Capítulo 13

-Así que el Uchiha se ha reunido nuevamente con el sindicato civil. –Se interesó Yugao. Sorbió un poco de su té mientras miraba a Hinoko frente a ella quien estaba devorando unos dangos. –pasa demasiado tiempo con ellos.

-Mebuki Haruno es su suegra después de todo. Y Jenjen Mitokado está al frente de los comerciantes, súper contento con Sasuke, incluso lo llevó a cenar hace poco. –Dijo Hinoko, tras dejar un palillo de dango a un lado. –Hace poco se reunieron con Masaki Sarutobi.

-Ella está supervisando a la policía. – Apuntó Yugao. – ¿Hubo movimientos respecto a… Naruto?

-¿Te refieres a si lo encontraron acostándose con otra persona? Nope. –Rio por lo bajó al tiempo que atrapaba otro dango. –Pero por alguna razón Uzumaki-sama no está cayendo bien entre los policías.

-¿A qué te refieres?

-Ya se sabe que el Hokage le dio un equipo especial y que supuestamente está encargado de la seguridad de la aldea. Pero no hacen nada.

-Eso no es verdad. –Se quejó Yugao que pertenecía a dicho equipo. Hinoko se encogió de hombros. –Se ha empezado el rumor de que es el Uchiha quien está trabajando arduamente para proteger a los aldeanos. ¿No te parece extraño como la criminalidad bajó drásticamente desde que el asumió?

-Si…

-Como si trabajara veinticuatro siete. Pero últimamente lo único que hace es salir a pasear con Jenjen. Pero todos en la policía lo aman y lo tratan como el verdadero líder de la policía. A Inuzuka-san parece no importarle demasiado, casi nunca está en la oficina.

-¿Y los civiles?

-Parecen haberse olvidado por completo que hasta hace un año el Uchiha ayudó a iniciar la guerra. Ahora hasta se acercan a abrazarlo cuando pasa caminando. Algo que por cierto, hace mucho, caminar por la aldea saludando civiles y ayudando a las ancianitas a cargar la compra.

-Ese sigue siendo una serpiente. –Yugao se puso en pie, dejando caer el dinero sobre la mesa. –Tu ten cuidado, Hinoko-chan.

-¡Que no me llames así!

Yugao salió a las calles. Hinoko tan solo había sido la última parada en su lista. Horas antes se había pasado por el cuartel jonin. Fingió estar interesada en descansar un poco con sus compañeros, llevó sake y los dejó hablar. Así fue como se enteró que el Hokage había creado una serie de direcciones que responderían directamente a él. Un organismo en el cual él delegaría varias de sus obligaciones. Esto por si solo causó cierto descontento pues chocaba directamente con la idea que se tenía de que el Hokage debía ser capaz de lidiar con todo solo. Eso era lo que hacía un líder fuerte, así es como había funcionado hasta ese momento.

Pero lo que echó más sal en la herida fue al enterarse de que las personas quienes formarían aquel organismo pertenecían todos a los clanes, alimentando la idea de que el Hokage estaba beneficiando a los clanes más que a los ninjas comunes de la aldea.

Alguien estaba alimentando la idea de que el Hokage no solo era incapaz de cumplir sus funciones como líder de la aldea, sino que se mantenía en el poder solo por haber sido mentor del ninja más poderoso del mundo.

-¡Si Mitokado-sama fuera Hokage seguro que los clanes se lo pensarían dos veces antes de pisotear a los ninjas comunes! –Había oído Yugao antes de salir del puesto estacionario.

Tenía que informar a Naruto.

/Oficina del Hokage/

-Pasa Sakura, por favor. –Dijo Kakashi tras el suave golpecito a su puerta. Le indicó con un movimiento de su mano a la mujer que tomara asiento.

-¿Qué sucede, Hokage-sama? ¿Por qué me ha mandado a llamar? –Sakura se esforzó en sonreír pero era consciente de que aquello no ayudaría a disimular las marcadas ojeras que tenía, en contraste con la palidez que portaba. Hacía tiempo que no veía el sol.

-Tengo una misión especial para ti. –Dijo Kakashi. –Tsunade-sama necesita ayuda en Sunagakure.

-¿Sunagakure? –Sakura se enderezó en la silla, apretó los puños y cierto tartamudeó brotó de ella. –Per…pero tengo que quedarme en la aldea… Shizune-Neechan me necesita.

-Shizune podrá arreglárselas sin ti por unas semanas.

-Pe-pero…

-Sakura, nuestras relaciones con Sunagakure son extremadamente importantes. No podemos arriesgarlas. Ayuda a Tsunade-sama a crear el hospital en Sunagakure. No podemos darnos el lujo de insultar a uno de nuestros aliados en estos momentos.

Sakura agachó la cabeza, no podía irse de la aldea. ¿Y si Naruto la mandaba a llamar y ella no estaba en la aldea? Pero Naruto no la había llamado en semanas, quizás se había olvidado de ella. Trató de acercarse a su casa pero esta se encontraba completamente desierta.

-Necesitó que partas cuanto antes a Sunagakure. ¿Podrías hacerlo mañana temprano? Te tomaría una semana llegar…

-Yo… -Sakura de pronto levantó la cabeza para mirar al hombre y se mordió el labio, dubitativa. –Podría… ¿podría llevarme Naruto? Con su jutsu de transporte me tomaría unos minutos llegar y…

-Se lo preguntaré. –Aceptó Kakashi, un tanto sorprendido del cambio de actitud en la mujer. –Últimamente tiene mucho trabajo con su nuevo equipo, pero seguro que podrá transportarte en un momento.

