Sinopsis: Pan y Bra están hartas de escuchar a sus amigas hablar de sexo. Y es entonces cuando se proponen un reto: antes de su próximo cumpleaños para llegar a la mayoría de edad, tendrán que perder la virginidad. Las reglas del juego han empezado y ya no hay marcha atrás. ¿Cuál de las dos lo conseguirá primero? ¿Quiénes serán sus víctimas?

Aclaraciones: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen, esta historia ha sido creada sin fines de lucro, sino de entretenimiento.

El reto

Así que quieres seducir a Trunks…

Con rabia y frustración, dejó el cuaderno donde lo encontró y volvió a colocar la caja donde estaba.

Se sentía profundamente humillado. Tanto esfuerzo y sacrificio con su relación y ahora ella quería entregarse a un cualquiera sólo por una calentura —vale que Trunks y Pan se conociesen también de siempre y sabía también de sus sentimientos por él, pero esto traspasaba el colmo —. De verdad que no la conocía, últimamente se portaba muy raro, y ya pensaba quién podría meterle esas ideas en la cabeza.

Nada más y nada menos que su estúpida amiga, la hermana menor de Trunks. Nadie más que ella, una zorra con apariencia de puritana podría haberla comido el coco con algo así.

Debía serenarse, esto solo modificaba una pequeña parte de su perfecto plan. Debía ser listo y no dejarse llevar por la rabia y el asco que le estaba cogiendo a este asunto. Primero debería cerciorarse de que ella no ha conseguido su objetivo, aunque eso era del todo absurdo, ese hombre jamás se fijaría en alguien como Pan.

Y si las cosas se pusieran feas y por mínima posibilidad de que ellos empezaran una relación, se le ocurriría un plan. Al final tener ese diario no iba a ser del todo malo, incluso con astucia podría hacer que Pan volviera a sus brazos.


Capítulo diez

Mayo II: Elevación

Sin poder obtener con éxito el teléfono de 17 por vías alternativas, finalmente Bra tuvo que recurrir de mala gana a llamar a Marron para poder pedírselo, ya que no podía esperar mucho tiempo más para seguir con el plan que habían trazado ambos; y ya de paso, saber qué diablos ocurría entre el susodicho y su amiga de instituto.

La amiga de Trunks se extrañó inicialmente a la petición y al motivo de la llamada, ya que en el momento en que quiso presentarlos había notado la gran irritación que tenía Bra ante la presencia de su tío, sabiendo al instante que tuvo que pasar alguna acción desafortunada o poco agradable para la adolescente y su pariente.

Poco sabía que el gran descontento al notar su voz un tanto distante con ella se debía a que fuera la acompañante de Goten en la fiesta de disfraces, y de contemplar la buena sintonía y atracción que, para desgracia de Bra, había notado que pasaba entre ellos. Marron tenía la sensación de que ese trato tan seco se debía principalmente a la extraña incompatibilidad entre la chica y su tío.

Sin embargo, no quiso indagar más allá debido al tono poco alegre que tenía Bra, por lo que simplemente se lo concedió con la condición de que se mostrase con educación y respeto a partir de ahora con 17, y que cualquier diferencia que hubiesen tenido en el pasado, lo intentaran solucionar como los adultos responsables que debían ser. Muy en el fondo sabía que ambos se comportaban como niños mimados de vez en cuando, y a lo mejor por eso sus personalidades chocaban de manera tan fuerte.

Se relajó profundamente al escuchar la contestación de Bra, que simplemente le comunicó que ahora tenían una mejor relación y que estaban intentando ser amigos, para no tener más choques, por lo que quería invitarlo a tomar café con ella.

Se sentía un poco mala al tener que mentir de manera tan descarada, no obstante, Bra pensaba que a veces el fin justificaba a los medios y que, finalmente, consiguió lo que quería y se encontraba en esos momentos en la cafetería con el macarra indeseable, esperando a que le contara noticias nuevas.

—Tengo muchas preguntas que hacerte y espero que las respuestas me convenzan, de lo contrario no tenemos mucho que tratar, así que estás avisado replica Bra mientras toma su taza de té caliente, no sin antes mirar de manera furibunda a la persona que tenía enfrente.

—Veo que vienes muy activa esta tarde, ¿ya se te pasó el enfado del otro día? —suelta 17 con una sonrisa entre pícara y relajada, evitando claramente las provocaciones de la chica.

—Vete al infierno.

