Seré tu amante cautivo
—Miguel Bose—
Capitulo 4
Caía ya la noche, el sonido de llaves avisaban su entrada al departamento. La puerta le permitía el acceso. Mientras; recargaba su figura sobre la pared. Con ayuda de su mano despojaba las zapatillas de sus pies. cansada, despeinada y con el poco o nulo maquillaje en la cara se dispuso a tomar el sillón como la más exquisita cama.
—¡Que día!—. Exclamó Cerro los ojos para después caer en un sueño profundo.
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En la central de autobuses de Tokio, pasajeros bajaban del autobús para recoger el equipaje del compartimiento de carga.
Su maleta era clásica; no muy grande, tenia un color café intenso. Se dirigió a la salida donde lo recogería un taxi que lo llevaría al cuarto de hotel que ya esperaba su llegada.
Paso la tarjeta por el lector de la puerta para que así le diera paso a su habitación, dejo la maleta a un lado de la entrada, sacudió los pies para deshacerse de los zapatos. Camino hacia la cama que veía deliciosa; le permitió caer a su cuerpo cansado sobre aquel esponjoso refugio, esbozo un suspiro para extender sus manos a un lado.
—¡Que día!—. Murmullo para después dormir profundamente.
"Ironías de la vida, dónde dos almas gemelas que aunque se encuentren lejos sus mentes y cuerpos se comporten como uno mismo"
6:00 AM en punto bailaba el despertador, lo alcanzaba una de sus manos para detener ese sonido que para esas horas era de lo más molesto.
—…Otro ratito más—. decía adormilada mientras se sentaba en el sillón, con una gran bostezo estiraba los brazos.
Con todo el sueño del mundo se dirigió a la regadera para darse una ducha mañanera. El agua caliente era como una caricia, sentía como caían las suaves gotas en su cara y cuerpo. Pensaba en cada uno de los acontecimientos que habían pasado el día anterior, la historia tan maravillosa de su madre y padre.
—Que orgullo ser la hija de ambos. Me encantaría tener una historia así–.
Una sonrisa se dejaba escapar de sus labios mientras pasaba una esponja por todo su cuerpo. El recuerdo vivo de un chico de trenza expertos en artes marciales saludaba de nuevo a su mente.
—Por mi bien ya debo de dejarte—. frunció el seño, mientras cerraba la llave del agua. De un mueble tomaba una toalla para cubrir su cuerpo húmedo. camino a su habitación y entre tanto aplicaba un poco de crema para manos. Con la vista fija en la ventana se hablaba enojada
—¡No puedo dejarte, no puedo!—.
—Te sigo amando—. cerraba lo ojos humedecidos.
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—VAYA, ¡que bien dormí!—. exclamaba mientras salía de darse un baño.
—¡Hoy será un gran día!—. decía emocionado. Tomaba una botella de colonia que restregaba por todo su cuerpo.
—tengo que estar presentable—. Se repetía mojando la palma de las manos con la fragancia que tenía un exquisito aroma varonil, palmeaba su barba espesa para después pasar por el cuello y su bien trabajado cuerpo. su pecho, su espalda ancha y sus piernas fuertes que agradecía por las horas de entrenamiento.
De la maleta sacaba una camisa blanca manga tres cuartos, el pantalón color café de vestir que hacía una combinación con zapatos negros. Se dirigió al espejo, miraba su reflejo en el. Con una gran sonrisa exclamó
—Listo—. Sostuvo sus llaves junto con la nota de la dirección de Akane que guardaría en el bolsillo de la camisa.
–¡VAMONOS!–. Decía emocionadamente.
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De su departamento salía Akane. Portaba un blazer color blanco, blusa en gris , pantalón entallado color negro y unas zapatillas que tenían manchas de tigre que combinaban con un bolso de piel. Se dirigió a su auto.
La mujer de cabellos azules ya se había acostumbrado al caótico tráfico de la ciudad de Tokyo, pero no dejaba de ser algo "Cansado".
