Notas del auto

¡Hola! siento la demora, la verdad no hay excusa por el tiempo que he tardado en escribir, la verdad es que siento que tengo un problema para concentrarme, me siento dispuesto a escribir y antes de darme cuenta estoy viendo algún video en youtube o leyendo alguna historia (help me T.T) Intentare concentrarme mas en la historia porque de verdad disfruto escribiéndola. ¡Oh! y tengo que agradecer a Jeznncz por ayudarme dando sus ideas y opiniones a medida que escribía los capítulos ¡Me ayudan bastante! aunque me siento como un idiota por no haberle dado las gracias antes T.T (sorry Jeznncz)

Reviews:

fabianemmanuel15: ¡Gracias por leer capitulo! y si Nimrod por el momento no tiene forma alguna de mejorarse, quiero escribir combates algo mas tácticos por eso debilite a Nimrod, no quería darle una ventaja abrumadora, con su experiencia me parece suficiente para que tenga que lidiar con lo que se va a encontrar en Beacon (de momento), además tengo algunas ideas sobre como todos verán este poder que tienen los no-muertos sobre las almas (no se esperen charlas bonitas) bueno espero que este capitulo sea de tu agrado ¡Disfrútalo!

Guest: ¡Gracias! y lamento lo de la duración, me toma horrores de tiempo escribir, pero prometo seguir mejorando y tratar de hacer los capítulos mas largos. ¡Disfruta el nuevo capitulo!


El camino a la enfermería fue más sombrío de lo habitual; la noticia sobre la salud de Amber cayó tan mal como una fuerte resaca al despertar. El viejo Oz, que suele andar sereno en su día a día, tenía una dura expresión en su rostro. No lo culpo; la muerte de una doncella es lo último que necesitamos en este momento.

El sonido de gotas de sangre golpeando el suelo me hizo fijarme en el niño a mi lado. Reconozco que el pequeño bastardo sabe pelear, aunque es insufriblemente desconfiado. Glynda se había acercado a tratar su hombro, pero una mirada amenazadora de Nimrod le advirtió que no se acercara. Ella lo había ignorado e intentado de todas maneras, pero él se apartó bruscamente para ir tras Ozpin, que ya había puesto rumbo a la enfermería.

Siento lastima por la persona que tenga que trapear el pasillo lleno de sangre

Al llegar a la enfermería Ozpin fue directo a la camilla de Amber, los médicos se intentaron acercar a Nimrod pero su mirada amenazadora esta vez sí funciono.

—Niño, no puedes quedarte con un perdigón en el hombro, tienen que sacártelo —dije mientras sacaba mi petaca

El niño me miro por un momento, saco un pequeño cuchillo de su bota y empezó a cortar la manga de su ropa, dejando a la vista su herida

—Hey, niño, ¿Qué planeas...?

Bajo la mirada incrédula de los médicos, clavo el cuchillo en la herida y comenzó a moverlo de lado a lado buscando el perdigón.

Tiene agallas para curarse de esa manera, pero…

—¿Demasiado testarudo para recibir ayuda? — le pregunté con sarcasmo —Cada vez me sorprende más, el hecho de que sigas vivo— dije mientras le daba un sorbo a mi petaca.

En ese momento el chico logro sacar el perdigón.

—¡Ja! ¿no quieres desinfectar tu herida con Whisky también? —dije burlándome, mientras le ofrecía mi petaca

Él no se lo tomo en broma. Me quito la petaca de la mano antes de que pudiera reaccionar

—¿Qué mier...?

Derramo su contenido sobre la hoja del cuchillo y con un chasquido de dedos el arma se encendió en llamas. Me tiro la petaca y puso el filo ardiente sobre su herida.

El olor a carne quemada lleno la habitación, los médicos ahora estaban atónitos, incluso una de las enfermeras, la más joven parecía a punto de desmayarse. El pequeño bastardo se cauterizo la herida y ni siquiera Pestañeo.