-Su nuevo equipo. –Sakura había escuchado de la formación de aquel equipo. Y le dolía que no la hubieran elegido para formar parte de él. –Puedo preguntarle yo si quiere…

-Seguramente este en su vieja casa. Ahora es la sede de su nuevo equipo.

Sakura asintió en silencio y salió de la oficina.

/Ichiraku ramen/

-Te lo aseguró, este Hokage no sabe lo que está haciendo. –Kotaro dio un trago a su sake y luego miró a Sasuke con cierta vergüenza. –Lo siento, a veces me olvido que fue su mentor. No pretendía insultarlo, Uchiha-sama.

-No lo ha hecho. –Sasuke se había terminado su plato de ramen y lo había dejado a un costado. Se llevó el vaso de sake a los labios y fingió beber. – Aunque me pese debo admitir que no reconozco los movimientos de Hokage-sama. Hace poco tuve que impedir que los insectos Aburame infectaran los campos de cultivo. No entiendo porque él permitiría algo como eso.

-Se lo digo, demasiado poder a los clanes. ¿Y el resto de los ninjas que se supone que hagamos? Sentarnos y ver como se apoderan de la aldea. –Kotaro soltó un gruñido, negando con vehemencia. –Nosotros también peleamos en la guerra y perdimos familia. Y somos ignorados.

-El Hokage debería haberlos premiado. –Pronunció Sasuke, desviando el tema de la guerra. Sabía que era un tema escabroso, más aún porque él había ayudado a iniciarla. –En cambio, decidió beneficiar a los clanes con… -De inmediato actuó como si hubiera metido la pata y se llevó el vaso de sake nuevamente a los labios. –Oh, no puedo hablar.

-Uchiha-sama, por favor, estamos entre amigos. Puede confiar en mí. –Le dijo Kotaro, la bebida ya había estado haciendo efectos en él, Sasuke notaba la cadencia alcohólica en sus palabras, reprimió una sonrisa.

-Se supone que no debo hablar de esto pero… -Se inclinó hacía el hombre, susurrando. –Se va a crear un tren que conectara a la aldea con Sunagakure y otras aldeas cercanas. Traerá muchas ganancias… para los clanes que financiaran la obra.

-¡¿Cómo?! –Kotaro dio un golpe de palma sobre la mesa. –Eso es una vergüenza. ¿Encima se harán rico a nuestra costa? Los consejeros deberían hacer algo.

-Lo intentan, pero ya sabe cómo es. Los consejeros no tienen aliados. Y los clanes son más.

-Usted podría ayudarlos. –Apuntó el jonin. –Seguro que con usted en el consejo ayudaría a frenar a esos malvados clanes.

-Por desgracia no estoy en él. Por… mis acciones del pasado.

-Bueno, eso debería cambiar.

Era bien entrada la noche cuando volvió a casa. Le tomó más de una hora caminar desde Ichiraku ramen hasta su casa en el recinto Uchiha, Sakura ya se encontraba durmiendo para cuando él llegó. Momentos antes de que se fuera le había avisado que tendría una misión en Sunagakure, y él no sabía cómo sentirse al respecto. Por fin las cosas estaban saliendo bien para él, la gente había dejado de odiarlo, quizás pronto retomaría la posición de su padre en el consejo de la hoja. Pero su matrimonio se había enfriado de alguna manera, Sakura casi siempre estaba en el hospital, y cuando estaba en casa Sasuke era muy consciente de que no rendía. No de la forma en que Sakura deseaba. Solo sería cuestión de tiempo antes de que se aburriera de él y lo dejara. Y no daba señales de estar embarazada, quizás un hijo ayudaría a mantener el amor entre ellos.

/Sede del equipo Eiyu/

-Naruto-Kun, Uchiha-san te está buscando. –Gritó Anko, sonriendo perversamente a Sakura. Se giró y volvió a adentrarse en la casa.

Naruto frunció el ceño ante aquellas palabras, desde el otro lado de la casa. ¿Por qué Sasuke estaría buscándolo? Como intentará algo como lo que hizo con los Aburame podría irse olvidando de su vida. Se puso en pie y salió de la habitación, dejando que Shino tomara el relevó. Habían estado investigando los movimientos del resto de renegados escapados de Takigakure, asegurándose de que no se adentraran en el país del fuego.

Su sorpresa fue gigantesca al comprender que no era Sasuke, sino Sakura. Maldita Anko, a veces le gustaba jugar con su cabeza. La atendió en la puerta, sin dejarla entrar.

-¿Qué pasa Sakura? Estamos trabajando.

-Hokage-sama me ha dado una misión. –De una forma culpable, casi había esperado que Naruto la llamara "putita" como cuando la tomaba, pero no lo había hecho. Actuaba completamente normal, como si nada hubiera pasado entre ellos. –Tengo que ir urgentemente a Sunagakure… dijo que podrías llevarme.

Naruto giró el rostro, mirando en dirección a su equipo, dubitativo. Volvió a mirarla.

-Supongo que podría usar un clon para llevarte.

-Preferiría que fueras tú. –Dijo Sakura, de pronto ofendida por le desdén de Naruto, cosa que lamentó al ver una sonrisa traviesa en su rostro que apenas duró un instante antes de volver a su rostro serio habitual en esos días.

-¿Por qué?

-porque… -Sakura se removió en el lugar incomoda, bajando la mirada. –Te necesito.

-vuelve al hospital. –Ordenó Naruto. –Terminó aquí e iré a buscarte.

Naruto no le dio tiempo a replicar, cerrando la puerta tras de sí y volviendo a reunirse con su equipo. Anko le dirigió una mirada inquisitiva que él decidió ignorar. Tomó asiento mientras Shino hablaba.