—Ya estoy en él, gracias.

—El sentimiento es mutuo —suelta un gran suspiro para armarse de paciencia y poder tratar los temas que le interesaban —. La cuestión es: ¿conseguiste obtener más información de Goten? ¿Por qué me mentiste con lo de mi amiga Ángela? ¿Y por qué no te quitas nunca ese pañuelo naranja? Debe tener más pelusas que su dueño.

17 empezó a toser violentamente tras atragantarse con su bebida al escuchar eso último. Mira que la niñata pija nunca dejaba de sorprenderlo, le salía con cada ocurrencia nueva cada vez que se veían. Aunque nunca se lo reconociera, se lo pasaba en grande cuando quedaban ya que era imposible mantener una conversación medianamente seria, y eso contrastaba con su personalidad un tanto infantil y burlesca.

Ciertamente había hecho su trabajo y había mantenido un acercamiento con el objeto de deseo de la muchacha y, ciertamente le resultaba divertido y a su vez desconcertante que ella tuviera demasiado interés en Goten. Por lo que había podido averiguar, este último tenía cualidades que podían atraer a un gran número de mujeres: aparte de buena presencia física, era una persona divertida, alocada y risueña. No obstante, pudo también denotar que esa era la fachada que mostraba ante todo el mundo, ya que en muchas ocasiones lo había observado y se había encontrado con esas miradas perdidas, como si una lucha interna tuviera dentro de su ser; ciertamente lo sabía porque conocía esas mismas sensaciones en su persona, y que por mucho que Bra quisiera indagar, jamás le permitiría conocer una faceta más profunda de su alma.

Aunque tuviera un alma de Don Juan y pareciera inofensivo, sabía que había algo mucho más turbio y secreto, y quizás esa era la parte que más podría desconcertar a Bra si le contaba eso. Pero 17 no era estúpido, era lo suficientemente astuto para saber hasta qué límites podría llegar, y esperar el momento para dar a conocer todo lo que sabía. A fin de cuentas, la situación se lo tomaba como un juego de niños y quizás, las cosas podrían ponerse incluso mucho más interesantes de cómo estaban.

—Mi pañuelo es mi símbolo de identidad monada, pero tú no te preocupes que lo lavo bastante. En cuanto a lo de tu amiga, yo nunca te dije que estuviéramos saliendo, fueron percepciones tuyas que tienes la habilidad de crearte películas en tu cabeza. Y por último, solo me cabe decir que tienes un gusto un poco…excéntrico, ¿tantas ganas tienes de una persona de la que solo muestra su faceta buena y que en el fondo apenas conoces? —replica de manera pausada mientras ve como ella rueda los ojos con cansancio—. De todos modos, eso no es asunto mío; solo te diré que le gusta mucho los deportes, especialmente el fútbol, el mar y la comida abundante.

—Eso es algo que ya sé, realmente lo que necesito saber es cómo debo actuar una vez que te conté lo que me dijo la noche de disfraces. Si me lo encuentro de nuevo, seguramente me aparte la mirada incómodo y no quiero que pase eso.

—Tan fácil como que le propongas un plan que no pueda rechazar la próxima vez que te encuentres con él. En nada estaremos ya en verano, un día inventas la excusa de querer ir a ver el mar. Dile a tu amiga Pan que te ayude y ponerse de acuerdo, para que él no pueda negarse, ya que en teoría no vais solos. Si quieres tener un mínimo de oportunidad, simplemente debes tener un momento en donde él se encuentre cómodo y podáis hablar para que te conozca mejor, ¿no crees?

Bra se quedó callada durante un minuto. El maldito condenado tenía salidas y soluciones para todo, y realmente ayudaba cuando se lo pedía, aunque seguía sin tragarlo. Ciertamente, dentro de unos días volvería a encontrarse con él debido a la comida de reunión que iba a hacer su madre con sus amigos, por lo que era el momento perfecto para tantear el terreno y poder llevar a cabo lo dicho por 17. Además, así Pan podría invitar también a Trunks… ¡demasiado bueno para ser verdad!