—Creo que un poco de música no me hará daño—. oprimió el botón del estéreo. La canción comenzaba con un piano bastante lindo. Akane identificó la tonada y sin dudarlo comenzó a cantar mientras sus manos tamborileaban sobre el volante y movía la cabeza al ritmo.
Dirigiéndome al centro de la ciudad, caminando rápido
Makin' my way downtown, walkin' fast
Rostros que pasan y ya estoy en casa
Faces pass and I'm homebound
Mirando fijamente hacia adelante, solo abriéndome camino
Starin' blankly ahead, just makin' my way
Abriéndome camino entre la multitud
Makin' a way through the crowd
Y te necesito
And I need you
Y te extraño
And I miss you
La mujer de cabellos azules canturreaba a pulmón sin remordimientos.
Había llegado a un semáforo, cuando noto como la pantalla de su celular se encendía, bajo el volumen del estéreo para dirigirse a tomar su teléfono.
—¿Si?—. Contesto Ella
La distracción de la llamada hizo que empujara el acelerador sin darse cuenta; Un hombre estaba pasando justo enfrente de ella y en un instante sintió un fuerte golpe en el capo. Su mente tardo en procesar unos segundos lo ocurrido, después reaccionó.
—¡NO! ¡NO!–. Decía exaltada con las mejillas moradas.
Soltó el teléfono y salió para auxiliar a la persona que estaba en el piso quejándose del dolor en posición fetal.
—¡UNA AMBULANCIA POR FAVOR!—. Gritaba alterada mientras se ponía de rodillas.
El hombre al oír la voz que pedía auxilio abrió los ojos como enormes platos. Giro la cabeza y con vista en cámara lenta pudo ver el perfil de aquella mujer que pedía auxilio, aún lucia hermosa, perfecta con ese cabello azul al hombro que hacia que el viento jugara con el. Coloco una de sus manos en el brazo de ella para llamar su atención y así admirarla de frente.
—…Akane— murmuro el.
La chica volteó lentamente hacia donde la llamaban para verse cara a cara con esos ojos azules que tanto la habían extrañado, llorado y añorado. Ambos quedaron petrificados. Ranma apoyo los codos sobre el piso mientras exclamaba
—¡YA TE ENCONTRE!—. el chico de la trenza sintió como los oídos dejaban de escuchar y la vista se nublaba poco a poco, cerro los ojos para dejarse caer sobre el pavimento desmayado.
Akane pensó por un momento que estaba soñando, que aquel hombre que había atropellado no era Ranma, que su mente le estaba jugando una muy mala broma. aún en shock trato de volver en si, pero su mente aún no se lo permitía.
—¿Es-t-a aqu-i?—.
Sacudió su cabeza, sintió como su mente por fin le daba un respiro. TODO SE ACLARO
Enseguida palmeaba la mejilla del ojiazul. Repetía su nombre una y otra vez
—¡RANMA! —¡RANMA!—. –¡VUELVE EN TI POR FAVOR!–. Con los nervios a flor de piel trataba de que despertara.
—S-eeñorit-aa—. se dirigia hacia akane un chico de lentes.
— La ambulancia viene en camino—.
Akane sintió un leve alivio pero se sentía terriblemente, por su culpa estaba ahí el, en el asfalto con un golpe que no sabía si tendría alguna consecuencia. Una duda salto a su cabeza
—¿Por que habrás venido?—. Infinidad de preguntas se apoderaron de ella. Pero decidió no pensar y enfocarse en ese momento, en Ranma.
—¿MI AMOR POR QUE LO HICISTE? —. Pensaba mientras acariciaba su mejilla.
Una voz la hizo salir de su reflexión.
—Retírese por favor—. Akane se puso de pie para dar paso a los paramédicos que venían preparados con una camilla.
—¿Usted está con el?—. Le preguntaba un enfermero a la nerviosa mujer que contenía las lágrimas.