-Los renegados que han escapado a Kusagakure intentaron tomar la aldea, pero los ninjas ya habían sido advertidos y lograron repelerlos a tiempo. Los que se dirigían a Iwagakure simplemente desaparecen. No conseguimos información sobre ellos.

-Mis espías igual. Iwagakure se ha cerrado por completo. Al igual que Kirigakure. –Aportó Yugao.

-Gracias. –Dijo Naruto con un largo suspiro. –manténganme informado. Tenemos que asegurarnos de que encontrar la base de los piratas y eliminarlos. Están dañando nuestro comercio.

-Si es que su base no es Kirigakure. –Señaló Anko.

-Esperemos que no.

El grupo se disolvió con rapidez, saliendo de la sede. Todos excepto Anko que decidió quedarse, Naruto partió rumbo al hospital donde ya se encontraba Sakura, sentada en su posición, Naruto notó como su pierna tamborileaba, nervioso y sonrió para sus adentros. Ella se puso en pie rápidamente y se acercó a él. En su mochila ya tenía los pergaminos con su equipo de viaje.

-Gracias por… llevarme. –Sakura sonrió tímidamente, estuvo a punto de abrazarlo cuando apareció Shizune y ella dio un paso atrás rápidamente. – ¡Shizune-Neechan, hola!

-Oh, Sakura-chan, Naruto-Kun. –Los miró a ambos, sorprendida. -¿Ha pasado algo?

-Oh, no. –Se adelantó Naruto. –Llevaré a Sakura a Sunagakure. La vieja se encuentra allí y creo que necesita ayuda.

-Ah, sí. Cierto. –Asintió con rapidez la mujer, le sonrió a Naruto amistosamente. –podrás volver a ver a Gaara. Hace mucho que no lo ves ¿verdad?

-Sí. La última vez que hable con él fue al final de la guerra. –Naruto se quedó pensativo durante un momento. -¿Quiere venir? Puede ponerse al día con la vieja y luego volvemos. Menos de un día.

Sakura le dirigió una mirada suplicante, si Shizune iba con ellos cualquier tipo de oportunidad de tenerlo se vería truncada, por suerte la mujer negó suavemente y levantó la carpeta que cargaba con ella.

-Demasiado trabajo. Quizás la próxima. –Se despidió de Naruto y Sakura, metiéndose nuevamente en su oficina.

-Eso fue cruel…

-Lo sé, putita. –Naruto sonrió, acercándose a ella y rodeando su cintura con un brazo firmemente. Pegándola a él. Desapareció en un rayo amarillo.

Naruto se había desviado bastante de Sunagakure, volviendo al hotel que había usado en el pasado, en las costas del país del fuego. Naruto había dejado esa habitación paga en caso de volver a necesitarla en el futuro, y había encontrado la ocasión perfecta para ello.

Sakura abrió los ojos, siempre que Naruto usaba su jutsu de transportación lo cerraba para evitar el mareo, miró alrededor, reconociendo de inmediato la habitación y se abrazó más al Uzumaki, buscando sus labios con los suyos y besándolo con intensa necesidad.

Naruto correspondió el beso con ganas, afirmando el agarre a su cintura. Con su mano libre le arrebató la mochila de sus manos y la lanzó sin cuidado a un costado. A ella no le importó, hacía semanas que necesitaba a Naruto y en esos momentos solo podía centrarse en él. En sentirlo dentro, en dejar que la tomara.

-Amo… por favor. –Rogó Sakura, adoptando al instante su personalidad sumisa frente a Naruto. –Te necesito.

-puedo notarlo, putita. –Dijo roncamente Naruto, una vez su mano estuvo libre nuevamente la introdujo dentro del pantalón de la rosada, acariciando su intimidad. Sakura dejó escapar un ahogado gemido, acompañando el movimiento de la mano con sus caderas. Se pegó más a Naruto, besando ansiosamente su cuello.

Las manos de la mujer rápidamente bajaron hacía el pantalón del hombre, desabrochándolo y atrapando su miembro ya erecto entre sus manos, acariciándolo con ansia, podía sentir las venas palpitantes del falo, como si estuvieran llamándola.

Naruto arrancó la ropa de la mujer sin piedad, desnudándola por completo y ella no se quejó, llevó su mano a su nuca y la obligó a arrodillarse.

-Las manos detrás, putita. –Sakura obedeció al instante, llevando las manos a su espalda y separando ligeramente las piernas. Ahora su rostro se encontraba a la altura del miembro, lo miró con hambre, pero se controló. Naruto lo dirigió hacía su boca y ella lo aceptó con gusto. –Chupa, putita.

/Kirigakure/

Ao entró en la zona de los artilleros seguido muy de cerca por su escolta. Desde su asunción como Mizukage había puesto a trabajar a los artilleros en la creación de un nuevo tipo de barco. Había robado la idea durante un viaje al país de la primera. Sus barcos eran pequeños debido a que solo se movían en ríos internos, pero Ao logró ver más allá de eso. Se hizo con los planos y los había guardado a buen resguardo durante años. Ahora como Mizukage se los había dado a sus mejores artificies para que lo adaptaran al mar.

-Estos diseños son excelentes. –Señaló con entusiasmo el jefe de los artífices. En la gran mesa se encontraba el plano central de los barcos modificados. –Estos barcos serán diez veces más grandes que los barcos del resto de las aldeas. Hecho de hierro y reforzado con acero de chakra, lo que impedirá que puedan quemarlos.

-¿Y su potencia de fuego?

