Era cada día más y más difícil el pensamiento de tener que dejarla ir, casi no podía soportarlo más. Ambos sentían lo mismo, tan intensamente podían decírselo al otro sin verbalizar nada, únicamente a través de sus ojos. Milton deseaba decirle que ella era su razón para quedarse y esperaba por favor que Apple quisiera ser su razón para quedarse. Sin embargo, no podía expresarlo en voz alta, no podía darle falsas ilusiones de que podrían acabar juntos porque para comenzar nunca se debió crear ningún vínculo entre ellos. No era nada fácil, no es que no quisiera correr hacia ella, pero había tantas montañas y puertas que no podían atravesar. Aquí dentro, sí podían ser ella y él, pero afuera, no tenían ni una esperanza. La quería, no era un secreto que ya trataba de ocultar, pero no podía tenerla. Habían iniciado un romance que tenía un final, pues, estaban destinados a romperse y él no podía hacer nada para evitarlo. Hiciera lo que hiciera, ahora o luego, la haría daño y se sentía devastado por la idea. No obstante, Apple no escuchaba su silencio, sino a sus corazones, latiendo al mismo tiempo una melodía eterna que decían que eran el destino del otro, él era de ella y ella era de él y nada les separaría porque eran a quienes debían encontrar. Y Milton se permitió escucharlos también porque todo lo que quería era volar con ella, caer con ella, todo con ella. Por esta tarde, podía intentar creer que el mundo era de ellos, que podían reescribir las estrellas.

"Un día escaparemos de aquí, solos tú y yo, disfrutando de nuestro romance, pudiendo vivir una vida llena de honestidad sin nada que ocultar ni a nadie a quien temer. Solamente paseos y charlas tontas, abrazándonos, mirando la puesta de sol, y dándonos un beso antes de que nuestro futuro juntos comience. Oh, Apple, te llevaría tan lejos de aquí, de la reina y de sus guardias de palacio, a donde tú quisieras, mi amor" Milton dijo, sonriendo y cerrando los ojos mientras se tumbaban juntos abrazados, permitiéndose fantasear. Haría tanto por ella, si de verdad fuera posible abandonar su vida anterior, serle sincero con su pasado y estar juntos para siempre.

La princesa rubia sonrió también y acercándose más a su cuerpo, cerró los ojos, soñando juntos un sueño precioso. "A Oz iríamos"

Milton, que acariciaba suavemente su cintura, sonrió todavía más, no imaginando un lugar más perfecto para estar con ella que el lugar de su madre. "A Shiz te llevaría, al Salón Ozdust para verte bailar durante todas las noches de mi vida"

Ella se rio, impregnando de esa risa maravillosa los oídos de Milton, haciéndole desear que se acabara el mundo en este instante y les pillara así abrazados porque en este segundo de su vida se sentía menos imposible, ¿era imposible? Parecía posible.

"Recorreríamos juntos el camino de baldosas amarillas para ir un día a Ciudad Esmeralda. Es impresionante la ciudad y muy verde, con edificios tan altos como árboles de Quoxwood, tiendas de ropa, bibliotecas, museos, palacios... siempre hay cosas por visitar, mirar o hacer en la capital. Por el camino, se puede ver un enorme campo de amapolas rojas, te gustaría, estoy seguro" Siguió idolatrando aquella ilusión tan preciosa.

"Me encantaría verlo" Apple le aseguró ampliando las comisuras de sus labios, imaginándoles a ambos.

"Y yo te lo mostraría encantado, desde la distancia lo preciosas que están, porque aunque son muy bonitas, son muy peligrosas. Capaces de hacer dormir hasta a un gigante con sus esporas" Le explicó cómo se lo explicaba a él de pequeño su madre.

Era una fantasía tan real les parecía, ambos estaban sintiendo lo mismo tan fuerte, Apple notaba debajo de su mano, en el pecho de él, en sus latidos sabiendo que estaba pensando tanto en ellos, en ella, en él mismo, en lo que podrían ser. Tal y como hacía la royal. Todavía no quería despertarse de aquel sueño, era demasiado perfecto y maravilloso, con los ojos cerrados comenzó a mover sus manos hacia el rostro de Milton para tocarlo y poco a poco se acercó para expresarle tanto, sin necesidad de gritarlo, que le decía sí, totalmente, sin dudarlo ni un solo segundo, a esa vida compartida lejos con él. Milton sintió el aliento cálido de sus labios a escasos centímetros antes de finalmente sentirla besándole e instantáneamente acercarla a su cuerpo para abrazar todavía más sus curvas, pegándolas a él.

