¡Hola! ¡Volví! Espero que disfruten este capítulo, fue un poco más complicado de escribir que los anteriores :C
Sin nada más que agregar, ¡Comenzamos!
Capítulo 22.
La historia de NATSU DRAGNEEL.
Luego de todo el tema del acosador, pensé que ya no habría forma de recuperar el estado de ánimo para Lucy. Pero mis sobrinos y Mavis, lograron tranquilizarla e incluso hacerla reír. Esa noche la pasamos bien, incluido yo. Cuando la invite a mi departamento, estaba tan nervioso que casi aplasté el volante de mi vehículo mientras esperaba su respuesta. Ella aceptó, y si no me estuviera viendo, comenzaría a hacer mi baile de la victoria. Nunca he traído a una sola mujer a mi hogar que no sea Lissana, todo se siente muy íntimo cuando compartes algo tan privado. Hablar de Reedus con Lucy me pareció fácil, como si fuera lo más natural del mundo. Definitivamente estoy loco por ella…
Aproveche que fue a cambiarse de ropa para buscar un vino, ambos estábamos algo ansiosos. Ni siquiera la escuche regresar, puesto que cuando me levante de un tirón y casi la vote al suelo. Se ve aún más bonita con mi sudadera - ¿Te lastime? – No me di cuenta de donde la estaba sosteniendo, hasta que se removió entre mis brazos y para mi desgracia, tuve que soltar su cintura. Solo con ese simple roce, ya sentía como comenzaban a ajustarme mis pantalones, por lo cual decidí ir al baño a quitarme el calor con una ducha fría. Que debía ser rápida para no hacerla esperar demasiado. Regrese en cuestión de minutos, ella estaba tan concentrada en un cuadro, que saltó cuando apoyé mi mentón en su cabeza.
Admirando las obras de Reedus, comprendo porque me gusto el artista del hada en EEUU. Es como si me contaran sus sentimientos a través de sus pinturas -¿Por que te lo recuerda?
–No suelo ser una persona muy abierta, solo dejo ver lo "bueno" de mi personalidad o emociones a los demás. Pero estas obras, son transparentes. Aunque admito que me tomó demasiado tiempo entenderlas.
-¿Qué harías si conoces al artista del hada? - ¿Le pediría un autógrafo? ¿Alguna pintura?
-Si pudiera, me gustaría promover su arte. Esos cuadros son hermosos y en las exposiciones me los vendieron por casi nada – Tal vez sea principiante. Pero el talento no debería ser explotado así – Me ofendió el precio la verdad.
Su risa me descolocó, yo estaba siendo serio – Me gustas mucho.
-¿Qué? – no podía ver su cara en esta posición, pero por suerte se giró dentro de mi abrazo.
-Me gustas mucho, te quiero mucho – Es un ángel, con su hermosa carita resplandeciendo a causa del sonrojo y los ojos brillantes. Subí mis manos hasta sus cachetes y la besé.
Este es el maldito cielo para mí, no sabía porque ese repentino comentario de su parte. Pero que me cuelguen, si no aprovecho cada segundo de mi tiempo para besar a esta mujer. Quiero todo con Lucy, me gusta en todos sus momentos y si puedo, quisiera permanecer a su lado – Is breá liom tú – Le dije ni bien nos separamos.
Su cara de confusión me sacó una sonrisa - ¿Qué?
-Te amo – No existen palabras para describir lo que Lucy genera en mí. Solo esas me parecen demasiado pocas – Gracias por dejarme amarte.
Saco mis manos de sus mejillas y pego su frente a mi pecho. Me abrazo con tanta fuerza, que era imposible poner distancia entre nosotros. Yo quería verle la cara, pero no hubo caso – Gracias… por amarme.
-¿Lucy? – volví a intentar separarnos, pues algo mojaba mi remera.
