Extraterrestrial
Capítulo diecisiete: Hasta el final
Toshiro estaba cegado por la ira y el dolor.
Karin había sido asesinada, la había perdido a ella y a su hija aún no nacida, y todo era culpa del traidor de Ulquiorra.
Iba a matarlo con sus propias manos, no le importaba nada más que matarlo, iba a pagar por haberle quitado al amor de su vida y su hija no nacida.
Iría a Hueco Mundo a matarlo él mismo, ya no tenía nada más que perder.
Toshiro corría por el denso bosque, buscando el lugar de descanso de Hyorinmaru, con su corazón latiendo dolorosamente en su pecho. Sentía un peso insoportable en su pecho, su mente estaba inundada de recuerdos y promesas no cumplidas.
Con cada paso, su dolor se transformaba en furia, una tormenta de emociones que resonaba por la traición de Ulquiorra.
—¡Te mataré, Ulquiorra! —rugió, su voz resonando entre los árboles. Su amigo, su casi hermano, se había vuelto contra ellos, aliado ahora con los hollows.
La ira de Toshiro crecía con cada pensamiento, su resolución firme: encontrar a Ulquiorra en Hueco Mundo y hacerlo pagar. A él y a todo aquel que pudiera. Todos pagarían.
Los árboles parecían difuminarse a su alrededor mientras su velocidad aumentaba, impulsada por una mezcla de desesperación y cólera. "Karin... te vengaré. Y Ulquiorra, juro que no descansaré hasta que pagues por tu traición." Su determinación ardía en su interior, guiándolo en la oscuridad del bosque hacia el lugar de descanso de su dragón.
Apenas llegó con Hyorinmaru, le contó todo lo que había pasado, y él rugió de rabia, estando completamente de acuerdo en ir a devastar Hueco Mundo si era necesario para encontrar a Ulquiorra.
—El único portal por el que tú cabes está en la cede militar de portales —dijo Toshiro mientras montaba a la cabeza de Hyorinmaru—. Vamos ahora que deben estar distraídos por todo lo que pasó con la invasión a la ciudad, no debe haber muchos guardias.
No perdieron tiempo y volaron hasta la cede militar, y efectivamente no había mucha vigilancia.
—Iremos hasta la segunda luna —dijo Toshiro, bajando y marcando las coordenadas en el mando de control—. De ahí tomaremos una nave de guerra y viajaremos a Hueco Mundo.
Una vez todo listo, cruzaron por el portal, y luego Toshiro tuvo que dejar inconsciente a un par de oficiales para poder robar una nave y partir a Hueco Mundo.
Llegaría a Hueco Mundo en unas horas, pero no volvería sin haber matado a Ulquiorra y a cualquier otro hollow que se atravesara en su camino.
De hecho, si nunca regresaba, le daba igual.
Ya no tenía ningún motivo por el cual vivir.
.
Al amanecer del día siguiente, la tigresa Mei finalmente sintió que era seguro regresar al refugio.
—Ya no huelo a hollows cerca del lugar. Te llevaré de regreso.
Karin se sintió aliviada.
Al amanecer del día siguiente, la tigresa Mei finalmente sintió que era seguro regresar al refugio.
—Ya no huelo a hollows cerca del lugar. Te llevaré de regreso.
Karin se sintió aliviada y subió al lomo de la tigresa, sujetándose firmemente. Mei comenzó a correr a través del bosque, sus patas firmes y ágiles atravesando la maleza con facilidad. A medida que avanzaban, Karin observaba el paisaje boscoso de Seireitei, un mundo completamente distinto a la Tierra, mucho más vivo y diverso, incluso con plantas que brillaban en la noche y que con la salida del sol comenzaban a perder poco a poco el brillo.
Era hermoso…
Los árboles eran altos y frondosos, con hojas de colores vivos que oscilaban entre tonos de verde y azul, iluminados por la suave luz del amanecer. Los sonidos del bosque, un coro de criaturas desconocidas, llenaban el aire.
