Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CullensTwiMistress, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to CullensTwiMistress. I'm only translating with her permission.
Capítulo 6
Es tarde. La casa está oscura y Ellie en la cama. Afortunadamente, mi hija se encuentra en la edad donde es bastante responsable a la hora de acostarse, y no necesito estar recordándole que vaya a la cama.
De hecho, ella está en la edad donde puedo volver a tener mi propia vida sin preocuparme por dejarla atrás ya que ella también tiene sus propias cosas. Duele que ella lentamente se esté encontrando y esté tomando sus propias decisiones, pero supongo que todo es parte del crecimiento y todos tenemos que pasar por eso en algún momento. Además, siempre seré su madre primero, pase lo que pase, y esto es algo que he estado inculcando en su cabeza desde que era pequeña.
Dicho eso, no estoy segura de que alguna vez podré tener una pijamada adulta a menos que Ellie tenga su propia pijamada. Sería absolutamente raro tener a Edward en mi cama con la habitación de mi hija justo al final del pasillo. Pero entonces, la idea de dejar a Ellie sola por una noche también es inquietante.
Mientras doy vueltas en la cama, estos pensamientos siguen entrando y saliendo de mi mente. Echo un vistazo al reloj y, diablos, han pasado horas y sigo mirando el techo de mi cuarto.
En algún momento, me quedo dormida con imágenes de Edward con sus ojos brillantes y labios carnosos.
~ALLO~
Me despierto renovada, a pesar de mi falta de sueño. Puedo escuchar ruido proveniente de la planta baja, y solo puedo asumir que Ellie ya se encuentra despierta.
Ella siempre ha sido una persona mañanera, desde que tuvo edad suficiente para alcanzar las cajas de cereales, ella nos deja dormir los fines de semana. Alec solía pensar que era dulce que ella no quiera despertarnos. Siempre pensé que era increíble, incluso si su verdadera razón es que puede comerse todos los malvaviscos de los Lucky Charms.
Hasta el día de hoy, todavía lo hace. Afortunadamente, ella se sienta y come el resto del cereal con leche después que se acaban todos los malvaviscos.
Chica peculiar pero la amo.
Sigo mi rutina matutina, asegurándome de no tener ninguna marca de mi sesión de besos calientes que pudiera meterme en situaciones precarias con mi hija adolescente. Dios sabe que ella me recordó más de una vez esta semana lo vieja que estoy.
Bajo las escaleras, sin chupetones, solo con unos pantalones deportivos andrajosos y una camiseta sin mangas. Ellie finge ser casual, pero su lenguaje corporal dice lo contrario.
Está un poco nerviosa y no para de mirarme mientras me muevo por la cocina mientras tomo una rosca de la despensa y un poco de queso crema del refrigerador.
Entonces enciendo la cafetera y saco una taza. El café es mi mejor amigo en la mañana. Sin él, no podría funcionar.
Pongo los ojos en blanco y espero pacientemente hasta que ella finalmente se quiebra y pregunta lo que esté pasando por su cabeza.
—¿Besaste el Sr. Cullen?
Resoplo, incapaz de contenerlo. Por un lado, realmente no quiero tener esta conversación con mi hija adolescente, y por el otro, no es como si pudiera negarlo. Es una pregunta simple y no es como si me hubiera preguntado si me había acostado con él.
Qué me ayude Dios si alguna vez lo hace. Puede que no lo sobreviva.
Simplemente sacudo la cabeza, y entonces miro al cielo en busca de ayuda. El rayo no cae y nada me transporta para sacarme de esta conversación.
Maldita sea, tal vez tenga que decir algo.
Unto queso crema en mis mitades de rosca tostada y pienso en cómo puedo expresar esto cuidadosamente sin soltarlo.
—Bueno, cielo, cuando dos adultos se gustan... —Comienzo pero ella simplemente me interrumpe con un bufido y poniendo los ojos en blanco.
—Mamá, no te pregunté cuántas bases cubriste, te pregunté si lo habías besado, cielos —dice, sonriendo y poniendo los ojos en blanco. Tan dramática.
Dejo el cuchillo de mantequilla en el fregadero.
—¿Qué sabes sobre las bases? —La miro con ojos entrecerrados, encontrándome con los suyos. Llevando una mano a mi cadera e inclinando la cabeza a un lado, espero una respuesta mientras le doy la mirada de "mamá". Esa que dice "no me mientas, jovencita".
Sus mejillas se sonrojan y se lame los labios, mordiéndolos, claramente incómoda.
—Elisabeth, háblame —Me niego a dejar pasar esto. Tiene catorce años y sí, tiene un novio y sé que los niños son muy... experimentales hoy en día, pero quiero saber con exactitud qué está pasando por su cabeza.
Tomo mi rosca y me sirvo una taza de café mientras mi paciencia se debilita. No estoy segura de si acaso quiero saber, pero demonios, las mariposas aleteando en mi vientre son evidencia de que tal vez no me guste su respuesta en lo más mínimo.
