Después de haber escuchado el relato de Aioros decidió quedarse un poco más, pudo notar por un momento a Sorrento. Quien caminaba de manera tranquila hacia cierto lugar… se veía algo preocupado mas Camus y Aioros no quisieron hacer nada.

Sorrento había entrado a un despacho, ahí estaban los gemelos, como siempre discutiendo, nuevamente debido a su presencia.

–Por favor paren –suplicó el peli lila.

–¿Sorrento? –pregunto Kanon, quien se aproximó a hasta donde estaba el peli lila.

–Ya no soporto que ustedes pasen discutiendo por mi culpa, señor Saga, diga me la sincera verdad de su odio hacia mi, ¡digame lo! –exclamó.

–Te haces el inocente sabiendo que todos van a creer te, pero por desgracia yo no creo nada proviniendo de ti –hablo.

–Saga deberías explicarle, no molestar te, ni replicar le –hablo Kanon serio.

–Bien, les voy a explicar –se puso de pie. –Las sirenas y tritones tienen dones mágicos, con su belleza y voz controlan todo a su alrededor, los humanos, cuando ven una sirena prefieren cazarlas para comerlas, pero debido a sus cantos terminan siendo la presa, dime algo Sorrento, has comido humanos, ¿verdad? –pregunto –Se bien que los de tu especie comen humanos por gustos y placeres, se perfectamente que les gusta las cosas bellas y cuando ven una sienten celos, celos por no ser como esas cosas hermosas… –hablo.

–Es cierto, pero yo amo a Kanon, se bien que Kanon me ama a mi, porque yo puede entenderlo –defendió.

–Tu conoces sus sentimientos, el motivo por la cual odio tanto fue que una de tu especie intentó matar a Milo –habló secamente.

/Inicio de Flashback/

Saga y Aioros habían llegado a las costas, habían decidió que vivirán en otras regiones, regiones antiguas, tierras de la familia Escarlata, Milo y Saori formaban parte de aquel pequeño grupo, Milo parecía un joven de 13 años de edad, pero representaba otra edad. En lo que la pareja alistaba todo para emprender el vuelo.

Milo decidió conocer el lugar. El joven heleno ya tenía conocimiento de transformación y sus vuelos no eran tan buenos pero le ayudaban, más nunca se había esperando una bella melodía.

Melodía que lo hipnotizó y obligó a acercarse.

Quedó sobre una piedra mirando a la nada, sus ojos había perdido aquel brillo, opacando lo por completo.

Saga había notado la ausencia del pequeño y fue en su búsqueda, pudiendo encontrarse con aquella escena.

Una sirena de aspecto horrible, enormes dientes afilados y unos ojos carmesí se hicieron notorios, su piel bronceada cambio a una negra, la melodía era escuchada por el joven quien veía al frente a una hermosa sirena de larga melena húmeda, sus pechos estaban al desnudo y su aleta había rodeado para poder sentarse sobre la roca húmeda.

–Sirena… –susurro con una sonrisa leve el heleno.

–¡Milo! –exclamó Saga.

Pronto por medio de un ataque de Saga que estaba transformado, alejó a la sirena, haciendo que aquel cántico cesará por completo.

–¡Milo! ¡¿Estas bien?! –preguntó preocupado.

Milo había reaccionado más quedó un poco débil ante aquello, Saga lo sostenía en brazos mientras regresaba con los demás.

/Fin del Flashback/

–Eso no prueba que Sorrento sea un terrible monstruo –hablo.

–Aun así, no puedo confiar en alguien que pueda tener celos de cosas bellas –hablo Saga.

–Esto es estúpido! –replicó molesto Kanon.

Saga se disponía a salir pero Sorrento lo detuvo, poniéndose enfrente de su andar, Kanon miró sereno aquello.

–Perdone pero quiero que usted escuche mi historia… –hablo Sorrento.

Saga miro al peli lila quien parecía molesto.

–Las sirenas no suelen ser amables con nosotros los tritones, estuve junto al rey de los mares, su esposa era muy cruel conmigo, mas eso no me lo impidió, que pudiera salvarme, la reina es muy celosa y no le gusta que el rey este entre otros –habló –Fui atacado por los guardias porque decían que me insinuaba al rey, mas nunca fue cierto, decidí alejarme subiendo a la superficie y fue ahí donde me capturaron unos cazadores –finalizó.