-veinticinco cañones por lado. Cañones elementales de rayo. Por lo que incluso si quien los maneja no posee la naturaleza de rayo con solo aplicar chakra podrá disparar con ellos. Aunque se necesitará de un gran número de ninjas para aportar chakra. –Terció el hombre, Ao hizo un ademán, ya tenía un plan para ello. –En popa hemos dejado una zona especial para los ninjas de elemento agua y aire, para que puedan otorgar velocidad y movimiento rápidamente a la nave.

-Excelente. Necesitaré siete de ellos. Para empezar. ¿En cuánto tiempo los tendrás listos?

-¿Siete…? Mizukage-sama… No contamos con el hierro necesario para tantos…

-En la zona de los civiles hay bastante hierro y acero de sus casas. Confíscalo y refúndelo.

-Si ponemos a todos nuestros trabajadores a ello nos tomaría de seis a doce meses.

-Bien. Ponte a trabajar.

El jefe de artífices lo miró y asintió temeroso, no sería él quien se atreviera a contradecir al nuevo líder de la aldea. Ao dio un último vistazo al plano y luego salió de la sala, mirando al barco en construcción en la costa, sonrió. Con siete barcos iguales bajo su mando nadie podría pisar Kirigakure sin su permiso. Incluso aquel Uzumaki se las vería complicada para avanzar sobre ellos. La niebla sangrienta volvería a reinar.

/hotel/

-Si… más, amo. –Rogó Sakura, cayendo completamente agotada en la cama, boca arriba. Naruto aún se encontraba en su interior y podía sentir su miembro disparando el último chorro de semen en su interior. Apretó sin fuerza las sabanas de la cama.

Naruto salió de su interior, pronto el semen comenzó a salir del coño de la mujer, ya sin su tapón que lo retuviera. Se giró en la cama para verlo a la cara y estiró una mano, buscando acariciar su rostro. A Naruto no pareció importarle.

-Gracias… Te necesitaba, amo. –Confesó Sakura sumisamente. Naruto se dejó caer a su lado y ella acarició su marcado pecho, juguetonamente. Dudó un segundo antes de hablar tímidamente. –Temía… temía que te hubieras aburrido de mí.

Naruto la miró y llevó una de sus manos al muslo de la mujer, atrayéndola hacía él.

-Te lo dije, mientras sigas complaciéndome no me aburriré de ti.

Naruto la levantó sin piedad y la tomó colocó sobre él, donde su miembro ya erecto acariciaba la entrada de la mujer. Ella movió seductoramente sus caderas, ansiando recibirlo en su interior nuevamente.

Durante el resto del día y gran parte de la noche, Naruto la hizo suya. Cumpliendo con la petición de la mujer, saciando el deseo creciente que había estado sintiendo desde que habían vuelto de Otogakure. Volvía a amanecer cuando Sakura cayó completamente rendida en la cama, cerrando los ojos y acomodándose junto a Naruto, pero este se separó cuidadosamente y se metió al baño. Se dio una ducha rápida, quitándose el sudor del cuerpo. Se cambió y salió del hotel.

La aldea costera había sufrido un gran cambio desde la última vez que estuvo allí, de pronto notó como las calles estaban más vacías, algunas tiendas que antes habían estado ahí ahora tenían un cartel de "cerrado" o "en alquiler". Las calles estaban más sucias. Habló con una anciana que atendía un pequeño negocio donde compró unos dangos, notó que la tienda estaba semi vacía. Al parecer, debido a los constantes ataques de los piratas a los barcos, ya casi ninguno paraba en la costa, lo que había provocado una gran disminución de las ventas. Muchos preferían ir tierra adentro, alejándose de una posible incursión pirata.

Naruto le agradeció a la mujer y continuó caminando. Sin darse cuenta llegó al final de la misma, pensativo. Miró en dirección a Kirigakure, no le costaría nada trasladarse con rapidez hacía la zona e investigar, pero era consciente de que no podía, concordaba con Kakashi que podía llegar a crear más problemas que soluciones.

-"no estamos muy lejos de Uzushiogakure" –Señaló Kurama. –"Varios cientos de kilómetros al norte. Llegarías en unas horas."

-"Tienes una obsesión extraña con Uzushiogakure"

-"De alguna forma extraña, también es mi tierra natal. Mis portadores era de allí" –Apuntó con cierta reticencia el zorro. Gruñó. –"Eran estúpidos, como tú, queriendo una paz que nunca existiría. Pero no eran imbéciles. Todo su conocimiento no puede haberse perdido."

Naruto miró hacia atrás, hacía el hotel. Creo un clon y lo envió a ocupar su lugar, luego comenzó a correr. Rápidamente se convirtió en un rayo amarillo a gran velocidad.

/Uzushiogakure/

Mei había logrado llegar a Uzushiogakure muy a duras penas. Mientras corría por el mar huyendo de los ninjas de Ao más de una vez había perdido la consciencia, solo recuperándola cuando su rostro impactaba brutalmente contra la superficie de agua, se esforzaba por salir de ella y continuaba corriendo. Durante más de un día no sabía a donde se estaba dirigiendo. Miraba a todos lados y solo veía agua, fue solo cuando encontró tierra a la vista que se lanzó hacía ella.

En un primer momento no supo donde se encontraba, unas viejas ruinas que nunca había visitado. ¿Era el país del fuego o el país del rayo? No lo sabía, pero era consciente de que Ao debía tener gente buscándola por lo que se apresuró a buscar un escondite seguro, en medio de aquellas ruinas, lo que parecía un hospital semi destruido.

Mei se dejó caer contra una pared, completamente agotada. Un agotamiento que no era normal, sabía que le habían hecho algo, pensamiento que solo se acrecentó al ver su mano izquierda. Las venas de sus manos se veían completamente negras y marcadas. Estaba perdiendo la movilidad de su mano, ya no podría realizar jutsu.

