Capítulo 2
Siempre había peores formas de conocer a una persona, pensaba Kohaku mientras enjuagaba su cabello en el baño, ¿Cómo había acabado ella llena de un extraño hollín y un líquido viscoso? Ha si, los desquiciados del club de ciencias habían hecho explotar algún experimento de dudosa finalidad; ella que solo se había asomado para recoger su botiquín, lo que la recibió fue una ola de un oloroso y pegajoso moco verde.
¡Y ahora lo que sea que tuviera eso no caía de su ropa! Kohaku había intentado lavarlo y ahora que se miraba en el espejo solo ve que empeoró el asunto. Al estar mojada, la tela se le pegaba al cuerpo como una segunda piel y al transparentarse dejaba a ver su ropa interior, eso y el acompañamiento de un aroma asqueroso, irritada se quita la blusa y lo arroja al lavamanos para fregarlo otra vez.
¿Cómo había terminado en su casillero buscando ropa para una chica? Pensó Senku. Ha si, ¡los idiotas de sus compañeros no tenían la mínima precaución de seguir los pasos más básicos cuando se hacen experimentos, ¡la seguridad!, aunque se habían puesto a resguardo no cerraron la puerta del salón y alguien había entrado al no tener alguna advertencia que le avisara no entrar.
Mientras Senku salió a buscar unos compuestos que dejó en su maleta, al regresar vio que de la puerta salía una sustancia verde. Otra vez tendría que ir ante el director a recibir un recital de regaños era lo primero que se le cruzó por la mente; sin embargo, debía cerciorarse de que fue lo que pasó y si había daños. Al entrar apurado, vio el desastre causado por los otros miembros del club, con solo mirar de reojo les explica con fastidio que hicieron una mala combinación con dos elementos opuestos. Al entrar en contacto, la mezcla había salido volando por todos lados.
Por la naturaleza del experimento, los implicados estaban detrás de una pared traslúcida por cuestiones de seguridad, por lo que Senku al girar para salir nuevamente no se esperaba ver en la entrada opuesta por donde él entró a una persona tirada en el suelo empapada de pies a cabeza. Lo que hacía el asunto más serio.
Manteniendo la calma y con cuidado la levanta del suelo después de preguntarle si está bien, aunque miraba por todos lados no parecía estar herida, aunque tampoco es que pudiera ver mucho tras el desastre viscoso que la cubría, lo mejor era que se lavará rápidamente, por suerte no era algo que fuera dañino para las personas y no había peligro si entraba en contacto con el agua. La chica estaba tan callada que le causo un poco de preocupación, pero al escucharla soltar improperios apenas cerró las puertas del baño suspiro aliviado, mientras ella se bañaba le iría a traer algo para cambiarse.
Y esas fueron las circunstancias que hicieron que Kohaku terminara medio desnuda en los baños limpiando su uniforme en el grifo del lavabo y a Senku estar frente a su casillero buscándole algo de cambio de ropa.
Vaya suerte, a esa hora la mayoría de los estudiantes se habían ido y como no había a quien más pedirle el favor de un cambio, no tuvo de otra más que sacar su uniforme de reserva para prestarlo a la chica. Tendría una larga conversación con el club respecto a los protocolos de seguridad y la manera de asegurar el salón para que otra persona externa al club no resultara afectada otra vez por algún experimento que no resultara.
Con pereza cierra el locker y por algún extraño impulso acerca sus ropas a la nariz para asegurarse de que no huelan a mal. No usaba ese uniforme de deportes desde hace mucho, puede que tenga ligeramente el aroma a guardado, pero era lo mejor que tenía en esos momentos, así que encogiéndose de hombros sigue su camino a los baños de chicas.
Senku tiene a veces muy poca delicadeza o simplemente a veces podían pasársele algunas cositas de largo en pos de la practicidad. Como escuchó correr el agua del lavabo, no lo pensó tanto al abrir la puerta de par en par, encontrando a la chica del lavabo toda mojada en sostén fregando su blusa en el lavamanos.
Fueron los segundos más silenciosos y bochornosos que ambos chicos habían vivido nunca, después de que los engranajes de la cabeza de Kohaku comenzaron a funcionar otra vez, le arrojó a la cara a Senku su blusa mientras se cubría el pecho con sus brazos.
- ¿Que no te enseñaron a tocar una puerta y más si es la de un baño? – Pregunta con enojo Kohaku mientras zapatea el suelo. Esperaba al menos una disculpa apropiada o ese chico iba a tener en su cara su mano marcada hasta el final del año con la cachetada que le iba a dar. Para su horror solo vio que él se acercó rápidamente a ella.
- PERO ¡QUÉ CREES QUE ESTAS HACIEN!- No pudo ni terminar lo que estaba diciendo cuando desprevenida vio como el chico la tomaba de las manos y los retiraba para ver su pecho de par en par. Cuando levantó una mano con toda la intención de golpearlo con todas sus fuerzas, se detuvo con la mano en el aire al escucharlo.
-Tienes la piel irritada, necesitas un ungüento, pero no parece que sea grave solo una reacción alérgica - Al notar la concentración del chico en la zona, pero sin una sola pisca de mala intención le dio una cachetada más suave en respuesta, aunque iba con menos fuerza no dejaba de ser menos dolorosa para alguien como Senku
Aprovechando que Senku salió, sus compañeros huyeron a sus casas después de limpiar muy rápido, así que ahora estaban en un desolado laboratorio, Kohaku poniéndose una pomada que le paso el chico y Senku colocando una compresa fría en su mejilla mientras la miraba irritado.
-Te lo merecías, tienes cero tacto, idiota- Responde Kohaku al sentir la mirada del chico en su espalda. -Tienen que hacer algo con la seguridad aquí, cada vez que entró parece que se quieren matar con algo-
-Solo me aseguraba de que no fuera grave- Contesta Senku mientras se sienta sobre una mesa.
-Además como dijiste antes leona, ¿quién entra sin llamar a la puerta? - Replica divertido el chico al devolverle sus palabras.
- ¡No soy una leona!- Se gira la chica enojada, mientras se sujeta su cabello que se había esponjado al secarse.
-Yo creo que es tu sello personal- Alza la ceja burlándose de la reacción de Kohaku. - ¿Por cierto, es la segunda vez que nos vemos, verdad? Me llamo Senku- Le extiende la mano como saludo y al parecer también como un gesto de paz a la chica, tenía algo de divertido burlarse de ella, pero no recibir sus golpes.
-Hmp, me llamo Kohaku- Responde la rubia mientras estrecha su mano, después suelta una carcajada.
