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Fecha de edición: Julio 1 del 2024


Capítulo 23

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Levantó su brazo tratando de tomar el sol con su mano, dejando que las gotas de sudor corrieran libres por su cuerpo después de un pequeño calentamiento. Todo parecía demasiado tranquilo para estar en bocas de una guerra inminente; sin embargo, todo era una pantalla, había sentido la ansiedad e incertidumbre de los hombres que les rodeaban. La información llegó hasta ellos y podía ver el debate interno que estaban realizando consigo mismos, al parecer los hombres de Sasuke y los suyos no eran tan inhumanos como creía.

Si no se equivocaba, Madara mandaría a varios grupos por ella, el verdadero juego estaba a punto de comenzar y estaría más preparada que nunca. Sonrió un poco ante la expectativa.

Él estaba a punto de perderlo todo, aunque fuera lo último que hiciera. Morir nunca había sido uno de sus mayores miedos: el entrenamiento, la sangre, la vida y la muerte eran su día a día.

Tomó la botella de agua que Jugo le ofrecía, miró desde su posición a los hombres delante de ella, habían armado una pequeña competencia para ver quien quedaría de pie al final, lamentablemente, sus subordinados habían perdido a la primera y los hombres de Sasuke seguían luchando entre sí. Sabía que era culpa de ella, no había invertido demasiado tiempo en entrenarlos, mientras Madara Uchiha tenía la mirada sobre ella.

Observó con detenimiento a cada uno de ellos, pese a la fatiga por el arduo trabajo; veía la sombras de una sonrisa cansada en cada uno de ellos. Como si el fin no estuviera cerca, el cielo azul con sus nubes blancas y el sol brillando en todo lo alto, ¿era un recordatorio? Aun en los días más oscuros, algo podría resplandecer en medio de toda la oscuridad y la muerte.

—Mayor Uchiha, los hombres del otro escuadrón no son rivales para nosotros y mirando a la Mayor Haruno sabemos la razón. Un golpe y están ya todos en el suelo.

Sasuke quien había permanecido en silencio debajo de la sombra de aquel enorme árbol, lo miró aburrido, esperando a que continuará, Sakura dejó escapar una risa pequeña, ganándose una mirada de reojo de Sasuke. Oh, sí, ella sabía más o menos que seguía a continuación.

—Son una desgracia para nuestro cuerpo, ¿Cómo rayos es que la Mayor Haruno es una Mayor?

Alguno de los hombres de Sasuke se quedaron helados: un tercio, había estado con él más tiempo del que recordaba; el otro tercio por lo menos había escuchado los rumores y el último grupo, eran todos nuevos, justo el grupo del chico cuyo ego había comenzado a subir por los cielos después de unas cuentas peleas ganadas. Era bueno; pero aun así le faltaba.

—Oh y ¿qué sugiere soldado?—Sasuke parecía feliz, a la expectativa. Todos conocían el humor del Mayor Uchiha, les hubiera cortado la lengua de ser otro momento.

El chico se encogió de hombros.

—Dilo—ordenó Sasuke, dando un paso al frente, esperando.

—La Mayor Haruno contra todos los que aún quedamos de pie.—Sasuke lo miró, el brillo en los ojos que pasaría desapercibido por los demás era demasiado notorio para ella, se estaba divirtiendo a lo grande.—El Mayor Uchiha nos puede derrotar a todos en una batalla cuerpo a cuerpo, aunque nos vayamos todos encima, no quedamos muchos.

Sasuke frunció el ceño, a pesar de que eran nuevos siempre tenía un ojo sobre sus subordinados, sabía que no todos eran leales a él y con la amenaza de Madara en el aire, podría ser una ocasión perfecta para matar a Sakura. Al final del día, si era lo que el general quería, no había nada que pudiera detenerlos.

Vio la pequeña expresión de Jūgo a su costado y lo supo, el chico no era tan inocente como parecía y estaba buscando algo, lanzando el reto como si nada, actuando como un recluta nuevo. Quería ver a dónde iba a estirar su excusa.

—Y ¿Qué ganaría el que logre derrotar a la Mayor Haruno?—preguntó como si realmente no le importara, pero lo hacía, sentía las manos pesadas, quería golpearle.

El soldado se encogió de hombros, como si no fuera algo realmente importante o descabellado, y Sasuke observó con atención: sus gestos, su lenguaje corporal, tan perfecto como si fuera otro joven más; sin embargo, había pequeños tics que lo delataban.

—Dilo. Después de todo, es decisión de ella si acepta o no.

El soldado siguió callado, observando a los demás, esperando su apoyo. Su mirada se había detenido en otros dos hombres por más tiempo de lo normal; Sasuke los reconocía, uno había entrado ya hacía un tiempo y el otro, arribó en el mismo grupo.