Apple le quería tanto en este momento, oh, deseaba poder quedarse así para siempre en sus brazos y besos. Sentía su respiración agitada y el calor de sus cuerpos juntos mientras sus lenguas jugaban divertidas entre sus bocas, le estaba gustando tanto la sensación de ser un poco más atrevidos entre ellos. Le miró sonriente, divertida y confiada de sí misma, antes de comenzar a trazar un recorrido de besos desde su boca hasta llegar a su cuello, donde respiro suavemente oliendo su olor masculino antes de retomar sus besos en ese punto dulce y sacarle un suspiro al posar sus labios. Aquello fue lo último que necesito Milton para volverse completamente loco y adicto de amor a ella, no pensando con claridad y autocontrol del deseo por esa piel blanca, ese tacto increíble cuando lo tocaba y esos besos que le encendieron de una manera inverosímil. Pensar en la princesa rubia de esa manera poco inocente se prometió que estaba prohibido y que era un límite que jamás pasaría. Pero como el otro de no enamorarse, dejó de cumplirlo cuando no supo cuando tomo el control del momento y acabaron cambiando de posición, Milton besando y provocando a ese cuerpo femenino que ahora estaba debajo de él suspirando ante sus besos en el cuello.

Ya había experimentado un poco con Daring qué era la excitación, pero con él estaba siendo tan intenso y placentero la sensación poco vivida, en sus imaginaciones a veces no muy correctas de pensamiento lo había fantaseado Apple, pero no pensó que sería tan bueno Milo en el juego de la seducción. Sabía por completo donde besar, acariciar, susurrar en su oído para que al sexo contrario se le subiera la temperatura rápidamente por todo el cuerpo. Siempre había creído que sería casi igual de inexperto que ella y resultó ser que no.

Milton posaba sus labios con pasión y fervor por su cuello y parte de su clavícula bajando lentamente mientras su mano trazaba el contorno de sus curvas, desde su cintura hasta su espalda baja iniciando su trasero. El cuerpo de la princesa rubia se arqueaba hacia el de él que la presionaba dulcemente contra su cuerpo masculino y el colchón. Milton pidió un permiso no verbal mirándola profundamente a sus ojos azules si quería continuar con este momento y ella se mordió sutilmente el labio inferior, algo avergonzada pues por supuesto quería seguir. Fue tan atractivo ese gesto de ella que tuvo que besarla apasionadamente esos labios que acababa de morderse mientras con su permiso se permitió tocar su pecho, causando un enorme suspiro de sorpresa de Apple. Aquella aprobación hizo que él siguiera tocándola suavemente, pero con precisión al tiempo que la seguía besando y acercando sus cuerpos, ella seguía suspirando en sus besos, disfrutando cada segundo estas sensaciones mágicas.

Con su expareja no había dejado que llegaran a más que besos apasionados y alguna caricia o roce, pues según su madre la intimidad física era para el matrimonio únicamente a no ser que fuera una mujer indecente. Y ahora estaba siendo una indecente dejándose llevar por Milo completamente al tiempo que sentía una percepción como si hubiera ido a la piscina y estuviera húmeda entre sus piernas. ¡Qué vergüenza! Oh, si su madre supiera de las cosas que estaba dejando que la hicieran.

Y en ese momento sonó una llamada de Blancanieves, que al no ser respondida al instante colgó y dejó un mensaje de voz bien explicado para su hija: "Apple, mañana vas al cumpleaños de Daring y os reconciliáis, no quiero hablar más del tema, ha quedado bien claro lo que quiero". Al terminar de escuchar la voz de la reina, la royal miró a esos ojos verdes, y sin saber por qué le entró una pequeña risa contagiándole a él también cuando se quedaron paralizados escuchando el audio. Aunque después de las risas, a Milton le regreso su sentido común que había sido nublado por la pasión del momento y analizó que tan cerca había estado de llegar a mayores con ella. Apple estaba con sus labios hinchados junto a su respiración agitada con su pecho bajando y subiendo rápido, sus mejillas sonrojadas, su cabello algo desordenado y su vestido un poco subido y descolocado por la parte del escote. Bendita suerte que les habían interrumpido su madre con su sexto sentido para llamar justo en ese instante que todavía no había pasado nada grave, lo agradecía tanto él.