—Matasanos... — murmure mientras guardaba mi petaca vacía.

Él no se inmutó, limpiando su cuchillo antes de guardarlo en su bota.

—¿Qué está pasando aquí? — El regaño, anuncio la llegada de Glynda.

—Hey Glynda, solo veía como la nueva mascota de Oz, desperdiciaba un buen licor. — Le dije con una sonrisa, Ella solo respondió con un gruñido mientras se agarraba el puente de la nariz —Por cierto ¿Qué tal estuvo tu llamada con Jimmy? ¿te invito a salir?

—Eso no es asunto tuyo Qrow —Replico, visiblemente molesta.

El niño apenas nos dedicó una mirada desinteresada, mientras recogía la manga que había cortado, en ese momento me fije mejor en su brazo de tez pálida, casi enfermiza, con notorias cicatrices en los dedos. Pese a lo que dijo Oz, es difícil creer que sobrevivió en tierras Grimm sin aura, ¿acaso no estabas siendo sincero conmigo Oz?

—Glynda, ¿pudiste comunicarte con el General? — Casi parece que había invocado al viejo Oz con el pensamiento

—Ironwood, esta de camino debería llegar para la noche.

—Bien, la salud de Amber se está deteriorando rápidamente — respondió Ozpin, con una expresión pensativa —debí suponer que algo anda mal, su aura se llegó a recuperarse hasta la mitad, pero, a partir de ese punto no siguió elevándose — dijo Oz tratando de ocultar su angustia.

¿Con que atacaron a Amber? A parte de la fea quemadura, no parecía haber algún otro indicio de daño, ni siquiera veneno ¿por qué no se recupera? No lo entiendo.

El niño se acerca a la camilla de Amber y se queda mirándola por un rato. ¿Qué pretende?

—Su alma — murmuro.

—Disculpa ¿Qué? — el niño ignoro mi comentario y volteo hacia Oz

—Dijiste que el aura está relacionada con el alma.

—Correcto — le respondió Oz

—Es su alma, está incompleta

— Y tu ¿cómo sabes eso? — cuestiono Glynda, cruzando los brazos

El solamente se quedó callado mientras miraba fijamente a Oz

—Glynda, vuelve a contactar con el general, infórmale de esto, es urgente

Ella le dio una mirada estupefacta a Oz.

—No puedes hablar en serio Ozpin — Replico ella.

—Por favor Glynda, confía en mi ¿Quieres? — Dijo Oz, con una sonrisa tranquila

Glynda pareció querer refutarle, pero al final solo exhalo —De acuerdo Ozpin, volveré a comunicarme con Ironwood

—Gracias, Glynda.

En ese momento el chico pareció cansarse de la conversación y se dirigió a la puerta de la enfermería

—No olvides tu promesa, Ozpin — dijo antes de salir de la enfermería. Más que un recordatorio, sonaba a amenaza.

Observé cómo salía, y luego me volví hacia Ozpin.

—No hay garantías de que él nos ayude, ni siquiera parece confiar en su propia sombra.

—Ciertamente es alguien bastante cauteloso, pero también habilidoso, después de todo consiguió golpearte a pesar de no tener su aura desbloqueada.

Solo le gruñí en respuesta mientras Glynda miraba a Oz de reojo

—¿Como que no tiene el aura desbloqueada? — pregunto Glynda

—Es vedad, te actualizare sobre las "capacidades" de nuestro invitado tan pronto como informes al general

Glynda solo suspiro antes de salir despidiéndose de Oz.

—Bueno ¿Ahora que, Oz?

—Ahora sugiero que te relajes, planeo darte una misión dentro de poco. — Esa era mi señal para ir a la ciudad — Y Qrow, procura no beber demasiado.

—¡Ja! no me hagas prometer algo que no puedo cumplir Oz

El solo exhalo antes de sonreír y continuar

—Valía la pena intentarlo, divierte.