A pesar de la belleza que la rodeaba, Karin no podía dejar de pensar en Toshiro. La preocupación por él la consumía. ¿Pensaría que estaba muerta? La idea de que Toshiro pudiera estar sufriendo por su supuesta pérdida y la de su hija le resultaba insoportable. "Toshiro, por favor, no te preocupes. Estoy viva y regresaré contigo pase lo que pase", pensaba, su corazón latiendo con fuerza en su pecho.
Cada paso que daba Mei la acercaba más a la ciudad, pero la tensión en Karin no disminuía. Las imágenes de Toshiro invadían su mente: su expresión grave, sus ojos turquesa llenos de determinación. Anhelaba volver a verlo, sentir sus brazos alrededor de ella, asegurarse de que él estaba bien. La incertidumbre la carcomía, pero se aferraba a la esperanza de que todo saldría bien.
Sus últimos momentos juntos no fueron los mejores, ya que ella tuvo que mentirle respecto a que no lo amaba… y aunque tenía que seguir manteniendo esa mentira, de todos modos quería volver a besarlo una vez más y sentirse amada por él.
Mientras avanzaban, el paisaje se volvía más familiar. La ciudad protegida de Seireitei comenzaba a asomar entre los árboles. La vegetación densa daba paso a caminos más definidos, aunque aún rodeados por la majestuosidad del bosque. El cielo se despejaba lentamente, dejando que el sol iluminara su camino.
Finalmente, Mei dejó de correr tan rápido y Karin pudo soltar su pelaje y enderezarse para tomar una buena bocanada de aire, luego llevó una mano a su vientre aún no abultado, sintiendo el corazón llenársele de calidez por la idea de que su hija estaba allí, formándose, esperando a nacer y estar con sus dos padres… aunque no sabía si eso sería posible.
La conexión con su bebé le daba fuerzas, le recordaba por qué debía ser fuerte. Debían reunirse con Toshiro, asegurarle que estaban bien, y luego asegurarse de que él estuviera bien, que llegara a ver a su hija crecer.
—Volveremos con tu papá pronto —prometió en un susurro, su voz cargada de determinación y amor—. No importa lo que pase, encontraremos la manera… No sé si puedo prometerte estar para ti… pero sé que serás muy amada… —Los ojos se le llenaron de lágrimas.
Karin se aferró a esa promesa mientras Mei seguía avanzando hacia la seguridad de la ciudad, llevándola de regreso al refugio donde la encontró.
Al amanecer del día siguiente, la tigresa Mei finalmente sintió que era seguro regresar al refugio.
—Ya no huelo a hollows cerca del lugar. Te llevaré de regreso.
Karin, con el corazón latiendo rápido, se aferró al lomo de la tigresa Mei una vez más. Mientras avanzaban a través de los edificios, su mente no dejaba de pensar en Toshiro y los demás, preguntándose si ya habían vuelto a salvo del frente. Las sombras de los árboles caían largas y delgadas, creando un paisaje surrealista en las calles de la ciudad. Las hojas de un verde profundo y las flores de colores brillantes contrastaban con la tensión que sentía y los colores blancuzcos y grisáceos de los edificios.
Cada sonido, desde el susurro del viento hasta el crujido de una rama, la hacía temblar. ¿Pensaría Toshiro que estaba muerta? La desesperación y el miedo se mezclaban con su deseo ardiente de verlo de nuevo. El camino parecía interminable, un laberinto de incertidumbre.
—Toshiro, por favor, no creas que morí... no creas que te dejaría —susurró, acariciando suavemente el lomo de Mei, como buscando consuelo.
Finalmente, el paisaje familiar del refugio apareció frente a sus ojos. ¡Ya habían regresado!
El corazón de Karin se aceleró aún más, lleno de esperanza y temor mientras veía a toda la gente reunida fuera del refugio. Al llegar al lugar y bajar del lomo de Mei, todos se quedaron paralizados al verla.
—¿Karin? —murmuró Renji, con los ojos muy abiertos, como si estuviera viendo un fantasma—. ¡Karin! —gritó, corriendo hacia ella y envolviéndola en un abrazo desesperado. La apretó tan fuerte que casi la dejó sin aliento. —¡Nos preocupaste tanto! ¡Pensamos que habías muerto! ¡Por las lunas, menos mal que estás bien!