Y fue ahí cuando lo supo, Madara había mandado bastantes espías a su pequeño ejército, lo bueno era que solo un puñado totalmente investigado y mimetizado con el resto eran sus propios hombres. Algunos otros los habían venido incorporando con el pasar de los años.

—Los chicos dicen que hay un lugar nuevo afuera, buena comida y tiene música en vivo.

Sasuke lo miró con detenimiento, un lugar ajetreado y concurrido por gente cuya situación económica y poder, le permitía salir en estos tiempos.

Interesante. Muy interesante.

—Así que están esperando sacar una cita con la Mayor Haruno. —El soldado se volvió a encoger de hombros, dejando que un ligero tono rojo encendiera sus mejillas.

Era jodidamente bueno en lo que hacía, podría haberlo engañado.

—Acepto el reto, soldado. —La voz de Sakura llegó fuerte y sin miedo. Sasuke giró su rostro para observarla en silencio. Y unos segundos después ella le sonrió.

—Estaré bien.

—No te confíes—. Volvió a mirar al frente, dejando su atención en los tres sujetos que Madara había metido como espías.

—Lo tengo.

—Bien. —Sasuke tomó la botella de agua y dio tres tragos, mirando a Sakura fijamente antes de volver sus ojos al grupo.

—Ya escucharon a la Mayor Haruno, a ver si alguno la lleva o bien, los perdedores se quedan entrenando hasta el atardecer.

El descontento no se hizo esperar, ¿realmente creían que los iba a soltar así? Se estaba haciendo el desentendido; pero tomaría venganza y le mandaría un mensaje al General.

Alguno de sus hombres salieron del lugar de pelea, y se sentaron sobre la tierra, mientras que otros con mayor confianza, algunos motivados por el premio, otros por el título y unos pocos con una misión secreta.

Sakura se ajustó el cabello y movió sus extremidades, conocía sus habilidades y el combate cuerpo a cuerpo era una de ellas; sin embargo, no sabía si harían trampa para matarla.

Caminó con ligereza hasta el centro. Dejando que los participantes la rodearan, y sonrió. Había pasado un tiempo desde que entrenaba de esta manera, era una buena opción para calentar los músculos.

Con la advertencia de Sasuke, giró sobre su propio eje observando con una sonrisa boba a todos, fijándose especialmente en tres hombres. Si querían matarla, no sería tan fácil.

—Venga.—Pronunció por lo bajo, viendo como la mitad se abalanzaba sobre ella.

Sakura sonrió, dejando su cuerpo moverse libremente mientras cerraba los ojos y observaba a todos los hombres tratando de llegar a donde estaba, identificó el brillo asesino en unos pares, los mismos que Sasuke había señalado y saltó en dirección al cielo. Si Madara Uchiha creía que podría matarle tan fácil, estaba completamente equivocado.

Un grito de batalla debajo de ella, y lo supo, era momento de tomarse las cosas en serio.

Se movió con gracia y agilidad, dejando su cuerpo actuar por inercia, dos patadas sincronizadas en el punto exacto para dejar fuera a dos oponentes, giró sobre su propio eje, dejando sus manos caer sobre la tierra y con otra patada doble, eliminó a otros dos oponentes. Eran buenos, parecían formar una unidad contra ella; sin embargo, había ciertos patrones en su avance que dejaban a la vista las debilidades individuales de cada uno.

Fue uno por uno contra sus objetivos, dejando fuera de juego a cada uno de sus oponentes con un golpe certero y sé centró en los tres hombres que no habían adelantado para estar lo suficientemente cerca y matarle. Lo cual era interesante, esperaban que el grupo la dejaran completamente exhausta antes de entrar, el típico: dejar cansado a tu rival, para acertar el golpe final.

Reduciendo el grupo a los últimos cinco con tres siendo los hombres de Madara, Sakura sonrió. Dando una rápida mirada a Sasuke, quien permanecía tranquilo a un lado observando el combate. Los dos hombres que parecían ser leales al General Uchiha se lanzaron al tiempo, esperando ganar la competencia en unos rápidos golpes. Siendo consiente de que la verdadera batalla había comenzado, dejó escapar un suspiro para noquear a los hombres, irguiéndose minutos después, mirando fijamente a los tres.

—Soldados.—murmuró Sakura con una sonrisa—¿empezamos?

En esta ocasión no se lanzaron en grupo, mientras el primer hombre de Madara se acercaba con una velocidad impresionante, muy por encima de los hombres de Sasuke, el brillo del sol reflejó sobre el pequeño metal en las extremidades de la mano derecha de su oponente.

—Maldición.—murmuró al ver que casi la había alcanzado.

Observando de reojo como Sasuke fruncía el ceño y negaba con la cabeza por unos segundos, deteniendo a sus hombres. Al parecer no había sido la única que se había dado cuenta de quienes eran realmente. Ya no había necesidad de guardar las apariencias.