Tanta euforia tenía en ese momento que ni pensó en lo que hacía al soltar un pequeño grito de felicidad y poniéndose de pie, haciendo que la gente de la cafetería se le quedara mirando raro y con signos de molestia con tanto alboroto de la nada. Abochornada por su actitud tan espontánea, volvió a sentarse roja como un tomate mientras que 17 no paraba de reírse, tanto que con el despiste al sacar la cartera para pagar se le había caído su carnet de identidad. Bra fue más rápida y lo recogió del suelo, ante la mirada seria que había puesto su acompañante que había dejado de reírse de forma inmediata. Fue el turno de Bra de volver a soltar una sonora carcajada al leer el verdadero nombre escrito en el plástico, ya que no salía de su asombro ante dicho descubrimiento.

—Así que tu nombre real es Lapis eh… ¿sabes que te voy a atormentar toda la vida con esto verdad? Acabo de obtener un arma de destrucción masiva que utilizar cuando te pases de listo conmigo.

17 no puede evitar mirarla con el ceño fruncido mientras seguía manteniendo su semblante serio, no obstante, se vuelve aún más serio cuando ella se queda un rato mirando más el carnet, al descubrir una nueva información que siempre le había gustado mantener en la privacidad. Sin ningún tipo de delicadeza, le arrebata con violencia el carnet, para después observar, con un semblante sorprendido de Bra, la mirada de desaprobación que ejercía en esos instantes sobre ella.

Tras unos minutos incómodos de silencio, Bra no puede evitar romperlo de la forma que a ella tanto le gustaba: con más euforia que la ocasión anterior.

—¡No me habías dicho que hoy era tu cumpleaños! Pero vaya mejor no saberlo, ni te mereces que te felicite por lo bruto que eres —replica un tanto enfadada y molesta por esa extraña actitud —. Sin embargo, no soy persona rencorosa y voy a dejarlo pasar, ¿vas a celebrarlo?

—Deja de chillar, pareces una loca y acabarán echándonos de aquí —responde volviendo a su estado anterior, mostrando esta vez una gran sonrisa burlona —. Hace tiempo que dejé de celebrar los cumpleaños, concretamente desde que cumplí 17…

—¿Pero ni una mísera tarta, una reunión familiar? —17 niega con la cabeza con energía ante la atenta mirada de Bra —Vaya mierda de vida.

—Gracias por los ánimos eh.

Se le quedó mirando con un aire de desconfianza, ¿a quién en su sano juicio no le gustaba celebrar sus cumpleaños? Era una ocasión perfecta para tener una reunión y un motivo de algarabía con las personas importantes. Ella era de las personas que necesitaba meses de antelación, le gustaba demasiado la opulencia y solía ser un gran espectáculo que no dejaba indiferente a nadie; era una forma de aliviar el paso del tiempo de la manera más divertida, un día en que solamente tú eras el protagonista… indudablemente estaba loco de atar.

Aunque por otra parte podía imaginarse el percal: estando él solo en la oscuridad de la montaña en ese tiempo de ermitaño, sin nadie que lo abrazara ni le diese un mísero regalo, haciendo de un día especial como cualquier otro del año. A lo mejor no era que él no quisiera celebrarlo, sino que se había acostumbrado en su exilio a no volver a tomar en cuenta lo divertido que podía ser. Una idea remota se le vino a la mente, y sin ni siquiera saber por qué, decidió formularla sin previo aviso.

—¿Y si esta vez haces una pequeña excepción y vamos a celebrarlo? ¡Compremos una tarta en la tienda de al lado!

— … ¿pero tú no me soportabas? —el semblante de 17 era todo un poema al abrir los ojos como platos, sin embargo, eso no hizo que su sonrisa desapareciera en ningún momento.

—No te acostumbres… lo hago porque es una ocasión especial y debido también a que me has ayudado a avanzar, tómalo como una pequeña tregua por parte de los dos.

—De verdad que estás como un cencerro, pero eso me gusta… te tomo la palabra —acto seguido extiende la mano para aceptar el trato temporal —, pero olvídate de la tarta, soy más de salado.

Bra simplemente se limitó a asentir con la cabeza mientras ambos salían del local. No sabía a dónde irían ni los planes que pudieran hacer, pero otro de sus grandes virtudes era el don de la improvisación, por lo que pronto encontrarían algo para matar el tiempo libre.

Mientras, 17 observaba silenciosamente las facciones y las acciones que mostraba Bra ante todo el asunto; no podía negar que todo aquello le había sorprendido de forma positiva, pero debía tener cuidado. Toda la situación era divertida y dinámica, pero debía asegurarse de que no se le saliera de las manos, ya que jugar tanto con fuego podría acabar quemándose, y las consecuencias no serían beneficiosas para él.