Podía sentir como le costaba respirar, sus pulmones le exigían más para llenarse con la misma cantidad de oxigeno que antes. Antes de que su mano quedara completamente inutilizada había revisado el edificio en busca de algún tipo de medicina pero nada. Si alguna vez lo hubo hacía mucho tiempo que lo habían robado.

Insultó y maldijo a Ao, a Chōjūrō por haberse sacrificado por ella. Era la Mizukage, y se había visto obligada a huir de su aldea. Chōjūrō le había dicho que no confiara en Ao y ella no le hizo caso. La lealtad de aquel hombre le había costado su vida, y su estupidez le había costado su aldea. Pero eso no quedaría así, mataría a Ao aunque fuera lo ultima que haría.

De pronto, escuchó pasos cercanos, reprimió una tos que se formaba en sus labios, no quería delatar su posición. Se apoyó en la pared para levantarse cuidadosamente y tomó un kunai. Los pasos se acercaban. Allí estaban, los ninjas de Ao, los mataría a todos aunque le costara el resto de su chakra.

Imbuyó el kunai de su chakra de viento y en cuanto los pasos estuvieron lo suficientemente cerca, saltó desde lo alto del edificio, buscando apuñalar al ninja. El kunai rebotó sin esfuerzo en la piel del hombre, ella cayó al suelo, trastabilló y se esforzó en ponerse en pie. Tenía la mirada nublada, le costó enfocar el borrón amarillo frente a ella.

-¿Mei-chan? –Interrogó Naruto con sorpresa, en vano porque la mujer había perdido la consciencia. -¿Qué carajos?

Se agachó para inspeccionar a la mujer notando de pronto las venas negras que recorrían su cuerpo, activo su técnica de sensor: su chakra estaba completamente agotado. La tomó entre sus brazos y se metió rápidamente al edificio, la depositó con suavidad en el suelo y aplicó su chakra en ella, rellenando su fuente de energía.

Mei abrió los ojos suavemente, tosió debido a la falta de aire que entraba en sus pulmones. Trató de incorporarse pero desistió.

-Na…. Naruto-Kun. –Se esforzó en mostrar una débil sonrisa que perdió fácilmente.

-Mei-chan, ¿Qué te ha pasado?

-Ratas, traidores. –Tosió, y esta vez, giró el rostro para escupir sangre. Se recostó en el suelo, no quería mirar al hombre. Había perdido su aldea, había sido completamente humillada, derrotada.

-Descansa. –Le dijo Naruto. La miró, pensó en transportarla a Konoha pero dudaba que en su estado actual soportara el viaje. Creó un clon que de inmediato desapareció en un rayo amarillo.

-Tengo que… matar a Ao. –volvió a toser con fuerza y esta vez, perdió la consciencia.

El clon apareció instantes después, con una Tsunade demasiado confundida, miró a todos lados, incomoda antes de centrar su atención en Mei y lanzarse a por ella.

-¡¿Pero que le ha pasado?! –Le gritó a Naruto, este negó con suavidad.

-No tengo idea, así la encontré. ¿Puedes curarla?

-Sí. –aseguró. Comenzó por revisarle las venas ennegrecidas con sumo cuidado, Naruto notó como fruncía el ceño a medida que la revisión avanzaba. Miró a Naruto. –Fuera.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Tengo que desnudarla, y no vas a verla desnuda. –Se puso en pie y lo tomó del brazo bruscamente, echándolo del destartalado edificio. Levantó una puerta que había sido arrancada de sus goznes y la colocó, tapando la vista. –Danos privacidad.

Naruto no objetó, simplemente caminó alejándose de la zona. Dejó que sus técnicas de sensor se extendieran, buscando más vida dentro de la aldea, pero a excepto de Mei y Tsunade, Naruto estaba solo allí.

-"Bueno, ahora sabemos que pasó con Kirigakure. "-Anunció Kurama lúgubremente en su interior. –"Un golpe de estado, para no perder la costumbre."

Naruto inspiró hondo y dio un paso.

-"No." –le advirtió Kurama. –"Si vas a Kirigakure ahora y matas a Ao empezaras una guerra. Contra todas las aldeas."

-"Depusieron a su líder…"

-"Eres un ninja de Konoha metiéndote en los asuntos internos de otra aldea. El resto no lo verá así."

Naruto soltó un gruñido enojado. En dos segundos podría estar en Kirigakure, en tres matar a Ao. Pero sabía que Kurama tenía razón, no podía hacer nada por el momento. Naruto se dedicó a caminar durante horas, podía notar como el chakra de Tsunade mermaba con rapidez, debido a sus ninjutsu médico, Mei aún estaba débil, pero mejoraba con rapidez.

-Logré eliminar las toxinas en su cuerpo. Estuvo cerca, pero le tomará semanas recuperar la movilidad de su brazo. –Advirtió Tsunade, limpiándose el sudor de su frente. –Ahora necesita descansar y recuperarse.

-Gracias, vieja. –Dijo genuinamente Naruto. En algún punto del día mientras la trataba, Tsunade había armado un rudimentario campamento medico en el cuarto, utilizando los objetos guardados en un pergamino. Mei dormía plácidamente en una camilla médica. –Ao pagará por lo que hizo.

-Deberías informar a Kakashi del golpe de estado. –Dijo la mujer. Tomó asiento en una pared derruida. -¿Qué hacías tu aquí?

-Es la tierra de mi familia, quise visitarla. Estaba… cerca. –Agitó la cabeza, restándole importancia.

-Como… ¿Cómo van las cosas en Konoha?

-Podrían ir mejor. –Se encogió de hombros y suspiró.