—El General Madara Uchiha manda sus saludos, Mayor Haruno—dijo antes de que los tres se lanzaran contra ella, todos usando armas.

—Mis saludos para el General, espero que tengan una buena estadía en el infierno.

Murmuró observando como el hombre que se había lanzado por ella, volvía a su formación inicial.

Como idiota, había creído que iban a dejar un sus armas fuera del campo; empero, ahora tenía una desventaja y estaba peleando con las manos desnudas. Si no estaba mal, debería tener algún veneno en las puntas de cada instrumento, con una pequeña herida y ya todo acabaría para ella.

Observando fijamente a los tres hombres delante de ella, recapituló toda la información que tenía del escuadrón de Madara en su mente. Según algunas fuentes durante las peleas en grupos pequeños, tenían una formación especial y sincronía de ataque, por eso nunca había existido un sobreviviente a los encuentros, eran letales y si no terminaban su trabajo, ellos mismos mordían una cápsula de cianuro en boca.

Se fijó en las manos de cada uno y luego observó los pies, la única manera de poder ganar contra ellos, era lograr poner sus manos o engañarlos de alguna manera para que usaran sus armas el uno con el otro. Tenía una sola oportunidad de hacerlo bien y todas las de perder, dejó sus ojos caer nuevamente sobre ellos y sonrió.

Era hora.

Observó como los tres se lanzaba en dirección a ella, revelando sus armas, dos hombres con puñales cortos y el último con un Bagh Nakh, el mismo hombre que casi la había alcanzado. Si no estaba mal, esperaba que su atención inmediata fuera directamente contra los hombres con puñales y el Bagh Nakh, acabaría con ella.

Dominaban diversos estilos de artes marciales, por lo que, en los primeros minutos, había estado esquivando cada uno de sus ataques, intentando recopilar la mayor cantidad de información posible. Los hombres de Sasuke y los suyos se habían quedado en completo silencio, no era una batalla que alguno de ellos pudieran ganar y Sasuke sabía que ella debía mandar un mensaje.

Según los movimientos que había estado estudiando, el próximo ataque sería dos y uno, después vendrían individualmente del último que la había atacado hasta el primero y formarían un ataque triple.

Esquivando cada uno de los golpes contra ella, arriba, a los costados y evitando tropezar con las patadas que enviaban a ella, trató de mantener su cara sin expresión alguna, mientras ellos seguían el patrón que había trazado en su cabeza.

Era momento de comenzar a devolver los golpes, primero debía desarmar a uno de los hombres, sería el segundo, que usará el puñal antes de que trataran de atacarla con el Bagh Nakh si tenía suerte y estaban confiados, estarían un poco distraídos.

Se preparó en silencio, dejando que el primer puñal se acercara lo suficiente para que el segundo bajara un poco la guardia. Mientras intentaba darle un golpe en el vientre, miró a los ojos del hombre y sacó su mano, agarrando la muñeca de su oponente y rompiéndola con un solo movimiento, alcanzando el arma blanca con su mano libre, le dio una patada tan fuerte que lo mandó a volar unos metros.

Oyó los jadeos y vio como el ceño de los hombres de Madara se volvía más pronunciado, los dos que quedaban se lanzaron por ella al tiempo, había desestabilizado el triplete y sabía que debían acabar con ella lo más pronto posible si no querían perder este encuentro.

Les demostraría porque el escuadrón 7 había ayudado a ganar la guerra siendo tan jóvenes.

Se movió con agilidad y soltura a través de los dos hombres, identificando sus lados débiles, se acercó con rapidez al otro con el puñal, dejándole creer que la tenía, giró sobre su cuerpo permitiendo que el arma blanca rozara ligeramente la mejilla de éste. Era una suerte que tuvieran veneno en sus armas y los rostros descubiertos.

Cayó sobre una de sus rodillas, con la mirada fija en sus oponentes.

—Tú— Fue lo único que pudo decir, aun con el arma en la mano y el pequeño hilo de sangre sobre su rostro. Los dos lo sabían, puede que haya desertado; pero seguía siendo igual de buena.

Los ojos del hombre se volvieron blancos antes de comenzar a convulsionar, mientras su cuerpo caía como peso muerto sobre el suelo duro y áspero, observó con atención los síntomas: rápidos y mortales, no era un veneno común. Mientras los jadeos a su alrededor y los murmullos crecían, se volvió contra el último hombre aun de pie.

—Te hemos subestimado, Mayor Haruno—dijo sin saber bien que era un cumplido o un recordatorio para él.

Sakura sonrió, mientras se levantaba. El hombre corrió en dirección a ella, y por sus movimientos, sabía que era morir o matar, él se aferraba a lo segundo como ella. Mientras buscaba la oportunidad perfecta, divisó el brillo sobre su cabeza y saltó hacia atrás, las garras cayeron donde había estado hace unos segundos y se lanzó por su garganta, pateando con toda su fuerza la mano en la que tenía el enemigo su Bagh Nakh, y después fue por su rodilla derecha para dislocarla desde su ángulo y fue por su objetivo principal cuando gritó.