O quizás, habiendo una diminuta pero factible posibilidad, fuese ella la que realmente acabase quemada. Solamente el tiempo le contestaría a dicha pregunta.


Goten paseaba de camino al departamento de Trunks, necesitaba hablar con él urgentemente ya que a pesar de la prueba mental y física expuesta momentos antes, y revelando su fuerza de voluntad, no podía evitar sentirse de nuevo sucio y mal consigo mismo por haber sido llevado por las pretensiones de Pares nuevamente. Aunque finalmente no hubo un contacto físico definitivo y pudo alejarse antes de acostarse con ella, era incapaz de reaccionar y reconocer que, muy en el fondo en su mente, seguía siendo débil y un monigote en manos de una persona tóxica y asfixiante.

Pero todo eso lo había dejado atrás, finalmente pudo cerciorarse de que ya nunca más volvería a caer en sus garras. Necesitaba contarle las cosas a Trunks para conocer su opinión, aunque el método y las formas no habían sido del todo ortodoxas y limpias, era un paso para poder recuperar su estabilidad mental; aunque muy en el fondo supiera que le quedaba camino por recorrer para volver a ser realmente el que era, y lo más importante: la felicidad.

Una vez que ella lo besaba y prodigaba cariño en su pecho y espalda, se sentía como un muñeco vacío e insignificante. No obstante, pudo reaccionar al sentir el calor de sus palabras en su oído susurrándole suavemente, mientras descendía peligrosamente hacia su masculinidad. Se apartó bruscamente de ella mientras se recolocaba la camisa y la miraba con un semblante fulminante.

¿Qué rayos te pasa Goten? Ahora no me vengas a mirarme como si estuvieras realmente ofendido por mi proceder y no quisieras esto como yo —replica con tono dolido y austero, haciendo su papel como mejor sabía hacer.

Hace años hubiera estado encantado de hacer esto mismo y lo sabes, Pares —decidió ser sincero por una vez y tomar las riendas que se le escapaban —. Pero ya no soy ese adolescente locamente enamorado de ti, eres un vago recuerdo que me atormenta y que quiero dejar atrás.

Si fuera ese el caso, ¿por qué estás aquí? ¿Por qué respondes a mis actos apasionados? No te confundas ni te engañes a ti mismo, sabes perfectamente que lo nuestro nunca se terminó definitivamente y hay asuntos que tratar. Solamente quiero que las cosas pudieran volver a ser como antes…

Las cosas jamás volverán a ser como antes— atina a decir—. Y a la contestación a tus preguntas, realmente necesitaba hacerlo, aunque me sienta un miserable ahora mismo por dentro. Necesitaba saber si el sentimiento que llevaba acumulando estos años podía volver a hacerme daño, pero veo que lo único que puedo sentir por ti es compasión… jamás volverás a tenerme como antes y no pienso ser un muñeco al cual poder jugar las veces que te dé la gana. En cuanto a tu matrimonio, si tenéis problemas es mejor que lo abandones y puedas ser feliz tú también. Esto… es el adiós definitivo.

Pares se levantó con brusquedad y notablemente sofocada, mirando a la persona que una vez amó, pero fue demasiado cobarde como para apostar por una relación que, muy a su pesar, era prohibida e imposible por aquel entonces. Pero al encontrarlo de nuevo estando tan guapo y maduro, y sabiendo casi al instante una vez ocasionado el reencuentro el poder que aún podía ejercer sobre él, no dudó en volver a querer rememorar aquellos tiempos pasados. Se negaba a pensar que todo había acabado, muy en el fondo sabía que la persona débil de carácter era ella en esta historia, pero jamás se lo demostraría ni se lo haría saber.

Solo hay una cosa que de verdad necesito saber, sobre tu hijo...—al tratar un tema tan delicado, por un momento notó cómo algo se le atoró en la garganta al pelinegro ¿qué hizo que lo perdieras?

No hay caso de hablar de eso ahora, simplemente te puedo decir que nadie tuvo la culpa de aquello, fue un aborto espontáneo… —toma aire antes de continuar, ya que las lágrimas que habían surgido en su rostro le imposibilitaba el habla.

Goten notó como el aire que había estado guardando en los pulmones a la espera de la revelación que durante años quiso saber, finalmente decidió soltarlo. Irónicamente no se sentía más aliviado o más triste por la noticia, pero si era cierto que necesitaba dejar ese aspecto oscuro y turbio de su relación atrás. Tras esto, simplemente movió la cabeza en son de despedida dirigiéndose hacia la puerta para no regresar jamás a ese sitio. Pese a ello, logró alcanzar escuchar el último susurro de Pares:

"Sé que volverás algún día, y cuando eso ocurra, yo ya no estaré aquí esperándote".