Sin embargo, la princesa rubia no pensaba igual que él, estaba deseosa de continuar los besos y caricias prohibidas que estaban haciendo poco inocentes, de seguir hasta donde fuera que desconocía, por lo que se acercó a sus labios volviendo a buscar su pasión para ella mientas le acariciaba el cabello castaño.

"Quédate conmigo está noche" Le susurró coquetamente.

Milton la volvió a ver tan sexy provocándole, diciéndole esa petición con esa mirada en sus ojos azules sabiendo que era lo que quería, pero no iba a volver a perder el control, no podía hacer eso con ella, era algo que no iba a llegar a hacer.

"Cariño eres muy joven para ese tipo de diversión, lo siento. Te veo mañana para hornear nuestros cupcakes antes del concurso" Se disculpó dándola un dulce beso en la frente quitando su peso sobre ella y marchándose a su habitación para darse una buena ducha fría mientras todavía recordaba el momento pasado, muy avergonzado.

Él era un hombre de cuarenta y dos años, hubiera sido el mayor error de la vida de ella si hubiera llegado a ser él, su primera vez. Merecía tanto disculparse mil veces más por su comportamiento totalmente inadecuado con ella, se sentía terrible habiendo casi mancillado su amor tan inocente y romántico. Se sentía muy sucio consigo mismo, ella con sus problemas internos y él pensando por un momento en cosas subidas de tono totalmente incorrectas que pasaran entre ellos. Mañana mismo imploraría su perdón, con total sinceridad y arrepentimiento, se repetía a sí mismo mientras regresaba a su dormitorio compartido con Dexter.

Al día siguiente, como acordaron anteriormente, se encontraron en las cocinas a primera hora para preparar los mejores cupcakes de vainilla que harían hasta ahora para ganar ese concurso. Milton apenas había podido dormir recordando los besos, roces y suspiros de la tarde anterior, sintiéndose más culpable al rememorarlos y que una parte de él le gustará tanto ese momento pasional que vivieron juntos.

La royal había llegado más temprano, con muchas ganas e ilusión de ganar el concurso de chefs esta tarde del sábado, puesto que por la noche su madre la había literalmente obligado a ir, aunque no quería a la fiesta por el cumpleaños de Daring, ni mucho menos empezar mañana las vacaciones, hoy iba a aprovechar su última tarde de libertad en EAH.

Milton la encontró entretenida preparando ya los recipientes y bandeja de cupcakes que iban a usar, entonces se acercó a abrazarla por detrás y a ella le encantaba cuando hacía eso, por sorpresa. Sin embargo, no se esperaba unas disculpas por regalarla el momento tan especial, sensacional y de conexión entre ellos. "Lo siento tanto por ayer, Apple, por querer hacer algo que tú no querías, quiero que sepas que estoy más arrepentido que tú con lo que pasó entre nosotros ayer. No volverá a ocurrir, me siento tan sucio por tocarte de esa manera y poder haberte corrompido-"

Le interrumpió, parando de colocar los ingredientes, mirándole a los ojos con una sonrisa, no quería escuchar más las tonterías que le estaba diciendo. "No estoy arrepentida de nada Milo, quería que me tocaras y para nada siento que me corrompieras. No quiero que me digas eso y menos que te disculpes de ese momento tan especial para mí"

"¿Estás segura de no arrepentirte? Fue muy inapropiado de mi parte, me propasé" Le preguntó muy serio, pues no había estado bien como la había tratado ayer, ella no quería eso en verdad, estaba seguro.

Apple no entendía por qué debería arrepentirse de unas caricias y besos entre dos personas que se querían y sintió tan natural que pasará entre ellos. Le miró coqueta antes de susurrarle con sinceridad, un poco tímida y confiada a la vez. "No he podido parar de recordarte esta noche"

Su susurro secreto le coloró las mejillas pues ambos lo habían vivido y recordaban igual de impresionante e increíble. Milton tampoco podía parar de recordarlo, ni una ducha fría le pudo quitar la excitación que le había producido y sus sueños combinados con sus recuerdos de ese momento no hacían sino hacer que casi toda su sangre se fuera a concentrar en un lugar en específico. Imaginando qué habría pasado si se hubiera quedado con ella anoche. Se encendía recordando todo, desde cómo se mordió el labio inferior o sus suspiros a ese vestido corto primaveral que llevaba ahora debajo del delantal… Era en muchas cosas malo, pero como amante en el dormitorio nunca había tenido problemas en complacer a las damas y hacerlas temblar debajo de él.