Un grito silencioso cuando la miró a los ojos y se dio cuenta de que había perdido.

Ninguno de los dos había tenido piedad, caminó en dirección al hombre al que había dejado noqueado por su arma y vislumbró la espuma blanca que salía de su boca. Tiró el arma en el suelo y caminó totalmente cansada en busca de la sombra y una botella de agua.

Se dejó caer sobre el suelo, mientras tomaba la botella de agua que Sasuke le daba. Cerró los ojos disfrutando de la sensación, permitiendo que la adrenalina saliera, realmente había pasado un tiempo desde que había participado en un combate cuerpo a cuerpo donde estaba en riesgo su vida. La vez que la capturaron no había existido ninguna intención de matarla realmente.

—El entrenamiento ha terminado. El Mayor Uchiha les da la tarde libre.—La voz de Jugo, sonó fuerte y tranquila, abrió los ojos, observando la mirada de los hombres sobre ella, y el ceño fruncido del hombre de confianza de Sasuke sobre el grupo.

Se comenzaron a dispersar paulatinamente, no sin antes echar un último vistazo a los tres cuerpos tirados en el campo de entrenamiento, en la noche los rumores estarían volando por toda la base; pero era lo que esperaba, mataría a cada uno de los hombres que vinieran por ella si era lo necesario.

Sería bueno que Madara Uchiha se enterará.

—No me lo esperaba.—Admitió Sasuke, sentándose a su lado después de que todos se hubieran ido y Jugo estuviera a unos metros de ellos, revisando los cadáveres.

Sakura lo miró con confusión, ¿Qué era lo que no se esperaba?

El Mayor Uchiha sonrió, tomando su mano en silencio y entrelazándola. No importaba el sudor o las heridas en sus manos.

—Que tuvieran órdenes listas para aniquilarte; creí que esperaría un poco más. Pero bueno, ya sabemos que pronto vendrán más grupos por ti, pero diste un buen espectáculo. Si no estoy mal, en la noche llegará a oídos de Madara que has acabado con tres hombres de sus filas personales, eso no lo hace cualquiera.

Sakura sonrió y dejó su cabeza caer sobre el hombro de Sasuke. El momento era solo de ellos dos.

—Sentía, no. Siento la adrenalina correr por mi cuerpo, ha pasado un tiempo desde la última vez que luché de esta manera por mi vida, eran ellos o yo, entiendo por qué no me ayudaste y me alegro de eso.

Se sentaron ahí, en silencio por un momento hasta que la hora del almuerzo llegó. Preguntándose si debería ir o no a la cafetería.

Pero sabía, lo ideal era presentarse como si nada hubiera pasado; como si los hombres de Madara no estuvieran detrás de ella, esperando el momento perfecto para terminar con su vida. Caminaron tomados de la mano, disfrutando de la naturaleza que adornaba toda la base, la tranquilidad que parecía una pantalla perfecta para el caos que reinaba en el mundo real, la falsa seguridad que daba todo el recinto a alguien como el General Uchiha, quien tenía mucho para esconder.

Llegaron a la entrada mientras Sasuke le daba un último apretón en su mano, antes de soltarla y empujar las puertas. Las risas y las pequeñas conversaciones se callaron al instante, los rumores volaban como pólvora, mientras caminaba con la cabeza en alto, observando con atención a todos los comensales dentro de la cafetería. Tenía una excelente memoria y siempre escuchaba sus instintos, la alerta interna nunca bajó y fue cuando supo que solo podía confiar en un puñado de personas.

Miró a Sasuke por unos minutos, notando el leve asentimiento con su cabeza, él también lo sentía. La pregunta era ¿quién? Aparte de los hombres del Mayor Uchiha y los suyos, estaban los soldados de otras divisiones.

Alcanzaron sus alimentos en silencio y giró sobre sí, esperando a que Sasuke le mostrara en dónde se iban a sentar. Confiaba en él; pero no en los demás, porque sabía él tampoco metería las manos al fuego por los otros. Si Uchiha realmente quisiera matarla, no estaría contratando a personas o utilizando maneras tan mezquinas. No, él prefería ir de frente por ella y era algo que admiraba.

Lo siguió en silencio, y se sentaron en una de las pocas mesas vacías, justo en medio con todo el mundo rodeándolos. Ya había tenido una pelea en la cafetería, no esperaba una segunda.

Observó su comida en silencio, moviendo los alimentos de un lado a otro como si realmente no tuviera ganas de comer, esperando a que Sasuke confirmara que la comida que habían elegido estaba libre de drogas.

