Something "wholesome".
Estaba en compañía de esta chica, piel tersa con aspecto suave, ojos púrpuras y cabello negro de una complexión similar a la de Ashley (o quizás no, después de todo hacía tiempo que todas las chicas le recordaban a su psicótica hermana pequeña). Algunos de sus amigos habían insistido que se conocieran ya que ella mostró un gran interés en él desde el momento que lo vio, y parecía agradable pero cada vez que hablaba con ella la mente de Andy se distraía, prefiriendo pensar en cualquier otra cosa que en el tema de conversación que estuvieran compartiendo. En algún momento ella dijo algo sobre que le gustaría ser su hermana pequeña y fue pretexto suficiente para que Andy decidiera marcharse, inventando cualquier excusa para alejarse de su sonriente compañía que al instante se mostró desconcertada por su abrupto rechazo.
Andy no necesitaba otra hermana, Leyley era más que suficiente. Y hablando del diablo, cuando regresó a casa y la encontró recostada en su cama garabateando en una hoja blanca, sintió a su corazón detenerse porque apreció con lujo de detalle ese sensual escote mientras ella yacía concentrada en su libreta.
Había tratado de borrarlo de su cabeza, pero las expresiones y sonidos excitados de su hermanita aquel día lo ayudaron destrozar el candado de la caja fuerte donde resguardaba todas sus fantasías con ella. Ya que nunca esperó verlo en persona, el estar a solas activaba ese sensor inquietante que provocaba un desastre en su cabeza, por lo que en esos instantes ya se estaba sintiendo acalorado. Tragó saliva, dejó caer suavemente su mochila para acercarse hasta su distraída hermana, a quien rodeó antes de abrazarla desde atrás y poner a prueba una actuación que había estado practicando en secreto.
— ¿Qué tal, Ley? ¿Desperdiciando papel otra vez? —murmuró dándole un beso en la sien. Ashley alzó una ceja hacia él con una sonrisa suspicaz.
—Algo así… que raro que me saludes de esta forma, Andy.
— ¿Disculpa? —El mayor de los gemelos sintió decepción por ser descubierto al instante.
— ¿A qué estás jugando? Tú no me llamas así.
— ¿Cómo supiste que era yo? Andrew salió con este mismo conjunto de ropa. —Pero tras reflexionarlo comprendió la razón—. ¿Memorizaste nuestros horarios otra vez?
—Así es.
—…Ya veo. —Andy pensó en apartarse ya que no había funcionado pero fue sorprendido por el rápido agarre de Ashley en sus manos entrelazadas alrededor suyo, decidida a retenerlo ahí.
—Pero no te detengas, nunca dije que me molestara.
—…Si eso quieres —dijo notando que el mismo calor de antes subía a su rostro.
—No me has contestado, Andy. ¿Ahora estamos jugando a ser otra persona? ¿Puedo unirme?
—No se trata de eso. Sólo pensé que… no importa.
—Andy, si querías darme una sorpresa, debiste intentarlo de otra forma. Tengo toda la vida aquí con ustedes, no me confundirán si de pronto actúan como el otro.
—Ya te dije que no es eso —espetó de mal humor.
—Aw, ¿eso significa que mi Andy quiere jugar al tipo malo? —El aludido gruñó y esta vez cumplió su cometido de apartarse de su hermana que no se resistió burlarse de él—. Eso está muy mal. Me gustas más así, no necesitas plantar la identidad de Andrew para besarme.
—Se dice "suplantar". Y no quise imitarlo para eso.
— ¿Para qué entonces? —quiso saber presumiendo de una sonrisa maliciosa, Andy en realidad podría describirla como seductora. Apartó la mirada, incapaz de disimular su sonrojo.
—Cosas de hombres, no lo entenderías.
—Oh, ¿tiene que ver con ese extraño acuerdo que tuvieron para evitar matarse a golpes?
—No exactamente pero puedes pensarlo.
—Pues para que no tuviera nada que ver con su acuerdo de hombres, estabas muy decidido en hacerme creer que eras él.
—Fue mi culpa por enfrentar las ligas mayores en la primera prueba. Debería intentar primero con sus compañeros de clase.
—Sí, sí, muy divertido —comentó sarcásticamente, aburrida con las reflexiones en voz alta de su hermano—. ¿Qué hay del beso que me prometiste? Mi propuesta sigue en pie, ¿sabes?
— ¡Ya te dije que no lo hice por eso!
—Ow, que puta.
— ¿Yo? ¿Por negarme a besarte en la boca? Hay una clara inconsistencia en esa declaración.
—Nunca dije que debía ser en la boca, Andy~. Fuiste tú quien lo sugirió primero. —El mayor de los gemelos se tragó sus palabras en cuanto entró en razón, congelándose en su sitio en el instante que Ashley se puso de pie para romper distancias con él y acariciarle los labios con su dedo índice de manera juguetona—. ¿Eso es lo que quieres?
—N-No…
—Sólo sería un besito. Pequeñito. No le hará daño a nadie —murmuró aproximándose hasta que quedó a centímetros de su rostro, un poco más y las puntas de sus narices se estarían tocando.
—A-Ashley…
—También puedes usar tus manos. —La menor de los Graves guío dichas extremidades hacia su pecho, incitándolo dar forma al espacio entre sus palmas para poder sentir la curva de sus generosos senos, todo mientras se le alteraba la respiración y el corazón de Andy daba fuertes palpitaciones—. Siempre has querido sentirlos, ¿verdad? No creas que no me he dado cuenta las veces que lo intentas cada que duermo en tu cama.
—Leyley… Leyley, no es así...
—Mentiroso —tarareó, realizando el último impulso que se necesitaba para que sus labios se conectaran.
Andy sintió que el mundo se detenía una corta eternidad, pero un suspiro de su hermana pequeña lo incitó corresponder, aunque de una manera muy delicada, tímida en mayor medida. Las sensaciones estallaron en su cuerpo. Era tanto que el mayor de los gemelos creyó acabaría mareándose pero de alguna manera pudo controlarlo y una voz en su cabeza repitió una y otra vez: "esto es lo que quería". Ni pensar que se lo había estado perdiendo. A partir de ese día se aseguraría de tomar un poco más, ser egoísta con sus anhelos, sellando su decisión de la misma manera que envolvió la cadera de Ashley con sus manos, atrayéndola a su cuerpo con ternura.
Estaba jodido.
