Previamente en Arashi…

Akari se encontró justo con una luchadora llamada Kousaka Honoka, conocida como Kamen Rider Pegasus, con quien lucharon contra el toro dorado que estaba aterrorizando toda una aldea. Uniendo sus fuerzas, lograron vencer a su rival y salvar esa aldea.

Cada quien decidió tomar su camino, aunque esta no sería la última vez que se mirarían y lucharían más en el futuro.

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Kirameku inazuma todoroku raimei

¡Fuke yo Arashi!

¡Yobe yo Arashi!

¡Arashi yo sakebe!

Kenshin kenshin...

kage utsushi

Seigi no ninja sora kake kenzan

¡Arashi, Arashi!

¡Waga na wa Arashi!

¡KENSHIN NINJA ARASHI KENZAN!

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Uzumaku tatsumaki todoroku jinari

¡Fuke yo Arashi!

¡Yobe yo Arashi!

¡Arashi yo sakebe!

Kenshin kenshin...

kage utsushi

Seigi no ninja chi owari kenzan

¡Arashi, Arashi!

¡Waga na wa Arashi!

¡KENSHIN NINJA ARASHI KENZAN!

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Akari se había dormido luego de un día de mucho viaje, aunque ella se movía algo debido al sueño que estaba teniendo.

En su sueño, la peli roja se encontraba caminando sobre un bosque hasta que se encontró con un pequeño lago el cual estaba en medio.

- Akari-chan – una voz familiar la hizo dar vuelta y ahí fue cuando miró a una figura que reconoció de inmediato.

- ¿Mamá? ¡¿Eres tú mamá?!

- Akari-chan, ven conmigo – la mujer abrió sus brazos como para abrazarla, la peli roja corrió hacia esta y justo cuando estaba por abrazarla, esta se despertó y miraba para todos lados.

Sus recuerdos de su madre eran duros, por más que quisiera hacerlo de lado, no podía, su familia fue brutalmente asesinada, así que no era algo que simplemente podría dejar a lado.

Ya el Sol estaba mostrándose en el cielo, por lo que esta decidió dejar esos sentimientos y seguir su camino en busca de Kurobe y los demás ninjas metamórficos para vencerlos.

Akari caminó un buen rato hasta que llegó a un pequeño acantilado en el cual lo bajó como si nada, por lo que continuó su camino como si nada.

No obstante, la peli roja escuchó algo y a medida que se fue acercando, se dio cuenta de que eran gemidos de una persona por lo que fue a ver qué pasaba.

Llegando, notó a una persona la cual estaba tirada en el suelo, arrastrándose por ahí, no solo eso, sino que estaba herido.

Sus heridas eran bastante extrañas y aterradoras, siendo que eran ronchas alrededor del cuerpo como si fueran picadas de algún animal venenoso, no solo eso, sino que poseía una especie de sustancia viscosa cubriendo sus ojos, impidiendo la visibilidad de ese señor.

- ¡T-Tone! Aaaaah… m-mi hijo… aaaaah…

- ¡Oye, ¿Qué te pasó?! – Akari fue en su ayuda, el hombre sintió como alguien la tomaba, por lo que hizo lo mismo con la chica, aunque sin verla.

- ¡D-Devuélvemelo!

- ¡Oye! ¡Aguanta! ¿Qué estás diciendo?

- ¡Dame a Tone! ¡Sé que lo tienes, es mi bebé!

- ¡No tengo idea de lo que hablas! ¿Quién es Tone? ¿Es tu bebé? ¿Qué le pasó?

- Me lo… – el hombre simplemente se quedó en silencio y cayó pesadamente el cuerpo, Akari revisó sus signos, pero se dio cuenta de que hasta ahí llegó su vida.

- Murió… sus heridas debieron ser muy duras – la peli roja notó que del cabello de ese sujeto, salía una pequeña abeja zumbadora – ¿será que las abejas lo picaron hasta la muerte? ¿Y qué eso que tiene en los ojos? ¿Es cera? ¿Qué demonios está pasando? ¿Quién haría semejante cosa?

Akari decidió que investigaría más sobre esto, fue por su caballo y ambos se adentraron al bosque.