Había llegado finalmente a su destino, por lo que decidió esperar a que le abriesen la puerta para proceder a entrar en el departamento de su mejor amigo. Una vez allí, le comentó todo lo acontecido, estudiando las reacciones de Trunks. Escuchaba atentamente todo lo que le estaba contando, y una vez terminado el relato, solamente fue derecho a su persona para abrazarlo con una sonrisa en sus labios. Goten esperaba otro tipo de reacción por su parte, que le gritara, le mirase como si se hubiese vuelto loco de haber vuelto y haber hecho lo que hizo, pero no. Simplemente le comunicó que, al final, después de tantos años estaba saliendo del bache y que sinceramente se alegraba por él.

Solamente delante de él se permitió un momento de debilidad, por lo que acto seguido, dejó ir todo sentimiento que había estado acumulando no solamente desde hace años, sino en esos instantes que reafirmaba su amistad verdadera e irrompible. En ese mismo momento, Goten se permitió llorar de alivio.

Una vez que las cosas estuvieron más calmadas, Goten solo se limitó a recordarle a Trunks que la semana que viene se volverían a ver en la comida familiar que daba lugar en la casa de sus padres.


Trunks, por otro lado, tenía la necesidad de arreglar las cosas con Pan desde lo acontecido la última vez que la vio. El inusual arranque pasional que tuvo al besarla no tenía que volverse a repetir en la vida, y para ello tenían que poner tierra de por medio antes de que se volviese loco del todo. Agradeció internamente que ella no hubiese dado señales de vida ni recriminado su impetuoso proceder con ella.

Esa comida sería el acontecimiento definitivo para afirmar lo que tenía que decirle una vez sabido los sentimientos que ella profesaba por él, y ser tajante en que no podía ocurrir nada entre ellos, aunque eso destrozara el corazón de la chica. Sabía que tarde o temprano se le pasaría y se lo agradecería, que era una ilusión puramente infantil y que no podía llegar a buen puerto en ninguno de los casos.

El problema radicaba en cómo se sentía él… en que las cosas se le estaba saliendo de control, y por ello necesitaba actuar de manera fulminante para evitar tener esos pensamientos y esas sensaciones que había provocado Pan en su interior sin ni siquiera saberlo.

El día de la comida había llegado, por lo que Bra esperaba ansiosa la llegada tanto de Pan como de Goten… pobrecitos, ellos siempre acababan metidos en líos por su actitud tan impulsiva, pero esta vez las cosas irían mejor, tenía aquel pálpito que nunca le fallaba. Tenía todo pensado.

No podía salir en una cita con Trunks, Goten y Pan sin una buena excusa o pretexto para ello, por lo tanto, se le ocurrió una idea brillante: recordó que una vez le comentó a su madre que Pan sentía cosas por Trunks y que quería que ellos pasaran más tiempo juntos, por lo que le propuso que para principios del mes que viene fueran a la playa a pasar el día, ya que Trunks por muy ocupado que estuviera nunca le hacía feos a su madre y sacaba hueco para pasar ratos. Su madre pareció entusiasmarse con la idea, así que por ello no se iba a tener mayores problemas, además no le pondría inconveniente en que, en algún momento se pusiera a hablar a solas con Goten. Sabía que, si su hermano estaba en la cita, su mejor amigo se apuntaría también sin dificultad.

Por lo que solo necesitaba contarle todo este plan genial a Pan, todos los hilos estarían resueltos y nada podría salir mal, todos contentos y felices y ella a solas con su amor… sonaba demasiado idílico aquello.

—¡Pan, amiga del alma! —atina a decir al verla entrar por la puerta con su familia, saludando a su paso a los demás miembros con una inclinación respetuosa —Tengo que contarte una cosa muy importante, ven conmigo un momento.

Pan simplemente se dejó arrastrar por la fuerza de gravedad que depositaba su alocada amiga, no sin antes fijar su mirada en el hermano de Bra, que a pocos metros se encontraba charlando con Vegeta de manera despreocupada. Estaba demasiado apuesto incluso con su traje de trabajo y las gafas, pero no pudo mantener mucho su vista hacia él debido a que se habían encontrado sus ojos con los suyos en un momento, y en un acto de natural vergüenza había apartado el rostro para que no viera su fuerte sonrojo.