¡Agh!, mi día no podía ir a peor. El arma de Qrow me tomó desprevenido. ¿Qué demonios era esa cosa? Cuando me apuntó con esos cilindros, presionó algo parecido al disparador de una ballesta. Su arma escupió fuego como un dragón, pero con un rugido similar al trueno. Apenas tuve tiempo de alzar el escudo cuando algo lo impactó, un golpe seco, similar a parar el impacto de una maza.

Parece que nos hemos esforzado en hacer armas cada vez más aterradoras. No me sorprende; después de todo, la oscuridad es parte de la esencia de la humanidad.

Llegué a la puerta de mi habitación y noté que al otro lado del pasillo unos hombres estaban reemplazando una cerradura con una pequeña caja metálica. Al terminar, uno de ellos sacó un objeto igual al que usó Qrow en el bosque. Lo acercó a la caja y la puerta se abrió sola. Parece que no solo nos centramos en mejorar nuestras armas.

Una pequeña sonrisa empezó a formarse en mis labios, para justo después transformarse en una mueca. "Me siento fuera de lugar en estas tierras."

Entré en mi habitación y cerré la puerta detrás de mí. El peso de la fatiga comenzaba a acumularse, pero mi mente seguía girando. Me dirigí a la caja sin fondo, metiendo la mano mientras pensaba en el objeto que quería sacar.

"Necesito curarme"

Mi mano se aferró a algo y, al sacarla de la caja, vi que era el frasco de estus. "Ojalá no se hubiera roto durante mi batalla contra Lord Gwyn," pensé. Supongo que mi mente aún no acepta que se rompiera el único objeto que podía sanar mis heridas constantemente.

Volví a meter la mano en el baúl, pero esta vez tomé una botella cálida al tacto. Al sacarla, la vi. "Una bendición divina, antaño símbolo de fe y esperanza." No pude evitar que el desprecio se filtrara en mí.

La apreté hasta que me temblaron los dedos y la arrojé al baúl.

"¡Ese maldito objeto!" Ni siquiera la "ambrosía de los dioses" era capaz de liberarme de esta maldición. Me siento como un tonto al creer que Ozpin sí podrá hacerlo.

Mis párpados se volvieron pesados, luchando por mantenerse abiertos, mientras una somnolencia comenzaba a invadir cada fibra de mi ser. ¿Uhmm...? Era la primera vez que sentía sueño en mucho tiempo. Me dirigí a la cama que no había usado desde que llegué a estas tierras, preguntándome: ¿Cuándo fue la última vez que me sentí tan cansado?

Imágenes fragmentadas de mi pasado parpadeaban en mi mente como destellos de luz a través de una tormenta. Un rostro familiar, una batalla perdida, y luego la oscuridad envolviéndome. La maldición... siempre la maldición.

Antes de que me consumiera. Empecé a moverme hacia el baúl, cada paso era una batalla contra la gravedad. Mis pies pesaban como el hierro, y la desesperación era lo único que me daba fuerza para seguir avanzando.

Mis piernas fallaron, haciéndome caer al suelo. Respirar se estaba volviendo un esfuerzo, pero con dificultad me arrastré hasta el baúl. Metí la mano y saqué el objeto que tanto necesitaba: una "piedra purgadora".

El cráneo en el interior de la piedra cenicienta me devolvió la mirada y lo apreté con mis últimas fuerzas. Esta se agrietó y pude ver cómo la oscuridad se empezaba a filtrar en la piedra.

Respiré con fuerza, buscando que el aire entrara en mis pulmones, mientras la piedra se volvía negra para justo después transformarse en polvo.

El alivio fue inmediato. La sensación de peso en mis extremidades se desvaneció y la neblina en mi mente se despejó. Me recosté en el suelo, mirando el techo mientras mi respiración se normalizaba.

Pude sentir cómo la marca de la maldición me pulsaba en la espalda. ¿Cuánto más podré resistir? me pregunté. La fatiga seguía presente, pero al menos el dolor se había mitigado.