—N-o…—. contesto un poco dudosa pero reflexionó y se regaño a si misma. No podía negarse
— ¡ES RANMA POR DIOS!—. Pensó.
—¡SI!—. repitió enérgicamente decidida
—Suba a la ambulancia con el—. le ordenó el paramédico.
—En un momento—. Akane le respondió y fue corriendo hacia su auto, saco sus pertenencias y lo aparco.
Los paramédicos al verla entrar en la ambulancia cerraron la puerta para dirigirse a toda velocidad al hospital.
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Los signos vitales estaban perfectos, el sonido del monitor acompañaba el silencio del cuarto de recuperación. El estaba por despertar, movió el seño. Los ojos no tardaron en abrirse para observar de donde venía un "ruidito" propiamente de un hospital. Sobre un costado de la cama descansaban los brazos y cabeza de Akane.
El la observo admirado, Jamás en toda su vida había conocido otra mujer que se le pudiera comparar. se preguntaba ladeando la cabeza
—¿COMO CARAJOS PUDE VIVIR SIN ELLA?— sonreía discretamente.
Akane aun medio dormida dio un pequeño respingo al escuchar el ruido de la puerta al abrirse .
—Buenas noches Sr.. —.
El hombre de bata levantaba las hojas de su planilla.
—Sr.. Saotome—.
—¿Cómo se siente?—.
—Bastante bien doctor—. Respondía Ranma mientras le dedicaba una sonrisa a su acompañante de pelo azul.
—Yo diría que bastante bien—.
—Señor Saotome—. el hombre acomodaba sus anteojos
—Tome en cuenta que sufrió un accidente. No fue nada grave por fortuna, de hecho estoy asombrado, cualquier persona hubiera por lo menos llevado un cabestrillo. Sorprendentemente esta en perfecto estado. Solo le enviaré unos analgésicos. ¿Quiere levantar algún cargo por lo sucedido? Se lo pregunto por qué afuera están unos agentes esperando su declaración—.
El deportista rio burlonamente
—¿Por qué tendría que levantarle un cargo a MI ESPOSA?—.
Akane no podía evitar la gama de colores que su rostro emitía. Estaba a punto de hablar cuando Ranma le dedicó una mirada seria y penetrante.
—¿Cómo? ¿Fue atropellado por su propia esposa?—.
El hombre de bata tenia mirada incrédula hacia la pareja. Los ojos del doctor se desviaron a las manos de ambos muchachos. buscaba los anillos que le indicaban aquella unión pero ninguno de los dos los portaban.
—¿Y sus anillos?—. Preguntaba el hombre sospechosamente.
A lo que la peliazul le quitó la palabra de la boca a Ranma
—Nos acabamos de casar, pero tuvimos un problema con el tamaño de las arras, así que decidimos regresarlas para que las ajustarán—. Akane sonreía cautivadoramente.
Ranma agradeció ese gesto de su sonrisa que guardaba como un recuerdo, fue como una bocanada de aire fresco para su corazón. Alcanzo la mano de la chica para estrecharla fuertemente con la suya mientras ambos se quedaban mirándose.
—Olvídenlo, después de verlos no me queda ninguna duda de lo que me dicen—. El médico les sonreía complacidamente
—Que tengan buena tarde y muchas felicidades. Iré a tramitar su hoja de salida—. El doctor se dispuso a salir del cuarto.
—Bueno, me da mucho gusto que ya estés mejor y no haya pasado a más, perdóname por favor—. Decía akane mientras retiraba poco a poco su mano del agarre de Ranma.
El la veía un poco extrañado, aunque sus acciones no le parecían tan cambiadas. No había nada especial en su actitud desde la última vez que trato con ella. Sabia perfectamente cuales eran sus manías
La mujer de cabellos cortos se destinaba a irse cuando sintió que la tomaban fuerte de su cintura esa acción hizo que volteara.