Karin apenas podía respirar, sintiendo el miedo y la angustia en cada palabra de Renji. Quería reconfortarlo pero entonces, al mirar a su alrededor, vio a Orihime y Shiky llorando desconsoladamente, viéndola con alivio, pero visiblemente incapaces de dejar de llorar.
Oh, no…
Algo malo había pasado… ¿verdad? Algo muy malo.
—¿Qué pasó? —preguntó, su voz temblando.
Renji, con la mirada llena de visible angustia, tardó en responder. Finalmente, pudo encontrar valor y murmuró un tenue:
—Ulquiorra... nos traicionó.
Karin se quedó helada.
—¿Qué dices?... N-no puedes estar hablando en serio… Dime que estás bromeando, Renji… ¡No me causa ninguna gracia! —Sacudió sus hombros con fuerza.
—Lo siento… yo tampoco lo creo, pero… él salvó al enemigo, blandió su espada contra el capitán… y se fue con los hollows…
Karin se quedó en blanco.
La traición de Ulquiorra era un golpe que no esperaba, alguien a quien veía casi como a un hermano… alguien a quien había luchado por ayudar, ¡le quitó la novia a su propio hermano para ayudar a Ulquiorra! ¿Y él… los traicionaba así sin más? ¿Todo fue mentira? La verdad era demasiado dolorosa para asimilar…
—No... no puede ser... —dijo, sintiendo que el suelo se desmoronaba bajo sus pies.
Antes de que pudiera procesar completamente la traición, se dio cuenta de algo aún más angustiante: no veía a Toshiro allí entre la gente del refugio.
—Renji… ¿Dónde está Toshiro? —preguntó, su voz llena de pánico—. ¿P-por qué no está aquí?... ¿Está bien?
Renji la miró con tristeza y preocupación, sin ser capaz de contestarle de inmediato.
—¡¿Renji, dónde está?!
Él tomó aire… antes de contarle todo…
Y en cuanto terminó de contarle todo, Karin casi se sintió como si se pudiera desmayar, de hecho trastabilló y Renji tuvo que tomar sus muñecas.
—¿Él… cree que estoy muerta?...
—L-lo siento… —La voz del soldado llamado Rikichi la hizo voltear a verlo con lágrimas asomándose por sus ojos, cosa que lo hizo bajar la mirada, avergonzado—. Debí volver de inmediato a asegurarme de que estuvieras bien, pero yo… solo asumí que… que habías muerto y se lo dije a tu marido… L-lo siento tanto…
—¡¿Y lo dejaron simplemente irse a hacer una locura?! —preguntó mirando a todos los soldados que estaban allí.
—El dolor lo consumía, fue imposible detenerlo —comentó la doctora Unohana con pesar—. Y lo peor es que tenemos registros de que robó una nave de la segunda luna, y sabemos que fijó el curso a Hueco Mundo… está determinado a matar a Ulquiorra Cifer.
Karin se mordió el labio con fuerza.
Era tan horrible… pensar que Toshiro quisiera matar a Ulquiorra luego de todo lo que pasaron juntos, luego de haberlo considerado su familia…
—Creo… Creo que Ulquiorra dijo que lo sentía… —susurró Renji, bajando la mirada—. Eso no lo perdona de nada, pero… al menos lo dijo…
Karin volteó a ver a Inoue, que no dejaba de llorar mientras Shiky intentaba consolarla en vano.
No pudo evitar sentir culpa, sintiendo que ella era en parte responsable por haberla traído a ese mundo, ya que si no fuera porque ella ayudó al quinteto, Inoue simplemente habría estado con su hermano, siendo utilizada por él, sí, quizás viviendo infeliz, tal vez, pero al menos estaría a salvo, no en un planeta desconocido donde no tenía a nadie.
Y ahora… ¿Qué se suponía que debía hacer?
De repente, notó a Renji apretar los puños y alzó la mirada al cielo.
—Yo iré a buscarlo —dijo de repente.
—¡¿Qué?! —gritó Karin, y pudo notar a Shiky voltear la vista para verlo.