No pudo adivinar en ese preciso instante que el muchacho que tanto deseaba se acercaba a donde se encontraban ellas para saludarla, aunque tenía un semblante serio y algo tímido.

—Bra, ¿podrías dejarme a solas un momento con Pan por favor? —reconocía que su tono de voz sonaba demasiado nervioso, pero intentaba disimularlo como podía — Es un asunto que quiero tratar, después podréis hablar todo lo que queráis…

—¿Te parece bonito intentar robarte a mi amiga cuando ni siquiera he podido hablar de los planes geniales que tengo para ella? —responde con sorna, aunque con un tono de broma evidente — Bueno, me retiraré, pero estaré vigilando y espero que me la trates bien eh —suelta antes de desaparecer y guiñarle un ojo a Pan sin que Trunks lo note.

Trunks solo actuó soltando un gran suspiro de resignación. Sabía que su hermana estaba en plena edad del pavo y de lo más insoportable; no obstante, vio las claras diferencias que tenía con Pan, que a pesar de que tenían la misma edad, se comportaba como una persona madura, tranquila y responsable. Pero no quería irse por las ramas, tenía que hablar un tema serio y delicado y sabía que era ahora o nunca, ya que no hubiera podido quedar con ella a solas en otro lugar debido al constante acoso de los medios de comunicación

—Te preguntarás el por qué he pedido verte a solas para hablar contigo cuando acabas prácticamente de llegar imagino —Pan simplemente asiente con la cabeza llena de curiosidad —. Verás… lo primero decirte que lo que ocurrió la última vez bajo la lluvia en la fiesta de disfraces fue una completa locura, me excedí demasiado y perdí por un momento los papeles al verte en ese estado tan vulnerable…

—¿Lo que pasó en la fiesta de disfraces? ¿Bajo la lluvia? —por un momento, se quedó sin saber qué decir o de qué diantres hablaba

Al asentir él con la cabeza, un pequeño flashback volvió con mucha fuerza en su mente. El reclamo de los celos emergidos debido a la ingesta descontrolada de alcohol, la espontánea confesión de sus sentimientos al cielo para que él mismo la escuchara y… el beso. Ese beso que pensaba que había sido fruto de su imaginación, de sus más profundas fantasías acontecidas en un sueño que no había ocurrido. Pero no, había sido real y ahora Trunks se encontraba frente a ella rojo como un tomate y con su voz y un aspecto terriblemente tembloroso.

No lo podía creer…

Antes de que pudiera volver a formular el discurso que tenía planeado para decir cómo se sentía al respecto y las cosas que no tenían que volver a pasar, la mano de Goten se posó sobre el hombre de Trunks, cortando el pequeño momento íntimo que iban a tener ese día en concreto.

—Oye Trunks, tu madre me ha dicho que para dentro de dos semanas vas a ir a la playa con ella y con Bra, y me ha invitado a mí también. Tío, era justo lo que necesitaba —al notar la presencia de Pan, decide también dirigirle la palabra —. Oye enana, siendo que Bra irá imagino que también te apuntas ¿no?

Las caras de Pan y Trunks eran una completa estampa para enmarcar. Él, molesto porque su amigo lo interrumpiera en el momento más inoportuno; y ella porque era demasiada información de golpe para asimilar. Simplemente Pan asintió con la cabeza, concretando así una enorme sonrisa en su cara, sin poder ocultar la felicidad que emanaba todo su cuerpo al saber que volvería a ver a Trunks en poco tiempo.

Al mirar ese semblante tan iluminado, Trunks se sintió desfallecer por unos instantes, por lo que decidió no contarle nada a la chica por ahora. También tuvo en cuenta que siendo una reunión con muchísima gente iba a ser más complicado el que pudieran hablar largo y tendido ahora, además que temía que su reacción no fuese demasiado amigable y pudiera cometer una imprudencia delante de los familiares de ella; y sobre todo de su amigo Goten.

El día de la playa podría en un momento estar a solas con ella y explicarle mejor las cosas, así seguramente el dolor por el tema a tratar podría ser más llevadero y poder tener un momento para poder consolarla sin que nadie estuviera alrededor, ofreciendo su apoyo y comprensión para lo que ella quisiera, dejando a un lado lo que podría suponer para él tenerla tan cerca y tan lejos a la vez.