"Soy yo quién debería disculparse contigo, porque fui rápido para ti proponiéndote que te quedaras conmigo a pasar la noche y no buscabas eso tan pronto" Se sonrojó al recordar la propuesta indecente que le hizo ayer que él rechazó, a Daring nunca se lo había sugerido, era más al revés, pero comprendía que podía haber ido ella muy rápido en ese aspecto entre ellos.

La miraba y escuchaba disculparse a él y el cerebro de Milton colapsaba, la royal no había hecho nada malo, había sido todo él. Y, aun así, buscaba su perdón y tener una parte de culpa en este asunto. ¿Por qué tenía que ser tan linda hasta disculpándose? Rápido decía que estaban yendo, oh, si fueran otras personas diferentes ahora mismo, la colocaría encima de la encimera o se pondría detrás y la haría inclinarse hacia delante… si tuvieran la misma edad, la mostraría de cualquiera de las formas que se le estaban ocurriendo todo lo que la deseaba hacer con su cuerpo hasta hacerla temblar de placer.

Era tan inocente y santa Apple, aunque su cuerpo incitará a tocarlo, como había dicho ayer era totalmente ingenua para esa diversión adulta. E iba a demostrárselo un poco para que comprobara que su devota y correcta educación no le permitía llegar a mucho más lejos como pensaba que quería ella.

"En verdad, cariño, si me hubiera quedado a pasar la noche contigo, no hubieras soportado mis besos húmedos, mis caricias posesivas, mi juego duro y desde luego no mi tamaño" Le susurró en un tono sensual girándola bruscamente para situarse detrás de ella otra vez, pero más pegados ahora y comenzando a besarle el cuello dispuesto a enseñarla que en verdad no estaba preparada para ser su chica en ese sentido anoche.

La respiración de la princesa rubia se volvió tan acelerada junto a sus latidos del corazón que sentía que se le salía del pecho al escuchar sus palabras. Y el ambiente tan pesado mientras le sentía pegado detrás. Le quemaba y ponía más nerviosa cada beso que le estaba repartiendo por el cuello mientras notaba su mano izquierda recorriéndola despacio desde la cintura, pasando por su vientre y pecho hasta su boca para tapársela y su otra mano derecha acariciándola las piernas antes de comenzar a subir lentamente hasta sus muslos internos debajo del vestido. Cerca de un lugar donde ella ni siquiera tocaba. Estaba muy nerviosa, no soportando mucho más esas sensaciones tan intensas hasta que notó presionándola en su trasero algo duro y grande que la hizo sonrojarse al instante de saber de qué se trataba y ahogando un gemido inesperado en la mano de Milton, mientras temblaba toda de vergüenza e inexperiencia supo que hasta aquí podía llegar ella de momento en términos de intimidad.

Apple pegó un pequeño salto y se separó de él, asustadiza, sabiendo perfectamente que ciertamente no estaba preparada para saber qué era el amor carnal como él le aseguro. Temblorosa y sonrojada llena de vergüenza y timidez, se alisaba el vestido, con la respiración todavía agitada por su toque.

"V-vamos a hacer los cupkaces para el concurso por favor" Dijo intentando no parecer tan nerviosa como estaba por su culpa.

Milton le sonrió dulcemente y algo divertido mirando su rostro tan rojo que parecía un delicioso tomate. Como sabía de su experiencia de hombre maduro y experto, ella era demasiado joven todavía para eso. "Me parece lo mejor, como no empecemos ya, no nos da tiempo y tenemos que ganarlo"

La royal le sonrió ampliamente corrigiendo sus palabras. "Vamos a ganarlo"

Pasaron 7 horas hasta que fue el concurso de chefs y presentaron sus cupcakes de vainilla, Apple se esmeró por completo en cada uno para decorarlos perfectos con la crema batida mientras Milton cálculo y midió con tremenda exactitud y detalle el tiempo de horno, la cantidad de ingredientes para la receta… Sentían que eran los mejores cupcakes que hicieron juntos, pero fue Jack Horner quien se lo verifico cuando les dio dos dieces por presentación y sabor, otorgándoles el primer premio de este año. Ganaron delante de todos sus amigos que habían ido a verlos ganar y les aplaudieron fuerte en las gradas cuando lo hicieron. El juez les pidió llevarse la mitad de la mini montaña de nueve cupcakes que hicieron, la otra mitad se los ofrecieron a ellos que les habían apoyado siempre. Maddie les dijo que en serio patentaran la receta para que nadie se la pudiera robar.

