En su trayecto hacía el club de karate una explosión hace que caiga estruendosamente al suelo del susto, Kohaku preocupada de que alguien se hubiera lastimado se apresura a entrar al salón del que sale humo.
Pero lo único que encontró fue a dos chicos tirados en el suelo.
-Idiota como te equivocaste de elemento cuando tienen etiquetas- viendo a esos dos hablar tranquilamente Kohaku los miro alternativamente incrédula hasta que uno de ellos nota su presencia.
- ¿Está bien señorita? – El más fornido se levanta rápidamente y se acerca a ella inspeccionándola.
-Grandullón ella no estaba en el salón cuando exploto el experimento, es 10 millones porciento imposible que se hubiera lastimado- Sin mucha ceremonia se limpia el oído mientras observa el desastre que había en el suelo.
-Pero tu si estas lastimado- Kohaku se acerca al muchacho mientras saca de su maleta un pequeño botiquín. – ¿Que se supone que estaban haciendo? –
Terminado su cálculo mental de cuanto costarían los daños nota que tiene razón, seguro se cortó la mano con algún vidrio roto al caer al suelo. - Nada que se supone fuera peligroso, un experimento infantil del punto de fusión del Galio en agua ¿Cómo lo confundiste con Sodio? son muy diferentes a simple vista –
-Senku coloque lo que me dijiste, etiqueta Ga- Confundido Taiju le pasa la botella a Senku; bueno ahí estaba el problema, algún despistado intercambio el contenido de los frascos confundiendo las etiquetas que estaban medio borrosas. Eso pudo ser peligroso si alguien hubiera estado cerca.
La indiferencia de ambos ante ese desastre tenía a Kohaku sorprendida ¿no les preocupaba meterse en líos?
- ku ku ku ku El director está acostumbrado a estas situaciones, es el club de ciencias – Como si fuera obvia la pregunta muda de Kohaku responde Senku. – No es un corte profundo –
- No puedo irme tranquila si veo a alguien herido frente a mí, no tomara mucho tiempo – Ignorando olímpicamente la réplica del chico rápidamente desinfecta el corte y lo venda perfectamente.
- Tienes practica en esto he? – Qué carácter, no le hizo caso en lo absoluto.
- Tiendo a lastimarme seguido, estoy acostumbrada – Satisfecha con su trabajo revisa la venda cerciorándose que estuviera bien fija sin estar muy apretada, sanaría rápido el corte ciertamente fue superficial, pero era mejor evitar que se infectara.
- Eres toda una leona –
- ¡No soy una leona! – Como era posible que se ganara esos apodos tan feos, bueno al menos era mejor que gorila como acostumbraba a llamarla su amigo Chrome.
Justo cuando Senku le iba a responder entra al salón varios hombres uniformados – Señorita Kohaku, su padre la está esperando ¿no pensara escaparse de la gala verdad? - Con cara de espanto Kohaku recuerda la infernal recepción que su padre tenía con sus inversionistas y que obligatoriamente tanto Ruri como ella tenían que estar presentes.
Mirando de reojo hacia el ventanal calcula la distancia que hay entre el árbol y el edificio, sin pensarlo mucho recoge su bolso y sale corriendo tirándose por allí, asustados los dos muchachos ven cómo se lanza desde un tercer piso.
Con hábiles y elegantes giros entre rama y rama Kohaku llega a salvo al suelo, con una reverencia burlona se despide riéndose de sus guardaespaldas que al parecer acostumbrados a las inesperadas huidas de ella solo salen corriendo a alcanzarla, su jefe estaría furioso si su hija no estaba presente esa noche.
- Oe Senku ¿crees que ella este en problemas? - Guardando lo que Kohaku había utilizado Senku coloca la caja en una gaveta, lo más seguro es que su dueña regresara por ella después.
- Ku ku ku ku no creo que la alcancen, el tiempo que les tome llegar al primer piso le ha dado una ventaja muy grande – Ambos con cuidado recogen los vidrios dispersos por el suelo hasta que todo quedo en orden.
Con toda seguridad los había perdido, prefería mil veces estar en cualquier lado y no en esa fiesta de estirados, aunque su pobre hermana estaría sola con esos vejestorios avariciosos.
Con cara de martirio Kohaku da media vuelta y llama a sus guardaespaldas.
- Sera una noche larga – Mirando el cielo busca en la hermosura de las estrellas fuerza de voluntad para aguantar esa noche que pintaba ser en extremo aburrida.
las luces del auto que la escolta a casa le hace entrecerrar la vista, resignada solo ingresa en el esperando cual mansa oveja la reprimenda que le espera al llegar a su hogar.
-Kohaku sabes que nuestro padre no lo hace con mala intención, solo hace lo mejor por nosotras- Con suavidad cepilla el cabello de una muy descontenta Kohaku quien mira de reojo la ventana aun con tentación de huir, pero si giraba la vista al espejo la figura de su hermana hacia que se tragara la ganas.
- Debo admitir que me sorprendió no recibir el regaño habitual- Cruzada de piernas apoya el codo en la mesa, de pronto viene a su mente el incidente de la explosión y suelta una risita.
- ¿Hoy fue un buen día? - Enderezándose Kohaku se estira mientras bosteza notando la mirada curiosa de Ruri.
-Fue… inusual-
Debía admitir que fue interesante y ahora que lo pensaba dejo su botiquín en el club de ciencias, tendría que ir por el.