Todo parecía ir con calma, no había nada fuera de lo común. Los árboles estaban fuertes como debía ser, sus hojas verdes demostraban eso. Así mismo, las flores estaban con el mejor color de todos.

No obstante, luego de un buen rato montando en su caballo, Akari se encontró con algo extraño, siendo esto varias figuras de Buda hechas de barro.

Y no eran pocas.

- ¿Por qué hay tantas figuras de Buda? – ahí la peli roja notó a un hombre el cual parecía estar haciendo otra de estas.

La chica se bajó de su equino compañero y fue a hablar con el viejo, explicándole lo que había visto, por lo que este inmediatamente supo de qué se trataba todo.

- Este es el decimoctavo… no, incluyendo a los niños es el trigésimo sexto – el hombre colocó la nueva estatua con las demás – Buda, ten misericordia de nosotros.

- ¿Quién era la persona en sí que me encontré?

- Ay jovencita, realmente no tuviste que haber visto eso a tu edad, pero creo que hay cosas que no se pueden ocultar a las nuevas generaciones – el anciano exclamó levantándose – la persona con la que te encontraste fue sin dudas, Yoshika.

- ¿Yoshika?

- Sí, anoche escapó de la aldea, entonces supongo que terminó muerto… y su esposa Tone, huyó – Akari prestaba atención a lo que decía – definitivamente esta aldea se ha maldecida.

- ¿Por qué lo dice?

- Las mujeres embarazadas desaparecen misteriosamente, esto ha estado pasando en los últimos 2 años, ya han desaparecido 18.

- ¿Y no han hecho nada para ver si las encuentras?

- Muchachita, hemos hecho lo imposible para eso, pero no podemos encontrar nada. Por eso es que cuando una pareja espera un hijo, intentan huir de acá durante el último mes de gestación y parece que Yoshika y su esposa hicieron lo mismo – el viejo miraba de reojo las figuras – y desde que empezaron las desapariciones, he estado aquí haciendo estatuas de Buda en honor a todas las personas que han desaparecido.

El viejo llevó a Akari hacia el pueblo el cual, a simple vista parecía calmado, pero uno bien podía ver la atmosfera triste y decadente.

- Mira como está todo, es pura melancolía, desde hace dos años que no se escucha risas ni mucho menos lamentos de niños.

- No dejaré que esto siga así, iré al fondo de esto para ver qué demonios está pasando.

La peli roja decidió dar una vuelta por los alrededores, en busca de algo que pudiera servir para ver qué era lo que tenía que hacer para devolver la sonrisa a ese pueblo.

Entrando más en el bosque, no notaba nada extraño, pero en un tramo de su camino, de repente, sus oídos le permitieron escuchar algo.

- ¡WUAAAAAAAAAAH! ¡WUAAAAAAH!

- ¿Qué es eso? ¿El llanto de un niño? – Akari fue a ver que estaba pasando, buscó la fuente del sonido por varias partes del bosque.

Akari siguió en su busca lo cual duró unos minutos hasta que encontró al niño, pero no se esperó que estuviera con una mujer la cual lo estaba amamantando.

- ¿Q-Quién eres? – la fémina preguntó, la peli roja reaccionó después de un momento.

- ¿Es bebé… es tuyo?

- S-Sí, es mío, ¿Por qué no lo sería? – a pesar de su nerviosismo, Akari pensó que fue por la impresión de estar ahí.

- Dime una cosa, ¿eres… Tone?

- No… me llamo Mai – la mujer preguntó mientras dejaba al niño al pie del árbol luego de que se durmiera – soy la esposa de un leñador y vivimos en el fondo del bosque, pero dime, ¿Quién eres tú?

- Antes de eso, dime, ¿has escuchado los rumores del pueblo?

- ¿Rumor?

- Sí, las mujeres embarazadas están desapareciendo de la nada.

- Claro que lo oí, fue por eso que nos fuimos al fondo del bosque, y gracias a eso, pude dar a luz a un bebé sano – la mujer se quedó en silencio un momento, Akari esperó a que esta siguiera – pero pasó algo horrible.

- ¿Qué fue?

- Mi esposo fue asesinado por un enjambre de abejas, fue horrible… tal vez, tomó el lugar que el destino habría tenido para nuestro bebé – la peli roja abrió los ojos de golpe al escuchar eso.

- ¿Abejas?