Se tensó al notar el agarre de Sasuke sobre sus cubiertos, y sonrió, alguien se estaba tomando demasiadas molestias y querer incluir a Sasuke en el proceso no era esperado.

—Sakura—su voz fue baja pero certera, y ella lo sintió. Cerrando los ojos mientras negaba con la cabeza, ¿no podía siquiera almorzar en paz?

Dejando su cuerpo deslizarse sobre el asiento con elegancia, se vio atrapada entre el cuerpo sudoroso de Sasuke y la parte inferior de la mesa que ahora servía como escudo. Realmente los estaba comenzando a odiar, había sido una mañana larga, estaba cansada y tenía hambre.

—¿Salidas?—preguntó barriendo el lugar con sus ojos, ninguno de los demás soldados presentes estaba haciendo nada para evitar que los mataran en medio de la maldita cafetería. Observó con atención los rostros, la mayoría eran solo borrones y nombres lejanos, algunos de los soldados de Sasuke estaban presentes, en silencio, mirando la situación.

—Bloqueadas.—La respuesta fue simple y concisa, mientras observa a todos. Según entendía nadie se iba a meter para ayudarlos, porque al parecer era una orden de arriba. Ni siquiera los hombres de Sasuke, observó con atención su entorno y entrecerró aún más los ojos.

—Sasuke—llamó en su susurro, acercándose un poco más a él. Sus ojos oscuros la miraron durante un momento antes de dirigir sus orbes a donde ella había visto al equipo de él. Todos marcados al mismo tiempo por un enemigo.

—A la cuenta de tres, corres en dirección a mi equipo. Yo estaré detrás, ellos sabrán qué hacer cuando se ven desmarcados

Escuchó de manera atenta las instrucciones de Sasuke, si necesitaban que fuera el cebo para salir de aquí, lo haría. No era tan fácil matarla. Miró atentamente los ojos negros, vio la determinación y la furia silenciosa en ellos, con un leve asentimiento ella lo entendió, se puso en posición y con un suave murmuro del tres, corrió a pesar de que el agotamiento estaba golpeando su cuerpo después del ejercicio físico.

Escuchó los tiros consecutivos detrás de ella, Sasuke estaba cubriendo como había dicho; sin embargo, no podía permitir que le dispararan por la espalda. Los hombres que habían estado apuntando a sus soldados había girado en su dirección esperando poder matarla con un golpe directo.

Sin embargo, esa era toda la pequeña distracción que los soldados de Sasuke habían necesitado, con rápidos movimientos desarmaron a los hombres, aunque vio justo el momento en que uno de los enemigos realizó una apuesta difícil, disparando el arma antes de que le fuera arrebatada del todo. Trazando una dirección, saltó delante de la bala que iba directo al pecho del Mayor Uchiha. Posicionando su cuerpo en la trayectoria calculada, para evitar un daño mayor, dejó que atravesara su brazo izquierdo, y saliera justo al otro lado.

—Maldición.—Tomó un bocado de aire, sosteniendo su brazo herido. Sin Salida de bala, había hecho un cálculo de posición errada. Los disparos habían dejado de sonar, lo único que quedaba era el silencio sobre toda la cafetería y Sasuke guardando el arma que debió haber sacado de algún escondite. Lo sintió antes de verle, el calor corporal rodeándola, su mano caliente cubriendo la de ella.

—¿Cuántos?—preguntó a nadie en particular.

—Veinte—respondió otro soldado, mientras ella miraba la sangre fluyendo de su mano, manchando la de Sasuke quien hacía un poco más de presión.

—¿Alguna baja?

—No, fueron neutralizados por el Mayor. Había solo tres disparando directamente a la Mayor Haruno. Es posible que si hubiéramos sido más, el enfrentamiento no tendría lugar, creemos que las órdenes eran neutralizar los soldados bajos sus órdenes para que evitar interferencias y el restante se encargaría de la Mayor Haruno.

Sasuke asintió sin más comentarios. Sentía la sangre de Sakura correr libre, empapando la mano con la que trata de detener la hemorragia. El rostro de la Haruno no había cambiado ni un ápice y ahora difícilmente confiaba en alguien, toda la base, a excepción de sus hombres, parecían haber revelado y tenía un solo objetivo en común: acabar con ella.

—Sasuke.—La voz de Sakura fue baja; sin embargo, sus ojos lo miraban con una determinación que entendía a la perfección. La bala en su brazo era solo un distractor, Sakura Haruno no caería por una herida menor como esa. Él mismo la trataría.

El Mayor Uchiha miró a su alrededor, notando los cuerpos inertes de los hombres que había intentado acabar con ambos. Porque pese a que la mayoría iban directo a Sakura, el simple echo de que abrieran fuego contra él, hablaba mucho de la desesperación que sentía Madara Uchiha y si él también caía, no era importante.