"Si pierdo la esperanza, la maldición no tardará en consumir mi mente."

Me senté, mis ojos recorriendo la corta distancia entre la cama y el baúl. Una risa amarga y débil escapó de mis labios, resonando en la habitación vacía.

"Ja, realmente fue patético lo que me costó avanzar cinco pasos."

La risa se convirtió en un reflejo irónico de mi situación, una burla a mi propio infortunio. "¿Qué tan bajo he caído?" pensé, sintiendo la amargura arrastrándose en mi pecho.

Me levanté despacio, pensando a dónde dirigirme. Quedarme a solas con mis pensamientos es peligroso; tal vez ir a la biblioteca sea una buena idea. Necesito mantener mi mente ocupada.


Salí de mi habitación y recorrí los pasillos de Beacon en busca de la biblioteca. La calma del lugar contrastaba con la tormenta interna que sentía.

Llegué a la biblioteca y me detuve un momento en la entrada, observando las filas de estanterías llenas de libros. Una visión familiar, parece que al menos esto no ha cambiado tanto, solo espero que este lugar no guarde los conocimientos de un loco.

Caminé entre las estanterías, pasando los dedos por los lomos de los libros, buscando algo que captara mi atención. Los títulos ciertamente lo intentaron:

"Antecedentes de la gran guerra, familiarizándote con tu aura y semblanza, Armas y Dust, Conoce a tu enemigo: Grimm, La revolución de los faunos, Ejercito de Atlas: Manual de formación para operaciones especiales, Historia de un vendedor de cecina en el desierto de Vacuo "

Me detuve, abrumado por la cantidad de información que desconocía.

"Debería empezar por algo que no suene tan denso"

Seguí revisando, hasta que mi dedo se detuvo en un libro.

"Cuentos de hadas de Remnant"

Suena interesante. Lo saqué y leí la contraportada.

"Una recopilación de los cuentos y leyendas más populares de los cuatro reinos"

Un breve escape de la realidad, este respiro no me vendrá nada mal.

—¿Interesado en algún cuento? —Dijo una voz detrás de mí.

Me volví en guardia, solo para ver que quien me interrumpió era Ozpin, con una expresión tranquila en el rostro

—¿Qué quieres? —Dije sonando más tenso de lo que quería.

—Solo quería ver cómo te estabas adaptando — dijo acercándose un poco más, mirando por un momento el libro que sostenía —Una buena elección, personalmente es uno de mis favoritos.

"Que molestia, ¿no tiene nada mejor que hacer?"

—¿No deberías estar cuidando a la dama herida? —dije con clara irritación.

Ozpin no se inmuto al tono y continuo.

—Hay poco que pueda hacer por Amber ahora — dijo con una preocupación apenas notable —Un viejo amigo está en camino para prestar su ayuda.

Entrecerré los ojos mirándolo

—Debería preocuparme por su "amigo" o ¿por qué razón me avisa de su llegada?

El director rio un poco antes de continuar.

—Lo dudo bastante, aunque es verdad que se le conoce por ser alguien precavido. Espero que no te moleste tener un poco más de atención —Dijo esto último con gracia.

Exhalé mientras bajaba la guardia.

—Eso depende de el — Dije con el ceño fruncido —¿Algo más? — Menciones volviendo mi atención al libro

Ozpin sonrió, notando mi interés en el libro.

—No, disfruta los cuentos — respondió. El director se volvió hacia la salida, pero dijo una última cosa antes de partir — si me permites, te recomendaría leer "La historia de las estaciones"

Levante la ceja observando cómo se alejaba.

"¿Qué es lo que busca de mí?"

Abrí el libro, no tarde en encontrar dicha historia y comenzar a leer.