—Él cree que estás muerta… o sea que estará dispuesto a todo sin importarle su vida, ¡necesito decirle que estás bien! O quién sabe qué sea capaz de hacer por el dolor de pensar que no tiene esposa ni hija, no lo dejaré morir así…
—Es verdad que es necesario ir a buscarlo… —murmuró Unohana—. He estado hablando con algunos altos mandos y están desesperados por comunicarse con él, pero parece que ha cortado toda posibilidad de comunicarse… La única forma de salvarlo es ir por él, así que creo que si te presentas como voluntario, te aceptarán, aunque no es buena idea que vayas estando solo.
—¡P-pero…!
—Y-yo podría ir —ofreció Rikichi, visiblemente afligido porque se había adjudicado la misión de proteger a Karin y claramente se sentía responsable.
—Te necesitaremos aquí, protegiendo a Hitsugaya Karin ahora que sabemos que está a salvo —dijo Unohana de inmediato, mirándolo con compasión porque al fin y al cabo era un chico muy joven y muy valiente, pero solo un chico.
—¿Dónde encontraremos más voluntarios? —se preguntó Karin, frustrada por no poder ir ella misma a salvar a ese idiota.
—Perdimos varios soldados novatos en esta intrusión sorpresa a la ciudad. —Unohana bajó la mirada con tristeza.
—Y no creo que los experimentados quieran ir, menos porque muchos ya están luchando en el frente. —Renji suspiro frustrado—. Creo que deberé ir solo…
—No. —Shiky se levantó de golpe, acercándose a él y mirándolo llena de angustia—. Por favor, Renji, entiendo que esto es importante, no quiero que Hitsugaya-san muera, pero no vayas sola, por favor, te lo suplico. —Tomó su brazo con desesperación.
—Pero no creo que nadie más quiera… Esperen. —Miró atentamente a Karin—. Quizás… Quizás haya alguien que sí quiera ayudar, pero… no sé si podrán.
Horas después, se reunieron en la casa Hitsugaya para hablar con la Tierra una vez más y se comunicaron con Hirako y Yukio… y Renji tuvo la difícil tarea de contarles todo lo que había pasado… incluida la traición de Ulquiorra.
Los dos se quedaron en blanco, hasta que finalmente Hirako bajó la mirada, apretando la punta de su boina mientras ocultaba su mirada que estaba llena de evidente pesar.
Yukio, por otro lado, permaneció congelado mucho tiempo, antes de salir corriendo fuera de la pantalla.
Hirako suspiró con pesar.
—Denle algo de tiempo… lo superará. —Suspiró—. Así que, me imagino que ahora hay que ir a buscar a ese idiota suicida y necesitas voluntarios, ¿eh?
—¿Cómo sabes? —Karin lo miró sorprendida.
—No fui capitán en vano, je… —Sonrió suavemente—. Me imagino que ya lo sabes, que fui capitán y acabé siendo degradado, así que conozco bastante cómo funciona la burocracia por allí, así como sé que nos están contando esto y rompiendo el corazoncito de Yukio porque necesitan nuestra ayuda.
—Lo siento… pero no puedo ir solo, no puedo hacerle eso a mi familia. —Renji miró suplicante a Shinji—. Necesito que vengas, y si puedes convencer a Yukio… mejor.
—Haré lo que pueda, el mocoso debe estar dolido, pero sé que no querrá dejar morir al capitán, en el fondo lo quiere. —Rio suavemente—. Además… si vamos a Hueco Mundo… puede que tengamos una chance de preguntarle a Ulquiorra por qué hizo todo esto… quizás eso convenza a Yukio, porque a mí sí me convence la idea, yo quiero saber por qué.
Renji asintió, y por las siguientes dos horas esperaron su respuesta, hasta que finalmente los dos aparecieron en pantalla, con miradas muy serias.
Yukio no demostraba ninguna emoción, pero era obvio que la idea de haber sido traicionado por Ulquiorra lo afectaba y mucho. Sin embargo, también se veía preocupado por la situación de Toshiro yéndose en una misión suicida movida por el dolor.
—Los dos queremos ir —dijo Hirako con firmeza—, pero la teniente Kuchiki no está muy contenta con la idea… dice que no nos lo permitirá sin una orden de los superiores.
—No debería ser muy difícil convencer a los superiores, Toshiro y Hyorinmaru son piezas claves para el ejército, por lo que escuché —dijo Karin mordisqueando una de sus uñas con evidente nerviosismo.