Madara estaba comenzando a mostrar sus verdaderos colores, familia o no. La puerta de la cafetería se abrió nuevamente, revelando a Jugo, la mandíbula apretada y sus ojos afilados, barriendo el lugar con profesionalismo hasta que vio como sus hombros se relajaban al verlos, aunque nadie más lo notaría.

—Mayor Uchiha—Fue el simple saludo, después de acercarse.—El auto está afuera.

Informó como si nada, observando como se levantaban. Ayudó a Sakura, aun sosteniendo su brazo herido. Dejando que ella se recostara sobre él, manchando su ropa de sangre para dejar que los rumores corrieran. Si querían una guerra interna, tendrían una.

Los murmullos comenzaron a elevarse paulatinamente, a medida que avanzaban hasta la puerta. Jugo se encargaría de todo y estaba seguro, nadie pondría problema por el pequeño altercado en la cafetería; pero eso quería decir también: buscarían cualquier manera de acabar con ellos. Debían tener cuidado y de ahora en adelante, no confiar realmente en nadie.

Ya que todos sabían ahora que estaba del lado de Sakura o bien, que ella entraba dentro de su protección. No tendría que fingir más, mientras la Haruno intentaba apartar su mano sobre la herida, él negó:

—Ya no es necesario.

Caminaron en silencio hasta el auto, otro modelo similar, y entraron sin intercambiar palabras. Con el viaje corto a su residencia personal, entraron en la casa mientras la dejaba sentada en una sala equipada con indumentaria médica, muchísimo mejor que algunas enfermerías.

—¿Dónde has comprado el gel regenerativo, Sasuke? Es uno de lo más costosos del mercado y no está a la venta de forma libre.—preguntó observando el frasco por unos minutos antes de observarlo a él. ¿Qué le estaba ocultando?

—El dinero puede comprar muchas cosas importantes, solo debes encontrar a la gente adecuada.—Fue su respuesta, mientras observaba como trabajaba en silencio, desinfectando el lugar, extrayendo la bala en su carne, masculló por lo bajo y después el parche de última generación para ese tipo de heridas, dejando por último el gel regenerativo al que pocos tenían acceso.

Sakura observó como Sasuke trabajaba en silencio, cada movimiento, cada línea de expresión marcada en su rostro mientras la curaba. Su corazón saltó cada vez más rápido, ahora ambos eran los objetivos y a él parecía no importarle.

—Sasuke—llamó por lo bajo, mientras terminaba de aplicarle el gel, sus ojos negros se encontraron con los suyos y una emoción que había creído desaparecida corrió por su cuerpo, dejando que su brazo bueno alcanzara su rostro lo acercó más a ella y rosó su boca con la de él.

Un beso suave, gentil que le llegaba a cada parte de su ser. Sintió la sonrisa de él contra su boca y luego mientras se separaban, su brazo acunó su cabeza para recostarla sobre su pecho, dejando que los latidos acelerados de su corazón vibraran contra sus oídos.

La emoción llenándola, finalmente volviendo a casa.

—¿Cómo te sientes?

Sakura movió el brazo y sonrió, el gel era realmente bueno y un disparo no haría la diferencia en ella. Ni tres soldados élite de Madara habían podido matarla, una herida de bala definitivamente no lo haría.

—¿Puedes escabullirte? —La pregunta fue suave, y los nervios estaban como una sombra sobre los iris oscuros del Mayor Uchiha.

Sakura lo miró durante unos largos minutos, dejando que el silencio fuera lo suficientemente incómodo, soltó una pequeña risa, y tomó una de sus manos.

—No pensé que el Mayor Uchiha se escabullera.

Él no respondió, y miró fijamente sus manos unidas. Era raro, parecían haber vuelto a ser adolescentes, con un Sasuke un poco más oscuro y serio; pero con momentos dulces y tiernos, reservados solo para ella.

—¿A dónde quieres llevarme? Como dije, la herida es un simple rasguño, así que salir del ojo del huracán está bien para mí, olvidarnos un momento del poco tiempo que queda.

Sasuke apretó un poco más su mano, sí, ambos sabían que la paz superficial se estaba terminando de resquebrajar y muy pronto las decisiones tendrían que ser tomadas. ¿En dónde dejaba eso a los dos?

—Sasuke—llamó suavemente, soltando su mano, para tocar su rostro.

Las sombras del cansancio y el estrés adornaban su cara, tan arraigadas que no tenerles lo haría ver extraño; no obstante, ¿de qué otra manera sería? Al igual que ella, todo había caído como un castillo y lo único que tenían ahora, era los ladrillos maltrechos y viejos. La lealtad era sumamente rara, y a pesar de todo lo que habían enfrentado, a pesar de que deberían ser enemigos a muerte, él parecía ser el único que realmente conocía cada parte de ella y a quien le podía confiar su vida.

—No necesitas salvarme.—Terminó diciendo, mientras se fijaba en sus ojos negros, él cerró sus orbes dejando caer su frente contra la de ella.