"Erase una vez un viejo mago que pasaba sus días en solitaria, sin saber que su mundo iba a cambiar, por la visita de cuatro distinguidas doncellas"


Perdí la noción del tiempo en la biblioteca. El libro resulto ser más entretenido de lo que pensé. En la mayoría de los cuentos era bastante común ver a esta criatura Grimm cazando a los humanos, pero ni una sola mención hacia lo no-muertos o la maldición

Un atisbo de esperanza broto en mi pecho. ¿Será posible que la maldición tenga cura? Tal vez, pero es curioso que ni siquiera la nombren. Antaño, en prácticamente cualquier historia, la maldición era referenciada, pero ahora nada.

El atardecer en la ventana me aviso de que era hora de volver a mis aposentos. Podría empezar a investigar sobre esto mañana. Debería volver a concentrarme en los manuscritos del maestro logan. Son una poderosa arma de la que preferiría no prescindir, a pesar de que me tome noches enteras volver a descifrar un solo hechizo

Suspire para mis adentro. "Menos mal no necesito dormir"

Empecé a caminar por los pasillos, dejándome envolver por la calma que me rodeaba, hasta que un ruido metálico y constante reemplazó esa tranquilidad. Me asomé por una ventana en dirección al ruido y pude observar un pájaro de metal similar al que me sacó del bosque. De eso descendía un hombre robusto, tan alto como Ozpin, vestido con un elegante atuendo blanco con una sola mano enguantada.

"¿Por qué todos parecen nobles aquí?"

Venia flanqueada por... personas ¿de metal?

"¿Qué clase de hechicería es esta?"

Vi a Ozpin salir del edificio y dirigirse hacia el individuo. Decidí seguirlos; necesitaba saber qué estaba pasando.

Al llegar a la entrada principal, vi cómo Ozpin saludaba al recién llegado

—General Ironwood, me alegra ver que su viaje a sido exitoso

—¡Ozpin! — Saludo el hombre con un tono entrañable —. Por favor deja esa formalidad, — dijo mientras reía —. Ha pasado mucho tiempo.

—Ciertamente general —Respondió Ozpin con una sonrisa —. Veo que trae un nuevo modelo de androide

—Caballeros Elysium — Los presento Ironwood con orgullo —. Están en la ultimas fase de prueba, pero se espera que puedan reemplazar al viejo modelo AK-130, antes del festival

Antes de que pudiera preguntarme que significa todo eso, una voz sarcástica resonó detrás de mí.

—Atlas siempre se queda con los mejores juguetes hasta que obtienen uno nuevo

Me puse tenso de inmediato; no lo había escuchado llegar

—Qrow — siseo el general, frunciendo el ceño en nuestra dirección

Qrow avanzó, ignorando la expresión severa de Ironwood, y se unió al par. Su presencia relajada añadía un aire de desafío al encuentro.

—¿Que tal Jimmy? Siento llegar tarde, no pude encontrar aceite para tu mano — dijo, mofándose

El general solo apretó fuertemente el puño que tenía el guante. sus ojos destellando con una mezcla de frustración y contención.

La tensión entre ellos era palpable; me recordaba a dos aliados de lord Gwyn. Ozpin, se interpuso entre ellos

—Ahora caballeros, tenemos un asunto más importante que atender — reprendió el director

Ironwood respiró hondo y se dirigió a Ozpin.

—Bien lidera el camino, quiero entender a que nos enfrentamos.

Ozpin se volvió y comenzó a caminar hacia la academia seguido por Qrow, Ironwood y los hombres de metal. Pasaron a mi lado, el General mirándome de reojo, le gruñí en respuesta.

Finalmente desaparecieron en el pasadizo. Parece que esa chica Amber es más importante de lo que aparenta, decidí continuar mi camino hacia la habitación. ¿Qué rol me impondrá Ozpin? Me preguntaba mientras avanzaba por estos pasillos bañados por la luz de luna.


¡Gracias por leer! Si te gusto no dudes en dejar una reseña, realmente me motivan bastante a escribir, ¡Hasta la próxima!