–Eso no explica… -interrumpido

–Varias veces intente quitarme de encima, más sus redes eran resistente, cuando había llegado al muelle me lanzaron en contra de la madera húmeda, poseía marcas de latigazos debido a las acciones que hacia, mas eso no me hizo detenerme, Kanon fue la única persona que estuvo ahí… –miró al gemelo –le conté a Kanon que los tritones solo salen de océano para vivir en tierra siendo alejados de las sirenas, ellos les gusta estar en tierra, son felices y crean familia –hablo –Estoy con Kanon porque me demostró que puedo ser amado y amar también, no me haga esto, porque no podría vivir mucho sin estar cerca de él –dijo quien tomó la mano del gemelo.

Saga solamente miro al peli lila, dio un suspiro y solamente se recargo sobre el escritorio, cruzó sus brazos, sus ojos estaban cerrados, era como si estuviera procesando todo aquello, dudaba un poco puesto el joven parecía y demostraba la verdad, aunque nuevamente habló el tritón.

–Aparte no quiero irme… –habló con nervios, Saga quedó en silencio, mirando al tritón. –Porque quiero estar con él en mi ciclo de apareamiento –hablo.

–Esto es inaudito –susurro el gemelo mayor. –hagan lo que quiera estoy mas estresado con lo de Milo, no puedo retenerte pero a menos tenga responsabilidad –hablo Saga quien solamente miro sereno a ambos.

–Entonces ¿nos dejarás de molestar? -preguntó Kanon confuso.

-Descuide señor Saga, tendré cuidado y prometo jamás faltar le al respeto -hablo Sorrento.

Saga solamente miro y salió de aquel despacho, con aquello un suspiro por parte del menor y una sonrisa por parte del mayor. Sorrento solamente se lanzó en abrazos de Kanon y beso los labios de este.

Camus había sido correteado por las doncellas, midiendo y poniendo miles de telas mientras que Milo veía los miles de diseños de túnicas.

–¿En serio? ¿Cuántas veces debo estar cambiando me? –pregunto Camus ya cansado.

–Las que sea necesarias para que te veas espectacular –Respondió –Esa túnica te hubiera visto bien si tuvieras ese cabello carmesí, pero no, odio ese color –hablo.

–Tu odias ese color, menos en las manzanas –hablo Camus cruzándose de brazos.

–Es cierto, pero las manzanas son muy buenas así que no me podría molestar –sonríe.

–... –miro frío –creo que me teñire el cabello –habló el galo.

–Ni loco, no harás eso, debes de verte presentable, nada de ese color gitano –habló Milo molesto.

–Estas molesto por él, porque ese color es el mismo que el de Surt -hablo cruzándose de brazos.

–Si ¿y que? Me cae mal ese sujeto –replicó con fastidio.

No dijo nada, solamente se limitó a seguir escuchando al mencionado que se quejaba de aquello.

–Afrodita no se molestara y hablara de alguien mas –hablo Milo.

–Que lastima yo no soy Afrodita –habló Camus molesto.

–Es cierto –se relajo –Eres muy feo comparado con él –sonrió de lado.

Aquello hizo que el galo lo mirara feo, aunque pronto hizo lo mismo que Milo, cerró sus ojos y los abrió mirando al heleno quien seguía sosteniendo aquella sonrisa de victoria.

–Por lo menos me se defender mejor que él –habló.

Milo quedó molestó, ¿cómo se atrevía a hablar así de él? Se lanzó sobre Camus tumbándolo al suelo, sujetó ambas manos del galo sobre su cabeza, mientras veía como este comenzaba a quererse zafar.

–¡Te prohíbo hablar así de Afrodita! –exclamó molesto.

–¿Que pasa? ¿Te dolió el comentario? –preguntó con cierta burla, más sentía dolor debido al peso de Milo sobre su cuerpo.

–¿Te crees valiente? –preguntó aun molestó –no me importara quitarte esa risa de tu rostro –habló.