-Es la primera vez… – Acaricie su cabello, instándola a continuar. Por fin giro un poco la cabeza, su mejilla estaba empapada – Nadie me había dicho eso antes… - La abracé tan estrechamente, que no había ni un poco de espacio entre nosotros. Esa palabra yo la escuche muchas veces por parte de mis padres. Pues a pesar de mis travesuras de juventud, de mis tonterías de niño y de lo poco atento que fui, ellos me colmaron de un amor incondicional. Ahora comprendo, cuan agradecido debería estar con Porlyusica e Igneel. Eran estrictos a veces y podían ser un poco pesados cuando querían. Pero jamás me faltaron palabras alentadoras para mí. Yo tenía un mal concepto sobre mi persona, me dije muchísimas cosas hirientes y auto destructivas. Ellos en cambio, siempre me alentaron a ser una mejor persona
–Puedes llorar, yo me quedaré contigo.
Lo hizo, estuvo cerca de cinco minutos aferrada a mí como un salvavidas. Trataba de reconfortarla, acariciando su cabello y espalda. Nada de lo que diga, podrá borrar el daño que le han hecho. La vida fue muy cruel con ella, la puso en un lugar donde probablemente se haya sentido sola. Entiendo su comportamiento en el pasado y me sorprende que igual en esa soledad, está persona increíble se creó.
Levante su cuerpo con facilidad, la llevé hasta el sofá y una vez que logré bajarla entre los almohadones me soltó. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar, la nariz mocosa y las mejillas mojadas. Igual me parecía la mujer más hermosa del mundo – ¿Quieres té? – Asintió con un gracioso puchero en los labios – Iré a preparártelo, espérame aquí – Con el bebedero que tengo, es muy fácil preparar infusiones, ya que el agua sale caliente. No habré tardado más de dos minutos. Igual, el sofá estaba vacío - ¿Lucy?
-¡Ya voy! – Su voz venía desde el baño. Por lo que la dejé tranquila.
Tenía mejor semblante al regresar. Los ojos seguían algo inflamados, pero el resto de su cara estaba limpia - ¿Te sientes mejor?
-Sí, lamento eso – Enarqué una ceja y ella torció la boca – No suelo llorar mucho y hoy ya te hice pasar por ese martirio dos veces.
-No me gusta verte llorar, pero no fue un tormento para mí tampoco – Se acomodó de nuevo sobre el sofá antes de hablar.
-Prometo que no volverá a pasar.
-Lucy… Si quieres llorar, puedes hacerlo. Nunca me molestaría porque eso, ni tampoco es algo malo – Me senté a su lado y sujeté su mano con delicadeza.
-Pero – La sostuve con firmeza, acercando la extremidad hasta mi boca para besar sus labios.
-Te lo dije, yo estoy aquí para ti – Sus ojos se pusieron brillantes de nuevo, por lo que la atraje a un abrazo – Cualquier problema que enfrentes, me lo puedes decir. Yo te ayudaré, siempre estaré de tu lado.
-¡Dios! – Escuché que sorbía por la nariz – Me siento una tonta.
-No lo eres, tus cuidadores fueron un asco contigo – Asintió y alejo un poco la cabeza. Seco las lágrimas que se formaron e inspiró fuerte.
-Ya, estoy mejor – Debo de haberme vuelto loco, incluso toda mocosa e hinchada, me parece adorable.
-Tá tú go hálainn – Frunció el ceño. Por lo que decidí incluir la traducción para ella – Eres hermosa.
-He de parecer un tomate – Acomodó un mechón de cabello tras la oreja.
-El más hermoso que conozco.
Siempre que pienso en ella, me vienen cosas positivas a la mente. Ciertamente cuando nos conocimos, era diferente. Pero a medida que la verdadera y encantadora Lucy Heartfilia, va despojándose de sus máscaras, me voy enamorando más. Ni siquiera quiero imaginar cómo estaría mi vida si no la tuviera junto a mí. Estoy dispuesto a jugar todas mis cartas, con tal de verla sonreír.
La historia de LUCY HEARTFILIA.
No recuerdo cuando fue la última vez que llore delante de una persona. Solo tengo una memoria vaga con respecto a un llanto mío y en este Jude me encerraba en mi habitación hasta que me calmara. "Saldrás cuando aprendas a comportarte". Cállate, eres demasiado ruidosa, no molestes, estorbas, guárdatelo… Definitivamente era un desgraciado y recién ahora me doy cuenta de eso. Anna siempre estaba ausente y sus pocas palabras dirigidas a mí, por más que eran bonitas, no alcanzan a todo lo negativo que salía de la boca de mi padre.