—Lo sé.—fue un murmullo débil—Hay un lugar lejos del centro, te gustará, parece totalmente ajeno a la realidad en que vivimos. Nada de política o poder, solo seríamos nosotros y las personas que hayan ido.

Sakura sonrió y asintió:

—Vamos, aunque no creo que tenga algo adecuado que ponerme. Y creo que en este momento, volver a mi lugar está fuera de discusión, sería demasiado sospechoso.

Observó como un pequeño rubor subía por el cuello de Sasuke.

—Pienso que tengo algo que puedes ponerte.

La Haruno lo miró con curiosidad, eso si no sé lo esperaba. La tomó de la mano y la arrastró suavemente hasta su dormitorio, entrando en la sección de su guardarropa, pasaron por delante de sus uniformes, llegando algunos trajes y ropa casual. Se detuvieron delante del último guardarropa totalmente cerrado, observó la vacilación de Sasuke antes de soltar su mano y abrir la puerta de par en par, revelando el contenido.

Su respiración se detuvo por un momento, observando con asombro las pocas pertenencias de su época juvenil guardadas de manera ordenada en un armario que no le pertenecía.

—No sé si aún sean adecuadas, pero...—. Se detuvo un momento dando un paso delante mientras agarraba una bolsa, un empaque sencillo pero de muy buena calidad. Se lo entregó sin mucha ceremonia y la observó con cuidado, mientras ella abría el paquete.

—Me encanta, gracias—Murmuró, sacando el precioso vestido color rojo y unos zapatos planos de color negros a juego, porque nunca sabías cuando tendría que entrar en acción. Los pequeños detalles que le gustaban estaba ahí, aunque seguramente la ropa de antes seguir sirviendo. Desde que se había ido, pocas veces adquiría cosas nuevas, por no decir que el dinero se vio reducido en una buena proporción.

Por otro lado, sabía que la familia de Sasuke tenía dinero. No solo de su trabajo como militares en esta época, sino también, la larga historia familiar que poseían. Los rumores decían, habían sido un clan poderoso: algunos decían que existían desde la era del emperador Jimmu Tenno, con relación directa al primer emperador, obteniendo cargos políticos, militares, y paulatinamente volviéndose comerciantes para huir de la cazeria que se volvía el país después de que un nuevo emperador tomara el trono.

Las riquezas acumuladas durante los años se iban expandiendo ha medida que transcurrían los años, y aunque nunca nadie le había confirmado, estaba segura de que una parte de esos activos estaban en países extranjeros. Una rama de la familia se encargaba de administrar todo.

—Sé que no es el momento más adecuado, teniendo en cuenta que algunas personas no viven en la mejor condición. Pero lo vi durante mi reunión en Praga y...

Se detuvo sin más. La reunión en Praga había sido ya hacía un tiempo atrás, cuando había estaban tratando de matarle el uno al otro. Un calor inundó su pecho y sin poder resistir más, dio un paso adelante conectando sus labios con los de él.

—Gracias, es precioso. Pero no sé si será adecuado, no creo que escabullirse en un vestido rojo sea lo más sensato.

Sasuke sonrió, tomando su mano:

—Es adecuado, aunque hace un poco de frío afuera, una gabardina negra irá bien.

Sakura estuvo de acuerdo y fue a cambiarse, no había muchas cosas adecuadas para arreglarse. Y las pocas citas que habían tentado podrían ser contadas con los dedos de una mano.

Se vistió sin prisa y oyó como él también buscaba algo para ponerse, revisando su reflejo en el espejo, analizó como la felicidad había vuelto a sus ojos y ahora brillaban como hace mucho no lo hacían.

—Estoy lista—anunció saliendo del baño. El vestido era realmente hermoso y los zapatos a pesar de ser nuevos eran muy cómodos, y en caso de que sucedierá cualquier cosa, no serían un problema.

Sasuke la abrazó por atrás rodeando su cintura, vestido un suéter gris oscuro, unos pantalones oscuros y zapatos a juego. No parecían dos personas de la milicia que podrían matarte con las manos desnudadas, ahora eran solo una pareja en una cita después de muchos años alejados.

Salieron de la habitación tomados de la mano y para sorpresa de Sakura en lugar de caminar en dirección a la salida, siguieron hasta la oficina donde traspasaron uno de los enormes estantes que adornaban el despacho, con esos magníficos tomos, hasta llegar a un pequeño cuarto trasero donde albergaba un simple ascensor. Bajando por lo que ella contaba unos 25 metros por debajo del nivel de la casa.

—¿Quién más conoce este pequeño pasadizo?— Preguntó sin poder contenerse más.

—Ahora somos dos—respondió con sencillez mientras prendía una pantalla inteligente, al parecer era lo que controlaba toda la electricidad y la transitabilidad delo que parecía ser un largo pasillo, observo como desactivaban algunas trampas muy modernas y una larga configuración alrededor de la casa.