Akari decidió explorar un poco más la zona llegando justo a un río. La ropa de la chica voló y se metió a nadar un poco, además de que veía para todos lados en busca de un panal de abejas.

- La clave de las abejas deben estar en el bosque y si encuentro algún panal, encontraré eso – la integrante del clan Arashi siguió nadando.

Akari perdió la cuenta de cuánto tiempo estuvo nadando y no fue hasta que abrió de nuevo los ojos encontrándose otra vez con la misma mujer.

- Oh, eres la niña de hace rato – Mai exclamó lavando su cabello, ella se había metido a bañar. Ella poseía el cabello morado oscuro y ojos del mismo color.

- L-Lo siento, no pensé que estarías por aquí – la mujer decía, aunque Akari solo negó con la cabeza y continuó con su nado.

Esto continuó por un buen momento hasta que decidieron salir y secarse, así mismo, Akari se colocó de nuevo sus ropas.

La peli morada invitó a Akari a su casa en donde ya el pequeño estaba dormido, las dos estaban en la pequeña sala de madera, el fuego de la chimenea estaba calentando el sitio.

- Se ha dormido.

- Se nota que estaba cansado.

- Los bebés son criaturas sencillas que necesitan mucha atención – Mai se sentó frente a la ninja – mientras coman bien, dormirán mucho y eso es bueno para su crecimiento.

- Es verdad, no puedo negarlo.

- El rostro de inocencia de ellos solo da a entender que no saben sobre las penurias de la vida, ellos solo se concentran en lo suyo.

- Lo sé…

- A veces me da pena ver como los bebés crecen, su rostro de inocencia se va deformando hasta que toman una actitud diferente a como eran de niños. La angustia y la inseguridad son cosas que ellos poseen luego al crecer – Mai despegó un momento su mirada del niño.

- Es verdad, apenas a mi edad he pasado cosas que nadie debería pasar, aun así, creo que es algo que deberemos pasar tarde o temprano – Akari decía desde su experiencia al momento de perder su familia hasta estos momentos.

- A ti… ¿te gustan los bebés?

- La verdad no, aunque miré a varias familias con unos recién nacidos, pero no es lo mío.

- Vaya que eres directa, aunque entiendo que los jóvenes son más libres de hacer muchas cosas, pero igual creo que los que no les gustan los bebés son más bulliciosos – la mujer siguió – pero cuando ellos tienen sus propios hijos dicen "Quien podría decir tal cosa".

- A ver, yo creo que los bebés son criaturas que viven en un mundo diferente al nuestro. No hay como saber en qué están pensando y tampoco podemos comunicarnos con ellos… eso da hasta miedo – la peli roja decía, la persona delante de ella solo sonrió un poco.

- ¿Dan miedo? Vamos, sí que eres alguien extraña para tu edad – Mai solo río un poco – pero creo que hay algo en lo que te equivocas.

- ¿En serio? ¿En qué?

- Los bebés lo pueden entender todo, incluso pueden entender como nos sentimos, además de que… – la conversación se vio interrumpida cuando escucharon ruidos en la puerta.

- ¿Qué es eso?

- El amo del bosque, ¡el oso gris de un solo ojo! – Mai lucía nerviosa – desde hace tiempo me sigue, viene por mí.

- Iré a ver.

- ¡¿Qué haces?! ¡No salgas! ¡Es peligroso! Apenas eres una niña.

Akari ignoró eso y al salir, notó como la criatura peluda se iba, pero al notar ruido, se volteó.

Tal y como la peli morada decía, el oso no poseía un ojo y al ver a Akari, este se lanzó hacia la peli roja quien no dudó en sacar su espada e hizo un corte limpio, matando al animal.

- E-Eso fue… ¡asombroso! – la mujer abrazó con fuerza a la peli roja.

- Este… no fue nada.

- ¡Quiero que seas mi hija! ¿Puedo adoptarme como mi hija?

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Akari ga hashiru hate shinaki gen'ya o

Akari ga sakebu taiyō ni mukatte

Roshi ga Roshi ga

Roshi ga naite iru

Mabuta no shichi wa ima doko ni

Furimuku na Akari

Ashita wa omae no mono

¡ROSHI SHOJO AKARI!

Akari ga yuku...

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Continuará…