de Madre e hijo, más no dijo nada y escuchó la voz de Aioros.

–Vaya, ya hace un año que tuve a esta pequeña… –sonrió.

–Pero usted dijo… –silencio.

–Sí, es cierto, pero ella llegó después de mi perdida –hablo.

/Inicio de Flash Back/

Un enorme castillo había sido invadido, Saga quien corría junto a Aioros de aquella tragedia, el castaño se encontraba cansado su estado no le ayudaba en nada.

–Saga… ya no… ya no puedo correr –dijo entre jadeos.

–Vamos Aioros –dijo Saga preocupado.

–No puedo, siento que si sigo corriendo podría perderlo –habló triste.

Saga no le quedaba de otra más, que tomar su forma dragón, aunque sabía de los riesgos, lo sostuvo sobre su lomo, era una manera suicida puesto los humanos cargaban artillería, especie de catapultas que lanzaban rocas o cosas incendiándose y transformarse daría ubicación, más no podía hacer nada, las heridas eran notorias, pero en su forma dragón no eran muy dolorosas.

Las enormes bolas envuelta en el fuego no se hicieron esperar, Aioros se cubría y cubría su vientre, un vientre que apenas sostenía alrededor de seis meses. Mientras poseía rasguños y ropa rasgada debido a los sucesos.

–Saga… tengo miedo… –susurro mientras se cubría.

Saga no soportaba ver a su amante en ese estado, más aquello había sido imposible, puesto había recibido en la parte de su ala un tremendo golpe obligándolo a descender.

Aquello por desgracia había sido un fuerte golpe para el castaño, quien ese momento sentía el dolor.

Saga retomó su estado, y a duras penas se aproximó a su amante quien se encontraba peor, un aborto se había hecho presente, entre sus piernas un color carmesí se hizo notorio, el llanto del mencionado no se hizo de esperar.

[...]

Después de aquella pérdida Aioros se había debilitado, dejándolo a punto de morir de no haber sido por Saga, quien cuida y protege, la pérdida de aquel pequeño había sido tan dolorosa para aioros no paraba de llorar y en esos días en que estaba tranquilo, era solamente para mencionarlo siendo lo mucho que lo seguía amando y eso para Saga era pésimo.

Cuando finalmente logró estar estable Saga opto por ir en búsqueda de Milo y Kanon, aquellos se habían quedado atrás en aquel pueblo, más para ese tiempo dudaba que se acordaran de ellos, cosa que le tomo una simple ventaja.

Durante la ausencia del mayor, Aioros comenzó a conocer la zona, aún sentía un enorme vacío en su pecho, sentía miles de cosas, su negatividad era enorme.

Un grito lo había alertado, era un grito desgarrador, era horrible, a decir verdad, como pudo se aproximó pudo mirar a una mujer, estaba recargada en un tronco seco, su vestimenta era un vestido, poseía una severa cortada en la parte de su hombro, desconocía totalmente su pasado más le había hecho interesante.

Aioros se aproximó más quedando frente a ella, la chica lo miró con cierta tristeza.

La joven detonaba tristeza y dolor, su estado era de gestación, podría decirse que estaba en parto, la joven parecía ya estar lista para dar a luz.

–Ah… ah… ayudarme… –jadeaba mientras su respiración era acelerada.

Aioros solamente toco el vientre de aquella mujer.

–Soy… soy una bruja… y se bien…. Que no sobreviviré… cuida a… a … mi bebe… –suplicaba entre el llanto y dolor.

Sus gritos eran horribles su fuerza se acaba poco a poco, fue ahí que comenzó su labor, empujando sacando de sus entrañas aquel bebé.

–Aah… –grito quien pronto empujó.

No pasó mucho cuando un llanto de un bebé se escuchó, Aioros quedó sorprendido, se aproximó a ver a aquel bebé, se llevó una enorme sorpresa, era hermosa, una niña, la muchacha de cabellera lila pidió ver a su bebé. Aioros la tomó y la aproximo al rostro de la bruja, está solamente beso la frente y miró al muchacho.

–Cuídala… por favor… –susurro con una sonrisa, mientras sus lágrimas rodeaban su mejilla.

Aioros no había mencionada nada, solamente estaba ahí viendo preocupado a la mujer quien había quedado dormida en el suelo eterno, miro a la bebé que sostenía en brazos, aquella que había quedado en silencio, ya que había quedado dormida.

–Yo cuidaré de tu bebé –habló finalmente.

Regreso a casa durante días había sido una especie de bendición por los dioses, aquella pequeña niña lo había alegrado y llenaba su hueco, la noticia que recibió Saga había quedado más que sorprendido, aunque no le preocupó ya que si Aioros estaba feliz él lo estaría también.

/Fin del Flash Back/

–Fue así que decidí cuidarla, ella ha sido especial para mí, ella es mi bendición, por la cual combatiré y daré mi vida –dijo Aioros mientras arropaba a la bebé.

Camus quedó asombrado, unas pequeñas lágrimas habían salido más pronto las limpio, era realmente hermoso aquel relato, nunca se había esperado aquello.