A quién engaño, ella sabe sobre las bases, estoy arruinada de todos modos.
Me siento en el sofá de la sala con mi comida y coloco el café caliente en la mesa ratona frente a mí mientras espero a que se enfríe un poco.
—¿Y bien? —Le hago un gesto para que hable.
Ella se acerca al sofá y se sienta a mi lado. Está callada, demasiado callada. Ellie... nunca está callada.
—Bueno, he besado a Mike —dice. Sí, eso lo sabía. He encendido y apagado las luces del porche en más de una ocasión cuando él la trae a casa.
Es encantador ver a tu hija besar a alguien apasionadamente, pero entonces, ella está creciendo, supongo. Puedo aceptar los besos. Los toqueteos y las bases... no tanto.
—Bases, Ellie. ¿Qué sabes sobre las bases?
—Bueno, he escuchado a los chicos en la escuela hablar, mamá. Sé que besar es la primera base, pero no estoy segura de cuáles son el resto. Bueno, excepto por la última, por supuesto. He tenido educación sexual. Sé de dónde vienen los bebés, y no, no voy a hacer... eso. —Agita los brazos a su alrededor y arruga la nariz.
Qué bueno saberlo.
—Eres demasiado joven para eso —digo intencionadamente—. Y para cualquier base más allá de los besos, ¿está claro?
—Sí, y si te hace sentir mejor, Mike mantiene las manos lejos. El Sr. Newton le dio un discurso sobre los nietos. Deberías haber visto su cara cuando me lo contó, fue tan gracioso. —Se ríe y suspira, dejándose caer sobre el almohadón junto a mí.
—Está bien, bueno, sí, el Sr. Cullen me besó. —No le cuento sobre el fracaso del restriego ni el hecho que estuve en su casa a solas con él. En la primera cita, no menos.
—Entonces, ¿es tu novio o algo? —pregunta mientras pasa canales en el televisor.
Pienso en ello por unos minutos, masticando mi rosca.
—No, estamos saliendo ahora mismo. Veremos cómo irán las cosas.
Con esa última declaración, se decide por un canal y pierdo su atención por algo que Hannah no ha hecho aún. Qué gracioso, pensé que ese programa había terminado, pero aparentemente las repeticiones nunca terminan.
Sí quiero tener una discusión abierta y honesta con Ellie sobre estas cosas. No puedo escondérselo. Incluso si esto con Edward no pasa de la segunda cita, tal vez quiera salir con otros hombres.
Era un poco liberador simplemente seguir mis instintos y hacer cosas que nunca antes he hecho. He sido muy cautelosa toda mi vida y ¿qué me ha dado?
Sí, tengo una hija hermosa y no cambiaría eso por nada del mundo, pero, personalmente... ¿qué tengo?
Soy una mujer soltera en mis treintas con un libido creciente y una necesidad de algunos buenos juguetes. O algunos buenos hombres.
Estoy divorciada de lo que me di cuenta que era mi muleta. Sí, sé que es triste, pero me doy cuenta de que la relación que tuve con Alec probablemente no fue muy saludable. Dependía mucho de él. Fue mi mejor amigo, por Dios santo, incluso después de que él se volviera a casar.
Me como la rosca mientras miro fijamente al canal de Disney. Estos pensamientos que invaden mi cabeza realmente alteran la mente.
Se siente como una especie de revelación, y supongo que lo es.
Así que, básicamente, besarme con Edward me ha enseñado que necesito vivir un poco.
Si no sale nada de esto que tengo con él, al menos habré aprendido algo y me habré divertido al hacerlo.
—Vamos a cenar con la abuela y el abuelo esta noche. Rose, Emmett y Alice van a estar allí. Cuando vayas a la casa de Mike esta tarde, asegúrate de estar de vuelta aquí antes de las cuatro —le digo a Ellie cuando ella contesta su teléfono.
Sé que es Mike. Se reúnen casi todos los domingos en su casa después del almuerzo. Sus padres están allí, razón por la cual la dejo ir.
Cuando termina la llamada, vuelve a sentarse a mi lado.
—¿Crees que pueda venir Mike?
—¿Quieres llevar a tu novio a conocer a tus abuelos? —Es una afirmación más que una pregunta.
Se encoge de hombros.
—Sé que Alice llevará a Jasper. Mike y yo hemos estado saliendo por mucho más tiempo.
Asiento con la cabeza.
—Está bien. Pero si tu abuelo se pone raro y le muestra a Mike sus armas, no digas que no te advertí.
Bebo mi café y sonrío cuando ella entrecierra los ojos en mi dirección.
Bueno, la cena con mis padres será interesante por una vez.
Ahora necesito llamar a Rose y preguntarle sobre este chico Jasper. Ni siquiera sabía que le habían permitido a Alice comenzar a salir ya que solo tiene trece años.
Oh, sí, papá definitivamente se divertirá con esto.