Lloré tanto este día. Como si todas aquellas lágrimas que reprimí se desbordaran y algo en mi cabeza se rompiera en mil pedazos. Natsu fue paciente, dulce, atento y por sobre todas las cosas, le dio importancia a mis sentimientos. Me preocupa, el llegar a necesitarlo demasiado – Is breá liom tú – Aun si no entendía, lograba sentirme especial con su atención – Te amo.
En todos mis años de vida, jamás me habían dicho esas palabras. Ni Anna, mucho menos Jude. Te quiero sí, eres mi familia sí, pero te amo… Había vuelto a llorar como una magdalena, el me consoló y estuvo para mí en todo momento. Basta por favor, demasiado cariño para alguien como yo, puede ser perjudicial. No quiero se adicta a algo que puedo llegar a perder…
-Natsu – Tengo que decirlo, pues no sé qué es esta emoción – Me siento… Ansiosa.
-Es normal con lo que te está pasando – No es por culpa del ese loco, sino por él.
Negué varias veces con la cabeza, mientras buscaba las palabras - ¿Cómo? ¿Cómo sabes que es amor? – Sonrió y tomó mi mano suavemente.
-Si me lo hubieras preguntado, unos meses atrás, no habría podido responderte – Miró mi mano y acarició mis nudillos – Para cada persona creo que es diferente, en mi caso. Sé que te amo, pues me gustaste en cada una de tus versiones. Quiero ayudarte incondicionalmente, a ser la versión de ti que más te guste.
Natsu no conoce todas mis versiones – No lo sabes todo de mí.
-Ni tú de mí.
-Podrías no amar a alguna de ellas.
-Tienes razón, pero podría hacerlo – Fruncí el ceño.
-No tiene sentido racional lo que dices ¿Cómo puedes amar algo que no conoces?
-¿Cómo puedo saber que no me gustará si no lo veo? – Torcí los labios y bajé la mirada – Amé las anteriores, puedo amar la siguiente.
-Me odiabas cuando me conociste – Negó con la cabeza.
-Me odiaba más a mí en aquella época la verdad - ¡Me comenzaba a exasperar!
-¡Natsu! No me estás ayudando – Se río, y desvió la mirada hacia una ventana.
-Lo siento, el amor es difícil de explicar Lucy. Al principio creí que me gustabas, porque me parecía sano. Eras la primera mujer fuera de Lissana que me atraía de verdad.
-¿Por qué te sentías bien contigo mismo? - Asintió.
-Muchos años, me dedique a criticar mis sentimientos. Los que tenía por ti me parecieron normales, me hacían sentirme normal. No el enfermo que me considere en el pasado - Su cara estaba girada, solo podía ver su perfil - Al principio fue solo eso. Pero luego te conocí y comencé a entender mejor a la mujer que tenía frente a mí.
-¿Qué viste bueno en mí?
-Hermosa, inteligente, graciosa, leal, trabajadora, comprensiva - Tomó la mano que se hallaba sobre mi muslo - Quien a pesar de lo mal que la paso, igual tenía una sonrisa en sus labios para mí.
-No soy esa mujer - Yo no tengo tantos colores.
-Eres aún mejor. Sólo que soy muy malo con las palabras - Giró la mirada y nuestros ojos se encontraron de nuevo. La piel se me erizó, esa expresión en su rostro, sería una buena pintura. Realmente parecía un hombre enamorado - Te amo.
Mi cuerpo se movió mucho antes que mi razón. Me arrodillé sobre el sofá, tomé su rostro entre mis manos y lo besé. Se sentía perfecto, demasiado irreal e intenso. A pesar que fue un simple roce de labios - Ámame más.
Sus brazos rodearon mi cintura y me sentó sobre su regazo. Nuestras bocas se encontraron a mitad de camino y aquello que en un principio fue tierno, pasó a ser fuego puro. No quería pensar en nada más que en nosotros. Mañana podría venirse el mundo abajo, pero esta noche, eramos solo nosotros dos.
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Nos vemos en el siguiente capítulo :3