—Sí, pero la burocracia puede tardar… —murmuró Hirako.
—Y no tenemos tiempo —habló Yukio por fin, con voz muy dura y tensa.
—¿No pueden convencer a Rukia? —preguntó Karin—. Ella no parecía una mujer cruel, seguro los dejará o… ¿no puedo hablar con ella yo?
—Le preguntaremos, pero… será mejor que por mientras intenten obtener esa orden de los superiores y rápido —dijo Hirako, suspirando.
—Por favor, hagan lo que puedan, nosotros haremos lo que podamos también —dijo Karin con las manos juntas, esperando con todo su corazón que pudieran llegar.
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Rukia miró con severidad a Shinji y Yukio, los dos llevaban media hora intentando convencerla de dejarlos volver a Seireitei o de acceder a hablar con la esposa del capitán Hitsugaya, pero ella insistió en rechazarlos.
—No, no creo que sea buena idea hacer esto sin una orden —dijo dando vueltas alrededor de su habitación en la casa Kurosaki—. Las misiones del área de restauración de la población son muy importantes y los soldados en misión escasos, no quiero arriesgarme a ser suspendida por mandarlos sin autorización de los superiores.
—Pero los superiores quieren salvar al capitán Hitsugaya, se llevó a su dragón que es considerado una pieza clave, obviamente nos van a dejar ir —discutió Shinji.
—Si están tan convencidos, esperen a que lleguen las ordenes —pidió Rukia, muy seria.
—¡No podemos esperar, se va a matar porque cree que se le murió la mujer y la hija! —gritó Yukio un poco fuera de sí.
—No desafié mi autoridad, Vorarlberna, yo soy la jefa de esta misión ahora, y no me arriesgaré a perder mi puesto por algo que puede esperar. Incluso el viaje allá tardaría horas, no sé por qué están impacientes, tiene que ir de un planeta a otro, tienen tiempo —afirmó con un suspiro.
—¡Cada minuto cuenta, él está desquiciado! ¡Tenemos que ir allá y decirle que Karin está viva!
—¿Qué pasó con Karin? —De repente, la puerta se abrió de golpe, y los tres palidecieron al ver a Kurosaki Ichigo en el marco de la puerta, con los ojos muy abiertos—. ¿Y de qué planetas hablan ustedes?...
Los tres se congelaron, sin saber qué hacer.
—¡Rápido, hay que borrar su memoria, sujétenlo! —Rukia gritó y Hirako trató de atrapar a Ichigo, pero Yukio se lo impidió—. ¡¿Qué haces, Vorarlberna?!
—No pienso obedecerte hasta que nos des permiso de volver a Seireitei… ni tampoco dejaré que le borren la memoria hasta que me lo permitas.
—¡No seas terco! —Rukia lo miró con ira.
—¡Estuve grabando todo! —gritó Ichigo de pronto, alzando su celular—. ¡Si me tocan, lo enviaré a internet, todos sabrán que están locos o lo que sea, a menos que me expliquen qué está pasando aquí!
Rukia estrelló la palma de su mano contra su frente.
—Debí escuchar a mi Nii-sama y ser enfermera… —Suspiro, para luego sentarse en la cama—. Muy bien, te diré la verdad, pero no involucres a más humanos en esto, me harías pasar a la historia como la peor jefa de misiones encubierta y mancharía el apellido Kuchiki.
—¿De qué rayos estás hablando? —Sin dejar de alzar su celular amenazadoramente, Ichigo cerró la puerta y la miró con una ceja en alto—. Quiero saber todo, y quiero saber principalmente qué pasa con mi hermana y el idiota de su novio.
No tuvieron más opción que contarle todo, y por un momento Ichigo afirmó querer matar a Toshiro, pero entonces Yukio dijo que quizás en las próximas horas él mismo se haría matar y además dejaría viuda a Karin y huérfana a su sobrina.
Ichigo bajó la mirada.
—No quiero que Karin lloré… incluso aunque tengo mucho que reclamarle… —Suspiró—. Quiero ir también, quiero salvar a ese idiota.