-Deberías haberme dejado matar a los consejeros. Hubiera sido más fácil.

-O podrías casarte conmigo, así el consejo no te tocaría. –Dijo de pronto Naruto. Kurama había estado insistiendo en ello desde que había surgido el problema del consejo. Ladeó la cabeza. –En papel claro, no… de otra forma.

La roca debajo de Tsunade estalló súbitamente, le había dado un puñetazo al tiempo que se ponía en pie y avanzaba contra Naruto. Levantó el puño para golpearlo pero se lo pensó mejor.

-Como vuelvas a sugerir algo así otra vez te juro que te mato. –Inspiró hondo. Antes lo hubiera golpeado hasta medio matarlo por la sola sugerencia, pero desde que había sufrido en carne propia el arrebato de su chakra, se lo pensó mejor. –No voy a casarme con nadie solo para que los consejeros estén contentos. Mucho menos con un mocoso inexperto como tú.

Naruto miró en dirección al pueblo costero y mostró una sonrisa divertida.

-Inexperto. Si una mujer joven no puede aguantarme el ritmo mucho menos una anciana como tú. –Naruto atrapó con rapidez el puñetazo que iba directo a su cara. Le sostuvo la mirada a la mujer. –No.

La soltó y Tsunade retrocedió. Nuevamente volvía a notar el cambio en Naruto. Le había costado creerlo, pero decía la verdad: el viejo Naruto había muerto al final de la guerra. Ahora era más asertivo, decidido, fuerte. Desvió la mirada en dirección a Mei.

-Te dejaré a cargo de ella. Devuélveme a Sunagakure, Sakura está viajando allí y si llega y no me encuentra se volverá loca.

-Sakura está encerrada en una habitación de hotel con uno de mis clones. –Confesó Naruto, encogiéndose de hombros mientras creaba un clon. –Le tomará uno o dos días llegar a Sunagakure.

-Naruto… -el clon se colocó a su lado y la tomó del hombro, alcanzó a pronunciar unas palabras antes de desaparecer. –Cuídate…

Naruto entró al destartalado edificio donde dormía Mei, tomando asiento en el suelo. Pasaron varias horas hasta que la mujer abrió los ojos, muy lentamente. Miró alrededor, sorprendida por el cambio en la habitación y la comodidad bajo su espalda. Se incorporó lentamente y la sabana que la cubría cayó suavemente sobre su vientre. Mei notó que estaba desnuda de cintura para arriba, debió molestarle pero no lo hizo.

Se miró los pechos, el abdomen, los brazos. Las venas ennegrecidas habían desaparecido por completo pero podía notar que una vez estuvieron ahí. Solo al final de su auto examinación notó a Naruto en un rincón, en completo silencio.

-Me salvaste… otra vez. –Y Naruto notó rencor en sus palabras, para su propia sorpresa. –Se ha vuelto una de tus costumbres salvarme.

-Mei-chan… creo que deberías taparte. –Naruto desvió la mirada, tratando de darle privacidad.

-¿Por qué? ¿Es la primera vez que ves a una mujer desnuda? –Escupió en un tono dulce, cargado de veneno. –Pensaba que estabas con la dulce Hyuga. ¿Te hace esperar hasta el matrimonio? Eso sería muy triste.

-¿A una mujer desnuda? No. ¿A una ex Mizukage? Sí. –Respondió Naruto con igual veneno tras ponerse en pie. Aquellas palabras lograron afectar a la mujer que borró la sonrisa que había formado en su rostro.

-Esos traidores pagaran por lo que me hicieron. Todos y cada uno de ellos. ¿Quieren la niebla sangrienta? Les daré sangre. –Mei hizo a un lado las sabanas, notando que seguía llevando su pantalón. Se sentó cuidadosamente en la cama y se puso en pie con lentitud. Se mareó y trató de apoyarse en la cama pero su brazo no soportó el peso y estuvo a punto de caer, Naruto la atrapó entre sus brazos.

-La vieja me ha dicho que necesitaras semanas para recuperar la movilidad del brazo. Lo tenías completamente inutilizado.

-Esos malditos me envenenaron… mataron a Chōjūrō… -Con su mano útil se agarró de Naruto, apretándolo con fuerza, se impulsó hacía arriba, volvió a sentarse en la cama. –Tengo que volver a Kirigakure… tengo que matarlos a todos.

-Primero necesitas descansar y recuperarte. En tu estado actual te matarían en un instante. A menos que vaya contigo y….

-¡No! –Estalló la mujer, su rostro se tornó rojo debido a la furia y Naruto estuvo a punto de retroceder pero se contuvo. –Si vuelvo a Kirigakure contigo y mato a Ao y esos traidores no volveré a ser la Mizukage, seré la mascota de Konoha y el niño héroe. Me niego. Lo haré sola.

-No podrás sola. –Aseguró Naruto, y muy a su pesar, Mei lo sabía. –No en tu estado actual igualmente.

-Estoy sola. Chōjūrō era lo último que me quedaba y ellos lo mataron. Se sacrificó para que yo pudiera vivir… No tengo donde ir…

-"que se quede en Uzushiogakure" –Apunto Kurama.

-Puedes quedarte aquí, en Uzushiogakure hasta que recuperes tus fuerzas. –Comunicó Naruto débilmente. Mei le sonrió cruelmente.

-¿Aquí? ¿En estas ruinas? Vaya, Naruto gracias por tu admirable oferta. –Buscó ponerse en pie nuevamente pero estaba demasiado débil. Trató de mover su brazo y este no respondió.