El premio fueron 100 euros que decidieron gastar en la Feria Primaveral invitando a las atracciones, pasando la última tarde antes de vacaciones juntos, siendo muy divertida para todos. Milton había por fin también vivido las sensaciones de ir a la feria con amigos y Apple se sentía tan feliz, disfrutando de su último día antes de tener que asistir a la fiesta de Daring de esta noche y mañana regresar a Lohr am Main con su madre y toda una agenda social llena que no sabía ni cuando tenía tiempo de respirar.

Milton vio su tristeza reflejada en sus ojos azules cuando se despidió de todos la royal, al tener que marcharse pronto para arreglarse para la fiesta del príncipe rubio. Conocía que Semana Santa para Apple no iba a ser nada bonito, para él tampoco lo era porque le recordaba la fecha en la que cumplía aniversario el accidente automovilístico de su madre. Sin embargo, sus vacaciones no iban a ser tan horribles al lado de Blancanieves teniendo que cumplir todo lo que quisiera ella. Se sintió tan triste por la princesa rubia, en la feria no le había dado tiempo a despedirse como quería, así que antes de que se marchara a la fiesta, fue a su dormitorio con una mini sorpresa y unas palabras de que él estaría aquí para todo lo que quisiera decirle mientras estaba en su reino.

En la habitación compartida por la rebel y la royal, únicamente estaba Apple comenzando a maquillarse con música para intentar sacar fuerzas y una sonrisa forzada para la noche en la fiesta a la que no quería ir. Porque si antes estaba molesta con Daring, después del espectáculo que vio que hizo por el Espejo Blog estaba aún más, al escuchar las tonterías que le había dicho a Milo y delante de casi todo EAH. Encima ni siquiera había invitado a Raven y ella era la novia de su hermano, solamente por su excusa de siempre, era una rebel antes incluso que su cuñada. Entonces en ese momento, mientras reflexionaba sobre qué pasaría si no fuera como quería su madre, llamaron a la puerta. Pensaba que sería su compañera de habitación que se había dejado las llaves después de ir a cenar con su novio. Se sorprendió gratamente de que fuera Milo quien venía a verla.

"No quiero interrumpirte mucho, solo quería despedirme otra vez, pero en privado antes de no volvernos a ver hasta dentro de una semana y media. Te voy a echar tanto de menos este tiempo, EAH será muy solitario para mí sin ti, no será lo mismo sin tu increíble personalidad siempre haciéndome que vea todo de color y no blanco y negro" Milton le explicó entrando a su habitación mientras escondía detrás de él una pequeña caja con un regalo especial para ella. Parecía una despedida esto, aunque solamente se separaran como once días, no obstante, iba a ser mucho para él después de estos meses juntos. Ya la estaba extrañando y todavía no se había ido de su lado, pero es que sentía que en ella había una parte de su corazón que se había llevado de él.

Finalmente, llevo sus manos hacia delante y terminó enseñándole la pequeña caja que ocultaba en su espalda para ella porque se merecía este regalo, había conseguido verle cómo nadie antes.

"¿Es para mí?" Preguntó tímida mirando mientras él asentía y entonces lo abrió revelándole un precioso broche elegante y sofisticado, que a Apple se le ampliaron los ojos al ver que era lo que quería regalarla, no podía aceptarlo. Era una piedra preciosísima, tallada en forma de corazón rodeado por un marco de pequeños diamantes, tenía un aire tan romántico y clásico.

Milton admiró el broche que tantas veces se lo había puesto su madre para ocasiones especiales, su broche familiar que después de su fallecimiento recayó en él, su primogénito y él quería regalárselo a la princesa rubia. "¿Te gusta? Era una joya familiar que pertenecía a mi madre"

"N-no p-puedo aceptarlo, esto es para alguien muy especial para ti, guárdala para el futuro" Ya le había dado la receta de su madre, pero esta reliquia familiar ya sí que no podía aceptarla.