—No digas tonterías, eres solo un humano sin entrenamiento. —Rukia lo miró con desdén—. Agradece que no te borraré la memoria, pero si te atreves a hablar todo el peso de nuestro mundo caerá sobre ti.
—No hablaré solo si me dejas ir. —Alzó mucho la barbilla—. Quiero ir a salvarlo para darle un buen puñetazo en la nariz por robarse a mi hermana para embarazarla a los diecisiete años, pero quiero que esté vivo para criar a mi sobrina, pero debe vivir.
—Solo serías un estorbo. —Rukia lo miró sin piedad—. Mi respuesta es no…
—Bien… pero al menos dejalos ir a ellos. —Miró de reojo a Shinji y Yukio—. Déjalos o mandaré todo a internet.
—No me chantajees. —Lo miró con ira.
—No me provoques. —La miró con ferocidad.
Finalmente, Rukia tomó aire y se frotó las sienes.
—Muy bien… lo permitiré… pero a cambio nunca más te meterás en nuestros asuntos.
—Hecho.
Shinji y Yukio suspiraron con alivio.
Al final, tuvieron un aliado inesperado, pero al menos consiguieron lo que querían.
Rukia preparó el equipo del portal ahí mismo, sabiendo que era una emergencia, y como Hirako y Yukio sabían bastante de maquinaria fue bastante sencillo.
—Muy bien… ya debería estar listo. —Anotó las coordenadas—. Irán directamente a la estación Portal, eso deberían poder reunirse fácilmente con Renji, donde quiera que esté. Y… ya que están, asegúrense de que no muera.
Hirako sonrió.
—Sabemos que se criaron juntos, no se preocupe, teniente, lo cuidaremos.
Rukia suspiró y no dijo nada, finalmente alistando el portal, que se iluminó como señal de que ya estaba funcionando.
—Crucen.
Hirako y Yukio no dudaron ni un momento en cruzar, y Rukia se tomó un momento para suspirar… y ese momento fue todo lo que Ichigo necesito para correr con todas sus fuerzas y atravesar el portal.
—¡NO! ¡ICHIGO! —Estiró una mano hacia él, pero fue demasiado tarde.
Ya había cruzado…
—Maldita sea… Nii-sama me regañará. —Solo pudo suspirar.
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Karin ya estaba esperando en la Estación Portal junto con Renji, Shiky, Kyoraku, Ise Nanao y Rikichi, ansiosos de saber si Rukia daría permiso o no.
Cuando Hirako y Yukio llegaron de repente, Karin jadeó felizmente y casi corre a abrazarlos, pero entonces se topó con la sorpresa de que no venían solos… ¡su hermano llegó con ellos!
Su boca casi se va al subsuelo, pero le ganaron las lágrimas y todo el estrés que había vivido esas horas y de inmediato tembló y le tendió los brazos.
—Ichi-nii…
Él la miró seriamente, para luego ablandar la mirada e ir a abrazarla.
—Ya sé todo, Karin… y tengo muchos motivos para regañarte, pero… ahora lo primero es que te quedes tranquila, porque vine aquí a salvar a ese estúpido novio que tienes… así que no llores, por favor… —Acarició su cabello con cariño.
Ella sollozó inevitablemente, abrazándolo con más fuerza.
—Lo siento… lo siento tanto por todo…
Él no dijo nada, solo la abrazó, pero todos los demás lo miraron con las bocas abiertas.
—¡¿Qué significa esto?! —chilló disgustada Ise Nanao.
Shinji explicó que los había descubierto hablando y que debió colarse por el portal, y Nanao empezó a decir que debía volver a su planeta de inmediato.
—De ninguna manera —afirmó Ichigo sin dejar de abrazar a su hermana menor—. Iré a salvar a ese idiota cuñado mío… solo para golpearlo por casarse con mi hermanita.
—Eres solo un simple humano, seguro que apenas puedes soportar la gravedad de este planeta, y en Hueco Mundo es peor, no sabes de qué hablas.
—Hmm, casi no siento nada la gravedad. —Encogió los hombros, soltando a Karin y limpiando sus lágrimas, antes de mirar seriamente a Nanao—. ¿Eres la jefa aquí? Déjame ir, sé pelear, voy a salvar a ese enano idiota.