-Pero pueden dejar de ser unas ruinas. –Acordó débilmente, pensativo. Se le había ocurrido una idea, y el hecho de que Kurama no se opusiera le indicaba de qué iba bien encaminado. –Quédate aquí, reconstruye la aldea, te ayudaré. Lograste que Kirigakure se volviera una potencia ninja nuevamente, tu sola. Puedes hacerlo con Uzushiogakure. Tendrás un ejército, y cuando Ao menos se lo espere, retomaras tu posición como Mizukage.

-Es una buena idea. Pero infantil. –Mei negó débilmente y se recostó. –Una aldea necesita más que clones para ser reconstruida, necesita gente y dinero. Y no tengo ninguna de las dos.

Naruto tomó un pergamino y se lo dejó sobre su vientre desnudo.

-Aquí hay varios millones, te servirá para empezar.

-¿Millones? ¿Dónde lo has conseguido? –Usó su brazo sano para tomar el pergamino y examinarlo con cuidado.

-Arrasé una aldea para conseguirlo. Tranquila, era una aldea llena de renegados.

-Podría… Podría funcionar. –Confesó débilmente la mujer, su rostro se contorsionó en una mueca, una chispa de esperanza se había formado en ella, pero era tan efímera. –Quiero que paguen por lo que me hicieron.

-Y lo harán. –Aseguró Naruto. –Te lo prometo.

-Otra vez salvada por el niño héroe. No puedo creerlo. –Dirigió su mirada al techo, por fin permitiéndose la debilidad de llorar, las lágrimas bajaron silenciosas por su rostro.

-No vuelvas a llamarme niño. –Naruto se acercó a la puerta, retirándose para darle un poco de privacidad.

-Gracias, Naruto-Kun…

/Hotel/

El clon entró al baño, dejando nuevamente a Sakura recostarse en la cama, apoyando la cabeza en la almohada y cerrando los ojos con una marcada sonrisa en su rostro. Una vez cerró la puerta, Naruto cambió de lugar con él, quien desapareció en una nube de humo. Había dejado un clon con Mei, quien le ayudaría a reconstruir la aldea. Tenía que informar al Hokage de todo lo que había pasado.

-Amo… -Le llamó tímidamente la mujer al verlo salir del baño. Naruto se acercó a ella y acarició su espalda con suavidad.

-Duerme… mañana te llevaré a Sunagakure. –Sakura abrió la boca para protestar, pero Naruto le cortó. –Sin protestas. Duerme.

Sakura obedeció, como siempre que Naruto le ordenaba algo, ya era incapaz de llevarle la contraria. Se acercó más a él y lo rodeó con sus brazos, hundiendo el rostro en su pecho, durmió plácidamente. Al despertar, Naruto la trasladó junto con sus cosas a la entrada de Sunagakure donde ya los esperaba Temari.

-¡Bienvenidos a Sunagakure, Naruto-Kun, Sakura-chan! –Saludó la mujer con una sonrisa, se acercó a ellos sonriendo, contenta. –Gaara se pondrá muy contento de verte.

-Yo también quiero verlo. ¿Está en su oficina? Conozco el camino, Sakura tiene que ir con la vieja. –Informó Naruto con una risa amigable a Temari. – ¡Dile a la anciana que pasare a verla!

Naruto desapareció en un rayo amarillo, ya había enviado un clon a Konoha para que informara a Kakashi sobre lo sucedido en Kirigakure, pero consideraba también debía informar a Gaara, el Kazekage, para que estuviera atento.

Sakura miró incómodamente a Temari quien ya la miraba inquisitivamente. ¿Acaso sospechaba algo? Rezó para sus adentros que no fuera así. Aunque… ya no le molestaba como antes.

-Tsunade-sama me ha dicho que nos ayudarás con nuestro hospital. Es un alivio, yo apenas sé ninjutsu médico y no damos abasto con los pacientes. –Confesó Temari, comenzando a caminar junto a Sakura.

-Sí, ayudaré en lo que pueda.

/Oficina del Kazekage /

Naruto entró por la ventana de la oficina, provocando que saltaran todas las alarmas. En un instante, cuatro anbus de la arena habían rodeado a Naruto, pero Gaara los detuvo con un movimiento de su mano, haciendo que se retiren.

-Veo que sigues con la costumbre de no golpear la puerta. –Dijo Gaara poniéndose en pie y acercándose a él, abrazándolo amistosamente. –Tiempos sin venos, viejo amigo.

-Desde la guerra. –Corroboró el Naruto, correspondiendo le abrazo y luego tomó asiento frente al hombre. –Me han dicho que has estado haciendo un trabajo excelente como Kazekage.

-Hago lo que puedo. –Confesó escuetamente el pelirrojo. –Ayuda no tener un consejo conspirando en mi contra.

-¿Así que ya te has enterado de eso? –Naruto negó con la cabeza y soltó un suspiro. –Solucionaré ese problema pronto, tranquilo. Tengo noticias, no muy buenas.

-Dime. –Gaara adoptó una pose más seria si era posible y miró a Naruto con interés.

-Mei acaba de ser depuesta.

-Lo temía. –Gaara asintió, abriendo un cajón y sacando un informe que pasó a Naruto. –De un día para otro, nuestros espías en Kirigakure dejaron de dar información. Lo mismo pasó con Iwagakure. No sé qué le habrá pasado a Onoki-sama. No quise enviar más espías por temor a incurrir en su mala voluntad.

-Esto es… peligroso. –Concluyó Naruto. –Hace menos de un año terminó una guerra y la sombra de otra ya se cierne sobre nosotros.

-Sunagakure siempre combatirá a tu lado, Naruto. Lo sabes. –Aseguró Gaara y Naruto asintió.