La ignoró porque sabía que era lo que le iba a decir, ¿todavía no entendía lo especial que era ella para él? Tenía cuarenta y dos años, ya no iba a casarse ni mucho menos tener hijas para regalárselo algún día, no soñaba con eso ya. Solamente quería que ella lo tuviera, esto era lo único que de verdad podía darla y fuera para siempre, por lo que lo sacó de su pequeña caja y se lo colocó en el lado derecho superior del vestido que llevaba puesto ahora para la fiesta.

"Es para ti Apple, para que recuerdes que tú también puedes hacer las cosas a tu manera si crees que es la correcta, sin importar la opinión del resto. Tú me lo has enseñado a mí en estos meses" Milton le dijo admirándola sonriente lo preciosa que estaba en ese momento todavía sin maquillar y aún más bajita que él, sin tacones.

Ella estaba sin saber qué decirle exactamente a sus palabras tan bonitas y que le llenaron el alma. Pero eran tan ciertas para él, sin ella nunca se habría dado cuenta de todo lo que estaba mal en su vida, su clasismo y discriminación a los rebels y royals, sus errores como director títere de Blancanieves, sus prejuicios… Con la royal había conocido que era la verdadera amistad y el amor.

Entonces sonó una canción de la playlist que todavía seguía sonando, Milton la reconoció, Love Story de Indila y sabiendo que amaba esa canción quiso bailarla con ella.

"¿Quieres bailar?" Sugirió ofreciéndola su mano.

La princesa rubia sorprendida, pero sonriente después, le aceptó con gusto bailar una de sus canciones favoritas después de que él la besara tiernamente la mano. Antes de juntas sus manos y poner una en su cintura mientras Apple sonreía tanto mirándole en el momento en que la hizo girar sobre si misma varias veces antes de acercarla a él y besarla amorosamente a sus cálidos labios.

"Milo, te quiero tanto" Susurró comenzando a llorar un poco, pues no estaban saliendo juntos, ni eran una relación oficial de pareja, pero sintió que solamente quería pertenecerle a él, ser suya.

"Shh… no llores cariño, yo también te quiero mucho" Aseguro sincero a la bailarina tan maravillosa que tenía entre sus brazos, besando sus temblorosos labios y su rostro húmedo por pequeñas lágrimas.

Nunca se había sentido así, cada momento con ella le dejaba con ganas de volver a verla al segundo en que se separaban. Se sentía tan atraído a ella, hacían que su corazón se acelerara cada vez más. Giles y Baba Yaga le matarían si se terminaban enterando de que se había enamorado de una alumna cuando les juró que no había motivos para que se preocuparan que no había manera de que creará un vínculo con ella. Sin embargo, su corazón claramente había sido vulnerable y había perdido la cabeza por esta mujer que le emocionaba las mariposas que había en su interior.

Los secretos que guardaba en su corazón eran cada vez más difíciles de ocultar, su pasado y problemas que ella no conocía. Tenía tanto que ocultar, pero le era tan difícil mentirla cuando este amor era tan real también como que no era un chico de diecisiete años. Le costaba cada vez más interpretar el papel de adolescente ignorando todos sus problemas del cambio de edad, le dolía tanto el corazón por no ser sincero y honesto con su situación. Deseaba contarle toda la verdad de que era el director, pero que su amor era tan cierto y ansiaba esperanzas de poder encontrar la manera de quedarse a su lado. Si ella lo supiera, la perdería instantáneamente con la verdad, no podía hacerlo, todavía no podía renunciar y dejarla ir sin siquiera encontrar el ingrediente para revertir su cambio de edad.

Apple era el final y el comienzo de Milton e incluso cuando se separaran y la perdiera, habría ganado porque no podría querer cambiar jamás todo lo que estaba viviendo con ella.

[…]

Daring había cumplido por fin sus 18 años, el príncipe heredero Charming, había llegado a su mayoría de edad teniendo que ser aquello un evento enorme pues era muy importante y simbólico su transición de la adolescencia a la adultez. El día 5 de abril su abuelo, el rey, había organizado en el reino un día entero alrededor de su cumpleaños sin escatimar gastos como conciertos y espectáculos en su honor, fuegos artificiales o un desfile en las calles principales celebrando con los ciudadanos también su cumpleaños. Había sido de sus mejores días, tanta atención pública para él, el banquete tan especial con comida gourmet y música en vivo rodeado de familiares, amigos cercanos y otros dignatarios invitados. Y los muchos regalos oficiales de otras casas reales, gobiernos, figuras prominentes o del pueblo que había recibido, una condecoración ingresando en la orden más importante del reino. Amaba su cumpleaños, pero este año todavía más porque todo había sido por él y para él, su retrato de su cumpleaños decimoctavo había sido mostrado por todos los canales de televisión.