—El jefe más bien soy yo. —Kyoraku lo miró con interés—. Y lo siento, me gustaría permitírtelo, pero los humanos no pueden contra los hollows.
—¿Y no tienen armas o algo? ¡Yo puedo ayudar!
—No, vas a regresar a tu mundo ahora mismo —declaró Ise Nanao con severidad.
—¡Si no me dejan ir los voy a delatar con toda la humanidad!
—Ichi-nii. —Karin lo miró con reproche.
—Antes de que te atrevas, te vamos a reprimir. —Lo miró con severidad.
—Intentalo. —Ichigo miró desafiante a Nanao.
Los dos se sostuvieron la mirada, pero entonces una repentina brisa los hizo estremecerse, y tres sombras emergieron desde el bosque, llamando la atención de todos los presentes.
Ichigo y Karin se quedaron boquiabiertos cuando vieron a tres seres humanoides que parecían ser una especie de fantasmas que parecían emitir energía. Uno parecía un hombre de mediana edad, otro parecía un chico joven, y otro tenía una máscara que a Karin le recordaba mucho a un hollow.
—Al fin… apareciste. —El hombre de mediana edad miró fijamente a Ichigo desde detrás de unos lentes.
—L-los tres guerreros sacros… —murmuró Nanao, boquiabierta.
—¿Qué? ¿Qué está pasando aquí? —Ichigo alzó una ceja.
—Yo tampoco lo sé…
—Ellos son como Hyorinmaru, Zabimaru e incluso tu tigresa Mei —explicó Renji a Karin, que pasó a explicarle a Ichigo, que ladeó la cabeza.
—Esperen, ¿o sea que me estaban esperando? Si yo vine aquí por impulso…
—Pero sabíamos que llegarías… —dijo el guerrero de mediana edad—. Soy Zangetsu, somos Zangetsu, y te hemos esperado por milenios, pues eres el único digno de manejar nuestro poder…
Ichigo se quedó boquiabierto, pero luego frunció el ceño.
—¿Me ayudarán a pelear?
—Solo si puedes soportarlo… —El tercero, con máscara de hollow, apartó la máscara para dedicarle una sonrisa macabra.
—Puedo. —Alzó mucho la barbilla—. Haré lo que sea para que Karin no tenga que llorar, traeré a su novio insoportable y luego le daré una paliza, ¡y si me ayudaran, pues acepto lo que sea!
Nanao intercambió una mirada con Kyoraku.
—Si los tres guerreros sacros se unen a nuestra batalla… creo que deberíamos dejarlo. —Kyoraku sonrió con astucia.
Nanao tomó aire.
—A sus órdenes, capitán.
Ichigo sonrió.
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Cuando Toshiro llegó a Hueco Mundo, se encontró con su lúgubre cielo oscuro y desierto eterno de arenas grises cual cenizas.
—¿Cuál es el plan? —preguntó Hyorinmaru, cubriéndose disimuladamente con unas rocas que habían usado para ocultar también la nave.
—Iremos directamente a la fortaleza de Aizen —declaró Toshiro con la barbilla en alto—. El objetivo es matar a Ulquiorra, pero si logramos matar más, mejor.
—Muy bien, te seguiré a donde sea.
Toshiro tomó aire, sintiendo un golpe de culpa por arrastrarlo a este problema con él.
—Debes saber que… realmente no tengo intenciones de salir con vida de aquí.
—Si mueres, moriré contigo… no tengo problemas con eso.
Toshiro cerró los ojos dolorosamente, casi queriendo retractarse, pero… no podía. Ya no.
—No quisiera tener que hacer esto, pero… vivir ahora sería… demasiado doloroso…
—Lo entiendo… Sabes, generalmente los seres como yo, encontramos nuestras almas gemelas en los compañeros de las almas gemelas de nuestros compañeros. Esperaba que con tu mujer llegará mi compañera de vida… pero ahora esa posibilidad no existe… así que no me importa caer contigo.
Él lo miró con ojos enrojecidos, sintiéndose horrible por tener que cobrar su vida también.
—No tienes que hacer esto…
—Esperaba conocer a mi alma gemela, servir juntos a nuestros compañeros y luego convertirnos en mortales y vivir una vida juntos, pero ya no es posible… ahora solo quiero tener una muerte digna, y solo podré tenerla muriendo a tu lado… no me quites esa gloria.