-Te aseguro que Konoha jamás atentara contra Sunagakure, nunca lo permitiré. –Se acomodó mejor en su silla y miró al techo. Estaba cansado. -¿Vamos por ramen?

-Prefiero la molleja.

Naruto pasó el resto de la tarde junto a Gaara, lo cierto era que le había venido muy bien distraerse un poco de todo lo que estaba pasando en Konoha, de la posible guerra en el futuro cercano. Se despidió de Gaara frente al edificio que ahora funcionaba como sede de la delegación de Konoha en la aldea. Dentro, Temari, Sakura y Tsunade se encontraban sentadas bebiendo té. Ellas no habían tenido tiempo de descansar, la reconstrucción del hospital de Sunagakure les estaba tomando todo su esfuerzo. Pero Sakura estaba más contenta que nunca. Debió esforzarse por reprimir su sonrisa al ver a Naruto entrar por la puerta, pero a Tsunade no se le pasó por alto.

-¡Te ves contento, Naruto-Kun! –Le animó Temari. -¿Té?

-Gracias, me vendrá bien para bajar la molleja. No es de mis comidas favoritas. Pero Gaara insistió. –Confesó Naruto, sentándose al lado de la mujer de Sunagakure. -¿Cómo van las cosas, viejas?

-No me llames así. –Dijo calma. Tsunade inspiró hondo.

-Naruto-Kun ha ganado altura pero no modales. –Rió amistosamente Temari.

-No, creo que nunca aprenderé eso. –El Uzumaki compartió la risa y miró a Tsunade que empezaba a calmarse. Volvió la atención a Temari.- ¿Cómo va el hospital?

-¡Increíble! En estos días con Tsunade-sama hemos avanzado como nunca. Hasta se están empezando a unir aprendices, así que pronto podremos formar médicos. Hasta se unió Yukata-chan, aunque creo que solo lo hizo para poder ver a Gaara.

-¿Gaara tiene una enamorada?-Se interesó Naruto. –Bueno, es normal. La próxima vez que lo vea se lo preguntaré.

-Ni te molestes, él no se entera de nada. Hace unos meses Matsuri-chan lo invitó a entrenar… y entrenaron.

-Bueno, eso podría haberme pasado a mí también. –Confesó Naruto con una sonrisa avergonzada y sacudió la cabeza. Le dio un sorbo a su té. Bostezó. –Creo que debería irme a dormir, hoy ha sido un día largo.

-Oh, claro. Para nosotros también. –Temari se puso en pie, Tsunade y Sakura la imitaron. -¿Mañana a la misma hora? –Ambas mujeres asintieron y la rubia estrechó la mano de Naruto mientras caminaba a la puerta, Naruto la acompañó. –Y avísame si vas a quedarte unos días en la aldea. Conozco un campo de entrenamiento, que podríamos usar, tengo algunas técnicas de viento que quiero probar.

Naruto entendió, Tsunade entendió, Sakura entendió.

La mujer de Sunagakure salió del edificio alegremente mientras Naruto se volvía a Tsunade y Sakura. Antes de que esta última pudiera hablar, Naruto se adelantó.

-¿Tsunade, podemos hablar? –Hizo un gestó con la cabeza y ella asintió con rapidez.

-Sakura podrías… ¿fijarte si el cuarto de Naruto está listo?

-Yo… -Se mordió el labio, no le gustaba la forma en que Naruto la ignoraba, como aceptaba las insinuaciones de Temari o como se iba para hablar en privado con la Senju. La estaban dejando apartada y eso no le gustaba.

-¿Cómo va el huevo? –Interrogó de repente Naruto, una vez estuvieron en la habitación a solas. Colocó sellos de silencio en las paredes. –Hace unos días nos enfrentamos a los lobos, Hana-chan logró ganarles y volverse su alfa. Pero me costó casi todo mi chakra.

-Un problema menos para la aldea. –Concedió la rubia con un asentimiento leve. –El huevo sigue creciendo, aunque no logro entender cómo funciona. Traté de darle chakra pero no funcionó, quizás sea cuestión de tiempo. Pero no quiero dejar el huevo aquí demasiado tiempo. Si realmente el fénix es peligroso no quiero que eclosione en el territorio de Sunagakure.

-¿Y llevarlo a Uzushiogakure? –Preguntó de pronto Naruto. Le comunicó rápidamente que Mei se encontraba allí, tratando de restaurar la aldea.

-No creo que eso vaya a funcionar. Mei y yo tenemos formas muy diferentes de gobernar. Ella no me obedecerá y yo no pienso obedecerla a ella.

-¿Y en el antiguo templo de los Uzumaki? Puedo colocar un sello aquí y allí. Funcionaría como un portal. El huevo estaría ahí alejado de todos y podrías ir y venir desde aquí sin ningún problema.

-¿Cuánto has avanzado en fuinjutsu? –Preguntó de repente Tsunade y Naruto se encogió de hombros.

-Mucho.

-Está bien.

-Vale, mañana pondré los sellos y crearé todo mientras ustedes están fuera con el hospital. –Naruto volvió a bostezar y se preparó para salir.

-¿Muy cansado para entrenar? –Preguntó con burla la Senju. -¿O tu tampoco captaras la indirecta?

-¿Temari-chan no estaba con Shikamaru?

-¿No te enteraste? Shikamaru está saliendo con Shiho… la del escuadrón de criptoanálisis, la que ayudó a resolver el mensaje de Jiraiya.

-No tenía idea… -Confesó Naruto. Naruto salió de la habitación, notó el chakra de Sakura tras una puerta y sonrió. Sabía que intentaría espiarlos por ello los sellos de insonorización. No le importó, se fue a su habitación y se aseguró de cerrar la habitación con un sello. Necesitaba dormir.