Camus quedó estático, había sabido que el heleno era así de sádico, mas no quiso seguir aquello, solamente guardo silencio, sus ojos cristalinos se presentaban, el dolor en sus muñecas debido al agarre era notorio.

Milo le importaba poco la visión de las doncellas que seguían ahí, no le importaba si ellas realmente veían lo que pasaba.

–Me molesta que digas eso –hablo secamente el heleno.

Con aquello el heleno se puso de pie, miró a Camus en el suelo y salió de la habitación, Camus fue ayudado por las doncellas, quedó molesto mientras sus ojos cristalinos se mostraban aún.

–Como lo odio –habló Camus.

–Joven amo, el es muy amable, debe de tomarle paciencia –habló.

–Como puedo tomarle paciencia, ese hombre me matara un día de estos –habló Camus frustrado.

–Nunca hará eso –hablo una voz familia.

Las doncellas hicieron reverencia y pronto salieron, dejando a Camus con Aioros, el peli castaño se veía tranquilo detonando una sonrisa radiante a decir verdad.

–Señor Aioros, perdone… –hablo bajando su vista.

–Se bien que no quieres esto, pero debes aceptarlo, Milo no es malo, solo que se siente herido porque perdió todo –hablo.

–Ese sujeto… –silencio.

–Deja de pensar en lo negativo, se misterioso con él, él le gusta ser misterioso, tal vez se llegue a impresionar aún más de ti –hablo –Recuerda que el da a respetar tu intimidad -finalizó.

Camus había recordado todo aquellos momentos era cierto, Milo nunca llegó a tomarlo al cien por ciento más eso no quitaba la duda.

–Debo continuar cierto… –habló.

–Si, pero descuida todo cambiará –sonrió.

Con aquello Camus quedó ahí, siguió conversando, Aioros lo hacía para calmar los nervios del galo.

Kanon estaba viendo al heleno quien seguía caminando en círculos, estaba en el despacho, mientras que sufrió de enojo por los absurdo comentarios del galo.

–Como desprecio eso… –habló.

–¿Tú te enojaste por eso? Vaya, que eres un imbécil -hablo Kanon con burla.

-¿Tú también? -replicó mirando al gemelo.

-Milo debes olvidarlo, sabes que Camus puede ser feliz con otra persona pero debido a las normas está atado a ti así que no deberías pensar en Afrodita -hablo.

Milo no dijo nada miró al gemelo menor quien se dedicó a seguir hablando de ese tipo de tema, si le molestaba en absoluto mas no podía retenerse en todo aquello.

Era molesto saber que aquel jovencito tenía que estar en su mente, pero ya, no querían que insultan la memoria de Afrodita. Ya no.

Kanon salió, tenía otra cosas que hacer, para Milo era algo normal, ya que esas cosas por hacer era su amante, Sorrento, no estaba molesto por esa relación en absoluto, estaba feliz, por su amigo y hermano.

Kanon caminaba por los pasillos pero había sido jalado de una manera tan brusca quien provocó cierto… confusión y miedo.

–Kanon, no lo hago por odio, pero quiero saber ese motivo –hablo el castaño.

Kanon miro serio y se zafó del agarre de Aioros.

–¿Por qué no has aceptado a la pequeña Saori? –pregunto.

–No, no puedo aceptarlo, ella no es tu hija, no es hija de Saga y eso me molesta! –replicó.

–Pero Saga es feliz sabes bien que si el es feliz es… -interrumpido.

–Sabes que aún se lamenta por tu perdida, y aunque tengan a esa bebé no llenará su vacío, odio a esa niña porque es una bruja, posee sangre de bruja –habló.

–Ella no sabe eso, es una bebé, que quiere que la aceptes como parte de la familia –habló. –¿Que quieres para que la puedas aceptar? –preguntó.

–Aleja la de mi –respondió y se fue.

Aioros solamente bajo su vista, no podía hacer nada, Kanon no aceptada a su hija por no ser de sangre de su hermano. Cosa que le entristecía, puesto el joven tritón se veía maravillado por la jovencita.

Ya no quiso remover nada tal vez el gemelo menor necesitaba tiempo para todo eso.