Akane tenía de frente una mirada con un azul profundo que la hechizaba por completo. Poco a poco sentía como su cuerpo iba perdiendo la poca voluntad que tenia.
—Quiero que seas parte de mi vida—.
—No te vayas por favor—. Murmuraba el mientras la tomaba de las manos.
—Ranma, tengo que ir-me-ee…—. Le decía Akane entre murmullos
—Vamos a intentarlo—. Con una sonrisa cautivadora Ranma trataba de articular las palabras0 exactas para su cautiva
—¿Intentarlo?—. Esbozo ella sorprendida
—¡Empecemos desde cero!—. Hablaba emocionado
—nunca pudimos tener una relación de "novios", vamos a conocernos de nuevo, y si esto no funciona me iré—.
—¿Qué te parece?— soltaba las manos de akane para tomarla de nuevo por la cintura.
La peliazul seguía procesando cada palabra de la propuesta. ¿Tenía opción ante el? Se preguntaba
—No, N-o lo se Ranma, tengo que pensarlo. Acabamos de reencontrarnos después de mucho tiempo, creo que esto es un poco precipitado. Tu no sabes cómo es mi vida y no me has preguntado si tengo novio—.
El ojiazul la miraba despreocupado pero la curiosidad lo estaba matando, sabía que tenía que hacer esa pregunta tan incómoda y dolorosa, pero por alguna razón tenía un presentimiento, sabía de sus posibles respuestas y como contratacar.
—Akane—. preguntaba el ojiazul mientras acariciaba la mejilla de la chica. ¿Tienes novio? ¿Pareja? O ¿algo que se le parezca? O ¿de quién me tenga que enterar? digo, quiero saber quién es para hacerlo puré, tal vez un puré de.. déjame pensar.. ¿D-e.. papa? O… ¿Te gustaría más de manzana?—. Llevaba un dedo a su boca de pato mientras sus ojos veían hacia el techo, pensaba en cada una de las torturas que podría realizar al pobre hombre imaginario.
—Estas loco—. akane inclino la cabeza con una pequeña risa.
—Voy a firmar tu alta, no tardó—.
—…Akane—
—¿Dime?— la chica dirigió la mirada hacia ranma.
—Gracias…— le decía mientras se sentaba en la cama.
Akane le sonrio.
— Te voy a conquistar de nuevo, un Saotome jamás se rinde—. Decretaba el ojiazul
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Sobre las calles llenas de comercios caminaba una linda pareja que no paraba de reír, tenían mucho que contar y desempolvar.
—¿Entonces? ¿Ryoga es tu socio? ¡jamás me lo hubiera imaginado! ¡Wow!—. Reía Akane
—¡Oyee eso me sonó a sarcasmo!—. Veia de reojo Ranma a la mujer que no contenía la risa.
—Disculpame; es solo que siempre presentí que ambos eran muy buenos amigos y bueno, esto que me cuentas solo me lo confirma—.Sonreia ella.
Hizo que se sonrojara enormemente el ojiazul.
Disfrutaban de la plática, El le contaba todo lo que había avanzado estos años. Sus duros entrenamientos y peleas que lo llevaron a ser la persona que era hoy en día. Los torneos que ganó y el dinero. Ahora era una persona reconocida que buscaba establecerse aún más en el mundo del deporte; Era su vida y anhelo hacerlo.
Por su parte Akane contaba de su vida universitaria y como fue que decidió inclinarse por la carrera de derecho, había tenido las mejores notas, una maestro que trabajaba en un buffet le había propuesto trabajar como su asistente así ella tendría más experiencia y así fue, se había convertido en una sobresaliente abogada que se habría camino.
—Bueno, después de que tuve la mala suerte de atropellar a un peatón bastante parlanchin no me queda de otra que llevarlo a su hotel—.