Toshiro tomó aire, asintiendo, consciente de que esto era horrible, pero dispuesto a todo.
—Gracias, Hyorinmaru… prometo que moriremos con honor.
Montó sobre el dragón y volaron por los cielos oscuros, buscando enemigos por la zona.
Finalmente, encontraron algunos hollows tan grandes como Hyorinmaru volando a la distancia, y Toshiro de inmediato le pidió al dragón atacarlos, con un plan en mente.
No fue difícil acabar con ellos, y Toshiro les arrancó las máscaras antes de que pudieran desintegrarse, usando químicos para evitar que se dispersaran en células muertas.
—Usaremos esto para camuflarte —le dijo a Hyorinmaru—. Te cubriremos de cenizas y deberás fingir ser un hollow más… mi idea es infiltrarme. —Tomó una máscara más pequeña y se la colocó—. Iremos hasta las últimas consecuencias, el objetivo es acabar con Ulquiorra, pero si encontramos a otros de alto rango o al mismo Aizen… daremos batalla.
Hyorinmaru gruñó en completo acuerdo con él, apoyando su enorme cabeza contra la suya.
—Pelearé a tu lado hasta el final.
Una vez ambos se disfrazaron, continuaron volando, y comprobaron que el disfraz funcionaba cuando un grupo de hollows inteligentes les pasó por al lado y no los atacó.
—Veo una torre con una ventana lo suficientemente grande para que pases —dijo, apartando la máscara sutilmente—. Entraremos y haré algo de trabajo de reconocimiento.
—Muy bien, yo estaré atento a tu llamado si me necesitas.
Entraron al enorme palacio y Hyorinmaru se quedó en una sala grande.
El palacio era tan enorme que podría pasearse por los pasillos y puertas fácilmente, pero Toshiro prefirió dejarlo en ese punto clave por el momento.
—Voy a explorar esta torre y si es necesario nos movilizaremos ambos —le dijo al dragón—. Por ahora quédate aquí… yo veré qué es lo que encuentro. —Sin más, comenzó con su misión personal. Esta era, seguramente, su última misión… al menos intentaría contribuir algo a la guerra. Era la misión suicida que necesitaba, porque vivir ya no le interesaba.
La guerra le había quitado todo… pero se negaba a dejar que todas las muertes de todas las personas que amó fueran en vano. No iba a permitir que los responsables no pagaran.
Necesitaba hacer algo… sobre todo porque él fue el culpable de varias de las muertes de las personas que amó… de Megumi, a quien amó como otra hermana, de Karin, a quien arrastró a ese mundo en guerra cuando ella solo quería ayudar, y de esa bebé que no pudo ni siquiera conocer el mundo antes de irse…
Dos lágrimas rodaron por sus mejillas mientras se escondía tras una columna al ver pasar un Arrancar de alto rango, aunque por suerte la máscara ocultaba todo.
Tenía que hacer que esta misión valiera la pena… tenía que matar a Ulquiorra, y a todo aquel que pudiera, para intentar que al menos su vida valiera para algo, para vengar la muerte de la mujer más importante en su vida, y una bebé que nunca pudo nacer.
—Juro que su muerte no será en vano —susurró, apretando su espada con fuerza—. Pronto me reuniré con ustedes... quizás, si existe otra vida... esta vez sí podamos estar juntos hasta el final... —Porque no valía la pena seguir viviendo esta vez, no sin Karin, ya no.
Continuará...
Sopresaaaaaaa(? :D
Je, je, ha pasado tiempo desde que actualice esto... lo siento xP
Pero bueno, muchas gracias a Aidan Walker por comisionar este capítulo! :'D
Espero q te haya gustado el cap y muchas gracias por tu apoyo! :'3
Si quieren pedir una comisión de cualquier fanfic HitsuKarin, este u otros, estoy abierta a la idea ;D
Bueno, no sé si queden lectores por aquí x'D mi culpa, lo sé TwT
De todos modos, gracias a todos los q lean esto y en especial a Aidan por continuar apoyando esta historia!
Muchas gracias a todos! Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