Celebrarlo oficial y públicamente había sido impresionante, y todavía le quedaba la fiesta aún mejor, la privada e íntima con sus seres más cercanos de verdad. Esta noche, en una finca privada tampoco habían escatimado en gastos sus padres, estaba decorada totalmente representándole y reflejando sus gustos costosos y finos en la fiesta. Con colores azules y dorados, sus favoritos. Una tarta de cumpleaños impresionante y elaborada con su deporte amado: el libroball, y había recuerdos especiales y personalizados para todos los invitados, para que no olvidarán jamás su fiesta de mayoría de edad. Debería estar disfrutando de su alucinante, deslumbrante y caro cumpleaños privado, rodeado de todos sus amigos de EAH. Sin embargo, Daring llevaba desde que entró mirando la puerta esperando que en cualquier momento apareciera Apple por ella. Miraba su reloj Rolex nuevo, regalado por Blancanieves el otro día en la recepción de Palacio y sabía que no era normal que no estuviera ya aquí, por lo que le pregunto a Briar sabiendo que solían venir juntas, queriendo creer, mintiéndose a sí mismo, que por unos segundos se despistó y dejo de mirar la entrada y ellas entraron sin que las viera. Sin embargo, la chica Beauty le dijo que an ella le faltaba maquillarse y le pidió que se adelantara, pero que ahora iba a venir, le aseguró que no se preocupara.

Y él quiso creerla, rezó porque fuera verdad y estuviera a punto de aparecer porque quería verla y hablar todo lo que el otro día no hicieron. Solamente le saludó rápidamente y felicitó en la recepción real, y no volvieron a hablar más, parecía que le evitaba, a él, a su príncipe prometido y novio desde hacía tantos años. Y después del vergonzoso video en el Espejo Blog, todavía tenía más que encontrarla y hablar con ella, no podía creer que la pareja favorita de la escuela y los tabloides internacionales y nacionales de los reinos de ambos estuviera en crisis parecía. Sin embargo, espero, espero y espero durante toda la noche a que viniera Apple, perdiendo la esperanza viendo que cada hora que pasaba era menos probable que ocurriera, pero no fue hasta su mensaje volviéndole a felicitar que supo que no iba a aparecer ya.

Se enfadó tantísimo con ella, con que le ignorara, no viniera o no le considerara importante, se marchó al piso de arriba muy molesto dejando atrás la fiesta sin molestarse siquiera en que le estaban llamando para hacerse fotos. No quería ya hacer nada, no entendía cómo una persona tan importante para él le trababa de esa manera sin importarle sus sentimientos, estaba muy dolido con la princesa rubia.

"¿Daring? ¿Qué haces aquí arriba?" Preguntó sorprendida al descubrir que era su hermano quién había subido a la planta de arriba y entrado justo en la habitación donde estaba ella sobreviviendo a la fiesta.

Para Darling estas fiestas tan glamurosas, pomposas y llamativas para fardar de su cumpleaños, que tanto le gustaba a hermano mayor planear, pues no eran su estilo de diversión para nada. No obstante, era su hermano y entonces asistía sin fallar, porque al final de todo era la celebración del cumpleaños de él y le quería muchísimo, haría el esfuerzo cada año para verle en primer plano lo feliz que era en su fiesta. Sin embargo, este año no se le veía feliz como los anteriores. La menor de los Charming se disculpó con Chase Redford, quién conoció en el País de las Maravillas una vez y con quién estaba hablando por teléfono ahora intentando encontrar algo de diversión en la noche antes de ser interrumpida.

"Apple no va a venir, me ha felicitado por mensaje, así que lo sé. No va a venir, se habrá quedado con el sabelotodo ese" Le confesó entre molesto y muy dolido.

Darling después de finalizar su llamada, al escucharle hablar en ese tono triste y rabioso al principio no sabía si decirle exactamente lo que pensaba ella. Pero al final decide comentarle su opinión sincera en ese aspecto. "Normal que no quiera venir, ¿qué quieres qué te diga? Te has portado horrible con ella en este último año"

"¿Gracias tengo qué decirte?" Dijo sarcásticamente, en defensa, sorprendido por sus palabras duras en su celebración de cumpleaños.