Reía Akane mientras a lo lejos podía ver Ya su auto estacionado. Ya en el auto y con la privacidad, Ranma quería dejar salir aquella duda que lo atormento por mucho tiempo, se dirigió hacia la chica y mirándola fijamente tomaba el valor para hablar.
—…Akane ¿Por qué te fuiste?—.
Ella sabía que esa pregunta tendría que llegar pero no imaginaba que tan pronto. Tragó saliva y detuvo el auto que por fortuna para ella ya los había llevado hasta el hotel donde se hospedaba el chico.
Dejo sus manos caer en su regazo, tomo aire, se giro hacia Ranma, y comenzó a hablar.
—Ranma, estaba harta, estaba fastidiada de todo y de todos. Nuestra relación nunca fue algo formal pero poco a poco sentía que las cosas entre tu y yo daban pequeños pasos adelante. quería una relación de dos no de más. Estaba harta de los hechizos de Xian Pu, de la loca de Kodachi y de Ukyo.
Y cuando paso lo del baile, pensé que por fin.. —.
Una lágrima bajaba lentamente de la mejilla de Akane.. con la voz entrecortada y mirada cristalina volteó a ver a su copilo.
—No podía quedarme, no después de cómo me miraste cuando leíste la carta de la universidad, tus ojos estaban llenos de odio y rabia. ¡POR ESO HUI! ¡NO HUBIERA PODIDO VIVIR CON TU RENCOR A CUESTAS!
—¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿No se te ocurrió que hubiéramos podido.. LARGARNOS JUNTOS? ¡MALDITA SEA AKANE! ¡TE AMO! ¡Y AHORA NO ME DA PENA DECIRLO! ¡TE AMO! ¡Y SI YO TE MIRE ASI FUE POR QUE TENIA RABIA HACIA MI, POR MI CULPA TU HABIAS TOMADO ESA DECISIÓN! ¡MI ESTUPIDA MANERA DE SER TAN COBARDE!—. Con el codo recargado en la ventana del auto y sus dedos en la sien Ranma se lamentaba, El ojiazul abrió los ojos miro a la chica por unos segundos, con mirada decidida tomo su barbilla delicadamente y exclamó con tono comprometido.
—TE VOY A RECUPERAR AKANE TENDO.
Abrio la puerta del coche y puso las manos sobre la base de la ventana
—Te veo mañana, descansa—. Le dedicó un guiño y se fue.
Ella aun lo miraba atónita, no podía creer cuantas cosas sucedieron en el día. Había rencontrado a su prometido mas bien, el la encontró y amenazaba con recuperarla.
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En la oscuridad de una habitación que solo la iluminaban velas se encontraba un hombre de rodillas, cubierto por una capucha.
—Señor, he localizado a Akane Tendo y también a Ranma Saotome , que por el tamaño de su aura puedo decir que es bastante fuerte. Ambos ya se encuentran muy cerca—.
Se dirigía el encapuchado hacia una figura sentada en una enorme silla de piedra, sus manos negras solo podían diferenciarse por unas grandes uñas color rojo sangre mientras que su cola era larga como una serpiente en medio de ella tenía un anillo que brillaba como una estrella.
—YA SE ACERCA EL DIA… SIGUE NUESTRO PLAN Y ESPERA MIS INDICACIONES—.
—¡LARGATE!— Le ordenaba la figura demoniaca
—Como usted ordene mi Lord—. La figura del hombre se ergio y reverencio ante las órdenes de aquella creatura.
CONTINUARÁ…
¡Hola!
Como cada fin de semana tenemos una actualización. espero y les haya gustado este capítulo.
de nuevo agradecimientos especiales a cada uno de ustedes.
Alexander0621: No sabes que risa me dio tu comentario JAJAJAJA. permitete sentirte parte de esta historia y gracias por seguirla.
Kariiim: De nuevo gracias por enseñarme a subir esta historia y por tu tiempo.
¡Que tengan una excelente fin de semana y nos vemos el proximo Fin!