—¿Ha estado aquí siempre?

—No estoy del todo seguro, heredé la casa de Itachi...Después de su muerte, me entregaron los papeles y algunas de sus pertenencias. El lugar estaba a medio construir, pero tenía un buen potencial y en esa época había comenzado a odiar el lugar que tenía.

La respuesta había comenzado a traer algunos fantasmas del pasado, cosas que no querían hoy entre ambos. Ninguno tenía una vida fácil y los pocos momentos de tranquilidad y felicidad eran realmente más que nada robados, así que entrelazo su mano con la de él y mantuvo alejado a los demonios.

—Eso es todo, menos pasar desapercibidos—dijo Sakura, observando el coche clásico de Itachi, tenía un buen motor y era una rareza en la ciudad.

—Es negro, servirá.

Los ojos de Sasuke brillaron, ambos recordaban ese coche. El hermano Uchiha menor le había rogado que le dejará conducirlo, la mirada de Itachi había viajado a ella durante unos minutos mientras sonreía.

—Si me dejas salir con Sakura, puedo considerarlo.

Sasuke se había congelado en su lugar, antes de retroceder y decir:

—En unos días tenemos examen, creo que es hora de irnos.

La había tomado de la mano sin pensar y terminaron lejos del Uchiha mayor, Sasuke parecía tan nervioso que todo su rostro estaba rojo como una remolacha y la mirada confusa de Mikoto tampoco ayudó, pese a que no mencionó palabra alguna.

La ayudó a subir en el coche, observando fijamente cada uno de sus movimientos. Parecía una cita real, de esas que pocas veces podían tener. Sasuke se pusó al volante y dejó que la música suave llenara el ambiente, dejando que su mano cayera sobre su muslo, ella le sonrió. Todo estaría bien.

El túnel era extremadamente largo y silencioso, tenía la sensación constante de que algo estaba faltando en la historia, y por supuesto, la ansiedad constante de que algo malo iba a ocurrir pronto. Quería sostener la mano de Sasuke durante más tiempo, pensó para sí, saliendo después de una media hora, mirando por el retrovisor se percató de que no podía ver ni siquiera las paredes de la base, solo el paisaje verde a sus espaldas, las sombra de los edificios de la ciudad a una distancia considerable Y más naturaleza extendiéndose al horizonte.

Media hora después se encontraban en la entrada de un pueblo tradicional, oculto por la naturaleza, el sol brillaba en lo alto mostrando el cielo azul totalmente despejado. Parecía que hubieran entrado a otro mundo, lejos del horror humano, la avaricia y la muerte.

Sasuke estacionó en una propiedad privada, mientras la ayudaba a bajarse, tenía tantas preguntas en su cabeza que ya no sabía por donde comenzar, o si era buena idea hacerlas.

—Dilo, sé que te has contenido toda la mañana.—Le dijo, mientras caminaban calle arriba, pasando a la gente, sin que nadie los mirara más de lo debido, mientras tenían sus manos entrelazadas.

—¿Cómo sabes de este lugar?, ¿el lugar donde has estacionado el auto?, ¿el túnel?, todo es una locura.

—Venía con Itachi cuando éramos pequeños. Mi madre nos traía, el sitio es ahora de mi propiedad, sabes que nuestra familia tiene algunos fondos, compré el lugar hace unos años—. Se detuvo unos segundos, mirando el cielo.—Ha sido un refugio para mí con el pasar de los años, aquí nadie sabe quién soy y si saben quién soy, tampoco les importa mucho...Han sido unos años difíciles, Sakura. El túnel me lo mostró Itachi en el testamento que me dejó junto a la casa.

Podía sentir cierto dolor mientras hablaba de su hermano, pese a todos los años, la pérdida seguía presente en cada recuerdo, detuvo su marcha, y se paró delante de él, era demasiado alto, tomando ambos lados de su camisa lo arrastró a ella y dejó que sus labios tocaran los suyos.

Estaba ahí para él. Su brazo rodeándola era la confirmación de que entendía.

Siguieron caminando y entraron en una cafetería acogedora, otras parejas parecían también disfrutar del buen clima, Sakura se decidió por un lugar afuera, arrastrando la otra silla junto a ella para que se pudieran sentar juntos, una sonrisa de felicidad adornó el rostro de Sasuke y sabía que era todo lo que quería por hoy.

Envolviendo su brazo alrededor de él, mientras ambos analizaban el menú, lo supo, ojalá pudieran abandonar todo y quedarse así para siempre.

Hoy era de ellos, mañana no sabrían decir con seguridad dónde estarían.

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Continuará


Lento pero seguro.

Espero que todos se encuentren bien y gocen de buena salud.

Gracias por seguir leyendo, espero que el capítulo les guste.

Zhang