No era agradable tener esta conversación con él y menos esta noche en su fiesta, pero Darling creía que era el momento perfecto de decirle las verdades a la cara a su hermano y que se diera cuenta, si no lo había hecho ya, de que sus actitudes traían luego sus consecuencias. No podía tener una actitud de mierda con el resto a los que creía que por no ser de su estatus no merecían lo mismo y luego penar porque no quisieran ir con él.

"Hermano, te quiero, pero eres un egoísta narcisista y clasista que solo piensa en sí mismo que con el tiempo eso te hará quedarte muy solo. No puedes tratar a los demás como si tú fueras superior a ellos, Dexter no ha venido a tu fiesta porque no te ha dado la gana invitar a su novia, lo sabes"

"Pero Raven es una rebel" Comentó su razón de no invitarla.

"Pero ¿qué más dará? ¡Es su novia Daring! Es lo único que importa, Raven es nuestra cuñada ahora. Alejas a todos a tu alrededor por esa actitud tuya asquerosa. No te portas bien ni con tu hermano, ni con la chica que dices que quieres, con los royals que no son de sangre noble, pero ya con los rebels y con Milo es increíble tu comportamiento tan sinvergüenza e irritante viniendo de un Charming, así no nos han educado papá y mamá. De verdad, no sé que habrá hecho Milo para que seas tan malo con él, le he conocido y es una buena persona que no se merece que le hicieras insufrible cada clase de entrenamiento heroico, ni el resto de cosas más como tirarle del caballo, reírte de él o montar ese espectáculo que toda la escuela lo ha visto por instagram" Darling le había conocido donde más en entrenamiento heroico el poco tiempo que estuvo, cuando se hicieron amigos de clase, pero después seguía viendo la buena persona que era y no le extrañaba que Apple le prefiriera a él.

El príncipe rubio estaba de las pocas veces de su vida avergonzado, escuchando y reflexionando sobre sus actitudes pasadas. Tal vez si que había sido un cabrón con mucha gente incluidas personas que le querían, sobre todo con Apple. Debería haberla tratado muchísimo mejor desde hacía tiempo atrás, darle importancia a sus pensamientos y sentimientos, escucharla, mimarla… Había sido una pareja horrible y ¿la había perdido ya? Se preguntaba a sí mismo mientras la extrañaba ahora, antes y estos días dándose cuenta de que fue un tremendo error abrir su relación entre más errores que había entre ellos por su culpa.

"¿Y-y qué p-puedo hacer ahora después de quedarme solo?" Le preguntó con un nudo en la garganta y la mirada baja no sabiendo qué debía hacer ahora después de ser una mala persona con tanta gente.

Sorprendida y mirándole, pareciendo tan arrepentido en serio por sus anteriores acciones, Darling no se esperó ver tan dolido y queriendo redimirse su hermano mayor. Se sentó a su lado poniéndole un tono más suave de voz y le dio la mano para que supiera que siempre la tendría a ella y a Dexter, aunque fuera un tremendo estúpido a veces.

"Oye mírame, en nuestra familia no agachamos la cabeza, pedimos perdón con humildad y sinceridad de todo corazón, reconociendo nuestros errores. Eso es lo que tienes que hacer" Le dijo, proporcionándole una pequeña sonrisa, mientras le abrazaba.

El mayor de los Charming entendió que tenía que cambiar su personalidad y manera de ver la vida como si solo existiera y fuera la única correcta. Se prometió dejar de ver clases sociales e intentar conocer a las personas y valorarlas con todas sus buenas virtudes. Intentaría nada más de royals y rebels. Era el momento de cambiar, recién cumplida la mayoría de edad. Iba a pedir disculpas con honestidad empezando por Dexter diciéndole que viniera con su novia a soplar las velas de la tarta, a Milo por su inseguridad constante que le hacía ser malo con él... pero de las personas más importantes que deseaba pedirle disculpas en persona era a su querida Apple. Iba a portarse muchísimo mejor desde esta noche, sería un nuevo Daring Charming y tal vez así, aparte de convertirse en mejor persona podría merecer volver con ella.


Este capítulo es bastante largo, pero os lo merecéis que he tardado estos meses en actualizar más seguidamente.

He redimido a Daring por fin, y el próximo capítulo mi idea es que se desarrollan en dos lugares porque Apple está en su reino y Milton en EAH.

Espero que os haya gustado el cap, gracias por continuar leyendo esta historia.